«Pasó tanto tiempo desde que alguien se mostró auténticamente agradecido por su existencia, que Tenko había olvidado cómo se sentía dar y recibir afecto. Se olvidó incluso de quién era y para qué había nacido.»


Alrededor de tres meses después de los dos capítulos anteriores. Un año después del primer capítulo. 4 de abril.


Se encontraban en el centro comercial, aunque Tenko no entendía por qué, si a ninguno le gustaba. A Izuku le producía un evidente tick nervioso que lo obligaba a mover las piernas como si estuviese oyendo una canción de rock, mientras que al albino le daban ganas de estrangular a quienes pasaban y se les quedaban mirando. El problema se podía resumir en que, pese a que estaban aprendiendo a sobrellevarlo mejor y ya no quedaban en trance recitando diccionarios enteros entre murmullos (en caso de Izuku) ni se desangraban el cuello o el cuero cabelludo frontándolo con sus uñas (en caso de Tenko), sufrían una suerte de impulsos maníacos cada vez que había demasiados ojos encima suyo. Una razón más para que Inko Midoriya no le agradase al muchacho de cabellos blanquecinos.

¿Y qué tenía que ver su "tía" en la situación actual?

Tan sencilla era la respuesta como la cabeza de Izuku moviéndose arriba y abajo en una afirmación compulsiva a la pregunta de su madre. "¿Me acompañan al centro comercial?" Tenko no hubiera ido, pero joder, algo cortocircuitó en su cerebro cuando Midoriya lo miró directamente con esos iris verdes ya no solo rebosantes de esperanza e inocencia, sino de juventud y malicia; como si buscase obtener algo de Shimura a través del truco que aprendió desde el incidente a las afueras de la UA, para que Tenko no pudiese apartar sus pupilas hasta que fuera demasiado tarde: Izuku ya tendría una de sus muñecas, sino ambas, atrapadas entre sus dedos. Tomura estaba seguro de que, así como Deku poseía una fijación malsana hacia los héroes, él mismo dasarrollaría una por la sensación de manos y dedos sobre su piel.

Aunque bueno, Tomura probablemente ya tenía antecedentes en el desarrollo de dicha fijación, si las cicatrices en su cuerpo por el frote de dedos y uñas le decían algo. Además, aquel era un tema aparte; ahora solo importaba averiguar por qué Inko los había llevado si se iba a separar de ellos y los dejaría esperándola sentados frente a una fuente que llamaba la atención de todos los visitantes. ¿Es tan densa para no haber notado ya el problema de su hijo con las multitudes y la sociedad en general? Ahora sabía de quién había heredado esa cualidad Izuku.

"Tomura"

El aludido casi suspira. La voz del otro adolescente no solo había interrumpido sus cavilaciones y roto la tensión del ambiente, sino que le hizo recordar el acuerdo al que habían llegado hace unos meses, cuando recién entraron a la UA: decidieron que era mejor llamarse por sus alias en público, más por comodidad de Shimura que de Midoriya. Entonces, el albino miró al muchacho de cabellos verdes. "¿Qué pasa?", pensó.

"Puede que mamá demore un rato en volver..."

El niño pecoso hizo amago de jugar con sus dedos mientras agachaba la cabeza, pero al final mantuvo su cara firme y dejó sus manos quietas. Sin pretenderlo ni tampoco molestarle una vez que lo notó, una de ellas había quedado parcialmente encima de la de Tenko. De lo que en verdad no pareció darse cuenta fue del gesto perdido que adoptó el rostro de Shimura. Deku tomó el silencio como un indicio de que lo estaba escuchando.

"Entonces, me preguntaba si te gustaría dar una vuelta. Tal vez haya algo que te… que nos llame la atención."

