"La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar."

—Thomas Chalmers.

La noche era templada. El cielo, azulado y limpio, libre de cualquier tormenta.

La quietud de la noche se veía invadida por el ferviente canto de los grillos que impedía que esa madrugada fuese aún más solitaria.

Sus pasos eran lentos y sus pensamientos, difusos. Su mirada estaba aferrada al suelo. No podía verla a los ojos y sabía perfectamente el motivo.

—¿Por qué, Sasuke? —una vez que el Uchiha se adelantó unos metros, la voz de Sakura se volvió más débil—¿Por qué nunca me dices nada? ¿Por qué este silencio?

Aquella angustia hablaba por sí sola. Las lágrimas de la Haruno eran un antídoto para su corazón enfermo de cólera.No obstante, él deseaba ir con el odio y escapar de su cruenta realidad en donde su poder era más débil que la de cualquier estudiante de la academia. Su autoestima estaba quebrada y su mente estaba dispuesta a construir una completamente renovada, sólo que esto implicaba romper con los únicos lazos de amor y fraternidad que lo ataban a la aldea.

—¡Tú jamás compartes nada conmigo! —su tono iba adquiriendo fuerza y valor. Estaba lastimada y su miedo de perderlo la volvían aún más vulnerable.

—¿Por qué tendría que decirte algo? —debía actuar con frialdad si su objetivo era alejarse de Sakura, Naruto y de la aldea que lo adoraban como un potencial ninja—No te metas en mis asuntos, no son de tu incumbencia— aunque sus labios expresaran su desinterés, su corazón estaba sufriendo la peor de las torturas.

¿Cómo podía seguir adelante sabiendo que Sakura estaba destrozada, pidiendo razones para comprenderlo?¿Cómo podría tener el valor suficiente para abrir su corazón y confesarle que el vacío de su espíritu se expande cada día más?

—Sé que me odias... Desde el principio nunca me has soportado.

No, Sakura. No pienses eso de mí.

—¿Te acuerdas cuando nos hicimos genin y nos asignaron nuestro equipo de tres?

Por supuesto que lo recuerdo. Naruto estaba completamente ilusionado de ser tu compañero. No puedo pensar lo mismo cuando supo que yo también estaría.

—Una vez nos quedamos juntos, justo en este lugar... —la mirada de Sasuke se tornó aún más sombría—Fuiste muy grosero conmigo.

No fue mi intención. Sólo estaba enojado con él y lo canalicé en ti. Soy un maldito impulsivo y nunca mido mis palabras.

—No me acuerdo—respondió con indiferencia.

Otra vil mentira.

—Sí, claro—su llanto era tortuoso—.Bueno,es que fue hace mucho, ¿no? Pero aún así, ese día empezó todo. La historia tuya y mía, de Naruto y de Kakashi-sensei.

¿Cuándo fue el día en que comencé a verte con otros ojos? Si tan sólo pudiera recordarlo, no estaría en este maldito dilema.

—Los cuatro comenzamos con nuestras misiones. Fue algo muy duro entonces...

Lo sigue siendo...

—Cada día era un gran reto...

Pero tú siempre te esforzaste para fortalecerte, lo vi con mis propios ojos...

—Pero, más que nada, había mucha diversión...

¿Cómo no puede haber diversión si ustedes siempre estuvieron allí? De algún modo, me hacían dudar de mi verdadero camino.

—Sé todo lo de tu clan, Sasuke, enserio. Pero buscando venganza, no encontrarás la felicidad, compréndelo. Ni tú, ni yo, ni nadie.

Aquel cielo que parecía ser libre de nubes, mostró un lado oscuro. Ocultó la luz de la luna, apagando la única esperanza de Sasuke ante la idea de retroceder en sus intenciones.

No lo entiendes, Sakura. Siempre fuiste una niña rodeada de amor. Mi clan está manchado y cada día, el espíritu de un Uchiha se percude con más odio y rencor, siendo estos los motores del poder que tanto nos identifica.

—Lo sabía, yo no soy igual a ti. Ya estoy en un sendero en el cual nadie puede seguirme—era momento de romper el silencio—. Sé que los cuatro trabajamos juntos y con el tiempo pensé que ese camino podría sustituir al otro. Pero, al final, me he decidido por la venganza. Esa siempre ha sido la razón de mi vida. Yo jamás he sido como tú o como Naruto...

