Nota de la autora: todo ocurrió cuando estaba viendo episodios de los Simpson en mi laptop y entre los videos recomendados apareció: "El soso amor de Lisa", le di clic y con eso tuve para empezar a buscar arte y posteriormente irme a Fanfiction para leer historias sobre ellos. Había 12 historias en español sobre la pareja así que pensé: "¿Por qué no hacer un fanfic de Nelson y Lisa?".

Originalmente esta idea del AU escolar estaba destinada a otro Fandom pero decidí hacerlo con Nelson y Lisa.

Información sobre este AU:

- Lisa y Janey son amigas desde la infancia.

- Ralph no es un tarado, es un estudiante promedio pero es algo inocente.

- Bart y Lisa son muy unidos, suelen hacerse bromas entre ellos (como en las primeras temporadas).

"Las cosas escritas entre comillas" indican pensamientos.

"el texto en itálicas y entre comillas", cosas dichas en el pasado.

Las itálicas son cosas escritas.

Las negritas son para indicar énfasis.

Capítulo 1

El bolígrafo

El auto desprendía un olor a vainilla, la madre de la joven roció perfume sobre ella antes de salir de casa, "El perfume es de gran ayuda para una dama" había dicho con entusiasmo su madre. La joven estaba feliz y nerviosa al mismo tiempo, era su primer día en la preparatoria —aunque su hermano estaba ahí para ayudarla — y sentía que estuviera en una montaña rusa.

Bart la había instruido en todo unas semanas antes de ingresar. Desde la organización de la escuela hasta las personas que debía evitar, aquellos días los había llamado guía del hermano y fueron de mucho apoyo, no obstante, la falta de experiencia era lo que la atemorizaba. Inhaló y exhaló despacio. Su mamá estaba al volante, su hermano en el asiento de copiloto bostezando, su hermana menor se encontraba a su lado observando fuera de la ventana, se dio cuenta por el reflejo del vidrio que la pequeña estaba sonriente, después de todo sería su segundo año de primaria. Sus ojos azules se dirigieron hacia ella.

—Te deseo mucha suerte —Sonrió para ella tratando de agarrar confianza, no quería que sus nervios se notaran y la hiciera preocupar.

—Muchas gracias —colocó su mano en su cabello rubio—. Tendré una sorpresa para ti cuando regrese a casa.

Sus brazos pequeños se extendieron hacia ella y la abrazó, se percató de que su madre las miraba sonriente por el retrovisor y ella le devolvió la sonrisa. Cuando el auto se detuvo enfrente del edificio las dos se habían separado.

—Muy bien, Lisa ten un gran día —dijo su mamá—. Bart trata de comportarte.

—Tranquila, en el caso de que llegue a olvidarlo lo recompensare cuidando a Lisa.

El joven revolvió el cabello de Maggie, la pequeña hiso un gesto de molestia pero luego comenzó a reír.

—Tengan un lindo día.

—Gracias mamá, adiós Maggie —salió del auto abrazando su mochila.

En el instante que el auto desapareció de su vista, tragó saliva. El momento de la verdad estaba comenzando.

El joven Nelson Muntz abrió sus ojos al escuchar la alarma, esperó cinco minutos antes de levantarse y comenzar a vestirse con desgana. Agarró dos libretas de la repisa al lado de su cama, las metió a su mochila y cerró la puerta de su habitación. Pasó la mirada por la sala, la mujer acostada sobre el sofá ni siquiera pudo llegar a dormir a su propio cuarto y quitarse la ropa del día anterior. No le interesaba despertarla, suspiró saliendo del lugar.

Se encontró con sus camaradas en el estacionamiento de aquel minisúper que usaban como punto de encuentro todas las mañanas, además de quedar a escasos 10 minutos del instituto caminando.

—Muy bien —comenzó a decir Bart mientras acompañaba a Lisa a la puerta, sosteniendo su antebrazo—. Los horarios pueden estar a la vista en el pasillo principal pero te sugiero que vayas directamente a control escolar.

—Está bien.

