Créditos de las imágenes de la portada a sus creadores en Pixiv y Tumblr

*Disclaimer: Todo lo que tenga que ver con esta serie y copyright, junto con todos sus personajes pertenecen a Mitsurou Kubo. Es un fanfic basado en la serie de MAPPA y Sayo Yamamoto, con fines de entretenimiento.

*Advertencias: No es ninguna adaptación a nada, tiene una temática escolar y tiene temáticas sensibles porque se habla de temas de violaciones y demás. (Pero ojo de personajes OC) no de los principales y muy poco se abarca porque será un capítulo seguro.

*Aclaraciones: Oc, Fluff, algo de comedia, algo de drama, algo de angustia, pero no de los personajes principales sino de sus abuelos o padres, poca acción, solo tiene YUUVIK como pareja principal, no habrá parejas secundarias que resaltar o sí, pero muy poco.


Preludio: La condición de él


Todos los santos sobre mí —farfulló en inglés el platinado, justo con el dedo índice a los labios, bastante interesado en el libro que encontró—. Wow, ¿me pregunto porque habrá estado escondido en este lugar por tanto tiempo?

Sacudió el polvo de aquel libro que había estado resguardado durante mucho tiempo en la esquina de una estantería, precisamente detrás de otros libros viejos.

—Conque 17 años —pensó en sí mismo el omega—, solo un año más, por eso debo resistir hasta lo que resta de este infierno dentro de la escuela.

Él se sentó detrás de una repisa que marcaba un límite en la biblioteca del colegio. Un colegio de alfas de alto rango llamado «All Saints On Me», abreviado y conocido por todo el mundo como ASOM.

El nombre del internado era todo un misterio, incluso su origen. Solo se sabía que tenía doscientos años de historia y la mejor educación del mundo para alfas.

El resto, era irrelevante saberlo o eso creían los alfas de diferentes partes del mundo.

Yuuri por su parte estaba en silencio leyendo otro tipo de libro sobre omegas especiales dentro de ASOM, que fue escrito hace años atrás y era parte del aglomerado de libros dentro del colegio.

El libro habla sobre los omegas especiales, señalando que no era un colegio apto para ningún omega común y corriente, ni siquiera por muy rica y prestigiosa que fuese su familia.

Los omegas no especiales estaban prohibidos y no por ser omegas, sino por cuestiones de autoridad que involucran las reglas de un país entero y de muchos otros en conjunto, incluyendo el misterio del porqué desde hace 80 años se dejó de admitir omegas.

ASOM era como cualquier colegio internacional dentro de un país, pero no uno cualquiera, era uno con una historia secreta.

Además, el estado protegía a los omegas de otra forma, puesto que ellos también tenían su colegio de prestigio que estaba a sólo veinte kilómetros del colegio de alfas, en Oxford, Inglaterra.

A pesar de estar distanciados, había casos extraños de violaciones y secuestros a omegas para convertirles en esclavos sexuales, circunstancia que también era castigada en dicho país o cualquier otro del continente europeo, pero claro, solo si eran descubiertos infraganti. Sin embargo, esos casos se redujeron al 0,02% dado que el gobierno reforzó la seguridad de todo el colegio de omegas y es obligatorio que sean traídos y llevados por sus padres, o por buses designados por el gobierno, los cuales iban con al menos dos guardias de seguridad.

Si echamos un vistazo a ASOM, hace 80 años se creó una ley que decía que cualquier omega que burle la seguridad y las reglas del colegio de alfas sería castigado y expulsado sin derecho a tener educación superior alguna.

En cambio, como los omegas también estaban sujetos a las leyes y tenían derecho a juicio, se estipuló que si el omega ganaba el juicio por ley, en su obligación tendrá derecho de ir a un colegio de omegas, al igual que una universidad especial.

Lo mismo sucedía en la universidad, a dicho omega no se le permitiría aprender cargos de presidentes, médicos, abogados o reyes de una nación. Aunque actualmente estaban prohibidos que los omegas ocuparan el cargo de llevar una nación, solamente eso.

De hecho, los altos cargos solo lo pueden ejercer alfas que se gradúan de los grandes colegios como ASOM, u omegas graduados de ATIM, pero era raro ver a un omega con tanto poder en este tiempo, porque ASOM era como una maldita élite en busca de lucha y poder y siempre desplazaba a ATIM, pero esta historia estaría a punto de cambiar pronto.

—Esto es demasiado absurdo, los omegas no son mierda —dijo el japonés en voz baja.