Sus intenciones van más allá del dolor. Yo ya tomé mi decisión.

—¡¡No hagas eso, Sasuke!! —espetó con todas sus fuerzas—¡¡Tú no tienes que estar solo!! Ese día me dijiste lo dolorosa que puede ser la soledad.

Por más que lo entiendas, jamás lo has vivido...

—Ahora yo entiendo el dolor. Tengo una familia y amigos. Pero...—sollozaba— si tú te fueras, Sasuke, me quedaría tan sola...

Estás partiéndome el corazón, Sakura. Basta...

—Este es un nuevo principio. Cada uno de nosotros tiene un camino enfrente.

—¡¡Sasuke!!

No lo hagas, no te acerques. Te lastimaré...

—¡¡Te amo tanto que no puedo soportarlo!!

Basta, Sakura. Te lo imploro...

—Si tú te quedas conmigo, te prometo que no te arrepentirás. Cada día será de alegría. Yo puedo darte felicidad. Haré todo por ti, Sasuke—su voz se quebraba más y más—. Así que por favor, te lo imploro, no te vayas...

No puedo, lo siento...

—Hasta te ayudaría con tu venganza—Sakura jugaba sus cartas más fuertes para persuadir al Uchiha—¡Haría lo que fuera por darte felicidad! Te lo juro, por favor, quédate conmigo. Y si no puedes, llévame contigo, entonces...

No lo soporto, Sakura. Esto es demasiado horrible para mí y no quiero arrastrarte al infierno. No estoy seguro de poder cuidarte...

Debía culminar con ese hilo que aún los unía. De ese modo, Sasuke podría continuar caminando sin culpa.

—No has cambiado—espetó mirándola con desdén—, sigues siendo fastidiosa.

Observó ese rostro sorprendido, percatándose de aquella mentira que acababa de decirle.

Decidió continuar y abandonar cualquier sueño que tuviera lugar en Konoha.

—¡¡NO ME DEJES!! —su desesperación era aún más dolorosa. Sakura decidió correr tras él y aferrarse a la última chance de convencer a Sasuke de quedarse a su lado— ¡¡SI TE VAS, VOY A GRITAR Y...!!

Su velocidad era imperceptible. Él no tenía ninguna intención de mostrar su lado más vulnerable. Por muchos años, el dolor endureció sus expresiones y sentimientos. Así lo mantendría hasta deshacerse de su hermano...

El Uchiha se ubicó detrás de Sakura. Su aroma era embriagador y era lo único que pretendía guardar en sus recuerdos antes de partir. Su cabello rosado era el más hermoso y resplandeciente.

Desde que cortaste tu larga cabellera, tu determinación se volvió más fuerte. Estoy seguro que llegarás lejos sin mí. No me necesitas...

—Sakura...—¿cuántas cosas le hubiera gustado decirle en aquel momento? —Gracias por todo.

No soy bueno expresándome y sé que con esto comprendiste a qué me refería. Honestamente, no esperaba verte aquí y que fueras capaz de confesar tu amor de un modo tan sincero. Lo siento...

Aquel silencio se transformó en una imagen difusa y luego, oscura. La consciencia de Sakura se esfumó inmediatamente al caer desvanecida en los brazos del Uchiha.

Sasuke se detuvo a contemplar aquellos ojos que yacían cerrados, inflamados por el llanto que aún no acababa. Cargó con ella hasta una banca y la recostó con delicadeza.

Se sentó a su lado un momento y acomodó su cabello para recordar aquellas facciones que la volvían tan hermosa y valiente.

—Adiós, Sakura.

Este es un camino difícil y muy peligroso. Jamás te expondría. No soportaría volver a perder a alguien que amo y esta es la única manera que se me ocurre para protegerte de mi pasado y presente.

Tu recuerdo permanecerá en mi corazón, te lo aseguro.Pero por ahora, quédate aquí.A lo mejor, más adelante nos encontremos y te olvides de este niño débil del cual te habías enamorado...Adiós, Sakura.