—Recuerda, no vayas a la cafetería sola, no le dirijas la mirada a aquellos chicos con pinta de maleante y trata de evitar cualquier caída, empujón y patada.

Al pasar por la puerta el corazón le empezó a latir más fuerte, agradecía que su hermano la hubiera guiado, caminar sola por aquel tramo hubiera sido eterno.

—Te sugiero que no abraces tu mochila, te verán débil.

— ¡Sí! —comenzó a ponérsela en la espalda.

Una voz demasiado familiar se escuchó provenir más adentro del pasillo principal.

— ¡Bart, por aquí! —lo llamó Richard acompañado de Milhouse y Lewis.

— ¡Ya voy! Bueno, aquí te dejo —colocó su mano en su hombro—. Te irá bien, no estás sola.

Lisa asintió, apreciando demasiado aquellas palabras. Caminó donde se encontraban los casilleros esperando ver alguna cara conocida. Había pasado gratos momentos al cursar primaria, en su último año pocos niños la llamaban "ñoña"; no estaba Bart con ella, sin embargo gracias a su mejor amiga Janey, pudo ignorarlos y sentirse segura, pero todo fue diferente en secundaria. Las bromas se hicieron presentes junto a los rumores y malos comentarios. Lisa levantó su vista, todos aquellos jóvenes caminando se veían tan maduros, esperaba poder sentirse cómo ellos algún día.

De repente sintió una mano que le daba una palmada en la espalda.

— ¡Janey!

— ¡Lisa! —Se abrazaron al instante—. Me alegra mucho verte, sentí un alivio enorme cuando te vi.

—Yo igual ¿Cuándo llegaste de tus vacaciones?

—El viernes pasado, tuve muy poco tiempo para procesar todo ¡Estamos en la preparatoria, Lisa!

—Sí, es genial —rió—. Pero sigo algo nerviosa.

— ¿Ya tienes tu horario?

—No, justo iba a control escolar.

—Vamos entonces —la tomo del brazo y caminaron juntas por el pasillo.

Al llegar a la oficina sus ojos se posaron en una chica de cabello largo color castaño apoyada en un escritorio.

— ¿Allison? —preguntó Lisa.

La susodicha se detuvo de escribir y volteó hacia las dos chicas. Sus ojos se abrieron de sorpresa y las abrazó con mucho cariño.

—Me alegra verlas chicas —se separó para verlas mejor.

— ¿Cómo te sientes Allison? ¿Con nervios igual que nosotras? —cuestiono Janey.

—La verdad no… —fingió, pero luego su risa nerviosa la delató— ¡Claro que sí, me temblaban las piernas cuando entre!

—Totalmente normal —comento Lisa— ¿Estás haciendo fila para tu horario?

—Al parecer debemos rellenar un formulario y firmarlo antes de eso.

—No quiero esperar tanto —se quejó Janey.

—Tranquila, no tienen que hacerlo.

—Así es —dijo la mujer de otro escritorio—. Los horarios para las materias obligatorias a cursar ya están listos.

Allison les entrego dos hojas del formulario, Lisa y Janey se sentaron en el suelo del pasillo junto a otros jóvenes que evidentemente eran de primer año. Allison y cinco personas más tuvieron la suerte de llegar temprano para completar el formulario dentro de la oficina, cuando los trabajadores de control escolar estaban de buen humor. Pasaron saludando a sus amigos y anteriores compañeros de clase; Becky, Sam, Ralph, Wanda y Chuck. Se sentaron al final de una fila para escribir en el formulario. Lisa escribió sin dudar los datos personales y eligió en la lista las materias optativas, no obstante, se quedó pensativa al ver la opción de orquesta y más abajo en los clubes la opción de música.

— "¿Sera difícil para mí estar en la orquesta y el club de música al mismo tiempo?"

Por una parte quería estar en el club ya que podría ser más libre pero estar en la orquesta la ayudaría con los créditos para las universidades. Llegó su turno de entregarlos, Lisa no había podido decidirse. Al estar frente al escritorio se percató de la mirada de la secretaria esperando por el papel.

— ¿Bien? —extendió su mano.