Por último, están los betas. Yuuri leyó una parte que hablaba acerca de ellos.

Existen betas que también tienen derechos, al igual que los alfas y omegas, pero en menor escala, puesto que hace muchísimo tiempo fueron en decadencia cuando varios líderes de su clase se pusieron a perseguir a parejas delta de las especies alfa-omega para matarlos de forma sangrienta, porque representaban una amenaza para ellos; razón que todavía desconocen y no está clara del todo.

Fue aquello lo que creó aquella división entre alfas y omegas. Sin embargo, el mundo de los alfas y omegas se rebeló contra ellos y desde entonces existe poca comunicación entre estas especies.

Lo bueno es que aún existen pocos betas que siguen teniendo bastante influencia, y otros tantos que han cambiado su forma de pensar para adaptarse a la sociedad.

Yuuri terminó de leer y bajó a la parte que más le importaba sobre aquel omega especial.

Para un omega, recibir una condena de privación era mal visto por cualquier sociedad, pero vivir con el enemigo y ser despreciado por ese enemigo era aún peor, los omegas no gustan de los betas ni los betas de ellos. No obstante, a algunos omegas no les importa esto dado que en ese mundo eran pocos los que encontraban a su destinado y eran esos destinados que los podían salvar, por eso dejaban su propia vida a la suerte de otros.

Sin embargo, dentro de ASOM había una excepción a la regla, y es que ese omega tuviese una condición diferente a la del resto, que fuese muy especial y anómalo, o sea, único en el mundo, dado que tenían un elevado potencial de ser competitivo frente a cualquier alfa.

Ese omega tendría varias opciones; la primera es la de ser enviado al colegio ATIM de omegas para su protección, o dos, que el estado de Inglaterra solo aplicara la regla para alfas de ASOM si el omega fuese de condición única y extinta, pero muchos de los padres del colegio alfa temían a este tipo de omega por lo que no estarían de acuerdo, de hecho dichos padres tenían la fe de que ese omega no hubiese nacido en ninguna parte del mundo nuevamente.

La razón por la que los padres temían era simple y era que dicho omega tenía varias ventajas: el no poder ser olfateado o detectado por ningún alfa, ni siquiera durante el celo, puesto que este omega tiene feromonas que solo su destinado puede oler y órganos sexuales internos «intermitentes» , o sea, que solo se hacen presentes durante el celo, aunque se estabiliza cuando ese tipo de omega es marcado, pero sigue siendo un potencial peligroso, su condición genética no va a cambiar. Es como si no tuviese órganos internos de omega, dado que no pueden ser detectados con resonancias ni nada parecido, tampoco se embarazan fácilmente durante su celo, solo cuando son marcados por su pareja destinada y ambos están en celo. Por último no tienen marca en la nuca, siempre la tienen escondida en alguna parte erógena.

En general, su cuerpo tiene un mecanismo de defensa increíble, y por eso dicen que es la forma evolucionada de un omega, una forma que le permite escabullirse de tantos alfas como sea posible.

Los betas no tienen olor alguno como todos saben, pero estos omegas sí los tienen ante los alfas, pero lo tienen como «feromonas tipo alfa». Los alfas lo detectan como otro alfa, así de simple.

A esa condición omega le llaman: «El falso alfa».

Dicen que si el omega encuentra su pareja destinada y se enlaza, entonces se estabiliza y deja de secretar feromonas falsas para secretar el dulce aroma de un omega, de modo que no solo su alfa podrá olerlo, sino también los demás alfas.

Sin embargo, esto no está comprobado y no se sabe si son sólo rumores.

—Qué cosa tan extraña —murmuró Yuuri releyendo esa parte, quien tenía varios libros de diversos temas sobre la mesa—. Así que éste es el tipo de omega que tanto buscan, bueno igual sigue siendo vulnerable.

Aquello no fue suficiente y saciado por la curiosidad, Yuuri continuó leyendo sobre dichos omegas. Dichos omegas también tienen otras características: ellos son resistentes y a veces demasiado confiados, pero son alegres y suelen tener cambios de temperamento y tienden a tener la misma fuerza que un alfa, y eso es lo que a muchos alfas no les gusta, ser dominados por una especie que algunos consideran «inferior», eso según algunos alfas prepotentes.

