Madara Alternative Road.

Capitulo 5. El triunfo de la voluntad. (Parte 1).

Una gran oscuridad, eso era lo que se veía alrededor, una fuerte lluvia con un estrepitoso viento azotaban una ciudad envuelta en el completo silencio de la noche, esta estaba a la merced de esta, una tempestad, solo los furiosos rugidos de los truenos eran audibles, mientras que ni una sala luz de una vela iluminaba el lugar, haciendo que toda aquella gran ciudad pareciera un lugar completamente vacío, por no decir muerto.

Las calles de tierra de aquella ciudad estaban completamente mojadas, y el nivel del agua estaba creciendo a cada minuto, haciendo que la tierra se aflojara y lodo empezara a formarse.

En un lugar algo apartado de la ciudad, muy cerca de los barrios pobres, cerca de unas torres de guarnición, allí había un profundo agujero en la tierra, sin embargo este no era solo un agujero, ya que sobre la entrada de esta había una reja metálica algo oxidada.

El sonido de las cadenas que amarraban aquella reja se sacudían de un lado para otro creando el único sonido en aquel lugar, un sonido hueco, un sonido vacío, e inquietante.

Eso es lo que podía oír una persona, alguien que estaba dentro de aquel profundo lugar.

Tenía frío, pasaba hambre, sus pies desnudos tocaban la fría tierra mojada, y eso la hacía temblar, la desagradable sensación del lodo tocando su cuerpo era desagradable, pero todas aquellas desagradables sensaciones eran completamente opacadas por algo mucho más pesado en su corazón.

Tristeza, y una profunda soledad.

La figura de una pequeña persona se revolvió en una de las esquinas de ese oscuro agujero, no tenía nada sobre su cabeza que la cubriera de la lluvia, haciendo que esta cayera libremente sobre su cuerpo mojándola a cada segundo y haciendo que un terrible frío la sacudiera hasta lo más profundo de sus huesos.

Tratando de encontrar algo de calor, ella abrazo sus propias rodillas mientras estaba acostada sobre la tierra que estaba convirtiéndose poco a poco en lodo húmedo y pastoso.

En la negrura de la noche no podían distinguirse el color de sus ojos, pero si su mirada.

Una mirada vacía y triste, eso es lo que de podía ver aquellos ojos sumidos en la oscuridad.

Ella no sabía cuándo terminaría esto, desde hace mucho ella ya no encontraba la paz, en algún momento en el pasado ella no paraba de llorar, ¿en qué momento dejo de hacerlo?, ella no podría decirlo con seguridad.

También en algún momento rogó para que todo este sufrimiento parara, pero no importa cuánto lo hiciera, nada ocurría, un milagro no pasaría, si fuera así, ella no se hubiera quedado sola en este lugar, en este mundo tan cruel, pero, ¿ ahora servía de algo lamentarse?.

Ella lamentaba la vida que le tocó vivir, pero era inútil, ella no podía hacer nada.

Lo único que quedaba de ella en este punto, era un gran cansancio.

La única paz que encontraba en su vida en este momento, se hallaba ocasionalmente en sus sueños, cuando finalmente las pesadillas la abandonaban, allí casualmente podía ver a todas las personas que amaba de nuevo, aunque fuera solo un instante, aunque fuera más rápido que un suspiro, ella estaba feliz de volver a verlos a todos, de volver a ver a su mamá.

Así era, sus sueños, eso era lo único que a ella la consolaba.

Pero últimamente algo había cambiado en eso, hace meses ella jamás habría podido recordar lo que soñaba, pero ahora todo era diferente, ya que recientemente ella recordaba hasta el último ínfimo detalle de cada uno de ellos.

Aquella pequeña figura envuelta en la oscuridad de la noche apretó más sus rodillas y cerró sus párpados con un gran cansancio.

Otra vez, ella estaba soñando lo mismo, al igual que cada noche.

Cada vez que ella se quedaba dormida, ella regresaba a ese lugar, un lugar oscuro y tenebroso, donde todo su dolor y toda la impotencia de su vida cobraba forma.

La forma de cientos de soldados de fuego marchando quemándolo todo a su paso, y destruyendo cualquier cosa o persona que se les interpusiera, sus rostros siempre la asustaban, esos rostros llenos de diversión y malicia, ella vio nuevamente como entraron a su hogar, el como quemaron su ciudad, el como destruyeron todo su mundo, en ese momento en el que le arrebataron todo, el mundo había perdido su hermoso color.

¿Por qué ellos tuvieron que sufrir así, su mamá era una buena persona, porque tenían que pasar por algo así?, Ella jamás lo sabría.

Esos sueños le recordaba constantemente como todo lo que amaba le había sido quitado.

Más allá del dolor o el odio, solo quedaba una gran tristeza, después de todo, ella ya no tenía nada, sentía como si un gran hueco estuviera en su pecho.

Pero, algo en esas aterradoras escenas habían cambiado repentinamente hace algunas semanas.

Ella estaba en medio de su ciudad natal de nuevo, no importa cuántas veces se repitiera este mismo sueño una y otra vez, la desesperación que ella sentía era algo real y tangible, sus lágrimas bajando por su rostro mientras abrazaba incansablemente a su mamá para que no la dejara otra vez.

Todo era inútil, ella ya había experimentado esto muchas veces, sin importar con cuánta de su débil fuerza la sostuviera, ella siempre la soltaba, su madre siempre la dejaba.

Y sin embargo.

Desde aquel día, en qué eso apareció.

Su sueño era una calca impresa de un dibujo de lo que exactamente paso aquel día.

Su ciudad estaba siendo quemada, las casas ardían como ella jamás las había visto arder, el fuego corría y consumía todo, el cielo estaba sumido en un profundo carmesí, gritos y más gritos desgarradores eran audibles a su alrededor.

Nuevamente muchos soldados de fuego la rodearon, esas caras nuevamente la vieron.

Rostros oscurecidos, pero por sus sonrisas se podía ver las claras intenciones maliciosas en ellos.

Pero, al instante, todo ruido a su alrededor ceso de golpe, ya que un gran estruendo se escucho a lo lejos, la tierra tembló, incluso las montañas alrededor resonaron por el gran impacto.

Todos allí quedaron confundidos mirando como una gran parte de aquellas montañas había sido completamente borradas del mapa, de aquella gruesa nube de polvo y llamas que se alzaba por cientos de metros, salió algo que inquieto a todos.

Ella lo vio, vio a esa cosa.

Algo que hizo temblar a todos los soldados allí, y ella no era la excepción.

Ella abrazo más fuerte a su mamá.

Algo terrorífico, algo sombrío, incluso más que estás personas frente a ellos.

Una sombra, esta no tenía forma, solo dos huecos rojos se podían ver en ella.

Todos en aquel lugar se quedaron paralizados mirando inquietantemente a esa criatura, pero rápidamente enloquecieron gritando amenazas de muerte e insultos al viento, ¿tal vez era miedo?.

Sin embargo aquel ser no parecía estar afectado por las palabras y los gritos de los soldados temblando ante su presencia.

En cambió, este ser miro con esos puntos rojos a todos los soldados.

Ellos sintieron su mirada, y un frío se apoderó de sus cuerpos.

Todos retrocedieron, y al instante corrieron hacia el empuñando sus lanzas, espadas y sus grandes poderes de fuego.

Hubo una gran agitación en el aire, este estalló en ráfagas supersónicas que azotaron sin piedad a aquel ejercito confundido, en suelo crujió y estalló en mil pedazos, y al instante, sonidos repugnantes llenaron el lugar.

La sombra de alguna manera arrancaba las cabezas de los soldados, así mismo, de una manera que no se podía explicar, todo lo que aquello tocaba caía al suelo hecho pedazos, el sonido de la sangre derramándose era lo único que se podía oír en aquel sitio, al igual que los cientos de gritos ciegos de terror y confusión que de podían oír y ver en aquellos rostros ensombrecidos que antes mostraban alegría y diversión, ahora transformados en desesperación pura.

Esta fue la única vez de entre todas la demás veces que su mamá había permanecido a su lado, todas las veces anteriores ella no había podido hacer que se quedará a su lado, pero ahora sola la abrazaba tranquilamente, como si nada de lo que estaba pasando frente a ellos fuera real.

Ella quedó aterrada por la escena presentada frente a sus ojos, era macabra y aterradora, pero aún así, de alguna manera, ella se sentía aliviada.

Por fin aquellas malas personas habían desaparecido.

Pero una maldad aún más grande había aparecido, algo que en medida no se podía comparar con simples hombres.

De la nada todo el mundo a su alrededor desapareció al igual que su madre.

Dejando solo los cientos de cuerpo turbios y destrozados regados en la oscuridad de la nada, mientras aquella sombra posaba su mirada sobre ella.

Estaba completamente aterrada, ¿al igual que ellos, ese sería también su destino?.

Sorpresivamente no fue así, todos aquellos cuerpos a su alrededor de alguna manera estaban siendo absorbidos por aquel ser oscuro.

Cuando aquella sombra se movía al lado de los cadáveres, estos se convertían en sangre y eran absorbidos por aquella sombra sin forma.

Decir que la primera vez que vio a ese espectro no sintió miedo, sería una gran mentira.

Ella estaba aterrada, no se podía mover, solo podía permanecer en el suelo, ya que sin importar las veces que volviera a soñar el ser no se marchaba, siempre estaba presente, no importa cuál fuera su sueño, el siempre estaba allí.

Pero ella en esas últimas semanas había notado algo complicado.

Cuando ocasionalmente soñaba nuevamente con su hogar, cuando volvía a ver a su madre.

Esa sombra solo la observaba desde la oscuridad de un lugar alejado, pero no hacia nada, solo se limitaba a observarla contemplativamente hasta que ella despertara.

Pero otras veces cuando volvían sus pesadillas aquella sombra atacaba sin piedad todo lo que a ella le aterraba, todo lo que le provocará dolor, todo lo que le producía sufrimiento, era completamente aplastado con una maldad absoluta, pero más allá de eso, ella no entendía el porque, ¿Por qué la salvaba de su dolor?.

Las semanas habían pasado, su vida no había cambiado allá fuera, pero en sus sueños todo era diferente.

Una gran intriga y curiosidad eso era lo que ella sentía al ver a esta sombra frente a ella, porque otra vez, cada noche, allí estaba presente mirándola fijamente con esos puntos carmesí.

Ella sabía que esa criatura emanaban una maldad y oscuridad superior a todo lo que ella había visto, y lamentablemente tuvo la desgracia de ver esas cosas, y sin embargo al mirar esos puntos rojos en el tuvo una extraña sensación, ella tenía miedo, siempre lo tenía, pero esos ojos eran diferentes, no le transmitían ninguna clase de mala sensación, era como si este ser estuviera.., ¿no, eso era ridículo?, Ella se repetía eso en sus pensamientos.

La maldad destruyendo la maldad, que cosa más absurda.

Ella levemente abrió uno de sus párpados, la noche había pasado, y un poco de luz entraba por el agujero en el que ella estaba metida.

Ella finalmente abrió sus ojos completamente, y un jade muy hermoso vislumbro el cielo azul libre de cualquier nube.

Ella se levantó con dificultad mientras un breve rayo de luz aparto a la oscuridad en el profundo agujero, y se pudo ver a una niña pequeña, con una tez morena, y un cabello húmedo bastante alborotado que le llegaba hasta sus hombros, sus pies desnudos estaban pisando la tierra mojada, ella vestía una yukata muy humilde y desgastada de color verde opaco manchado de barro y mojada completamente.

Ella estaba temblando mientras que con un semblante triste y cansado ella miraba al cielo muy en lo profundo de ese lugar.

"¿Por qué me as abandonado?, mamá". Ella pensó con tristeza.

Habían pasado unas cuantas semanas desde el encuentro de Azula con Iroh y su tonto hermano Zuko.

Su misión secundaria que era llevarlos cautivos ante el señor del fuego había sido sorpresivamente frustrada por eventos muy inesperados para ella.

En el calor del momento en el que todo sucedía, ella había olvidado algo importante, algo que a ella le daba curiosidad y de lo que ella ya había oído antes.

El recordó la cara de su tonto hermano mayor, era una que ella jamás había visto antes, a lo largo de su vida en el palacio lo había visto en sus peores momentos, lo había visto humillado públicamente, lo vio mientras era golpeado por las órdenes de su padre, lo había visto derrotado y deprimido por cosas que solo le pasaban a el por ser débil y fracasado.

Pero ella jamás vio temor en su rostro, en ningún momento, ni siquiera delante de su padre el señor del fuego.

Por esto una vez que su cabeza se enfrió y toda aquella rabia la había dejado, ella se quedó muy pensativa sobre aquella reacción, porque no había duda, eso era miedo.

El reacciono de esa manera en el momento en el que ella le había dicho que podían volver a casa, a su hogar, a su nación.

Entonces empezó a atar cabos.

Ellos habían estado persiguiendo al avatar desde hace muchos meses y lo habían podido atrapar con éxito.

Entonces se le había ordenado repentinamente a Zhao que fuera el quien capturará al avatar, y que en ese momento se ocultaba en el polo norte.

Pero no tenía ningún sentido, se supone que en ese momento su hermano y su tío se les habían ordenado desistir de su misión.

La perdida de la flota principal.

Ella pensó en esas revelaciones y en lo que escucho en el palacio a escondidas.

"¿Será que?", ella finalmente tuvo una idea.

Ella suspiro algo cansada y miro a su alrededor, ¿donde estaba ella?.

Estaba en una carpa muy grande y colorida, pero con muchos lujos y comodidades, presunciones de las personas que sabían que ella estaba aquí.

Pero eso estaba bien, después de todo esto era lo mínimo que ella merecía.

Ella recordó que después de la fallida captura de su hermano y su tío, había decidido avanzar y dejar aquello como un objetivo secundario, su misión principal era asesinar al Avatar y para ello necesitaba a sus peones de valor.

Y después de unas semanas de un viaje algo agitador, por fin había llegado a un lugar donde se suponía que se encontraba una de sus sirvientes útiles.

Parecía un gran y enorme circo, ella pensó en lo ridículo de toda esta sorpresiva situación, pensar que la hija de una familia noble estuviera aquí y sirviera como entretenimiento, pero eso era algo esperado viniendo de Ty-lee, al verla por primera vez ella parecía estar feliz y contenta con lo que estaba haciendo en este momento, pero ella veía alguna clase de inseguridad en el fondo como si ella estuviera tratando de forzar algo.

Cuando le ofreció ser parte de la misión para buscar al avatar ella declinó la oferta alegando ser feliz en lo que hacía, a pesar de que claramente se notaba algo extraño en ella.

Esto la molesto un poco, pero ella sabía que Ty-lee era como una niña pequeña, solo tenía que apretar los botones correctos y se uniría sin rechistar.

Y eso fue exactamente lo que hizo.

Ella felizmente y con una gran sonrisa dijo que se quedaría a ver el show que daría aquella noche, a lo cual Ty-lee solo le dio una sonrisa algo tensa y nerviosa tratando de aparentar alguna clase de normalidad, pero fallando miserablemente al intentarlo.

Al llegar la hora del espectáculo Azula presiono al dueño del circo para que el espectáculo fuera más interesante por decir poco, a lo que el hombre mayor algo tenso estuvo de acuerdo de mala gana, ya que al ver la amable sonrisa de Azula hizo que un escalofrío recorriera la espalda del hombre.

Azula hizo que el hombre le prendiera fuego a la red de seguridad que estaba debajo de Ty-lee, la cual ya estaba en medio de su acto de trapecismo, ella estaba manteniendo el equilibrio encima de una extraña pieza de madera ovalada que a su vez sobre ella estaba una tabla de madera plana, y sobre está tabla de madera se encontraban una barra de equilibrio en la cual Ty-lee estaba boca abajo solamente sosteniéndose con sus manos, todo esto sobre la cuerda floja a más de veinte metros de altura.

El color en la cara de la chica se desvaneció al ver qué la red de seguridad que la debía proteger ahora estaba cubierta en llamas.

Todo esto hizo que sus nervios se dispararán mientras una cara de completa inseguridad se le veía de extremo a extremo.

Todo empezó a empeorar cuando de la nada las puertas laterales del circo se abrieron y de ellas salieron un montón de fieras con grandes dientes y apariencias salvajes, ella rápidamente empezó a sudar balas, mientras se oían los rugidos de aquellos animales salvajes que habían liberado, y aquellos animales aparte de tener sus breves riñas, la mayoría de ellos pusieron sus miradas en Ty-lee la cual parecía estaba empezando a tener un ataque al corazón.