— ¿Puede esperar un poco más antes de entregarle el formulario? —preguntó Lisa.

—Claro, ¿Tienes alguna duda?

—Es sobre los clubes que tiene la escuela…

La mujer como si leyera lo que iba a preguntarle, tomo un papel de su lado derecho donde venían impresos todos los clubes con sus respectivos horarios.

—Por lo general los horarios de los clubes no llegan a cambiar —empezó a señalarlos con un lápiz—. Pero el maestro de orquesta lo cambia cada ciclo.

Lisa tomo el papel, lo leyó rápido y la dobló a la mitad.

—Puedo darte un día más, por ser nueva te daré tu horario antes del formulario.

—Muchas gracias —sonrió.

Salió del aula encontrándose con sus amigas, el primer día era algo muy tranquilo; presentaciones, introducción a las materias y la forma de evaluar. Aun así, Lisa anotaba todo lo que consideró importante como las personalidades de sus nuevos maestros, los lugares que evitar, un dato curioso, etc. Allison y Lisa compartían más horas de clases juntas, con Janey solamente tres; pero no se sintió mal ya que aún podrían verse en la cafetería y al regresar a casa.

Al entrar al instituto la pandilla se separó, llegó directo a control escolar para tomar el horario, antes de poder salir una secretaria le entrego un papel. Sabía de qué trataba el asunto, lo tomo con rapidez y salió de la misma manera. Aprovechar los primeros minutos del día era fundamental para elegir el último asiento de la última fila del salón.

Desde atrás observó rostros conocidos entrando al aula, entre ellos Bart Simpson; el rubio al notarlo lo saludó asintiendo su cabeza, él respondió haciendo lo mismo. No eran enemigos pero mucho menos lo cercano a llamarse amigos, considerándose solamente "extraños conocidos". En la escuela era inevitable no dirigirse la palabra, no por qué les molestará, simplemente habían cambiado tanto con los años que ahora eran muy diferentes; hablaban de vez en cuando al compartir clases, en la cafetería y al cruzarse por los pasillos por lo cual los demás decían que eran una especie de aliados.

Las primeras horas fueron de lo más aburrido, no le veía ningún sentido presentarse de nuevo a los compañeros que llevaba dos años conociendo, solamente los maestros nuevos debían hacer su presentación, dijo lo mismo en las tres horas: "Soy Nelson Muntz", nada más, no iba a hablar sobre sus gustos y proyectos a futuro con un extraño, él sólo iba al punto y prefería dirigir su mirada a la ventana.

Llegó la hora del almuerzo, se reunieron fuera del salón de química y luego se unieron Becky, Alex y Wanda.

—Los chicos de tercero son lindos —comento Alex a Lisa.

—Tengo hambre, vamos a comer —apoyó Janey su cabeza en el hombro de Becky.

— ¿Saben dónde se encuentra la cafetería? —dijo Wanda usando su inseparable boina verde.

—Bart me apoyó unas semanas antes de entrar, vamos.

— ¿Sigue estudiando aquí? —se acercó Becky a Lisa.

—Sí, no lo han expulsado.

Las demás salvo Alex empezaron a reírse cuando vieron como Becky cubría su cara con sus manos.

— ¿De qué me perdí?

—Becky besó al hermano de Lisa hace años en una pijamada cuando éramos niñas —dijo Janey.

— ¡No lo digas tan alto! —La rubia se sonrojo aún más — los de décimo año podrían escucharte y esparcir el chisme.

—No te preocupes, lo primero que recordara Bart al escuchar tu nombre será Becky, la ex prometida de Oto, vivió con nosotros un tiempo.

—Uff, eso me pone más tranquila.

—Pero ese recuerdo podría hacer que nazca un nuevo amor —Alex se acercó a Lisa y Becky .

—No digas eso, Becky ya no sienta nada por Bart —comentó Allison.

Al entrar a la cafetería Bart se acercó a Lisa y al grupo de chicas sorprendiéndolas, eso hizo que Becky agachara su mirada.

— ¿O sí? —susurró Alex.

—Lisa, te sugiero que se sienten en esa banca que esta por allá antes de que se las ganen.

