Madara Alternative Road.

Capítulo 4. Saliendo de la oscuridad.

Era de mañana y los rayos del sol entraban por la ventana de una gran habitación, en ella se veían pocas cosas como muebles, sillas y una mesa pequeña está no tenía muchos adornos dando de hecho un ambiente algo minimalista.

Afuera de la ventana se podían ver grandes montañas altas que bien podrían decirse que tocaban las nubes y a veces las copas de estas no eran visibles.

-..aaaaaaahhhh..- hubo un gran bostezo, que venía de un chico de aproximadamente doce años que parpadeaba muy confundido mirando pesadamente por toda la habitación.

Sus vestimentas consistían en una kasaya naranja, la vestimenta típica de los monjes del templo aire.

El muchacho se levantó torpemente de su cama.

Cuando de la nada se escuchó un golpe en su puerta.

El miro hacia ella e iba a contestar algo, pero fue interrumpido por una voz bastante inquieta y ruidosa.

-..Aang date prisa, vamos a llegar tarde a nuestro desayuno..-

-..así es amigo, si llegaremos tarde otra vez el viejo gyatso nos dará una hora extra de meditación por tu culpa..- se escuchó una voz diferente a la primera pero más impaciente.

El monje menor sólo suspiro en cansancio a pesar de apenas estar levantándose.

El se apresuró y se acercó a una mesa cerca de una pared que tenia sobre ella un cuenco con un poco de agua en el.

El se acercó y tomando un poco de agua se la hecho a la cara y se la lavo.

En menos de un minuto el abrió la puerta y estaba delante de dos figuras que el conocía de años.

-.. no hay problema muchachos ya estoy aquí..- el les dio una gran sonrisa a los dos niños frente a él.

Las expresiones de ellos eran de desconcierto pero pronto se volvieron a una de irritación.

-.. veamos si puedes convencer al viejo gyatso de algo con esa sonrisa..- uno de ellos le dijo.

-..vamos vamos el viejo no es tan malo, seguro que nos deja pasar un par de estas..- el dijo con cierta aura de confianza y fanfarronería.

-..si, nosotros también lo creemos, si tan solo lo hicieras una vez al mes, pero ya se te está haciendo hábito..-

-..es cierto amigó ya son cinco veces esta semana..- uno de los monjes jóvenes amigos de Aang dijo.

-..sólo, olvídenlo, vamos!!..- Aang corrió usando su aire control.

-..ey!!..-

-..No te vayas sin nosotros..- los dos salieron corriendo detrás de él.

Montado sobre su esfera hecha de aire arremolinado, el miro por los pasillos y ventanales del templo.

Una sensación nostálgica le llegó a su corazón, aunque no entendía el porqué.

Las grandes y vertiginosas montañas eran tal altas como el siempre las había visto.

Simplemente era un hermoso lugar, lleno de la gente que el amaba, este era su hogar, y estaba seguro que cuando fuera su peregrinación el encontraría nuevas cosas en este bastó mundo así como conocería a muchas personas.

El mundo era un lugar brillante, lleno de Miles de cosas nuevas nunca antes vistas esperando a ser descubiertas y entendidas.

El ansiaba que ese momento llegará con todo su corazón y eso lo reconfortaba.

En su viaje por los corredores del templo, sus ojos de la nada se quedaron mirando estáticos a una parte en específico de una entrada.

Rayos de luz pasaban a través de ella, afuera se podía ver el sol que ya había salido por el horizonte e iluminaba todo el valle.

Sin embargo en una esquina de esa entrada una parte oscura no era alcanzada por esos rayos del sol, no era de hecho nada del otro mundo, las sombras siempre han existido en el mundo, era algo natural, algo lógico, y por alguna razón que el desconocía esas sombras en esa esquina lo hacían temblar por alguna razón, era algo leve pero estaba allí, escondido a simple vista e imperceptible, de hecho podías ignorarlo fácilmente si así lo deseabas, era como tapar el sol con un dedo.

Pero al final del día, seguirían estando allí sin importar el que.

Aang se sacudió esa escalofrío que le recorrió la espalda y salió de su aturdimiento.

Repentinamente una mano alcanzó su hombro.

-.. hombre, no , te creas, mucho, sólo porque dominaste, el aire control antes que, nosotros..- uno de sus amigos dijo mientras no paraba de jadear pesadamente.

-..jaja, lo siento me deje llevar..-

-..olvídalo ya hemos llegado..-

Otro de los amigos de Aang dijo mientras señalaba un edificio dentro del templo, era grande parecido a un dojo.

Grandes ventanas circulares se podían ver a los costados del enorme edificio, en la entrada de esta también se veían puertas corredizas de madera ya algo desgastadas.

Los tres jóvenes monjes se apresuraron a entrar.

La puerta se abrió con un pequeño sonido de la madera rechinando atrayendo la atención de todos en el interior del lugar.

Cientos de miradas cayeron sobre Aang y sus amigos.

Que a pesar de tener todas esas miradas encima de ellos, trataron de disimular normalidad de una manera muy torpe fallando miserablemente en el proceso.

Sin embargo la mayoría de las miradas recaían en aang, el cual no pudo evitar tragar con nerviosismo.

Rápidamente sus dos acompañantes se separaron de el dejándolo sólo, mientras el se dirigía a su propia mesa.

Al estar cerca de su asiento sintió una extraña nostalgia cruzar nuevamente por su pecho al ver a alguien muy familiar para el.

Junto a su asiento estaba un viejo monje que el conocía muy bien, al verlo frente a él, por alguna razón su pecho se apretó y una gran tristeza salió a flote.

El monje gyatso lo saludó y le dedicó una cálida sonrisa.

Aang se le acercó rápidamente.

-..¿otra vez tarde aang?..- el pregunto con una sonrisa cariñosa.

Aang por alguna razón tuvo que soportar unas extrañas ganas de llorar mientras miraba al anciano, su pecho dolía y por alguna razón algo le decía que todo estaba mal.

-..¿pasa algo?..- el monje mayor pregunto.

Ya cerca de él aang tomo asiento junto a él.

El se sacudió todo aquello, a pesar de que su expresión mostraba alguna clase de tristeza, a pesar de ello forzó una sonrisa en su rostro, aunque en sus ojos se mostraba otra cosa.

-..No, no pasa nada, sólo que se siente como si me hubiera levantado de un largo y triste sueño..- el dijo con algo de pesimismo.

Todos a su alrededor ya estaban comiendo.

El monje mayor le sonrió pero no dijo nada.

Esto se le hizo raro aang pero decidió comenzar a comer.

Miro a su plato y en el había muchos vegetales preparados de una manera muy ordenada, dándole una imagen muy apetitosa sólo para ser una comida que consistía sólo en vegetales nada más.

El tomo sus palillos y empezó a comer.

El levantó su comida con los palillos y se llevó un bocado a la boca.

Al momento de masticarlo sus ojos se abrieron de par en par de una manera terrorífica, el estaba seguro que lo que había comido eran vegetales pero esto, esto era.

El escupió la comida tajantemente de su boca.

La consistencia de esta no se sentía a comida se sentía como si fuera arena.

Y al escupirla lo confirmó, el había escupido arena.

Pero esto no era lo que lo tenía tan perturbado, su boca le sabía a metal, le sabía a.

-.. sangre..- el dijo mientras se limpiaba la boca en con una expresión de completo desconcierto y miedo.

El rápidamente miro a su plato y se sorprendió de gran manera al ver que la comida en su plato había sido completamente reemplazado por un pequeño montó de arena en el.

El alzo la mirada de nuevo para ver al viejo monje gyatso, pero la vista que lo recibió era algo muy diferente de lo que hace un segundo había visto.

No había nadie allí, todos, los cientos de personas allí se esfumaron, dejando solo una habitación muy vacía con paredes cuarteadas y puertas destruidas.

Aang se levantó de golpe, pero al hacerlo algo crujió en la planta de sus pies, esto lo congeló en su lugar.

Era un sonido que el jamás olvidaría, de ninguna manera lo haría, no algo como esto.

El sabía perfectamente que la madera por más podrida que estuviera jamás haría un sonido así, un sonido hueco pero firme a su vez, la sensación de haber aplastado algo poroso, algo que en su momento había sido tan duro como una roca.

Una expresión aterrada y sombría se veía en su rostro, el dudo, sudor frío corría por su frente mientras todo su cuerpo se sentía tan helado como el hielo.

Jadeos se escuchaba mientras el aún no se decidía a ver qué había causado ese sonido, aunque ya lo supiera de antemano el no quería, el no deseaba, no quería verlo de nuevo, no así.

Aang se armó de valor y bajo su mirada al suelo.

Y tal como si hubiera sido la primera vez, ojos aterrados se abrieron como platos, culpa, resentimiento, dolor, pena, auto desprecio todas esas emociones oscuras lo azotaron sin piedad, sin compasión.

Sobre su pie ya hacia un hueso amarillo y poroso que aang había pisado.

Más sudor frío bajo por su rostro como si fuera sangre cayendo sobre su cara, más jadeos grandes y profundos se podían oír viniendo del muchacho.

Pero de nada servía el se sentía cansado como si hubiera corrido un maratón sin descanso, no importa que tanto respirara, el sentía que se ahogaba.

-..No, no puede ser..- el apenas pudo decir.

Lágrimas amenazaban con salir de sus ojos.

Esos huesos a sus pies, no, más bien ese esqueleto a sus pies el lo conocía muy bien, todo sobre el, su estatura, sus ropas, su medallón.

El cayó hacia atrás.

Mientras lágrimas salían por su rostro.

Su boca todavía sabía a sangre, un sabor turbio y desagradable.

El ya no lo soporto más y corrió con todas sus fuerzas hacía la salida.

Mientras corría, veía muchos esqueletos a sus alrededores.

Miro en los asientos en los que sus dos mejores amigos se sentaron y también allí había huesos amarillos y podridos.

Más lágrimas se derramaron de su rostro.

El salió del lugar aturdido, sólo para dejarlo helado con lo que vio.

Lo que antes eran un enorme y bello paisaje con grandes montañas que tocaban las nubes, había sido reemplazado por fuego en todas partes, mientras Miles de voces, sonidos de armaduras chocando, sonidos de maquinaria, y pasos de Miles de hombres se podían oír y ver por todo el lugar.

Eran soldados de la nación del fuego y estaban quemando todo el valle hasta no dejar nada vivo en su lugar.

Los cielos antes azules y teñidos con el cálido amanecer, ahora eran rojos cubiertos por la desagradable ceniza y el humo de los restos carbonizados de animales, árboles, y muchos de los edificios del templo.

Sin embargo eso no fue todo, de la nada gritos se escucharon a lo lejos, gritos desgarradores.

El corrió frenéticamente, si podía salvar siquiera a uno de ellos, a uno solo, tal vez su carga podría disminuir sólo un poco, tal vez no se sienta tan miserable, aunque sirviera como una excusa para si mismo, aunque fuera para engañarse a si mismo, con un, al menos lo intente pero estuve allí, tal vez todo esto no lo atormentaría para toda su vida.

Pero la vista que lo recibió al llegar a allí fue espeluznante, docenas y docenas de niños estaban siendo empalados vivos con las lanzas de los soldados de fuego, muchos otros estaban siendo incinerados parte por parte sólo para diversión de sus agresores.

Gritos y caras desfiguradas por el dolor eso es lo que vio aang.

Pronto el enardeció de rabia y ejecuto su aire control con movimientos precisos y calculados de maestro aire.

Pero para su consternación sólo se quedó posando.

Porque nada, nada había pasado.

Su corazón se aceleró más allá de todo lo posible.

Y volvió a intentar usar su aire control, pero nada había pasado.

El miro sus manos en confusión, mientras más gritos desgarradores de más niños eran escuchados.

En un arranqué de ira e impotencia, el corrió, si moriría lo haría luchando defendiendo a los que ama.

Pero al acercarse a los soldados de fuego que estaban calcinando a los niños, ninguno de los presentes se fijaba en aang, que cargaba hacia ellos con fiereza.

Aang no sabía que era lo que haría, tampoco le importaba si Moría pero el jamás dejaría que esto ocurra frente a él.

Su puño se dirigió a la espalda de uno de los soldados de fuego, sin embargo algo extraño pasó lo cual dejo atónito al monje furioso.

Su puño traspasó el cuerpo del hombre como si fuera un fantasma.

Aang perdió el equilibrio y cayó al suelo, estando frente a los soldados.

Mientras estos no parecían percibir a Aang.

Aang se levantó de golpe del suelo sin importarle en los mas mínimo esto, y comenzó a lanzar golpe y patadas a todos a su alrededor sólo para tener el mismo resultado a su anterior ataque.

Entonces los soldados rieron de una manera macabra.

-..¿que tenemos aquí?..- uno de ellos dijo con malicia.

En la esquina de uno de los edificios cercanos a ellos detrás de unos barriles de madera se encontraba un niño pequeño de tan sólo siete años.

Aang abrió los ojos en completo terror, el conocía a esta persona, el era uno de los niños que jugaba con el, ese niño siempre le pedía que le enseñará el como hacer su esfera de viento.

-.. ¿Por qué no sales de allí, pequeño ratoncito?, ven vamos a jugar un poco..- uno de los soldados de fuego dijo, mientras muchos otros empezaban a reír.

Lágrimas y una cara de desesperación se veía en la cara del niño.

Mientras aang veía como estos hombres se le acercaban al niño con unas claras malas intenciones.

Aang se interpuso en su camino, pero de nada sirvió ya que fue atravesado como si el fuera un fantasma, como si no existiera.

El niño se encogió en su lugar mientras miraba al suelo en completo pavor.

El Hombre se paró frente a él.

-..Oye, mírame a la cara cuando te hablo mocoso de mierda..- el hablo con claro desprecio en su voz.

-..maldita basura nómada aire, me divertiré un poco contigo..- el dijo con dureza.

El tomo de golpe al niño por el cuello y lo lanzó contra la pared juntó a ellos.

El golpe fue tan fuerte que parte de la superficie de la pared se fisuro, y un crujido se escuchó viniendo del pobre niño que al instante se revolcó en el suelo en agonía, mientras se sostenía las costillas, y gritaba desconsolado.

Aang apretó los dientes en frustración y se lanzó con rabia hacia el soldado.

-.. levántate, dije que me ibas a entretener..- el hombre ordenó.

-..paren, por favor, yo no les e hecho nada, nadie aquí, jamás les hizo nada..- el niño dijo con miedo en su voz.

-..claro que nos hicieron algo, tu existes, tu mera existencia mancha nuestro suelo, el mundo le pertenece a la nación del fuego y todo lo que este sobre el, tu mera presencia es un pecado que necesita ser erradicado..- el dio una sonrisa psicópata.

Aang aún estaba tratando de golpear al enorme soldado, pero continuaba fallando miserablemente.

El niño se levantó.

Sin embargo lo único que lo recibió fue un doloroso puñetazo en la cara el cual batió su nariz en una dirección contraria y le tiró más de diez dientes.

-..Nooooo!!!, Basta!!!..- aang grito furioso mientras golpeaba al sujeto aún sin éxito.

-.. porque, porque tú, maldito, ¿acaso no tienes corazón?..- el estaba llorando a este punto.

El pequeño apenas y podía respirar correctamente, mientras escupía sangre en el suelo, y un sonido ronco salía de su pecho con cada inhalación.

El enorme soldado de fuego se le acercó lentamente, y lo miro con una cara llena de mucho desprecio.

-..que aburrido..- levantó una de sus enormes piernas y la puso encima de la cabeza del pequeño.

Los ojos del monje menor se abrieron con horror ante lo que estaba a punto de presenciar.

-..Aaahahahahagggg..- empezó con un grito desgarrador.

Y luego le siguió un, Crack, que fue el límite.

Importancia, miedo, terror, culpa, y un repudio y odio a si mismo, sus emociones eran incontrolables, eran un completo desastre, un revoltijo que si bien fuera interpretado en un lienzo, sería un completo desastre de pintura.

-Nooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!..- aang grito desgarradoramente mientras lágrimas caían sobre su pálido rostro.

"Pareces no ser consciente de lo que se oculta en la oscuridad y en las sombras de este mundo, avatar".

-.. Aang!!..-

-.. Aang!!..-

El escuchó una voz, de pronto sintió como si lo sacudieron con fuerza de los hombros.

-.. Aang despierta!!..-

Aang abrió los ojos de golpe, mientras un sokka algo agitado le hablaba algo nervioso.

-..Oye viejo, ¿estas bien?..- el le dijo algo alarmado.

Aang suspiro con cansancio mientras sudor frío bajaba por su rostro, pequeñas lágrimas se podían ver en las esquinas de sus ojos amenazando con derramarse en cualquier momento, el miro a su alrededor y estaba en una habitación, entonces el lo recordó, el donde estaba.

En su fracaso en la tribu agua del norte, el se dirigió a omashu a buscar a su amigo bumi para que le enseñará la tierra control, pero en su camino se topo con una fortaleza de la nación de la tierra la cual se encontraba en el frente de la guerra deteniendo el avance de las tropas de la nación del fuego.

Allí conoció al comandante Fong, en cuanto habían pisado el lugar, el había estado tratando de presionarlo para que interviniera en la guerra de su lado.

Sin embargo al saber que el avatar aun no podía controlar los elementos restantes una gran decepción se hizo visible en sus facciones, aang se sintió muy presionado y por accidente le contó sobre el estado avatar, y como pudo acceder a él en el templo aire cuando lo visito con sus amigos hace unos meses, ya que solo en ese estado podía recurrir automáticamente a los cuatro elementos.

Al escuchar de esto el comandante Fong lo había puesto a entrenar de muchas maneras para que accediera a este estado para mostrar algo de su verdadero poder.

Pero hasta el momento nada había pasado, y poco a poco la decepción y frustración se acumulaba en la Mente de aang, la presión cada día iba en aumento, mientras la impaciencia del comandante iba aumentando.

Además que desde que salieron del polo norte un extraño ambiente se había plantado en su grupo, todo esto inquietaba mucho al monje y sus nervios y estrés se estaban empezando a disparar con el pasar de los minutos, horas, y días.

-.. Aang, ¿me estás escuchando?..- Sokka dijo.

Aang levantó su cabeza y miro a Sokka.

-..jaja, disculpa Sokka no te pude escuchar, ¿decías algo?..- Aang sólo río nerviosamente.

-..te dije, ¿que si te encontrabas bien?..-

-..Si, sólo que e estado un poco cansado por la situación actual..- el dijo tratando de sonar algo natural.

Sin embargo Sokka vio atravez de esto.

-.. viejo, en los días que hemos estado aquí, ya son varias las veces que te despiertas a media noche gritando..- Sokka dijo algo cansado, mientras al final daba un bostezo.

-..No, te preocupes Sokka, sólo voy a caminar un poco..- el monje simplemente dijo se levantó de su cama y se dirigió hacia la puerta.

-..pero si son como las tres de la madrugada..-

-..vuelvo en un rato..- el monje dijo y salió de la habitación, dejando atrás a un pensativo Sokka.

El podría ser un tonto de vez en cuando, pero no era completamente un ciego, el sabia que la situación en su grupo había cambiado desde aquello en el polo norte.