El muchacho de cabellos níveos se levantó sin decir nada, pero Izuku ya había aprendido a interpretar sus silencios. Aquello significaba un "sí" a su propuesta. Se puso de pie y caminó a un lado de su compañero. Pasaron por varios locales, pero ninguno parecía interesarle demasiado a Tomura; si acaso se había entretenido un poco en un centro de adopción canina, pero contrario a Izuku, no se animó a acariciar a las potenciales mascotas ni hacer otra cosa más que observarlas. Aunque, concretamente, Shigaraki dejó de hacerlo luego de un par de minutos de caricias y ladridos satisfechos en respuesta. Nuevamente, Deku no lo había notado al estar en su propio mundo: se veía igual de contento que aquellos animales. Quizás esa felicidad momentánea fue el motivo de la transición abrupta entre una apariencia perdida hacia otra más molesta, más herida, en las facciones de Shigaraki.

"¡Espérame, Tomura!", gritó Deku al caer en cuenta de que fue dejado atrás.

Tomura Shigaraki no detuvo su andar, pero no fue a propósito, más bien se sentía un poco enajenado; una parte de él quería seguir avanzando en soledad antes de que los recuerdos lo alcanzaran, mas la otra parte, la del aquí y ahora, quería quedarse quieto y escuchar la voz que intentaba alcanzarlo. Quería darse la vuelta y a la vez salir corriendo, como si hubiese olvidado quién era la persona detrás suyo, por qué estaba con él y cuál era el nombre con el que lo llamaba. ¿Tomura Shigaraki? ¿Cuándo empezó a identificarse así? ¿Por qué escogió ese alias? Recordaba absolutamente todo, y a la vez, no era capaz de hacer un recuento para hallar una respuesta a una sola de sus preguntas. Era como si las imágenes mentales de aquellos años estuviesen intactas, pero pertenecieran a alguien más, al contrario de las emociones intrusivas que no localizaba en la cronología de su historia, pero que estaban allí, advirtiendo que se perdía de algo importante o éstas no habrían surgido ante la tonta escena de un niño jugando con su perro.

Después, el niño lloraba y no había más un animal.

"¡Tomura, no te vayas así! ¿Hubo algo que te molestara…?" La pregunta del niño pecoso se cortó a la mitad tras sentir cómo su amigo detenía su andar de abrupto y sacudía el brazo que Midoriya trató de sujetar con una de sus manos. "¿Qué sucedió?"

Entonces, se dio cuenta de que el albino produjo un ruido similar a un jadeo, como si estuviese conteniendo un quejido… o una risa. Al ver el rostro libre de cicatrices y arrugas en comparación a todas las que tenía hacía un año, Deku se horrorizó: Shigaraki había compuesto una sonrisa tan eufórica y psicodélica que daba miedo.

«Odio todo y a todos» «Lo odio, los odio tanto»

«Me odio»

Una voz resonaba en su cabeza, pero era tan lejana, tan ajena a Tenko. Una voz que se desvanecía, porque él ya no se hallaba a sí mismo bajo el pseudónimo por el cual Deku lo llamaba; no poseía la motivación suficiente para continuar adaptándose a la imagen del loco sociópata que construyó por tanto tiempo, lo cual era estúpido en retrospectiva ya que él mismo pidió ser nombrado así. Pero a la vez, Tenko no quería deshacerse de aquel nombre, porque si no era el Tomura Shigaraki que aprendió a odiar el mundo por todo lo malo que éste podía hacer pasar a una persona… ¿quién era él? ¿Quién era Tenko Shimura?

«Los odio tanto» «Me odio»

«Me duele»

"Está bien. No tienes que responderme, solo llamaré a mamá y le diré que nos vamos a casa. Se preocupará si no nos encuentra."

"Quédate"

"¿Eh?"