— ¿Por qué? —pregunto Wanda.

—Porque sólo quedan dos disponibles y la otra está junto a los que fuman detrás de la escuela y, créanme, les va a llegar el olor.

—Gracias Bart —dijo Lisa.

Bart se retiró dejando a las chicas apresurándose por llegar. Lisa, Wanda y Alex cuidaron sus lugares mientras las demás iban por todos los almuerzos.

Hablaron de sus vacaciones, recordaron anécdotas graciosas y momentos lindos de la primaria e incluso de la secundaria. Conversaron sobre los compañeros que ya no estaban en Springfield; como Isabel Gutiérrez, se había mudado a mediados del primer año de secundaria a Canadá, regresaba cada verano y aún tenía contacto con las demás, solamente a Lisa le enviaba cartas por el gusto que tenían de recibir correspondencia. Todas habían cambiado, estaban pasando por la pubertad y era normal pero algunas ya querían que aquello acabara.

—Te ves muy linda con el cabello un poco más largo Lisa —comento Wanda.

— ¿Tú crees? —lisa lo había dejado crecer a los hombros.

—Te queda estupendo —concordó Alex quien dejó crecer el suyo a media espalda.

—Y ustedes no se quedan atrás, todas se ven muy bien —dijo Lisa sonriendo.

Janey se lo había cortado un poco y prefería llevarlo atado. Allison lo mantenía con el mismo largo y dejo crecer su flequillo para apartarlo más fácil de su frente. El de Wanda caía un poco debajo de los hombros y Becky llevaba una trenza un poco suelta con dos mechones más largos de su flequillo.

Al terminar aún quedaban minutos de sobra antes de clases. Decidieron ir a caminar por los alrededores, con dos excepciones.

— ¿No vienen? —les pregunto Allison.

—Voy a quedarme a pensar un poco más sobre los clubes —dijo Lisa.

—Mi estómago necesita descansar así que me quedo —contestó Janey.

Las chicas se fueron por la puerta trasera de la cafetería.

—Puedes ir con ellas, estaré bien.

—Quiero quedarme, no quiero escuchar a Alex decir la palabra chico otra vez, ya fue mucho por un día.

—De acuerdo —Lisa desdobló la hoja para leerla de nuevo.

Janey había dormido muy poco por la emoción, unos 10 minutos para descansar un poco no le vendría mal. Lisa quería aprovechar todo el tiempo libre para ocuparse de los créditos en el año que parecía sería el más tranquilo.

— "El club de debate no se cruza con ninguno…"

La joven estaba tan absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta del tiempo, comenzó a tararear una canción mientras repiqueteaba su bolígrafo para acompañarla.

Al llegar el receso se encontró con sus camaradas en la parte trasera del edificio. Hablaban de lo habitual, qué harían más tarde, qué pensaban de las nuevas materias y maldecían aquello que no les había gustado y de lo desesperante de controlarse de golpear a ese alguien molesto. Nelson apenas dijo algo, había llegado tarde a casa el día de ayer y el sueño fue difícil de concebir, no estaba tan cansado pero sí preferiría estar dormido en esos momentos.

Al faltar unos minutos él y los otros caminaron a la puerta trasera de la cafetería, al entrar su aspecto rudo y vestimenta dio a entender a los nuevos que no debían meterse con ellos. Jimbo miraba con burla a los de primer año, Kearney con muñequeras de picos comenzó a tronar sus puños, Dolf los miraba de una forma fría; Nelson sólo miraba hacía el frente con indiferencia, parecía importarle muy poco a los nuevos residentes.

Entonces un pequeño pero notable tarareo acompañado de un sonido más continuo hizo que volteara hacía la banca donde estaba sentada una chica de cabello rubio.

Lisa estaba tan concentrada en sus pensamientos que no se dio cuenta del joven frentea ella, escuchó un lejano pero notable *gasp* que la hizo voltear, sus ojos azules se posaron en unos tenis negros que había frente a ella, subió lentamente su mirada hasta detenerse con unos ojos café.

