El Viaje
Ella caminaba por la ciudad, había llegado hace algunos días, pero pareciera que hubiera estado ahí toda la vida, ya estaba acostumbrada a cómo la veían al caminar, a las miradas que atraía, sonó el teléfono y contestó sin más.
-Hola – Emitió mientras buscaba por una cafetería
- Hola Erza – Escuchó una voz masculina al otro lado de la línea - ¿Cómo vas en tu viaje?
- Bien – Sonrió – He encontrado muchos lugares para poder usarlos de escenografía
- ¿Ya vas a volver?
- En una o dos semanas más – Se encogió de hombros – Quiero darle una última vuelta al lugar en el que estoy ahora – Notó el pequeño sitio con mesas, al ver dulces y demás desde en la entrada decidió ingresar
- Bien – Asintió – Te llamaba para decirte que ya tenemos casi todo listo para empezar, sólo necesitaremos el casting y ya
- Me parece perfecto – Vio por el lugar buscando alguna mesa vacía, pero estaba abarrotado de gente, encontró cerca a los ventanales una mesa en la que solo estaba un hombre centrado en su café, le indicó con señas si se podía sentar, el con una sonrisa amable asintió
- ¿Revisaste el libreto?
- Sí – Contestó sentándose y tomando el menú con lo que le ofrecían – Ya te mande los cambios, quiero que sea algo más intensa, quitarle los rasgos de telenovela, el cambio del final de la antagonista por una buena mujer, también lo descarté, se me hace bobo
Escuchó la risa al otro lado – Cualquiera diría que piensas de ellos como personas reales
- Deben de creerse la historia como si fuera de verdad – Rio levemente – Te dejo que ya me van a atender – Decía viendo a la camarera que acababa de llegar
- Okay, adiós Erza
- Mándale a Mira mis saludos, adiós Laxus – Colgó
Tomó el menú y le indicó a la camarera exactamente lo que quería, agradeció con una sonrisa y por fin vio al hombre delante de ella.
-Gracias por dejarme sentar aquí – Sonrió levemente y habló con algo de timidez
- Está bien – Se encogió de hombros – Jellal Fernandes – Se presentó estirándole la mano
- Erza Scarlet – Sonrió del mismo modo estrechando su mano en un apretón
- Me pareció curiosa tu conversación – Se encogió de hombros – No es cómo que haya querido oír – