/Algunos días después/
La noche pasó rápida, no sabía lo cansado que estaba hasta que despertó el otro día cerca de las 10.
Miró a través del ventanal: el sol salía radiante y ya se cernía sobre los edificios, la ciudad parecía recién despertando como él.
Tony no esperaba visitas, pero Pepper apareció cerca de las 12 con una bolsa humeante en mano para almorzar junto a él.
—¿Cómo te sientes? — decía la rubia mientras sacaba dos vasos de la despensa.
—Aburrido— dijo con simpleza mientras servía las bebidas.
Provocando una sonrisa en la CEO, al tiempo que ponía la comida rápida en dos platos.
—¿Y crees poder seguir normal con el equipo?
—Claro, estoy como nuevo – dijo flexionando un brazo en 90 grados, haciendo lucir sus músculos.
La rubia rodó los ojos sabiendo que no se refería a eso.
James Buchacan fue incluido en los avengers: era terrible incómodo para Tony, no era algo que pudiera elegir. Fury lo había impuesto como el nuevo miembro, sin importar si otras personas tenían roces o rencores pasados, esperaba que de alguna forma pudiera pulir impurezas y que en un futuro funcionaran como un equipo.
Tony de no ser porque toda la tecnología dependía de él hubiera renunciado de inmediato, pero, por otra parte, le había tomado el gusto a salvar el mundo. Y pensar en volver a las oficinas y dirigir la empresa, seguro se moriría de aburrimiento.
Por eso cuando, cuando el nombramiento fue oficial anunció unas vacaciones, y era un respiro a los constantes intentos de Steve para conversar sobre el tema.
Fue en ese lapso donde decidió independizarse de su reactor con ayuda de Loki.
—Supongo que estaré listo cuando esté listo— dijo mirando a la rubia.
Tenía muchas cosas por analizar en su cabeza, no quería pensar en el soldado del invierno uniéndose al equipo, que lo había integrado como otro miembro de la extraña familia que era los avengers.
No quería pensar en la muerte de sus padres, porque ver al soldado era un recordatorio permanente del fatídico 16 de diciembre.
Le hubiera gustado ir a Asgard, olvidarse un rato de la Tierra. Quizás si le preguntará a Loki podría ir la próxima vez.
O tener una misión que lo mantuviera 24/7 anclado a una exploración o investigación intensa. Cualquier cosa, que lo hiciera postergar su reintegro a las misiones.
Pepper quiso seguir el tema, pero una llamada de fury los interrumpió.
—Pásame la llamada, Jarvis.
—Stark, encontramos una base que emana una extraña energía, necesitamos que vayas a analizarla para descartarla como amenaza.
—¿Está muy lejos? — Dijo calculando si podía terminar su almuerzo.
—Jarvis tiene las coordenadas— fueron las últimas palabras de Fury antes de colgar.
Tony tomó el último sorbo, y se levantó de la mesa ansioso.
—El deber me llama— dijo mientras se limpiaba la cara con la servilleta.
—No te excedas— aconsejo la rubia.
—Soy el rey del autocuidado— respondió el castaño mientras se ponía el traje.
El propulsor sonó alejándose del lugar, dejando a su pasó una estela amarilla.
El lugar estaba cerca de un bosque, y cuando se acercó jarvis percibió a Natasha Clint, Bucky y Steve camuflados alrededor.
Chaqueó la lengua y siguió planeando en el traje.
Al parecer estaban esperándolo se detuvo frente a una montaña de tierra que parecía removida.
Mando un pequeño ataque del propulsor de su mano derecha para despejar la tierra y bingo encontró una compuerta.
Con el láser de calor, trazó una línea horizontal creando una entrada.
Steve lo siguió, los demás venían detrás de él.
—Gracias por venir, no sabemos si es una trampa— agradeció el capitán.
— Pues si me siento engañado— dijo Tony a modo de broma que no sonó tan bien como se escuchaba en su cabeza.
Cuando Steve entró después de Tony, la compuerta se enterró más profundo en el piso, dejándolos atrapado.
—espero que no sea una fea encerrona para hablar de Barnes— dijo mientras caminaba por el lugar. Se veían recipientes y muchos metales como una fábrica de minerales abandonado.
—Espero no tener que hablar de Loki— dijo mientras veía algo que parecía un montón de basura alienígena bien parecido a los chitauri.
— ¿Hasta cuándo seguirás con eso? — dijo Iron man esta vez girándose y encarando al capitán.
—Hasta que pruebe lo contrario—respondió firme sin dudas en su voz.
—Entonces ¿dime donde está ahora? ¿Por qué justo que aparecen cosas extrañas él no está?