La joven parpadeó y lo miró, le era extrañamente familiar, no se dio cuenta del momento en que su bolígrafo se le escapó de sus manos.

—Mi… —estiró su mano con la intención de recogerlo pero el chico ya lo había hecho.

Al reincorporarse la miró con regodeo.

— ¿Pride de U2? —coloco el bolígrafo de la chica en el bolsillo de su chaqueta.

Lisa no sabía si el tono de su voz en aquella pregunta fue de burla o de reconocimiento, lo observó notablemente confundida. Él sonrió de lado induciendo que un leve sonrojo se posara en las mejillas de la chica.

"¿Pero qué le pasa?" pensó Lisa.

Estaba disfrutando ver a una freshman toda confundida y nerviosa. Pasaron cuatro segundos más antes de retirar sus ojos sobre ella y comenzó a caminar.

—Nos vemos.

Se quedó confundida un poco más hasta que recordó que…

— ¡Oye, mi bolígrafo! —gritó para detenerlo pero ya se había alejado lo suficiente.

Janey levantó la vista toda estupefacta por el grito de su amiga y luego sonó la campana.

— ¿Qué paso? ¿Un incendio? —volteó a sus alrededores.

En el espacio entre clase Lisa trató de encontrar a ese chico pero no lo vio. Pensó en lo ocurrido, esa mirada y sonrisa de regocijo dirigidos a ella no le hizo ninguna gracia; no aceptaba ser vista por alguien más con superioridad por algo tan cotidiano como tararear una canción.

Trató de no pensar en ello mas no pudo, cada vez que miraba sus manos recordaba su bolígrafo perdido, menos mal Allison tenía una pluma extra que prestarle. El maestro detuvo su explicación al ver la hora en su reloj de bolsillo.

—Muy bien chicos, haremos una pausa; el comité estudiantil espera a todos del primer año en el gimnasio —el maestro se sentó en el escritorio—. Aunque sobre 5 minutos los quiero aquí de regreso ¿De acuerdo?

Todos salieron del aula para dirigirse al gimnasio, en el camino Lisa y Allison se encontraron con las demás, Alex se veía muy emocionada.

— ¡Chicas, veremos a chicos de años superiores!

—Sólo es el consejo estudiantil, y si hay chicos mayores… ¿Qué verían en nosotras? —comento Wanda.

— ¡Lo sé! Ya quiero que esta pubertad se acabé.

—No te quejes, de las 6 tú eres la que menos fue afectada —le recalcó Janey.

—Pero me salen espinillas —señaló su frente.

—No muchas —dijo Allison.

—Apurémonos a conseguir un lugar en las gradas —comenzó a correr Becky .

—El tema de los chicos queda para después —apretó Allison la mejilla de Alex.

A pesar de haber estudiado en escuelas mixtas, Lisa no había compartido con muchos chicos la categoría de "mejor amigo" y para ella estaba bien. Pensó en aquel niño llamado Nelson, tuvo una amistad y una especie de relación con él cuando ella estaba en 2do grado.

Suspiró, eso pasó hace 6 años, el último día que hablo con él fue cuando se mudó a otra ciudad, no lo volvió a ver y por lo tanto contarlo en aquella categoría no sería justo.

Se sentaron todas en la quinta grada percatándose que había chicos de años superiores, efectivamente la reunión del consejo no sería únicamente para los de primer año. Bart apareció con Richard, Milhouse y Lewis en la puerta del gimnasio, al percatarse donde estaba su hermana decidieron sentarse junto a ella y sus amigas.

—Gracias por dejarnos sentarnos con ustedes —comento Bart.

—No lo menciones, nos ayudaste a nosotras esta mañana —dijo Lisa.

—Sí, les debíamos una —dijo Allison.

—Es bueno verte de nuevo Lisa —la saludó Milhouse, levantando las cejas pícaramente.

—Sí —Lisa asintió apenada y dirigió su mirada hacia la cancha.

Bart intercambió unas palabras con Milhouse y al terminar notó a Becky, tocó dos veces su hombro para llamar su atención.

— ¿Ya nos conocíamos?

