PRÓLOGO

20 AÑOS HUMANOS ATRÁS

SERENA

Había sido contratada para valorar esta casa, suspiré con pesar, mientras más la miraba peor me parecía… Pero solo de pensar en aquel hombre, mordí mi labio recordando sus más que atractivos rasgos ¡Era todo un adonis digno de admirar! Ahora que lo analizaba con perspectiva me daba cuenta de lo absurdo ¡Ese hombre ni siquiera iba a estar aquí! Y aunque así fuera no querría tener nada que ver con alguien como yo…

- ¡Vamos Sere! - me echó el brazo por los hombros- No juzguemos hasta verlo todo ¿De acuerdo? - Haruka era mi mejor amiga, aunque más bien podía decir que éramos como hermanas. Habíamos montado una agencia inmobiliaria dónde nos dedicábamos a vender, comprar y tasar todo tipo de propiedades, ella estaba más cualificada para los exteriores y en mi caso los interiores, sobre todo tratándose de antigüedades, sonreí recordando al adonis, fue muy insistente en que me encargara yo misma, por un momento pensé… Sacudí la cabeza por lo absurdo de todo esto, entonces sentí unos horribles escalofríos ¿Sería por la casa?

-No sé Haru…- volví a mirar la casa con recelo- No estoy muy convencida…- me rodó los ojos.

- ¡Será un divertido disfrutar de un fin de semana de chicas! - añadió Michiru a mi lado y suspiré, aunque me había acostumbrado a ser la tercera en discordia, no por ello era más cómodo. A pesar de quererlas mucho no dejaba de sentir cierta envidia por su relación.

-Supongo… - dije para no hacerlas sentir mal y volví a resoplar.

-Sere, tienes que dejar de ser tan negativa…- me apretó contra ella- De todas maneras, no teníamos nada mejor que hacer…- no podía debatirlo- Puedes pasar un fin de semana sin tus sesiones de cine y helado…- dijo divertida y no pude evitar suspirar.

-Supongo que tienes razón, será una distracción…- aunque sería mejor si él apareciera…

- ¿Por qué no dejan de parlotear y entramos? - me sacó de mis lascivos pensamientos la voz de Michiru, a pesar que habíamos venido por trabajo no perdía su alegría y sonrisa, la seguimos a la puerta, la casa necesitaba muchas reformas… Cuando llegamos a la puerta la sensación de antes se agudizó…

-Sere ¿Estás bien? - asentí.

-Lo siento Haru… - desvié mi vista un segundo a una ventana del piso superior y me pareció ver a alguien- Hay alguien dentro…- señalé la misma y ambas miraron.

- ¿Estás segura? - asentí y negó- Yo no veo nada.

-Yo tampoco…- añadió Michiru aliviando la tensión- Puede ser una sombra de algo del interior.

-Sí, debió ser eso…- dije no muy convencida, últimamente no me encontraba muy bien.

-En cuanto entremos, miraremos todo bien…- me guiñó y sonreí- Tal vez se haya colado un vagabundo para resguardarse de la lluvia…- él volvió a mi mente y sonreí como idiota.

-Seguramente…- cuando entramos registramos toda la casa y no había nada, aunque el sótano estaba cerrado con llave y ninguna de las que nos dio el dueño entraba en la cerradura. No podíamos valorarla sin ver esa parte, tendríamos que volver a la ciudad mañana…

-Como no tengo nada que hacer, yo me encargaré de ir por ella mientras evaluáis todo esto ¿De acuerdo? – se ofreció Michiru con un guiño - ¡Así terminaremos antes para nuestra noche de chicas! - traté de mantener mi sonrisa, habíamos hecho demasiadas para saber que al final de la noche se perdían la una en la otra y se olvidaban de mi… Si tan solo encontrara a alguien, un ruido demasiado fuerte en la parte de arriba me sobresaltó, pero ni Haruka ni Michiru reaccionaron.

- ¿Habéis oído eso? - me miraron extrañadas.

- ¿Qué exactamente? - negué, no quería preocuparlas.

-Nada…- forcé una sonrisa- Subiré a ver dónde dormiré esta noche…- asistieron.

-Nosotras cogimos la de matrimonio…- se miraron y se besaron.

-Por mi está bien, voy a ver en cual dormiré…

-Antes de irte ¿De qué quieres tu sándwich? - ambas me cuidaban demasiado y por eso las quería.

