¡Hola Hola!

Así es. Después de borrar algunas historias y cambiar mi nombre de usuario ( ANTES : Nashi HeartDragneel ), y la imagen de perfil e decidido actualizar las historias que sigo teniendo, empezando por esta.

He cambiado algunas cosas, y otras las he dejado, pero la idea es la misma.

¡Espero que os guste de todas formas!


SUBIDO : 29 de Marzo de 2014

ACTUALIZADO : 01 de Agosto de 2020


# ONE SHOT

· ~ · ~ ·

Luffy abrió los ojos sobresaltado. No vio nada. Todo estaba negro. Giró la cabeza de un lado a otro buscando al menos un punto de luz que le indicara la salida de ese lugar. No lo encontró.

Comenzó a andar sin rumbo. Sus pasos se hacían cada vez más largos mientras gritaba y gritaba para que alguien le oyese, pero paró de hacerlo al percatarse de que no se oía ni a él mismo. Su camino siguió sin detenerse ni un momento.

De repente, a lo lejos vio una pequeña luz roja que se hacía cada vez más grande a cada paso que daba.

Empezó a correr con una sonrisa en su rostro esperando encontrarse a alguien, pero la imagen que vio a continuación no era precisamente la esperada.

Lentamente cayó de rodillas al suelo mientras sus ojos se abrían de par en par.

Akainu acababa de atravesar a su hermano con el puño cubierto de magma.

El moreno estiró el brazo tratando de llegar a Ace quien ya se había desplomado al suelo. Notó como si algo en su interior se hubiera roto, quebrado, y sin esperarlo lágrimas empezaron a descender por su pálido rostro. De nuevo todo se volvió oscuro.

· ~ · ~ ·

Un gran estruendo se escuchó por casi toda la isla. La máquina en la que Luffy estaba conectado había sido destruido inconscientemente por él mismo. Todos los que se encontraban allí con él no esperaron que despertara tan pronto. Intentaron persuadirlo para que volviera a acostarse pero lo único que consiguieron tanto ellos como el lugar, fue sufrir daños.

- ¡Detente mugiwara! – gritó alguien.

Desde fuera del submarino, varias personas hicieron un intento por acercarse, pero retrocedieron sus pasos al ver como el causante de todo ese alboroto salía despedido de la nave impactando directamente al suelo.

Tanto Jinbe como Trafalgar Law miraron con sorpresa al joven tendido en el suelo. Vieron como lentamente se iba incorporando, usando sus manos como apoyo. Respiró agitadamente varias veces y alzando su cabeza al cielo gritó:

- ¡¿DÓNDE ESTÁ ACE?!

Algunos médicos se abalanzaron hacia Luffy para retenerlo, pero salieron volando nada más tocarlo debido a la fuerza de éste.

- ¡ACE! – volvió a gritar alzando los brazos.

Incorporándose del todo, Luffy empezó a correr quien sabe dónde perdiéndose de la vista de todos los ojos que lo observaban.

- ¿Crees que deberíamos ir tras él? – le pregunto Law a su azulado amigo quien miraba la dirección que el chico había tomado.

- No será necesario. - contestó. - Dejemos que sus amigos se ocupen de ello.

· ~ · ~ ·

El estruendo que minutos antes se escuchaba en el submarino, cerca de la playa, ahora se oía en medio del bosque con más fuerza aún.

Los árboles caían uno a uno y las montañas eran destruidas por enormes rocas que eran lanzadas hacia ellas.

- D-Deberíamos detenerle… – dijo alguien observando al muchacho junto con otras personas.

- No lo sé. –respondió otro. – Sabemos la fuerza que puede llegar a tener Luffy. Aunque seamos sus compañeros, no debemos acercarnos hasta que se tranquilice un poco. Podría hacernos daño sin quererlo.

- Espadachín-san tiene razón, Nariz larga-kun. El capitán ahora está en una etapa donde solo sigue su instinto. Ahora mismo no creo que pueda ni siquiera oírnos.

