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Canción de Cuna
(Basada en la canción del mismo nombre, de Los Piojos)
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A ver, Butch, paciencia.
No es la primera vez que estás en esta situación. El nacimiento de un hijo no es ninguna novedad para ti. Tus cuñadas tuvieron a tus sobrinos, tu mujer tuvo a tus hijos, sabes lo mucho que tarda un parto, ¿por qué tan impaciente? ¡Vamos! Tú puedes aguantar.
— Butch, ¿puedes dejar de verme así, por favor?
No dije nada.
El Rowdyruff Boy paró el golpeteo de su pierna y miró a su consuegro un tanto sorprendido, pudo ver en su rostro los nervios que le inundaban; los mismo que a él. Sintió un poco de compasión por él hasta que recordó el hecho que lo había llevado a estar en aquél hospital, esperando, lo que su hijito tan preciado había hecho; y volvió a fruncir el ceño. Su contraparte bondadosa tragó con fuerza.
— Ya deja de mirar a mi marido así o te romperé la cara – Brute defendió a su esposo mirándole furiosa.
Su gesto se suavizó en cuanto sintió el brazo de su esposa abrazarle los hombros y acariciarlos, tratando de apaciguar la locura que emanaba el adulto. Sabía por lo que estaba pasando, ella también estaba sumamente nerviosa y se lo dejó ver en cuanto tocó su mano y su tacto fue tembloroso. Buttercup le dedicó una mirada comprensiva.
— Tranquilo, ya falta poco.
Desde que habían llegado a aquél edificio que él odiaba bastante, no había emitido palabra alguna, ya que fueron robadas por la llamada que había recibido hace algunas horas.
Aquella llamada que anunciaba, finalmente, que se iba a convertir en abuelo.
Suspiró, juraba que cuando toda ésta situación pase, mataría a Bastian por haberla embarazado y comprometido a sufrir el dolor que estaba padeciendo.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo, a veces se preguntaba cómo es que Buttercup había podido soportar eso... tres veces. Bueno, cuatro, ya que fueron gemelas en la primera tanda. Rió un poco al pensar en la situación que debía estar pasando su pobre yerno en aquella sala. Aunque, bueno, se la merecía por no haber mantenido su pito en su lugar.
Miró a sus hijos que se encontraban aburridos en la recepción del hospital. Billie con su teléfono y Sophie jugando con el de su madre. Farrah la gemela mayor, se había ido en busca de algo para tomar ya que no estaba segura de cuánto tiempo más iba a estar ahí esperando.
A decir verdad, el juraba que la que se iba a preñar primero iba a ser ella. Siempre fue más... activa en cuanto a las relaciones y al sexo. Había sido la primera en tener novio, en perder su virginidad, era totalmente probable. Pero no, fue Van, la desinteresada de cualquier tipo de contacto del sexo masculino, quien acabó metiéndose con su mejor amigo y quedando embarazada de este.
No iba a mentir que se sorprendió bastante al saber que hacía rato que estos andaban en algo, pero que nunca habían oficializado nada. Bastian había sido su primer amor, de pequeños, y ahora acabó siendo el padre de su hijo. ¿Qué ironía, no? Algunas personas nacen para estar juntas.
A decir verdad, quería matarlo. Está bien, lo iba a admitir, la noticia del embarazo no le pegó muy bien. Cuando se enteró, quedó en un shock completo y desde ahí le dirigió muy pocas palabras a su descendiente, sabía que esto le había entristecido gracias a la pelea que tuvo con su esposa durante ese trayecto.
"¡No seas imbécil, Butch! Tiene veinte años, un trabajo estable y créeme cuando te digo que es totalmente capaz de criar un niño. ¡Tienes que dejar de verla como una niña!".
Claro, es fácil decir eso. Excepto cuando la primera parte de tu vida estuvo hundida en la suma mierda y el nacimiento de tus hijas marca el antes y el después, se convierte en tu más grande y buena acción, en tu tesoro. Por supuesto que es fácil dejar ir lo más preciado que tienes en la vida.
Sí, era sobreprotector, y si fuera por él, podría vivir criando a sus hijos absolutamente toda su vida con tal de tenerlos cerca. No podía explicarlo, estaba feliz por la noticia obviamente pero la melancolía le había inundado. Joder, qué difícil era verlos crecer.
No podía, es que simplemente le costaba muchísimo verla con su barriga, moviéndose por las patadas del bebé. ¡No podía ser cierto! Hace veinte años el la había sostenido en sus brazos, siendo una bebé muy pequeña que reía todo el tiempo; hace veinte años él mismo había visto cómo la barriga de su mujer se movía por sus patadas.