"Tú quédate aquí, puedo regresar solo"

"Pero no es necesario, puedo ir contigo sin ningún problema"

"Tu madre quería que la acompañaras aquí por alguna razón que todavía no entiendo, así que si regresamos los dos, habremos salido en vano adonde la multitud. Eso sí que va a ser molesto y un problema para mí. Quédate con Inko, no quiero dramas más tarde." La mirada de Deku proyectaba desacuerdo y preocupación, pero aun así, desde el incidente con Katsuki, Izuku había aprendido a respetar sus decisiones en vez de cuestionar y poner a prueba hasta el cansancio lo que no podía entender.

"Está bien, Tenko. Confío en ti."

El adolescente de cabellos níveos le dio la espalda y salió del centro comercial con un sofoco no tan desconocido como cuando recién conoció a Deku, pero igual o más incómodo. Sin embargo, esta vez sabía que no fue el niño pecoso quien provocó su malestar, sino un asunto que pensó que había resuelto desde hacía bastante, pero que más bien solamente sepultó aún estando vivo y ahora comenzaba a dar señas de vida. O quizá ya lo había hecho; se manifestó a lo largo de los años, pero Tomura dejó atrás a esa persona que más lo resintió, y se refugió en el odio. Ese odio que lo distrajo de la existencia mundana de un niño indefenso y débil ante su mundo violento y avasallante.

«Me odio» «Me duele» «Quiero que termine»

Antes se había refugiado en un sueño, igual que Izuku. Había soñado con salvar a alguien en la misma medida en que soñaba con alguien que lo salvara a él mismo. Que hubiese sido alguien más, y no él, quien matase a su mascota, a su hermana, a sus padres. Alguien más que tuviera el coraje para cambiarlos en vez de asesinar, de hacerles ver su capacidad para hacer sentir horrible a otra persona y que dejaran de hacerlo; alguien más que hubiese aguantado los golpes, los gritos, las humillaciones junto a él. Pero entonces, despertó.

«Me duele» «Quiero que termine» «Ayuda»

Despertó del sueño a la realidad en que ser débil e idealista era malo, porque entre más esperara que otra persona lo salvase, más se alejaba de fortalecerse para hacerlo él mismo. Dejó de ver por nadie más que por él, como si una voz le hubiera sacudido las ideas. «Todo esto es culpa de los demás. De tu padre por todo lo que hizo, de tu abuela por orillarlo a eso, de su otro esposo e hijos por aparecer, por existir. Nada de esto es culpa tuya, todo lo provocaron los demás: sus acciones, valores y forma de ver la vida están irremediablemente corruptas. Así funciona esto. Si eres fuerte, vives; si eres débil, mueres. Tú no has hecho nada mal, Tenko Shimura.»

«Quero que termine» «Ayuda» «¿Por qué nadie me oye?»

Mientras caminaba, pudo distinguir al otro lado de la calle la tienda de conveniencia que hacía poco más de un año asaltó. Se preguntaba si el hombre del mostrador lo reconocería así, tan cambiado como estaba físicamente, o si incluso seguiría trabajando allí. De ser el caso, seguramente Tenko le parecería familiar, pero dudaría al verlo tan diferente al Tomura de ese entonces. Ni él mismo terminaba de reconocerse. Más tarde, su andar lo llevó a un lugar diferente a la casa de Inko Midoriya: terminó varado en medio del callejón, ahora vacío, en el que Deku lo había encontrado.

«Ayuda. ¿Por qué nadie me oye? ¿Por qué tiene que ser así? ¿Por qué yo?»

¿Por qué Deku se interesó en una persona como él? Siempre pensó que había sido por lástima, y que si el chico supiera la cantidad de atrocidades que había cometido junto a los otros "habitantes" del callejón, quienes representaron lo más cercano y a la vez distante de tener una familia y que seguramente ya estarían haciendo de las suyas en otro lado, entonces no querría saber nada de él. ¿Por qué lo escuchó incluso después de eso? Aprendió que Deku quería ser un héroe por inspiración de su tío, quien era el más grande héroe para él, pero Midoriya no encajaba con su propio modelo de héroe, porque lo sacó de donde nadie más lo haría, lo escuchó y siguió a su lado a pesar de que la historia de Tomura lo perfilara como un posible némesis, un villano en potencia.