-De lo que sea está bien…- asintió y siguieron con lo suyo, cuando se ponían así lo mejor era dejarlas solas, subí las escaleras y llegué a un corto pasillo que daba a 4 habitaciones, las vería todas antes de escoger una, llegué primero a la de enfrente, al ver sus maletas ahí supe que era la suya, era muy grande, los muebles no estaban muy dañados a pesar de los años que debían tener, diría que del siglo pasado, en una tienda de antigüedades darían un buen dinero por ellos. Algo bueno que me daría con que entretenerme mañana. Seguí mi visita al resto de habitaciones, en todas los muebles tenían muy buen aspecto, como eran muy parecidas no me decidía por cual escoger, mientras estaba en el pasillo pensando en echarlo a suertes me pareció ver algo en uno de ellos y fui a ver…- ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? - tal vez se nos había pasado algo en la primera búsqueda, pero no se veía nada fuera de lugar y mucho menos alguna respuesta, seguro que todo estaba en mi cabeza, suspiré frustrada.

- ¡Mierda! ¡Voy a volverme loca! Ver tanto cine de terror me está afectando más de lo que creía…- me reí de mí misma y fui por mi maleta, lo echaría a suertes y así…

-Serena… - susurró una voz que no reconocía desde una de las habitaciones, enviando escalofríos por todo mi cuerpo, traté de tranquilizarme, todo estaba en mi cabeza…

-Mejor voy por mis cosas a ver si me decido por una habitación…- pensé en voz alta, aunque no sabía si a mí misma o a alguien más…

Cuando llegué abajo, salí al porche por mi maleta, cuando desvié la vista a la vieja mecedora junto a la puerta me quedé helada… Había un hombre mayor, bastante corpulento que se mecía sin parar mientras me miraba bastante enojado.

- ¿Qué demonios hacéis en esta casa? - gritó con una voz que parecía de ultratumba, me quedé petrificada y sin saber que hacer- ¡Marchaos de aquí o lo lamentareis! - volvió a gritar antes de desaparecer, sentí mi color desvanecerse, apenas podía moverme y parpadeé sin parar tratando de asimilarlo, así me encontró una preocupada Haruka.

- ¿Estás bien Sere? - esta vez no pude mentir, negué y ella tocó mi frente para asegurarse que no tenía fiebre.

-Yo… Él…- señalé la mecedora -Se fue…- me agarró de los hombros y me zarandeó un poco.

- ¡Por dios Sere! Habla con tranquilidad, no estoy entendiendo nada…- gritó entre asustada y enfadada.

-He… visto…- volví a señalar el lugar, sin apenas mirar, por temor que volviera a aparecer.

- ¿Qué pasó Haru? - preguntó Michiru al vernos.

-Sere no se encuentra bien y no habla con coherencia para entender que le pasa…- Michiru tomó mi cara entre sus manos y habló tan calmada como era.

-Sere, cariño, cálmate…- suspiré ¡Como si fuera tan fácil! - Necesitamos que nos expliques que te pasa…-sonrió con ternura- Nos estás preocupando…- ¿cómo se explicaba algo así? Lo único que quería era irme de aquí.

-Unnnnn… Fantasma…- pude articular mientras señalaba la mecedora de nuevo, ellas la miraron antes de volverse a mí.

- ¡Joder Sere! ¡Sigo sin entender nada! - gritó Haruka algo nerviosa.

- ¿Dices qué has visto un fantasma? - preguntó Michiru con incredulidad, asentí con temor y pareció enfadarse- ¡Dios Sere, no estamos para bromas! – nunca la había visto tan alterada.

- ¡Sere, no tiene ninguna gracia! ¡Deja ya las tonterías y reacciona de una puta vez! - gritó Haruka de muy malos modos, me sentó muy mal que me hablara así y más cuando era totalmente cierto.

- ¡No me lo invento! ¡Te digo que había un señor sentado ahí hace nada!- señalé de nuevo el lugar y resopló, la conocía lo suficiente para saber que no tardaría en explotar, por suerte Michiru sabía cómo calmarla.

-Haru… No creo que Sere esté bromeando…- le agradecí con la mirada- Si dice que vio algo es que lo hizo…- me sonrió sin mucho ánimo- Tal vez esa persona se fue antes que llegáramos, no tiene por qué ser un fantasma… – estaba claro que no querían creerme.

