Ya se hacía tarde, el sol ya se ocultaba, en el parque se observaba el brillo anaranjado del cielo, igual que el brillo en los ojos de un joven, encontrándose de pie cerca de un columpio, mirando el suelo fijamente, aquel joven se veía con la mirada triste, pensante, pero a pesar de todo se notaba melancólico, se le veía que tomaba una pequeña sonrisa mientras comenzaba a mirar al cielo, en un dado momento se gira, sonriendo, hacia una chica castaña que se acercaba algo sonrojada, se le veía cansada, seguramente por la carrera desde la escuela, la chica se detiene en frente, algo inquieta, quería decir algo, las palabras no salían, nerviosa, se mueve ante la mirada del chico hasta sentarse en el columpio, una vez se sienta mira al chico, sería y determinada, sus labios empiezan a pronunciar las mismas palabras que el chico le había dicho hace algunos años en ropa interior.
—Tsu, me gustas, por favor, ¿podrías salir conmigo?— Dice la chica, mirándole fijamente, expectante por la respuesta de este, los cabellos castaños del chico se movieron con el viento, mientras miraba hacia otro lado, se le notaba muy inquieta, el chico continuaba teniendo aquel brillo en sus ojos —Sé que te suena a broma, pero no lo es, mi forma de verte cambio desde aquel momento en que te me confesaste en ropa interior, comencé a pensar que eras un chico divertido, después sucedió lo de los chicos de Kokuyo Land, ¿Recuerdas?—Continuo la chica, mientras le daba tiempo al joven enfrente de ella para pensar —Estábamos todos muy asustados, mi hermano estaba gravemente lastimado, y de la nada tú también desapareciste, justo después de que Hibari se fuera, nunca supe que pasó en ese momento, pero me sentía feliz de verlos a todos de vuelta- Dijo ella, levantándose del columpio, su sonrisa se agradaba un poco, como si estuviera recordando cosas muy divertidas —La aparición de tus "hermanos" antes de que te fueras, después de eso sé que lucharon contra los que luchaban por tu posición, los Varia, mi hermano me lo contó tiempo después, el cómo fuiste... Extremadamente asombroso en tu pelea contra el líder de ellos- Riéndose mientras recordaba cómo le explicó su hermano la pelea de aquel chico enfrente de ella —Después fuimos al futuro, y sin duda fue en ese tiempo que empecé a enamorarme de ti, cuando de la nada aparecí junto a ti, y tú estabas distinto, te veías más maduro y sin duda no parecías el inútil que todos te creían, cómo me defendiste contra ese sujeto, después cuando nos contaste a Haru y a mi sobre la mafia y el cómo lentamente nos habíamos involucrado- Continuo, caminado alrededor del parque con el chico detrás de ella, silencioso, escuchando atentamente lo que decía ella — Después sucedió lo de tu sucesión ¿no? Ryohei me contó sobre eso también, junto con lo sucedido con Reborn y todos sus amigos bebés - La chica se detiene, dándose la vuelta, con los ojos cerrados y con su sonrisa ya no tan pronunciada —En estos dos años, sé que has hecho muchas cosas, ya nadie te trata como inútil, cambiaste después de que decidiste ser el jefe, lo sé, y por eso, en nuestro último año de secundaria me gustaría preguntarte si aún sientes lo mismo que cuando te me confesaste hace ya tres años, cuando estábamos en nuestro primer año, aunque, supongo que se la respuesta... — Terminó un tanto apagada la chica, ella sabía que el castaño no era para ella, ya no la miraba igual, o mejor dicho, él sabía que solo al inicio le miraba de esa manera, ahora, para el ella era solamente su amiga, su mejor amiga y nada más, ella lo sabía, y le dolía, pero también sabía que aún estaba ese brillo en los ojos de su compañero, aún tenía oportunidad, y no quería desperdiciarla.
