Era extraño, sentía como si mi garganta se hubiese cerrado por completo impidiendome hablar o articular algún gesto. Estaba en estado de shock, como lo dirían aquí en la tierra.

Mis ojos se humedician pero no me atrevía a soltar ninguna sola lagrmia, no frente a ella, ni a ninguna otra persona.

Muchas preguntas me invadieron al enoctrame con ella otra vez, pero al ver su rostro, con una sonrisa socarrona al verme allí parada, sentí tal ira que pensé por un momento que era capaz de prender en llamas la habitación.

¿Estaba feliz? No lo se. Era mi hermana ¿acaso alguna vez se comporto como una? Nunca.

Siempre decía que mi amabilidad era mi mayor fortaleza como mi peor debilidad, y tenía razón, esa amabilidad hizo que la "perdonara" superficialmente, porque en lo más profundo de mi corazón era consciente de que jamás podría hacerlo.

—Te odio.—Solte con veneno.

Supongo que no se esperaba que le dijese eso, pues su sonrisa desprecio y abrio sorprendida sus ojos. Los espectadores tampoco se lo esperaban, pues soltaron un espasmo.

—No eres la primera en hacerlo hermanita.—Seguia con su característico tono de voz, y de repente, esa cara de desconcierto fue cambiada por una de burla.

Una rabia efervescente comenzaba a brotar logrando que apretara mis puños e hiciera rechinar mis dientes.

—Eres...—Nege con la cabeza, olvidando lo que iba a decir.—Yo estaba dispuesta a olvidar todo lo que me hiciste ¿porque no simplemente te dejas querer?

Junto sus cejas, aparentemente enfadada.

—¿Dejarme querer? Tu eres la idiota que me quitó todo, incluso el amor de mis padres.

Quería gritar de la impotencia, no la entendía en lo absoluto ¿de qué diablos estaba hablando?

—Papá y mamá siempre te quisieron, incluso Ryand'r lo hacía, solo que tu y tu ¡estpudia actitud lo arruinan todo!¡Yo solo quería tener una familia normal!—Estaba gritando pero no me importaba, nunca había sentido tal necesidad de hacerlo.

—Oh, papá estaba tan orgulloso de ti y mamá estaba tan ciega por tu belleza...que lástima que jamas estarían aquí para verte.—Alzo sus brazos, en un amague de abrazo.—Ver a su pequeña princesita.

No lo pensé dos veces y con todo mi fuerza estampe mi puño contra su mejilla. Verla caer al suelo y sujetarse el lugar golpeado me hizo saciarme de una extraña sensación.

Estaría mintiendo si dijera que no me esperaba lo que Blackfire estaba planeando hacer ¿intentar llevarme presa por algo que no había robado? Sonaba muy típico de ella, incluso me sentía estupida por haber dejado que mis inseguridades interfirieran en mis decisiones.

—¿Golpeando a tus mayores?¿Seis años de esclavitud no te fueron suficientes?—Aún estando en el piso se reía, burlándose de mi.

—Me das asco.—Eso no la hizo callar, simplemente aumento el volumen de sus carcajadas.—¿Porque eres así?

Era extraño para mí comprender el porqué de tanto odio en su corazón, y porque todo eso recaía en mi y en nadie más.

—Preguntale a papá, oh, es verdad, el ya no está.—Se levanto del suelo mientras yo me alejaba.

—¿Que quieres decir?—Estaba asustada de mi propia hermana, era nostálgico pensar que antes la admiraba.

—Aún recuerdo cuando me suplicaba que no lo hiciera, hasta nuestro pequeño hermanito lo hacía ¿y sabes cuales fueron sus últimas palabras? "Kori, nuestro sol" ¿acaso eso no es tierno?—Arqueo su espalda y solto una ultima carcajada.

Mis labios temblaron del miedo, por un momento pensé que mis lagrimas saldrían y comenzarían a manchar mis mejillas, pero no fue así. El miedo había sido rápidamente remplazando por la furia.

—¿Que hiciste Komand'r?—Di un paso adelante, con el puño en mi pecho.

—Lo que siempre tuve que hacer, deshacerme de los grandes reyes de Tamaran.—Alzo sus manos y encogiendo los hombros.

Luego todo sucedió muy rápido, los policías la habían atrapado igual que a mi hace unas horas antes, tapando su boca y amarrando sus brazos y piernas. En un intento de calmar algo de lo que estuviese pasando en mi corazón, lance el collar verde hacia su rostro con ira.

—¡No te quiero volver a ver jamás Komand'r!—Mi hermana se retorcio pero finalmente no dijo nada más.

La cabeza me daba vueltas y de la nada tenía unas intensas ganas de vomitar. Queira llorar, gritar...y gritar otra vez ¿qué me estaba pasando? Me sentía como una niña otra vez, en donde repetía en mi mente como me tomaban por mi cintura y me alejaban a la fuerza de mi familia.