- ¡Da igual! - dije dando por zanjado el tema y cogí mis maletas- Voy a subir esto a mi habitación… – resoplé y las dejé allí, seguramente hablando de lo loca que estaba ¡Maldita sea! Esperaba no volver a verlo hasta el Domingo que nos íbamos, aunque si por mi fuera, me iría ahora mismo sin volver la vista a atrás… Pero teníamos mucho trabajo para hacer la tasación… Últimamente no dormía bien, tal vez me lo había imaginado, mordí mi labio… Desde que apareció en la tienda no me lo podía quitar de la cabeza, nunca había sido una mujer que se fijara mucho en el sexo opuesto pero este hombre tenía algo diferente…

Cuando llegué arriba y pensaba que habitación coger, pude escucharlas hablar de mí.

- ¡Vamos Haru! No creo que sea nada importante.

-Yo creo que sí, me preocupa… Siempre ha sido muy tímida, pero últimamente no quiere ni salir a la calle… Y ahora esto…- ¿Qué?

-Ella nunca ha sido de salir mucho, no es nada nuevo…- hubo un silencio más largo de la cuenta.

-Si… Lo sé, pero últimamente está más encerrada en sí misma… No sé cómo explicarlo, pero creo que le pasa algo que no quiere contarme…

-Haru, ella es así… Si no quiere salir y quedarse en casa viendo películas o leyendo un libro, no le veo nada malo y en el caso que tuviera algo que contar siempre nos tendrá para hacerlo...- no pude evitar sonreír.

-Puede que tengas razón… Aun así…

- ¡Venga! ¡Déjalo ya! No debe tardar en volver y no le gustará escucharnos hablar de ella a sus espaldas…- demasiado tarde… Aprovechando el silencio entré a una habitación, en vez de bajar me senté en la cama, entendía su preocupación, pero aun así… Era mejor dejarlo estar… Cuando miré alrededor me di cuenta que había acabado en la misma de antes y resoplé.

- ¿Qué más da una que otra? Me quedaré aquí…

-Serena…- volví a escuchar esa voz, esta vez más cerca que la anterior, me volví para todos lados esperando encontrar algo, pero seguía sin ver nada… Sería lo mejor… No quería acabar como… Sacudí la cabeza intentando olvidarla, no podía ser como ella… Saqué algo más cómodo que ponerme, dejé la maleta junto a la ventana y bajé a comer con las chicas, ya estaba empezando a oscurecer y temía dormir sola en esta casa… Solo de recordar a ese fantasma me daban escalofríos, volví a sacudir la cabeza, tal vez solo fueron imaginaciones mías…

Cuando me reuní con ellas en la cocina, traté de ser casual.

- ¡Hola chicas! ¡Me muero de hambre! - sonrieron y me senté junto a ellas.

-Toma…- me pasó un sándwich y empecé a comerlo.

-Muy rico, gracias Michiru… - comimos conversando como siempre hasta que volvió a salir el tema de la casa terminando de comer.

- ¿Y bien? - me preguntó Haruka señalando el entorno- ¿Qué piensas de la casa Sere? - suspiré tratando de concentrarme en el trabajo.

-Necesitará unas buenas reformas, pero no está tan mal como esperaba… Los muebles son antiguos y se conservan en muy buen estado, seguro que un anticuario daría mucho dinero por ellos.

-Eso mismo pensé cuando vi las fotos…- sonrió de lado- Pero el cliente estaba muy interesado en que quería que le dedicáramos el fin de semana para que la tasación fuera perfecta…- entonces volví a recordarlo ¡Dios! ¡Era un hombre perfecto! Haruka me miraba expectante por mi respuesta, me enderecé en la silla y contesté lo más sincera que pude.

-Si, pero hubiera preferido no tener que dormir aquí… - asintió.

-A mí también, pero está demasiado lejos para ir y venir 2 días seguidos…- dijo rodando los ojos con exageración- Y dado que el cliente nos pagará muy bien, no podemos quejarnos.

-Lo sé…- resoplé- Es solo que no me gusta este sitio…- me entrecerró los ojos.

- ¿No lo dirás por el supuesto fantasma que viste antes? - preguntó con bastante ironía y la miré mal.