Para empezar, Aang se había vuelto una persona más reservada, estando a veces horas viendo a la nada sumergido en sus pensamientos.

Además que recientemente estaba tomando está rutina, lo que el pensaba que eran pesadillas lo estaban empezando a acosar recientemente, y cada día el chico se veía más desganado y con falta de su habitual sonrisa, que lo caracterizaba tanto.

Y aún faltaba su otro dolor de cabeza, su hermana, la cual en estos últimos días había estado distante de alguna manera, al igual en sus pensamientos, pero no tan atrapada de la misma manera que aang.

Además de un ligero cambio de actitud hacia Aang, no es que lo ignorara o algo así, pero.

El miro hacia el techo y pudo recordar ese momento.

Pakku y arnook los habían acompañado al establo para marcharse de la tribu antes que los habitantes los lincharan.

Arnook se disculpo profundamente por lo sucedido, y dijo definitivamente que esto estaba más allá de su control.

Sin embargo Pakku les había dado regalos de despedida a Aang y Katara.

Aang recibió varios pergaminos de agua control y Pakku le aconsejó que confiara en Katara que a pesar de todo ella era una excelente maestra digna de enseñarle a Aang.

Además que le dio a Aang algunas palabras de apoyo por lo sucedido antes, sin embargo el no parecía estar prestando atención.

Mientras que Sokka recibió el regalo de Katara que fue agua del estanque sagrado donde habitaba Tui, y La.

Sokka normalmente esperaría algo también, pero su regalo ya lo había recibido de la persona que el más quería, así que con eso subieron a Katara en el lomo de Appa y ellos también subieron a él, para empezar a volar y salir del polo norte.

Podría decirse que aang salió completamente derrotado mirando a la nada, mientras, que su hermana se despertaría horas después devastada y con una actitud algo extraña.

El pudo recordar aquello, y su sueño se vio interrumpido por ese recuerdo.

Habían pasado más de siete horas desde que partieron del polo norte, ya era casi el atardecer y su hermana empezaba a moverse y a emitir ciertos sonidos más parecidos a pequeños gruñidos.

Ella por fin abrió los ojos, y en cuanto ella estuvo consciente se levantó de golpe y miro frenéticamente a todos lados.

-.. donde!!, Donde!!..- ella grito.

Sokka y aang se quedaron viéndola con preocupación.

-.. tranquilízate Katara ya no estamos en el polo norte, o bueno ya no estamos en la tribu mejor dicho..- Sokka mencionó casualmente.

Rápidamente la cara de Katara se distorsiono en una de mucha rabia e irá.

Esto sorprendió mucho a los demás que jamás pensaron ver esa expresión en alguien como ella.

-..¿Estas bien?..- aang pregunto algo dudoso, y sin embargo el se equivoco en esas palabras.

-..¿que si estoy bien!?, como diablos voy a!!..- ella se detuvo al notar las palabras que habían salido de su boca.

El monje menor por otro lado se vio sorprendido pero a la vez muy abatido.

Nunca imaginó a Katara gritándole de esa manera, pero era normal el pensó, después de todo lo que pasaron por su culpa no era para menos.

-..lo siento, Katara..- el dijo con una voz quebrada, seguido para darle la espalda a ambos y posarse sobre la cabeza de su bisonte volador para dirigir el vuelo.

Ella sólo miro hacia abajo con ojos decaídos pero no le dirigió ninguna palabra extra al monje.

-..oye, ¿te sientes?..- Sokka dudo en seguir, viendo el destino de su compañero, entonces cambio el final de la oración que estaba a punto de decir.

-..¿te sientes bien físicamente?, ya sabes te desmayaste, al parecer te hiperventilaste..- el lenguaje corporal de Sokka era el de una persona que sabía mucho del tema.

El hombre emanaba pura confianza.

Katara por otro lado sólo estrecho sus ojos y miro hacia el vacío cielo a nada de empezar el atardecer.

-..Si, estoy bien, me siento bien..- ella eso había dicho pero Sokka no estaba tan seguro.

-.. espera, ¿Cómo supiste que me hiperventile?..- Katara pregunto confundida, que ella supiera sabía casi nada, por decir mucho de cosas como esta.

Entonces estúpidamente Sokka dijo

-..a, él sujeto de la armadura roja me dijo lo que te pasó..-

Alguien había desatado el infierno sobre el bisonte volador, al escuchar esa descripción una imagen de esa persona le vino a la mente muy clara y vívidamente.

Una armadura carmesí, ojos color ónix, con una larga cabellera negro azabache.

La cara de Katara se endureció como nunca lo había hecho en muchos años desde que su madre falleció y ella culpó a la nación del fuego.

-..ese maldito..- ella dijo en un susurro mientras se mordía la uña del pulgar de su mano derecha con fuerza.

Había algo que ella se preguntaba.

"¿Cómo supo?".

"Ese sujeto, ¿Cómo supo lo de mi madre?".

Esa era la única pregunta, que la estaba atormentando una y otra vez desde que despertó, pero no llegaba a ninguna parte.

Era una encrucijada, un callejón sin salida.

Y entonces recordó, unos terroríficos ojos carmesí que la observaban fijamente.

Esto hizo que inconscientemente ella se envolviera a si misma con sus propios brazos, mientras unos escalofríos recorrían su espina, su sangre se helo y ella comenzó a jadear.

Entonces ella sintió un calor familiar en su mano.

Ella volvió su mirada y vio a Sokka sosteniendo su mano algo preocupado.

-..Katara, tal vez ahora no podamos, pero cuando llegue el momento tendremos que hablar..- el dijo seriamente, algo muy extraño viniendo de Sokka.

Pero de alguna forma por muy extraña que fuera, esto reconforto un poco a la chica morena.

Ella sólo asintió.

-..además que si te desmayas aquí ya no tendré ayuda para cargarte yo solo..- el sonrió nerviosamente.

Una vena se marco en la frente de Katara e iba a empezar a recriminar a su estúpido hermano y su falta de delicadeza pero algo le llamó la atención en sus palabras.

-..espera, ¿dijiste ayuda?..- ella dijo algo nerviosa.

La reacción de Sokka no se hizo esperar ya que empezó a tragar de una manera muy apresurada.

Para luego empezar a silbar, y balbucear cosas sobre el buen clima que hacía hoy.

Un escalofrío más grande estremeció su cuerpo al suponer una idea absurda de la persona que ayudó a Sokka.

Pero Sokka en ese segundo tuvo un momento de iluminación y dijo frenéticamente tratando de cambiar de tema y rezándole a todos los espíritus que funcionara.

-..cierto el maestro Pakku, me dijo que te diera esto..-

El le entregó un colgante en forma de un gran colmillo tallado y ornamentado con cristal, en su interior se podía ver un líquido transparente.

Katara tomo el collar y lo miro fijamente sin saber que era.

-..¿que se supone que contiene?..- ella pregunto curiosa.

Sokka suspiro en alivio al ver que había logrado con éxito cambiar de tema.

-..es agua del estanque del oasis donde estaban los espíritus de la tribu agua del norte, el maestro Pakku dijo que te vendría bien ya que no es un agua cualquiera ya que el dijo que contenía propiedades especiales..-

Ella abrió los ojos sorprendida, sin duda esto tendría usos útiles en el futuro.

Ella quedó estática viendo el colgante.

"futuro, eh". Ella se dijo internamente.

-..o cierto también el maestro Pakku te encomendó la tarea de entrenar a Aang en el agua control, dijo que ya estabas lista..- Sokka dijo mientras una Sonrisa boba se asomaba en todo su rostro.

Fue imperceptible incluso para Sokka, pero sólo por un segundo la cara de Katara se arrugó.

Algo extraño estaba presionando su pecho y ella no sabía el porqué.

Ella miro de reojo a la dirección de Aang el cual aún estaba sobre la cabeza de Appa dirigiéndolo sin prestar atención ala conversación que se llevaba a cabo a sus espaldas.

Pero se sacudió esa sensación y miro a Sokka confundida.

-.. hablando de eso, ¿Por qué nos fuimos?, ni siquiera nos despedimos..- ella dijo algo agobiada, ya que había hecho varias amistades allí.

Sokka si bien no quería llenar más de dudas y decepción a su hermana tampoco podía mentirle tajantemente sobre algo tan importante como esto.

-..creo, que, no podremos regresar allí en algún tiempo..- Sokka miro hacia otro lado.

-..o bueno, ustedes dos no podrán por un buen tiempo..- Sokka recompuso esa oración ya que el tenía a la princesa Yue y estaba seguro que el si podría entrar allí las veces que quisiera.

La cara de Katara se contorsiono en una seño de molestia y un ligero malestar se posó en sus facciones.

-..¿a que te refieres Sokka?, Ella escupió un poco agresiva esas palabras..-

-...bueno no me gusta alargar las cosas así, que en pocas palabras la tribu agua del norte nos prohibió volver a su ciudad indefinidamente por el momento..- el trataba de decir las mejores palabras para evitar cualquier posible alteración que le pudiera causar a su hermana.

-.. digamos que cuando perdiste la conciencia y caíste al suelo, aang pensó que ese sujeto te había hecho algo y se lanzó hacia el para defenderte, sin embargo mmm..- el dudo en continuar.

Katara en cambio parecía un poco sorprendida y un extraño dolor en su pecho cobraba fuerza, ella instintivamente llevo devuelta sus manos al pecho y evitaba con todas sus fuerzas querer empezar a pensar en aquello otra vez.

Casi al instante salió de sus pensamientos cuando levanto su vista y miro a Sokka que genuinamente parecía no saber cómo continuar.

-..bien, al parecer la mayoría de personas presentes allí no tomaron bien esta acción contra el sujetó, y muchos de ellos atacaron despiadadamente a Aang..- Sokka volteó a mirar al monje que parecía estar absorto en sus propios pensamientos.

Katara por otro lado se sorprendió mucho por esta revelación quedando perpleja al no poder creer tal cosa, después de todo, muchas de las personas allí presentes, les dieron una calurosa bienvenida a ellos, sobre todo a Aang.

Era casi impensable que estás mismas personas tratarán de hacerle alguna clase de daño a Aang, Katara rápidamente salió de sus ensoñaciones y dijo.

-..eso es imposible, Ellos jamás harían algo como eso!!..- ella todavía lo estaba negando rotundamente.

Ella volvió su cabeza hacia Aang e iba a decirle algo, sin embargo ese extraño sentimiento volvió a su pecho con fuerza.

"¿Por qué, porque me siento así?". Ella aún lo negaba y lo negaría el tiempo que fuera necesario, esas palabras.

Ella no dijo nada más y se aparto de Sokka dejándolo sólo y sentándose lo más lejos posible de el y de Aang.

Sokka en ese momento no pudo preguntarle el que le había pasado y que fue lo que ese hombre le dijo que la puso en ese estado, pero el sabía que no era el momento y lo dejo para después.

Katara se sentó lejos de el mientras abrazaba sus propias rodillas y miraba el atardecer.

Sokka jamás olvidaría esa expresión, era la misma cara que ella tenía cuando su madre se había ido de este mundo.

Sokka salió de sus pensamientos y el cansancio se hizo presente.

Con eso el cerro sus ojos y volvió a dormir.

Ciudad manantial de fuego, había pasado alrededor de una semana desde lo ocurrido en la tribu agua del norte y posteriormente la toma de la ciudad en el archipiélago de la nación del fuego.

Madara estaba en la oficina de lo que antes había sido el gabinete del gobernador del lugar.

En sus manos había muchos papeles que obviamente el no podía leer, ya que la escritura de este mundo era completamente diferente a pesar de que el idioma curiosamente era el mismo, los kanjis que estaban en las múltiples hojas en sus manos eran diferentes aunque a simple vista parecían demasiado similares, le parecía casi irónico que en el mundo espiritual Yu Qing le había informado de muchas cosas, y de todas las cosas que le dijo y le dio, se le hubiera olvidado mencionar sobre este pequeño detalle, tendría que aprender en el futuro sobre el idioma y no tenía duda que seria pan comido para el.

Sin embargo esto solo era un problema temporal, ya que a su lado se encontraba una chica de tés pálida, ojos color miel, y un largo cabello negro que le llegaba hasta la cintura, el cual estaba recogido en una trenza que caía a un lado de su hombro derecho.

Su complexión era la de una persona delgada, ella vestía un camisón rojo con mangas muy holgadas típico de la gente de la nación del fuego, con una falda casi del mismo color pero con tonos más oscuros.

Ella estaba sentada frente a Madara , recibiendo varios papeles que el le estaba pasando, ella era la nueva encargada de traducir las palabras y describirle los detalles de cada hoja de solicitud e informe importante en los papeles frente a él.

Ella ya tenía experiencia previa en esta clase de trabajos por lo cual no le fue muy difícil adaptarse, no, eso no era lo difícil, lo complicado para ella de hecho, era estar delante de esta persona, la persona que dominó en menos de cinco minutos a todo su pueblo.

Ella había estado pendiente de todo esto, cuando llegó aquí hace una semana ella pensó que todo estaba perdido, al ver como asesinaba sin piedad al antiguo gobernante de la ciudad Zhang Keohso como si fuera solo una pequeña hormiga.

Ella temía por su vida y la vida de su familia, pero para su sorpresa el dijo que no deseaba destruirlos a todos, si no que su misión era la paz, la paz verdadera, en ese momento el tacho a todos los habitantes de malvados, personas cuyas existencias provocaban caos y sufrimiento, los responsabilizó por todas las muertes de más de cien años de guerra.

Pero ella se negó a creer esto, por lo menos ella no había hecho nada para merecer esas duras palabras, sin embargo ante tal muestra de poderío ella comenzó a reflexionar seriamente en ello, y se dio cuenta que en realidad ella era parte de ese engranaje militar ya que ella servía en las oficinas del antiguo gobernante de la ciudad Zhang keohso y sabía de muchas cosas turbias y tratos oscuros que preferiría olvidar.

Tal vez en parte lo que decía tenía razón, tal vez la guerra se mantiene porque al fin y al cabo nadie hace nada para evitarlo, pero con esta casi dictadura que llevaban era muy difícil dar opiniones sin ser ejecutado.

Observó de reojo a esta persona frente a él, era un muchacho no debía estar por encima de sus veinticinco años y sin embargo mostró una gran determinación en sus palabras.

"Aquellos que se opongan a este sueño son los verdaderamente malvados", esas palabras a ella le impactaron.

Ella sabía de primera mano que las cosas que hacía su nación no eran correctas, y si bien a simple vista todo parecía estar en orden con las personas de la ciudad, eso solo era una fachada, ya que la injusticia y el abuso del poder aún estaban a la orden del día, y aunque no lo pareciera muchas personas en la ciudad no estaban de acuerdo con la guerra que azotaba todo el continente.

Ella recordó el primer día en el que Madara estuvo aquí, todos estaban asustados sobre el que les pasaría a todos ahora que le habían prometido su completo apoyo y lealtad a ese hombre a cambio de su liberación, tal vez fueran enviados ala guerra, también muchos creían que serían asediados y masacrados por la nación del fuego una vez que se enteraran de lo que había pasado y de lo que ellos habían hecho, después de todo eso sería lo típico del señor del fuego Ozai.

Pero en esos dos últimos días muchos de los habitantes se dieron cuenta de varias cosas.

Una de ellas fue que se estaban reuniendo a todos los soldados activos de la isla y se rumoreaba que todos ellos estaban siendo evaluados por este nuevo individuo y todos aquellos que estaban involucrados en delitos o aquellos que habían sido activos en la guerra estaban siendo encarcelados.

También el clan keohso estaban siendo perseguido por múltiples guardias y soldados que servían a este hombre llamado Madara Uchiha.

Todos aquellos que se consideraban seguidores y personas leales al señor del fuego estaban en constante persecución por la mayoría de las fuerzas militares de la isla leales a Madara.

Por supuesto ellos no estaban siendo ejecutados todavía, sino que estaban siendo encarcelados como viles criminales de guerra y acusados de delitos mayores, abusos de múltiples tipos y muchos hechos escalofriantes que al saberse entre la población civil de la ciudad, se ganaron el repudio entre toda las personas.

Para la sorpresa y consternación de muchos, todo lo contrario a lo pensado estaba pasando.

La ciudad estaba siendo limpiada de criminales y se estaban poniendo al descubierto todas las atrocidades de los gobernantes de la ciudad, hechos simplemente detestables.

Esto hizo que muchas personas se plantearan si lo que una vez pensaron de este tal Madara era lo correcto.

Ya que el estaba haciendo las cosas de una forma mucho mas transparente de lo que nunca nadie en esta ciudad lo había hecho antes, haciendo que el orden se guardara entre las filas de los soldados, y haciendo que otras personas más capacitadas y mas preparadas se encargarán de diferentes departamentos, debido a que incluso allí había corrupción y tratos bastante turbios.

Sea como sea, sólo tres días bastaron para hacer que las dudas respecto al futuro de la ciudad se vieran poco a poco más prometedoras.

Además lo que pasó hace dos días, un hecho qué alarmo a muchos de los habitantes de la isla, pues en el horizonte se avistaron una docena de varios acorazados con la bandera de la nación del fuego que venían a la isla a todo vapor.

Muchas de las personas se asustaron y un pavor se apodero de sus corazones y sin embargo, todas las dudas desaparecieron nuevamente cuando aquel muchacho peloazabache hizo presencia.

Ella recordó ese momento.

Los acorazados se acercaban con rapidez a la costa de la ciudad manantial de fuego, sólo quedaban unos minutos para que llegarán y tomarán la ciudad de la manera que sólo la nación del fuego sabe.

Las banderas con el símbolo del fuego que se izaban sobre la ciudad habían sido bajadas y destruidas el mismo día que Madara había llegado a la isla, y la respuesta de la nación del fuego había sido más que rápida.

Ya que Madara había ordenado un bloqueo naval sólo dejando pasar explícitamente a algunos barcos mercantes que cumplieran con algunos requisitos, por esto y otras cosas la comunicación entre la isla y la nación del fuego se había interrumpido.

Dando paso a varias embarcaciones de exploración que al darse cuenta de lo sucedido no tardaron ni tres días y enviaron a una flota armada para recuperar la ciudad perdida.

Todos miraban expectantes a Madara que sólo se encontraba en lo alto de una de las colinas visibles a la ciudad.

Los acorazados que pertenecían a la ciudad por alguna extraña razón retrocedieron, lo cuál hizo que muchos pensarán que se estaban retirando ya que no había forma de enfrentarlos y creyeron que su destino estaba más que escrito.

Pero para la sorpresa de ella y la de todos los demás espectadores en la ciudad, niños, y adultos por igual, vieron con asombro, algo que los dejo fríos y con la boca abierta.

El cuerpo de Madara empezó a emitir un fuego azul etéreo que lo cubrió por completo, rápidamente unos huesos esqueléticos empezaron a formarse a su lado, costillas y un enorme brazo.

Todos estaban asombrados, mientras que se preguntaban de donde había salido este hombre y como podía hacer tales cosas.

De la nada tres extraños Orbes azules empezaron a girar alrededor de la palma de la mano esquelética.

Nadie sabía que era lo que estaba pasando, pero tenían un extraño presentimiento.