ASOM cambió los estatutos hace 80 años atrás, los alfas graduados de allí no querían que ninguno de sus hijos se topase con ese tipo de omega, porque creían que era muy anómalo en todos los sentidos y al ser desconocido era considerado como un mal augurio, pero esto no le importa a las políticas del colegio, si ese omega estaba allí no podía ser expulsado de ASOM, pero si debía ser sometido a juicio. Sin embargo, los padres de dicho omega podían cambiarlo de colegio si así lo deseaban.

Es por eso que en tiempos remotos, eran quemados en la hoguera y ahora están extintos debido a ese mal sistema, pero solo sobrevivieron los más fuertes, de hecho, nadie sabe que familias portaban el gen de ese omega.

Por eso se dice que ellos fueron reducidos por los betas a petición de los alfas hambrientos de poder de ese entonces. Sin embargo, ahora son tiempos modernos y existen medidas entre los mismos alfas para proteger a los omegas, puesto que el razonamiento entre viejos y nuevos está chocando y cambiando para bien de los omegas.

—Y yo sin duda soy uno de esos alfas —se dijo Yuuri para sí mismo—, pero presiento que esta lucha no será corta si no se hace algo pronto

Sin embargo, había un escenario peligroso para dicho omega. Los alfas de ahora querían encontrar a un omega así sin importar lo que dijeran los viejos, puesto que a pesar de no ser destinados a ese tipo de omega, ese omega es perfecto para crear alfas u omegas con habilidades únicas. Los usarían para su beneficio y eso estaba mal.

—Esto no me gusta, los omegas no solo sirven para tener hijos y ese omega mucho menos.

Yuuri estaba por cerrar el libro de la rabia, pero se mantuvo leyendo un poco más porque quería entender y conocer la manera de ayudarlo en tal caso se topase con dicho omega.

Lo peor es que la aparición de dicho omega costaría millones en el mercado negro, en donde buscaban omegas que tuviesen buen nivel para la concepción de cachorros. No obstante, todos ellos desconocían la verdadera condición de dicho tipo de omega y no era tan fácil obtenerlo.

Lo más chistoso del caso, es que solo se ha registrado un omega con esa condición hace 500 años atrás y otro más reciente, pero se especula que ha aparecido hace 49 años, al menos uno, pero nadie sabe quién es y qué familia pertenece, ni siquiera se sabe si está vivo.

Y según el libro que leía Yuuri, ellos nacen en el intervalo de ese mismo tiempo, cada 49-50 años o más. Sin embargo, tienen que ser descendientes directos del omega mencionado, aquel que sobrevivió en el pasado y tuvo hijos para mantener su descendencia a futuro, incluso muchos sospechaban que tiene que venir de una familia poderosa para poder ocultarse bien.

Además, esos omegas se reconocen entre sí: si un omega es viejo y el otro nuevo, el omega más pequeño lo reconocerá como el olor de su madre, un olor dulce a lavanda y pino.

—Creo que por ahora dejo la lectura —Yuuri descansó la vista y se quitó los lentes por unos minutos para descansar la vista.

Yuuri estaba justo en medio de una enorme mesa sentado, leyendo ese interesante libro sin percatarse de nada, mientras que Viktor estaba en el límite de la biblioteca del colegio mirándolo.

Ese límite del que tanto se habla, es el que marcaba la otra parte de la biblioteca donde ningún estudiante podía entrar sin permiso especial del internado.

Dicho lugar tenía una vista especial hacia el otro lado de la biblioteca para estudiantes del lado contrario, sus vidrios eran a prueba de balas o de que los rompieran y estaba totalmente ahumado y solo tenía una puerta de entrada.

El lugar donde estaba Viktor ojeando un libro muy llamativo solo acudían profesores y estudiantes que leían el braille, o sea, que eran discapacitados como su hermana, una alfa quien nació ciega y cuyo nombre es Vraska Nikiforova.

Por eso Viktor tenía el permiso del colegio para ayudarla cada vez que ella se lo pedía.

Así que se podía decir que el lugar marcaba el límite perfecto para esconderse del bullicio de la gente provocado por el maldito recreo, y eso era todos los santos días de la jodida vida del ruso, todo lo que tenía que soportar para no socializar siempre con las personas, porque la verdad era un hábito agotador tener que socializar con mucha gente y el platinado también necesitaba espacios de soledad.

Viktor es un extranjero con una belleza exótica muy marcada en ese colegio, una belleza como ninguna otra, una belleza que nunca pasaba desapercibida por los alfas del colegio, incluso algunos estarían dispuestos a renunciar a sus destinados por él, peor era cuando los omegas lo veían, por instinto esos omegas caían ante su belleza y amabilidad.

