Los personajes del universo de Harry Potter le pertenecen a J. , todos los créditos a ella, yo solo los uso con la intención de entretenimiento. Gillian y los demás personajes que no reconozcan son de mi propia creación.

Pensamientos

"Recuerdos"

Esta historia surgió por ver las escenas de animales fantásticos en YouTube, estaba riéndome de ver a Newt haciendo su baile de apareamiento y uno de los comentarios dijo sobre cómo es que puede saber esos bailes pero tener tan poca capacidad para comunicarse con las chicas y que sería gracioso si intentara enamorar a alguien haciendo esos rituales de apareamiento animal. Eso me inspiró a crear esto, no va a ser muy largo, no creo que dure más d capítulos.

El dibujo de la portada no es mío, pertenece a Sayuri12moonlight, lo vi y quedé enamorada, todos los créditos a ella por tan hermoso trabajo.

Eso es todo, espero que les guste.


Leta lo supo en el instante en que lo vio, y es que Newt estaba siendo demasiado obvio con su enamoramiento.

Todo había comenzado a principios de sexto año, por primera vez Hufflepuff y Gryffindor compartirían la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas del profesor Mackennsy, quien decidió asignar un proyecto anual en parejas. Newt amaba la clase de criaturas mágicas y normalmente trabajaba con Leta, pero ese año habían cambiado los horarios y Slytherin ya no estaría con los tejones, eso había sido un poco triste para él dada la fuerte amistad que tenían.

El proyecto se centraba en el cuidado de huevos mágicos, a cada pareja le asignarían uno y deberían asegurar su máximo cuidado hasta que eclosionaran y continuar cuidado a la criatura lo que restara del año.

–Muy bien clase, voy a nombrar a las parejas –dijo Mackennsy–. Presten mucha atención porque las personas que nombre, serán compañeros por todo el año.

Newt se había mantenido a parte esperando el momento en que lo nombraran, algo nervioso por tener que trabajar con alguien nuevo. Normalmente, los demás estudiantes lo ignoraban o se mantenían apartados de él, incómodos con la pasión que sentía hacia los animales. No importaba, en compañía de ellos no se sentía solo.

–Blackstran Gillian y Scamander Newton.

En el momento en que sintió su nombre, había mirado a su alrededor tratando de ubicar a su compañera, el problema era que no reconocía a ningún Hufflepuff con ese nombre por lo que supuso que debía ser de la casa de los leones, eso hacía que fuera más difícil para él ubicar de quien se trataba.

–¡Hola compañero!–. El repentino grito femenino a su lado lo sorprendió lo suficiente como para casi provocarle un infarto. Apretando el pecho con una mano en un intento por controlar los desenfrenados latidos de su corazón, se giró hacia la chica que lo observaba sonriente.

Era bajita, apenas le llegaría a los hombros, el largo cabello castaño le llegaba casi por detrás de las rodillas y estaba sujeto en una cola de caballo alta que dejaba caer algunos mechones sobre el rostro. Tenía ojos lila con un toque dorado al contraste con la luz del sol. Portaba con orgullo la capa de Gryffindor.

–Hola.

–No puedo creer que de todos los posibles compañeros, me tocara contigo Newt –dijo a toda velocidad–. ¿Puedo decirte Newt o, prefieres Newton, o Fido, o Artemis o…?

–Newt está bien.

–Genial, dime Gillian, ahora vamos por ese bebé–. Tomándolo del brazo lo arrastró a la fila que se había formado en el cobertizo, donde Mackennsy estaba entregando a cada pareja el huevo que cuidarían.

Gillian había estado rebotando a su lado, ansiosa cuando por fin les tocó recibir su huevo. Era ovalado de color verde tornazolado, Newt supo en ese momento que animal les había tocado.

–Augurey –susurró fascinado mientras lo tomaba con la delicadeza de una pluma.

–Es hermoso –comentó bajito Gillian. Ambos miraban con detenimiento las patrones que formaban las líneas sobre la cascara–. Awww ¡Somos padres! ¿Qué crees que sea, niño o niña?

Newt casi se ahogó de la impresión. No esperaba que saliera con algo así.

–¿D-de q-qu-é es-t-tas ha-hab-lan-d-do? –tartamudeó sonrojado.

–Pues que somos sus padres –respondió simplemente, como si pensara que era absurdo que él no se diera cuenta.

–No somos sus padres.

–A ver, vamos a cuidar de este bebé durante todo su periodo de gestación, vamos a verlo nacer, cuidarlo y criarlo mientras crece, hasta que el profesor nos diga que es hora de liberarlo, igual que hacen los padres con sus hijos hasta que ellos abandonan la casa paterna –enumeró con aire ligeramente sabiondo–. Eso nos convierte en padres del bebé augurey ¿sí o no?

–Supongo que si lo vemos así…– admitió algo reacio.

–Ahora, no tienes nada de qué avergonzarte, es un lindo proyecto y en el proceso podemos conocernos mejor.

–¿Quieres conocerme? –preguntó confundido.

–¿Por qué no querría conocerte? –Cuestionó, una enorme sonrisa iluminó su rostro–. Por lo que he oído, eres muy bueno con los animales, se nota que los quieres mucho y eso, ya es suficiente para que quiera conocerte mejor.