—Soy amiga de Lisa —respondió un tanto avergonzada.

—Mucho gusto de nuevo.

Lisa estuvo a punto de decirle a Bart el nombre de la susodicha pero, la detuvo colocando su mano con la de ella.

—No creo que sea buen momento —le susurro.

— ¿Segura?

—Sí, aún me da mucha vergüenza —sonrió.

—De acuerdo —dijo Lisa guiñándole el ojo.

Al estar el gimnasio lleno, el consejo estudiantil apareció. Todos se pararon a los dos lados del pódium, dejando en medio a un chico de cabello negro ondulado y muy popular por los alumnos de cuarto grado al recibirlo con muchos aplausos.

—Sean bienvenidos a todos los alumnos de nuevo ingreso, mi nombre es Kyle LoBianco y soy el presidente del consejo estudiantil.

Hubo muchos aplausos por parte de los alumnos de cuarto año, sobre todo por las chicas.

—Todos parecen quererlo —comento Janey.

—Es uno de los chicos más populares —comento Richard—. Conocido por ser muy atlético y tener una casa de verano en California.

— ¿Qué tiene que ver la casa de verano?

—No lo sé, da buenas fiestas.

—Este año será el último que estaré con ustedes y una de mis prioridades es hacer que este ciclo escolar sea el mejor. Quiero que todos los freshman se sientan como en casa.

—Tiene una sonrisa muy linda —dijo Alex.

—A continuación se presentaran mis compañeros del comité —Kyle retrocedió.

—Mi nombre es Danny, muchos me conocen por el chico que colapsó al comer una docena de dulces.

— ¡Eso es Danny! —gritó un chico de las gradas haciendo que los demás siguieran el bullicio.

—Sí, sobreviví —rodó los ojos—. Soy el vicepresidente del comité, si necesitan saber algo no duden en preguntarme.

Se colocó en su lugar dándole espacio a un chico de cabello rubio. Se veía ser un joven bastante animado y a la vez tranquilo.

—Soy Zack, soy el tesorero y el encargado de deportes. Tenemos equipo de baloncesto, futbol americano, natación, atletismo y otros más, a todos los jóvenes que quieran integrarse a alguno cuenten conmigo.

—Mi nombre es Martin Prince, soy representante de los Junior y soy el secretario del comité.

— ¿Desde cuándo Martin está en el comité? —susurró Lisa a Bart.

—Desde 1ro, comenzó siendo representante de nuestra generación.

Fue el turno de una chica rubia de cabello largo y parecía ser bastante social.

—Hola chicos, mi nombre es Kaitlin y soy la encargada de los eventos de la institución. Me gusta hacer deporte, salir con mis amigos y soy una gran fanática de organizar las fiestas.

Por último pero no menos importante…

—Soy Jessica Alegría, soy la representante de los Sophomore y ayudante de eventos junto con Kaitlin.

—No pensaba que Jessica le gustara estar en el comité —comentó Lisa, nunca se imaginó a la hija del reverendo en un puesto así.

—Al parecer sus instintos malvados son reprimidos por su placer de mandar —susurró Bart.

—Espero que no tenga rencores.

—Tranquila, si los tiene yo te protejo.

—Cómo primer evento, el viernes habrá una fiesta de bienvenida en el club campestre de Springfield por cortesía de Brittany Brockman.

Todos en ese instante se volvieron locos, comenzaron a festejar y gritar de la emoción.

— ¡Será a las 6 p.m, no olviden comprar su boleto!

Al acabar la reunión todos se fueron a sus respectivos salones, habían pasado más de 5 minutos por lo que el maestro ya no se encontraba en el salón, agarró sus cosas y fue con Allison a los casilleros. Quedaban dos horas para salir de clases y aún no recuperaba su bolígrafo, esperaba encontrar aquel chico antes de que su madre la recogiera en el estacionamiento.

Nelson y los demás no asistieron al gimnasio pero si escucharon todo detrás de unas gradas fuera del gimnasio, el conserje dejaba las ventanas abiertas durante ese tiempo así que evitar el bullicio y los gritos era lo mejor.