El chico al verla así, miro hacia abajo un tanto triste, sabía de los sentimientos de su amiga desde hacía ya unos meses, pero el ya no la veía de esa manera, es más, para el ahora ella ni era inalcanzable, su hermano mayor era de sus mejores amigos, además de ser su guardián del sol, consternado miro a la chica, su expresión delataba lo que iría a decir, y la castaña también lo sabía —Lo siento Kyoko, yo... No puedo corresponder a tus sentimientos, no ahora... — Terminó diciendo el joven, mirándola fijamente a los ojos, su mirada comenzaba a verse un poco más seria, aquel brillo comenzaba a aumentar poco a poco —No, más bien, nunca podré, ahora no soy un estudiante normal, no soy un chico cualquiera, y eso te pondrá en peligro, tanto a ti como a Haru y a mi mamá, y si algo les pasa yo no me lo perdonaría — Continuo el chico con el brillo en sus ojos, caminando hacia la chica, causando que está se muestre un poco adolorida - Sé que el simple hecho de que yo esté aquí les lastima, no les deja ser chicas normales, ni a ti ni a Haru, por eso no puedo estar con ninguna... — La chica sabía a qué se refería, su amiga también se le había confesado hace un tiempo al joven, ella lo sabía, como también sabía que la respuesta de este, lo sabía, había estado con ella cuando está lloraba aferrada a sus brazos — Por ello, te pido que por favor me perdones, no soy alguien bueno, pero no puedo estar aquí, ya no más, de hecho... — Parando a mitad de la frase debido a que sus labios fueron ocupados por los de la chica, la cual tenía lágrimas cayendo de sus ojos.
— Lo se Tsu, no te preocupes, entiendo, quieres protegernos, lo sé y lo entiendo — Dijo la castaña una vez separada, secándose sus pocas lágrimas comienza a irse, triste mientras escucha un "Lo siento, de verdad, lo siento" proveniente del chico, se detuvo en el momento que sintió un viento fuerte, dándose vuelta y notando cómo se alejaban unas llamas anaranjadas, al verlas ya bastante lejos la chica comienza a llorar, con fuerza, su dolor era grande, en un momento llegó una chica un poco más alta, de pelo castaño oscuro junto con un hombre de pelo blanco, alto, la chica se acerca a la más baja y comienza a abrazarla - Hana, duele más de lo que pensé - Dijo entre lágrimas Kyoko, abrazando a la recién llegada, mientras el peliblanco miraba en la dirección en qué se había ido el otro joven —(Sawada...)— El chico conocía lo suficiente a su jefe como para saber que en el momento de llegar a su casa este comenzaría a llorar.
A lo lejos de veía a un bebé en traje, sus patillas grandes le hacían destacar, pero por alguna razón nadie le veía, este observaba seriamente el lugar donde había ocurrido el rechazo, mientras comenzaba a desaparecer — ¿Que harás ahora, alumno inútil?—Por primera vez en su vida sentía que no sabía lo que planeaba aquel castaño, aunque intuía la dirección aun así, le molestaba la actitud del chico, necesitaba corregirlo, pero él sabía que ahora no era el momento, sin embargo le daría un buen castigo por rechazar a las dos personas que eran perfectas para ser la dama Vongola.
Un golpe, un disparo, otro, una bomba, por todo el vecindario, un grito, los vecinos ya estaban tan acostumbrados que ya no le prestaban atención a aquel "juego" que tenían aquellos dos niños que salían de la casa Sawada, aquel niño con pijama de vaca y aquel niño mafioso, los constantes "ataques" del de pijama contra el de traje, que por supuesto no funcionaban.
Aunque en esta ocasión es diferente, ya que a diferencia de otras veces el bebé trajeado no respondía ni siquiera con un disparo, tampoco estaba aquel castaño que les decía que pararan, por lo que el niño mafioso miro al de pijama con seriedad, al tiempo que este se asustaba y asentía, lléndose del lugar, dejando solo al primero, siendo este consumido por sus pensamientos.
—¿Por qué Tsuna rechazó tanto a Haru como a Kyoko?— No lo entendía, aquellas dos eran perfectas para acompañar a un líder de la mafia, ambas comprendieron la situación del Vongola y le aceptaron, incluso una era hermana de uno de sus guardianes —¿Que estará planeando el inútil ese?—Mientras estaba pensando llegó a la escuela de su alumno, mientras entraba se encontró con un joven pelinegro, el cuál le miraba fijamente con unas tonfas en la mano.
Aquel chico le ataca, sin sorprenderle, pues sabía que era un chico adicto de las batallas, pero si le sorprendió al ver qué después de ese primer ataque le entrego una hoja y se fue mientras decía —El falso herbívoro te envía esa nota— Reborn ya se mostraba curioso, aún no lograba descifrar el plan de su alumno, menos el que Hibari, aquel pelinegro, le escuchara y le entregará ese papel a él, el mejor Hitman de la actualidad, curioso leyó el papel, entrando en seriedad mientras lo leía.
Reborn, Si estás leyendo esto diríjete al club de Boxeo en cuanto terminen las clases, es de suma importancia, tanto para ti, como para la familia Vongola, si no apareces me enojaré, no te estoy diciendo esto como Tsunayoshi Sawada, si no como futuro Vongola Neo Primo, ven tú y trae a Lambo, como mi guardián del rayo tiene que estar presente.