Todavía faltaban aproximadamente tres o cuatro kilómetros para que los barcos llegarán a la costa.

Madara hizo un gesto con su mano, y al instante la mano esquelética arrojó esos extraños Orbes de Luz flotante en dirección de la formación naval.

Sólo se pudo ver a lo lejos un pequeño parpadeo y leve sonido, para luego verse mucho humo en el lugar.

Madara repitió esto dos veces más hasta que la docena de acorazados desaparecieron de la superficie del mar.

Todos quedaron atónitos por esto, nadie sabía con certeza que había pasado, pero de algo estaban seguros y era que las embarcaciones acababan de ser completamente hundidas.

En la Mente de muchos de los presentes ese día recordaron las palabras de Madara al darles esa última opción.

"Si juran lealtad a este ideal, entonces yo los protegeré de la lluvia de fuego que se avecina sobre su nación tirana y sobre el mundo".

Todos lo sabían en sus corazones al ver esto, lo que el había dicho ese día realmente se cumpliría, y esto sólo era el comienzo de la caída del señor del fuego Ozai y de su dictadura.

La percepción y las opiniones de este hombre variaban, unos lo empezaban a ver cómo un salvador, otros como alguien más que solo quería el poder, y muchos otros lo veían como un libertador, pero algo era seguro, sus opiniones iban cambiando cada día a algo diferente, a algo mejor.

Ella aún le faltaban cosas en las que pensar, muchas cosas mas.

Sin embargo ella escuchó una voz que la saco de sus pensamientos.

-..¿oye mocosa, cuanto tiempo más te me quedaras mirando?, necesito esos informes ya..- el Uchiha frente a ella gruñó.

Ella parpadeo un poco avergonzada, pero rápidamente se recompuso.

-..disculpe Madara-sama, pero le suplicó mas respeto después de todo soy mayor que usted..- ella trato de ser firme pero respetuosa a la vez para no hacer enfadar a alguien que no le gustaría hacer enojar, porque algo de verdad había en sus palabras, ella tenía veintiocho años y era mayor, no le gustaban ser llamada tan despectivamente.

Madara sólo se le quedó viendo fijamente pero no le contestó, en cambio con el dedo índice de su mano derecha empezó a golpear la mesa una y otra vez cada segundo.

Esto puso nerviosa a la chica frente a él.

-..Si, bueno el informe del Halcón mensajero ya a llegado, y menciona que los acorazados que se enviaron hace dos días ya vienen de regreso tras su misión exitosa en el polo norte, sus aliados llegarán en cualquier momento..-

Ella finalizó con eso.

Madara miro fijamente a la mujer frente a él, el contacto visual sólo duró unos segundos y Madara finalmente dijo.

-..bien, sigue con tu trabajo..-

El se levantó de su silla y se dirigió hacia la puerta.

-..espere Madara-sama todavía quedan muchas órdenes ejecutivas que arreglar, y solicitudes e informes que..-

El levantó su mano en un gesto pará que se detuviera.

Casi al instante hizo una posición de manos y hubo un puff en el lugar.

Los ojos de la chica pelinegra casi se salen de sus órbitas por lo que estaba sucediendo frente a ella.

Un Madara mas había aparecido delante de sus ojos.

Unos días antes Madara había hecho esto debido a las múltiples tareas que debía llevar a cabo para poner en pie sus planes.

Al ejecutar la técnica de clones de sombra está mujer frente a él, casi salta por la ventana de el susto.

La reacción de la chica no parecía ser diferente a la última vez, debido a que cayó a espaldas de su silla con un sonido aparatoso golpeándose la cabeza y rodando en el suelo por el dolor.

-..iaaaa, maldición!!..- ella grito.

Madara sólo vio esto con cierto nivel de cansancio en su rostro.

-..por última vez mujer, podrías dejar de comportarte de esa manera cada vez que hago esto..- el la llamó despectivamente sin importarle ni un ápice su persona.

-..auch, en primer lugar, Madara-sama le pido de favor que no utilice sus trucos mágicos frente a mi, en segundo mi nombre no es mujer, mi nombre es Rui, Rui Lian, no provengo de ninguna familia extravagante pero me gustaría que me llamara por mi nombre..-.

Ella dijo con algo de irritación en su voz.

Madara se quedó callado viéndola, y finalmente salió de la habitación sin decir nada más dejando al clon de las sombras y a Rui en la habitación.

Ella sólo suspiro algo agobiada.

Sin duda esta persona le parecía completamente extraña pero podía ver que era algo orgullosa.

O, ¿podría ser que no sabía cómo tratar con ella?.

El clon de Madara hablo.

-..sigamos con el papeleo, y las formas..- el tomo asiento y le extendió otros papeles a Rui, quien de mala gana las tomo.

Madara bajo las escaleras y se dirigió a la salida.

El edificio de gobernación de esta ciudad se ubicaba en el centro de esta muy cerca de hecho de la oficina de mensajería.

Madara salió del edificio y empezó a caminar por las calles, todos al verlo pasar se apartaban del camino, pues era una persona inconfundible, ojos tan negros como la noche, cabello negro tan largo que le llegaba a la espalda, y esa emblemática armadura carmesí que sonaba cada vez que caminaba.

Madara miro a todas estas personas, parte de ellas se apartaban de el y salían de su camino, otras simplemente los saludaban y agachaban sus cabezas en señal de profundo respeto, también había gente que lo veía con cierto grado de curiosidad y admiración por sus breves hazañas, sobre todo los jóvenes y los niños, sin embargo esto lo hacían desde lejos.

"Bueno, esto es normal, la estabilidad está bien para comenzar, sin embargo puedo notar que aún no confían en mi del todo". El pensó.

El acusarlos deliberadamente de ser personas malvadas al apoyar está campaña de genocidio masivo o tacharlos de inútiles y cobardes al no hacer nada para evitarlo hizo qué muchos sintieran algo de culpa al verse acorralados frente a un poder que reclamaba justicia.

En el borde del precipicio las personas son capaces de ver sus errores y ganan la fuerza para cambiar.

Madara sabía esto, y aprovechó la situación en que vivía la gente en este lugar, altos índices criminales, robos, estafas, tratos secretos entre las familias nobles, la gran dictadura de la nación que estaba asfixiando a todos y por supuesto, las injusticias hacia los más débiles que en su mayoría eran todos los civiles.

Al final, está nación que presumía de estar fuertemente establecida, sólo necesitaba un pequeño empujón desde dentro, para que se cayera a pedazos, era tan obvio que a Madara le dio mucha risa en su momento.

Tachar a todos de malvados fue sólo parte de su estrategia para hacerlos dudar en que parte de la balanza querían estar, y del como los veía el mundo a todos ellos, un mundo que quería venganza, un mundo que quería justicia, está táctica psicológica fue muy efectiva, después de todo de nada serviría tenerlos dominados por la fuerza, ya que las ventajas de tenerlos de su lado por las buenas eran muchas.

Madara sabía mejor que nadie que si quería ser aceptado por estas personas y que la opinión de el mejorará, necesitaba manipular a la opinión pública, ya que esto era muy necesario para sus planes.

El sabía muy bien como hacerlo, y el ya tenía múltiples ideas por dónde comenzar.

Por esto mismo el se había encargado de sacar a relucir muchos de los secretos sucios y oscuros de las familias nobles de esta ciudad, también como encarcelar a muchos de los jefes de departamentos importantes de esta ciudad que cometían no sólo fraude con los bienes ganados e importados, si no que también tenían acuerdo secretos con las familias más importantes de la isla, impuestos desorbitados a la población, así como asuntos de seguridad, a Madara le sorprendió un poco saber que más que haber criminales entre la población civil, la mayoría de estos criminales trabajaban como soldados, guardias, e incluso le trabajaban a las familias más prestigiosas de aquí.

Por esto mismo, en vez de hacer que Rui le leyera constantemente documentos o hacer investigaciones que fácilmente podían ser manipulados por terceros, el decidió meter en genjutsus a muchos de ellos para sacarles toda la información valiosa que conocieran, de esta manera ya sabía a donde dirigirse.

Además de purgar la mayoría de la gente miserable que trabajaba como soldados y guardias en este lugar, a Madara no le importaba ni un comino si le habían jurado lealtad o no, si encontraba culpables de algún crimen a alguien entre sus filas los encarcelaba, esto claro sólo era una opción temporal ya que el tenia futuros usos para esta escoria del bajo mundo sin valor alguno, basuras como esas no podían existir en el mundo que el deseaba crear, y para el, ellos solo tenían una utilidad.

El seguía caminando por las calles en dirección al muelle.

"Parecen que llegarán en cualquier momento, mi clon ya se a disipado". El pensó.

Múltiples imágenes llegaron a su cabeza de una sola vez.

Imágenes que mostraba como el había llegado nuevamente a la tribu agua del norte después de la conquista de la ciudad manantial de fuego, el llegó con más de once acorazados a vapor a las costas de la tribu y desde lo lejos el pudo observar movimientos de muchas personas en el lugar que corrían alarmados de un lugar a otro.

"¿Porque diablos hacen eso?, si ya sabían de antemano que vendría con algunas fuerzas Navales", Madara pensó.

Pero no podía culparlos, acababan de ser arrasados en batalla y los navíos que iban con el eran exactamente iguales a los que el hizo pedazos anteriormente con su Shinra Tensei.

Al momento Madara le hizo una señal a uno de los soldados en la proa junto a el, el cual de inmediato salió corriendo y entró en la cabina del acorazado.

Para un segundo después una bandera azul con el símbolo de la tribu agua del norte se izara en la copa del acorazado, acto seguido los barcos a su alrededor hicieron lo mismo.

El Uchiha pudo ver a lo lejos como los revoloteos nerviosos de las personas se detuvieron de golpe, e inesperadamente comenzaron a saltar y desde lejos comenzaron a oírse Vítores de gozo y alegría.

Los barcos finalmente llegaron a las costas, y se colocaron a un lado del muro exterior, sin embargo antes de que pudieran tirar sus anclas, y bajar las rampas, se escuchó un gran estruendo viniendo del muro, para la sorpresa de todos los hombre en los navíos, parte de los enormes y sólidos muros de hielo empezaron a hundirse en el agua con un sonido aparatoso que ensordeció a muchos hombres en los barcos.

De esa manera al finalizar el gran ruido todos quedaron asombrados al ver como una entrada lo suficientemente grande para que pasaran todos los acorazados se había formado en lo que antes era el enorme muro de hielo.

Los barcos comenzaron a avanzar de nuevo y entraron a la fortaleza.

El lugar interior era lo suficientemente grande para que los once acorazados entrarán fácilmente y encallaran en el lugar.

Mucha gente, tanto personas mayores, así como niños y adultos, estaban allí curiosos por lo que estaba pasando.

Muy pronto de hecho una gran multitud se veía alrededor de los enormes acorazados, por no decir toda la tribu.

Muchas rampas empezaron a bajarse y con ellas empezaron a descender muchos hombres con ropas negras y leves partes de armaduras rojas por su cuerpo, como hombreras y pecheras que cubrían esas partes específicas del cuerpo que nadie allí había visto, y lo más interesante era que ninguno de ellos llevaba un casco, por lo cual su apariencia estaba al descubierto, pero los maestros agua alrededor sabían perfectamente de quienes se trataban y sólo ojos muy afilados se dirigieron a todos ellos que hicieron temblar a más de uno.

Ellos rápidamente se pusieron en fila alrededor de un solo navío el cual apenas estaba bajando la rampa.

Pasos se escucharon y todos los soldados se pusieron firmes ante la persona que venia bajando.

Muchos sonidos de jadeo de asombro y alegría se podían escuchar por todos lados.

Madara iba bajando tranquilamente del barco cuando de la nada mucha gente lo rodeó y empezaron a bombardearlo con muchas preguntas y palabras de admiración.

-.. Madara-sama realmente lo logró..- una de las sanadoras presentes dijo con voz alegre.

-..Si!!, Con esto poco a poco estamos más cerca!..- otra voz se oyó.

-.. tienes razón, la nación del fuego tiene sus días contados..- alguien más menciono.

Y muchas frases como esas se podían oír a su alrededor.

Parte de sus planes eran transportar a varios guerreros agua y hacer que hicieran acto de presencia en la delantera, necesitaba a toda la gente de confianza que le fuera posible tener, gente que lo siguieran sin dudar y confiara plenamente en sus palabras.

De entre la multitud alguien empezó a abrirse paso a la fuerza, empujando a los demás y haciendo a un lado a cualquier persona que pudiera, Madara vio este ajetreo entre la multitud y pudo visualizar dos coletas de cabello negro que sobresalían entre la multitud y se dirigían con rapidez hacia el.

Finalmente las últimas persona frente a él casi salen disparadas hacia el cielo cuando una Yue muy entusiasmada salió de entre la multitud.

-..Madara as vuelto!!..- ella dijo en un tono feliz y aliviado.

Rápidamente hecho un vistazo a su espalda y pudo ver a los acorazados anclados y docenas de hombres que ella no podía reconocer.

Y de pronto sus ojos se iluminaron.

Y miro fijamente a Madara.

-..lo lograste..- ella dijo sorprendida.

-..así es muchacho, veo que realmente lo lograste..- una voz se oyó detrás de Yue, ellos voltearon, y vieron a un anciano que ellos conocían.

-.. maestro Pakku..- ella dijo.

-..porque no vamos al palacio, arnook te está esperando, y bueno, no sólo ellos..- el dijo refiriéndose a todos a su alrededor.

Todos al escuchar esto caminaron junto a Madara hacia el palacio, donde se decidirían cosas importantes, familias tribales importantes estarían allí, así como personas influyentes de la tribu.

Así que todos estaban a la expectativa de cual seria su siguiente movimiento.

Por fin llegaron al palacio y entraron a la misma sala que alguna vez todos entraron para prepararse para la guerra contra la nación del fuego.

Madara entró tranquilamente con más de veinte personas siguiéndolo debido a que sólo las personas más importantes e indispensables podían estar presentes para esta reunión.

Al llegar se oyó una voz algo seca.

-..veo, que as tenido éxito en tu plan, ¿estoy en lo cierto?..- arnook pregunto.

-..¿acaso volviste a dudar de mis palabras?..- Madara mostraba su habitual cara inexpresiva, junto a un tono de voz bastante duro.

A arnook ciertamente le molestaba todo esto, pero no dejo que ningún sentimiento personal saliera a flote en su rostro.

-..No, sólo preguntaba por pura formalidad..- el dijo mientras cerraba sus ojos.

Madara sonrió y dijo.

-..entonces desecha esa formalidad, porque sólo nos hace perder el tiempo..- nadie dijo nada ante aquella respuesta al jefe tribal.

Madara ya sabía de antemano lo que este hombre pensaba de el y de sus planes, pero al mismo tiempo sabía que Arnook, no tenía otra opción más que cooperar con el, tenía que hacerlo de lo contrario solo causaría disturbios en su tribu y posteriormente su reemplazo como jefe tribal, Madara sabía que en este momento tal título solo le servía como un mero adorno a este hombre.

Madara sonrió para sus adentros.

Una cara agria se volvió visible en el rostro de arnook, pero el no dijo nada.

Madara tomo las riendas de la conversación y se dirigió hacia el centro de la plataforma quitando a arnook del medio.

-..la ciudad más próxima a la región del norte a sido completamente conquistada sin oposición..-

Todos abrieron los ojos sorprendidos.

Tanto arnook como Pakku.

Muchas de las figuras más importantes de la tribu, no pudieron evitar jadear por el asombro.

Ya que muchas de esas familias habían ido a la guerra y conocían el poder de este hombre frente a ellos, además que las heridas de la batalla seguían frescas y lo estarían por años, también que muchos de los anteriores líderes habían muerto en combate, dando paso a los jóvenes que eran muy simpatizantes con las nobles ambiciones de Madara.

Por otro lado a pesar de que Yue ya sabía esto no pudo evitar volver a sorprenderse al escuchar más específicamente las noticias.

Alguien entre la multitud interrumpió los jadeos de asombro.

-.. espera un minuto, sólo te as ido por más de tres días y ya estás de vuelta, ¿Cómo siquiera eso es posible?..- fueron las palabras de un anciano ya en sus años.

La voz de alguien mas se oyó en la habitación interrumpido a la voz de antes.

-..anciano, no seas tan altanero, este hombre barrió con una de las flotas más grandes de la nación del fuego de un soplido, yo mismo soy testigo de lo que el puede hacer en combate, tomar una simple ciudad en menos de una semana no seria la gran cosa para alguien como el..- un maestro agua de aproximadamente treinta años dijo bruscamente, pero una confianza se oía en su voz, de hecho el era uno de los pocos maestros agua que recientemente había sido nombrado jefe de su familia ya que su padre habían servido en el conflicto para proteger a su pueblo y lastimosamente había sido asesinado en combate, este hombre que pensaba que la muerte de su padre frente a el había sido en vano y que todo estaba perdido, al ver todo lo que Madara logro y al oír sus ideales y sus grandes palabras el se ganó algo de su admiración, así era, este hombre realmente respetaba al Uchiha, y era uno de los muchos aquí que apoyaba abiertamente a Madara.

Muchos gritos y murmullos de confirmación se oyeron entre las personas dentro de la sala.

-.. suficiente..- Madara dijo con voz firme.

Al instante todos guardaron un silencio sepulcral.

-.. aquella ciudad a la cual llaman manantial de fuego a sido capturada, también toda su gente se rindió sin signos de resistencia y prometieron su total apoyo al camino de la paz..- Madara declaró.

Al igual que antes todos quedaron perplejos por tal inesperadas noticias, ya que por lo menos esperaban algo de resistencia.

-..un minuto muchacho, me podrías decir, no, ¿nos podrías aclarar cómo lograste que todos se rindieran en paz?..- Pakku pregunto con genuina curiosidad.

Lo cual atrajo la atención de todos los cuales miraron a Madara con total interés por su respuesta.

-..fue sencillo realmente..- Madara mencionó.

El miro hacia un ventanal frente a el y dijo.

-..sólo les mostré la verdad..- el se cruzó de brazos.

-..¿la verdad?..- Pakku pregunto confundido.

-..así es, les mostré la verdad de este mundo, un mundo en el que ellos vivían pero se negaban a ver, les mostré la verdad acerca de ellos mismos y de como los ve el mundo en general, y les advertí que algún día el mundo cobraría su justicia en su contra y si seguían por ese camino, al final esa justicia implacable los alcanzaría..- dijo Madara mientras seguía cruzado de brazos.

Todos guardaron silencio.

Todos los sabían, al final alguien tendría que pagar por todo el sufrimiento, por todas las tragedias.

La nación del fuego ya había sido condenada por el mundo entero y cuando cayera, muy pocos serían los sobrevivientes, y honestamente hablando nadie quisiera estar de ese lado cuando el día del juicio llegará.

Entonces una voz se escucho.

-..eso quiere decir, que por lo menos aun hay gente lista en este mundo..- había dicho un maestro agua que muchos allí conocían, este no era otro más que Yaluk, que había mencionado esas palabras cruzados de brazos y con los ojos cerrados.

-..yo diría, que tal vez se dieron cuenta de lo mal que la nación del fuego está haciendo todas las cosas..- Yue un poco tímida mencionó.

