Solo blanco y ¿verde?

Nada. Nada es lo que llego a ver en el cielo, en plena noche donde las nubes oscuras están encima de la ciudad, esas nubes que sabes que un frío horrible vendrá después de que llueva. Siguiendo acostada acaricio el pasto mojado, es áspero al tacto, una figura oscura se para enfrente de mi, supongo que son los efectos de las drogas, cierro los ojos intentando controlar mi ritmo cardiaco, no estoy segura si en verdad esto está pasando, ¿mi corazón se puede salir de mi cuerpo en cualquier momento?¿sería posible?.

—Señorita está bajo arresto por el consumo de marihuana -una luz iluminan mis párpados, tengo tanta sed, pasó mi lengua por mis labios resecos, debería ir por un vaso de agua.

—¿Está mal?

—Debo llevarla al hospital, tendré que cargarla, dudo que pueda levantarse -se siente tan cómodo, tan caliente como una cama humana, recargo mi cabeza deseando dormir por el momento, ¿puedo moverme sin caminar? ¿por qué?.

Una alerta aparece en mi mente cuando observo las luces azules y rojas de un auto, algo dentro de mí desea que corra o me esconda, la otra parte desea descansar en los brazos de este hombre.

Una chica abre la puerta del carro y me dejan en la patrulla, tengo tanto sueño, cierro los ojos por un momento aunque creo qué tal vez esto solo es un sueño.

Joder, ¿qué mierda pasó? Mi garganta está reseca, trago saliva para humedecerla, intento levantar mi brazo para acariciar mi rostro pero no puedo, algo me detiene y decido abrir los ojos, examino algo metálico que parece unas esposas en mi muñeca, examino la habitación azulada, parece tanto a un hospital que me estremezco.

Mi ritmo cardiaco aumenta y la maquina de mis signos vitales empieza a sonar, ¿esto es real? ¿Sigo en un sueño? una chica con aspecto de enfermera entra a la habitación junto con un chico que tiene un uniforme de policía, alzo la ceja examinando al chico, tal vez tiene mi edad, el uniforme le queda muy bien y me permito mirarlo descaradamente, ojalá tenga un buen trasero.

—Al fin despierta señorita -mmm tiene un acento del norte, delicioso, el chico se acerca a mi lado y miro su rostro, podría empezar a babear en cualquier momento si seguía viendo esos ojos azulados, tanta intensidad, cejas pobladas, cabello cobrizo rizado, tal vez tenga bonita sonrisa.— me llamo Edward, soy el oficial de policía que la trajo al hospital, ¿su nombre es?

—Es taaaaan guapo señor oficial -es lo único que puedo pensar, muerdo mi labio inferior con media sonrisa en mi rostro- ¿sabe qué tanto deseo? Un vaso de agua.

—Le sacare varías fotos ya que aún tiene los ojos rojos, después le traeré un vaso de agua, ¿estamos?

No le dolerá el rostro de ser tan guapo? Podría ser real? Me gustaría que lo fuera, tal vez si algún día descubro si esto es la vida real pueda andar con él.

Empieza a tomarme fotos, y sonrío por reflejo, toma varías fotos y le mando un beso mientras cierro los ojos.

—Señorita debe abrir los ojos para que la foto sirva de prueba.

—Esa foto es para ti, te la puedes quedar -le sonrío y siento que mis mejillas me duelen de tanto sonreír, bufa guardando el celular y yo me le quedo viendo- y el agua?

Asiente como si estuviera saliendo de su trance, sale de la habitación y contemplo la habitación blanca, la cama se sentía extremadamente suave, creo que cualquier toque lo sentía tanto... acaricio la sábana hasta que mis párpados vuelven a cerrarse, dormir es lo mejor del mundo.

Mierda, estoy muy drogada, esto si está pasando, oh Dios mío abro los ojos viendo la habitación obscura, solo esta prendida una pequeña lámpara e ilumina al oficial dormido,bueno, decirle que es guapo es lo único bueno de esto. Tiene la boca ligeramente abierta, sus brazos cruzados a la altura de su pecho, su pelo esta revuelto provocando que desee acomodarlo, su piel bronceada me da a entender que va a la playa, a mi también me gusta ir al mar.

Sus ojos se abren encontrándose con los míos, puedo sentir que me sonrojo, se levanta tomando el vaso de agua, la sed me regresa con intensidad.

—Al parecer tiene una capacidad para quedarse dormida muy fácilmente -intentó no reírme fuertemente oh Dios mío no por favor, ya empezó la risa estupida, cubro mi boca y respiro para controlarme.- cómo se llama?

—Bella -le doy un largo trago a mi vaso, en varios minutos estoy pidiendo más.

—Está consiente que esta arrestada?

—Podemos hablar mañana de eso?

—Estuvo dormida casi un día entero -su tono recriminatorio me hace sonreír, Nat por favor esto si está pasando, deja de coquetear y céntrate, agarro mi brazo y lo pellizco para que entienda que esto si es real.