Más adelante, aprendería que estaba en lo correcto: el modelo de héroes y villanos era demasiado vano y superficial. Estaba corrupto y Deku, sin saber, aspiraba a eso. Deku, sin Tomura, habría hecho pedazos la personalidad de Izuku. El héroe habría obligado a Izuku a ser algo que no era, a dejar a un niño indefenso en el callejón abandonado, como hicieron todos los demás héroes a los que admiraba. Se habría convertido en lo que Tomura afirmó que Deku era al inicio. También aprendió que estaba equivocado: desde el inicio, Deku no era lo que Tomura pensó, sino, más bien, lo mismo que Tomura. Una careta que mantiene al margen a una persona de su dolor y que más tarde difumina los límites entre la identidad de la persona y su propia imagen de sí misma.

No eres quien crees ser.

¿Quién era Tenko Shimura antes de ser Tomura Shigaraki? ¿Quién era Izuku Midoriya antes de ser Deku? Estaba convencido de que la respuesta sería crucial para entender por qué sintieron esa afinidad apenas conocerse. Por qué pese a no entender ni un carajo de la mentalidad del otro, se intrigaron así mutuamente; por qué Izuku fue más fuerte que Deku y le extendió su mano a un villano; por qué Tenko se antepuso sobre Tomura y la tomó. Sabía que Izuku era una jodida gran persona por más que eso le repelió al inicio, pero no podía ser la única razón por la que ese día, cuando encontró a Tenko, en vez de esas enormes sonrisas que daba a todo mundo, le ofreció una más discreta y sus ojos le regalaron una auténtica mirada de comprensión sobre lo que se sentía vivir en aquel mundo tan doloroso, tan solitario.

Aquel mundo que los hizo sentir agredidos, rechazados, abandonados... desesperanzados ante la imposibilidad de escapar de él. Apostaría a que los ataques de pánico eran cicatrices que Izuku estaba aprendiendo a superar. Izuku y él habían cambiado un poco su dinámica desde que entraron a la preparatoria, suponía que a raíz del cambio de cada uno, sobre todo del de su amigo. Izuku ya de por sí era la única persona que le agradaba, pero ahora le gustaba mucho más. Ahora el niño ya no parecía eso, sino un adolescente con autosuficiencia; por fin se había quitado esa imagen de indefensión. Y Tenko ahora, bueno… también se había quitado un poco la apariencia de chico malo. Izuku le dijo que notó el cambio y que también le agradó, pero Tenko se preguntaba si ese agrado tendría al menos una similitud con la naturaleza de lo que él sentía por Izuku.

¿Y qué sentía por Izuku? Sentía un vínculo que no podía etiquetar. No sabía de qué clase de relación se trataba. Aparentemente era parental, pero jamás podría verlo como su primo, para empezar, porque no veía a Inko como su tía ni a Nana como su abuela. Tampoco era amistosa. Tenko había observado, a la distancia, la interacción de Izuku con sus amigos: no se parecía en nada a lo que había entre ellos dos más allá del aprecio y el afecto. Afecto… ¿cuánto apreciaba a Izuku? Ésa era la única pregunta a la que Tenko podía responder de inmediato y sin dudar de su certeza, pero sí de otra cosa que todavía no estaba preparado para asumir.

Suspiró como si en compañía de su aliento soltara una inquietud arraigada en su interior. El teléfono en el bolsillo de sus pantalones emitió un sonido breve y Shimura lo tomó para revisar de qué se trataba, aunque ya lo suponía. Tenía un mensaje.

Sé que dijiste que no querías dramas y me pediste que te llamara por tu otro nombre, pero en serio me dejaste confundido hace rato, Tenko. ¿Dónde estás? ¿Estás bien? Solo contesta eso y esperaré hasta que llegues a casa para volver a hablarte.