Azula en su lugar veía todo esto con mucho gusto y placer mientras veía a la niña que con mucha pena y cuidado bajó completamente derrotada y con una expresión abatida.

Después de eso fue a visitarla otra vez a su carpa, y allí fue cuando ella finalmente aceptó colaborar con ella en su búsqueda del avatar alegando que ella al parecer no estaba hecha para su vida en el circo, aunque se le podía ver algo derrotada en el fondo.

Azula sonrió internamente al ver eso, que más daba si ella era infeliz, después de todo ella más que su amiga era como su mascota debía sentirse honrada de ir al lado de su amo, lo cual era ella.

Eso es lo que había pasado en los días posteriores y pronto ellas partirían para buscar al otro miembro de su equipo, sin embargo Azula que aún miraba detenidamente a la nada sumida en sus pensamientos fue sacada de ellos por una voz.

-.. disculpe princesa, el ave mensajera ya a regresado, aquí está su mensaje..- la voz de lo que parecía ser un soldado de fuego vino del otro lado.

-..pasa y entrégamelo..- ella ordenó secamente.

El soldado afuera de la tienda obedeció y entro a la carpa donde se alojaba ella.

El paso y le entrego el mensaje, hizo una reverencia y a toda prisa salió del lugar temiendo por su vida.

Ella tomo el rollo envuelto en una cinta y sellado con el emblema oficial de la nación del fuego, ella retiró el sello y el rollo se abrió.

Sus ojos escudriñaron el papel de pies a cabeza, sus ojos se movían de izquierda a derecha tratando de buscar lo que ella quería saber.

Sus ojos se abrieron de par en par.

-..esto es!!..- ella exclamó.

En su mano tenía el último informe que el almirante Zhao había enviado a la capital.

En el se describía muchas cosas sobre su misión y sus futuros planes, ya que el tenía un plan maestro para atrapar al Avatar, y subyugar a la última tribu agua del mundo fuera de su dominio, con la fuerza de más de cien acorazados, el informe en si era una copia pretenciosa de todos los pensamientos del hombre que se ensalzaba a el mismo incluso en este informe.

Azula no le prestó atención esto, y siguió su lectura de una manera imperturbable hasta que llegó a una parte importante.

Allí se describía como el general Iroh se le había unido a sus fuerzas al igual que el deshonroso hijo del señor del fuego.

Sin embargo había una pequeña nota implícita donde dejaba en claro que no confiaba en él chico y le había ordenado quedarse en tierra firme hasta que volvieran victoriosos de su misión en el norte.

Lo siguiente era texto irrelevante, solo más ensalzamientos y disparates de ese patético hombre.

Azula enrollo el pergamino.

Y se quedó pensativa mirando a la nada.

Su tío fue a la misión y Zuko fue dejado en tierra, ¿cuánto de eso sería posible?, Ella lo sabía, nada, no habría posibilidad de que eso fuera posible.

Ella conocía a su hermano y los engranajes que lo hacían moverse, y sabía que de ninguna manera aceptaría tal orden, sobre todo cuando ya llevaba algo de tiempo tratando de capturar al Avatar y su honor perdido.

Además que su tío iroh fue consejero de guerra en esa misión con Zhao, las posibilidades de que zuko se infiltrara en uno de los barcos y fuera de polizón eran más que claras.

Si así fue, entonces el estaba relacionado con la desaparición de los más de cien acorazados en el polo norte.

Si el estuvo allí, entonces, aquellas palabras.

"Si ves a mi padre de nuevo, dile que se vaya preparando, porque un demonio irá por el", intriga, eso es lo que ella estaba experimentando.

"Un demonio", ella pensó.

¿Que fue lo que vio?, ¿con que cosa se encontró?, ¿que sería lo suficientemente malo para hacer cambiar a su hermano de tal manera?, Esa eran las múltiples preguntas que pasaban por su mente una y otra vez.

Ella recordó nuevamente su rostro, miedo, ella jamás vio tal cosa en zuko, el podría ser cualquier cosa, menos un cobarde.

Pero esa era la realidad innegable, el tenía miedo, además de aquellas otras palabras, aquellas palabras le hacían hervir la sangre cada vez que las recordaba.

"tu en comparación con eso, no eres nada". Ella chasqueo su lengua en desagrado.

"Eres un tonto zuzu, mira que dejarte intimidar por un don nadie", ella pensó con gracia.

Ella no creía ni un ápice de lo que su hermano le había dicho de ese demonio, ya que una sonrisa burlona apareció en su rostro.

Solo eran rumores exagerados para provocar temor en los débiles, cosa que ella no era.

Y la próxima vez que se encontrará con su cobarde hermano ella se encargaría de sacarle toda la verdad sobre el asunto.

Pero aún así muy en el fondo de su mente había un pensamiento contradictorio al cual no le hallaba respuesta, ni ninguna clase de sentido.

"¿Que diablos abra pasado con la flota principal realmente?", eso era lo único que no cuadraba en todo esto, ella no tenía duda de que lo que había dicho Zuko solo eran exageraciones hechas para inspirar temor e incertidumbre, pero si ese fuera el caso, ¿cuál era la verdadera razón de la desaparición de la flota principal?.

Su mirada nuevamente se centro en la nada.

El recordó las palabras de aquel hombre sobreviviente a aquel evento, el atribuyó la responsabilidad de aquellos sucesos a aquel Dios.

Pero sencillamente eso era ridículo, e impensable.

Azula sonrió nuevamente, y su mirada se afilo.

"Que más da cual sea la verdad, al final todos se terminarán arrodillando ante mi, heredera del señor del fuego". Ella pensó con mucho orgullo y pretensión.

Pero repentinamente fue sacada de sus pensamientos ya que alguien entro tajantemente en la carpa llamado su atención.

-.. Azula..- Ty-lee la cual había entrado dijo.

-..al parecer el vehículo ya está listo para partir, ¿ya estás lista?..- ella dijo en un tono forzado tratando de sonar más animada.

Azula la vio con una pequeña sonrisa y se levantó de su asiento.

-..si, tenemos que marcharnos cuánto antes, ya e estado mucho tiempo en este lugar y no tenemos tiempo que perder..- ella camino y salió de la tienda sin decir nada más.

Ty-lee la siguió de cerca y cuando la alcanzó le pregunto.

-..bien, ¿y, hacia donde nos dirigimos ahora?..- ella pregunto con curiosidad.

Azula se detuvo delante del enorme vehículo blindado y sonrió.

Su próximo peón se encontraba en la nueva adquisición que la nación había hecho en el reino tierra, el padre de su peón Mai había sido asignado como gobernador de aquellas tierras.

Azula se giro y miro a los ojos a Ty-lee.

-..nos dirigimos a omashu..- ella esbozo una malévola sonrisa.

Un hermoso cielo azul, eso era lo que el estaba viendo con sus ojos azules en este momento, ¿pero en qué instante el empezó a ver el cielo?, Eso era algo que no sabía.

Pero de inmediato empezó a cuestionarse algo más, ¿porque no sentía el suelo debajo de el?, si se supone que está acostado viendo al cielo, debería sentir el suelo y la hierva debajo de el.

Pero no, nada.

Pronto, se dio cuenta de algo al sentir una fuerte ráfaga de viento golpear su rostro, y una familiar fuerza apretar su estómago dándole la sensación de querer vomitar por la boca y palideció al notarlo.

El no estaba mirando al cielo, el, estaba cayendo de el.

Muy pronto de hecho yaluk miro frenético a su alrededor, y se dio cuánta de que su caída no podía ser frenada por nadie, ni siquiera por el mismo.

Con resignación el trato de cubrir su cabeza con sus manos y en unos cuántos segundos más, el se estrelló contra el suelo con un sonido sordo y hueco.

Pronto una sensación fulminante lo azotó.

El giro para ver qué era y lo que vio lo dejo helado.

Su brazo derecho estaba doblado en una dirección antinatural en la cual no debería de ir.

Pronto el gritó no se hizo esperar.

-..aaaaaaaah!!, Maldición!!..- el apretó sus dientes tratando de frenar su dolor aunque fuera un poco.

El lo podía sentir claramente se había fracturado su brazo y tal vez el hombro y unas cuantas costillas.

El miro jadeando en su dolor a su alrededor, tratando de ver el que había pasado mientras solo podía oír un zumbido en su cabeza impidiendo oír adecuadamente su alrededor.

Pronto sintió algo tibio bajar por su rostro, y su vista también se vio algo comprometida ya que está se torno roja.

Sangre bañaba su ojo izquierdo nublando algo su visión.

Y a pesar de eso, el lo entendió y todo volvió en si, al mirar a una más de una docena de maestros agua a su alrededor en la misma situación o incluso en una peor situación que el, ya que muchos también estaban en el suelo tomándose frenéticamente sus piernas, el abdomen, o sus brazos mientras gritaban en agonía.

El lo había recordado.

El estaba en el entrenamiento de cuerpo a cuerpo, el objetivo de hoy, luchar contra Madara.

El se había acercado sigilosamente detrás de madara mientras el uchiha luchaba contra otros maestros agua, sin embargo se confío y al atacarlo lo único que lo recibió fue una gran patada voladora que en fuerza fue lo suficientemente poderosa como para mandarlo disparado a los cielos.

El miro un poco abatido la situación frente a el y recordó.

Hace un mes.

El entrenamiento para los maestros agua del polo norte había comenzado, ellos habían sido dirigidos fuera de la ciudad muy lejos de ella, ellos estaban en un campo abierto donde grandes y empinadas colinas se podían ver por todos lados.

La mayoría de ellos estaban emocionados por ser entrenados personalmente por el héroe que salvo a su tribu.

Ya que la mayoría allí había visto de lo que era capaz y estaban impaciente por qué les enseñará algo de su poderosa agua control.

La mayoría de los hombres allí también se vieron algo consternados al ver qué muchas de las mujeres sanadoras también estaban presentes para dicho entrenamiento, a pesar de que ellos sabían el porque se había tomado está sorprendente decisión tan repentinamente, la mayoría de ellos no comentaron nada, ya que sabían cómo la mayoría de ellas se sentían después de no poder hacer nada en la invasión de su pueblo y después de perder a muchos de sus familiares, nadie podía burlarse de eso.

La mayoría de ellas no debían rebasar los veintiséis años, aunque claro también había excepciones de edad, ya que una minoría de ellas ya estaban en sus treinta.

Sea como sea, ellas conformaban solo un tercio de la fuerza militar de la Tribu agua que había sido enviada con Madara, ellas eran un pequeño número de diecinueve, por otro lado los hombres en su mayoría eran un número de treinta y nueve, dando como resultado cincuenta y ocho tropas presentes de la Tribu agua del norte.

Aunque todos estaban emocionados la mayoría de ellos ladearon sus cabezas en confusión cuando madara solo les dió una orden esa semana, y esa fue...

-...corran..- el dijo esas simples palabras.

Todos allí quedaron incrédulos por las palabras del legendario uchiha frente a ellos.

-..¿Sencillo, no es así?..- madara dijo burlonamente.

-..espere madara-sama pensé que empezaríamos un entrenamiento más riguroso para volvernos más fuertes..- uno de los maestros jóvenes allí menciono algo confuso, ya que esto no era lo que esperaba, y no era el único allí que pensaba de una manera similar.

-..si, pensé que sería algo más..- otro maestro agua dijo con algo de duda, pero finalmente completo su oración.

-..ya sabe, algo más complejo..- el escogió sus palabras con cuidado.

Madara les dio una mirada en Blanco, y repentinamente sonrió.

-..ya veo, está bien, es justo, si quieren ese tipo de entrenamiento se los daré..-

La mayoría de los maestros agua allí, sonrieron victoriosos al ver que sus opiniones eran tomadas en cuenta.

Pero madara no termino de hablar.

-..sin embargo, según como yo los veo ustedes son débiles, demasiado..- el dijo despreciándolos un poco , tal acto no fue pasado por alto e hizo que más de uno allí frunciera el ceño.

-.. así que, que tal si me demuestran el peso de sus palabras, tienen una semana, para completar el entrenamiento actual, si lo logran completar en ese margen de tiempo, les daré aquel entrenamiento asombroso que ustedes creen..- el dijo con una sonrisa un poco más simple que las anteriores.

Todos se vieron entre ellos confusos para rápidamente darle una mirada de vuelta a madara con ojos llenos de determinación.

La asignación de madara consistía en correr tal como el dijo.

Sin embargo, el pequeño detalle era, tendrían que recorrer un trayecto de más de diez kilómetros hasta estar en el siguiente punto de encuentro.

A algunos les pareció sencillamente fácil, hasta que.

Colinas y más colinas, eso es todo lo que se podía ver frente a ellos, grandes montículos de tierra escarpadas se elevaban de una manera desigual sobre el terreno, todas estas formaciones naturales estaban en su camino, aunque estaba de más decir que no es que estuvieran en su camino, si no que, ese era el caminó.

Entonces muchos parados allí en la línea de salida, antes de empezar con el ejercicio comenzaron a plantearse el que tan sencillo sería realmente esto.

Madara en ese momento los despidió con un, " nos vemos en el punto de encuentro al este de aquí, tienen dos horas", para seguido desaparecer en una bola de humo.

Muchos no comprendía el que había pasado, pero daba lo mismo comprenderlo o no, no haría que está tarea desapareciera.

Ellos comenzaron, al principio la tarea se volvió algo trivial, hasta que empezaron a subir la sexta colina en su camino, allí es donde empezaron a darse cuenta que la cosa no era tan sencilla, el viaje fue agonizante, el sol en ese momento estaba en un punto bajo debido a que aún era de mañana, pero poco a poco ellos podían sentir como el calor aumentaba de golpe, algo que ellos no estaban acostumbrados de ninguna manera.

El infierno cobro vida en la tierra y tomo la forma de un simple ejercicio.

La mayoría al terminar con el ejercicio y llegar al punto de encuentro, estaban más que muertos en espíritu, ya que algunos se habían desmayado, colapsaron del cansancio, por el calor, o por la falta de condición física, sea como sea la mayoría se las arreglo para llevarlos hasta el punto asignado, aunque habían fallado rotundamente el primer día.

Y para su desagradable sorpresa, el Uchiha no había planeado que pararan allí, tras un breve descansó se les asignó otro punto de encuentro atravez de un espeso bosque, la distancia que había que recorrer era el doblé que al principio, veinte kilómetros.

Entonces por fin lo comprendieron la palabra entrenamiento que ellos entendían, parecía cobrar otro significado en la mente de madara.

Todo aquel día corrieron atravez de todo aquel Archipiélago, más de treinta kilómetros al final del día.

El primer día había sido totalmente agobiante, todos, nadie entre ellos se podía mover ni un milímetro tras ese extraño entrenamiento, sus músculos ardían más allá de lo que jamás habían experimentado, sus tendones se sentían rígidos como si fueran ligas tensas y desgastadas, aún con todo eso, nadie se sacaba una pregunta de su cabeza y eso era, ¿cual era el maldito propósito de este entrenamiento?.

La única ventaja que tenían con ellos eran sus sanadoras que también con gran cansancio ayudaron a los demás a recuperarse un poco aquel día con su agua control.

Dos días completos habían pasado y en esos dos días nada cambio, aunque la mayoría pudo darse cuánta de dos cosas, a ese punto, el recorrido era igual de agobiante, pero ya no se les hizo tan difícil que al principio, también en esos últimos días sus cuerpos se habían adaptado a las condiciones y se volvieron más eficientes, cosa que se notó enormemente ya que en ese tercer día todos pudieron completar la mitad de puntos de encuentro a tiempo.

Sin embargo todo cambio el cuarto día, ese día verdaderamente el infierno comenzó.

Ellos estaban corriendo atravez de ese mismo bosque cuando de la nada uno de ellos tropezó y cayó al suelo.

Algunos de ellos se pararon para ayudarlo, al fijarse que había hecho tropezar a su compañero, muchos quedaron confundidos, solo era una cuerda, nadie pudo procesar el porque, pero obtuvieron su respuesta unos segundos después.

Detrás de ellos se pudieron escuchar algunos zumbidos audibles.

Fue repentino, muchas cuchillas con formas que ellos jamás habían visto salieron disparadas hacia los maestros agua que se habían detenido.

Todos quedaron helados al ver cómo las cuchillas golpeaban sin piedad a sus compañeros, clavándose en sus piernas, hombros, y espalda.

Rápidamente hubo gritos de desconcierto y una agitación de nerviosismo se levantó entre ellos, que miraban atónitos.

Todos no podían seguir estos eventos tan desconcertantes y una agitación de nerviosismo se levantó entre ellos, que miraban a todos lados en busca del responsable.