-..mmmn, siempre tan ingenua princesa..- Yaluk le respondió.

-..No importa si fueron listos o no, al final una cosa es cierta, y es que todos entendieron, y con eso basta..- Madara mencionó atrayendo la atención de todos, seguido por muchos murmullos de aprobación.

-.. y bien Madara, ¿cual es el siguiente paso?..- arnook dijo.

Madara miro a todos los presentes y dijo.

-.. necesitaré parte de sus tropas disponibles aquí para llevarlas a la ciudad, estas se encargarán de muchos asuntos de suma importancia para mí, también de dar una buena estabilidad a la población, además tu, serás una figura importante en todo esto..- Madara señaló a Yue.

La cual se sobresalto al ser señalada y se puso nerviosa al ver qué todas las miradas de las sala caían sobre ella.

Todos parpadearon incrédulos por lo mencionado, no por la parte de las tropas que también era preocupante.

Hubo un bufido en la sala.

-..espera!!, ¿que disparates estás diciendo?..- arnook dijo con dureza.

Madara sonrió internamente.

-..ella será la nueva gobernante de la ciudad, y su propósito será más importante que solo ese titulo..- el dijo con tranquilidad.

Todos quedaron confundidos, ya que no podían entender el razonamiento de Madara en absoluto.

-..que qui..- arnook no pudo completar su oración ya que fue interrumpido por una voz.

-..disculpe madara-sama pero, ¿cual va a ser el papel que desempeñara la princesa yue en todo esto?..- dijo uno de los antiguos jefes de familia sobreviviente de la guerra.

Madara sonrió levemente y dijo.

-..gobernar es algo que cualquier persona puede hacer, no es nada especial, sin embargo ella será diferente..- el clavo sus ojos fijamente en Yue, haciendo que todos hicieran lo mismo, a lo cual esto logro que ella se pusiera más nerviosa que antes.

Todos guardaron silencio esperando la siguiente palabra de Madara.

El legendario Uchiha sonrió y dijo finalmente.

-..ella será un símbolo..-

Todos abrieron los ojos de par en par nuevamente mientras quedaron muy confundidos por esto, todos ellos se repetían esas palabras una y otra vez en sus mentes sin llegar a ningún sitio.

Yue que se encontraba entre el público de pie quedó muy impactada y algo nerviosa tras sus palabras.

-..Madara, ¿a qué te refieres?..- ella dijo mientras llevaba una mano a su pecho algo afligida.

Madara la miro fijamente de nuevo, sin embargo para la sorpresa de la muchacha el le sonrió fijamente.

-.. fácil, igualdad..- el dijo.

Ella abrió sus ojos con sorpresa y confusión.

Madara recordó las caras de asombro de todos al revelarles el propósito y el significado de ese símbolo que les dijo que construiría en Yue.

Ese día el ya había dejado en claro a todos el cuáles serían sus siguientes movimientos y como se abriría una ruta de comercio y comunicación náutica con ellos para mantenerlos informados.

Además de dejarle a disposición ocho de los once acorazados que había enviado al polo norte para la protección de la ciudad, aunque sin que nadie más lo supiera el había dejado algo más allí en aquellas aguas profundas.

En cuanto a los soldados que el llevo la mayoría de ellos regresaron con el a la isla por pedido de la tribu agua del norte, ya que a pesar de las explicaciones de Madara sobre su rendición y posteriormente sobre la purga entre sus nuevas filas, ellos aún desconfiaban de estos hombres, así que Madara solo dejo a los soldados necesarios allí para navegar los acorazados y montar la protección de la tribu, mientras ellos se recuperaban.

El salió de sus pensamientos al oír desde lejos varios sonidos agudos del silbato de los acorazados que avisaba que se acercaban a la isla, con esto el siguió caminando en dirección al muelle.

"parece que poner de mi lado a la tribu agua del norte no fue un error".

El llegó al muelle y con su gran visión a lo lejos pudo contemplar a varios acorazados que se dirigían en dirección a la isla.

El agudizo su vista y pudo verlo, una bandera azul agitándose en la cima de la cabina de mando.

El símbolo de la tribu agua del norte.

Los barcos se estaban acercado poco a poco hasta que estuvieron frente al Uchiha.

Los acorazados a vapor bajaron anclas y se acercaron cuidadosamente al muelle donde pararon, y una compuerta se abrió camino a tierra firme.

Madara espero, y entonces los vio.

Docenas y docenas de maestros agua empezaron a bajar de los acorazados, bajaron tanto hombres como mujeres, algunos eran simples muchachos de tan solo veinte años mientras que otros ya eran hombres formados para la batalla de unos treinta años, con las mujeres pasaba lo mismo.

Fue algo duro convencer al consejo de la tribu agua de que las mujeres también eran útiles en batalla y podían ser un gran apoyo en esta, aunque no le importo poner a más de uno de esos viejos renuentes en uno de sus genjutsu, para que cambiarán de parecer.

Los jóvenes maestros empezaron a ver a su alrededor sorprendidos de ver algo más en su vida que sólo hielo.

Rápidamente reconocieron una cara familiar, y vieron fijamente a Madara, acto seguido para caer sobre sus rodillas y hacerle una reverencia.

Madara suspiro y no pudo evitar sentirse un poco incómodo, sólo un poco realmente.

-..cuantas veces tengo que decirles que hacer esta clase de cosas es innecesario..- el dijo inexpresivo pero con un tono algo exhausto en su voz.

La mayoría de ellos mostraron rostros apenados y nerviosos.

Sin embargo se oyó una voz conocida para el pelinegro.

-..Madara!!..- se oyó una voz femenina de una chica que bajaba apresuradamente del barco.

Una chica morena vistiendo unas ropas más ligeras debido al cambio del clima, pero siendo del mismo color azul que sus abrigos.

Todos iban casi de la misma manera.

La chica corrió hacia mientras se acercaba peligrosamente al Uchiha invadiendo su espacio personal.

Sin embargo el no tenía ni las más mínimas intenciones de permitir que se le acercara tanto.

Así que simplemente extendió su brazo derecho y tomo a la chica pelinegra por su cabeza alejándola lo más que se pudiera de el.

-.. escucha, que lo haya permitido aquella vez, no significa que lo puedas hacer a cada rato que se te plazca..- ella trato de quitar la mano de Madara de su cabeza pero encontró que era imposible, y sólo suspiro derrotada.

-..esta bien..- dijo de mala gana.

Madara noto un cambio diferente en ella, ¿sería un efecto secundario del camino exterior con la cual la trajo a la vida otra vez?, no sería imposible, sólo improbable, había algunos pequeños datos que aún no había investigado de ese camino exterior del Rinnegan y su efecto psicológico en la gente, ¿O era que ella estaba muy agradecida con lo que el había hecho por su tribu?, también sería una posibilidad.

Madara soltó su agarre de la cabeza de yue.

-.. entonces, ¿estas lista para encargarte de tu puesto?..- el pregunto a Yue que se veía demasiado alegre incluso para ser ella misma.

-..Si tal como los as dicho, estoy lista para mi primera asignación como gobernante de la ciudad, no te defraudare..- ella dijo con alegría.

-..por cierto, ¿Qué fue aquello?, ¿Por qué desapareciste en una explosión de humo hace un minuto?..- ella dijo algo confundida.

-..solo fue una técnica..- el menciono.

Mientras que yue lo veía con ojos brillantes, ¿cuántos secretos más tendría este hombre frente a ella?, eso era algo que de vez en cuando se preguntaba y hasta ahora era un misterio para ella.

Madara sonrió débilmente.

El miro al resto de personas frente a el, los cuales estaban observando su pequeño intercambio con una sonrisa en su rostro.

-..Todos los demás diríjanse a los cuarteles del sur, allí hablaremos más detalladamente sobre sus futuras misiones y entrenamiento..- el dijo con firmeza a lo cual todos confirmaron con un si!!.

Y se marcharon en busca de los cuarteles dejando solo a Yue y a otro maestro agua que Madara reconoció de inmediato como Yaluk.

-..bien, comencemos..- Madara mencionó con una sonrisa.

Los dos asintieron con seriedad.

Y con eso caminaron hacia la ciudad.

En alguna parte de la frontera con el reino tierra, justamente en unas aguas termales se encontraban dos personas, una bastante relajada y otra bastante irritada.

-..Mmmmm como me hacía falta esto, ¿Quién diría que flotar en un trozo de madera por cinco días, sin comida y sin agua y rodeado de carroñeros esperando devorar tus órganos, lograría ponerme tan tenso..- eso es lo que dijo un iroh algo relajado mientras estaba recibiendo un cómodo masaje en una mesa de masaje hecha de caoba.

Mientras un pensativo Zuko miraba al suelo algo pensativo y preocupado, ojeras se podían ver en su rostro pálido.

Iroh noto esto y se levantó de su mesa de masaje y se dirigió al lado de Zuko que estaba sentado cerca de la entrada del lugar.

-..ya veo, así que es el aniversario, ¿no es así?..- el dijo mirando fijamente a Zuko el cual escondía su rostro bajo un sombrero de paja.

-..si, así es, hoy se cumplen tres años desde que me desterraron y ahora está vez, sí lo e perdido todo, después de lo que pasó allí en el polo norte, está vez no tendré ninguna absolución de mi padre, mi honor, mi trono, todo por culpa de ese monstruo...- el apretó sus puños hasta que se volvieron de un color Blanco, sin embargo su rostro parecía el de una persona muy exhausta, cierto cansancio se podía ver en sus ojos que parecían estar vacíos.

-..sabes tus palabras no coinciden con tus acciones, ¿hay algo de lo que quieras hablar?..- iroh se agachó a la altura de Zuko el cual estaba sentado en el suelo.

Zuko miro a su tío fijamente, pero no sabía que decir, no sabía si debía decirle lo que sucedió ese tenebroso día, el mismo no sabía que pensar de ello, ya que en este momento el sentía que había perdido algo más importante que su honor.

Iroh solo pudo entrecerrar los ojos y recordó aquella escenas al salir del oasis.

El había estado años y años al servicio de su nación en las primeras líneas de combate, y aunque pareciera pretencioso era justo decir que el había visto todo en el campo de batalla, cosas terribles, cosas desastrosas.

Pero aquello, aquel escenario, era algo incompresible para el.

La sensación que había estado martillando su corazón durante el asedio, ese sentimiento jamás se había ido en cambio solo lo golpeo con más fuerza al salir del oasis y ver aquel desastre.

Muerte por doquier, carne esparcida por todo el helado suelo.

Armas rotas y regadas por todo el sitio junto con armaduras hechas pedazos, cuerpos en pésimas condiciones, mutilados, cercenados, decapitados, a algunos sencillamente les faltaba la parte del abdomen hacia arriba dejando solo su cintura y sus piernas en el lugar, entrañas esparcidas y un terrible olor a metal oxidado por todo el lugar, el olor a sangre coagulada y otros olores que el jamás pensó que el cuerpo humano podía producir, cosas que el quería olvidar.

Aquel escenario el jamás lo había visto era como estar en el infierno.

De todos sus años de experiencia el jamás vio un campo de batalla tan temible y oscuro, pero, ¿Quién, quien podría haber hecho esto?.

En ese momento solo una imagen se le vino a la menté.

Una persona con armadura roja y unos ojos rojos muy penetrantes.

En instintivamente sintió un escalofrío al recordar esos ojos.

Y la realidad era que Zuko no estaba mejor, el equipo avatar lo había localizado y acudieron a rescatarlo y esa mujer de la tribu agua finalmente lo noqueo.

Al despertar el estaba en la ciudad de la tribu en un lugar que el desconocía, pero algo andaba mal, el lo sentía en su cuerpo, estaba helado, y el sabía que esto no era el clima del polo norte, era algo que se metía en tu alma y te hacía temblar hasta los huesos, era miedo, el tenía miedo, pero no sabía el porque, el por fin se decidió a caminar por el lugar y de inmediato se dio cuenta de algo.

Un enorme silencio se podía escuchar, ni una sola alma estaba presente, ni un ruido, ni una respiración, nada, ni siquiera una pequeña voz.

Se suponía que estaba en medio de una invasión, una guerra literal, voces tenían que escucharse, gritos de guerra, gritos de victoria o gritos de terror de sus enemigos vencidos, pero no se oía nada, como si el mismo sonido hubiese abandonado el mundo entero.

Solo podía escuchar sus pasos uno tras otro, y eso lo estresaba por alguna razón.

Finalmente el camino cerca de un puente y entonces el lo vio.

" ¿Ese no es?". El se dijo internamente.

Era el almirante Zhao el estaba en una de las esquinas del puente agachado aferrándose fuertemente al pasamanos de hielo como si de esa acción dependiese su vida.

Finalmente Zuko se acerco tajantemente a el.

Sus pasos emitieron sonido, lo cual puso en alerta a Zhao.

El miro frenéticamente en su dirección.

Zuko paro de inmediato, y vio con cierta sorpresa la expresión del hombre que alguna vez conoció de frente.

Ojos llenos de miedo e incertidumbre se podían ver en todo su rostro, todo su cuerpo, toda su expresión estaba apoderada por el puro terror.

-..qquue , vete!!, No quiero nada que ver Contigo, eres un fracaso!!..- el grito frenéticamente entre balbuceos y palabras mal pronunciadas.

Zuko por un momento considero que se había equivocado de persona, y que esté hombre frente a el era alguien más.

-..tu, ¿Qué a pasado?..- el hizo aparecer fuego en sus manos, mientras que Zhao solo veía esto aún aferrado al barandal del puente aún agachado.

Zuko frunció el seño por esto y dio un paso para ir por el.

Sin embargo antes de que diera otro paso, algo inesperado pasó.

Una fuerte sonido de llamas quemando algo sonó a la distancia a lado de el.

El instintivamente volteo y vio me esa dirección, sus ojos se abrieron de par en par cuando vio una gruesa pared de llamas rojas elevarse por los cielos cubriendo completamente su visión.

-..espera!!!, Que caraj..- el no pudo terminar la frase ya que Zhao hablo.

-..maldito seas!!, Maldito seas!!, Malnacido monstro, no deberías estar aquí, maldito..- el grito en frenesí total.

Zuko escucho estás palabras y frunció el seño.

-.. ¿Que dijiste maldito!!?..- escupió Zuko.

-.. silenció idiota!!, Yo soy el almirante Zhao, almirante de la flota más grande de toda la nación del fuego, ¿Crees que con esa estúpida máscara y salvar al avatar harías algo?, tal vez no pueda acabar con ese monstruo, pero en cambio acabaré contigo!!..- el grito.

-.. cállate!!, pagarás por intentar matarnos a mi tío y a mi..- Zuko dijo con rabia en su voz.

-..sabía que no podía confiar en esos estúpidos mercenarios, pero como dice el dicho, si quieres que algo se haga bien, debes hacerlo tú mismo..- el dijo con una sonrisa maniaca en su rostro.

-.. desgraciado!!.-zuko grito.

-.. muere, príncipe traidor!!..- el almirante Zhao corrió desenfrenado hacía Zuko, Zuko de igual manera empezó a correr hacia Zhao, ambos con fuego en sus manos y listos para cualquier cosa.

Pero antes siquiera de dar un primer golpe, un gran y poderoso temblor sacudió todo el lugar a tal grado que Zuko tuvo que sostenerse con la ayuda del barandal de hielo a su lado, mientras que Zhao directamente cayó al suelo de espaldas.

Zuko rápidamente giro su cabeza en dirección del gran estruendo y lo que vio sencillamente no lo podía creer, porque era algo imposible, no era posible, era una completa locura, el debía seguir inconsciente, todavía debía de estar desmayado porque si esto fuera real, no, ni siquiera se podría empezar a plantear eso en primer lugar.

Su boca estaba abierta con una gran sorpresa al igual que sus ojos estupefactos ante la escena frente a el.

Los más de cien acorazados que componían la flota naval más grande de su padre de alguna manera habían sido lanzados al cielo y en este momento estaban empezando a caer con una gran velocidad mientras incluso en el aire se habían vuelto nada más que un montón de chatarra irreconocible.

Zhao por otro lado no estaba mejor que Zuko, ya que el sencillamente había caído en un terror y asombro en su rostro claramente palpable, sudor frío caía sobre su rostro.

Sin embargo las cosas no terminaron allí ya que una enorme ola masiva de aproximadamente de ochenta metros se había elevado junto a los cientos de acorazados en el aire y al igual que ellos, está comenzó a precipitarse al suelo con mucha rapidez y con una fuerza titánica.

Ambos al ver tal cosa retrocedieron por puro instinto, pero ambos lo sabían si eso golpeaba el lugar no quedarían ni sus restos.

Pero para su sorpresa al estar a pocos segundos de impactar el lugar, la gran marejada junto con los restos de acorazados convertidos ya en chatarra chocaron contra la gran pared llameante, al instante sonidos de agua hirviendo se escuchaba por todo el lugar y una gran y extensa nube de vapor cubrió algunas zonas alrededor del muro exterior y dentro de este también.

Ambos quedaron paralizados en su lugar, completamente atónitos por la escena que estaban presenciando, era como algo sacado de antiguas leyendas o los cuentos que su madre le contaba a Zuko sobre grandes héroes antiguos y sus grandes proezas contra espíritus malvados.

El chisporroteo del agua seso al igual que el sonido chirriante de los acorazados chocando entre si.

Ambos por fin salieron de su estupor y reaccionaron, ambos se dieron una tensa mirada entre si.

-.. ¿Qué carajos fue eso?..- Zuko grito desconcertado.

Sin embargo Zhao no respondió y solo una cara aterrada estaba presente en todo su rostro, mientras miraba pensativo al frío suelo.

-..no, no puede, no puede ser, ¿Por qué?, ¿Por qué a mi?..- el escupía esas palabras con una sombría y oscura mirada llena de miedo.

-.. maldita sea, responde!!..- Zuko le gritó.

Pero el parecía estar completamente perdido en sus pensamientos.

Entonces Zuko se acerco a el y le propinó una gran patada en el estómago que lo empujó un metro hacia atrás.

-..aaahhhggg!!, Maldito traidor, como te atreves!!..- Zhao escupió.

-..dime todo lo que sepas, ¿Qué diablos está pasando?, ¿Qué diablos fue eso?..- un gran nerviosismo sé podía escuchar en el fondo de la voz de Zuko por debajo de toda esa rabia aparente.

-..ja..- un susurro se escuchó apenas.

-.. ¿Qué?..- el príncipe exiliado dijo.

-..jajajajajajajajajajajajajajajajaja..- por fin había pasado, Zhao empezó a reír como si estuviera loco, todo juicio y compostura se desvaneció.

-.. ¿De que te ríes infeliz?..- el dijo algo nervioso.

De pronto una gran estela de luz azul estalló en el horizonte, y voló por encima de ambos directamente hacia el palacio, hubo un estallido que vino en esa dirección haciendo temblar parte del lugar y levantando una cortina de hielo.

Los instintos de Zuko estallaron de preocupación, algo aterrador estaba pasando y lo peor es que no sabía nada, y a este punto ya no quería saber absolutamente nada.