Se sentía un poco diferente después de lo que paso en aquellos últimos minutos del receso, aquella chica le parecía tan familiar, de hecho al escucharla gritar su voz le recordó a la misma Lisa Simpson, era un 70% posible de que fuera ella pero necesitaba más pistas, no quería arriesgarse a que fuera alguien más al final. Pensó una forma de verla al final de las clases, se retiró antes que sus compañeros y se dirigió a los casilleros minutos antes de que la campana sonara.

La chica salió del gimnasio junto con sus amigas y la siguió a una distancia prudente, cuando abrió su casillero por un libro el joven fue al suyo por una hoja de papel. Esperó a que el pasillo se hubiera despejado, escribió algo en la hoja y lo metió en el casillero de la chica. Entró a su salón y esperó con más atención en las últimas dos clases, extrañamente se sentía con energía.

"¿Cómo puedo empezar la conversación sin parecer loco?"

Nelson no tenía experiencia con chicas, pocas chicas le parecieron lindas en su otra escuela pero no tuvo la intención de entablar relación alguna ni con ellas o con el resto de la escuela y de la misma ciudad.

Su tío paterno fue un completo desconocido cuando se presentó a su casa un día de la nada ofreciéndole a él y su hermana la opción de mudarse con él mientras la situación en la que estaban se calmaba. Pasaron demasiado cosas en ese año que hicieron cambiar su percepción del mundo, su hermana siempre lo apoyó e incluso disfrutó el tiempo que pasaban con su tío.

Sí, había cambiado en esos tres años que estuvo fuera, de vez en cuando pensaba en Lisa, fue la única que vio algo bueno en su interior; quería escribirle y saber cómo estaba, que había de nuevo, si seguía tocando su saxofón —sí había algún chico nuevo en el pueblo— y sí de pura casualidad pensaba en él… claro, le preguntaría eso con otras palabras.

Si era Lisa se disculparía por haberle robado su bolígrafo y le diría: "Wow, cambiaste mucho, tu cabello se ve lindo", no, decirle eso era mala idea, después de su soso romance no había posibilidad de que ella se interesará de nuevo en él.

"No es que yo quiera algo más" —rascó su nuca. Claro, de existir una mínima posibilidad él estaría ahí mismo.

La campana de la última hora se escuchó, la hora de la verdad estaba más que cerca ahora.

A Lisa se le fueron las esperanzas de volver a encontrar al chico, suspiró con pesar abriendo su casillero y al abrir los ojos una nota cayó a sus pies. La recogió extrañada, "¿Una nota en mi primer día?", la abrió y cerró de inmediato al escuchar las voces de sus amigas aproximarse.

—Lisa, ¿Nos vamos? —pregunto Janey.

—Mi mamá me va a recoger en el estacionamiento, ya saben, el primer día —escondió la nota en su espalda.

—Bien, nos vemos mañana —se despidió Allison.

—Adiós Lisa —contestaron la demás.

Al ver que se habían alejado lo suficiente Lisa se apresuró. La nota decía:

Aquí tengo tu bolígrafo, te veo en la zona arbolada al lado del estacionamiento —N.

Estaba decidida en tenerlo de vuelta, no tenía miedo, en su bolsillo tenía algo que le regaló su papá el día anterior.

Flash back.

—Recuerda Lisa, sí alguien intenta hacerte algo no dudes en usar esta corneta de aire.

—Gracias papá, ¿Pero no sería mejor un gas pimienta? —le recordó.

—Tal vez, pero esa belleza no sólo aturde a tus enemigos, si no que alerta a los demás, querida hija.

—Está bien, por ti lo traeré conmigo.

Fin del flash back.

Podía dejarle aquel bolígrafo al menos que hasta ahí se detuviera; no obstante, reconocía a los de su tipo, no pararían hasta molestarla todos los días y no lo permitiría, le pondría un alto inmediato. Cruzó el estacionamiento, a lo lejos apreció la zona arbolada y al lado estaba el campo de futbol americano por lo cual esa zona sería el límite de la escuela. Lisa se llenó de valor apretando sus puños, no retrocedería, recuperaría su pertenencia.