Y rápidamente lo descubrieron.

-..¿Que sucede?, ¿jamás habían visto una trampa en su vida?..- aquella persona no se mostró pero su voz retumbaba por todo el bosque.

-.. madara que significa esto!!..- yaluk entre ellos gritó furioso.

-..si, lo sé, como se abran dado cuenta, las cosas han cambiado, ya no me interesa verlos correr, almenos que sea por sus vidas..- aquella voz salió fríamente.

Todos se helaron al escuchar aquello.

Pero la voz de Madara se volvió a oír.

-..el bosque y todos los puntos de encuentros han sido modificados como ya se abran dado cuenta, no solo tendrán que hacerle frente a aquellas trampas, si no que también a mí...- el dijo sin vacilación en su voz.

Muchos allí palidecieron al oír aquello.

-..estás bromeando, ¿verdad?..- yaluk dijo, y parecía haber hablado por todos, ya que caras de temor y vacilación se podía ver en sus expresiones.

-..No..- fue la respuesta firme que se escucho.

Todos miraron en consternación hacia sus compañeros caídos.

-..pero ellos están heridos..- una de las sanadoras jóvenes alegó.

-..estás en el campo de batalla, cientos de enemigos ya hacen a tus espaldas, ¿Qué decisión tomarás?..- la voz de madara sonaba fría.

-.. ¿o?, ¿acaso son ajenos a esta escena frente a sus ojos?..- madara dijo con una voz cortante desde la oscuridad del lugar.

La mayoría allí apretó sus dientes y puños, ellos lo sabían, ya habían presenciado esto recientemente tras el ataque a su tribu, eso y los que no pudieron proteger, sus amigos, sus padres, eso y mas atormentaban a más de uno allí en sus sueños, ¿pero está vez, ellos tendrían la fuerza para proteger a los demás?, ¿ A sus compañeros, a sus amigos, y por supuesto, a la futura gente inocente que se encontrarían en su camino hacia la paz?, ¿podrían siquiera ayudarlas?.

Todos se quedaron atrapados en sus pensamientos como si esperaran alguna clase de iluminación, pero la respuesta pronto llegó en forma de una chica joven que para asombro de todos vieron con sorpresa como se lanzaba hacia sus compañeros que ya hacían frente a ella.

Ella se posiciono al lado de sus compañeros caídos, retiro las cuchillas dándose cuenta en el proceso que las heridas no eran mortales y no habían causado ninguna hemorragia, rápidamente se hecho a uno de ellos sobre sus hombros sorprendiendo a todos.

-..No más!!, está vez sin duda alguna protegeré a todos!!..- ella grito aquellos mientras empezaba a correr.

Muchos quedaron con la boca abierta, pero de inmediato supieron cuál era la respuesta.

Ellos habían venido aquí por algo, querían un cambio, cambiar algo importante en este mundo, y si se quedaban dudando de lo que realmente tenían que hacer, las cosas no cambiarían, solo terminarían igual que antes, solo observando sin poder hacer nada más, y eso, eso era algo que juraron jamás volver a permitir.

Copiando su ejemplo, muchos de ellos cargaron a los heridos y los llevaron con ellos dirigiéndose al punto de encuentro donde sabían que podían descansar brevemente y tratar las heridas de sus compañeros, comer algo y recuperar fuerzas para el siguiente punto de encuentro.

Porque algo había de verdad en esta situación, en la futura guerra en la que ellos entrarían no abría descansos, ni lugares seguros, ellos ya lo habían vivido, y sabían perfectamente que sus enemigos estarían lejos de ofrecerles una sola ventaja.

Esa última semana, había sido dura, las trampas eran variadas y estaban siempre ocultas, aquellos que caían en ellas tenían dos opciones, correr como pudieran por su cuenta, o pedir ayuda.

Las trampas eran varias, desde pequeños e imperceptibles cables casi transparentes que disparaban cuchillas, hasta cuerdas que te mandaban a estrellarte con un árbol, o de plano te lanzaban un objeto con un peso muerto capaz de acabar contigo, la ventaja de estás últimas es que eran muy lentas y la mayoría de ellas podían ser evitadas al ser activadas, pero entre las más letales, estaban los huecos en el suelo, la mayoría de ellos tenían puntas en sus interiores, no tan altas como para empalarte vivo, pero a algunos de ellos si les había perforado una mano o una pierna, madara había mencionado que normalmente estas trampas iban acompañados de un potente veneno, y estaban destinadas a matar si o si a las personas que cayeran en ellas.

La mayoría de las veces la heridas causadas por las trampas no eran fatales y podían ser tratadas con el agua control, sin embargo también había excepciones y accidentes, en ese caso para sorpresa de todos, el mismo Madara se encargaba de tratar estas heridas, y para sorpresa de todos, la curación era casi instantánea, llegando a cerrar heridas abiertas, o sanar fracturas graves en pocos minutos.

¿Cómo podía hacer aquello?, Muchas de las maestras agua preguntaron con mucha curiosidad ya que ni siquiera su maestra yugoda la curandera maestra de su tribu podía sanar heridas en segundos o minutos con tanta facilidad.

Por supuesto madara no respondió ninguna de estas preguntas, y solo les dijo que volvieran a su entrenamiento.

Las trampas eran una cosa, y sin duda en su momento fueron problemáticas, pero lo peor no era eso.

Madara, ese era el verdadero reto.

Ahora ya no solo tenían que correr, si no que también tenían que esquivar, tanto proyectiles, así como técnicas de agua y eléctricas que ellos jamás habían visto, ¿como siquiera el podía hacer aquello?, el pelo azabache tampoco había respondido a ello.

La mayoría de ellos en dos semanas pudieron desarrollarse enormemente, sin duda el correr te podría dar ciertas habilidades, pero cuando lo hacías para salvar tu vida o la vida de tus compañeros las cosas cambiaban completamente, gracias a esto los progresos físicos de todos, así como sus habilidades sensoriales para detectar el peligro, y estar atentos y concentrados en todos momento se desarrollaron en una escala nueva para ellos.

Más allá del sufrimiento, y la agonía que habían tenido que pasar en esas dos semanas, pudieron darse cuenta de todo lo que habían podido ganar, y una nueva confianza se cernió sobre ellos, gran error!.

Entonces nuevamente las cosas habían cambiado repentinamente otra vez.

En una noche que parecía ser normal, algo extraño por no decir menos había sucedido de golpe.

En los cuarteles en los que ellos dormían escucharon un ruido inquietante o eso era lo que muchos de ellos pensaban, se despertaron para ver qué había producido ese ruido, Yaluk mismo fue uno de ellos, pero lo único que los recibió fue el confuso olor del aire húmedo, así como la nueva sensación de la tierra húmeda y la hierva bajo la planta de sus pies desnudos.

Todos saltaron en alarma al verse envueltos en un bosque en plena oscuridad sin ninguna razón aparente.

Pronto ellos recibieron una nueva lección con el estrés del combate al límite.

Todos los maestros y maestras agua allí escucharon un zumbido familiar rompiendo el aire, y sus instintos se activaron cómo un rayo viajando atravez del aire.

Aún sin saber que estaba pasando o hacia donde dirigirse, ellos se lanzaron en direcciones contrarias tratando de esquivar lo que ellos suponían que eran cuchillas.

Sin embargo algunos de los que más habían caído en estás clase de trampas anteriormente, pudieron escuchar una pequeña diferencia en ese sonido, era similar, pero a la vez ligeramente diferente.

Ellos saltaron esquivando las armas punzocortantes las cuales se clavaron en los árboles, y en el suelo.

Para la sorpresa de muchos incluso en la oscuridad de aquel bosque pudieron evitarlas con éxito.

Pero todos los maestros agua se sorprendieron al ver que eran estás armas.

Ya que no eran cuchillas como ellos pensaban, eran espadas largas pero estás estaban ligeramente curveadas.

Pronto se escucho una voz en la oscuridad.

-..si no quieren morir, más vale que empuñen esas armas..- era la voz del uchiha.

Todos no lo dudaron ni un segundo y se lanzaron por una espada a toda velocidad.

En cuanto las tomaron se oyeron centenares de objetos rompiendo el aire a una velocidad sorprendente.

Rápidamente la mayoría de maestros agua se lanzaron tras los árboles tratando de cubrirse, al mismo tiempo que se movían constantemente atravez de estos.

Si algo les había enseñado estás dos semanas de entrenamiento con madara, es que si te quedabas quieto, estabas perdido, el movimiento constante aumentaba tus probabilidades de supervivencia de una manera sorprendente, la mayoría de ellos tuvo que aprender eso a las malas.

Todos habían esquivado exitosamente la lluvia de muerte que madara les había lanzado, sin embargo algo nuevo se Escucho, algo más aterrador, algo escalofriante, algo que les dejo helada la sangre a más de uno allí.

Pisadas.

Se oyeron pisadas a treinta metros de ellos en esa profunda oscuridad del bosque.

Todos tragaron con nerviosismo.

Entonces Yaluk conecto los puntos, el porque tenía una espada en su mano en este momento, y palideció.

-.. el momento en que dejen de correr a llegado, la hora de luchar comienza aquí y ahora..- los aces de luz de la luna se escurrieron entre las hojas, e iluminaron débilmente a la persona que había dicho esas palabras.

Madara Uchiha estaba frente a ellos a solo unos cuántos metros.

Los ojos de todos se conectaron con el, y al instante, el había desaparecido.

Todos miraron frenéticamente a todos lados buscando, pero no pudieron ver nada, miedo e incertidumbre llenaron el pecho de la mayoría, sin embargo un gritó los saco de sus pensamientos.

-..atrás de nosotros!..- una maestra agua grito.

Al instante se oyó el metal chocar contra el metal.

Yaluk en ese entonces miro con sorpresa ya que ni siquiera el fue capaz de detectar a madara.

Y sin embargo esa chica, otra vez ella, no solo lo había localizado, si no que había batido su espada contra la extraña cuchilla que el uchiha tenía en la mano, parándola en seco.

-..la armadura, concentrase en el tintineo de su armadura..- ella grito.

Madara sonrió al escuchar esto.

-.. tienes buenos instintos, pero, no es suficiente..- el aparto la espada de la chica usando el kunai que tenía en su mano, la chica se sorprendió por tal acto tan repentino y no pudo reaccionar a tiempo para esquivar el puño que golpeó contra su estómago.

Los demás vieron con absoluto asombro y temor por su integridad física, como aquella chica fue mandada a volar en línea recta hasta que finalmente su cuerpo golpeó contra un árbol produciendo un gran estruendo y un escalofriante crujido, y sin embargo, ella no soltó la espada.

Ella comenzó a escupir algo de sangre.

Todos vieron esto con temor y miraron a Madara.

-..no malinterpreten las cosas, solo porque puedo sanar sus heridas no significa que no hay nada de que preocuparse, porque desde mi punto de vista, solo significa que puedo azotarlos como yo deseé, y por mucho que lo haga, no se romperán..- todos jadearon con terror al escuchar esa línea de pensamientos, y temblaron.

-..así que den su mayor esfuerzo, porque pueden estar seguros de algo, está noche, no saldrán de aquí en una pieza..- el uchiha mayor sonrió maliciosamente.

La batalla duro toda la noche, fue larga y cansada, los sentidos de todos allí estaban al límite constantemente, mientras trataban de esquivar, retroceder, y atacar adecuadamente para evitar ser heridos de una manera dolorosa y brutal, ya que algunos habían sido testigos del resultado de ser precipitado, muchos de sus amigos que habían atacado descuidadamente a madara y pagaron el precio, muchos fueron apuñalados tajantemente en el estomago, mientras que las extremidades de muchos otros fueron retorcidas hasta que sus huesos y articulaciones no pudieron soportar la tención y se vencieron con un crujido repugnante, así era, madara estaba combinando sus habilidades de Taijutsu, con su habilidad de kenjutsu.

Muchos de los maestros agua allí vieron esto con sorpresa, ya que ni uno solo de ellos había pensado en combinar sus habilidades de esa manera jamás, madara no solo confiaba en sus armas, ya que aún cuando no las tenía en sus manos parecía incluso más peligroso que antes.

Entonces finalmente algunos comprendieron, el porque de algunas cosas que no lograban entender en cuanto su entrenamiento.

Pero entenderlo no lo hacía menos imposible.

La mañana llegó al bosque, el sol se metía entré las hojas de los árboles, e iluminaron un área completamente tapizada con armas blancas, cuchillas, espadas, y sobre todo, docenas de maestros aguas heridos, exhaustos, y algunos agonizando de dolor.

Muchos de ellos lo sabían, el entrenamiento era brutal, pero esto, esto los haría más fuertes.

Fue así que yaluk salió de sus pensamientos con mucho dolor, aún no se había acostumbrado a eso, ya que en semanas anteriores el al igual que varios de sus amigos aquí habían sido de los desafortunados, recibiendo más castigo del que hubieran deseado recibir.

El trato de levantarse, pero se encontró con que le era imposible, así que plenamente consiente de sus lesiones opto por quedarse tirado en el suelo.

Entonces giro su cabeza y su mirada cayó hacia el evento que estaba ocurriendo a varios metros de el.

Si algo el, al igual que sus demás compañeros habían aprendido recientemente, es que entre ellos habían personas que sorprendentemente habían sido privilegiados con el talento natural, con las habilidades innatas para luchar, dotados con cuerpos resistentes y más fuertes que la mayoría de ellos, y era por esto mismo que la mayoría de los maestros agua no podían comprender una sola cosa, ¿como era posible esto que estaba pasando frente a sus ojos?.

Hubo un agudo sonido viniendo de un choque repentino de espadas.

Aún el suelo Yaluk miro con total sorpresa en su rostro la escena que se desarrollaba frente a el.

Las dos hojas de una espada y una cuchilla estaban chocando frente a frente, una no podía cortar la otra, y todo se resumía en una competencia de fuerza por la dominación, una de las hojas pertenecía a madara, y la otra, a una chica morena, una maestra agua que no debía ser mayor que madara, ella era joven, su cabello era castaño e iba marrado en una corta cola de caballo que caía sobre su espalda, un ligero viento soplo en el árido lugar y agitó los varios mechones de cabello de la chica que caían sobre el lado izquierdo de su frente.

Desde que Madara había comenzado el entrenamiento de los maestros agua, el había visto varias personas aquí tanto hombres como mujeres que tenían talento innato para la batalla, pero dentro de todos ellos, está chica frente a el, sobresalía enormemente, claro que hablando de los estándares de su mundo, ella no seria nada, poseyera talento o no, pero en este momento el no estaba en su mundo y sabía que la destreza y talento de está chica era algo que debería tenerse en consideración.

Desde el comienzo ella parecía presentar una mentalidad completamente nueva, ¿o se debería decir radical?.

Cuando el ordenó en varios entrenamientos que lo atacarán con intenciones de matar, la mayoría, por no decir todos estaban dudosos respecto a ello, ya sea porque no se atrevían por miedo, respeto, o cualquier otra razón, el tuvo que enseñarles con el dolor, y castigo el porque tenían que hacerlo, y al final si lo habían hecho.

La única anomalía en todos ellos, fue está chica frente a madara, ella era la única que desde el primer momento lo atacó sin piedad y con todas las intenciones para matarlo si tenía la oportunidad.

Ella llamaba la atención de madara, ¿Qué la movía?, ¿Por qué quería volverse más fuerte?, Eso era algo que Madara intuía.

Hace unas semanas ella se había lanzado para salvar a sus compañeros caídos, ella sin dudarlo siguió adelante, dándole el ejemplo a los demás.

Poseía valor, destreza, y una voluntad férrea para aguantar los más dolorosos castigos de la batalla.

Madara muy rápidamente hecho una mirada a su alrededor, ellos estaban en un gran claro, en el centro rodeados por varías colinas, el suelo era rocoso y firme ideal para el entrenamiento, en este momento ya no quedaba nadie más de pie, el despachaba a lo mucho con un movimiento a la mayoría, solo los más prometedores aquí podían soportar a lo mucho tres de sus movimientos antes de caer rendidos por sus lesiones o el agonizante dolor proveniente de ellas.

Pero otra vez está maestra agua frente a el, había demostrado un crecimiento absurdo, comenzó soportando dos movimientos, luego tres, superando las expectativas de la mayoría comenzó a esquivar cuatro movimiento, luego fueron cinco y ese era el límite hasta hoy, era lo más que la mayoría podía soñar con aspirar aquí, esquivar los golpes de madara no era una cosa fácil, y era aún peor el contraatacar.

Todos alrededor miraron expectantes la contienda.