Zhao se levantó del suelo mientras se tambaleaba de un lado para otro.

-..jajaja, ¿quieres saber?..- el estaba completamente fuera de si.

Zuko retrocedido mientras un frío se apoderaba de su corazón.

No sabía el porqué, pero el temía escuchar sus siguientes palabras.

-.. Dios..- Zhao escupió de una manera algo psicópata.

Zuko no supo reaccionar.

-..me estás jodiendo..- el alegó.

Sin embargo Zhao extendió sus brazos a ambos lados.

-..Un Dios, solo eso tendría sentido, solo eso podría ser!!, Un verdadero Dios!..-

-..que estupi...- sus palabras fueron completamente ahogadas en algo oscuro y profundo, ya que un insoportable miedo lo azotó con mucha fuerza.

El automáticamente cayó de sentón al suelo mientras sus rodillas temblaban y sus dientes no dejaban de titiritar chocando uno contra otro, mientras su boca se contraía de un lado hacia otro, queriendo gritar pero no consiguiendo nada de ello.

"Que, que, pasa, no puedo seguir, ¿Qué es esto?, jamás e tenido tanto miedo, ni siquiera frente a mi padre, ni siquiera cuando", el ya no podía pensar correctamente.

Pasos se empezaron a escuchar en la entrada del otro extremo del puente.

Zhao estaba completamente en la misma situación que Zuko, sin embargo el aún se mantenía de pie completamente paralizado en su lugar, mientras solo giro su cabeza para mirar a su espalda a la oscura entrada que se encontraba detrás de el donde se escuchaban los pasos acercándose.

-..no, no puede ser..- pequeños sollozos empezaron a sonar en su voz, mientras está se quebraba a cada segundo.

De la nada el suelo crujió y unas grotescas manos negras brotaron del suelo sujetando el cuerpo de Zhao por las piernas, el torso, los brazos y su propia cabeza, de inmediato el agarre de todas ellas se apretaron tan fuerte que sonidos repugnantes y quebradizos empezaron a escucharse.

-..Aaahhhhhhaajsjhsh!!..- Zhao grito en completo shock, mientras una sensación agonizante se apoderaba de su cuerpo, el sentía como todos los huesos de su cuerpo se volvían polvo por la intensa presión de estás cosas, lágrimas de desesperación comenzaron a salir de sus ojos.

-..nooo!!!, Para!!, Por favor!!..- el gritaba en completo terror.

Zuko que estaba frente a el a unos cuántos metros no podía creer lo que estaba viendo, algo extraño estaba pasando, algo aterrador, de la nada a su alrededor sonidos grotescos empezaron a escucharse sonidos que el jamás empezó a creer escuchar en su vida, ya que estos no parecían provenir de humanos, eran rugidos enfermos y susurros llenos de maldad.

El instintivamente retrocedió aún en el suelo gateando por su vida, su cuerpo casi no se podía mover, estaba completamente paralizado por el miedo.

El trato de girar su cabeza hacia la salida detrás de el, el quería levantarse y salir corriendo lo más lejos que pudiera, pero al darse la vuelta para ver esa salvación, lo que vio con sus ojos fue algo muy diferente.

Ojos color sangre.

Muchos ojos carmesí.

Esa fue su primera impresión, no, no eran ojos rojos simplemente, ya que sería más preciso decir que estos pertenecían a una grotesca criatura frente a su rostro, tan solo a un centímetro de el, está tenía más de unas docenas de ojos sobre su cuerpo, mientras un aliento golpeaba su rostro con olor a muerte, su cuerpo era solamente una masa de oscuridad que bien podría ser confundida con una masa de sangre o sombras flotantes, al enorme y grotesco monstruo rápidamente se le dibujo una sonrisa y abrió su enorme boca, solo para que cientos de hileras de aterradores dientes se mostrarán en su interior.

" ¿Qué demonios?". El apenas pudo formular ese pensamiento.

-..jajajaja..- el escucho una malvada risa.

Esta venía de este monstruo frente a el.

Más y más risas se escucharon a su alrededor, risa malévolas.

Y entonces el lo supo.

Estaba en el infierno.

-..Noooooooooo!!..- el trato de salir corriendo, pero fue muy tarde.

El enorme ser al ver esto, se abalanzo sobre Zuko derribándolo al suelo.

-..nooo,nooo,no!!..- el grito en total frenesí, mientras alzaba una mano en dirección al enorme ser e intentaba con todas sus fuerzas ejecutar su fuego control, pero para su terrible suerte, este no le estaba respondiendo.

Sus ojos llenos de miedo se abrieron como platos y entonces se dio cuenta con una clara resignación en su rostro.

"voy a". El no pudo completar ese pensamiento.

Ya que lo único que lo golpeó fue un terrible ardor como el que jamás el había experimentado, el miro en esa dirección y una expresión de desesperación apareció en todo su ser.

Su brazo izquierdo se había ido, no, había sido arrancado.

La sangre no tardó en salir y dispersarse por todo el suelo manchando lo de carmesí.

-..aaaaaaaaaaaaahhhgg!!..- el trato de alejarse de este monstruo mientras se sujetaba el muñón de su brazo faltante.

El cual el grotesco ser estaba empezando a masticar a lo cual empezaba a crujir en su boca mientras sangre se derramaba de esta.

Zuko trato de correr inútilmente mientras sus pies se enredaban y caía penosamente al suelo.

"No, no, no, ¿Así es como voy a morir?, ¿Sin lograr nada?, ¿sin demostrar nada?, ¿moriré cómo un perro?, ¿solo así?, ¿Por qué, porque a mí?, ¿Por qué tuve que merecer esto?".

La bestia finalmente termino de devorar su brazo y miro fijamente a Zuko con sus más de treinta ojos rojos sin pupila.

La imagen de un Zuko derrotado con lágrimas en los ojos y sollozando en suelo se reflejo en las docenas de ojos de la bestia.

"Madre".

Para su sorpresa, sus últimos pensamientos no fueron lo que el esperaba, el pensó que al morir las personas normalmente recordaban sus fracasos o las cosas que no pudieron lograr en vida, deseando tener otra oportunidad para llevarlas a cabo, el se había planteado el caso de que si muriese en batalla probablemente se arrepentiría de no poder haber restaurado su honor y recuperar su trono.

Sin embargo se sorprendió al pensar una última vez en su madre.

"Lo siento". Fue lo último que pensó, antes de que aquella bestia se abalanzara contra el, y allí mismo en el suelo lo empezará a despedazar vivo, arrancándole brazos y piernas mientras sangre embarraba toda aquella escena, pero algo extraño pasaba, el ya no sentía dolor, si, el dolor había desaparecido.

La bestia finalmente empezó a abrir su estómago y a comer de sus entrañas.

El solo pudo cerrar sus ojos esperando que todo acabase pronto para el.

Pero, el ya no pudo escuchar nada ni sentir nada, sin embargo el aún estaba consciente, y ya no podía sentir nada.

Pero el tiempo pasaba y nada ocurrió, ya nada se podía escuchar, así que aún con temor y miedo el abrió sus ojos.

Y la vista que lo recibió era bastante confusa.

Zhao aún estaba frente a el pero el estaba paralizado en su lugar sin poder siquiera pestañear.

Mientras que el, estaba parado en el lugar de antes.

El sintió su cuerpo y lo palpó, seguido para mirar frenéticamente a su alrededor y darse cuánta de que estaba solo.

-..que..que está..- el dijo con mucho temor mientras su corazón que aún trabajaba a mil por hora debido al estrés.

Entonces escucho una voz en la oscuridad.

-..Mira que cosa más interesante me as mostrado niño, así que el príncipe de estos bandidos nos honra con su presencia..- fue la voz que sé escucho viniendo de la entrada del puente que permanecía en la oscuridad.

Allí la figura de un hombre estaba presente bañado con la oscuridad de la noche, emitiendo una aura aterradora que dejaba sin aliento a Zuko.

-..que, ¿Quién eres?..- el apenas y pudo hablar bien aquello mientras sentía como algo su pecho comenzaba a pesar como plomo.

El hombre se quedó pensativo unos segundos y finalmente habló.

-..soy aquel que traerá la verdadera paz a este mundo, aquellos que no conocen el dolor son incapaces de entender la paz, por esto mismo traeré un infierno enteró sobre toda la nación del fuego..- esas afirmaciones dejaron horrorizado a Zuko que se había quedado sin palabras al escuchar aquello.

-..yo, haré que este mundo entienda el verdadero significado de la paz llegando a amar esto, entonces todos la protegerán con sus propia vida, ¿Por qué ahora tu ya lo as comprendido, no es así?..- el hombre dijo con voz fría.

Un escalofrío le recorrió la espalda a Zuko.

-.. ¿sabias que?, un hombre solo puede conocer que clase de persona realmente es, justo cuando va a morir, ¿Así que, príncipe de los bandidos, ahora sabes que clase de persona eres?..- Madara dijo en un tono burlón.

Zuko se quedó congelado, tratando meditar inútilmente en sus palabras.

El hombre en la oscuridad empezó a caminar hacia el.

Zuko instintivamente retrocedió.

-..no te mataré, ya que podrías serme de utilidad en el futuro..-

El dueño de aquella voz salió de la oscuridad, revelando así a un hombre de cabellera negra hasta la cintura, una armadura carmesí que zuko jamás había visto, y sobretodo unos aterradores ojos púrpuras anillados.

El aura que está persona emanaba era una locura, Zuko apenas y podía sentir que respiraba, mientras no podía mover ni un solo musculo, ni siquiera podía parpadear.

Madara se paró al lado de Zhao.

Y lo miro como si de un insecto se tratase.

-.. espero y hallas disfrutado del tiempo de vida que yo generosamente te ofrecí, porque tú fin a llegado, aquí y ahora..- el acerco una de sus manos a la cabeza de Zhao y la tomo con fuerza.

[Ningendo].

Una extraña aura púrpura empezó a emanar del cuerpo de Zhao y esta empezó a ser tirada hacia afuera por la mano de Madara.

Zuko que vio esto con total desconcierto y miedo en su rostro instintivamente tuvo que tomar una decisión, la decisión que toman las bestias al ser acorralados por sus depredadores.

Unos extraños deseos de huir se apoderaron de el al estar en presencia de este evento.

Por un instante los ojos púrpuras de Madara y los de Zuko se conectaron y entonces el ya no dudo más, aunque fuera vergonzoso, aunque el después se maldijera o se arrepintiera de esa decisión después, aunque solo fuera una excusa, el quería vivir sin importar el que.

El corrió despavorido del lugar mientras un miedo incontrolable por toda esa extraña experiencia volvía a su mente como una gran y pesada montaña que aplastaba su espíritu.

"¿Qué era el?, ¿era un humano para empezar, no eso no era humano, era un, un demonio, además que fue todo aquello, yo fui?", su mente estaba agitada su respiración estaba completamente acelerada, sus pensamientos desordenados, mientras ni siquiera veía por donde estaba corriendo solo deseaba alejar todo su ser de ese lugar, de la presencia de ese monstruo.

Pero las palabras de Zhao lo golpearon de lleno en su mente.

"Un Dios".

Después de pasar varios minutos corriendo por el lugar el solo se llenó más de terror y miedo al ver tal escenario tan lúgubre, solo quedaban cuerpos destrozados de lo que alguna vez fueron personas, el lo sabía, aquel ser era el responsable.

Por puro golpe de suerte pudo encontrar a su tío quien parecía al igual que el muy inquieto.

Fue allí cuando idearon un plan a toda prisa y escaparon construyendo una valsa improvisada con los restos de los barcos destruidos.

-..oye, ¿estás bien?..- el escucho la voz de su tío.

-..si, solo estoy algo cansado..- el se levantó del lugar y se marcho.

Iroh sabía de antemano que algo había pasado, zuko ya no era el mismo desde ese día, no es que el hubiera mencionado que sus objetivos hubieran cambiado, pero ahora rara vez mencionaba algo sobre atrapar al avatar y sobre su honor, además en esta fecha siempre estaba de mal humor, sin embargo ahora se sentía distante.

Además que en algunas ocasiones en las noches casi no dormía y solo conciliaba el sueño muy de madrugada.

Esta situación preocupaba a iroh, pues algunas veces le había querido preguntar sobre el asunto, pero el no quería decir nada sobre aquello.

Al final solo pudo ver cómo un zuko algo exhausto se marchaba dándole la espalda.

Era un completo desastre, la fortaleza del comandante Fong estaba siendo completamente arrasada, los cimientos estaban crujiendo, los cuarteles alrededor estaban comenzando a derrumbarse, decenas y decenas de soldados corrían en todas direcciones para ponerse a salvo, ¿quien lo había hecho, o mejor dicho quien lo estaba haciendo?.

La respuesta era simple.

Aang, en el transcurso de los días aang y el general Fong habían tratado de forzar el despertar del estado Avatar, por todos los medios posibles, desde bebidas extrañas, hasta cosas poco ortodoxas como rituales, y cosas igual o más extrañas.

Sin embargo esto no estabas saliendo según lo planeado.

Todo se fue a la borda al aang darse cuenta de algo muy importante lo cual no debió decir en voz alta.

El detonante para el estado Avatar, es estar en un mal estado emocional, ya que la última vez eso fue lo que lo detonó, el saber que todos sus amigos, la gente que más amaba habían sido completamente asesinados.

El general Fong al sabe esto no anduvo en contemplaciones ya que necesitaban el poder en bruto del avatar para evitar que más de sus soldados murieran en combate, así que usaría cualquier método para lograr eso.

Por esto mismo estúpidamente atacó no solo a aang si no que también atacaron a todo el equipo avatar.

Quien no pudo ver venir algo como esto y no estaban preparados en absoluto.

En menos de un segundo redujeron a sokka sometiéndolo en el suelo.

Mientras que fue con una Katara con la que se ensañaron ya que era una maestra agua y podía utilizar el control elemental a su favor.

Ella trato de luchar, pero era imposible era superada fácilmente treinta a uno, aunque ella quisiera hacer algo nada podría lograr contra decenas de maestros tierras entrenados para la guerra en el frente de batalla.

Ella uso su agua control para defenderse extendiendo el agua a su alcance como si de un látigo se tratase, goleando e hiriendo a un par de soldados en el Proceso, decir que estaba completamente rabiosa estaba de más.

Ella de alguna manera se sentía mal por toda esta situación ya que ella nunca hablo con aang sobre este asunto solo se dedicó a observar en silencio, mientras se sumergía continuamente en sus pensamientos, el pensó en el estado Avatar y lo supo de inmediato, esto no era una buena idea, ya que la última vez aang pedio el control de una manera magistral poniendo en peligro a todos en el templo.

Sin embargo fue tomada con la guardia baja y sus pies fueron atrapados por rocas, para rápidamente ser succionada por la tierra solo dejando su cabeza visible.

Aang vio esto de lejos y empezó a temer por la seguridad y la vida de Katara.

Tenía miedo y mucha inseguridad, ¿y si las cosas terminaban igual que lo ocurrido en el polo norte?. El lo sabia ya no podría soportarlo, ya no quería perder a más gente, a más amigos, ya no quería decepcionar a los demás.

Pero perder la concentración fue su error.

Una enorme y gran roca cayó encima de Katara haciendo temblar todo el lugar, y dejando a un estupefacto aang, mirando incrédulo por lo sucedido.

Después de eso el ya no supo lo que estaba ocurriendo, y por alguna razón los pensamientos que lo estaban atormentando se esfumaron, y de alguna manera, el, se Sintió libre por el momento.

Eso nos lleva ala situación actual, todo estaba siendo despedazado mientras inútilmente el comandante Fong trataba de llamar su atención a Katara, la cual se encontraba a su lado sana y salva, pero con una expresión de shock por lo que estaba ocurriendo.

"No, no puede ser, esto es mi culpa!!, debí de decirle, debí hablar con el, pero.." ella pensó culpándose a si misma.

En otro lugar quizás diferente al mundo, un aang estaba flotando mirando al gran cielo frente a el, sin nada más en su mente.

Sin embargo el escucho una voz.

-.. muchacho, ¿cuánto tiempo piensas estar allí?..- esa voz le sonaba a el muy familiar.

Así que sin mirar a su alrededor simplemente dijo.

-..no lo sé, siempre tal vez..- las grandes y doradas nubes se movían cerca de el mientras el simplemente flotaba junto a ellas.

-..ya veo, pero, ¿estás seguro?, Por qué, puede que estés olvidando algo, algo muy importante..- aquella voz menciono.

Los ojos de aang cobraron un poco de color y entonces reaccionó.

-..no se que hacer, Roku..- el dijo algo ausente en su tono de voz.

-..sabes, cuando las personas necesitan ayuda tienen que pedirla, igual nosotros, cuando necesitamos de los demás tenemos que buscar por ellos..- Roku dijo con calma.

-..es duro Roku, las cosas se han complicado..- la mirada de aang se oscureció.

-..en la vida las cosas nunca son fáciles, muchacho, las pruebas son necesarias para crecer..-

-..si esto es una prueba, siento que me a tocado la más difícil..-

-..todos hemos pensado eso mismo y nos hemos sentido igual, tal vez las personas no puedan pensar lo mismo que tú, ni tener tus mismos puntos de vista, pero unas palabras de ánimo de ellas, veras que alivian mucho al corazón..- Roku dijo con sabiduría.

-..no es solo eso..- aang dijo mientras el perdía nuevamente la luz en sus ojos.

-..aang sabes muy bien, que puedes contar conmigo, ¿Qué es lo que te preocupa?..- Roku le hablo en un tono amable y comprensivo.

-..tiene razón!..- el escupió eso con una voz quebradiza.

Roku se sorprendió un poco, pero dejo que aang continuará hablando.

-..ese sujeto, Madara, tiene razón, el mundo, la gente, todos ellos, confían demasiado en mi, confían demasiado en nosotros!!, Y mira lo que e, lo que hemos provocado, solo guerras y desgracias!!..- el estaba gritando eso último mientras leves lágrimas se asomaban en las esquinas de sus ojos.

-..no pude proteger a mis amigos, ni gyatso, ni a Katara, ni a nadie en el polo norte, siempre es lo mismo conmigo, cuando no estoy huyendo estoy fracasando, y ya estoy cansado, muy cansado de todo esto, solo quiero..- el dudo, pero finalmente lo grito.

-..solo quiero desaparecer!!..- el finalmente lo había declarado, el finalmente lo había aceptado, todos esos sentimientos negativos por fin habían tocado fondo y ya no podía mantenerlos más en su interior.

Roku se quedó en silencio un momento.

Sin embargo el después de unos segundos hablo.

-..sabes aang, que toda esa culpa recaiga sobre mi..-

Aang abrió sus ojos en sorpresa.

-..yo no pude detener a sozin mi amigo en su momento, fallecí dejándote mi lugar a ti, y estás cuestiones no son algo que un niño inocente como tú pueda lidiar fácilmente, la guerra es algo para lo que nadie está preparado, mucho menos alguien tan amable como tú aang, así que por favor muchacho, baja esa carga de tu hombro que no te pertenece..- Roku finalizo con esas palabras.

Aang había quedado perplejo, mientras algunas lágrimas empezaban a caer de su rostro.