Una vez termino de leer sonrió al ver que incluso en cartas se lograba entender que aquel chico débil que no podía ni con una mosca ya no estaba, su trabajo ya estaba casi concluido, pero hasta que el no fuera puesto ante toda la sociedad mafiosa el seguiría siendo su tutor, así que sin más volvió a casa, ya no tenía sentido observar al chico mientras estaba en clases, pues ya se comportaba como alguien con poder, pero sin dejar su carácter suave, iba a sacar respuestas y quién mejor que Nana Sawada para hacerlo, esa mujer tan dulce y suave de corazón, que sabía los secretos de todos y aún así les aceptaba, digna de ser la madre del Cielo más puro.
—Mamma—Dijo el Arcobaleno una vez llegaba a la casa, atrayendo la atención de la madre del cielo —¿Sabe lo que planea su hijo?— Directo, él sabía que con esta persona debía ser directo, la señora se había ganado su confianza a lo largo del tiempo.
Sorpresa, fue lo que sintió el bebé cuando la castaña le miro y le dijo que era un secreto, nunca pensó que ella podría guardar secretos, no, no lo hizo, hasta que recordó de quién era el secreto, Nana Sawada era capaz de hacer todo por su hijo, aún si eso implicaba enfrentarse al mayor Hitman del mundo o enfrentarse al mismo Iemitsu, a quien ella amaba profundamente -Pero, Tsuna dijo que hoy te lo explicaría- Finalizó con su eterna sonrisa, causando que Reborn diera un pequeño suspiro y se dedicará a preparar nuevas torturas para su alumno hasta que pasará el tiempo.
Por fin había llegado el momento, Reborn molesto llevaba a un inconsciente Lambo hacia el lugar donde se reunía el club de Boxeo de la secundaria Nanimori, no tenía otra forma de llevarlo, lloraba mucho y no constaba con la paciencia que usualmente tenía y no le tendría a ese bebé llorón del rayo.
Mientras se acerca, observa como los miembros van saliendo poco a poco, algunos asustados, otros simplemente no tenían expresión alguna, algo intrigado entra junto con el bebé en pijama, observando a su alumno siendo rodeado por los guardianes de este, inclusive se encontraban Spanner y Soichi, los genios inventores y Emma, líder de la familia Simon.
—Bien Tsuna, dime, que es lo que sucede aquí— Dijo serio, mientras tiraba agua a Lambo para que despertara, más al ver la mirada de Tsuna entendió que se esperara, no le tenía miedo, pero si quería escuchar todo y analizar bien las cosas debía esperar, no le importaba, mientras su alumno no dijera nada estúpido.
—Bien, ya están todos aquí...— Dijo seriamente el castaño, pero antes de continuar miro hacia una ventana, en donde no había nada, excepto un extraño arbusto, que antes no se encontraba en ese lugar —Hibari, encárgate— Ordenó, mientras el perfecto salía del sitio, escuchando como unos chicos del curso de Tsuna gritaban y el arbusto era destrozado por el pelinegro.
—Ahora sí, sin nadie que moleste o que descubra cosas que no debe—Continuo el castaño una vez que el pelinegro volvió —Les informo que eh decidido irme de Nanimori, tanto de la escuela como de la ciudad— Dijo seriamente, causando sorpresa a todos en el sitio, podían sentir la presión en el aire, pero se mantuvieron en silencio al ver qué el cielo iba a continuar —Pero no lo haré solo, me iré con tres de mis guardianes, mientras que dejaré otros tres cuidando Nanimori, sé muy bien lo poco que falta para que acabe el año, pero ya eh hecho las pruebas en la escuela a la cuál iré, igual que los guardianes que me acompañarán, ahora vengan conmigo, los tres— Mandó, al tiempo que a él se le acercaba la tormenta, la lluvia y la niebla, causando que algunos se sorprendan de la decisión.
Reborn al ver eso comprendió todo, unió todas las piezas y ahora solo podía sonreír orgulloso mientras escuchaba al nuevo Primo —Ellos tres vendrán conmigo, si se preguntan porque, es simple, Hibari se quedará cuidando todo el sector de la escuela, ya sea en su sector de Secundaria o de preparatoria, Lambo es un niño, no lo voy a hacer acompañarme por el momento y Ryohei, tú te encargarás de cuidar a las chicas— Sentenció, dando a entender el por qué, Hibari al escuchar esto asintió y se fue del lugar, ya no necesitaba más información, su cielo le permitió dejarle hacer lo que más quería, así que acepto lo dicho por su jefe y se fue a patrullar.