La chica dio un salto hacia atrás y lanzo un corte diagonal a madara, el cual en vez de esquivar, lo tomo de frente con el kunai en su mano derecha y lo apartó fácilmente.

Sin embargo la chica no acabo allí, ya que cayo a ras de suelo y lanzo otro rápido corte bajó a los pies de Madara, el cual salto en el aire y le envío una gran patada voladora a su cabeza, ella pudo no pudo reaccionar a tiempo y solo pudo cubrir su cabeza con su brazo izquierdo.

La patada conecto a la altura de su hombro y fue mandada a volar unos cuántos metros en línea recta chocando un par de veces con el suelo.

Ella sintió como su hombro se encendió en llamas, y apretó sus dientes, ¿Estaría roto?, No, no lo estaba, ella lo sabía porque fue sanadora.

Madara vio con interés como la chica morena de ojos azules hacia una extraña maniobra con su brazo derecho, y al instante hubo un sonido ahogado viniendo de su hombro.

"Jo, ya veo", madara sonrió internamente, ella se había acomodado el hueso que había salido de su lugar.

Ella ya había gastado dos de sus movimientos, dolor, estrés, ¿que tanto eso desgastaba a una persona?, Aunque madara sin duda podía despachar fácilmente a la niña, el propósito de esto era la experiencia y el crecimiento, por eso la habilidad con la que Madara estaba luchando contra todos era algo que se podía comparar con los mejores maestros de artes mixtas de este mundo, o bien podría ser comparado con la habilidad que ostentaba el señor del fuego Ozai, lo que se traducía como una fuerza insignificante para madara, pero el los quería acostumbrar a esta fuerza.

Sudor frío corría por el rostro de la muchacha mientras jadeos pesados podían oírse en su respiración.

Ella se levantó un poco tambaleante, y miro fijamente a madara con esos ojos azules zafiro que transmitían alguna clase de fiereza.

Ella se lanzó, muchos pensaron en lo descuidado de aquel movimiento, ella lanzo un estoque con la punta de la espada al pecho de madara, sabía que atinarle a la cara seria poco probable, así que apunto a lo seguro.

Madara vio esto, y al igual que ella se lanzó hacia adelante, cosa que sorprendió a muchos, ya que la mayoría seguramente harían todo lo posible para moverse a un lado y evitar ese ataque.

Pero al igual que antes madara uso el kunai en su mano izquierda para desviar la trayectoria de la espada a un lado y que ella fallara en su objetivo.

Sin embargo, ella esperaba esto.

Soltó la espada un segundo y lanzo un puñetazo a la cara de madara con su brazo derecho, madara vio está acción con suma lentitud, pero aún así, el no se movió y de buena gana recibió el puño de frente bloqueándolo con su brazo derecho.

Todos se sorprendieron y quedaron con la boca abierta.

Ella había conectado un golpe, y pesar de que este había sido bloqueado, era la primera vez que alguno de ellos lo hacía.

La chica no espero ni un segundo mas, y fuera de cualquier cosa que hubiera pensado que hubiera logrado, ella continuo estando completamente sumergida en la batalla.

Su hombro izquierdo ardía y dolía como el infierno, pero aún así ella se las arreglo y le lanzo otro puñetazo con su brazo izquierdo, el cual el peloazabache bloqueó sin ningún esfuerzo.

Madara le sonrió, y ella tuvo un mal presentimiento.

-..no está mal, pero ese ataque necesita un golpe final..- seguido de decir aquello, el tomo las manos de la chica con fuerza, ella se dio cuenta y rápido entro en pánico.

Entonces ella lo vio, un kunai se escurrió de la manga de madara y estaba cayendo al suelo.

Ella no sabía que iba a pasar, o cuál era el propósito de eso, pero algo era seguro, sus instintos estaban gritando en ese momento.

Ella trato de salir de su agarre con todas sus fuerzas pero vio que era inútil, y fue demasiado tarde.

El kunai al estar a la altura de la pantorrilla, Madara pateo el mango de este, y al instante el kunai salió disparado con gran fuerza hacia el estómago de la chica la cual apenas pudo reaccionar a esto, hasta que por fin su cuerpo registro el daño.

-..aaaaaaaahhhh!!..- ella dio un fuerte grito de agonía, y al instante madara la soltó, y en un movimiento limpio y preciso le dio una fuerte patada en el pecho que la mando volando seis metros hacia atrás, ella fue lanzada y rodo estrepitosamente por todo el terreno de aquel lugar, hasta que finalmente se detuvo.

Todos miraron fríos aquella escena, sin duda ahora estaba acabada, está vez sin duda ya no se levantaría.

La luz en los ojos azules de la chica se nublaron mientras miraba al suelo y una sensación tibia se esparcía por su abdomen, ella jadeaba pesadamente, su cuerpo dolía, su hombro ardía como si estuviera en llamas, y con seguridad este sería el segundo peor día de su vida, pero, ¿cuál fue el primero?.

Ella miraba hacía la nada, ¿Porqué luchaba con tanta dedicación?, ¿Qué lograría?, ¿Qué quería sacar de todo esto?.

Una neblina cubrió su visión como si estuviera a punto de perder la conciencia, y un recuerdo de antaño llegó a su mente.

-..¿Papá papá, que son estas?..- una pequeña niña envuelta en un abrigo azul le pregunto.

Un imponente hombre con cabello negro corto, y tez facial muy dura le contesto con una cálida expresión.

-.. esas son focas bebé, ¿te gustan?..- el le sonrió a su hija.

La cara de la niña se ilumino.

-..Umu..- ella dijo asintiendo y se acercó a la pequeña foca a su lado y la acaricio.

-..aaw, está fría, pero son muy lindas..- ella hablo sorprendida pero en un tono feliz.

-.. jaja, pues más vale que la atrapes bien, porque va a ser nuestra cena hoy..- el dijo con una sonrisa burlona y malvada en su rostro, mientras se acercaba con los brazos abiertos a ella y la foca bebé.

Ella rápidamente se puso de pie, y abrió sus brazos de par en par de una manera protectora alrededor de la pequeña foca.

-..alto!, No dejaré que lo intentes, yo la protegeré..- ella dijo eso mientras inflaba las mejillas y una expresión mortal aparecía en su rostro tratando de parecer intimidante.

Su padre solo se sonrojo internamente, mientras pensaba en lo linda que era su pequeñita.

-..ya veo, pero, ¿qué harás para evitarlo?..- el dijo fanfarroneando.

La pequeña puso las manos en su cintura y lo señaló con su mano izquierda.

-..yo!, Pelearé!!, Aaaaaah!!!..- y con eso ella se lanzó en dirección a su padre.

El solo vio como su hija envuelta en aquel esponjoso suéter se lanzaba a el para darle una lección, más felicidad golpeó al hombre en el momento en que la niña lo tacleo de una manera muy esponjosa, pero ella lo sujeto de las piernas.

-..vete!, Corre!, Deprisa!!, Yo lo detendré!!..- la niña le había gritado eso a la pequeña foca, que de alguna manera entendió el mensaje y de una forma graciosa se movió saltando sobre el hielo, hasta que cayó al agua.

-..si!, Gane!..- ella levantó su mirada para ver a su padre, que sonreía de una gran manera, y de la nada le dio un gran abrazo transmitiéndole su calor.

-..está bien Nakoma, está vez la victoria es tuya..- el le dijo cálidamente.

Lágrimas Caían por el rostro de la chica que yacía aún sobre el polvoso suelo, el sol caía sobre ella bañándola con su calor, pero misteriosamente ella solo podía sentir un enorme frío sobre ella.

" Papá, lo lamento", ella pensó.

Un día antes de la batalla en la tribu agua del norte, en las puertas del Palacio, ella había estado en contra de que su padre fuera a la batalla, ella tenía un mal presentimiento de todo aquello.

-..de ninguna manera!, ¿enserio nos vas a abandonar aquí?..- ella le había gritado eso.

Su madre y su hermana pequeña a su alrededor se quedaron en silencio.

-..se como te sientes, pero no hay opciones aquí, tengo que luchar, por ustedes, por todos..- el dijo seriamente.

-..pero, ¿ porque?..- ella dijo abatida.

-.. porque, si yo no lucho por ustedes, ¿Quién más lo hará?, ¿Quién más las protegerá?..- el le dio una sonrisa algo triste.

Ella apretó sus puños con frustración.

-..ya veo, entonces, déjame ir contigo!!, déjame luchar a tu lado!..- ella gritó con la mirada más férrea que jamás había dado.

Su padre, y su madre detrás de ella se sorprendieron al igual que su hermana pequeña.

-.. espera!, Nakoma que clase de tonterías dices!..- su madre le gritó!.

Pero su esposo le hizo un gesto con su mano para que se detuviera, la cual ella captó y por la tensión del momento lo dejo en las manos de su esposo.

El miro a su hija con una mirada muy pesada, y sin embargo ella no escapó de sus ojos.

-..¿lo as olvidado?, tu me as enseñado a luchar, me as enseñado a tomar una lanza, una espada!, Yo!..- ella estaba casi gritando eso.

Era cierto, en el pasado cuando era una adolescente, ella había querido entrenar con los hombres, pero debido a que era mujer no se le había permitido ya que esa eran las costumbres de la tribu, ella solo tenía el deber de centrarse en sus técnicas de sanación, como todas las mujeres de allí, y fue por mero capricho que le pidió a su padre que le enseñará a luchar, aunque fuera un poco, fue en esa época donde su padre igualmente por mero capricho y fuera de la vista de la gente de la tribu, enseño parte de lo que el sabía a su hija, el no había tenido hijos, así que de alguna manera cuando su hija le pidió que le enseñará a luchar, y a usar su agua control, el se sintió muy feliz, a pesar de que sabía que no era lo correcto.

Pero justo ahora, las cosas eran diferentes.

-..basta!..- su padre alzó su voz.

Pero después de un instante, le dio una cálida sonrisa a su hija.

-..Nakoma, ¿alguna vez, te he dicho que significa tu nombre?..- el le dijo con una expresión amable.

La chica morena de ojos azules se quedó confundida, pero prestó atención.

-.. significa, aquel con un gran espíritu..- el Menciono y puso una mano sobre la cabeza de la niña.

-..creciste siendo así, eres fuerte y tienes un gran valor, es por eso, que necesito que me hagas un favor muy grande..- el acaricio el cabello castaño de su hija.

Ella solo lo miro preocupada y con unas cuantas lágrimas en las esquinas de sus ojos.

-.. necesito saber que tu madre y tu hermanita están bien, y en buenas manos, no le puedo confiar eso a nadie más, así que, te lo encargo..- el le sonrió verdaderamente desde el fondo de su corazón.

El pecho de ella se apretó.

-..¿Me prometes que volverás?..- ella dijo mientras apretaba firmemente los extremos de su abrigo, y unas lágrimas empezaron a salir de sus ojos.

-..si, te lo prometo, ahora se que estarán a salvo Contigo, puedo luchar sin preocupaciones, gracias hija..- el la envolvió en un cálido abrazo.

Pero, el ya no había vuelto, y ni ella pudo proteger a su familia, al final, ni uno de los dos habían podido cumplir sus promesas.

Aquel día cuando aquellos soldados de fuego irrumpieron en el palacio, ella fue una de las personas que sufrió los efectos colaterales de la explosión de la pared del palacio, uno de los escombros la golpeó y poco pudo hacer, por no decir que no pudo hacer nada, es más, fue todo lo contrario, ella fue tomada como rehén cuando estuvo inconsciente y gracias a ella por poco todos pierden a sus familias, súmale a eso que no pudo proteger a su hermana Lan, ni a su madre.

Si no fuera por está persona frente a ella, Madara Uchiha, todos lo abrían perdido todo, lo cual no estaba muy lejos de la realidad, ya que muchas personas al igual que ella, perdieron a sus padres, abuelos, e hijos.

Ella recordó cuando le dieron la noticia que su padre había muerto en combate, sencillamente no lo podía creer, toda su familia se había quedado en shock, negando completamente la realidad, pero ¿Por qué había pasado eso?, Se suponía que el avatar estaría allí para ayudarlos, pero al final el nunca apareció, el los había abandonado, pero en cambio alguien más los había salvado, no dominaba los cuatro elementos, y aún así se las arreglo para aplastar a sus enemigos.

Muchos al principio estaban asustados por está persona al ver la destrucción que había causado, pero ella lo sabía en su corazón, el era un héroe, había destruido a esas malas personas, hizo justicia por aquellos que no podían hacer nada más que mirar impotentes, así que no pudo nadamas que sentir mucha alegría al ver qué sus enemigos fueron completamente aniquilados.

Al ver qué su padre que había fallecido, no había muerto en vano, al final, ella se enteró que su padre había muerto intentando proteger a los más jóvenes, eso la lleno de orgullo, y al escuchar las palabras de madara, solo pudo derramar lágrimas al sentirse inútil e inservible, porque no era nadamas que la tangible verdad.

Pero al mismo tiempo, ella ya no quería ver más esta clase de Mundo, donde todos tenían que perderlo todo, ella quería al igual que todos desesperadamente crear ese mundo del que hablo madara, por su hermana menor Lan, por su madre, por su fallecido padre, no quería ver a nadie más ser lastimado injustamente por está miserable nación.

Así que lo daría todo!, Todo lo que tenía, seria más fuerte bajo cualquier costo!, No importa el precio que tenga que pagar, ella cambiaría este mundo junto a todos!, y haría que su padre donde sea que estuviera, se sintiera muy orgullosa de ella.

Madara vio de reojo a la chica doblada en el suelo y solo dio un leve suspiro.

"Parece que a sido todo".

El se giro e iba a decirle a todos que el ejercicio había terminado, pero.

Todos allí los que habían observado el breve combate abrieron los ojos con incredulidad y sorpresa.

Se escucho una pisada detrás de madara, y este se paró en seco.

El giro levemente su cabeza, y allí estaba.

El entrecerró sus ojos.

-..¿porque continúas?, ¿Por qué sigues peleando?, Aún cuando sabes que vas a morir..- Madara dijo seriamente.

Los ojos zafiros de ella parecieron brillar al oír aquello.

-..para proteger a los demás!, Para que nadie mas tenga que perder a nadie en este infierno de mundo!!..- ella grito hasta que su voz quedó afónica y su garganta se seco.

Todos se sorprendieron al escuchar palabras tan directas y decididas.

Madara la miro unos cuántos segundos impasiblemente, y finalmente dijo.

-..¿Cuál es tu nombre?..- madara pregunto, mientras levantaba la espada de la chica que había quedado a pocos metros de el.

-.. Nakoma, ese es mi nombre..- ella dijo mientras estaba en cuclillas temblando mientras luchaba por ponerse de pie, y sostenía la herida abierta y sangrante en su abdomen con su mano izquierda.

-..ya veo..- madara miro la cuchilla de la espada, y por un segundo, vio el reflejo de Hashirama.

-..tu, te harás fuerte..- el dijo y de inmediato lanzo la espada en su mano y está cayó a pocos centímetros al lado de Nakoma que aún se encontraba con una pierna sobre el suelo.

Ella quedó un poco sorprendida por sus palabras, y no era la única, la mayoría allí estaban sorprendidos, madara había elogiado a esta chica, ella que no se veía especialmente fuerte, ni pareciese que tuviera ningún talento natural tampoco, pero sabían perfectamente que la realidad era otra.

-..pero, esta será tu última oportunidad, yo me encargaré de eso..- madara le dijo con una voz fría.

Ella por su lado por el rabillo del ojo miro algo a su lado, era otra espada que yacía a unos metros de ella, está parecía estar algo cuarteada por el choque constante.

Este dolor era espeluznante, jamás había sentido nada igual en su vida, su mente quería empezar a dar vueltas y su vista se nublaba a cada segundo que pasaba, como si fuera a colapsar en cualquier momento.

Sangre caía por su frente y recorría parte de su cara hasta bajar por su mejilla.

Madara vio con sorpresa como la chica se levantó tambaleante, y aún así.

Ella tomo otra espada extra con su mano izquierda la cual debería estar utilizando para cubrir su herida, al parecer no le importo mucho.

"¿Así que este realmente será tu último ataque, eh?", el pensó con interés.

El dolor en su abdomen estalló y ella sintió como el doble de su sangre salía por su herida debido a la presión que estaba ejerciendo.

Ella levantó sus dos espadas, a este puntos ya no podía sentir sus brazos, salvo una sensación eléctrica y punzante recorrer estos.

Las espadas pesaban el triple de lo que al principio, y sin embargo se las arreglo para poner una al frente y otra a su lado, tomando una extraña postura que nadie allí había visto jamás.