-No era supuesto… Estoy convencida que lo vi…- dije entre dientes a pesar que deseaba que no fuera cierto.

-Sere, creo que tanto ver esa mierda de películas en casa no…- me levanté cabreada y golpeé la mesa con tanta fuerza que me lastimé la mano.

- ¡Ya basta! ¡Estoy harta de tus críticas! ¡No eres mi madre! - le grité y me fui sin esperar su respuesta, subí directamente a mi habitación y me tumbé en la cama ¡Dios! No me gustaba pelearme con ella, siempre hemos sido como hermanas desde que mamá murió, pero estoy harta de que critique todo lo que hago… Me gusta mi vida como es, no me interesa buscar el amor, supongo que aparecerá antes o después… Resoplé mientras me ponía el brazo sobre la cara, al momento sentí a alguien sentarse a mi lado- Haru no estoy de humor… - permaneció en silencio, cosa que agradecía, se dedicó a acariciarme el cabello como solía hacer cuando estábamos solas, eso siempre me calmaba y me ayudaba a dormir, estaba segura que era su forma de pedir perdón- Sé que te preocupas por mí, pero debes entender que me gusta mi vida como es, no quiero forzar el amor…- suspiré- Tengo la esperanza que llegará a su debido momento…- sus caricias dejaron mi cabello para seguir por mi rostro, cuello y para mi sorpresa pellizcó ambos pezones a la vez, ese acto me hizo tanto gemir de placer como sobresaltarme de la impresión, al incorporarme no había nadie en la habitación… Estaba sola… ¿Cómo era posible? ¡Si hace nada había sentido a Haruka junto a mí! Corrí al pasillo muy cabreada, no tenía gracia que intentara asustarme, pero no vi a nadie… ¿Bajaría las escaleras tan rápido? No era posible…

Lo mejor sería acostarme y descansar, puede que la falta de sueño me esté pasando factura, como hacía calor me quedé en ropa interior para meterme en la cama… No tardé mucho en quedarme dormida, con la sensación de alguien abrazándome por detrás…

Tenía calor, intenté moverme, pero no podía, al mirar atrás lo vi junto a mí, se veía más impresionante que en la tienda, miré alrededor intentando ubicarme y seguía en la misma habitación, debía ser un sueño, él me miraba fijamente y no pude evitar preguntar.

- ¿Qué haces aquí? -sonrió de lado mientras acariciaba mi cara enviando miles de descargas por todo mi cuerpo.

-Eso no importa, solo que eres mía…- abrí los ojos sorprendida, volví a mirarlo entero… Era… Era… ¡Oh dios! No tenía palabras para describirlo… Si vestido era un adonis, desnudo o por lo menos lo que podía ver desde mi posición era indescriptible.

- ¿Eh…? - fue lo único que pude articular, él sonrió, me hizo ponerme boca arriba y se puso sobre mí.

-Solo entrégate a mí…- se acercó a mi oído a susurrar- Déjate llevar por el placer…- su voz era la promesa del mejor sexo que tendría nunca, un gemido escapó de mis labios antes de lanzarse a devorarme de una forma tan salvaje que me hizo perder la compostura, si podía disfrutar de este adonis, aunque solo fuera en sueños lo haría… Cuando dejó mi boca fue bajando por mi cuello hasta la altura de mis pechos, su lengua jugó traviesa por ambos volviéndome loca después de prácticamente arrancarme el sujetador… El placer era tal que no podía parar de gemir, cuando estaba en lo mejor siguió bajando hasta mi… ¡Oh dios! Me arrancó las braguitas y chupó mi clítoris con fuerza… - A partir de ahora seremos uno, nada ni nadie nos separará jamás…- abrí los ojos y nuestras miradas conectaron, por un breve instante me pareció ver un brillo rojo, pero fue tan fugaz que debía haberlo imaginado, siguió chupando hasta que me corrí… ¡Dios! Hacía tanto que no tenía sexo que temía que mi entrada se hubiera cerrado, cuando su áspera lengua se sintió conforme, volvió a ponerse sobre mí, no sabía si eran cosas mías o si realmente su cuerpo era más fuerte y voluminoso que antes- ¡Dime que eres mía y seremos siempre uno!- se colocó en mi entrada sin hacer ningún movimiento, yo me moví para animarlo a entrar, pero se puso muy serio y volvió a insistir- ¡Dilo Serena!