Tony guardó silencio, sin tener una verdadera respuesta sobre su paradero.
Algo, atrajo al capitán de un momento a otro, un panel cuadrado brillante como el aluminio atrajo fuertemente su escudo y este sonó al chocar contra el metal, Steve quiso arrancar el escudo, pero parecía pegado, Tony fue de inmediato a ayudarlo, fue tan rápido que Steve apenas pudo entender que había pasado.
Él estaba en el suelo y ahora el atrapado era Iron man.
Afuera por fin pudieron romper las compuertas de metal, el equipo apenas había ingresado cuando sintieron toda la fábrica temblar fuertemente.
Un cuadrado gigante de metal salió del piso, deteniendo todo intento de arrancar del castaño apagando la luz de los propulsores.
Para cuando Steve se dio cuenta era muy tarde, una compresa estaba a punto de cerrarse y Tony estaba atrapado entre medio.
—Tony! Gritó Steve mientras iba directo a la compresa que se abría y volvía a cerrarse a quema ropa.
—No! Gritó también Bucky mientras lo sujetaba firmemente con su brazo de metal.
El castaño miró al resto de los avengers, esto parecía una trampa para iron man.
Su brazo también quería ser arrastrado a una fuerza que lo empujaba hacia otro panel cuadrado.
Toda la maldita fortaleza parecía un campo magnético.
El escudo de Steve estaba pegado al piso, sin poder de ser utilizado.
Bucky miró rápidamente a Natasha y a Clint para que buscara como apagar eso, debía de haber una sala de control en alguna parte.
De repente, una voz se escuchó en lo alto de la robusta edificación.
— Has cavado tu propia tumba Anthony stark, quiero que te arrepientas de haberme rechazado— repetía una voz de hombre mientras reía.
La compresa seguía sonando chocando metal contra metal, provocando chispas en todo el traje, todas las ordenes de Tony eran declinadas porque perdía el control del traje. Ni con todos los propulsores al máximo podía despegarse o romper el metal que lo apretaba.
Steve trató de romper la compresa mecánica que tenía sujeto a Tony, pero era imposible meterse en la articulación de la máquina era aventurarse a morir aplastado entre las placas.
Entonces, sintió a la armadura crujir sonoramente mientras se veían pequeños estallidos dentro del traje, y humo que salía por los orificios del mismo y la desesperación le ganó, el rubio vio como la sangre escurría entre las junturas de la armadura y corrió hacia la compresa.
—Steve! —Gritó Bucky quién también corrió luchando contra la presión que ejercía el campo magnético en su brazo.
El capitán buscaría detener la compresa con sus manos y piernas.
—Arggggg! Gritó desgarradoramente Bucky mientras unas explosiones sonaban alrededor y sobre ellos.
La compresa se movía con fuerza, pero menos de un metro de arremeter se detuvo.
Bucky había puesto su brazo en el eje de la compresa lo que limitaba su cierre, segundos más tarde, el panel soltó su agarré y el traje se deslizaría al piso sino fuera porque Steve lo tomó y lo sacó de ahí pasando un brazo por su cabeza.
—Justo a tiempo— dijo Natasha— quien había destruido la sala de controles.
—No responde— dijo el rubio preocupado mirando al equipo.
El jet llegó en pocos minutos, donde los recogieron a todos.
Steve abrazó a Bucky no sin antes revisar su brazo, y preguntar si estaba herido.
—estoy bien— repitió cansadamente disimulando poco el dolor del brazo.
Natasha por mientras hablaba con Fury sobre el nombre que encontró en los servidores de la máquina.
Steve iba a encerrar para siempre al maldito que le hizo esto a Tony.
Ve a Bucky con el brazo echo trizas: cables colgando y humo saliendo del hombro, seguido de un charco de sangre.
Bucky se quita el casco, y mira a Steve, puede Tony se ve peor que nunca.
El traje parece haberse insertado en diferentes partes de su cuerpo, y como no saben como quitarlo sin herir más a Tony, deciden subirlo con todo a la camilla.
Friday, no responde y Jarvis desde la torre tampoco, puede comunicarse con su dueño.
El viaje se hace eterno, y Steve mira a Bucky, sintiéndose culpable de todo.
El castaño lo mira, diciéndole que no se culpe: sus ojos lo miran con ternura, entregándole la calma para que el rubio, se tranquilice hasta llegar a tierra.
Bajan tan rápido con Tony en camilla, que el estómago de Bucky, parece darse vueltas, de arriba abajo. Su respiración se vuelve pesada y una vez que Iron man es llevado con los doctores se deja caer por el pasillo.