A diferencia de hace casi una hora, esta vez sonrió de verdad. Últimamente se volvió un gesto más sencillo, más natural en él aunque no fuera ni una cuarta parte de las que solía esbozar Izuku. Dio media vuelta e inició el camino de regreso hasta el punto donde se había desviado de su camino original. Tenía un sitio a dónde volver.

"¡Tenko!", un par de voces resonaron apenas entró en la estancia. El aludido presenció la manera en que los dueños de éstas parecieron recordar muy tarde con quién estaban tratando, pues inmediatamente se miraron entre ellos y un rubor coloreó sus caras. Más tarde, esas mismas caras harían gestos de sorpresa y alivio tras atestiguar cómo el recién llegado cubría su propia boca con su mano para apagar un tenue sonido idéntico a una risa. Shimura estaba listo para ser bombardeado mínimo con un par de preguntas sobre su paradero, pero las dos interrogantes que surgieron no fueron ni sobre el tema ni para él.

"¿Estás lista?"

"Eso creo. ¿Quieres ir preparando todo, Izuku?"

"Claro, mamá."

"¿Para qué cosa está lista? ¿Qué hay que preparar?"

"La mesa y algún otro detalle. Ven, ayúdame con lo primero."

No alcanzó a replicar porque Izuku ya lo tenía, nuevamente, tomado por la muñeca. Hizo lo que el muchacho le solicitó y, al terminar, se sentó en una de las sillas disponibles; las demás estaban invadidas por bolsas del centro comercial, aunque Izuku ya las estaba moviendo a la sala. Era un poco extraño: las bolsas o lo que fuera que ocupase las sillas en cada ocasión, se quedaba allí. Después de todo, solamente vivían ellos tres en la casa, no había mucho apuro por "limpiar" algo que nadie usaba. Además, la hora del almuerzo ya había pasado e Inko preparaba la cena más tarde, sin contar que únicamente iba de compras los fines de semana y hoy no era uno de esos días.

De cualquier modo, no le prestó más importancia a una de las tantas rarezas de los Midoriya y optó por jugar en su teléfono un rato. No notó cuando Izuku, en espera del momento en que Shimura se perdiera en su celular, dio una señal a su madre para que saliera de la cocina llevando algo en sus manos, mientras el mismo adolescente pecoso también tomaba una bolsa que permaneció en una de las sillas. A tan solo unos pasos del albino, éste por fin izó el rostro. Izuku pensó que Tenko se veía igual de perdido que después de pasar por el centro de adopción canina.

"De verdad no quiero ser insistente, pero me estás asustando. ¿Seguro que estás bien?"

"¿Qué es esto?" Inko puso el postre sobre la mesa y respondió:

"Pastel"

"Sé que es pastel, pero no me gusta lo dulce. Entonces, ¿por qué lo dejas frente a mí?"

"No es dulce", tras esas palabras hubo silencio, hasta que Izuku decidió ayudar a Inko. Sabía que no era buena para hablar, igual que él, y mucho menos con Tenko.

"Mamá lleva cocinando para nosotros durante un año, Tenko; sabe que no te gusta lo dulce", el aludido quería contestar que él sabía que ella lo sabía, no era estúpido, notó cómo su tía se ajustaba a sus gustos y precisamente por eso estaba confundido. "Te hizo un pastel amargo como el café que tomas cada noche."

"El sabor no es lo que más me interesa, Izuku." Tenko miró fijo a Inko y ésta desvió la mirada. Sabía a lo que se estaba refiriendo.

"Quise hacerlo. Izuku me hizo la propuesta desde que entraron a la preparatoria, pero aún no era el momento. Yo… no tenía el dinero suficiente." Shimura iba a decir que, por más rico o complejo que fuese el sabor del pastel, no se veía demasiado caro ni era muy grande. No se estaba quejando por el precio, sino porque tal excusa no tenía sentido. ¿El suficiente dinero para qué…? "El resto te lo dará Izuku", entonces, el muchacho de cabellos verdes le extendió una bolsa con una caja en su interior envuelta en papel oscuro.