—¿Star?—Alze un poco mis hombros al sentir la mano de Robin.—¿Te encuentras bien?

Pestañe un par de veces para disipar lo cristalino de mis ojos, lo que no se si funciono.

—Voy a la torre.—Comence y finalice, alzando vuelo hacia la isla.

Normalmente volar me tranquilizaba y me llenaba de una inmensa paz interior que únicamente los atardeceres me brindaban. Esa noche fue diferente, no sentía ni paz ni tranquilidad, solo angustia e ira. Por cortos momentos me tambaleba y temía caer al suelo gracias a mi inestabilidad emocional. Gracias, hermana.

Quería llegar lo más rápido posible a mi habitación, así que simplemente abrí la ventana y me sentí libre de soltar un suspiro al pisar la alfombra de mi cuarto.

Trague saliba y respire profundo, cerre los ojos por un corto tiempo, para luego fundirme en lagriamas saladas. Solté un grito de frustración apretando los puños, destrui todo lo que se encontraba a mi paso, arañe las paredes y rebolee las sabanas.

Me sentía tan...ni siquiera sabía cómo describir las emociones que se agolpaban en mi pecho, solo quería que ese dolor desapareciera lo más rápido posible.

¿Porque? Esa era la única pregunta que aún quedaban divagando en mi consciencia luego de un largo rato de haber estado rasguñando la puerta, simplemente ¿porqué?¿porque había llegado a la tierra?¿porque mi hermana me odia?¿hize algo mal? Y si es así ¿que fue lo que hice?

Aveces me pregunta cómo sería mi vida si nada de eso hubiese ocurrido ¿seguiría con mis padres, preparándome para ser la siguiente reina junto a un apuesto príncipe? Por más hermoso que sonara, algo me decía que nada hubiese cambiado, que de todas formas, mi destino estaba aquí, en este planeta alejado de mi verdadero hogar.

Entonces, la angustia volvió como un cubo de agua fría haciéndome temblar otra vez.

¿Realmente Komand'r les había hecho algo a mis padres? No quería creerle, no podia hacerlo.

Apreté los labios, aceptando que nunca conocí a mi hermana en realidad, lo que yo creía conocer no era más que una farsa destructiva que ocultaba lo original, que era mucho peor.

Deje caer mi cabeza en el colchón, aún sintiendo las lagrimas caer ahora de forma horizontal por mi nariz manchando las sabanas que aún estaban sobre la cama.

¿Están vivos?

Temia que la respuesta fuese...no.

...

Abri los ojos lentamente, acostumbradome a la luz solar que entraba por el pequeño orificio de la cortina.

Observe por un largo tiempo el techo blanco y me estire alzando los brazos y pegando un largo bostezo.

Los recuerdos de la noche pasada llegaron ni bien había tocado el suelo, causando un escalofrío en mi espina dorsal y logrando que me volviera a sentar en la cama.

En ese momento lo que más necesitaba era un poco de paz.

Peine con algo de agua mi cabello y lave mi rostro que apesar de haber llorado probablemente toda la noche, seguía igual que siempre. Salí de mi habitación desprocupandome por mi aspecto y subiendo a la azotea lo más rápido posible, faltaba poco para que la puesta del sol llegase a su fin.

Dejando colgar mis pies, me senté en el borde de la torre a simplemente recibir el día. Esa espina aún seguía en mi pecho pero estando allí, sentada...nunca podría describir con palabras lo que me transmitía.

Gire la cabeza en dirección hacia la puerta, por alguna extraña razón no me sorprendí al ver a Robin.

—Hola.—Salude, dedicándole una sonrisa.

—Buenos días, Star.—Se sento a mi lado, de la misma forma que yo.—¿Como estas?

—Mejor.—Confesé, mirándolo de reojo.—Al menos eso creo.

—Si necesitas algo...—Apoyo su mano en mi hombro y automáticamente me avalanche sobre el.

—Lo siento.—Me disculpe.

—No lo hagas.—Trate de separarme, pero el posicionó su mano por detrás de mi cabeza, acomodandola en su pecho.

—Yo...no quiero creerle, pero, tengo tanto miedo Robin.

—¿Tu crees que Blackfire es capaz de hacer algo asi?—Levante el mentón, encontrándome con sus ojos, o por lo menos a su máscara.

—Eso es lo que me preocupa, no se de que es capaz de hacer ¿y si realmente mato a nuestros padres?—Exprese preocupada, más de lo normal.

—Averiguemoslo.—¿Eh?

Mi cara parecía expresar lo que estaba pensando en ese mismo momento. Robin al parecer le había hecho gracia.

—Viajemos al espacio.


Esta es mi primera historia en fanfiction, espero y sepan apreciar esta historia que escribo por pura diversión.