Ella dio un respiro hondo y a pesar de haber dado una buena bocanada de aire, ella sentía que sea ahogaba, pero aún así, y sin dudar en lo que tenía que hacer, ella corrió hacia Madara, el primer paso fue agonizante, sus piernas pesaban lo mismo que el plomo, y en cualquier segundo ella perdería todas sus fuerzas.

Madara saco otro kunai de su manga, lo tomo con firmeza y lo lanzo con mucha destreza y velocidad a la chica.

Sus sentidos se agudizaron y visualizaron el borroso ataque, ella blandió con velocidad la espada en su mano derecha, y tal vez fue un golpe de suerte o mera casualidad, pero ella golpeó la cuchilla, sonó un Clack y el kunai salió volando en una dirección diferente.

Ella dio un salto largo entrando en el rango para su próximo ataqué, ella blandió ambas espadas y dio un corte en cruz hacia donde debería estar Madara, debería porque en el momento en que lo había hecho el ya no estaba allí.

-..nada mal, pero no es suficiente..- el le dijo mientras recargaba su espalda con la espalda de ella.

Ella quedó sin palabras, pero, rápidamente salió de su shock del momento, y giro violentamente su cuerpo, mientras un veloz corte se dirigía a la espalda de madara, el ardor en su abdomen estalló, mientras podía sentir el sabor a metal inundar su boca.

Madara no retrocedió ni salió del rango de su ataque, el solo se agachó pasando la hoja de la espada a centímetros de su rostro, tanto así que pudo ver por unos milisegundos su rostro reflejado en la espada.

El pateo la mano de la chica, ella gruño e instintivamente soltó la espada de su mano derecha, en un movimiento ágil lleno de pura destreza, madara tomo la espada en el aire y la balanceo con velocidad hacia el rostro de Nakoma que a duras penas reacciono y bloqueó la hoja con su propia espada.

Al chocar hubo un crack, y al instante la espada de madara se rompió en cientos de fragmentos de metal.

Los ojos de la chica brillaron, ella ya no podía sentir su brazo izquierdo debido a la intensidad del golpe de antes, ni siquiera sabía si aún estaba sosteniendo su espada, solo la martirizaba el dolor en su estado más puro, y por mero instinto salvaje, ella lanzo un fuerte puñetazo con su mano derecha con toda la fuerza que le quedaba, todo lo que tenía, todo su poder iba en aquel golpe.

El puño tocó la nada, al final, ella solo pudo ver un puño ascendente frente a su rostro a poco más de tres centímetros de conectar con su cara.

"Esto, no puede!!", fue lo último que pensó.

El golpe de madara conectó, derribando a la chica violentamente en el suelo, un contra, eso era lo que la había golpeado, la fuerza su golpe combinada con la fuerza extra de Madara fue lo suficiente como para dejarla fuera de combate está vez.

Madara vio como finalmente ella había perdido la conciencia.

Lo que todos a su alrededor habían registrado como un combate que duro horas, solo había durado menos de diez segundos.

De alguna manera madara quedó un poco impresionado con el nivel de está chica, principalmente porque era muy observadora, ella fue una de las primeras personas aquí en combinar el Taijutsu con el kenjutsu, y a pesar que no tenían el tiempo suficiente para enseñarles las disciplinas más ortodoxamente, ella, al igual que todos aquí parecían aprender mejor sobre la marcha en el calor del combate.

Madara hizo una posición de mano, y al instante hubo un puff y aparecieron cinco clones de sombra.

La mayoría allí aún no se acostumbraba a esto, y aún parecían estar impresionados, pero no importa las veces que le preguntaran a madara sobre como podía hacer todas estas cosas el no respondería, así que adjudicaron todos estos eventos a alguna clase de magia.

Los clones se acercaron a los más heridos, y una llama verde ardió en las palmas de estos y empezaron a tratarlos.

-..oye, ¿estás bien?..- una maestra agua con cabello corto y ojos azules le dijo a Nakoma con una expresión algo preocupada.

Ella solo miro algo molesta y asintió.

-..ya estoy mejor, gracias..- ella se oía algo irritada.

-..¿Eh.?, ¿será que, estás molesta?..- ella menciono algo nerviosa.

Nakoma soplo su flequillo rebelde que estaba sobre su frente, y miro exasperadamente a su compañera.

-..no te preocupes lo hiciste bien, de hecho tienes los mejores resultados de todos nosotros, ¿no estás satisfecha?..-

-..no Jiang, todavía no es suficiente..-

-..no es bueno obsesionarse, ¿lo sabes no?..- una nueva voz se escucho al lado de las chicas.

-.. eso no tiene que ver contigo Dongfang..- ella agitó su mano despectivamente, molestando al joven maestro agua a su lado.

-..oye!, Estás buscando pelea después de que barrieron el suelo contigo!!..- el chico con el cabello corto y rasgos finos trato de sonar burlón y prepotente, tratando de provocar a la chica lo cual logro, pero.

-..por lo menos yo sí pude meter las manos!..- ella dijo de manera santurrona.

Una vena se hinchó en la frente del chico llamado Dongfang.

-..tu!!, Malagradecida enana!!..- el la señaló.

Sin embargo antes de que Nakoma respondiera, la chica llamada Jiang se metió entre los dos y grito.

-..ya basta!!, Dejen de pelear!!..- pero lo hizo tan fuerte que atrajo la atención de todos a su alrededor, los cuales los miraban con caras de cansancio y seguramente con pensamientos caóticos como, ¿uuaaw, son ellos otra vez?.

Los dos se dieron cuenta de esto y pararon.

-..hablando de otras cosas, ¿que harán después de esto?, ¿no quieren ir a dar una vuelta?..- Jiang dijo algo ilusionada.

-..no, me va a dar vergüenza que me vean con Dongfang..- Nakoma dijo despectivamente de nuevo.

Pero sus palabras provocaron que la mayoría de las personas a su alrededor que escucharán esto empezarán a reír entre dientes, por supuesto la cara de Dongfang se había puesto azul.

-..es broma es broma, la realidad es que voy a estar ocupada..- Nakoma dijo con una sonrisa mientras miraba al cielo con sus ojos zafiros.

-..deberías descansar, aunque madara-sama sane nuestras heridas, nuestra fuerza no se recupera..- Jiang menciono.

-.. tengo, cosas que hacer..- ella solo dio una respuesta corta mientras miraba a la nada.

Los dos se maestros agua se quedaron en silencio mirando expectantes a la chica frente a ella, porque ellos sabían lo que ella hacia en su tiempo libre, cuando no estaba entrenando hasta caer rendida, estaba atendiendo a las peticiones de la princesa yue, ayudando a tratar a los heridos de la ciudad, no era obligatorio, la princesa lo dejo en claro, pero Nakoma aún así quiso ayudar.

Sin embargo los dos fueron sacados de sus propias mentes, ya que se escucho una voz familiar.

-..eso es todo por hoy, pueden tomar el resto del día para ustedes..- Madara sonrió al decir eso, y desapareció en un shunsin de hojas.

Todos tuvieron una mala sensación al escuchar eso, y al ver la sonrisa de madara.

-..oigan, será que..- Dongfang trago pesadamente.

-..si, no hay error, tenemos que estar atentos, o nos arriesgamos a despertar en el mismísimo infierno..- Jiang menciono mientras una tez pálidas se veía en su rostro.

Y no era la única que tenía esos pensamientos ya que casi todos estaban casi gritando lo mismo.

Nakoma miro al cielo, y tuvo un extraño presentimiento.

Cerca de un lugar muy montañoso se podían escuchar muchos jadeos y una respiración muy muy agitada.

Los pies de está persona salpicaban el agua del gran riachuelo en el que estaba tratando desesperadamente de correr.

El Monge menor miro a su espalda y su corazón se aceleró en terror.

Muchas lanzas de hielo se dirigían a el con intenciones claras de empalarlo.

-..katara!!, Espera espera...- el gritó en frenesí mientras trataba de abogar por su vida.

Las lanzas se detuvieron a varios metros de el.

-..¿que sucede ahora?..- ella mordió esas palabras algo cansada e irritada.

Aang noto esto e iba a decir algo, pero sus palabras quedaron en su boca.

Ella desde hace un mes había estado enseñando su agua control al monje, pero las expectativas de eso realmente no habían empezado a salir como a aang hubiera querido.

Para empezar el entrenamiento de katara era diferente al del maestro pakku, el se centraba más en el control total del agua y de todas sus formas.

Mientras que Katara se centraba en la ofensiva, o eso creía ya que desde hace unas semanas ella solo lo estaba entrenando en como hacer lanzas de hielo, o técnicas defensivas como los látigos de agua múltiples, desde un punto de vista correcto, esto podía parecer ideal, por lo menos era mejor que solo pasarse el tiempo levitando el agua de un lugar para otro para mejorar el control del líquido, pero para aang era un asunto diferente.

El había tenido que ser el blanco de decenas y de cientos de ataques a la semana por Katara, lanzas o pequeñas cuchillas de hielo, técnicas destinadas solo para un propósito.

Esto empezaba a inquietar al monje, dejando de lado el frío entrenamiento del tiro al blanco viviente que el era.

El hecho de que Katara cada vez parecía ser un poco más distante y fría con el empezaba a preocuparlo seriamente.

Al principio no se notaba tanto, ella le daba sonrisas forzadas de vez en cuando, pero al pasar los días, esas sonrisas desaparecieron, y cuando comenzaron el entrenamiento rápidamente se convirtió en un seño fruncido.

"¿le abre hecho algo a Katara?, El pensó algo deprimido.

Ella era una de sus mejores amigas, y por no decir que la quería bastante.

El se sonrojo y se sacudió esa sensación, el asunto era, que ella había cambiado mucho, no hacia sokka, no hacia Momo o appa, su cambio fue hacia el, solo hacia su persona.

Aang miro detenidamente a Katara y vio solo unos ojos azules algo fastidiados.

El agachó un poco su cabeza y escapó de su mirada.

-..bueno solo me preguntaba si me puedes enseñar algo de agua control, ya sabes, ¿normal?, digo no quiero decir que el entrenamiento este mal, solo que, a, ya sabes, es bueno cambiar la rutina de entrenamiento de vez en cuándo, ¿no?..- el dijo todo eso mirando al agua del riachuelo que circulaba libremente alrededor de sus pies.

Katara al escuchar aquello entrecerró sus ojos.

Pero se escucho una voz diferente.

-.. vamos, dale un respiro, el pobre a sido un tiro al blanco con patas toda esta semana..- sokka menciono plácidamente mientras estaba recostado en una gran hoja extraña que flotaba en el agua tomando el sol como un reptil.

Momo que estaba encima de el, emitió un sonido como si estuviera de acuerdo con sokka.

Katara lo escucho y solo suspiró pesadamente, pero aún dándole una mirada algo despectiva al monje.

-..lo que sea, si es el caso, entonces entrena con lo que pakku te enseño..- rápidamente sin esperar a ninguna respuesta o objeción le dio la espalda a aang y se apartó de el.

Aang quería hablar con ella más y estiró una mano para detenerla, pero al ver qué le dio la espalda tan tajantemente solo se quedó paralizado en su lugar con su mano tratando de alcanzar a la nada.

Sokka aún acostado sobre esa enorme hoja solo miro sin ninguna expresión y en silencio este intercambio.

Unas semanas atrás el pensó que las cosas iban a mejorar, con el pasar de los días, pero oh, que tan equivocado estaba.

La actitud de su hermana al principio aún trataba de alguna manera de ser amable, pero con el pasar de los días y semanas se fue enfriando hasta lo que es ahora.

Es como si ella tuviera un gran problema, pero ella se negaba a hablar, el anteriormente había tratado de preguntar sobre el tema, pero desafortunadamente fue cortado, y cuando quiso insistir, que mal la paso, ella fue tan firme en ello que lo amenazo con congelarlo si no la dejaba en paz.

Aang había notado eso, y el aún menos siquiera se atrevió a preguntar, pero realmente, ¿Quién sería tan tonto para hacerlo?.

Sokka miro al cielo azul, y trato de recordar cuando fue que empezó todo esto, cuando esto se puso en marcha, la respuesta era más que obvia.

Ese sujeto de armadura roja, algo le había hecho a su hermana, no sabía el que, pero ahora menos se tragaba a ese sujeto, aunque ciertamente si lo pensaba, el había hecho cosas muy raras cuando apareció, salvo a yue de una manera misteriosa, además, ¿Qué eran aquellos ojos?.

El tuvo una mala sensación golpeando su pecho.

"no no, no debo pensar en eso ahora", el se dijo.

Lo importante ahora era su hermana, pero no importa que pensara no llegaba a ningún lado solo se cuestionaba en círculos sin llegar a nada una y otra vez.

Solo dos personas podían darle la respuesta, una era Katara y obviamente no hablaría, y el otro, era ese sujeto.

El giro su vista del cielo a aang que miraban a Katara darle la espalda muy agresivamente dejando al niño algo dolido por la acción y su actitud.

Sokka sabía que al final tendrían que hacer algo con eso.

El finalmente salió de sus pensamientos y volvió a mirar al cielo descansando de nuevo.

Pero pronto escuchó un sonido aparatoso agitar agresivamente el agua.

El miro al origen de aquella agitación, y pudo ver con un sentimiento de inseguridad, como Katara había elevado docenas y docenas de lanzas de hielo mientras las elevaba con mucho esfuerzo, y las lanzaba con más fuerza hacia una formación rocosa, destruyéndola parcialmente en pedazos los cuales cayeron sobre el riachuelo causando un sonido sordo y hueco que sacudió toda el agua del lugar.

Pero esta no termino allí, y rápidamente manipuló el agua a su alrededor para hacer varios largos látigos de agua por lo que se podía observar, aunque cualquier otro diría que más que látigos parecían tentáculos por la forma de balancearse de un lado para otro.

Ella agitó uno de ellos en dirección a la enorme roca que había caído al riachuelo antes, y para preocupación de todos, el látigo corto la roca limpiamente en un ángulo perpendicular, lo que hizo que la mitad de la roca cortada cayera al agua con otro sonido brutal del agua siendo dispersada.

Sokka solo trago pesadamente, mientras que aang veía esto con preocupación.

Al final, no se puede ayudar a alguien que no lo desea.

Yue estaba en la oficina que le correspondía como gobernante de la ciudad, las cosas en las últimas semanas habían ido de maravilla, dejando de lado ese pequeño inconveniente del primer día, todo fue convenientemente tranquilo, claro que eso fue solamente hablando de su trabajo, ya que las pequeñas escaramuzas en las fronteras marítimas del Archipiélago donde estaban habían aumentado, pero a su vez al darse cuenta de que incluso la frontera era impenetrable la mayoría de estas contiendas marítimas habían disminuido.

Claro que el declive de la reputación de la nación del fuego no se hizo esperar, ya que la ciudad que madara había tomado estaba literalmente a las puertas de la capital, que no puedas sacar a un invasor en tus propias tierras, a las entradas de tu casa, sin duda sería un fuerte golpe para la mayoría, sobre todo para una nación que jamás había sido conquistada.

De alguna manera sembró una pequeña aguja en el corazón de la nación entera, la cual ahora tenían sus ojos completamente puestos en el archipiélago.

Yue de alguna manera le llenaba el corazón de satisfacción el imaginar la expresión del señor del fuego Ozai al saber que la ciudad era irrecuperable con sus limitadas fuerzas navales, si bien la mayoría de la flota naval de la nación del fuego fue destruida, no quería decir que no podían hacer más, así que una lucha por ganar tiempo había comenzado, eso era más que obvió.

Las escaramuzas solo se centraba en demostrar su poder a pesar de sus números limitados, trataban de destruir cualquier embarcación cercana así como acorazado perteneciente a la ciudad.

Pero las cosas iban mal para ellos, ya que cada vez que trataban de hacer esto, sea cual sea la embarcación eran hundidos, no por proyectiles de sus navíos, incluso no por madara que parecía estar muy ocupado.

No.

Si no, por una enorme e incomparable bestia que ella jamás imagino ver, está tenía seis cabezas, con escamas color obsidiana, esta escupía fuego azul y derretían todo en el acto, muchos de los pobladores al verla temblaron inconscientemente al observarla por segunda vez y se refirieron a esta criatura como, Ardana, ese era el nombre de un espíritu famoso en la cultura del lugar, no se sabía la forma de este espíritu, solo se sabía que tenía ojos místicos capaces de hacerte ver la verdad.

Lo llamaron así por esto mismo, gracias a su mera presencia pudieron ver la verdad de este horrible mundo y gracias a eso pudieron aceptar las palabras de Madara en su corazón, todo al ver aquellos ojos violetas ondulados que transmitían dominación, poder, y verdad.