- Luffy… - susurro una femenina voz.

De repente vieron como su amigo y capitán detenía sus golpes, pero por desgracia, al poco tiempo, volvía a golpear rocas, árboles y demás aunque esta vez con la cabeza. Quería hacerse daño, olvidar esa horrorosa escena de su mente.

Sin pensárselo más, Zoro y Sanji se acercaron a él rápidamente impidiendo que se siguiera golpeando.

- ¡Luffy detente, vas a matarte! – gritó Zoro agarrándolo de un brazo mientras Sanji hacia lo mismo con el otro.

- ¡Detente estúpido!

Al ver como sus compañeros eran lanzados al suelo, Robin hizo una de sus tácticas intentando inmovilizarlo.

- ¡No, suéltame! ¡Suéltame! – grito Luffy zafándose al momento de las miles de manos de ésta.

Franky, al igual que los otros también intento detener a su capitán, cosa que no consiguió.

Un poco más atrás, Chopper, Nami, Brook y Usopp veían con tristeza el comportamiento de su amigo.

Sabían perfectamente cómo se sentía, todos lo sabían. Cada uno de ellos también habían perdido a una persona importante en su vida y también sufrieron ataques de cólera. Todos sabían cómo era ese sentimiento, pero el de Luffy era diferente al que sufrieron ellos. Ellos no vieron a sus difuntos morir frente a sus ojos, en cambio Luffy sí, y no de manera agradable.

Ya harta de ver sufrir al muchacho, Nami se acercó lentamente a Luffy para que este no le atacara como hizo con el resto, quienes estaban tendidos en el suelo.

- No te acerques Nami… – susurró Franky con agotamiento.

- ¡Déjala! – pidió Zoro. – Nami también vio como mataban a un ser querido frente a sus ojos. Ella es la única que tiene derecho a calmar a Luffy, y todos sabemos que él, sería incapaz de ponerle una mano encima.

Todos quedaron en silencio al ver a su navegante más cerca de Luffy.

El capitán después de respirar con cansancio giro su rostro para mirar a Nami quien al igual que él le miraba. Por un momento sus miradas se toparon y Nami quiso correr a abrazarlo.

Había visto a Luffy llorar un par de veces, pero esta vez su mirada era distinta. Era la misma mirada que tenía ella de pequeña al morir Bellamere, el cual reflejaba tristeza, dolor, pero sobre todo culpa.

- N-No te acerques Nami. No quiero hacerte daño... – le dijo un poco más tranquilo respirando con dificultad.

En otra ocasión el moreno se hubiera lanzado hacia sus compañeros exclamando que estaba muy feliz de volver a verlos, pero en esa circunstancia…

- Ya me haces daño viendo cómo te hieres... – dijo sin detener su paso.

- Pues no me mires. - contestó cerrando con fuerza sus puños

– Tienes que tranquilizarte, Luffy…

- ¿Tranquilizarme? Ja… - rió con sarcasmo. – Parece ser que no te acuerdas del dolor que se siente el perder a alguien. ¡Tú no has tenido que ver como la persona a la que pretendías salvarle la vida muere! ¡Yo sí! ¡Yo lo he visto, yo lo he vivido! – dijo alzando la voz poniéndose nervioso de nuevo. – Y-Yo debía salvar a A-Ace, e-en cambio… ¡EL ME HA SALVADO A MI! ¡MIERDA! – grito para después empezar a romper rocas de nuevo.

- ¡Luffy, no!

- ¡Yo era quien tenía que haberlo salvado, no él a mí! ¡ERA MI DEBER HACERLO!

Zoro y el resto volvió a ponerse de pie al ver a su capitán golpeando sin parar las rocas. A punto estaban de lanzarse hacia él, pero ser detuvieron al ver con sorpresa como Nami abrazaba a Luffy por la espalda haciendo que parara sus golpes.

- D-Detente Luffy, por favor… - suplicó llorando.