"No te va a gustar el argumento, pero la temática se parece a lo que he visto que te gusta tener en tu celular. Hay más debajo de la caja; mamá insistió."

Tenko sacó la caja antes de ver su contenido, y efectivamente halló un montón de chocolates amargos o envinados. Dejó los comestibles sobre la mesa y se propuso abrir la caja, motivado por la curiosidad. Dentro había una Nintendo DS con un juego incluido: «Fire Emblem: Shin Monshō no Nazo ~Hikari to Kage no Eiyū~». Levantó una ceja ante el título. Izuku tenía razón, no le gustaba el tema de los héroes en lo absoluto, pero conocía la franquicia de Fire Emblem y en eso Midoriya también había acertado. Los géneros de estrategia y misterio eran sus favoritos. Además, el nombre del juego también sugería que no solo existen héroes de luz, sino de sombras. Para ser la entrega de una franquicia no exenta de tener a "los buenos" como protagónicos, sus personajes comenzaban a adquirir matices interesantes. No estaba mal, pero ese no era el punto.

"Podía descargarlo en mi celular o en la computadora"

"Queríamos darte el original, y te habría comprado un juego no relacionado con los héroes, pero te fuiste del centro comercial antes de que pudiera ver si algo llamaba tu atención. Supongo que me dejé guiar un poco por mis aficiones."

Más adelante, Tenko guardaría aquel regalo como algo muy valioso, porque llevaba impresos no solo sus gustos y matices, sino también los de Izuku. Ahora, sin embargo, la pregunta más importante no había recibido respuesta.

"No me han dicho por qué hicieron todo esto. Que quisieran hacerlo no es una respuesta válida. ¿Por qué les nació hacerlo?", de nuevo, las dos personas frente a él se miraron entre ellas. Inko suspiró y asintió a su hijo.

"Porque hoy es algo así como tu cumpleaños"

"¿Qué?"

"Tenko, en realidad te conocí un mes antes de traerte aquí. Se lo conté a mamá después de hablar sobre… bueno… esa persona de la que no quieres oír. Iba caminando con mis amigos cuando acabaron las clases en la secundaria, y Katsuki también te conocía desde entonces. Estabas en una tienda cerca de aquí, haciendo…"

"Sí, ya sé de qué hablas", Izuku suspiró, ahora más tranquilo de no tener que verbalizar la experiencia.

"No supe qué sentí en ese momento, pero quería acercarme aunque Katsuki me dijo que no lo hiciera. Cuando volví a encontrarte, me sentí contento. Quería preguntarte un montón de cosas que me contestaste en su momento. Sé que debí haberme asustado, pero…" Inko pareció incomodarse mucho con lo que su hijo estaba por decir. Seguramente era algo que ya sabía, pero Izuku no le había contado directamente y por eso él también parecía inseguro de cómo continuar. Por única ocasión, sería Tenko quien lo ayudaría.

"Pero ya habías sido intimidado y acosado el tiempo suficiente como para sentir temor por una nimiedad, ¿correcto?" Izuku lo miró sorprendido, pero no porque Tenko supiera cómo se sentía, sino por haber confirmado sus sospechas de que realmente lo sabía. Izuku no se había equivocado, y eso es lo que lo sorprendía. Tenko conocía esa sensación, esa sorpresa de saberte vinculado con las emociones de otra persona cuando no lo estuviste en mucho tiempo con nadie más. Cuando compartes un sentimiento de pertenencia con alguien después de haber sido excluido de cada grupo, ignorado por los demás.

