Ninguno de los personajes me pertenecen. De igual disfruten de ma historia que tengo para presentarles

Capitulo 1

Quizás era cierto que finalmente la guerra entre los reinos había por fin terminado. Xadia y los reinos de los humanos habían llegado a un mutuo concilio de paz luego de la entrega del príncipe de los dragones hecho por el príncipe Callum y la ex-asesina Rayla. Aunque fue un tanto complicado convencer al resto de sus gentes que el heredero a ser rey de los dragones ya estaba con los de su especie fue mucho más difícil hacerles entender que una elfo de la luna y un humano habían unido fuerzas para terminar con un conflicto que se había extendido por mucho tiempo… y de eso fue ya hace un poco más de 5 años. Aún quedaban algunos remanentes por parte de ambas razas que se negaban a ser parte de la paz… pero con el tiempo fueron diluyéndose o simplemente se dieron cuenta que ya no tenían una razón en especifico para seguir peleando.

Callum se había convertido en un mago hecho y derecho. A sus casi 20 años de edad ya podía manipular casi a la perfección todos los aspectos de la magia primaria y de los diferentes arcanum de los cuales poseía su bello hogar llamado tierra. Ya no era un muchacho eso se podía notar a leguas, su cuerpo creció era obvio, el estirón lo dejo casi midiendo un metro con ochenta, su cabello también hizo lo mismo; lo dejaba un poco más debajo de los hombros y siempre lo llevaba con una elegante coleta y para rematar una pequeña barba estilo de chivera que no dejaba crecer mucho debido a que no quería parecerse en nada al padre de la mujer que una vez tanto quiso en su época de adolescencia.

Para él los oficios reales no eran lo suyo, a pesar de que Azren, su hermano, hacía lo posible por convencerlo para que fuera su consejero real, él siempre lo rechazaba alegando que lo suyo era conocer el mundo y aprender más acerca de su nuevo amor: La magia. Aún así no se preocupaba en lo mínimo por el reino. Claudia se había vuelto en su mano derecha a pesar de sus pecados contra ambos en el pasado, pero logro redimirse, era totalmente confiable y al igual que Ezran ella quería lo mejor para su reino.

Un día decidió volver de uno de sus tantos viajes, solo para encontrarse con una bullaranga en el reino, la gente colgaba banderas de Xadia y Katolis por doquier y en el ambiente se sentía cierto aire de festividad. Claro, ahora lo recordaba, se cumplían ya 5 años del final de la guerra. Llegó en un momento en el cual los dos reinos se reunían como forma del concilió…

-No… no puede ser… - Callum dijo en un leve susurro al viento y comenzó a correr tan deprisa como sus pies podían. Si bien era cierto que tenía un cuerpo un poco moldeado tampoco es que se pudiera equiparar con un atleta, un guerrero… o un elfo asesino.

Paso por toda la gente alrededor hasta llegar a la entrada del castillo y sin necesidad de hacerse llamar paso al lado de los guardias. Normalmente, no era necesario que el príncipe de Katolis tuviera que tener una orden para entrar a su propio palacio. Paso por los pasillos tan rápido como pudo sin notar las nuevas obras de arte colgadas en la pared erigidas a él y a su hermano y como un niño emocionado abrió las puertas de par en par y grito emocionado por todo el salón:

-¿Van a venir? ¿Es enserio, Ezran? - Callum no lo notó en el instante, pero había acabado de interrumpir una importante sesión de su hermano con los otros reyes de los demás reinos.

Ezran emocionado se levanto de su asiento y no pudo evitar correr eufórico para abrazar y saludar a su hermano como se debe:

-¡Callum! – Lo abrazo como si no le hubiera visto en años… aunque en parte solo habían pasado unos seis meses – ¡Que alegría! – No se percató que los demás reyes estaban esperando por terminar los arreglos entre ellos – Oigan, señores – se dirigió a ellos – ¿Por qué no descansamos por hoy? Mi hermano acaba de llegar y necesito ponerme al día con él.

Los demás se pusieron de pie y desfilando comenzaron a salir del gran salón dejando al rey y al príncipe solos por una vez en varios meses.

-Entonces, los elfos de luna van a venir a la fiesta? – Indago Callum de inmediato estaba emocionado por conocer la respuesta.

-Sí, Callum, vendrán… - Respondió su hermano luego de soltar un suspiro – Siempre lo hacen, pero tú siempre te vas de viaje por estos días – Le guiño su hermano en confianza.

-Y… ella… - no pudo evitar soltar un pequeño sonrojo en sus mejillas – vendrá también?

El rey miro hacía otro lugar y con un movimiento de cabeza le pidió que le acompañara a caminar.

-No lo sé, solo vino una vez hace dos años – Espeto Ezran – Le dieron un cargo un poco importante hace un tiempo y sí… - Detuvo a su hermano antes de que hiciera ese extraño ademan que hacía con el dedo apuntando hacía arriba – Nos comunicamos por cartas de vez en cuando. Ya sabes, ser la encargada de la guardia de su reino es un trabajo un poco ocupado.

-No lo sabía… - Dijo Callum con la cabeza baja – Y ella habla de mí?

-… - Ezran no respondió… pero de inmediato Callum había notado que la respuesta era no – No hace falta darte una respuesta, Callum. Ella… – se detuvo para pensar en su siguiente oración sin lastimar a su hermano – Creo que ambos sabemos que ella quedo lastimada después de la última vez que se vieron.

Se detuvieron en uno de los balcones para observar el paisaje de su reino y tratar de encontrar la paz mental que tanto necesitaba Callum en ese momento. Su hermano se veía un poco acongojado, él de verdad quería a esa elfo de la luna desde que emprendieron su aventura hace años. Se les notaba cierta química entre los dos; la ingenuidad y la torpeza del aquel entonces Callum y la valentía y sarcasmo de Rayla.

-Sabes que lo que sucedió fue una completa equivocación… - Se defendió – Tú… tú sabes lo que yo siento por ella…

-Lo sé, pero… - su hermano busco nuevamente las palabras correctas y luego de un suspiro hondo – Tú sabes que Rayla no es de las que olvidan tan fácil…