El nombrado cayó de rodillas seguido por la navegante y rápidamente giró su cuerpo lanzándose hacia su cintura empapándole las rodillas y la ropa de lágrimas y sangre. Nami no pudo hacer más que abrazarlo también mientras le acariciaba la espalda en un intento de tranquilizarlo.

El resto suspiró al percatarse que efectivamente a Nami no la había tocado tal y como había dicho Zoro.

- L-Lo siento, lo siento… - repetía una y otra vez. - No quería gritarte… No quería, pero es que… es que Ace …. Ace…- intentó hablar. No podía soltar nada. Le dolía tanto el pecho que no podía ni pensar.

- No hace falta que digas nada, Luffy, lo sé, todos lo sabemos… - contestó con tristeza. - La noticia se ha extendido rápidamente.

La chica miró a sus compañeros. Tenían la cabeza agachada. Algunos cerraban sus puños con fuerza maldiciendo por lo bajo, mientras otros soltaban lágrimas por su capitán.

- Ace… - escuchó el nombre en boca del muchacho.

- Luffy…

- Luffy-san…

- Hey, Luffy, mírame. - pidió lo más dulce posible la chica.

Él no lo hizo. No podía mirarla en esas condiciones.

Nami suspiró y atrajo más al chico hacía ella. Él se aferró a su cuerpo.

- Entonces escúchame.

- Nami, no. - le advirtió Zoro. Aún no estaba lo suficientemente tranquilo como para que alguien soltara algunas palabras. Robin le calló poniendo una mano en su hombro.

- Lo hará bien. - le dijo. - Confía en ella.

El peliverde miró a la morena y asintió con la cabeza, aún no muy convencido. De nuevo posó su vista sobre sus dos amigos.

- Ace dio la vida por ti Luffy. - comenzó. - No quería ver como su hermano pequeño moría intentando salvarlo a él. Se fue con una sonrisa de satisfacción al ver tu intención y como sobrevivías… así que, no dejes que él te vea sufrir de esta manera.

La navegante colocó ambas manos sobre las mejillas de su capitán y le obligó a mirarla. Tenía todo el rostro empapado en lágrimas y se le veía muy dolido y cansado.

- Nami… - balbuceó su nombre.

- No dejes que yo y todos los del grupo te veamos de esta manera… Todos te quieren, yo… yo te quiero muchísimo y lo último que deseamos es ver como tu dolor se hace más grande a cada segundo que pasa. Ace se fue con una sonrisa, Luffy… No dejes que la pierda mientras te observa desde arriba.

Todos callaron al oír las palabras de Nami. Sus miradas pasaron a ver a Luffy quien, aún encima de Nami dejó de sollozar.

Pasaron unos minutos donde le chico intentó relajar sus músculos y detener cualquier impulso que hubiera sobre él.

-T-Tienes razón… -dijo levantando un poco la cabeza para después mirar a sus compañeros quienes le sonreían un poco. – L-Lo siento chicos. Dejé que la ira controlara mi cuerpo y mente y no vi lo que os estaba haciendo. Lo que le estaba haciendo a Ace…

- No te preocupes Luffy. Todo está bien. Igualmente no hubieras podido conmigo. – le dijo Sanji bromeando un poco sacándole una sonrisa a Luffy.

Todos se tranquilizaron al ver esa curva en los labios del chico.

De repente al rubio le empezó a brillar el cuerpo entero.

- ¡Sanji! - gritó él al verlo.

Vio que nadie dijo nada, y observó al resto. También brillaban.

- ¿Chicos? ¿Q-Qué…?

Lentamente sus cuerpos se iban alzando del suelo.

- Supongo que nuestra misión ha terminado. - habló Zoro. - Debemos volver al lugar donde Kuma nos envió cuando nos separó.

- ¿C-Cómo que volver?

- No nos preguntes cómo Luffy, pero al recibir la noticia de Ace todos aparecimos aquí uno a uno, y una voz nos dijo que hiciéramos lo que creyéramos conveniente. Y ahora que lo hemos hecho nos toca volver. – dijo Robin.