Entró a la zona no tan lejos de la salida, necesitaba su ruta de escape de utilizar la corneta, se escuchó unos pasos acercarse detrás de ella, al instante se giró esperando verlo mas no estaba ahí.

—Qué extraño…

— ¿Qué es extraño? —Preguntó el joven apareciendo de su lado izquierdo, Lisa soltó un grito y saltó lejos de él. Al voltearse lo miro sacudiendo su oreja, su grito lo había aturdido.

— ¡Me espantaste! —exclamó.

—Sí, me disculpo —rasco su frente.

Ahora que lo tenía delante de ella pudo verlo mejor; era alto con cabello castaño que le llegaba al final del cuello, su rostro era algo cuadrado, su cuerpo estaba tonificado pero sus músculos no se marcaban demasiado. El chico sacó de su mochila un paquete de galletas y se lo extendió.

— ¿Quieres una?

—No, gracias —observó con cautela como se comía dos, no se veía para nada intimidante comiendo. Vio por el paquete que eran galletas integrales, sintió un poco de hambre pero no iba a pedirle una, aunque ese tipo de galletas le gustaban mucho. Sí, Nelson no comía esa clase de productos, no podía ser él.

—Bien, ¿Y mi bolígrafo?

—Aquí lo tengo —señaló el bolsillo en su chaqueta.

Espero unos segundos a que se lo diera pero el chico no hizo nada.

— ¿Entonces? —cuestionó.

— ¿Qué?

—La nota que me dejaste en mi casillero claramente dice sobre mi bolígrafo.

—Sí, lo dice, pero no menciona nada sobre regresártelo.

—No te burles de mí, esa actitud superior que reflejas en tu mirada no me gusta para nada —se acercó dos pasos a él—, ¿Qué tiene de malo tararear una canción de U2?

—Nada y no me estaba burlando de ti —aclaró—. Sólo me pareció curioso que te gustara ese género musical.

El joven se retiró la pluma de su bolsillo y se la extendió para demostrarle que no se estaba burlando. Lisa lo observo confundida.

—Te lo iba a devolver después, pero no quiero que me consideres un ladrón.

Lisa extendió su mano, esperó un poco para ver si iba a hacer algo pero nada paso. Lo tomó alejándolo de las manos de él.

— ¿Puedo saber el porqué de todo esto?

—Quería comprobar sí eras alguien que conocí.

La chica pensó un momento en su antiguo amigo de la infancia, era muy poco probable que tal vez fuera él, pero sintió cierta nostalgia al verlo agachar su mirada al suelo. Miró el paquete que estaba sosteniendo en su mano izquierda y se le ocurrió una idea.

— ¿Aún puedo tomar una galleta?

Nelson asintió y le acerco el paquete.

— ¿Qué piensas? —pregunto Lisa haciendo una pausa.

—Nada —replicó mirando las raíces del árbol al lado de él, arqueó un poco su ceja.

La joven empezó a sentir cierta esperanza, aclaró su garganta y continúo hablando.

— ¿Qué sientes?

— ¿Perdón? — La miro con cierta extrañeza.

La chica negó con la cabeza algo avergonzada de lo que estaba haciendo, debía de pensar que estaba actuando muy raro al hacerle esas preguntas.

—Nada, es una frase que escuche alguna vez.

El castaño reparó en sus preguntas y lo invadió aquel recuerdo que tuvo años atrás a las afueras de la ciudad junto al observatorio. La miró con sorpresa, sí, no había duda alguna. No podía dejar que se fuera, podría ser la última oportunidad que tendría.

— ¿Puedes continuar? Me gustaría escucharte.

—Claro —sus ojos brillaron esperanzados—, ¿Qué tienes adentro ahora?

Nelson sonrío y Lisa sabía exactamente lo que él diría a continuación.

—Tripas y cosas negras, y cómo treinta galletas.

Nota de la autora: Espero que les haya gustado, muchas gracias por leerlo. No olviden comentar, apreciaría mucho saber sus opiniones al respecto.