Sin embargo, Viktor prefería esconderse siempre de todos, solo daba la cara cuando tenía que dar clases o salir por allí, pero siempre que podía su parte omega le pedía socializar por alguna razón, su omega estaba buscando de forma desesperada algo más allá afuera.

El ruso fue trasladado a ese colegio hace dos años.

Su padre era el dueño de una cadena de hoteles internacionales y el presidente de Rusia. Su madre era una omega llamada Nilova Romanova, era primera dama rusa y princesa zarina, pero si bien saben que los omegas en ningún lado del mundo heredan el trono y no ocupan puestos de este calibre sin la educación de ASOM o universidades de alta categoría, así que solo los varones y mujeres alfas, y si lo hacen, tendría que ser un caso extraordinario, así que le dan una debida educación como omega para asumir otras responsabilidades. Les permiten hacer de todo, menos dirigir un país.

El único omega varón que tuvieron es Viktor, y es mayor que su hija Alfa. Por ende, como no existe mejor heredero al trono, el abuelo Romanov está viendo si Viktor sería perfecto para el puesto y convertirse en zar ruso. Aunque Viktor se negaba rotundamente a ser futuro zar.

La hermana de Viktor iba de vez en cuando a la biblioteca y a la escuela, porque ella también recibía clases especiales aparte, así que aquel día no fue al colegio.

Ese día el límite que marcaba la separación de bibliotecas estaba cerrado del lado donde siempre iba Viktor a esconderse, y más ahora que encontró el diario que lo explica todo, un diario que seguro alguien puso allí a propósito.

Propósito que cierto ruso de cabello platinado estaba dispuesto a descubrir.

A las 12:00 hubo un silencio en toda la biblioteca, silencio que fue roto por varios pasos que se iban acercando al límite donde estaba y la entrada de la biblioteca escolar.

Viktor dejó de leer el extraño diario por un momento, no se dio cuenta que estuvo allí todo el rato hasta que puso varios libros en diversas estanterías.

Si había otra cosa que a Viktor le gustaba hacer era quedarse tiempo después de la salida, solo para ver a Yuuri Katsuki a través de ese vidrio que los separaba.

Para el platinado Yuuri era un alfa muy galán sacado de un cuento de fantasía, pero uno de ensueño, lanzado a la Tierra por la misma madre luna para ser admirado y amado como ningún otro. Era hermoso y muy dulce por su manera tierna de sonreír.

Viktor sabía que Yuuri era muy amable con todos y tenía mucho talento, aunque la verdad es que era algo tímido y a veces el alfa socializaba poco, porque le costaba más hacer amigos.

Yuuri era hijo de los emperadores de Japón, por eso era demasiado deseado, aparte de que era muy guapo cuando bailaba sobre la pista de hielo, como también era famoso en el patinaje artístico por haber ganado varias medallas de oro, aunque pese a ser hijo de los emperadores, él es comprensivo y dulce, le gusta esforzarse por las cosas y no le gusta que le regalen nada, así que dichos premios fueron donados a las personas con menos recursos.

Viktor simplemente adoraba verlo bailar sobre la pista de hielo, era mágico y único.

—Diablos, estoy enamorado de él —Viktor no pudo contenerse a susurrarle a su corazón lo que ya sabía desde que llegó.

Hacía dos años o así que Viktor notó su presencia cuando empezó a ir a la biblioteca por su hermana, pero Yuuri siempre llegaba después del medio día o después de que las clases terminaran.

Viktor, al poco tiempo, se dio cuenta que él era su destinado, aquello lo puso más feliz todavía, pero no le prestó tampoco gran atención al hecho, pese a que el platinado no había desarrollado su celo aún y su alfa no podía saber nada de que era un omega, y la verdad es que a Viktor le aterraba la idea de que éste lo supiera por varias razones.

¿Cómo sabía Viktor que él mismo era un omega extraño? Pues, su padre lo sometió a un examen privado con un especialista de mucha confianza, además de que solo Viktor puede palpar su nuca y no sentir la glándula donde un alfa normalmente mordería a su omega, lo que otros no pueden sentir ni ver. Viktor tenía que descubrir en dónde estaba esa glándula.

Yuuri aún no conocía Viktor y no habían cruzado palabras a pesar de haberse visto varias veces, y Viktor no sabía qué tipo de alfa era Yuuri y eso que estaban en la misma clase desde hace dos años.