"Sí, no había mucho que perder intentándolo una vez más." Izuku sonrió con decoro. "Me alegra que fueras tú"

"¿Qué quieres decir con eso último?" De nuevo, esa conocida inquietud de ya saber de qué hablaba y querer confirmarlo, apareció. ¿Él era el núcleo magnético en el que se concentraban tantos aspectos de la vida de Izuku, como Izuku llevaba siendo para él desde que lo conoció? ¿Ambos fueron la pieza catártica que le faltaba al otro? Solo necesitaba oírlo del propio Izuku, pero fue Inko quien, estrujando levemente el hombro de su hijo, le contestó:

"Tomura…"

"Tenko"

"Tenko, mi hijo ha cambiado y no sé cómo agradecerte. Hace un tiempo le dije a mi hermano que no los dejaría hacer más locuras juntos, porque Izuku acababa lastimándose a sí mismo, exactamente igual que Yagi. Ninguno de los dos ha sabido nunca cuidarse a sí mismo, por eso ¿qué podría haber esperado transmitir a Izuku? Sin embargo, tú eres distinto, Tenko. Quería que mi hijo tuviera como modelo a alguien fuerte para no dejarse caer ni pisotear como lo he hecho yo toda la vida, pero una vez tras otra, me equivoqué. Vi en mi primer medio hermano a alguien fuerte que terminó siéndolo tanto, que me aplastó. Después fue mi segundo hermano, que era demasiado idealista para su propio bienestar. Finalmente, fue el hijo de Mitsuki, y con él no hice más que condenar a Izuku a repetir la historia de tu padre conmigo, pero eso es algo que hablaremos otro día."

Inko se había puesto tan firme, que Tenko no alcanzó a responder. Estaba hundido en el mar de emociones, pues además de reconocer la fragilidad de Izuku en su madre, que luego se transformaba en determinación surgida de la nada; también vislumbró en los ojos de la mujer, el mismo dolor que él padecía ante el maltrato de su padre. Por último, la misma Inko cortó toda posibilidad de réplica, seguro ya consciente de la inestabilidad que implicaba el tema para Tenko. Más tarde, mucho más tarde, se lo agradecería.

"Lo importante ahora es que sepas que no eres como nadie que Izuku haya tratado, porque estás inspirándole el cambio que yo nunca pude de cuanta forma intenté." La mujer sonrió condescendiente, cosa que perturbó un poco la templanza de Tenko al recordarle de nuevo el cariño de una madre. "Es por eso que quise celebrar tu llegada como una especie de aniversario, Tenko. Ya hace un año que vives con nosotros."

Un año… cómo pasaba el tiempo. Tan lento y tan rápido. Lento como la velocidad con la que procesó las palabras de Inko, y rápido como lo que ella había tardado en girarse y dejarlo solo con Izuku. Éste ya se había sentado en una silla frente a él y lo miraba fijamente, como si estuviera por decirle algo indispensable.

"No sé exactamente a qué se refería mamá con todo lo que te dijo, pero entendí una parte y estoy de acuerdo: mi vida es diferente contigo en ella", un tenue rubor apareció en sus pómulos y Tenko sintió que no podía dejar de mirarlo. "Me has ayudado mucho, como hace un rato con mamá. Estoy sorprendido, porque siento que no he sido el único que ha cambiado. Creo que antes, nunca habrías hecho lo que hoy hiciste por mí; normalmente eres muy brusco, pero… casi podría decir que fuiste amable incluso con mamá."

En un instante, Izuku se había estirado hasta alcanzar sus dedos al otro lado de la mesa. Pensó que se conformaría con eso, pero el muchacho parecía convencido de no soltarlo esta vez. Izuku ciñó sus dedos alrededor de los suyos, cubriendo igualmente una fracción del dorso de cada una de sus manos en el proceso. Tenko percibió una lejana náusea dulzona que en esta ocasión se transformó en una sensación de calidez a cada lado de su rostro. Esta vez, lo último que quería era alejarse.