- ¿¡Qué?! – gritó Luffy mirando a Nami, quien también estaba por desaparecer. - ¡No!

- ¡C-Chopper, Usopp, Robin…! ¡Chicos…! – nombró viendo como todos se iban.

- Luffy…

- ¡Nami!

Luffy agarró el brazo de la chica deteniendo que se alzara más.

-N-No te vayas Nami. ¡No lo hagas! - suplicó llorando de nuevo.

- Ojalá pudiera quedarme, pero no es mi decisión… - le dijo acariciando su mejilla.

- No quiero que otra persona a la que quiero se aleje de mí. – dijo atrayéndola hacia él en un último abrazo.

- Prometo que volveremos a vernos, Luffy. – dijo tristemente rompiendo el contacto. – Pienso luchar todo lo que haga falta para poder encontraros de nuevo.

- Nami… Yo…

Y desapareció. Quería hablar, quería decirle algo, no sabía bien el qué, pero sentía que debía decirle algo importante antes de que se marchara. No lo consiguió.

- Luffy. - llamó alguien a su lado.

- Jinbe…

- ¿Estás mejor? - se atrevió a preguntar sabiendo que quizás no era lo correcto.

Luffy dirigió su vista hacia el cielo y sonrió.

- Lo estaré.

· ~ · ~ ·

Dos años pasaron desde aquel momento.

Luffy corría junto con Zoro y Sanji por la Isla Sabaody, donde quedaron en encontrarse todos juntos después de que el capitán, recuperado de sus heridas, declarara la guerra al Gobierno Mundial.

Los tres compañeros seguían corriendo sin percatarse de que los de la marina ya no los seguían. Al rato, pudieron divisar al Sunny Go con todos sus compañeros esperando impacientemente en la cubierta.

A Luffy se le apareció una gran sonrisa al llegar y verlos a todos bien.

Franky, Brook, Chopper y Usopp se lanzaron hacia su capitán mientras cascadas de lágrimas salían de sus ojos. Este solo pudo reír a carcajadas mientras correspondía al abrazo. Al rato se separaron quedando sentados en el suelo.

- Luffy… -susurró alguien.

El nombrado dirigió su vista hacia aquella voz encontrándose con los ojos que desde hacía tiempo quería ver.

- Nami…

El rostro de ambos reflejaba una gran felicidad al volverse a encontrar.

- Te he extrañado… -dijo Luffy dirigiéndose rápidamente hacia la chica.

Sin importarle los ojos que les seguían, colocó una mano sobre la cintura de ella y otra tras su cabeza abrazándola en el acto.

Nami no pudo evitar derramar algunas lágrimas al saber que por fin volvían a estar juntos. Luchó por llegar hasta allí, y tenía claro, tanto él como ella que a partir de ahora nadie iba a separarlos.

- Tengo tantas cosas que decirte. - habló el chico separándose un poco pero sin soltarla.

- Lo sé. - contestó ella con una gran sonrisa. - Pero no te apresures. Tenemos toda la vida por delante, ¿verdad? - preguntó con una gran sonrisa.

Luffy asintió, e imitando a su navegante, sonrió enormemente y volvió a abrazarla.

El resto de mugiwaras se quedaron asombrados al ver aquel acto de amor por parte de sus dos amigos. No todos se imaginaron que aquello podía llegar a pasar, pero estaban felices, así que no le dieron más importancia. Sin interrumpir ese momento, prepararon las velas para empezar una nueva aventura sobre el mar, de nuevo, todos juntos.

· ~ · ~ ·


Lo sé, lo sé. ¡No me matéis por favor!

Sé que en la historia original, Luffy y Nami se besan dos veces, pero ahora después de 6 años, he visto que es demasiado precipitado, y lo he cambiado por los abrazos. Siendo totalmente sincera, creo que queda mucho más tierno así, por lo que por favor, guardad las armas XD.

Espero que os haya gustado los pequeños cambios.

¡Adiós Adiós!