—Ahora, Reborn, necesito que entrenes a Lambo para batallas futuras, Emma, tú y tu familia contribuyan con Irie y Spanner para que puedan crear cajas Simon, las cuales les permitirán aumentar sus defensas— Antes esto los mencionados solo asintieron, exceptuando por el bebé de la fedora, quién le miraba fijamente, en silencio.
El ambiente era pesado, el Cielo presente miro a sus guardianes y después sonrió, de forma tranquila, relajando un poco el ambiente —No se preocupen, no nos iremos muy lejos— Mientras hablaba, la única chica presente saca un folleto en donde se ve una preparatoria de otra ciudad, está se veía grande, espaciosa y un tanto lujosa, causando sorpresa en quienes la reconocieron, incluido el mismo Reborn, quién sabía por sus conexiones que no era un sitio normal —Esta es la Academia Kuoh, hasta hace algunos años era exclusivamente para chicas, pero decidieron hacerla mixta, por lo tanto nosotros 4 iremos allí, a partir del próximo año— Continuo, diciéndolo como si fuera lo más fácil y común del mundo.
—Y dime Tsuna, ¿Cuándo se irán— pregunta el ex-arcobaleno, calculando que se irían en un par de meses, durante las vacaciones, pero no se esperó la respuesta de su pupilo.
—Este fin de semana iremos a ver la casa que compré, el sitio sitió es seguro y hay gente que conozco allá, y dentro de la próxima semana nos estaríamos yendo, para así tener todas las vacaciones para acostumbrarnos a la ciudad— Finalizo el líder de la junta, mientras miraba seriamente al bebé, causando que esté dijera un "Bien" y se fuera, junto con el guardián del Rayo aún inconsciente.
Una vez se fue el arcobaleno, Tsuna se relajó un poco, soltando un suspiro mientras caminaba seguido de sus guardianes —Eso es todo chicos, recuerden que a partir de la próxima semana no estaremos asistiendo a clases por la mudanza— Recordó mientras salía del lugar, dejando a un Emma un tanto sorprendido, pues nunca se esperaría algo así de su mejor amigo.
Ryohei en cambio no le siguió, pero se le mantuvo mirando seriamente durante toda la charla, cuando se fue el castaño comenzó a golpear un saco, quedándose a golpearlo incluso después de que los científicos y el Simon se fuera.
Se hacía tarde, la ciudad encendía sus luces, poco a poco, Kuoh era una bella ciudad, paisajes, casas, en general todo era muy bello, pero también tenía un aire misterioso, había una iglesia abandonada cerca de la ciudad, la cual por alguna razón nadie se atrevía a ir, en la escuela más grande de la ciudad había un viejo edificio también, el cuál expulsaba aún más ese misterioso aire, en una de las calles de esta ciudad vemos un joven de pelo castaño, ojos marrones, vestido de una camiseta negra con jeans azules, entrando a una casa, la cual no era grande, pero tampoco era pequeña.
— ¡Issei! Hijo, ven, tenemos que hablar contigo de algo—Se escuchó desde dentro de la casa, el chico entro dentro, se había reunido con sus amigos, le habían mostrado una colección espectacular de una idol para adultos y unos cuantos videos de excelente calidad, sin estar censurados, esto aumentaba el libido del joven, por lo que apenas sus padres terminaran de hablar con él iría al baño, solo soltó un "Ya voy mamá" mientras se sacaba los zapatos y entraba.
Ya dentro se veía a una mujer entrando en sus cuarentas, de pelo largo, delgada, junto a un hombre de edad similar, pelo castaño y ojos marrones, usando unos lentes mientras veía el celular por el cuál le habían llamado hace unas horas —Ise, queremos informarte que este fin de semana llegarán los nuevos vecinos, quienes vendrán a ver la casa para asegurarse si vivir o no allí— Dijo la mujer sonriente, mientras el joven les miraba, pensando en que tendría de importante eso, pues aquella casa no costaba tanto, tampoco era como si fuera difícil comprarla.
El hombre al ver la cara del más joven solo se rió, mientras miraba a la mujer, la cual aún mantenía la sonrisa —Pues, los dueños de esa casa son los Sawada, ¿Te acuerdas de ellos? El hijo de ellos jugaba bastante contigo de pequeño— Aquello si sorprendió a Issei, pues no pensó que ellos volverían, según tenía entendido no lo iban a hacer, o al menos eso le habían contado sus padres —No, no vendrán a vivir todos, solamente Tsunayoshi vendrá, pero no vendrá solo, parece que él y algunos amigos fueron aceptados en tu escuela, por lo que vendrá a vivir junto a ellos— Finalizo la mujer, aumentando su sonrisa al ver qué la cara de su hijo paso de ser un "¿Y qué me importa? A un "Espero que lleguen pronto".