"Te conozco desde hace tanto y a la vez desde hace tan poco. Tengo miedo de estarme equivocando, de interpretar mal tus palabras y tus silencios. Siempre he tenido las emociones incorrectas. Me sentí nervioso y no afortunado el día que Uraraka se me confesó; triste el día que debía estar molesto por pelear con Todoroki, inmensamente preocupado por Iida cuando solo debía ignorar su rabieta; admiración por Katsuki cuando tenía razones para odiarlo. Todo está mal conmigo, Tenko." La fluidez en la voz de Izuku se empezaba a entrecortar, y sus labios luchaban contra el instinto de estirarse hacia sus pómulos simulando estar bien. "Sonrío cuando me siento mal; se me escapa el aliento cuando lo único que quiero expresarte es que estoy aquí para ti. No sé si todo estará bien algún día, pero eres valioso para mí y quiero hacer el esfuerzo porque así sea. Estoy aterrado, Tenko, no quiero equivocarme más. Dime que estoy haciendo bien las cosas y no estoy provocando un desastre que luego dañará a alguno de los dos."

"Izuku"

El aludido no entendió de primera instancia por qué Tenko lo nombró sino hasta luego de soltar una de las manos del albino y llevarse la propia a una de sus mejillas. La comisura de sus labios no solo no estaba elevada, sino que se sentía húmeda. Aunque quizá no por mucho tiempo: la modesta sonrisa de Shimura emanaba una calidez equivalente al gesto.

"Estás llorando"

"Estás sonriendo"

Izuku se desplomó sobre la mesa entre jadeos y lágrimas, mientras Tenko envolvía una de sus manos con la propia. No tenían que decir mucho, siempre lo supieron, pero Izuku necesitaba gritarlo:

"Gracias, Tenko. Me siento mejor si estás aquí, conmigo."

Ahí estaba la respuesta que siempre supo: se equivocó. Se equivocó terriblemente al juzgar a todo el mundo bajo el mismo nivel de locura y corrupción. Se equivocó al pensar que sus sueños muertos no podían resurgir, que ya no quería ni podría salvar a nadie, ni siquiera a sí mismo. Se equivocó al imaginar que su misión en la vida era desintegrarlo todo, o Izuku no seguiría ahí, indefenso, íntegro y seguro bajo una de sus manos. Izuku le mostró que la amabilidad y el cariño sí pueden hacer un bien al mundo de dos personas. Ahora, Tenko de verdad creía que no nació para destruir, sino para proteger el vínculo que crecía entre ambos.


Espero compensar los años sin actualización con la longitud del capítulo, el cual va dedicado a mi novio y a una amiga que compartieron conmigo parte de la experiencia narrada. Dicha experiencia me llevó a modificar una de las etiquetas del fic para adecuarla mejor al contenido.

La frase subrayada pertenece a Makoto Shishio de Rurouni Kenshin/Samurai X, quien a su vez se la heredó a Sōjiro Seta, mi inspiración para este fanfic y en quien basé la identidad e historia de Tomura, pues los dos primeros capítulos los escribí cuando recién salió la tercera temporada de Boku no hero, antes de confirmarse que Tomura era nieto de Nana.

Les dejo la imagen del paralelismo con la que surgió todo: www . pinterest . com . mx / pin / 747316131920683821/ . También me apoyé en la teoría que maneja 1thousandminus7 en su serie "Redemption AU", que fue de los primeros fics Izuku/Tenko en Ao3.

Tuve que modificar la cronología de cada capítulo para hacerla encajar con las otras partes de "Reconciliation", de manera que es ahora cuando apenas cumplen un año de conocerse. El proceso de cambio de Izuku y la acción más grande que logró tras éste se verá pronto en "Cuestión de perspectiva"; la charla pendiente entre Tenko e Inko la trataré en un nuevo fic que será la quinta entrega de la serie.

Sayonara~