Por eso Viktor estaba rogando salir rápido del colegio en su último año, y lo que sabía Viktor es que ese juego apenas empezaba. En el fondo tenía miedo de que Yuuri no fuese lo que su corazón grita.

Observó en silencio como aquel alfa «al que incluso omegas del otro colegio pasaban a saludarlo a cierta hora fuera del colegio» tomó un libro interesante entre sus manos deslizando sus largos dedos por las páginas a medida que leía.

Parecía que buscaba algún tipo de información importante, pero lo hizo con tanta maestría que Viktor estaba suspirando con algo de envidia por la manera en que Yuuri agarraba el maldito libro.

Entonces en su ensoñación Viktor se dio cuenta que alguien interrumpió a Yuuri mientras leía. Una persona a la cual el ruso también le tenía algo de celos porque siempre estaba con él.

Viktor se acercó a escondidas para oír la conversación ajena, pegándose a una estantería detrás justo detrás de ellos, por suerte algo que ellos no podían notar y no ver por las razones obvias.

—Yuuri... —balbuceó el confidente del azabache mientras disimulaba tomar un libro—, ¿supiste de la existencia del falso alfa? Dicen que está aquí y ahora están inspeccionando a todos como locos, hay exámenes de rigor cada mes y los chicos hablan de que quieren encontrarlo y marcarlo para que nadie lo reclame, las cosas suenan mal aquí.

El nipón suavizó la mirada y dejó lo que hacía para dedicarle esa mirada a su mejor amigo, Phichit.

—Parecen moscas en celo, me dan pena ese tipo de alfas, Phichit —soltó Yuuri con una sonrisa agria—, no me gusta que traten a los omegas de esa forma solo por sentirse superiores, y mucho menos si es uno especial, la verdad es que espero que ese omega no aparezca nunca por su seguridad.

Viktor estaba dudoso de las normas dentro del colegio, pero no podía decir que no se sentía seguro y calmado escuchando esas palabras de su destinado, quien estaba demostrando ser todo un caballero y no un cretino como el resto. Eso ya le daba un punto a favor.

La suave voz y seguridad que demostraba Yuuri al hablar era única, tanto que Viktor se derretía por él.

Viktor siempre creía que las reglas eran demasiado rígidas y debían ser abolidas o cambiadas, porque realmente eran absurdas y quería que su Yuuri lo notara algún día. Quizá este día podía ser hoy mismo, nunca se sabe.

—Oye Yuuri, contéstame una cosa —Phichit se acercó más para hablarle en voz baja—. Si este omega apareciera, ¿qué harías si te lo encontraras? O mejor dicho, ¿qué harías si fuera tu destinado?

Viktor abrió los ojos asombrado por la perspicaz pregunta de Chulanont, incluso su corazón latió tal cual trueno veloz al caer sobre la tierra, dejándolo impactado, porque también él quería saberlo.

—Sí, yo también quiero saberlo —el ruso susurró bajo esperando a que Yuuri le contestara a Chulanont.

Yuuri se llevó la mano a la barbilla dudoso, la verdad es que no había pensado en esa probabilidad. Sin embargo, no era algo que quisiera hablar con Phichit.

—Si soy sincero no había pensado en eso. Además, no lo han encontrado en los dos años que estuvo aquí y se burló de todos, menos lo harán ahora, pero ¿tú qué harías si ese fuera el caso, Phichit? —Yuuri enmarcó la ceja curiosa y luego volvió a retomar la lectura sin decir más porque era experto evadiendo preguntas.

Phichit se quedó perplejo ante esa pregunta, porque él tampoco sabría qué hacer.

Viktor se fue de cabeza al piso con los mofletes secos como fantasma por tal respuesta de Yuuri, pero luego se levantó como niño decepcionado de lo que dijo Yuuri. Al final, el platinado respiró y se calmó, entonces pensó que era mejor mantenerse al margen y no hacer berrinches.

Ni siquiera su familia por parte de mamá sabía de su condición, solo su padre por una razón, por lo que sería peligroso si el resto de la familia se enterase, puesto que su abuelo no le permitiría salir o lo obligaría a darle herederos al trono de Rusia, y su madre, siendo una mujer de negocios, lo primero que haría sería casarlo con alguien importante, y no, Viktor no quería eso.

Él amaba su libertad y le gustaba mucho Yuuri Katsuki, tanto que soñaba con estar a su lado.