–No lo entiendo. Los demás parecen….

–¿Idiotas? Sí, lo son –interrumpió rodando los ojos–. Quizá es que la política sobre criaturas mágicas que tiene la sociedad actual es una mierda, me gustan todo tipo de criaturas, y a veces son mejores compañías que los seres humanos, así que es refrescante conocer personas que son capaces de ver la belleza que poseen, sobre todo si lo hacen con el amor y la dedicación que tú pones.

Newt estaba sorprendido, era la primera vez que conocía a alguien, además de Leta, que pensaba como él. Una sonrisa algo incomoda surcó sus labios.

–Gracias.

–Por nada –respondió alegremente–. Ahora, vamos por unos libros sobre el cuidado de los Augurey y de paso, haremos una lista de nombres para nuestro bebé.

Newt se vio siendo llevado al castillo por una chica que no dejaba de parlotear sobre la importancia de darle el nombre correcto porque eso podría ayudar a determinar la personalidad fuerte del "bebé" y, por primera vez desde que había visto los nuevos horarios de la clase, no se sentía incómodo.

[…]

–Oí que tocó el proyecto de los huevos con Gillian Blackstran –dijo Leta sentándose a su lado. Había estado sentado bajo uno de los árboles frente al lago, tomando notas sobre uno de los libros que Gillian había sacado de la biblioteca.

–Sí, creo que tuve suerte de que me tocara alguien igual de interesada en las criaturas mágicas.

–Gillian no solo está interesada –emitió rodando los ojos divertida–. Gillian ama todo lo que tenga vida, sean animales mágicos o no, incluso plantas. Lamentablemente, es horrible en herbología, todas las plantas que toca se mueren en poco tiempo.

–No estaba del todo seguro de qué esperar, pero resultó mejor de lo que había imaginado.

–¿Y…dónde está ella ahora?

–En su habitación con el huevo….haciendo una cuna.

–¿Una cuna? –preguntó confundida.

–Dice que el huevo es nuestro bebé, y está empeñada en tratarlo como tal.

–¿Es decir que ella… es tu esposa? –cuestionó riendo.

–¡Leta! –casi chilló sonrojado.

–¡Vamos! –dijo riendo a carcajadas–. Es gracioso ¿Tus padres ya saben que eres padre?

–¡Basta!

–Eres un mal amigo, no me invitaste a la boda.

–Es suficiente –espetó tan rojo como un tomate.

–Al menos dime que seré la madrina de vuestro dulce querubín.

–No tiene nada de gracioso –resopló.

–No te enfades, Newt –dijo aun riendo por la expresión avergonzada de su amigo–. Gillian siempre habla de los animales como sus hijos, no es sorprende que te haya dicho eso.

–A mí me sorprendió, lo soltó tan de golpe que no supe que estaba pasando.

–Es normal, ella suele ser así de espontanea ¿Qué hiciste cuando dijo que eras el padre de su nuevo bebé?

–Nada –respondió con timidez.

Leta lo observó atentamente, Newt no estaba acostumbrado a estar con personas extrañas, mucho menos con chicas que lo encontraran interesante y si lo que Emelin Winther había dicho sobre Gillian era cierto, la gryffindor sí que lo había encontrado sumamente interesante y no dudaría en demostrarlo. Newt no sabría que lo había golpeado cuando ella acabara con él.

–¿Nada?

–Me dio una explicación bastante razonable sobre por qué somos los padres del huevo, y no pude refutar nada porque visto de ese modo tiene sentido.

–Al menos te tocó con alguien que realmente te ayudará en el proyecto –espetó hastiada.

–¿Quién te tocó?

–Theodore Crabe.

–Mis condolencias.

–Cretino.

–¿Así de mal?

–Lo dejé cuidándolo mientras iba a buscar un libro para saber que animal nos había tocado, Karen McMillan me dijo que lo había visto yendo al campo de quidditch con el huevo, pensaban usarlo de quaffle.

–Lo maldijiste –adivinó conociendo el carácter de su amiga.

–Tengo que ayudar en las cocinas por dos semanas, pero valió la pena –resopló–. No voy a desaprobar mi asignatura favorita por un imbécil con cerebro de mosquito.

–Estoy de acuerdo.

Ambos se mantuvieron en silencio, cómodos con la compañía del otro. Newt notó la mochila llena de libros que Leta había dejado a un lado, y sintió compasión por ella. Con un compañero como Theodore Crabe, ella tendría que hacer todo el trabajo, no es que a ella le molestara pero se suponía que era un trabajo de a dos y, era seguro que teniendo a Leta como compañera, Crabe obtendría un Extraordinario sin hacer absolutamente nada.

–Entonces…

–¿Entonces?

–¿No hay nada que quieras preguntarme?–. La observó confundido, sin entender que es lo que quería decir. Ella, divertida, hizo una mueca sugerente que solo logró confundirlo aún más.

–¿Qué quieres decir?

–Digo, si no hay nada que quieras preguntarme sobre…tu esposa.

–¡Leta!


Eso es todo por ahora.

Valkyrie fuera.