-..pe, pero yo aún así, e fallado..- el miro a Roku con una cara abatida, sin embargo toda oscuridad se había disipado de su rostro, pero en su lugar fue remplazado por una enorme tristeza.

Roku no se dejó intimidar por las palabras de aang y le sonrió.

-..aang, recuerda que antes de ser el avatar, eres una persona, tu también puedes fallar, yo también falle, créeme puede que lo allá hecho incluso más que tú, pero, lo importante aquí es levantarse y seguir adelante, si una persona necesita tu ayuda, ¿acaso no le tenderías una mano?, escucha aang, no necesitas estar a la altura de tu título para ayudar a los demás..- Roku sonrió cálidamente.

Aang se quedó pensativo antes sus palabras, era cierto siempre pensó que era su deber ayudar a los demás, pero ese pensamiento radicaba en qué era su deber como Avatar hacerlo, desde que conoció a Katara y a sokka, desde que salió el polo Sur el quería remedirse de su cobardía del pasado, pero nunca ayudó a la gente realmente, todo lo que hacía cada acción era motivado por una razón, por una excusa, por un motivo, era su deber.

El olvidó que no tenía que ayudar a las personas porque era su deber como Avatar, el tenía que ayudar a las personas porque eso era lo correcto, porque eso es lo que haría el, aang, eso es lo que gyatso le había enseñado durante todo su entrenamiento, no solo lo formo para ser un nómada aire, el también lo enseño para ayudar a los demás, después de todo los lazos son lo único realmente valioso en este mundo.

Roku por su parte siguió hablando.

-..lamento que te hallas quedado con la peor parte de mis fracasos, pero chico, esfuérzate!!, mientras tú tengas vida nada está perdido aún, mientras tengas vida podrás ayudar a los demás, mientras tengas vida podrás ser feliz, yo confío en ti y se que encontrarás una solución..- Roku puso una mano en su hombro y le dedico una calidad sonrisa.

Aang por su parte no pudo evitar que más lágrimas se derramasen de su rostro pero estaba vez, eran lágrimas de alivio.

El sentía que de alguna manera una gran carga había sido retirada de sus hombros.

-.. gracias Roku..- el sollozo.

Roku solo sonrió y cerró sus ojos.

-..pero sabes, siento que aquello que menciono Madara, no era un error, si la gente me sigue jamás encontrarán la verdadera paz..-

Roku está vez guardo silencio y no dijo nada más.

-..eso muchacho es algo que tú mismo tendrás que decidir, ¿es algo que vale la pena el creer?, ¿nuestra lucha, es inútil porque el equilibrio es inútil?, Tendrás que llegar a tus propias respuestas chico, sin embargo algo si quiero decirte..-

Aang presto atención.

-..desde que ese hombre apareció en escena de alguna manera algo a cambiado tanto en el mundo físico, como en el mundo espiritual..-

Aang no supo que decir.

-..si es posible muchacho evita el conflicto con el, ya que presiento algo extraño viniendo de el, algo muy diferente a todo lo que jamás e visto, el transmite algo basto y poderoso, así que sin una buena excusa o plan trata de mantenerte lejos de el..- Roku menciono seriamente.

Aang nos supo por donde empezar a meditar en aquellas palabras.

-.. escucha, parece que ya nos hemos entretenido bastante tiempo aquí, creo que es hora de que regreses a tu cuerpo, recuerda que el estado Avatar es muy poderoso, sin embargo no es absoluto, ya que si mueres en este estado el ciclo de reencarnación del avatar se destruirá y entonces será nuestro fin, es por eso mismo que al usar este modo eres muy vulnerable..-

-..Roku yo..- aang no alcanzo a completar sus palabras ya que en un momento para otro el rápidamente regreso a su cuerpo en una estela de luz blanca.

El estaba en el suelo rededor de una gran cortina de polvo que se elevaba por cientos de metros.

El se levantó un poco tambaleante.

La cortina de polvo por fin se había ido y solo dejo un escenario completamente devastado, edificios completamente destruidos, el suelo estaba fracturado al igual que el muro alrededor de todo el fuerte empezaba a caerse en pedazos en algunas zonas.

-.. ya veo así que este es el resultado de desatar tal estado sin control..- el dijo.

Y miro cansado a todo el desastre a su alrededor.

Pero rápidamente recordó algo importante.

-..Katara!!..- el dijo recordando lo que había pasado con ella, y nuevamente un gran dolor punzante golpeó su pecho con tanta intensidad que lo puso de rodillas en el suelo.

Pero.

-..aang!!..- una voz a lo lejos se escuchó.

Efectivamente era una Katara ilesa que se dirigía apresuradamente a el.

Ella se le acercó y aang por su parte no lo podía creer cuando la vio.

-..Katara!!, ¿tu estás?..- el dijo sorprendido pero también una tono aliviado venís de su voz.

Katara por su parte se agachó a la altura de aang que se encontraba en el suelo y puso una mano en su hombro.

-..lo siento mucho aang, debí de decirte que esto era una mala idea..- ella parecía algo abatida.

-..no es tu culpa Katara, yo decidí hacer esto, es mi responsabilidad..-

La chica morena guardo silencio, porque ella en su interior aún estaba en conflicto con algo, con algo que no quería aceptar.

Ella dejo de mirar a aang, por alguna razón mirarlo a los ojos se estaba volviendo una acción muy difícil últimamente.

-..me alegro que estés bien, Katara..- el monje menor dijo y repentinamente le dio un profundo abrazo el cual tomo por sorpresa a la chica.

Sin embargo ella, ella trato de también envolver los brazos alrededor del monje, pero alguna fuerza desconocida dentro de ella se lo impedía, era una acción sencilla pero algo dentro de su corazón hacia que no pudiera aceptar el hacer eso.

-..katara, ¿pasa algo?..- aang pregunto al ver una expresión algo complicada en el rostro de Katara.

-..esplendido, sublime, increíble..- una voz los interrumpió.

Era el comandante Fong que estaba caminando hacia ellos con una sonrisa de oreja a oreja.

-.. avatar con esa cantidad de poder a tu disposición sin duda alguna acabar con la nación del fuego y con el señor del fuego no será ningún problema..-

Katara miro de una manera feroz al comandante, mientras que aang solo frunció el seño en una expresión de desagrado.

-.. usted está loco!!..- el dijo.

-.. ¿Qué?, Jajaja, no que va, una vez que comencemos a marchar a la..- el no termino esa frase ya que un bumerang lo golpeó en la cabeza por detrás, haciendo que el imponente hombre cayera cómo un saco de arena hacia atrás golpeando el suelo bruscamente.

-..que dicen chicos, ¿nos vamos?..- sokka dijo tratando de sonar genial mientras montaba una extraña ave gigante de transporte.

Muchos de los soldados tierra a su alrededor vieron y oyeron eso, pero no trataron de impedir que se marcharán.

Uno de ellos se les acercó lo cual hizo que aang, sokka y katara se pusieran en guardia.

Pero el soldado solo levantó sus manos en rendición.

-..no se preocupen, solo me preguntaba, si necesitan un guía para dirigirse a omashu..-

Todos se miraron entre ellos, pero los tres movieron la cabeza de lado a lado.

-..no gracias..- aang menciono.

Y con eso ellos se marcharon en su bisonte volador.

El ambiente en el grupo nuevamente las cosas habían cambiado, sokka podía decirlo con seguridad, aang se veía un poco más relajado que antes, ciertamente a veces se metía nuevamente en sus pensamientos, pero esa aura depresiva e introvertida se había casi esfumado.

Sin embargo su hermana era otra historia, el no había tenido tiempo de hablar con ella, de alguna manera ella parecía perdida en más de un sentido, eso era algo que hasta el se daba cuenta y no dudaba de que aang también se había percatado pero nadie había dicho nada hasta el momento.

"Se que las cosas volverán a ser como antes". Sokka pensó con ánimo.

Iroh y Zuko estaban empezando a regresar de una extensa caminata en la playa por la tarde, durante todo el trayecto zuko había permanecido en silencio, sumergido completamente en sus pensamientos, tratando de entender aquellas palabras, que sonaban en su cabeza una y otra vez.

"¿Ahora, sabes que clase de persona eres?".

El no podía entender, en ese momento, el no sabe si fue una ilusión debido al miedo irreal que estaba experimentado en ese momento, pero el estaba seguro, el había muerto, ese dolor, ese terror, y esos últimos pensamientos eran suyos.

Ellos entraron en la cabaña en la que se hospedaban.

-..zuko mira, ¿enserio no quieres unas?, ve lo bellas que son..- su tío dijo mientras intentaba enseñarle algo.

-..tío no quiero ver tu colección nueva de conchas, ¿para que siquiera las recogiste?..- el dijo en un tono desganado.

-..que mal zuko, tienes que aprender a empezar a apreciar las cosas bellas en este mundo..- iroh menciono mientras ponía las conchas en la mesa del centro.

-..son solo conchas, además no podemos cargar más cosas inútiles, ahora no tenemos ayud..- el no pudo terminar su frase ya que al darse la vuelta para dirigirse a su habitación vio a alguien familiar sentado en una silla frente a ellos, era alguien que el no quería ver en estos momentos.

Iroh se detuvo y miro en la dirección que su sobrino estaba mirando con sorpresa y molestia, y sus ojos se abrieron de par en par.

-..tu, ¿que haces aquí?..- Zuko vocifero con rabia.

-..en mi país intercambiamos un cortes hola antes de hacer las preguntas, ¿o?, ¿acaso ya olvidaste como ser civilizado zuzu?..- Azula menciono eso en un tono de burla y provocación, ella se levantó de su silla y camino hasta estar cerca de ambos.

Su provocación dio resultado ya que al instante una irá muy grande se marcó en todo el rostro de Zuko.

-..no me llames así!!..- el dijo con ferocidad.

Iroh trato de meterse en la conversación.

-.. ¿y?, ¿A qué debemos este honor?..- el pregunto con una leve sonrisa en su rostro.

-..ya veo, es algo hereditario, ya que ambos son tan impacientes como yo..- ella afirmó con sonrisa pero al instante aplastó e hizo añicos una concha muy hermosa que tenía en sus manos.

-..les traigo un mensaje, nuestro padre cambio de opinión y de pronto la familia es muy importante para el, a oído rumores de que quieren derrocarlo, quieren traicionarlo..- ella dijo todo esto con una expresión mortal en su rostro.

Sin embargo su expresión cambio a una más blanda al continuar hablando.

-..y la familia es la única en la que puedes confiar..- ella dijo eso último con una cara algo abatida y triste, aunque en su interior ella sabía que solamente era mero teatro.

Zuko por otra parte se quedó muy pensativo e impactado por esas palabras.

-..nuestro padre lamenta haberte desterrado y quiere que regreses..- ella finalmente dijo.

Sin embargo Zuko se quedó estático al oír aquellas palabras.

Azula vio esto despectivamente y habló.

-..no me oíste, deberías estar feliz, emocionado, agradecido, después de todo, te acabo de dar una noticia maravillosa..- ella dijo de una manera que parecía un tanto cariñosa.

Sin embargo Zuko no reaccionaba mientras una cara estupefacta se posaba sobre su rostro.

-..tu hermano solo necesita un momento par..- iroh trato de meterse un poco en la conversación pero.

-..no nos interrumpas tío!!..- ella le gritó con dureza interrumpiendo sus palabras.

Lo cual hizo silenciar a iroh.

-..así que zu..- ella paró justo allí, al ver algo extraño en zuko.

-..zuko!, ¿estás bien, que sucede?..- su tío se acerco a el.

Sudor frío empezó a caer sobre su rostro el cual estaba empapado como si hubiera corrido un maratón, su respiración estaba muy agitada y un gran ardor y miedo sacudían su pecho.

El a este punto estaba encorvado por este repentino cambio en el, el se llevó sus manos al pecho mientras jadeaba por aire cómo un pez en tierra.

El lo sabía, el estaba sorprendido, al oír que su padre se arrepentía de haberlo exiliado, casi parecía irreal, y al escuchar que quería que regresará el pensó que su alegría se dispararía, ya que su padre por fin había reconocido por lo menos algo de sus esfuerzos, pero no fue así, al oír que volvería.

Volver a la nación del fuego, un miedo muy arraigado estalló dentro de su corazón y solo pudo imaginar unos ojos púrpuras anillados viéndolo fijamente que lo sacudían con fuerza, mientras unas palabras le susurraban detrás de su cabeza.

"Aquellos que no conocen el dolor son incapaces de entender la paz, por esto mismo traeré un infierno enteró sobre toda la nación del fuego".

Esas palabras sin importar cuántas veces las recordara lo hacían temblar.

-..no..- el susurro.

Azula no sabía que estaba pasando pero una cara confusa adornaba sus facciones.

-..¿Que?..- ella paso de estar confundida a una expresión seria.

-..no, no iré a ningún lado!!.- el grito en frenesí.

Esto sorprendió a todos allí.

Iroh estaba más que sorprendido, por no decir atónito al escuchar eso.

Azula no estaba mejor ya que una cara totalmente llena de incredulidad estába sobre su rostro, mientras no podía empezar a creer lo que había dicho su tonto hermano.

Su seño se endureció más allá de todo lo posible.

-..tal vez no escuché bien zuzu, solo tal vez está vez yo me e equivocado, porque nadie podría ser tan idiota como para negarse a la gran oportunidad que nuestro padre te está ofreciendo..- ella trato de verse tranquila, pero por dentro estaba empezando a hervir su sangre, ya que si está treta fallaba tendría que recurrir a la fuerza bruta, no es que no fuera su estilo, pero a ella siempre le había gustado ejecutar los planes más eficientes, como engañar a su tonto hermano para que se rindiera sin oposición.

Zuko por otra parte de alguna manera tampoco lo podía creer, no podía creer que su miedo lo llevará tan lejos, era un príncipe maldición, de la mayor potencia del mundo y verse acorralado por alguien que ni siquiera estaba presente.

El no quería volver a encontrarse con ese hombre nunca más y si el cumplía lo que le dijo que el haría con la nación de su padre entonces, el solo sería un tonto al ir allí.

Pero para empezar el creer que su padre lo quería de regreso, era una locura en si, en el pasado el lo llamo cobarde y lo humilló públicamente, el había trabajado tanto para hacer que retirara sus palabras, pero ahora ya no podía hacerlo, porque aunque le doliera o jamás lo reconociera, el lo sabía en su interior, el si era un cobarde, ya no tenía nada que probarle, ¿y que le quedaba después de eso?.

Ese hombre lo humilló, hizo que muchas personas le propinaran varias palizas para darle una lección, el hizo que la persona que más amara se fuera.

El lo sabía, lo único que quedaba detrás de eso, era.

Azula miro de una manera decepcionada a Zuko mientras esté aún miraba al suelo y una sombra se cernía sobre sus ojos.

-..jaja patético zuzu, y yo pensé que podía hacer esto fácilmente, pero imaginar que te as convertido en esa clase de persona, es increíble..- Azula se mofo de el.

Iroh quedó confundido por sus palabras.

-.. ¿a qué te refieres?..- el pregunto con el seño fruncido.

-..pensé que podía llevarlos fácilmente conmigo, pero veo que me darán problemas..-

Ella chasqueo los dedos y de inmediato más de una docena de soldados de fuego entraron por las ventanas, y puertas de la cabaña.

Estos empezaban a rodearlos.

Iroh frunció más el ceño.

-.. soldados!, Atrapen a los prisioneros, son las órdenes del señor del fuego..-

Todos los soldados de fuego presentes gritaron en confirmación.

-..que!!..- iroh grito conmocionado.

-..esto estaba fuera de mis planes, pero ya que no puedo llevarlos pacíficamente, está opción no es algo que afecte al resultado final..- ella sonrió con superioridad.

-.. ¿porque esto no me sorprende?..- después de todo ese rato callado por fin Zuko hablo.

-..ese hombre y tú, son exactamente iguales..- Zuko levantó su cabeza y mucha furia y coleara se veía en su mirada.

-..mi padre jamás diría eso, jamás se arrepentiría de sus decisiones, el jamás siquiera dudaría de sus actos..- un ardiente fuego comenzó a producirse en las palmas de Zuko.

Iroh por otro lado tomo una posición de artes marciales y se preparó para atacar.

-..y yo pensé que por un momento tu ingenuidad me daría una oportunidad zuzu..- fuego azul empezaba a bailar en las manos de Azula.

-..el ingenuo es el, si cree que va a poder seguir haciendo lo que el quiere sin ninguna perdida, así que si lo vuelves a ver dile que se vaya preparando, porque un demonio vendrá por el..- Zuko dijo con furia en su voz.

Azula por otra parte frunció el seño.

-.. miserable!!, cuida bien tus palabras, porque al que estás amenazando es al señor del fuego..- ella dijo fríamente.

-..jajaja, ¿Un miserable como yo?, No me hagas reír, creo que as malentendido mis palabras hermanita, quien dijo que ese demonio sería yo..-

Una gran bola de fuego azul se disparó en dirección a Zuko.

El cual se agachó a tiempo y esquivo el ataque.

-..no te burles de mi!..- Azula grito.

Zuko miro sus manos, y de alguna manera el se sintió fuerte.

El podía moverse, su miedo aún permanecía, pero está persona frente a el no era el centro de ello.

Y por primera vez en su vida, el.

-..jajaja..- Zuko río un poco en alivio.

-..Azula, ¿siempre habías sido tan débil?..- el dijo con una sonrisa.

Todas las personas a su alrededor quedaron paralizadas al escuchar las palabras de Zuko, sorpresa e incredulidad eso es lo que todos los soldados de fuego estaban experimentando, e iroh no era ala excepción.

Así que sin importarle a ninguno la batalla se giraron y miraron en dirección del muchacho de cola de caballo.

Solo para estremecerse al ver la reacción de la heredera al trono.

Venas se marcaban en la frente de Azula, su orgullo había sido manchado descaradamente por su hermano que era más débil que ella y aún así deliberadamente se había burlado de ella.

-..como te atreves zuko!!..- ella rugió y de inmediato lanzo bolas de fuego azul mientras hacía poses más precisas para su fuego control.

Zuko vio estás bolas de fuego y rápidamente se levantó del suelo y se hecho para un lado esquivando una tras otra de las llamaradas de fuego azul de su hermana.

Iroh que estaba viendo esto también comenzó a esquivar los ataques de Azula ya que la cabaña en donde estaban era muy reducida para un combate de tal calibre, y no fue el único que esquivó ya que varios soldados de fuego se lanzaron como pequeños grillos saltando de un lado para otro esquivando las ardientes bolas de fuego.

-..deténgase princesa!!..- uno de los soldados le gritó para ser completamente ignorado, mientras Azula seguía atacando ciegamente a Zuko.

-..como te atreves, como te atreves!!!..- ella grito poseída.

Zuko a pesar de estar siendo atacado incesantemente el de alguna manera se sentía diferente.

El pensó que al no tener ya más un propósito se sentiría vacío, pero confirmo que su padre nunca se interesó en el, el sabía que su madre los había abandonado por culpa de el y sus ambiciones de ser el nuevo señor del fuego, el lo vio claro desde que era un niño.

Zuko enardeció más y más en cólera.

La cabaña comenzó a arder en llamas que se propagaban con rapidez.