Al menos ese era el concepto que tenía Viktor de parte de la familia de su madre. Su madre se encargó de meterle muchas cosas malas en la cabeza acerca de su abuelo, abuelo que no había conocido todavía.

Viktor juró que no iba a ser zar, odiaba ser un príncipe, además, algunos de la realeza eran prepotentes, por eso lucharía contra la marea para abolir muchas leyes denigrantes, y para eso, quería ser abogado o político, quien sabe. Lo de ser abogado no era un simple capricho, incluso cambiaría las reglas y los omegas tendrían también derecho al trono en Rusia o a puestos de ese tipo.

Viktor en el futuro aspira a ser parte del consejo internacional de alfas, betas y omegas.

—¿¡Cómo puedes estar tan tranquilo!? —Le reclamó Phichit sin responder a Yuuri.

—¡Silencio, carajo! —Espetó la grosera bibliotecaria de mala gana al chico almendra gritón.

Phichit se avergonzó moviendo las manos a la mujer para que se calmara, dibujando una sonrisa cómica y luego siguió murmurando cosas a Yuuri de forma moderada.

—Yuuri: están cerca de encontrarlo —confesó Phichit preocupado—. El director le dijo a mi padre que contrataron agentes especiales que inyectaran una sustancia en el cuerpo de cada alfa y esta hará que el omega entre en celo inevitablemente. Cuando lo encuentren, habrá una pelea legal por la custodia de ese omega, el estado lo quiere si su padre no es un alfa importante y si lo es, harán hasta lo imposible por quitárselo si no está marcado.

—Por suerte, existen leyes internacionales y el consejo alfa-beta-omega que cuidan de los omegas como él, y peor si tienen condiciones especiales —contraatacó Yuuri—. Todavía tiene oportunidad de salvarse, pero dejemos el tema por ahora, Phichit, estoy ocupado.

—Bueno, está bien, tú ganas de esta vez, pero Yuuri, hay algo que quiero decirte con respecto a otras cosas, y es que tú siempre estás ocupado, creo que deberías salir más de fiesta los fines de semana —recalcó su amigo con una leve sonrisa—: Lo necesitas. Además, los fines de semana son los únicos días que tenemos para salir de este infierno de nabos alfas.

Yuuri se aguantó la risa.

—Phichit, sabes que no me gustan las discotecas ni esas cosas, prefiero salir a ver cosas clásicas como teatros y claro, practicar mi deporte favorito —hizo una pausa para volver a mirarlo—; de hecho, tú sabes que debo competir en el patinaje artístico una última vez, porque este año pienso retirarme, así que daré mi gran despedida este viernes en Londres.

A Viktor se le fue el alma y todo lo que tenía dentro hasta el piso, estaba lleno de terror. No pudo quedarse calmado y se apartó de ese lugar, fue entonces que sus feromonas empezaron a hacer estragos en su cuerpo, desprendiendo un olor a miedo y algo agridulce.

—No puede ser, debo huir —Viktor asustado no sabía qué hacer o a quién recurrir, tenía miedo—. Ayúdame Dios, necesito una salida. Si me voy ahora, Yuuri me descubrirá y me perseguirán. No sé qué hará. Todavía no puedo confiar del todo en él.

El peliplateado quería escapar porque se sintió acorralado. Sin embargo, algo lo alarmó más, algo que dijo el amigo de Yuuri en ese mismo instante.

—Dentro de una semana comenzarán las pruebas —dejó claro el tailandés con una sonrisa de lado a lado—. No quiero toparme con un omega de ese calibre, ¿te imaginas? No es por nada Yuuri, si es verdad lo que se dice debes tener cuidado.

—No. Si me imagino lo que dicen, Phichit —cansado de oírlo, Yuuri cerró el libro y lo dejó de lado—, pero lamento decirte que para mí ese omega no tiene la culpa de los chismes e inventos de algunos. Tiene que tener muy mala suerte para quedarse aquí y no huir ante lo que se está cociendo dentro de estas instalaciones. Además, tiene padres, habrá una guerra campal si son poderosos, esto no va a ser fácil.

—Sí, solo venía a avisarte y ojalá no lo encuentren —expresó Phichit con algo de tristeza—, solo para que no le hagan nada, pero yo te apoyo, amigo mío.

Yuuri le dedicó una sonrisa silenciosa a Phichit cuando el tailandés se dio la media vuelta y atravesó la puerta para regresar al salón de clases donde no había nadie, claro.