EL porcelanato brillante y pulcro del piso, es manchado por más sangre que emana sin descanso, lleva su brazo humano para detener en vano la hemorragia. La herida viene desde lo profundo del hombro metálico.
—Tenemos otro caído— grita Steve sin medir su voz, resonando por los pasillos.
—Fue un rasmillo, Stevie— en una respuesta tan baja que preocupa al rubio.
Otra camilla se ve a la vuelta de la esquina y Bucky es llevado rápidamente a la zona de cuidades intensivos.
Todo es, letreros rojos que se iluminan indicando que están en cirugía.
Hay una pequeña sala de espera, donde Natasha va donde Steve, no alcanza ni hablarle cuando llaman al capitán. Se detiene ante noticias de Tony.
La doctora mira a todos los presentes, y traga duro y habla:
—El traje protegió muy bien el exterior de Anthony pero hay piezas insertadas en puntos vitales, necesitamos un donador compatible para poder detener la hemorragia antes de que sus órganos dejen de responder.
Clint, Y Steve acompañan a la doctora para hacerse una prueba de compatibilidad, pero la prueba fracasa terriblemente.
Banner aparece en el laboratorio mirando los exámenes de adn e interpretando los puntos en la pantalla.
—De alguna manera el reactor al estar tanto tiempo en el cuerpo de Stark ha creado toxinas derivadas del metal que se han mezclado con la sangre de Tony, haciéndola única e incompatible con las demás. — explica el doctor.
Steve pasa su mano por la frente alisando sus cejas, mira el piso, respira hondo, y camina a la habitación de Bucky.
— ¿cómo está Stark? Es lo primero que pregunta el castaño.
— ¿Como estás tú? Le contesta.
—Solo me duele el brazo, estoy bien.
—Tony perdió sangre, y no sé que le hizo el reactor que no puede aceptar sangre de ningún tipo, los doctores dicen que es deben obtener la sangre antes de realizar la cirugía. – Steve no mide la pena en sus palabras y casi hace llorar a Bucky también, porque la angustia le invade el pecho oprimiéndolo con fuerza.
Barnes mira a Steve con amor y le acaricia la mejilla suavemente, y se mira acostado en la camilla, tomando una decisión precipitada llama al doctor.
—¿Qué haces? Pregunta el rubio mientras los doctores toman las barras al costado de la camilla para llevarse a Bucky.
—Tomen toda la que necesiten— le dice el sargento a los doctores, sin mirar a Steve, no porque no quiere sino que no puede.
—Déjame intentarlo Steve, tal vez no pude salvar a sus padres, pero quizás pueda salvarlo.
El rubio detiene su agarre, suelta al doctor, y los deja irse, porque no puede contra ese argumento.
No sabe que pasa por la cabeza de Bucky, además del remordimiento y la culpa, no es capaz de entender como Bucky se arriesga aún sabiendo si va a funcionar.
Vuelve a la sala de espera con la mandíbula apretada y aunque quiere que la donación funcione no quiere perder a Bucky.
Por un minuto se siente como el chiquillo pequeño, lleno de enfermedades que no puede tolerar situaciones estresantes, el suero lo mantiene en pie, pero no se siente fuerte para estar allí.
Y piensa que muchas veces así se sintió Bucky cuando estaba frente a la camilla de su mejor amigo con 40 grados de fiebre, rogando que sobreviviera.
Natasha lo abraza, porque no puede soportar la pena de Steve. Ella siente que, en otro universo, donde el rubio no existiera y Banner tampoco. Ella hubiera caído completamente enamorada de Barnes y llora con Steve, porque entiende el amor que siente el rubio hacia él, tal como ella lo siente con Banner.
En los hombros bajitos de Natasha, siente como sus ojos se inundan y las lágrimas afloran entre el abrazo de su amiga.
En la sala de espera todo es incertidumbre, los médicos trabajan tan rápido como pueden y se escuchan los zapatos de aquí a acá, marcando un ritmo desesperado.
Clint se acerca buscando dar consuelo, pero las palabras suenan en la sala y no son escuchadas.
Steve no puede comer ni tomar nada, está ahí expectante todo el tiempo preparándose para lo peor.
Pasan horas y el ascensor toca su timbre indicando que va abrirse.
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Hola mis lectores ¿cómo están? Sé que les he fallado al actualizar seguido, pero han pasado tantas cosas y la pandemia me tiene desmotivada, cuesta mucho seguir la rutina o hacer las cosas en telestudio.
Lamento que el capítulo sea tan cortito espero que les guste. Y me dejen todas sus opiniones.