- ¡Soy tuya! - gemí perdida en el placer, sonrió, me besó y entró de una fuerte estocada ¡Nunca en mi vida me había sentido tan llena! Comenzó a embestirme con fuerza, nuestros gemidos inundaban la habitación, cuando estaba a punto de alcanzar mi orgasmo, salió de mí, me volteó, me puso en 4 y me penetró desde atrás, tuve que agarrarme al cabecero para mantener el equilibrio… Cuando estaba a punto de llegar de nuevo, con una de sus manos me agarró con fuerza de la cintura, sentí algo de calor en la parte que coincidía con su dedo gordo y la otra se deslizó abajo para pellizcar mi clítoris, haciéndome alcanzar el clímax de una forma muy intensa.

-Ya somos uno Serena… Nada ni nadie nos podrá separar jamás…- el sueño se apoderó de mí y antes de responder caí en la inconsciencia.

- ¡Sere! - gritaban junto a mí y me removían fuertemente- ¡Sere, despierta! - me levanté de sopetón, me encontré con una Haruka algo avergonzada y yo tapada con una sábana.

- ¿Qué? - nunca me tapaba ¿Por qué anoche si? Entonces recordé mi sueño… ¡Dios! Nunca un sueño erótico había sido tan satisfactorio.

-Te he tapado yo…- contestó mi pregunta no hecha- Al parecer tuviste tanto calor anoche que… - señaló el suelo, mi ropa interior se hallaba tirada y completamente destrozada.

- ¿Qué? ¿Pero sí...? - ¡No podía ser posible! ¿El sueño fue tan real que me arranqué yo misma la ropa interior?

-Te dejo que te vistas, debemos empezar cuanto antes…- asentí- Michiru ya salió por la llave del sótano y también le encargué algunas cosas, volverá a la hora de comer.

-Vale…- en cuanto salió me vestí rápidamente, todavía me costaba creerlo. Cuando bajé me senté con ella a desayunar, aunque hablábamos como siempre me miraba raro- ¿Qué pasa? Si tienes algo que decir solo dilo…- suspiró apartando la mirada de mí.

-No creo que sea lo más conveniente en este momento…- susurró.

- ¿Por qué exactamente? ¿Es por lo de ayer? - asintió sin mirarme.

-Creo que deberías ir a un médico… Tal vez lo de tu…- me levanté de la silla y me fui dejándola con la palabra en la boca ¡Jamás aceptaría que era como mi madre! ¡Ella estaba loca! Cogí mi cuaderno, bolígrafo y me dispuse a trabajar, pasamos la mañana sin hablarnos cuando de repente vi a alguien entrar al granero que había frente a la casa y la curiosidad me pudo… Podía ser el señor que me asustó ayer y me pareció un fantasma, salí sigilosamente para no tener que explicarle a Haruka, al llegar lo vi de pie mirando el techo…

- ¿Quién es usted y qué hace aquí? - me miró con pena y suspiró de igual forma.

-Te avisé, pero no escuchaste…- negó con la cabeza- Ya no hay vuelta atrás…- abrí los ojos asustada.

- ¿Qué? ¿De qué habla?

-Ya tienes la marca…- señaló mi espalda- No puedes evitar tu destino…- miró hacía la casa y luego a mí - Ellas no verán la luz del amanecer…- lo miré muy enojada, seguro que era un pobre loco.

- ¡No sé qué demonios le pasa o si está enfermo, pero no voy a permitir que amenace a mis amigas! - cogí mi móvil- ¡Voy a llamar a la policía ahora mismo! - sonrió de lado.

-Nada ni nadie puede ayudarte…- tras decir estas palabras desapareció de nuevo dejándome blanca… Siempre había pensado que mamá estaba loca cuando me decía que algo le hablaba y le decía cosas, lo tomé como algo sin importancia hasta el día que intentó matarme… Según ella las voces le dijeron que lo hiciera porque era la reencarnación del mal, resoplé, su mente le jugó una mala pasada… Y ahora… ¿Sería posible que lo que tuviera me hubiera alcanzado?

- ¡Sere! ¡Por fin te encuentro! - llegó Haruka algo apenada junto a mí- Siento mucho meterme así en tu vida, solo me preocupo por ti…- bajé mirada y contesté de igual forma.