Iroh tomo desprevenido a más de un soldado de fuego por el conflicto de esos dos y los noqueo rápidamente.

Tres soldados más fueron en su dirección y mientras el trataba de quitárselos de encima, Zuko y Azula aún seguían en su riña.

-.. reconozco que no eres débil, pero no eres lo suficientemente fuerte..- Zuko dijo con plena seguridad en su voz.

Azula se detuvo por un momento y miro con el ceño fruncido a Zuko.

-.. ¿que quieres decir?..- ella pregunto con una voz venenosa.

-..¿lo vez?..- el levantó sus palmas al aire.

-..aún puedo moverme..- el sonrió.

La mirada de Azula se afilo.

-..ya veo, pareces no comprender, bien lo haré simple para ti..- Zuko sonrió.

Azula vio esto y enfureció.

-..yo e estado en presencia de alguien realmente poderoso, de algo que esta completamente a otro nivel, su misma presencia hace que ni siquiera puedas respirar, gracias a eso ahora lo veo claro, tu en comparación con eso, no eres nada..- el dijo con una sonrisa maliciosa.

-..Zuko!!!!..- ella estalló.

Ella levantó su mano y rayos azules comenzaron a bailar en su palma.

Zuko se quedó quieto en su lugar con una gran sonrisa en su rostro, de alguna manera los papeles se habían invertido.

No era que Zuko fuera más fuerte que Azula ya que ella era un prodigio y no solo eso, sí no que ella entrenaba duro para ser perfecta en todo sentido, talento más esfuerzo, eso era Azula.

Y aún con todo eso, Zuko sabía que la diferencia entre ella y ese demonio era como el cielo y la tierra.

Incluso podría decir que su padre no está a la altura, tal vez Zhao tenía razón, aquel hombre debía ser un Dios.

Después de todo si su objetivo es acabar con la guerra, no debía ser alguien malvado.

Ya que era lógico defenderte de tus agresores, justo lo que ellos eran.

El rayo estaba a punto de impactar a Zuko, pero para la sorpresa de Azula, iroh salió de la nada y tomo el ataque con su mano derecha, el rápidamente comenzó a hacer una postura de control que ella jamás había visto, se dio la vuelta y con su mano izquierda expulsó el rayo hacia una pared en llamas.

El rayo impacto con un gran estruendo haciendo un gran agujero en la pared.

Iroh de hecho no se detuvo allí ya que casi consecutivamente una pequeña bola de fuego del tamaño de un puño se formó en su mano derecha y la lanzo con mucha rapidez hacia una Azula estupefacta por lo sucedido.

Ella aunque quiso moverse no pudo hacerlo a tiempo por la rapidez del ataque.

La bola de fuego impactó en su hombro mandándola a volar hacía atrás y golpeando su espalda y parte de su cabeza contra una pared que aún no estaba en llamas.

-..tenemos que salir de aquí Zuko, eso solo nos dará unos minutos..-

-..si, te sigo tío..-

Ellos comenzó a correr por el agujero en la pared de la cabaña saliendo a toda prisa del lugar, para perderse en el bosque al atardecer.

Ciudad manantial de fuego.

Cuatro personas se encontraban en la oficina del antiguo gobernador de la ciudad, está estaban ubicada en el centro de todo el lugar muy cerca de hecho de la oficina de correos, en la habitación habían dos enormes muebles uno frente a otro y en el medio de estos había una mesa de centro al igual que dos estanterías grandes llenas de libros que estaban de lado al escritorio donde la persona encargada de dirigir la ciudad debería estar, también había grandes ventanales que daban una hermosa vista a la ciudad y al mar bañado con el hermoso atardecer.

Sin embargo nada de esto fue suficiente para tranquilizar a la chica de cabello negro que nerviosamente iba de un lado para otro.

-..podrías parar, me estás comenzando a marear..- menciono un cansado yaluk sentado de manera muy relajada en uno de los muebles de la habitación, mientras miraba a yue ir de un lado para otro.

-..solo lo dices porque tú no estás en mi posición..- ella le contesto.

-..bueno señorita yue creo que esta vez el señor yaluk tiene razón..- dijo una chica de tez facial pálida de cabello negro que caía en una coleta sobre su hombro.

-.. ¿Señor?..- yaluk susurro.

Pero el no paró de hablar allí.

-..Rui tiene razón, tuviste tiempo para pensarlo además que Madara te a dicho todo lo que tienes que saber sobre ellos..- el giro sus ojos hacia una de las ventanas en la habitación.

Y allí se encontraba un muchacho de pelo azabache mirando tranquilamente el atardecer.

Yue paró en seco y también miro en su dirección.

-..está bien sentir nervios, ellos serán una prueba sencilla para medir tus habilidades de negociación..- Madara dijo mientras seguía mirando al horizonte a través de la ventana.

Yue trago pesadamente, desde que habían llegado a la isla Madara los había traído aquí y después de presentarles a Rui, comenzó a explicar todo lo que estaba sucediendo en la isla en este momento, sobre todo con la población y las continuas incursiones de barcos exploradores enemigos, sobre el permiso específico a ciertas embarcaciones de comercio así como retenes marítimos para regular su acceso y cuidar la seguridad de la isla.

También sobre la administración de recursos tanto alimenticios como recursos naturales como el gas y el comercio de estos, al igual con la gran infraestructura que componían los grandes hangares para la construcción de acorazados y la regularización en los materiales para su construcción.

Ella al finalizar eso estaba un poco mareada, pero Madara dijo que nos sería ningún problema para ella, y yue una vez que lo pensó dos veces y leyó varios de los documentos de este tipo, se dio cuenta que muchos de ellos trataban sobre administración, plazos y fechas límite para la elaboración y la entrega de varias cosas, cosas que irían bien siempre y cuando hubiera organización entre los encargados de estos departamentos, le alivio saber que después de todo ella no estaría haciendo sola este trabajo.

Conoció a Rui parecía una chica muy trabajadora y educada, y hasta ese momento nada de lo sabido le había causado problemas, hasta que.

Madara comenzó a hablar de los criminales de guerra que fueron purgados de sus filas, también hablo sobre los tratos turbios en los que estaban involucradas la mayoría de las familias acaudaladas de la ciudad, incluso entre los clanes más antiguos de la isla esto sucedía, el clan keohso fue fuertemente perseguido por la isla hasta que todos y cada uno de sus miembros fueron encarcelados y declarados con pena de muerte, ellos y todos los que alguna vez hubieran estando involucrados en estos sucios tratos.

Yue en un principio le pareció extremo el hacer todo eso, o es lo que creía, hasta que Madara les contó a detalle en cosas estaban metidas esas familias, ese clan, y todos esos criminales.

Repugnante era algo fácil de decir, ya que el repudio y el asco que sintió yue y yaluk al oír todo ello era algo palpable en sus rostros, asesinatos, esclavitud forzada, abusos, prostitución forzada y muchas cosas más que ella prefería olvidar.

Yaluk solo pudo apretar fuertemente sus puños en completa irá.

Yue por otro lado, se sintió indignada y enojada, no entendía como las personas podían ser tan crueles y no tentarse el corazón ni siquiera con los niños, pero hasta ella sabía que lo justo por esas personas era la muerte, sabía que Madara no tomaría acciones precipitadas de no ser necesarias tal y como le había dicho en el pasado y al parecer no se equivocó.

Pero nada de esto fue de hecho lo que la tenía tan nerviosa.

Madara hablo sobre un clan que quedó un poco impune de todo eso, y eso solo fue porque era un clan que era despreciado incluso dentro de la isla, y era obligado a hacer tratos turbios a cambio de ciertos tratos económicos y seguridad local.

El clan saowon en el pasado un clan fuerte y respetado, sin embargo al haber luchas por el poder del trono de la nación del fuego, su imagen había sido severamente dañada debido a ciertos sucesos en el pasado, que los hicieron ver cómo traidores, por suerte para ellos el avatar kyoshi había abogado por el clan en el pasado y gracias a ello pudo seguir existiendo, pero ya nada fue lo mismo desde aquello.

Y si bien públicamente tenían cierto grado de aceptación entre la gente de la ciudad por sus oportunidades laborales a la gente, eso solo era una fachada, ya que por detrás estaban siempre siendo amenazados.

Madara les había solicitado que se presentara hoy la cabeza del clan, para tratar asuntos de extrema importancia.

Y Madara le había confiado a yue ese encargó.

Madara miro detenidamente a yue mientras ella daba vueltas de un lugar para otro.

-..si sigues así harás un agujero al suelo..- yaluk menciono un poco divertido.

Yue lo miro intensamente, lo cual provocó que el se encogiera de hombros.

-.. ¿Qué es los que te pone tan nerviosa?..- Madara pregunto aún recargado en la pared cerca dela ventana.

-..bueno ya sabes, yo no sé sobre cosas políticas o negociaciones..- ella dijo algo apenada.

Madara por fin giro su cabeza y la miro a los ojos.

-..esto no se trata sobre política ni negocios..- el simplemente dijo.

Todos en la sala lo miraron confuso, después de todo a eso había venido el clan saowon, a negociar con el.

-..¿que quieres decir con eso?..- pregunto yue.

Madara cerró los ojos y se cruzo de brazos.

-.. Ese hombre, es un hombre astuto, un clan que todas la familias acaudaladas odian, un rival superior a el que también los odia y le hacía la vida imposible, ¿No te hace preguntarte?, ¿cómo es que esa clase de clan sobrevivió por más de trescientos años?..- Madara dijo en un tono plano.

Todos quedaron pensativos incluso Rui que había vivido toda una vida en este lugar, nunca había pensado en ello.

Yue pensó sobre esto pero al final no encontró respuesta y se quedó mirando expectante a Madara al igual que los demás.

Madara por su lado no escucho respuesta, así que continuo.

-..dime princesa, ¿como sobrevive una bestia que esta sumergida en una selva llena de cosas ciento de veces más fuertes que el?..- Madara está vez abrió sus ojos y la miro fijamente.

Los ojos de yue se iluminaron en comprensión.

-..con astucia..- ella dijo levemente temiendo estar equivocada.

Madara cerró sus ojos nuevamente.

-..así es, esa clase de personas siempre están buscando una oportunidad, detrás de sus adulaciones, detrás de sus gestos, están siempre atentos buscando algo que aprovechar..- el recalcó eso último.

-.. espera, así que, ¿tu piensas que querrán aprovecharse de yue por su falta de experiencia?..- yaluk se levantó de su asiento y rugió con una expresión mortal en su rostro.

-.. pensar no, estoy completamente seguro que lo harán, ya lo había mencionado, ese hombre es astuto, pero al igual que las bestias astutas sabe con quién debe y con quién no..- Madara sonrió un poco al decir eso.

-..ya veo así que tú..- yue por fin pareció comprender.

-..así es, quiero que le demuestres tu autoridad, la autoridad que yo te e dado, tienes que entender que no importa como se vea, al final de sus días seguirá siendo un simple hombre, y si se atreve a desafiar el poder que yo te e dado, se esta oponiendo al camino de la paz que yo quiero forjar y que el juro seguir..-

Todos quedaron sorprendidos por sus palabras y su razonamiento.

-..solo hazle entender que el, y su clan no son indispensables..- Madara menciono seriamente.

-..¿Crees que nos lleguen a traicionar?..- yaluk le pregunto a antiguo Uchiha.

Sin embargo el que respondió no fue Madara.

-..si lo que dice Madara es verdad, entonces las probabilidades de ello son altas..- yue menciono seriamente.

-..veo que empiezas a entender..-

Madara dirigió su vista a la ventana y se le quedó mirando unos segundos.

-..parece ser que ya está aquí..- el dijo.

Al oír esto el lenguaje corporal de yue se tenso.

-..no te preocupes, confío en ti, se que lo harás espléndidamente..- Madara le sonrió solo un poco y rápidamente hubo un puff y desapareció en una bola de humo.

-..otra vez lo mismo..- yue dijo mientras agitaba su mano para dispersar el humo a su alrededor.

-..ja, ya te acostumbraras..- dijo una exhausta Rui.

Desde fuera de la habitación se oyeron varios pasos seguido de golpes en la puerta.

Yue rápidamente tomo asiento en uno de los muebles acomodándose de una manera formal pero a la vez algo elegante.

Yaluk por su lado se colocó detrás de yue dándole la apariencia de su guardaespaldas personal, lo cual no era para nada apariencia ya que por el momento el jefe arnook le había encargado la seguridad de su hija.

Rui tomo el lado contrario al de yaluk posicionándose igualmente detrás de yue.

Cuando todo estuvo listo yue respondió.

-..adelante..-

La puerta se abrió y por ella paso un hombre mayor que parecía estar por encima de sus cincuenta años, el vestía unas prendas rojas que parecían muy costosas, estás eran de una pieza, más parecido a un kimono con un haori encima de un color rojo pero en un tono más intenso, y en sus dos hombros tenía bordados un extraño símbolo grabado de una rosa de color gris.

Su cabello era negro y lo llevaba en una coleta hasta el cuello mientras una barba estaba en su rostro.

El hombre se veía a simple vista alguien muy relajado, al verlo, yue por puro reflejo trato de ponerse de pie, sin embargo antes de comenzar se detuvo.

"No, no necesito flaquear delante de este hombre nada más empezar". Si ese hombre era tan astuto como Madara decía cualquier cosa podía hacerla ver débil.

Así que ella tranquilamente seguía sentada en el sofá.

El hombre alzó su mano y saludo mientras daba un vistazo a su alrededor y entraba.

Sin embargo eso no fue todo ya que detrás de el se escucho otros pasos, lo cual sorprendió a los presentes los cuales pensaron que este hombre vendría solo, pero se sorprendieron aún más al ver quién entro con el.

Una muchacha joven, aproximadamente de veintiséis años tal vez, ella por no decirlo era hermosa, bestia un bello vestido tradicional de una sola pieza de color rojo con bordados rosas y figuras tejidas a mano de varias flores de colores negras, azules, y verdes oscuro, su largo cabello negro le llegaba hasta la espalda mientras un mechón caía sobre su hermoso rostro, sus ojos color miel miraron al final que su padre la habitación y a sus inquilinos.

Ellos caminaron hasta donde se encontraba yue y le hicieron una reverencia.

-.. mucho gusto, usted debe ser la nueva gobernadora de la ciudad manantial de fuego, espero que su breve experiencia aquí le sea de mucho agrado, pero déjeme presentarme..- el dejo de inclinarse y levantó su vista y miro a yue a los ojos.

-..mi nombre es Gengsou Saowon cabeza de mi clan, y esta es mi hija Hou-so Saowon futura sucesora de este, ella me acompaña a las negociaciones como futura sucesora, ¿espero y no sea una molestia?..- el pregunto mientras le daba una confiable sonrisa a yue.

A simple vista parecía un hombre amable y respetuoso.

Entonces yue habló.

-..no hay problema, lo permito, de hecho será muy bueno que vaya familiarizándose con las cosas, tomen asiento..- el rostro de yue era muy neutral ya que no mostraba ninguna expresión.

La sonrisa del hombre solo por un momento se crispo al escuchar esas palabras y ver el rostro de la chica joven frente a el.

-..ya veo, gracias..- ellos procedieron a tomar asiento.

Pero rápidamente después de eso se escucho una voz.

-..wooow, eres realmente bonita!!, ¿oye cómo te llamas?, ¿eres de la tribu agua del norte cierto?..- la chica al lado de Gengsou hablo.

Yue fue tomada por sorpresa ya que no se esperaba está reacción.

-..jaja, disculpe eso, mi hija siempre es un poco parlanchina..- Gengsou menciono.

Yue de igual forma salió de su expresión estoica y sonrió.

-..no, está bien, es mi error el no presentarme primero, mi nombre es Yue y si provengo de la tribu agua del norte..- ella menciono.

De repente los ojos de Hou-so brillaron de par en par.

-.. vaya yo siempre e querido ver cómo es el polo norte, ¿es tan sorprendente como dicen?..-

Esto llamo la atención de yue.

-..¿como dicen?..- ella pregunto confundida.

-..si, dicen que grandes e impenetrables muros rodean la tribu y que todos los edificios de la ciudad son hermosas construcciones hechas de hielo..- en el rostro de la chica había una curiosidad genuina.

-..no es tan fabuloso como creen..- yaluk susurro eso mientras estaba parado en su lugar.

Los ojos de yue se crisparon al oír aquello y giraron discretamente para mirar al hombre a su lado, el cual al toparse con sus ojos se apresuró a escapar de su mirada de, cierra la boca.

-..si, es un buen lugar para vivir una vez que te acostumbras al frío..- ella le sonrió amablemente a la chica.

-.. vamos hou-so luego podrás platicar de esas cosas con la señorita yue después, recuerda a qué hemos venido..- el la prendió en un tono bastante amable.

La chica en cambio solo hizo un puchero y giro su cabeza decepcionada.

Esto le saco una sonrisa nerviosa a yue mientras los demás se sentían divertidos al ver a la chica así.

" ¿ Y se supone que está chica será la sucesora de este clan". Rui pensó un poco apenada.

Yue no se quedaba atrás ya que ella pensaba casi lo mismo que rui.

Aunque gracias a este extraño espectáculo el ambiente en la habitación un poco tenso se había desvanecido.

-..bueno señorita yue, ¿comenzamos con las negociaciones en cuanto a la liberación de los prisioneros de mi clan?..- Gengsou hablo sorprendiendo a todos en la habitación.

Al decir esto houso su hija se recompuso y adoptó una postura solemne.

Yue estaba sorprendida por sus palabras y eso se demostró en su rostro, ya que Madara no le había hablado de esto, el solo menciono una negociación con el objetivo de mantener la estabilidad en la provincia y sobre otros tratos económicos del lugar que involucraban directamente al clan.

Yaluk detrás de yue entrecerró los ojos con cierta sospecha.

Mientras que Rui empezaba a sentirse nerviosa, pero su rostro exteriormente no demostraba nada.

La atmósfera del lugar se volvió fría y tensa de golpe.

-.. ¿los prisioneros, as dicho?..- ella pregunto confundida.

-..así es señorita yue, me imagino que a este punto ya debería estar informada de todo lo relacionado con el clan, verá..- el comenzó a hablar mientras su semblante de torció en una cara de profunda tristeza.

-.. lamentablemente por situaciones del pasado nuestro clan a quedado marginado entre la nación del fuego cuando ellos nos gobernaban, por esto mismo nuestro clan fue tratado como basura, y éramos sometidos por otras familias para llevar a cabo actos vergonzosos y hacíamos ciertos tratos para el beneficio de otras familias, gracias a esto nuestro clan apenas en pie podía sobrevivir, a mucha de mi gente no le quedó más opción que aceptar esto para sobrevivir, así que por favor, me gustaría negociar la liberación de mi gente que a sido encarcelada por crímenes que fueron obligados a cometer..- el agachó su cabeza ante yue.

Yue estaba completamente en conflicto ya que había sido tomada con la guardia baja, ella debía admitir que lo que decía está persona frente a ella eran palabras razonables, en este mundo esas cosas pasaban.