A yue le emocionaba un poco escuchar como madara había llegado de una manera imponente, y magistral, ofreciéndoles amablemente la liberación a estás personas así como un cambio.

Las cosas en la ciudad sin duda habían mejorado en estás últimas semanas de una manera increíble, para empezar la mayoría de personas empezaron a aceptar a yue poco a poco, una vez que su cargo como gobernante de la ciudad fue anunciado públicamente.

Claro que la mayoría de pobladores sabía que ella contaba con la aprobación de madara, así que intuyeron que este era otro cambio para mejor, después de todo solo eso habían estado experimentando últimamente, las calles eran seguras, se había acabado las extorsiones, las estafas, los abusos habían sido completamente erradicado de la faz de la ciudad, además de un claro cambio en las vestimentas del lugar, era curioso como antes había una clara etiqueta para los civiles en cuanto a la vestimenta, solo se permitía ropa de ciertos tipos de diseño, y ciertos tipos de colores, rojos normales en la nación del fuego, pero ahora con todo eso fuera de lugar, la mayoría de personas ahora podían vestir ropa a su gusto, de diferentes tipos de colores y diseños, sin mencionar que el comercio de textiles había aumentado por esto en la ciudad, sea como sea, yue estaba feliz de ver esto.

Y una de las cosas que yue había hecho en el momento de tomar el control de la ciudad, fue restaurar las cosas a los valores justos y propios, por ejemplo, los impuestos, estos antes eran completamente desorbitados, tanto para los comerciantes que a duras penas podían reunir lo necesario para subsistir pagando tres veces más lo que realmente deberían, así también para los civiles que no estaban en una mejor condición.

Por esto y más los ciudadanos decidieron darle el beneficio de la duda, y ella estuvo en el ojo público, así como en la boca de muchos, después de todo el antiguo gobernador no era exactamente el mejor hombre de todos, sobre todo cuando se enteraron de lo que ese hombre repugnante hacia en la sombras.

Así fue que madara le había recomendado que saliera de vez en cuando de la oficina y caminara alrededor de la ciudad, que conociera a su gente y se familiarizara con todo el lugar, claro todo esto acompañado de un escolta que era Yaluk, aunque ella no podía contar las veces en las que el hombre solo caía desmayado en el suelo de la oficina después de su entrenamiento.

Sea como sea, ella hizo caso a la recomendación de madara y esto había dado mejores resultados de lo esperado.

Conocer a la gente así como tratar con ella de cerca le ganó muy buenos ojos delante de la gente, ya que ellos anteriormente jamás hubiera siquiera pensado ver al gobernante Zhang Keohso hacer esto, bajar de su carruaje para hablar con la gente que estaba por debajo de el y de su clan, pero yue era diferente, ella hablaba amablemente y sin pretensiones con los niños, las mujeres, y los hombres, esto la hizo ganarse una buena reputación entre todas las personas, así como muchas veces escuchaba sus sugerencias de lo que se podía mejorar en la ciudad, cosa que al ser escuchada por ella, sorprendió a muchos, saber que sus sugerencias serían escuchadas por primera vez, eso le valió de más aceptación por parte de todos los ciudadanos.

Y varias de esas sugerencias las había escuchado, por ejemplo una de ellas, era mejorar el sistema de salud de la ciudad ya que este dejaba mucho que desear, si bien las medicinas no eran un problema gracias al comercio de hierbas medicinales, el asunto era que faltaba personal capacitado para la sanación de heridas y traumatismos leves así como severos, pero de inmediato se le había ocurrido una brillante idea.

Las sanadoras de su tribu fue la respuesta, por supuesto después de consultarlo con madara y obtener su aprobación, ella pregunto amablemente a las maestras aguas dispuesta para ello, después de todo ellas tenían ya una obligación con madara, así como su entrenamiento exhaustivo, ella entendería si fueran a negarse, pero para su gran sorpresa, muchas de ellas si aceptaron ayudar a la gente voluntariamente, así como capacitar a más personas sobre conocimientos importantes en la medicina.

Esto tuvo tal impacto en la población, y en la actitud de ellos para ella, así como para la tribu agua del norte ya que no solo ella logro mayor aceptación, si no que sus compatriotas allí, también fueron mayormente aceptados y vistos con buenos ojos por la mayoría de la gente.

-..disculpa, ¿Ya terminaste con eso?..- se escucho una voz al lado del escritorio.

Yue volvió su cabeza y vio a Rui mirándola confusa.

-..si, ya está listo, solo estaba pensando en lo mucho que todo a cambiado en este último mes..- ella dijo algo alegre.

Finalmente la comprensión llegó a los ojos de Rui.

-..si, son buenos cambios..- ella dijo con una voz algo tranquila saliendo de ella como si estuviera dando un suspiró de alivio.

-..pero tienes que darte prisa con el papeleo, recuerda que tienes una reunión importante con los jefes comerciantes al atardecer..- ella menciono de una manera disciplinada.

Esto de alguna manera siempre ponía algo tensa a yue, era como estar de alguna forma delante de su padre.

-..si si, lo tengo..- ella dijo algo cansada y se dispuso a continuar con su trabajo, pero.

De la nada las ventanas de la habitación se abrieron de golpe, y un leve viento entro en la habitación acompañado de muchas hojas verdes que revoloteaban por todo el lugar, y cuando estás finalmente se detuvieron dejaron la figura de un hombre que ellas conocían muy bien.

Un tintineo sonó en la habitación, un sonido característico de una armadura carmesí.

-..madara!..- yue dijo su nombre mientras sonreía, si bien aún seguía viendo al uchiha de vez en cuando, en el momento en que empezó su cargo se sumergió completamente en el trabajo, dejando de verlo muy a menudo, solo acudiendo a el por asuntos importantes, así como uno que otro consejo.

El uchiha la miro con esa expresión neutral que a muchos inquietaría, a la mismísima rui aún le producía una leve mala sensación, a pesar de que yue le había dicho que el era una buena persona. Sin embargo para yue era una historia muy diferente, a ella no le preocupaba, después de todo ella sabía perfectamente que las acciones contaban más que las palabras, y madara le había demostrado la clase de persona que era, la bondad que había mostrado para su Tribu e incluso para este pueblo.

El uchiha se colocó a un lado de la ventana que tenía como vista panorámica la mayor parte de la ciudad y el puerto, por alguna razón que yue no entendía, siempre que venía a hablar con ella, el siempre elegía ese lugar para estar.

El la miro fijamente y dijo.

-..¿Cómo van los preparativos?, ¿ conseguiste lo que te pedí?..-

Yue le hizo una señal con su mano a rui la cual camino hacia la estantería llena de lo libros y documentos detrás de ella, y tomo un rollo, camino hacia madara, y le extendió el pergamino.

Madara lo tomo, y sin perder más tiempo lo abrió.

El lo observó detenidamente, y sus ojos se afilaron.

-..ese es uno de los mapas más actualizados del mundo por el momento..-Rui menciono de una manera neutral.

-..mujer, ¿ya hiciste la medición completa de la ruta que seguiremos?..- Madara le hablo a rui, se pudo oír algún tipo de rechinido de dientes, pero madara no presto atención a esto.

-..si, son aproximadamente cuatrocientos kilómetros tomando la ruta auriole, hasta llegar a un punto fuera de la cordillera que separa al continente tierra con la costa del este..- ella menciono muy profesionalmente.

Madara observó está, y efectivamente había una enorme cordillera rocosa bloqueando el acceso rápido al reino tierra, pero el no tenía tiempo que perder atravesando tal zona montañosa.

Pero una voz lo saco de sus pensamientos.

-..¿realmente irás allí?..- yue pregunto con algo de duda en su voz.

La mirada del uchiha dejo el mapa en sus manos y cayó sobre yue que lo miraba de una manera inquieta.

-.. hay asuntos importantes en esos territorios, pensé que ya lo había mencionado..- el dijo con simpleza.

La falta de materiales ya estaba empezando a escasear, materiales como el plomo, el hierro, y el carbón, cosas que solo conseguirás en lugares ricos en minerales del subsuelo, y si bien el comercio actual aportaban lo necesario en cuanto a ropa y comida a la ciudad, este de alguna manera también había disminuido notablemente en comparación con antes, después de todo las rutas con la nación del fuego se extinguieron casi en su totalidad, y solo algunos aventurados se habían arriesgado a probar suerte, la cual habían encontrado, y si bien la voz de los buenos negocios se había esparcido por la nación del fuego y por algunas ciudades marítimas del reino tierra aún en pie, aún no fue suficiente en cuanto a minerales esenciales, así que el día de hoy sería el comienzo de un plan B.

-..pero, ¿lograras convencerlos?..- yue menciono un poco dudosa.

Madara se cruzó de brazos y miro fuera de la ventana, y el atardecer aparecía en el horizonte.

-..deja que yo me preocupe por eso, pero dejando ese asunto aún lado, ¿ya está listo aquello?..- fue en ese momento cuando la cara de madara adoptó otra expresión, una leve sonrisa se dibujo en su rostro.

Yue al escuchar eso, giro su cabeza, y sus ojos azules cayeron sobre una caja de madera de color negro bellamente decorada con figuras talladas con bordes metálicos, en el centro de una pequeña mesa en la habitación.

-..si, ya está lista, pero, ¿Estás completamente seguro de esto?..- ella movía sus manos nerviosamente mientras una sonrisa nerviosa adornaba su rostro.

-..¿Estas nerviosa?..- el pregunto.

-..no, es solo que, jamás pensé que llegaríamos tan lejos..- ella le sonrió al decir aquello.

El sueño de paz del que hablo madara pronto echarían raíces, y ella estaba seguro que en poco tiempo tendrían los primeros frutos a su alcance.

-.. todo marchara bien, la tribu estuvo de acuerdo en su mayoría aquel día, además esto es necesario..-

-..¿y cuando lo haremos oficial?..- yue dijo algo emocionada y nerviosa.

-..lo harás cuando yo vuelva..- el afirmó.

Entonces la mirada de madara se dirigió a Rui que estaba parada nuevamente cerca de yue.

-..¿Rui, as encontrado algún otro ejemplar?..- madara la miro interesado.

Pero está solo negó con la cabeza.

-..ya veo..- el solo dijo, pero algo de decepción se podía ver en su rostro.

Aún Rui, así como Yue todavía se preguntaban la razón del porque madara estaba buscando jade puro con tanto empeño, pero el no daba razones.

-..bien creo que eso es todo por el momento..- el comenzaba a irse.

Yue por un momento sintió la necesidad de detenerlo, pero sabía que no habría motivo para ello, pero probablemente ya no lo vería de nuevo en unos cuántos días, o semanas.

Pero aún así.

-.. espera!.- ella lo detuvo.

Madara se paró en seco a pocos centímetros de la puerta, y miro expectante a yue.

Esta al recibir la mirada de esos ojos color ónix se puso nerviosa, y trato de evitar su mirada pero era muy tarde, ahora tenía la atención de madara, pero, se armó de valor y habló.

-.. adi,ós..- ella dijo eso tartamudeando, y casi de inmediato quiso golpear su cabeza contra el escritorio al pensar en las palabras tan sencillas y torpes que habían salido de su boca.

"aaaahhh!!, porque tenía que decir eso!!", ella grito internamente, mientras un ardiente sonrojo de vergüenza adornaba sus mejillas.

Rui que se dio cuánta de esto, y de inmediato trato de llevar la atención de madara a ella.

-..si madara-sama que tenga un buen viaje..- ella dijo con una sonrisa forzada, demasiado diría la mayoría, ya que en las esquinas de sus mejillas un pequeño temblor era visible.

Madara levantó una ceja en confusión, ellas jamás habían hecho esto, y es obvio que algo había pasado, pero el no tenía el tiempo para esto.

-..o, ya veo..- el solo dijo eso y salió.

Al instante yue llevó sus manos a su cara y la cubrió con vergüenza.

-..Pfufu!!..- una risita eso es lo que yue pudo escuchar a su lado.

Rápidamente quitó las manos de su cara y dio una potente mirada a rui que al instante giro su cabeza y miro a otra dirección nerviosa, ella sabía que está chica podía ser peligrosa si se le apretaban los botones correctos, rui solo trago pesadamente.

Grandes olas azotaban chocaban contra el casco de un enorme acorazado provocando un rechinido bastante inquietante al golpear el acero de la proa, las enormes olas se debían a una repentina tormenta que había acontecido sobre el gran barco de guerra, la brisa llenaba el viento enfurecido que llevaba brisa hacia todos lados, mojando el suelo de todo el acorazado.

Espeluznantes relámpagos seguido de poderosos y potentes truenos se podían ver y escuchar en todo el cielo negro, como si algo estuviera desatando su furia divina sobre ellos.

El barco que viajaba en aquella deriva se mecía de un lado para otro moviéndose incontroladamente, hacia abajo, arriba, a un lado, y hacia el otro.

Lo normal en una situación como esta, sería que la mayoría de sus tripulantes estuvieran dentro de sus cabinas resguardándose de la furia de está tormenta, que movía furiosamente cantidades masivas de agua de un lado para otro.

Pero sobre la proa del acorazado se podía ver a siete personas en diferentes situaciones.

Dos de ellas estaban en el frente de la proa, apartando y manipulando las monstruosas olas que golpeaban sin piedad al navío.

Aunque las otras cinco figuras estaban sentadas incómodamente en el suelo de la proa, mientras trataban de aferrarse a cualquier cosa a su alcance para mantenerse en su lugar.

Estas personas llevaban capuchas negras, que cubrían parcialmente todo su cuerpo, solo dejando visibles sus zapatos de cuero negro.

Sus rostros estaban escondidos en la oscuridad.

Repentinamente un relámpago ilumino todo el lugar, sacando de la oscuridad uno de esos rostros solo por un segundo.

Ojos azules que miraban hacia el suelo de madera de la nave.

Esta persona, estaba mirando más exactamente su mano derecha, o más precisamente el objeto en ella.

Una máscara blanca.

La máscara parecía estar eficazmente hecha, su diseño era muy simple, solo unas líneas rojas onduladas estaban en los lados posteriores de ambas mejillas, dándole la apariencia de un tigre.

Un nuevo relámpago ilumino el cielo, y solo por un segundo ella pensó que la máscara parecía haber cobrado vida propia, dándole un aura atemorizante y tenebrosa.

Ella salió de esos pensamientos, pero eso estaba bien, porque está, era su máscara, y su propósito era.

Ella levantó su rostro al cielo, y empezó a recordar la decisión que había tomado.

Hace cinco horas, ciudad manantial de fuego.

La noche había caído en el lugar, y todos en los cuarteles ya estaban dormidos, el día había sido largo y agitado, así que decir que muchos solo al tocar sus camas cayeron inconscientes no sería una exageración.

Sin embargo de inmediato todos fueron despertados abruptamente y repentinamente por un sonido agudo y chirriante, el cual hizo saltar a la mayoría en frenesí de sus futones.

Muchos por no decir todos, se pusieron en guardia al pensar que estaban bajo ataque, no precisamente del enemigo, si no de algo mucho peor, pero para su sorpresa no era madara, solo era un guardia con órdenes para ellos de parte de Madara.

Estás solo decían, diríjanse al punto de encuentro A al noroeste de la ciudad.

Muchos quedaron confusos por esto, y las respuestas no las llevaba el guardia ya que solo seguía órdenes, aunque si algo podía ser evaluado aquí, era el lugar que madara había escogido.

El punto de encuentro A era el más cercano a la ciudad, solo a dos kilómetros de está.

De camino allí muchos tuvieron aires confusos, si bien estar atentos a los alrededores y detectar trampas se había vuelto casi rutina de muchos de ellos, les inquieto más, el ver qué no había ninguna trampa, o por lo menos no se habían topado con ninguna lo cual los hizo temer con un mal presentimiento.

En cuanto entraron en el bosque, las cosas se pusieron tensas, esa noche no había luna en absoluto, y un viento frío golpeaba desde el este dándole una mala pinta al cielo.

Mientras más avanzaban entre los árboles y la maleza más oscuro se volvía el lugar, a tal punto en el que nadie puedo reconocer a la persona a su lado, y ninguno de ellos se atrevían a decir una sola palabra.

Finalmente llegaron.

El lugar era el de siempre, un gran claro en medio del bosque, con una pequeña cabaña para los suministros, y, ¿un gran árbol en el centro de todo?.

Muchos quedaron confundidos, ese enorme árbol ellos jamás lo habían visto, pero el hecho era que estaba allí, no había duda, ¿o será que no lo vieron desde un principio?, no, algo de semejante tamaño no sería fácilmente ignorado, esos eran los pensamientos de todos sin excepción.