-Lo sé Haru…- suspiré muy nerviosa- Tengo que decirte algo… - me miró expectante- Creo que estoy empezando a ver y oír cosas como mamá…- la preocupación en su rostro era evidente.

- ¿Qué te dicen?

-Nada importante… - mentí, si decía la verdad se asustaría y me parecía algo imposible…

-Si no es nada importante está bien…- me echó el brazo por el hombro- De todas maneras, el lunes buscaremos un buen psicólogo para evitar sustos…- asentí- Pero ahora… - dijo más animada- Será mejor que volvamos dentro, comeremos algo en lo que llega Michiru y dejaremos lo que queda para mañana…- besó mi frente y me llevó dentro.

-Yo prácticamente he terminado… Solo me queda el sótano, así que hasta que vuelva Michiru… - cuando entramos y vimos la puerta del mismo totalmente abierta, nos miramos entre sí.

- ¿Tú la abriste? - negó algo asustada- ¿Crees que realmente haya alguien más por aquí que lo haya hecho? - pregunté deseando que así fuera, era mejor que pensar que estaba loca.

-Bajaremos a averiguarlo…- fuimos a la cocina a coger algo que usar como arma, tomamos un cuchillo cada una y nos dispusimos a bajar- ¡Mierda! ¡El interruptor de la luz debe estar abajo! - gritó Haruka enojada- Iré primero…- asentí y la seguí de cerca…

-Haruka… Algo no va bien…- empecé a sentir un resquemor en la parte baja de mi espalda y la presencia de alguien más, alguien que no era de este mundo…

-Seguro que es alguien que se coló dentro y… - cuando llegamos abajo algo la levantó casi a la altura del techo y la estampó contra la pared, enseguida encendí la luz y pude verlo… Ya no era el mismo que conocí en la tienda… Tenía casi el doble de tamaño y su mirada era más penetrante con un brillo rojo que molestaba a la vista.

- ¿Qué eres? - sonrió de lado.

-Ya sabes quién soy… Y también debes saber quién eres tú…- negué bastante asustada.

-Soy Serena…- volvió a sonreír de lado, esta vez de forma tan perversa que mandó escalofríos por todo mi cuerpo.

-Mi reina…- abrí los ojos sorprendida, luego se volvió a Haruka- Tú serás la ofrenda…- vi como su mano se transformó en una garra y le desgarró la garganta…

-¡Haruka!- corrí para ayudarla, pero me atrapó antes de alcanzarla- ¡Suéltame maldito! ¡Tengo que ayudarla!

-Nos tenemos que ir…- me echó al hombro mientras forcejeaba, fue hacía la pared de enfrente y tras decir unas palabras que no entendía se abrió, todo era oscuro - Tu verdadero destino comienza ahora… - me llevó por lo que parecía un largo pasillo, conforme nos alejábamos no podía quitar mi vista de Haruka… Su mirada estaba fija en mí, no sabía si era casualidad o solo mi mente jugándome una mala pasada, pero, en definitiva, ella ya no estaba y todo era por mi culpa…

-¡Maldito seas!- comencé a golpearlo lo más fuerte que podía- ¡No tenías por qué matarla!

-Alguien tenía que morir…- a pesar de los golpes ni se inmutaba.

-¡Pero no ella!- grité rota de dolor, me bajó, agarró mi cara con fuerza y me obligó a mirarlo a los ojos, entonces volví a ver en ellos al hermoso hombre que entró en nuestra tienda.

-Intentaré compensarlo…- me besó y me olvidé de todo hasta que caí en la inconsciencia…

MICHIRU

Tras terminar todos los recados volví más tarde de lo que esperaba, aparqué el coche y me extrañó que ninguna de las 2 saliera a recibirme, cuando me bajé seguía sin ver a nadie, estaba todo en silencio, algo me decía que no andaba bien.

- ¡Haru!… ¡Sere! ¿Dónde están? - ninguna contestó, busqué por todas partes y nada, preocupada llamé a la policía, le di la dirección y me dijeron que esperara fuera. Por suerte no tardaron en llegar, cuando se acercaron me miraron muy molestos.

-No entiendo porque siempre vienen a pasar la noche aquí…- le entrecerré los ojos ¿Qué tenía eso que ver con la desaparición de ambas?