El azabache se sentó de nuevo en silencio y volvió a tomar otro libro, que se llamaba «Abdicate to the crown», un libro inglés que hablaba de las burguesías y las clases dentro de la misma y de cómo su desprecio erradicó a muchos omegas de forma silenciosa.

Fue suficiente, Yuuri no quería saber más del tema.

En ese momento la bibliotecaria le dijo a Yuuri que iba a salir un momento y que lo dejaba a cargo de la misma durante unos quince minutos.

Yuuri aceptó, porque no tenía nada que hacer ese día y además no había clases, era un viernes soleado y bonito que cayó libre para otras actividades. Había poca gente.

El japonés de un momento a otro podía percibir un olor a... melocotón con miel, este último era sin duda el más delicioso aroma que jamás había sentido en su vida y provenía del lado cerrado de la biblioteca.

—No puede ser... —murmuró el japonés.

En ese momento, Yuuri giró el perfil en esa dirección y se quedó mirando los vidrios ahumados que separaban ambos lugares; podía ver que alguien estaba allí, pero no sabía quién puede ser.

Viktor dio un salto al sentir esa profunda mirada avellana de Yuuri penetrar el vidrio, fue tanto que sintió miedo y sus ojos se abrieron sobresaltados. Lo primero que hizo fue correr hacia la ventana, que por suerte estaba en la planta baja, pero se detuvo cuando escuchó esa voz...

Esa «voz». Viktor solo se irritaba cuando escuchaba a los alfas de clases usarla, pero su cuerpo no respondía a esas voces cuando los alfas se ponían a gritar o a pelear usando la jodida voz solo para molestar.

Su omega interno los mandaba a la mierda de forma automática. Rebelde no respondía a ninguno de ellos y era porque su omega se sentía libre y ninguno era su destinado. Era un don tener esa condición del platinado para zafarse de los problemas.

No obstante, con su alfa Viktor no podía escapar y tenía que acatar la misma, por lo que era diferente, puesto que su omega respondía a la dulzura de su alfa, aquel que tanto buscaba, aunque Viktor en ese momento luchó por reprimir esos instintos.

Yuuri se pegó al vidrio y comenzó a cantar de manera suave con su voz. Una voz que le incitaba a Viktor a quedarse a su lado para siempre o a correr lejos de él, una voz que solo Viktor podía sentir y estremecerse de solo oírlo.

Aquello solo desarmó al ruso en cuestión de segundos...

—¿Quieres que nos encontremos a solas en algún lugar de aquí?

—No... no lo hagas —Viktor ya había abierto la ventana, pero se alejó de ella solo para pegarse a los vidriales que separaban a Yuuri de su persona—. No cantes con esa voz...

—No tengas miedo, ven y sonríeme porque puedo sentirte.

—Como no, claro que tengo miedo —Viktor susurraba con su cuerpo temblando, sabía que su primer celo estaba despertando justo ahora—. Detente...

—¿Y si me dejas conocerte?

Viktor cayó de rodillas agitado sin decir nada, solo tocó la parte del vidrio donde estaba Yuuri recostado, donde lo sentía cantar y Yuuri ya podía sentirlo justo allí junto a él porque el olor aumentó a niveles inimaginables, de menos, él no seguiría usando la voz para cantar y calmar al platinado.

—Yu-Yuuri —susurró muy agitado—. Uhh~.

—¿Qué hace alguien como tú en un lugar como este?

—N-ni y-yo lo sé.

El ruso apenas pudo decir algo cuando se le escapó el aire de los pulmones.

—¿Acaso tengo probabilidades contigo?, ¿eres tú mi destinado? Puedo sentirte, solo confía en mí, te quiero proteger.

El platinado comenzó a llorar como tonto enamorado, quería decirle que «sí», pero no iba a dejar que su maldito instinto cediera a abrirle la puerta y correr a sus brazos. Como siempre lo trataron de alfa jamás fue advertido de esto, aunque había investigado sobre los omegas. Olvidó comprar los parches especiales que se supone solo deben usar durante el celo.

—¿Sabes?, puedo dejarte ir.

—¡No, no quiero que me dejes ir! —El ruso casi que gritó y le dio un fuerte golpe al vidrio—. Ya no me cantes más...quiero irme a casa —suplicó el ruso llorando.

Yuuri reaccionó al fuerte golpe. «Aunque no podía oír si la persona detrás sabía que dijo algo, tal vez lo estaba alterando», decidió no molestar más, así que una última vez en vez de cantar le habló con la voz, esa voz suave que no usaba para someter a nadie, una voz que desprendía mucha dulzura para calmar a su omega, quien estaba asustado.