Miraron detenidamente a su alrededor, y se oyó un.

Clack*.

Escucharon algo.

Todos de manera veloz giraron sus cabezas hacia el origen del sonido, que se encontraba en dirección al enorme árbol.

Y de entre esa enorme oscuridad, ellos vieron con miedo e incertidumbre como dos ojos con pupilas carmesí se abrían.

Muchos jadearon por la sorpresa y retrocedieron instintivamente.

Un silencio cortante hizo presencia en el lugar.

Sus cuerpos empezaban a dudar frío, esos ojos transmitían algo que los ponía al límite.

Aquel silencio mortal termino abruptamente.

-..El mundo a sido corrompido, y sin importar cuánto lloren o rueguen, las cosas no cambiaran.- el tono en la voz de madara era mortalmente fría mientras decía una verdad absoluta.

Esa verdad era algo que muchos allí ya conocían.

-.. el mundo no puede cambiar con palabras incompletas e ideales a medias..-

Esas palabras tomaron desprevenidos a más de uno allí, pero, ¿Qué significaban?.

-..¿Porque razón están aquí?..- esa mirada cargada cada vez los aplastaba más.

¿Por qué?, Muchos se preguntaron, la respuesta parecía engañosamente sencillamente.

Pero sorprendentemente la voz de madara revelo los pensamientos de la mayoría.

-..¿Para proteger a los demás?, ¿para proteger a sus amigos?, ¿Para proteger a sus familias?, ¿para cambiar al Mundo?..- hubo un silenció tras esas palabras.

La mente de todos viajo al día de la invasión a su tribu, y recordaron todo lo que perdieron a manos de la nación del fuego, irá y odió, es lo que muchos estaban empezando a sentir, pero todo ello fue apagado de golpe al igual que una vela en medio de un gran huracán.

-..No sean tan arrogantes!!..- fueron las duras palabras de Madara, y de inmediato.

Un gran y palpable instinto asesino impregnó el lugar, cómo si el frío mar del ártico hubiera caído sobre ellos.

Todo el aire en sus pulmones parecía haber desaparecido, se oyeron muchos jadeos, y todos cayeron de rodillas.

El aire olía a sangre fresca, un olor que muchos recordaban perfectamente y los hacia temblar, era un olor nauseabundo que les recordaba su debilidad y su impotencia.

Entonces aún mirando al suelo en pánico y terror, aquel silencio fue cortado.

-.. cambiar el mundo no es algo tan simple, si es lo que creyeron al venir aquí, que se harían más fuertes, que en la guerra intimidarían al enemigos, y que este se rendiría sin luchar, no sean tan ingenuos!!..- el expulsó más instinto asesino.

Todos se quedaron petrificados al escuchar eso, y al sentir ese poder, si bien era cierto que todos querían hacer un cambio, terminar la guerra, crear una verdadera paz, pero, ellos lo sabían, el tenía razón.

La voz de madara iba cargada con dureza.

-.. sacrificios tendrán que hacerse, tendrán que mancharse las manos de sangre!, verán horrores que muy pocos en este mundo han visto, y solo los que estén dispuestos a pagar este precio, y a seguir por este camino, son los que lucharán a mi lado..- el declaro con convicción.

Todos quedaron en silencio, sus pensamientos, eran caóticos, ¿ tendrían el valor para seguir a Madara por un camino tan destructivo?.

-..la maldad de este mundo, no debe ser perdonada tal como el avatar a estado haciendo por mucho tiempo, al contrario debe ser destruida, erradicada de la faz de la tierra..- el alzó su voz con firmeza sorprendiendo a todos.

-..así que, ¿Quién sacrificara su humanidad para poder crear ese nuevo mundo?, ¿Quién marchara a mi lado hacia el infierno, para hacer realidad este sueño?..- aquellos ojos rojos brillaron con una gran furia y resolución.

Los corazones de todos latían con sonidos huecos y sordos, sus mentes corrían a mil por hora mientras trataban de acomodar sus pensamientos, y sus jadeos se escuchaban en todo el lugar.

Pero sus pensamientos se vieron interrumpidos por varios sonidos a sus lados.

Track*.

.

Track*.

.

Pasos se escucharon, eran débiles y sonaban torpes.

Muchos maestros agua levantaron sus cabezas a duras penas, y los vieron, siluetas en la oscuridad, siluetas de persona caminando torpemente hacia madara, mientras caminaban con esfuerzo contra una fuerza invisible que los empujaba hacia atrás, como si fueran en contra de una poderosa tormenta.

Finalmente, aquellas figuras irreconocibles por la oscuridad de pararon a unos metros de madara.

Al instante el instinto asesino que asfixiaba a la mayoría dejo de sentirse, y todos recuperaron el color en sus rostros.

Hubo jadeos de alivio, así como personas que se sostenían el cuello y el lado izquierdo del pecho.

-.. todos los demás ya pueden retirarse ..- madara dijo sin interés.

Todos ellos apenas pudieron procesar aquella orden carente de explicaciones y aún con cuerpos tensos y endebles se fueron mientras veían como aquellas siluetas delante de madara aun parecían estar encorvadas y temblando por el intenso miedo.

El instinto asesino de madara aun estaba golpeando a estás siete personas frente a el.

-..¿Déjenme oír cual es su razón para seguirme por este camino, que es lo que los impulsa?..- aún sin disminuir ni un poco aquella fuerza invisible sobre sus espíritus, el Uchiha pregunto.

Jadeos pesados se podían escuchar, mientras un repentino crujir de dientes se escucho y repentinamente.

-..para cambiar a este mundo maldito!!..- la voz de esa chica fue el detonador para que más voces se escucharán en secuencia.

-..para erradicar la maldad en este mundo!!..-

-..para construir ese futuro del que hablaste!!..-

-..para proteger a los demás!!..-

-..para crear un mundo lleno de paz y amor!!..-

-..para purgar la maldita injusticia y el odio de esta realidad!!..-

Hubo una pequeña pausa en la última voz, pero finalmente habló.

-..para evitar que más gente inocente pierda lo que más ama..- esas últimas palabras salieron serenamente pero con una clara determinación en ellas que incluso superaba a las declaraciones anteriores tomando a muchos por sorpresa.

-..ya veo, entonces..- hubo un chasqueo y repentinamente el árbol en el que madara estaba sentado hace un segundo comenzó a arder en llamas iluminando aquel lúgubre y oscuro lugar, revelando así a aquellas personas.

Muchos de ellos eran caras conocidas para madara.

Algunos poseían habilidades destacables y talento, otros no, pero el hecho, es que todos allí tenían la voluntad de estar parados frente a el, a pesar de su poderosa intención asesina, ellos tuvieron una fuerza que los demás no, y eso es lo que madara necesitaba.

La opresión que cubría el ambiente desapareció de la nada.

Todos al instante sintieron alivio, así como ese terrible olor nauseabundo de sangre había desaparecido de los alrededores, solo sudor frío corría libremente sobre la frente de muchos.

Pero toda su atención se dirigió a una voz frente a ellos.

-..tenemos una misión, y solo ustedes me han demostrado que son aptos para ella, así como también serán parte de un escuadrón de élite que estará especialmente bajo mis órdenes..- madara saco un pergamino de debajo de la pechera de su armadura, lo coloco en el suelo e hizo sellos de mano, algo que aún confundía a todos los que lo veían hacerlos.

Pronto hubo un puff, y varios objetos aparecieron.

Madara les arrojo a los siete maestros agua, mantos negros con capuchas, un conjunto de ropas negras, así como alguna clase de armaduras ligeras de color azul oscuro.

Y lo más sobresaliente de todo, mascaras blancas con formas de animales.

Nadie pudo elegir ya que se las arrojaron en orden.

Todos quedaron confusos mirando las máscaras, pero nadie pregunto, tenían muchas preguntas, pero pareciese que no serían contestadas de inmediato.

-..vistan estos, zarparemos de inmediato hacia el mar del este en una hora, nos vemos en el puerto..- madara menciono casualmente mientras explotaba en una bola de humo.

Cierta chica de cabello castaño salió de ese recuerdo regresando al presente donde su atención había regresado a la máscara de tigre que estaba sobre su mano derecha.

¿Cuál era el propósito de ella siquiera?, por un momento ella recordó los cascos de los soldados de la nación de fuego.

Y repentinamente lo supo al ver la simpleza de la mascara en su mano.

Un relámpago ilumino la húmeda proa y por ende la máscara.

Temor, esa era la respuesta, era para causar temor.

Esta era la decisión que ella había tomado, sabía lo que implicaba, sabía lo que haría, seguramente estaría muy lejos de los valores que su padre le había enseñado, pero, este parecía ser el único camino, porque así era la realidad, era despiadada y trágica, y almenos que nadie hiciera algo, nada cambiaría.

Fue sacada de sus pensamientos por una voz casi opacada por la fuerte tormenta a su alrededor.

-..Nakoma, es tu turno..- era una voz grave que ella conocía bien, pero en este momento esa persona llevaba una máscara de un águila sobre su rostro.

Ella solo asintió y se colocó su propia máscara cubriendo su rostro neutral y ensombrecido.

Este era su camino, y lo recorrería hasta el amargo final, por el bien de un mundo mejor.

Todo había salido mal, todo, ella sin duda no esperaba este desarrollo, y sin embargo, ¿Por qué a ella, porque que le tuvo que pasar a ella?.

Katara vio a su alrededor y no pudo ver nadamas que una enorme oscuridad.

Pero bueno la oscuridad no sería nada importante, ya que las cosas ya eran malas por si solas, la situación se podría tachar de verdaderamente mala, pues habían quedado atrapados en un laberinto lleno de bifurcaciones que cambiaban constantemente, un verdadero laberinto, pero todo eso quedaba en segundo plano al ver con quién se había quedado sola aquí.

Ella giro disimuladamente su mirada, y está cayó sobre un chico que ella conocía muy bien, aang se encontraba a su lado.

Ella no pudo entender cómo se supone que esto pasó, para llegar a omashu necesitaban cruzar la gran cordillera montañosa que estaba antes de llegar a la ciudad, pero la fortuna no estaba con ella, al volar por la zona se dieron cuenta que un regimiento de soldados de fuego con maquinaria de largo alcance estaban pisándole los talones a ellos, y los estaban esperando, la única salida, entrar en una sección de cuevas, conocida como la cueva de los dos enamorados.

Ellos y otros nómadas que habían aparecido de la nada les habían dicho que el paso por la cueva era el único camino ya que por el aire era imposible como ya se habían dado cuenta.

Al principio las cosas aunque confusas, iban bien, hasta que su tonto hermano tuvo que incendiarle el pie a appa al tratar de ahuyentar a un murciélago lobo, al enorme bisonte volador que por supuesto no se quedó solo mirando como se convertiría en bisonte asado, y se apresuró a revolotear en todas direcciones causando un derrumbe y haciendo que su equipo se separase.

Ella lanzo un suspiró cansado mientras miraba de reojo al monje.

En serio, ¿Por qué a ella?, Sencillamente ella no quería estar con aang en este momento, tenía muchas cosas encima y sabía a la perfección que la actitud que había estado tomando hacia aang era injusta y desagradecida, después de todo, el había ayudado a su tribu en el pasado, pero.

Aquellos pensamientos, aquellas imágenes no salían de su cabeza, todos los días la atormentaban, no quería pensarlas ni mucho menos cuestionarlas, porque si lo hacía, si se preguntaba sobre que era lo correcto, sentía que ella se perdería, se perdería en algo que la asustaba, algo que venía de lo más profundo de su corazón.

Aquellas palabras, le susurraban siempre al oído.

" aunque nunca lo aceptes, en el fondo sabes que tengo razón".

Ese maldito!, Cómo se atrevió!, Ella lo odiaba, lo odiaba a más que nadie en este mundo, esto no estaba en un nivel de irá o furia, no, era un odio vivo y latente.

Pero aún así, ella estaba confundida, ¿porque trataba así a aang?.

Cada vez que lo veía una leve irá burbujeaba en su estomago, y mientras más estaba con el, más intensa se hacía esa sensación, ella odiaba sentir eso, pero no podía evitarlo, y tampoco quería saber el porque, porque si lo descubría no sabría lo que haría, ella tenía miedo de si misma.

Pero ella fue sacada de sus pensamientos por la voz a su lado.

-..oye Katara, ¿ Tu, te, ya sabes, cómo estás?..- el monje pregunto un poco nervioso mientras trataba de sonar lo más natural posible.

Katara solo guardo silenció, pero no miro en su dirección y solo siguió caminando delante de el.

Aang solo miro al suelo muy nervioso por ese intento fallido de hablar con ella, o saber que es lo que estaba pensando, sin duda el imagino que está oportunidad a solas con ella le brindaría de algunas respuestas, pero, parecía que solo había hecho lo contrario.

-..aang, por favor, sigue prestando atención a tus alrededores para que podamos salir de aquí más rápido..- ella dijo con algo de dureza en su voz.

¿Qué debería hacer?, ¿Y si la confrontaba?, ¿eso siquiera arreglaría las cosas?, Pero para empezar, ¿Qué era lo que estaba mal?, Todas esas eran las preguntas que agobiaban al monje menor ya que no podía llegar a ninguna respuesta.

Aang miro la espalda de la chica delante de el, ¿cómo?, ¿cómo lograría que ella regresará?, porque parecía que la chica que conocía se había embarcado en un viaje sin retorno en algún lugar muy lejano y oscuro, tal como este lugar.

El dejos salir un suspiró derrotado y miro al suelo en silencio.

Katara por otro lado no se sentía mejor que el monje, pero, en algún momento ella tendría que enfrentar a la verdad, y a todo lo que la atormentaba, y cuando eso pasase, ella temía que algo cambiara para siempre, porque ella sabía que de esto no había retorno.

Ella miro la antorcha en su mano con ojos azules pálidos y sin brillo en ellos.

Y en silencio.

Ella maldijo a este mundo.

Era una noche oscura y silenciosa, en la torre vigía de uno de los puestos de guardia dentro de las murallas, una atalaya estaba colocado vigilando los alrededores como siempre lo había hecho, su turno había comenzado temprano y por supuesto desde que la ciudad de omashu fue conquistada, nada interesante había pasado, la gente fue reprimida y cualquier intento de rebeldía fue fuertemente silenciado, así que allí estaba vigilando ociosamente un lado colateral de la muralla, ya que el ni siquiera estaba colocado en las puertas principales.

Sin embargo repentinamente el sintió como una extraña pesadez se apoderaba de su cuerpo, si, era a tal grado que sus ojos se cerraban por si solos, finalmente sin ceremonias cayó al suelo desmayado.

De la nada saltaron del otro lado de la muralla cuatro figuras, tres eran siluetas encapuchadas y cierta persona con armadura carmesí, que rápidamente inspección el lugar y miro a los alrededores, solo para que rápidamente siguieran corriendo en dirección de la ciudad y se ocultaran en la oscuridad de un callejón.

Verificando que los alrededores eran seguros finalmente se escucho una leve voz.

-..¿me pregunto si los demás estarán bien?..- una voz algo grave susurro en la oscuridad.

-..ellos, estarán bien, pero dejando eso de un lado..- está vez se escucho una voz más suave que la primera.

Ellos observaron la ciudad desde la seguridad del callejón, mientras una tenue luz apenas y golpeaba sus cuerpos.

-..y pensar que esta ciudad también fue tomada..- se escucho nuevamente una voz masculina venir de una de las figuras encapuchadas, este traía una máscara blanca con forma de halcón y algunas líneas azules en el borde del pico de esta.

-.. cuando utilizas tácticas inhumanas para infringir temor en la población puede que tengas resultados como estos..- estás vez se escucho la voz de una mujer, está tenía una máscara con tallados algo intrincados, marcas rojas alrededor de los ojos y dos cuernos saliendo de su frente dándole un aspecto algo tenebroso.

-..no, aquí hay algo más, observen..- dijo casi susurrando una tercera figura a su lado, pero está portaba una máscara de tigre, con líneas rojas que se deslizaban a ambos lados de sus mejillas.

Las otras dos figuras miraron interesados en la dirección señalada, pero solo pudieron observar a varios guardias patrullando la zona, lo cual no sería tan raro después de una conquista para mantener la estabilidad y evitar disturbios, por lo cual ni uno de los dos enmascarados entendió a qué se refería su otra compañera.

-..veo que tienes buenos ojos..- madara señaló sorprendiendo a todos por su repentina voz.

-..a qué se re..- halcón hablo pero rápidamente fue silenciado por un gesto con la mano de madara que ordenaba silenció.