-Mi…-tosí- Haruka y Serena fueron contratadas por su dueño para tasar la propiedad…- se miraron entre ellos y luego a mí con reprobación.

- ¿Quiere quedarse con nosotros? - preguntaron bastante molestos.

- ¡No! ¡Es la verdad! El dueño insistió en que tenían que pasar el fin de semana para hacerlo…- se volvieron a mirar antes de volver a mí.

- ¡Eso es imposible! - debió notar la incredulidad en mi cara- ¡Su dueño murió hace más de 100 años! - abrí los ojos sorprendida.

-Pues habrá sido algún familiar… - volvieron a negar.

-Esta casa ha estado abandonada desde entonces… Nadie quiere vivir aquí por las leyendas que cuentan…

- ¿Leyendas? - asintieron.

-Aunque hay muchas variantes, todas tienen en común que aquí vive el diablo…- abrí los ojos sorprendida… Eso no podía ser posible…

- ¿Qué? ¡Eso es mentira! - asintieron como si fuera obvio.

-Lo sabemos… Pero aun así nadie se atreve a entrar…- volvió a mirarme con reprendimiento- Menos los jóvenes que viene a buscarlo…

-¡Cállate! – Lo interrumpió su compañero- Siempre recibimos avisos de jóvenes asustados que han venido con la intención de conocer al diablo…- suspiró- No eres la primera que nos llama.

-Pero entonces... ¿Las chicas dónde están? - no entendía la relación de nada.

-Las buscaremos por la casa y alrededores, si no las encontramos pediremos una orden de búsqueda…- asentí bastante preocupada, no era propio de ellas hacer algo así, necesitaba encontrarlas lo antes posible. Cuando terminaron de inspeccionar todo comprobaron que sus pertenencias seguían donde las dejaron, pero ni rastro de ellas ¿Dónde podrían estar? Me estaba empezando a preocupar cuando se me ocurrió…

- ¿Y si bajaron al sótano? - al comprobar que estaba cerrada con llave se volvieron a mí.

- ¿Tiene usted la llave? - se la di al momento, cuando abrieron nos dimos cuenta que la luz estaba encendida y suspiré aliviada mientras bajaba la escalera a toda prisa para reunirme con ellas… Pero nada me hubiera preparado para lo que me encontré… Mi Haruka yacía en el suelo desangrada, parecía como si un animal la hubiera desgarrado, con un fuerte dolor en el pecho miré alrededor temiendo encontrarla igual, pero no había ni rastro de Serena…

-¡Haru! ¡Oh dios! – cuando iba a correr hacía ella uno de los policías me agarró.

-Señorita tranquilícese, ahora mismo es la escena de un crimen, no podemos tocar nada… - asentí totalmente impotente y rota de dolor, luego se dirigió a su compañero- Llama a los refuerzos… - mientras uno llamaba el otro inspeccionó el lugar, yo me quedé sentada al pie de las escaleras, no podía apartar la mirada de mi querida Haru, ahora tendida sin vida en un charco de sangre, las lágrimas caían sin cesar, me limpié como pude y cuando levanté la vista vi una sombra oscura enorme con los ojos totalmente rojos, antes de asimilarlo hizo levitar a los policías y les rompió el cuello sin necesidad de tocarlos, el crujido de los huesos rotos resonó por todo el lugar, cuando lo vi acercarse, me hice una bola contra la pared mientras lloraba y rezaba sin parar… Cuando ya daba por terminada mi vida habló con una voz espeluznante…

-Os dejaré marchar… Pero Serena se queda… Ella es mía… - asentí sin atreverme a moverme, esa cosa había matado a 2 policías a sangre fría y seguramente a Haru, entonces volví a sentirla junto a mi…

- ¡Michiru hay que irse de aquí! - en ese momento solo me importaba que estábamos juntas y a salvo, cogidas fuertemente de las manos salimos de allí sin volver la vista atrás….

URSU.

Hola de nuevo! Comenzamos nueva historia! Espero que me acompañen a lo largo de la misma como hasta ahora. Como bien saben ésta sale de los Shots "Maldito Destino" y "Mi Destino", aunque para comenzar a desarrollar he cambiado algunas cosas, se darán cuenta enseguida.

Creo que no hay mucho más que decir, agradezco enormemente su apoyo. Espero que les guste.

Cualquier cosa no duden en contactarme.

Muchos saludos y besos para todos.