—Y puede esperar otro día más, deseo comer, un pan de dulce estaría bien -comento esperando su respuesta, me permito volver a observar su rostro, varias pecas cubren su rostro, sus ojos tienen un brillo especial, como si se estuviera divirtiendo por la situación, labios gruesos qué tal vez llegarían a besarme, se vale soñar.

—Sigue drogada?

—Solo un poco -confieso deseando estar en mi casa, viendo una linda película que me provoque el llanto. Dudo que en la carcel pueda llorar como deseo.

Miro como empuja el sofá hacia mi camilla, toma asiento bostezando, ¿cuánto tiempo a estado aquí?

—sabe que entrar sin permiso a una propiedad es ilegal? -lo observo como si tuviera algo horrible en el rostro, tomo aire y lo suelto intentando recordar.

—No hice eso -me digo más a mi misma que al oficial, me concentro en un punto de su traje intentando recordar, mañana regresaría todos mis recuerdos.

—¿Lo sabe o no lo sabe?

—¿Esta interrogándome en el hospital? -pregunto incrédula, ¿esto es legal? Espero que no. Su cara no demuestra ningún sentimiento, ¿cómo sería irritado?

—El dueño de la casa al parecer desea que haga servicio comunitario en su casa

—¿Eso es legal?

—Desea ir por unos dos años a la carcel?

—En serio deseo comer -mi mente incluye el "lo" en comer, intento no reír por mi propio chiste mental, solo aprieto mis labios y me concentro en escuchar su respuesta.

Toma el teléfono y habla con una chica supongo, ¿será casado? Miro su mano izquierda en busca de alguna sortija, y un extraño alivio siento en mi pecho, son las drogas, no te gusta en realidad.

—¿Café? -Lo escuchó preguntar e intento reflexionar o pensar mi respuesta, no grites solo estás drogada responde normal.

—Uh... un vaso con chocolate está bien -okay mi voz la escucho bien, ya no siento que otra persona responde por mi, es un gran avance. ¿Por qué le sigo hablando tan informalmente?

Recargo mi cabeza en la almohada mientras sigue pidiendo comida para un batallón, me concentro en las líneas blancas que tienen los recuadros del techo, ¿las limpiarán? Se notan sucias.

La voz del oficial se deja de escuchar, me concentro en volver a verlo, me está analizando al parecer, ¿qué estará pensando?

—¿me veo muy mal verdad? -no puedo evitarlo decirlo como si quisiera llorar, contrólate que ya hiciste lo que dicen que hiciste.

—¿Cuantos años tiene?

—Me está ligando? -Pregunto en un tono sugerente mientras parpadeo varias veces como si estuviera ligándolo. Se ríe en mi cara y me sonrojo-perdón no puedo evitarlo.

—Solo es una pregunta rutinaria señorita.

Tocan la puerta y los dos volteamos a ver quién es, es una chica con el mismo uniforme que él, de cabello rubio recogido en una coleta alta y tiene unas bolsas de comida imagino.

Se levanta impidiendo que siga caminando hacia mi, toma las bolsas y las deja enfrente mío, veo una mesa a lado de mi cama y me agacho a recogerla. Veo cómo salen los dos sin hablar en absoluto.

Me amarro el cabello antes de empezar a comer, examino la comida y agradezco mentalmente porque no sea hecha por el hospital. Le doy un largo trago a mi vaso disfrutando la sensación y lo dulce que deja mi lengua, como digo, prefiero morir comiendo aunque eso implique perder mi figura. Degusto todos los panecillos, algunos tienen relleno de nuez o chocolate, me hacen sentir en el paraíso.

—¿Mejor? -pregunta volviendo a entrar, veo a la chica quedarse a fuera con los brazos cruzados. Deseo sacarle la lengua.

—¿Ella era su novia? Se nota molesta porque esta con una diosa como yo -digo lo último inténtenos relajar el ambiente, si risa es muy sexy que me hacen desearlo mas entre mis piernas.

—espero que sea el efecto de las drogas.

—Por supuesto, nunca e sido interrogada por un policía, es mi primera vez.

—¿Por qué todo lo que dice lo hace sonar tan sucio? -me encojo de hombros concentrándome en terminar mi chocolate- ¿es la primera vez que consume marihuana?

—Exacto

—Por qué lo hizo?

—Nunca ha querido probarla? Todo dicen que se siente muy bien y la curiosidad pudo conmigo.

Dejo la basura en la bolsa de plástico y le señalo la comida.

—¿Gusta comer? Me llene.

Sin decir nada se acerca y puedo oler su perfume a canela, lo miro comer mientras juego con mi cabello.

—Que sucederá conmigo?

—Ya le di dos opciones, ir a la carcel hasta tener un juicio o ir a la casa de esa persona.

Asiento dejándolo comer. Pienso en las dos opciones, preocupar a mis papás junto con perder el año de la universidad ya que no sé cuánto durará hasta que me juzguen o solo quedarme un tiempo con un extraño ayudando en su casa.

—bien vamos a la casa del sujeto, espero que no piense cosas indebidas al verme -es inevitable no reírme por lo que digo, ya por favor que se pase el efecto.

—Realmente tiene una habilidad para que todo se vea mal.

espero que les guste este primer capítulo. Comenten y voten