Después de eso Issei solo se paró un tanto alegre de la mesa, y se fue a su cuarto, no necesitaba cenar, pues había comido en casa de Motohama, también todo su libido se había ido, ahora solo podía pensar en que tanto había cambiado aquel niño tímido, el cuál si no fuera por qué le dijeron que era niño habría jurado que era niña, esperaba ahora verlo, había sido junto a Shidou sus mejores amigos en la infancia, y se alegraba poder verlo nuevamente.
Mientras en el comedor los padres del chico sonreían alegres, pues sabían el aprecio que le tenía su hijo por el hijo de Nana, además pensaban que quizás, y solo quizás podría ayudar a su hijo a mejorar su estilo de vida, ellos conocían en demasía a su hijo como para no darse cuenta de los malos hábitos que había tomado, se estaba volviendo un pervertido, además, varias veces habían visto a uno de los amigos del joven drogándose, y ellos sabían que el castaño sería llevado por el mal camino si no cambiaba ahora.
Al día siguiente Issei se levantó temprano por primera vez en mucho tiempo, aún pensaba en como recibirá a su amigo, seguramente se lo presentaría a Motohama y a Matsuda, quizás se lo presentaría a Kiryuu, con quién se llevaba bien a pesar de las diversas quejas de sus amigos sobre ella, iba atrapado en sus pensamientos, tanto que no vio como al lado del pasó una joven pelirroja, de grandes atributos junto a una pelinegra, igualmente de grande que la primera chica, solamente siguió caminando hacia la escuela, pensando y pensando.
Al llegar a la escuela recibió una reprimenda por andar con una camiseta la cual no estaba permitido usar dentro del establecimiento, solo asintió mientras entraba, suspirando, se había olvidado aunque permitieran usar ropa ajena al uniforma aún tenía que tener este puesto y ordenado, y no de la forma desordenada que lo llevaba el, aun así, ignoro los regaños y solo entro, llegó al aula y saludo a una chica de lentes, con un cabellos castaño claro y unos ojos dorados, mientras se sentaba en su asiento —¿Así que hoy no vienes con el dúo pervertido eh?— Se limitó a decir la chica mientras se acercaba a él, era bien sabido por sus compañeros que él no era tan pervertido como los otros dos, o al menos no por el momento, por lo cual era tolerable el hablar con él, más si estaba esa castaña, que sabía cómo controlar a aquel chico.
—No Kiryuu, ayer mis padres me dijeron que un amigo vendrá a vivir a lado nuestro, llevo tanto tiempo sin verlo que ni siquiera sé si es el mismo chico que conocí— Ante aquella respuesta del castaño la de dorados ojos no pudo hacer nada más que mirarlo un tanto sorprendida, pues nunca se esperó ver esa reacción del joven frente a ella —Oye, oye, ¿no será que siempre fuiste Gay? A lo mejor por eso eres capaz de soportar al dúo Pervertido, por qué las mujeres no te atraen, ¡Ahora todo tiene sentido!— Dijo la castaña mientras se reía, no iba a desaprovechar esta oportunidad para molestar a ese chico, le encantaba verlo molesto, y le encantaba molestar, mientras el otro le miraba algo cansado, no estaba acostumbrado a levantarse tan temprano, así que no quería escuchar las burlas de su amiga, por lo que simplemente se limitó a decir "Ya sabes que no" y se recostó en la mesa, esperando que inicien las clases.
Y pasó el día, el ojimarrón caminaba aburrido y solitario hacia su casa, ya solo le quedaba una semana de clases antes de las vacaciones, dos semanas, estaba emocionado por dentro, además aprovecharía para enseñarle a su antiguo amigo toda la ciudad, pues estaba seguro que no la recordaba, solamente le quedaba esperar, entro a su casa felizmente esperando el día siguiente. Cuando entro se encontró con sus padres, los cuales sonrientes le miraron, hacía tiempo no veían a su hijo así de feliz, quizás el hijo de Nana sería suficiente para ayudarle a separarse de las malas influencias de sus amigos, quizás, solo quizás, pero era una esperanza de la cuál ellos se aferrarían.
Y con esto comienza lo que sería mi primer fanfic, en wattpad está mas avanzado, pero aquí lo traje arreglando varios errores ortográficos, así como mas "ordenado".
Espero que les guste, me gustaría que dejaran comentarios y así poder saber que cambiar o cosas que puedo mejorar.
Sin mas que decir See ya~~