Repentinamente pazo caminando al lado del callejón una pequeña guardia de tres soldados.

-..esto apesta, ¿Por qué demonios tenemos que estar patrullando este lugar desierto?, la ciudad es mala, el agua es mala, la comida es mala, demonios!! Hasta las mujeres son terribles!!..- aquel soldado de fuego con lanza en mano dijo.

-.. tenemos órdenes de encontrar a esos rebeldes, no van a poder huir para siempre..-

-..pues que malos perdedores son, deberían postrarse ante nosotros, después de todo, ellos fueron los tontos por perder aquella batalla..-

-..a aquel asedio no se le puede llamar batalla, cruzar espadas con hombres que apenas podían sostener sus armas y estar de pie, eso fue tan cómico de ver..- el soldado de fuego menciono algo divertido.

-..aunque fue una estrategia arriesgada, después de todo por muy poco matamos de hambre a toda la ciudad..-

-..tu lo as dicho, por muy poco..- menciono burlón.

-..que buenos momentos, poder obtener todo lo que quisieras solo por un pedazo de pan..- el sonreía maliciosamente.

-..jajaja, y eso que dijiste que las mujeres eran malas..- su compañero comento de una manera alegre.

-.. jajajajajaja..- aquellas risas se alejaron lentamente de ellos.

Por un momento madara escucho el sonido de nudillos crujiendo, miro a sus espaldas, pudo ver a Tora y a Ryu apretando sus manos con fuerza, a pesar de que en sus manos había guantes negros, sabía que por debajo de estos manos debían de estar blancas por la fuerza ejercida.

-..actuar impulsivamente solo nos traerá problemas, recuerden mantener su compostura, les garantizo que ya habrá tiempo después..- madara dijo sin ninguna expresión facial.

Todos sabían que el tenía razón, si hacían eso no lograrán nada.

-..mis disculpas madara-sama..- Tora y Ryu se disculparon al unísono.

-.. pero ahora, ¿hacia donde nos dirigimos?..- halcón hablo.

Madara miro los alrededores y vio toda la ciudad, grandes rampas de tierra se alcanzan sobre la ciudad, seguramente servían para trasportar suministros u objetos de todo tipo, pero la vista de madara cayó sobre el enorme castillo en lo alto de la ciudad.

-..Nos dirigiremos al castillo, y obtendremos toda la información posible..- el señaló, y con eso avanzaron rápidamente por la sombras, después de todo no había nadie en la calle, seguramente por alguna clase de toque de queda.

Tora, Ryu, y halcón corrían lo más cercano y posible alrededor de madara, tratando de imitar sus pasos y por imposible que fuera, su agilidad y sigilo.

Mientras viajaban hacia el castillo, Tora miro toda la ciudad, seguramente en algún momento había sido un lugar próspero y alegre, y sin embargo, ahora, solo parecía una ciudad fantasma.

Sin duda la nación del fuego debía de ser destruida hasta sus mismos cimientos, por el bien de un bien mayor.

Finalmente fue sacada de sus pensamientos al oír un leve.

-.. alto..-

Ella paro y miro alrededor, ya estaban cerca del palacio.

No había duda, la construcción a pesar de estar bien hecha, parecía bastante monótona y simple, la única diferencia de ese color opaco café, eran las banderas con el símbolo del fuego que caían sobre algunas de las paredes de está.

-..no parecen haber guardias, ni ninguna clase de patrulla rondando..- halcón dijo.

-..eso es raro..- Ryu menciono.

Todos miraron a madara.

-.. es una trampa para atraer a los rebeldes a atacar, seguramente hay cientos de soldados dentro del lugar..- madara menciono algo pensativo.

-..¿Enton..- las palabras de halcón fueron interrumpidas al ver qué varias figuras habían salido repentinamente del palacio.

Todos se cubrieron más en la oscuridad y pudieron observar.

Una mujer finamente vestida de estatura mediana con el cabello negro y ojos color miel, había salido del palacio con un bebé en brazos, a su lado se encontraba una chica, al parecer una adolescente, no debía estar por encima de sus 16 o 17 años y era casi idénticamente a la otra mujer, ellas dos estaban rodeadas por cuatro soldados de fuego, y rápidamente la comprensión llego a todos.

-..¿Será algún tipo de nobleza?..- Ryu pregunto.

-..lo más seguro es que ella sea la esposa del gobernante, y aquélla chica su hija..- Tora menciono fríamente.

-.. madara-sama, ¿no sería conveniente capturarlas para tomar alguna clase de ventaja?..- Tora dijo sin ningún reparo en su voz.

Madara pareció considerar esto, pero antes de que siquiera pudiera responder, un gran sonido de algo desquebrajándose se escucho en todo el lugar, atrayendo la atención de todos.

Una gigantesca roca que fácilmente pesaba cerca de 5 toneladas caía libremente sobre aquellas personas que habían quedado atónitas ante tal repentino suceso.

La mujer con el niño pequeño en brazos solo quedó petrificada en su lugar mientras solo cerraba los ojos y trataba de proteger inútilmente a su hijo, mientras que la chica a su lado solo veía incrédula esto.

Un masivo golpe hizo temblar toda el área con un ensordecedor estruendo y una gran nube de polvo que se había levantado.

La nube se disipó y revelo a aquellas personas completamente intactas, sin embargo, a unos diez metros de ellos se encontraba la pila de enorme de escombros.

Todos los enmascarados alrededor de madara quedaron confundidos, madara que estaba delante de ellos dándoles la espalda había alzado una mano en aquella dirección, y habían visto con incredulidad como aquella enorme roca había cambiado de ángulo a solo pocos metros de golpear el suelo, no sabían que había hecho, pero sin duda lo había hecho el.

Madara giro un poco su cabeza y los miro.

-.. recuerden el porqué están aquí, y que se logrará al final de todo esto, se que aún tienen dudas sobre su habilidad actual, pero se que al final de su misión esas dudas desaparecerán..- el afirmó con calma.

Sus palabras fueron escuchadas con cuidado y los llenaron de resolución.

-.. vayan, y muéstrenme su resolución por construir este nuevo mundo..-madara les dio una mirada solemne.

Mai estaba atónita, ¿Qué había pasado?, ¿cómo siquiera es que seguían vivas?, Ella estaba segura que sin duda serían aplastadas como insectos, pero algo raro había pasado, justo sobre ellos, aquella abismal roca había cambiado mágicamente de dirección en el último momento, al menos que un maestro tierra hubiera utilizado sus poderes de tierra control para salvarlos, pero ella dudaba eso después de lo que le hicieron a la ciudad, y a sus habitantes en el asedio, ella dudaba que siquiera alguien pensara en ayudarlas, pero ¿entonces?.

Ella estaba en shock al igual que su madre, solo que sus facciones eran neutrales, la mayoría bien podría decir que Mai no estaba sorprendida en absoluto o menos que menos le había importado, eso es lo que decía su rostro, pero por dentro, el asunto era claramente diferente.

Ella giro para ver a su madre si se encontraba bien, pero al girar hacia ella, algo pasó volando a centímetros de su cara, algo que ella conocía bien.

No tuvo tiempo para reaccionar, y solo se escucho un grito ahogado viniendo de detrás de ella.

Ella por reflejo salto hacia atrás, y su mirada busco el origen del grito, solo para algo que la sorprendió, no porque era algo que desconociera, no, si no porque era algo que jamás había visto en persona, ni vivido en carne propia.

En el suelo ya había uno de los escoltas retorciéndose en el suelo mientras se ahogaba en su propia sangre producto de una gran herida en el cuello, el hacía sonidos asquerosos posiblemente pidiendo ayuda mientras una cara aterrorizada fracturaba todo su rostro.

Un frío desconocido subió hasta sus manos y aunque fuera leve, estás empezaron a sudar a mares.

Si bien, Mai había entrenado en una de las mejores academias de la nación del fuego, y fue entrenada para la guerra por los mejores artistas marciales, ella jamás había estado en el frente.

Se escucharon pasos leves, casi inexistentes.

Mai salió de sus pensamientos y volteo frenéticamente, y entonces los vio.

Tres siluetas de personas que salían de aquella oscuridad detrás de ellos, todos ellos llevaban capuchas negras que tapaban su cuerpo completo, así como también cubrían sus rostros.

Sin embargo ellos alzaron sus cabezas, entonces ella las vio, mascaras blancas, estás tenían formas de lo que ella solo podía pensar que eran animales.

Una en forma de tigre, otra en forma de alguna extraña ave, y otra con una forma más parecida a un dragón.

Los guardias restantes, así como Mai y su madre se pusieron a la defensiva, los guardias protegiendo a su madre, y ella en la delantera.

-..ustedes miserables rebeldes!!, Guardias!!..- la mujer con el bebé en sus brazos gritó.

Estás personas frente a ella, le daban mala espina, algo que ella jamás había sentido antes, de alguna manera esas máscaras tan simples e inocentes, le estaban dando escalofríos, y no era la única, todos detrás de ella opinaban lo mismo.

Pero no debía de temer, sin duda este alboroto fue escuchado, sin duda vendrían los refuerzos en poco tiempo, después de todo, no habían pasado ni cinco minutos desde que habían salido del palacio.

Pero algo llamo repentinamente su atención.

Uno de los enmascarados con la máscara en forma de tigre alzó una mano.

Y desde la oscuridad detras de ellos, salió un enorme rayo azul chirriante, fue disparado en dirección hacia el palacio.

Ella solo vio con incredulidad como ese rayo que parecía tener mente propia, voló sobre ellos, y golpeó con gran potencia la entrada de la puerta del palacio, esta no pudo soportar el impacto y rápidamente se produjeron crujido para que seguido, toda la estructura colapsara bajo su propio peso.

La entrada del palacio y parte de los alrededores se derrumbó con un gran estruendo, seguido de muchos gritos agonizantes y una enorme pila de polvo que se alzó al aire.

Todos veían allí con horror lo que había pasado tan repentinamente.

Entonces volvieron de nuevo su mirada hacia los encapuchados.

Tora camino un par de pasos, y habló.

-..tu mujer, y la mocosa de allí, renuncien pacíficamente a su libertad, les doy esa única oportunidad..- palabras tan duras como el acero salieron de Tora.

Mai quedó sorprendida, esa voz sin duda era de una mujer, y no sonaba muy mayor, pero ella lo sabía por su tono, ella no estaba jugando.

Hubo un segundo de silencio, y la respuesta fue.

Mai lanzo rápidamente más de diez cuchillas en dirección de Tora.

Esta solo se quedó parada en su lugar, pero rápidamente, probablemente más de lo que cualquier ojo normal pudiera ver, ella lanzo una sola cuchilla con mucha fuerza contra la decena de cuchillas volando hacia ella.

Sin embargo, cuando la cuchilla de Tora tocó una de las cuchillas de Mai, una golpeó otra, la cual saco de balance a todas las demás desviándolas en diferentes direcciones, cayendo muchas de ellas al suelo y otras dando en lugares muy diferente de su destino.

Mai entrecerró sus ojos.

"Es buena". Ella se dijo obligándose a pensar fríamente.

Pero de inmediato se vio alarmada, Tora empezó a correr sin preocupación hacia ella, y no era la única, Ryu y halcón también hicieron lo mismo.

"¿Cuerpo a cuerpo, eh?, así que no son maestros", ella pensó, tal vez la batalla sea dura ya su especialidad era contrarrestar a los maestros elementales, pero que más da, ella era buena en lo que hacía.

Mai espero a la defensiva.

Tora vio esto, y lanzó una cuchilla hacia Mai, la cual bloqueo e igualmente y lanzo una devuelta.

Tora esquivo con simpleza, estuvieron frente a frente, Tora sostuvo una cuchilla y se lanzó con avidez hacia Mai, que trato de tomarlo con calma, según veía de está persona enmascarada, estaba acostumbrada a la batalla real, por lo cual ella estaba en desventaja.

Sin embargo algo pasó, repentinamente la cuchilla de Tora se resbaló de su mano, Mai pudo ver esto con sorpresa y ni siquiera pensó en desperdiciar está oportunidad caída del cielo.

Mai saco una nueva cuchilla y se lanzó hacia el cuello de Tora, el tiempo se congelo y solo por un instante, por los huecos de la mascara levemente, pensó en qué vio dos ensombrecidos ojos azules.

Eso fue lo último que pensó, ya que al instante sintió como dos golpes secos aterrizaron en su mandíbula con mucha potencia.

Esta al instante perdió el equilibrio y cayó al polvoriento suelo como un saco de arena.

Su cuerpo no se podía mover, parecía paralizado o algo por el estilo.

Ella se quedó mirando a un lugar en dirección a su madre, y pudo ver cómo los tres guardias restantes a sus alrededor ya habían muerto por heridas fatales en sus pechos, y cuellos.

"¿Maldición!!, como pudo pasar esto!!?", Ella grito en su mente.

Ella anteriormente estaba aburrida y había dicho que quería que algo interesante pasara, pero sin duda esto no era lo que esperaba que sucediera.

Solo pudo ver con impotencia como su madre junto a su hermano pequeño eran rodeados por estas personas.

"Noo!!, aléjense de ellos!!". Ella quería gritar, pero su boca no se movía, ese golpe la había aturdido demasiado, veía borroso y solo escuchaba un zumbido muy alto en sus oídos, mientras su mente se oscurecía y poco a poco, ella perdió la conciencia.

Finalmente aplausos se escucharon viendo de detrás de ella.

-..¿y bien?, ¿ sus dudas ya se despejaron?..- madara dijo sonriendo levemente.

El estaba un poco interesado en el desarrollo de la breve batalla, dejando de lado la aplastante batalla de halcón y Ryu que se enfrentaron a simples soldados de campo, Tora se enfrentó a un enemigo con cierta habilidad, le sorprendió que ella usará un señuelo para que la niña bajara la guardia, debido a esto, no pudo reaccionar a la veloces patadas bajas de Tora.

Sin embargo madara noto algo extraño, desapercibido para los demás, la mano de tora estaba temblando, y no era la única, Ryu parecía estar en la misma situación, el único que salto a la excepción de esto, fue halcón.

"Debía ser por eso", parecía más que obvio para madara.

"Sus primeras muertes", el pensó.

Tora, halcón y Ryu, se dieron una breve mirada entre si y dijeron al unísono.

-..somos muy fuertes!!..- lo dijeron sorprendidos como si fueran niños que parecieran haberse dado cuenta de que el cielo era azul.

Era obvio, si siempre se estaban comparando con madara un sentimiento de debilidad siempre estaría presente, pero su infernal entrenamiento no era algo que simples hombres sin una meta pueda resistir, por lo tanto si se enfrentaban a un soldado ordinario, o persona con cierta habilidad el resultado sería aplastante, el dolor era el mejor maestro para hacer crecer a una persona, y madara utilizo este método con todos ellos.

-..si, pero dejemos algunas cosas para después, ahora..- madara dirigió su mirada a la mujer parada y temblando frente a el.

Pero antes de decir algo, unos aplausos mas se escucharon detrás de todos los presentes.

-..vaya!, Eso fue sorprendente!..- un hombre corpulento con barba, descalzo en ropas verdes y un gran sombrero oriental dijo.

-..¿Quién eres?..- halcón siseo con brusquedad.

-..creo que este no es sitio para hablar, que tal si me acompañan a nuestro escondite..- seguido de ello golpeó el suelo con la planta de su pie y un gran agujero se formó en el suelo.

-..pueden confiar en mí, vamos!, o los refuerzos no tardarán en llegar..- el hombre corpulento menciono un poco angustiado.

Los tres encapuchados miraron a madara.

-..Tora ata a la chica y desarmarla, halcón y Ryu escolten a la mujer, ellas vendrán con nosotros..- madara ordenó.

Solo se pudo escuchar un, si!!, seguido de atar fuertemente a Mai en sus manos y tobillos, y también sujetaron a una mujer nerviosa con algunas lágrimas en su rostro pálido, con todo eso listo, ellos entraron por el agujero en el suelo.

Hey chicos, ¿cómo están?, Aquí Tamashi Sho de vuelta con ustedes, se que a sido una larga espera, pero, Ey!, Todo tiene sus recompensas, este capítulo en mi opinión fue muy interesante, nuevo personajes fueron agregados y tendrán un enorme peso en la historia, y en el futuro propio del mundo, sus motivaciones por salvar el mundo no son algo para subestimar, o eso a mí me pareció, luego se explicarán más acerca de este nuevo grupo de élite y sus integrantes , y prepárense, porque una nueva contienda se alzará en omashu, sin nada que decir Sho fuera.