—¡SOUMA!— Gritaste aterrada ante la escena que estabas presenciando.

—¿Qué?— Pregunto tu estupido esposo mirándote curioso, como si no supiera que estaba cometiendo una pendejez.

—¿COMO QUE "QUÉ"? ¡ALEJA AL NIÑO DEL HORNO! —Gritaste apuntándo con tu dedo acusador al niño de tan solo 4 años que miraba tranquilamente a las llamas de la cocina, no hubiera estado tan mal si no fuera porque miraba al fuego claramente dudando si poner o no su mano ahí.

—¿Eh~? ¿Por qué?— Te pregunto él, dudoso, adulto dandole un pequeño golpe a la mano del infante que se acercaba peligrosamente al fuego.

Lo miraste incrédula, pensando si él realmente había tenido los cojones de preguntar eso.

— ¿Hablas en serio? Nuestro hijo está al lado del fuego, —Viste al mayor alejar nuevamente la pequeña mano, que se acercaba peligrosamente fogón, con un golpe, no lo suficiente fuerte como para lastimar epro si para alejar la mano una distancia considerable.— e intentando quemarse. Más de una vez.

—No, no, no — Hablo divertido.— Está aprendiendo a cocinar ¿No ves nuestra sopa? —Te dijo con una sonrisa, y alejando levemente al hipnotizado niño del fuego.

Lo viste, pero tenias la sensación de que tu hijo no presto una real atencion a la comida, si no que a las llamas.

Considerando que no es la primera vez que el infante muestra una gran atracción por el fuego, crees que debeeia empezar a preocuparte seriamente y, contrario a tu querido esposo, no tomarlo como una señal de que será natural en la cocina.

Soma dice que le gusta el horno, tu piensas que solo le gusta como se ve el fuego.

Respiras hondo, intentando uqe la molestia se vaya de tu cabeza y probablemente preguntándote si seria mas facil si fueras madre soltera. El pensamiento de todas formas te deja un mal sabor en la boca, Soma puede llegar a ser tonto, pero lo amas demasiado y le tienes paciencia.

Aunque parece ser su pasatiempo favorito probar los limites de la misma.

Suspiras ya más calma y empiezas a hablar; —¿Sabes? Qué Jōichiro-san haya sido increíblemente irresponsable contigo no significa que tú vas a hacer igual con nuestro hijo.— Dijiste mientras tomabas a tu pequeño hijo que ya no miraba al fuego, si no que miraba a su padre, que parecía bastante nervioso a estas alturas, mientras se sostenia la mano, casi que diciendole con sus brillantes ojos "Te lo mereces", presintiendo lo que va a ocurrir.

—Oh vamos, no fue taaaaaan irresponsable— el nervioso pelirrojo intento salvar en vano la situación.

—Pero dejar que un niño de tres años tome un cuchillo no me dice algo bueno.— Respondiste largandote con tu tranquilo hijo en brazos, iban a ver si Nakiri les recibiría, Souma se comería su comida solo, de nuevo.