Hace veinte años él se había convertido en su padre.
Nunca en su vida quiso ver lejos el dolor, pero con verlos crecer tenía bastante.
Qué gracioso, los pájaros habían dejado el nido...
Para construir otro.
— Ya nació, es un niño.
Cuando vio a su yerno acercarse, agitado y con una sonrisa gigante, se levantó rápidamente. Pudo ver las lágrimas en sus ojos y, a continuación de esa frase, cómo abrazaba a su familia.
Buttercup le miró sollozando un poco, se abrazaron y besaron.
Ya está, ya había terminado.
— Hola, papá.
Cuando la vió, un flashback de su esposa y las gemelas en brazos, tras que el las hubiera colocado en su pecho, apareció en su cabeza fugazmente. Se veía exactamente igual que ella, con su cabello corto y oscuro; la misma sonrisa; sus ojos cansados y sus mejillas mojadas por el sudor y las lágrimas; y ahí, en sus brazos, el bebé.
Quiso pasar último, le debía una conversación a su pequeña.
— Hola, Van – le sonrió, ella le correspondió.
Se acercó y su hija le extendió el bebé a sus brazos con la intención de que lo sostuviera. Cumplió la indirecta orden y se sentó en el lugar de la cama que ella le había dejado.
— Es precioso. Se parece mucho a tí.
— ¿Verdad que sí? – chilló emocionada, los ojos se le achinaron y la sonrisa se agrandó tal y como cuando era pequeña. Butch le sonrió con nostalgia.
— Sí, mi amor... ¿Cómo se llama?
— Butch. Se llama Butch.
Él la miró sorprendida y ella le dedicó una mirada burlona. Los ojos se le llenaron de lágrimas.
— Estás loca.
— No, papá, simplemente le he puesto el nombre del primer hombre que he amado en mi vida.
Las lágrimas recorrieron las mejillas de los dos.
— Oh, Savannah, cielo, lo siento muchísimo – mientras que en un brazo sostenía a su nieto, con el otro abrazaba a su hija y le daba un beso en la cabeza –. Es sólo que... tenía tanto miedo.
— ¿De qué?
— De que crezcas, que sufras, que yo te pierda.
— ¡No digas eso, papá! Yo siempre voy a estar aquí, contigo – le miró fijamente –. Podré crecer todo lo que quieras pero siempre te voy a ir a buscar para que me abraces y me cantes como siempre lo has hecho, hay cosas que nunca cambian.
Butch le sonrió.
— Sabes, Van, yo no he tenido la mejor infancia y menos una buena adolescencia. Tuve unos momentos que vaya mierda... pero todo cambió en cuanto empecé a salir con tu madre y luego con la llegada de vosotros. Nunca había sido tan importante para alguien, ni me habían dado tanta... ¿luz?
— Papá...
— Cuando tú y tu hermana nacieron tenía un miedo, dios, gigante y temblaba como un puto terremoto. Puf, si me hubieras visto... – rió –. Pero todo eso valió la pena, mil veces, en cuanto ví sus sonrisitas y cómo se pintaban dibujos en toda la piel... y con sus hermanos ni hablemos.
— La paternidad ya te había puesto sensible, ¿eh?
— Créeme, esa no es una palabra que abarque lo suficiente en lo que me han convertido.
Sonrieron los dos, ella apoyó su cabeza en el hombro del Rowdy. Cerró sus ojos de un verde oscuro y pronunció en una voz cansada:
— ¿Me cantas, papá?
Butch suspiró y sonrió. Ella tenía razón, nada ni nadie iba a separar esa caótica familia que les había tocado.
— Claro, Van
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Le pedí al Señor
Que me diera un amor
Nunca pensé sería tan profundo
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Bueno, espero que les haya gustado ésta edición. Quise reflejar a Butch cómo alguien que es sobreprotector porque, básicamente, tuvo una vida de mierda y sus hijos y su crianza es lo único que siente que hizo bien; por lo que está totalmente temeroso a dejar ir eso.
No es que Butch esté enojado con Van por embarazarse, simplemente está shockeado. Me ha pasado y, creanme, es bien difícil imaginar que alguien con quien has compartido la mayor parte de tu vida le crezca una barriga inmensa y, posteriormente, tENGA UN PIBE.
Espero que les haya gustado, este fic es muy especial para mí porque está dedicado a la persona más importante de mi vida: mi mamá.
El capítulo dos pronto será editado, sean pacientes.
Cheers