«Te encontré por fin, y es una sorpresa que justo Phichit me lo preguntara, ahora sé que es cierto que estás aquí, omega escurridizo», pensó Yuuri, preocupado a la vez que con una dulce sonrisa.

—¿Me aceptas una cita? Estaré aquí mañana, justo aquí en donde te conocí. Tranquilo, ya no te molesto.

Viktor, con el cuerpo tembloroso y algo mareado por el efecto de esa voz tan dulce y suave, se aterró más cuando Yuuri se detuvo, alejándose un poco del vidrio.

Qui-quisiera —sus manos y voz temblaban—, pero no sé, a veces hay alfas que aparentan ser dulces y son unas bestias, los he visto, Yuuri.

El miedo en Vitya aumentó cuando su pesadilla se hizo realidad, fue cuando sintió aquel líquido a punto de escurrir entre sus piernas, entonces lo único que hizo Viktor fue tomar su mochila y salir corriendo por la ventana a toda velocidad «como alma que lleva el diablo», directo hacia el hogar de su madre, el cual estaba a cinco minutos del colegio caminando.

Yuuri de repente no pudo sentir nada más, es como si el olor y todo se esfumara sin respuesta alguna, pero no, el joven no se entristeció porque tenía la esperanza de ser escuchado por el cielo y proteger a esa criatura tan hermosa.

En ese momento la bibliotecaria entró y miró extrañada a Yuuri.

—¿Se encuentra bien, joven Yuuri? —Lo vio allí parado con una cara algo triste y entonces recordó algo—. Son las 14 horas y hoy vamos a cerrar temprano.

—Está bien, ya me iba —Yuuri tomó sus cosas y firmó el papel de permiso para llevarse el libro que estaba leyendo—. Tome, me llevaré este libro.

—Está bien —dijo ella poniendo el papel en su lugar y recordando otra cosa—. Voy a avisarle al joven Viktor que vamos a cerrar.

—¿Viktor? —El chico volteó de inmediato—, ¿Viktor Nikiforov viene aquí?

Era extraño, siendo el chico más deseado y cantarín del colegio, sería muy raro que le gustara estar metido en una biblioteca.

—Sí, su hermana es ciega y él tiene acceso a la parte de la biblioteca prohibida para otros estudiantes —dijo ella con una sonrisa—. Estaba aquí mucho antes que tú, pero veré si sigue allí.

Yuuri se quedó perplejo. ¿Acaso estaba enloqueciendo? No, no puede ser, ese hermoso alfa no es el omega al que todos buscan y no puede ser su destinado, por un momento se aferró a esa posibilidad así que siguió a la mujer hasta la puerta, pero ella lo detuvo y dijo que esperara.

La mujer pasó la clave por la puerta con una tarjeta de permiso y la abrió, lo único que vio fue la ventana abierta y un papel de permiso también, parece que Viktor se llevó algo. La mujer revisó todo, parece que tomó algo prestado, pero todo parecía estar en orden.,

—Vaya, parece que olvidó cerrar la ventana, pero ya se fue —dijo la mujer—. Tiene esa mala costumbre de irse por la ventana, espero que esté bien.

—¿Puedo saber qué libro se llevó Viktor? —Preguntó Yuuri curioso, quien se dio cuenta que salió huyendo por la ventana. Así que sí, había posibilidades de que Viktor fuese ese omega.

—ASOM —pronunció extrañada—. Nunca había visto ese libro, pero parece que es sobre la escuela.

¿Todos los santos sobre mí? Fue lo que interpretó Yuuri del título con el nombre del colegio, pero no dijo nada, solo se fue.

Yuuri temió lo peor y ante esa posibilidad de que fuese Viktor quien salió huyendo, se quedó pensativo todo el jodido día en su camino a casa, primero se fue a practicar a la pista de hielo, acompañado de su amigo Chulanont, al que, por supuesto no le comentó nada de nada y no por falta de confianza, sino porque hasta a Phichit le asustaba ese omega y no quería alarmar al pobre. Tampoco quería hacer juicios falsos si Viktor era o no ese omega.

Sin embargo, Yuuri tuvo la idea de ir a la casa de Viktor después de practicar, puesto que la bibliotecaria le pidió un pequeño favor antes de irse.


Para este capítulo escuché la canción de los Backstreetboys - Chances

Matta Ne~