Detrás de yue, yaluk quería comenzar a hablar sobre las tonterías que el estaba pidiendo, ya que obligados o no, crímenes son crímenes, sin embargo el no dijo nada ya que está batalla era de yue, no de el, el ya se había dado cuenta del propósito de está reunión de hecho y sabía que su intervención solo complicaría las cosas.

Yue estaba tratando de pensar que seria lo correcto, ya que si de verdad habían sido obligados por lo menos sería bueno que tuvieran otra oportunidad.

Sudor empezaba a caer de la frente de yue quien no sabía que hacer, ya que Madara no le había hablado nada de esto.

" ¿Qué harías tú?". Ella se dijo.

Y recordó aquella plática que tuvo con el cuando despertó.

El le había dicho que toda persona que se alistó para la guerra había perdido sus derechos y se habían rebajado al nivel de meras bestias, no los mato porque fuera venganza, los asesino porque era lo justo.

" Lo justo", ella pensó.

Era cierto ella sabía sobre los tratos que hacía está gente y si lo comparabas no era muy diferente de lo que hicieron en su tribu, sin embargo, está gente era tan descarada y tan malvada que se lo hacían a su propia gente.

Ella jamás olvidará el sufrimiento y la perdida que sufrió su pueblo a manos de gente como está, pedían justicia, pero ¿eso es lo que este hombre realmente quería?.

No, el solo quería negociar, el la estaba subestimando, e hizo que ella bajara la guardia de una manera muy disimulada, su hija, que excusa más grande.

Las injusticias de este mundo jamás terminarían al menos que alguien se armara de valor y gritara a los cuatro vientos sobre lo mal que estaba este mundo.

Todos los días la nación del fuego mata a personas inocentes y no precisamente en el campo de batalla, si no en sus propias ciudades y colonias, con este tipo de tiranía.

Porque al final del día, las personas por las que este hombre aboga, en su momento tuvieron opciones, y deliberadamente eligieron herir a los demás, exigir justicia después de eso, sería el colmo de la hipocresía y la injusticia.

Ella recordó las palabras de Madara que tanto la cautivaron aquel día y ella también quería construir un futuro así.

La expresión de yue se endureció de golpe.

" Si queremos hacer aquel mundo realidad, habrá cosas en las que tendremos que ser firmes, ¿no es así?, Madara". Ella pensó.

Gengsou Saowon vio como la chica que hace un segundo parecía estar teniendo un conflicto interno y de la nada su expresión se endureció de golpe, dejando a una muchacha inexpresiva con ojos muy afilados en su dirección.

"tch", el pensó.

-..disculpe señ..- el fue interrumpiendo.

-.. denegado, eso no está en negociación, el mal que ellos hicieron no desaparecerá, ni tampoco reparará las vidas que arruinaron por la avaricia de otras personas..- su voz sonaba seca y una expresión dura adornaba su rostro.

-..bueno, como ya había dicho ellos fueron obligados a hacer eso, además solo quiero un trato jus..- el nuevamente fue cortado.

-..ya veo, quiere justicia, entonces, ¿estás dispuesto para tomar sus lugares?..- ella dijo con una expresión mortal.

Todos en la sala se sorprendieron por sus palabras, el mismo yaluk no podía creer lo que había salido de la boca de su princesa, Rui internamente tampoco estaba mejor.

"veo que puede ser aterradora cuando se lo propone". Rui pensó mientras tragaba un poco nerviosa.

"no te defraudaré Madara, aceptaré está responsabilidad y daré mi máximo esfuerzo". Yue se dijo a si misma.

Gengsou había quedado de piedra al igual que su hija, el jamás pensó que una niña literalmente estuviera amenazándolo a el, al verla nada más entrar, el imagino que ella sería alguien fácil de manipular, más aún si aquel hombre de armadura roja no estaba presente, así que optó por dejar que su hija fuera algo familiar con ella por eso misma la trajo a esta reunión, parece ser que el subestimo su ingenuidad al verla entrar en pánico, pero ese cambio tan brusco se le hizo muy extraño.

Sin embargo Gengsou sintió a su lado que alguien le tiraba de su manga.

-.. padre, ¿de que está hablando ella?..- Hou-so Saowon le pregunto algo confundida.

El no pudo responderle ya que yue continuo hablando.

-.. Gengsou, ¿verdad?, ¿quieres que te diga aquí mismo las cosas por las que se les está acusando?..- yue se acomodo en su asiento y cruzo una de sus piernas.

-..¿Acusando?, ¿No dijiste que solo era una confusión?..- la chica pelinegra a su lado pregunto a su padre.

Gengsou por su parte solo se revolvió incómodo en su asiento.

-..ya veo, ni siquiera le as contado la verdad a tu heredera, que pena..- yue se cruzo de brazos en su asiento.

"Maldita mocosa, ¿crees que puedes jugármela solo porque ese hombre te a dado poder". El se dijo irritado.

-..ya veo si no están dispuestos a negociar entonces nos retiramos..- el menciono con sus ojos entrecerrados pero con una sonrisa pacífica en eso rostro.

Hou-so no estaba al tanto de nada y no parecía estar siguiendo el ritmo de absolutamente nada, solo se quedó viendo confusa a ambas partes mientras un ambiente pesado casi se podía palpar.

Gengsou se levantó, esto sorprendió a yue e iba a decir algo más, sin embargo todo movimiento en la sala fue cortado de inmediato.

La puerta de la oficina se habría sin ceremonias ni advertencia.

Tanto Gengsou, y hou-so al ver quién era se pusieron firmes en su lugar, el ambiente relajado que ellos dos tenían sobre sus personas se esfumó en el momento en el que vieron a Madara cruzar la puerta.

Sudor frío comenzó a caer por la frente de jefe del clan.

-.. Saowon, ¿ya as terminado con lo que te pedí hacer hoy aquí?..- Madara dijo mientras miraba fuera de la ventana y veía como la noche estaba empezando a caer sobre la ciudad.

-..yo..- el jefe del clan dijo pero no pudo terminar.

-..no hemos empezado Madara, el señor Gengsou de hecho se retiraba porque no estaba conforme con las decisiones ya tomadas..- yue dijo.

Madara arqueo los cejas.

-.. ¿cuáles decisiones?..- Madara pregunto.

El jefe del clan empezó a palidecer.

-..quería negociar sobre los prisioneros..- yue solo dijo mientras cerraba sus ojos.

Hou-so aún sentada en su asiento no quería voltear y ver cuál era la expresión de Madara, así que solo miro a su padre con temor en sus ojos.

-..¿sabes que es peor que un perro que apesta?..- Madara hablo con una voz cortante.

Nadie hablo y solo esperaron sus siguientes palabras.

-..un perro que le muerde la mano a su amo..- Madara vio fríamente a Gengsou que al percibir su mirada retrocedió instintivamente.

-..creí que aquel día, en que me suplicaste por tu vida tan patética y miserablemente, realmente aprenderías una lección importante sobre la lealtad..- Madara comenzó a caminar hacia el.

Gengsou no lo dudo ni por un instante y al momento cayó al suelo de rodillas.

-..le ruego me disculpé, solo realmente quería salvar a mi..- una fuerte voz lo hizo callar.

-..Saowon!!..- la voz de Madara retumbó en toda la sala.

Todos en la habitación jadearon de sorpresa al ver algo que ellos jamás habían visto.

-..sabes perfectamente que esas actuaciones baratas no funcionan conmigo, todas aquellas formalidades, y esas mentiras tuyas no tendrán efecto delante de estos ojos..-

Gengsou levantó su mirada que hasta el momento estaba mirando al suelo y lo que vio lo congelo, otra vez, esos ojos otra vez.

-..lo, lamento..- el apenas podía hablar mientras temblaba en el suelo.

-..creo que te as equivocado, tu clan no es tan especial, me es de utilidad ya que es reconocido por la gente de esta ciudad ya que se han labrado una buena reputación, ¿pero sabias?, la confianza tarda años en ganarse, pero segundos en perderse, ¿que crees que pensara la gente al hacer público los tratos sucios en los que estabas involucrado tu y tus miembros?..- Madara hablo con desdén en su voz.

Hou-so la chica pelinegra no sabía nada de esto y miro incrédula a su humillado padre en el suelo.

-..es suficiente, estoy arto de este circo que as montado..- Madara rápidamente ejecutó varias posiciones de mano en un parpadeo.

Todos en la habitación quedaron confundidos por tal acción, para solo un segundo después.

[Raiton, Raiju].

Rápidamente una concentración eléctrica de color azul comenzó a crecer de la mano derecha de Madara mientras ese sonido de chirriante característico de la electricidad empezaba a sonar en toda la habitación.

Madara movió velozmente su mano a un lado y de esa concentración eléctrica en su mano derecha salió una figura más parecida a un feroz lobo.

La bestia rugió!.

Lo cual hizo temblar a todos en la habitación que de por si ya estaban estupefactos por todo lo sucedido, y en un segundo la bestia corrió desenfrenada hacia el hombre en el suelo, mientras aún estaba conectado a Madara por medio de un rayo.

Sin embargo cuando estaba a punto de calcinar completamente al hombre en el suelo, el enorme lobo se detuvo de golpe a solo centímetros de Gengsou.

-.. ¿Qué significa esto?..- Madara pregunto.

-..por favor madara-sama por favor perdone el atrevimiento de mi padre..- hou-so estaba encima de su padre cubriéndolo con su propio cuerpo.

-.. ¿Por qué debería?, estoy seguro que tarde o temprano hará algo que pondrá en peligro las vidas de las personas a las cuales prometí proteger..- Madara menciono fríamente.

-..no lo hará, yo se lo juro..- ella dijo con una cara temerosa mientras aún tenía los ojos cerrados, ella los abrió levemente y vio a esa enorme bestia eléctrica mirándola fijamente con esas cuántas amarillas.

Ella tembló y volvió a cerrar sus ojos con fuerza.

-..tus juramentos vacíos no me sirven..- Madara dijo.

-..haré lo que sea!!, Así que, por favor, denos otra oportunidad..- ella dijo.

Madara se le quedó viendo fijamente.

-..levántate y abre tus ojos..- el ordenó.

Ella aún tenía miedo y estaba temblando, ella no creía lo estúpido que fue su padre al hacer enojar a esta persona, como se le ocurrió el aprovecharse siquiera de alguien a quien Madara le había dado la autoridad y el control de la ciudad, ella no pensó que esto se fuera a salir tanto de control, de haberlo sabido hubiera hecho cambiar de parecer a su padre, pero ahora, ya era muy tarde, el daño estaba hecho.

Ella abrió nuevamente sus ojos y de nuevo vió a la extraña bestia frente a ella, aún temblando y con miedo en todo su ser ella, se puso de pie.

Y miro a los ojos color carmesí de la persona frente a el, que la hicieron helar la sangre.

-..bien, parece que tú eres más lista que tú tonto padre, supongo que tú estás bien..-

Ella lo miro confundida.

El chisporroteo eléctrico en la mano de Madara se desvaneció y por consecuencia la bestia hecha de rayos azules también.

Esto trajo un poco de calma a la chica y no solo a ella, sino que a varias personas restantes en la sala también.

-..te nombró a ti la nueva cabeza del clan saowon..- el peloazabache dijo esto tomando por sorpresa a hou-so.

-.. ¿Qué?, ¿nos darás otra oportunidad?..- ella dijo confundida.

-..si, pasaste la prueba..- Madara dijo cruzándose de brazos.

-.. ¿prueba?, ¿Qué prueba?..- ella dijo algo exhausta, su cabello estaba completamente alborotado y su vestido estaba completamente arrugado.

-..ya sabes, te pusiste de pie frente a mi, tan solo con eso, as demostrado tu valía, a diferencia de tu padre..- el miro al viejo que aún seguía tirado en el suelo con la cabeza escondida entre sus brazos.

Ella le dio una mirada preocupada a su padre.

-..necesito gente valiente que tenga claras sus metas, no gente cobarde que dude de lo que tiene que hacer, si no te hubieras levantado cuanto te dije los hubiera calcinado a los dos y el clan saowon hubiera sido disuelto..- el menciono casualmente.

Hou-so quedó horrorizada al saber esto, por un momento ella dudo en hacerlo y eso le hizo helar la sangre, por una sola y torpe decisión lo hubiera perdido todo.

La chica pelinegra miro al Uchiha, el cual ya había desactivado su Sharingan y solo quedaban en su rostro duros ojos color ónix.

-..¿y, ahora que?..- ella le pregunto.

-..vuelve aquí en tres días y habla con yue sobre lo que verdaderamente tienen que hablar, aún queda tiempo, espero oír sobre tu cambio como cabeza de la familia en estos días..- Madara le hizo un gesto para que saliera.

-..si madara-sama, lo haré público cuánto antes, también me informaré a detalle sobre la situación de mi familia para que no se le vuelva a molestar por decisiones justas ya tomadas..- y con eso dicho ella tomo a su padre que aún estaba en el suelo y salió de la oficina.

Un silencio mortal se estacionó en la habitación.

Pero la primera en hablar fue.

-..lo siento, creo que falle..- yue dijo un poco abatida.

Mientras miraba cabizbaja en dirección al suelo y apretaba las ropas de sus piernas.

-..no, no, yo creo que salió muy bien para ser tu primera vez..- para la sorpresa de todos la que contesto fue Rui.

-..es cierto, rui tiene razón, lo controlaste bastante bien, con la práctica seguro que lo tendrás dominado..- yaluk trato de dar algo positivo a la chica depresiva frente a el.

Yue por otro lado alzó disimuladamente la mirada para ver en dirección a Madara el cual aún estaba parado cerca de la puerta.

Madara se dio cuenta de su mirada y suspiro algo cansado.

El comenzó a caminar en su dirección.

Ella se puso nerviosa por el que le diría y su vista volvió al suelo.

Ella no quería fallarle a Madara y tenia miedo de escuchar sus palabras.

Sin embargo una mano cayó sobre su cabeza.

Y escucho unas palabras.

-..no está mal para una novata, bien hecho..- yue se sorprendió.

Y de inmediato levantó su mirada del suelo y miro a un Madara que le estaba sonriendo levemente.

Sus ojos recuperaron su brillo de nuevo y su animo volvió casi al instante.

"Woow que cambio", tanto yaluk, como rui pensaron al mismo tiempo.

-..el sujeto y la mujer tiene razón, con el tiempo irás mejorando..- madara al finalizar esas palabras quito la mano de la cabeza de yue, y se fue a la salida.

"¿Mujer?", pensó una Rui algo molesta.

"¿Sujeto?", pensó yaluk confundido.

Yue por otro lado sonrió y sus mejillas se sonrojaron por la vergüenza.

Madara se dirigía a la puerta para salir pero fue llamado.

-.. espera un segundo..- yaluk menciono.

Madara se giro y lo miro.

-..¿Que sucede?..- el dijo algo cansado.

-..bueno, en realidad, ¿que fue todo eso de antes?, ya sabes, esos rayos..- el pregunto interesado.

Esto captó la atención de ambas y miraron al Uchiha.

-..no te apresures demasiado, en tu entrenamiento tendrás suficiente de ello al punto que te hartaras..- madara sonrió maliciosamente, lo cual hizo retroceder a yaluk.

-..eso me recuerda, mañana empieza tu entrenamiento al igual que los demás maestros agua, ve a los cuarteles del sur, al igual que tus compañeros, además Rui, llévalos a sus habitaciones..- el salió por la puerta tan rápido como finalizo sus palabras.

-..mad..- yue quiso decir algo más pero el ya se había marchado.

-..te acostumbraras, el siempre desaparece antes de tiempo..- Rui dijo algo exhausta.

Y con eso Rui los acompaño al lugar donde se hospedarían.

Era de noche, a lo lejos de donde el estaba, se podía ver la ciudad brillando entre la noche por las luces de todas las velas, el estaba en un bosque caminando entre los árboles, mientras el caminaba, el pensaba en todo lo que había sucedido estos últimos días.

Gengsou Saowon, en el momento en el que el lo conoció se dio cuenta de inmediato que clase de persona era y le repugnaba, el ya sabía astucia y de su personalidad manipuladora, te hacía creer que era un tonto la mejor fachada, mientras te observaba y anotaba en su mente cualquier debilidad que le diera ventaja sobre ti.

Era un cobarde se notaba a simple vista aunque el no diera esa impresión, así que en el primer instante el no dudo, madara lo metió en uno de sus genjutsu y así sofoco cualquier intento de traición de su parte, pero a decir verdad este hombre ya no tenía ninguna utilidad, sin embargo pensó que sería una buena experiencia para yue lidiar con esa clase de persona, así que hizo los preparativos para que ellos se encontrarán, si bien la charla y el resultado pudo ser mejor, el estaba satisfecho con lo que Yue había demostrado, ya que ella sería una pieza fundamental en sus planes futuros y toda la experiencia que ella pudiera ganar sería bueno, la niña confiaba en él, y por lo que veía, ella buscaba su aprobación, el pensó que al intentar asesinar a los Saowon frente a ella, de alguna manera su relación se tensaría o se enfriaría.

Pero para su sorpresa lo que la atormentaba no era si realmente iba a asesinar a los Saowon o no, si no que ella estaba preocupada por lo que el pensara de ella en cuanto a su desempeño en su nueva asignación.

Esto lo sorprendió un poco, aunque sería más conveniente para el que ella fuera de esa manera.

Madara siguió caminando atraves del oscuro bosque.

De inmediato salió a un gran claro cerca de un peñasco muy alto.

Madara activo su Sharingan y miro a su alrededor y después de confirmar que no había nadie el cerro sus ojos.

Y en el medio del claro los abrió, solo para mostrar unos ojos púrpuras ondulados que emanaban un gran poder.

-..bien, creo que ya es hora que nos empecemos a ponernos serios..- madara sonrió de gran manera.

El paso por diferente posiciones de mano.

[Kuchiyose no jutsu].

Sin embargo no se escucho la típica explosión de humo característica de la técnica.

En cambió el suelo rocoso debajo crujió de una manera estruendosa, seguido para que todo el suelo alrededor se partiese en pedazos y de el saliera una criatura rugiendo con gran intensidad.

-…Grooowwwwwwwwwwww!!!..- los árboles del bosque aledaño se sacudieron con gran fuerza y una pequeña onda expansiva azotó el aire del lugar.

Madara miro con gran satisfacción al ser imponente que había emergido.

-..jaja, veo que vas enserio con esto, ¿no es cierto?..- el no le dijo a nadie en especial.

Mientras una expresión impaciente se notaba claramente en el rostro de Madara.

" muy bien, ¿comenzamos?". El se cruzo de brazos mientras veía a su invocación frente a el y sonreía.

Ey amigos ¿como están?, Aquí Tamashi Sho de vuelta con ustedes , ¿Qué les a parecido el capítulo?, Se que muchos dirán que fue lento, ¿No?, Y no se equivocan pero el desarrollo para los personajes si que es necesario, ya que no dudo que si llegáramos a encontrarnos con madara en el campo de batalla y sobrevivir, ninguno de nosotros volveríamos a ser los mismos, sea como sea espero y hallan disfrutado el cap, y prepárense para el siguiente porque la acción pronto llegará a omashu que está más cerca de lo que creen, no olviden seguirme y compartir, sin nada más que decir Sho fuera.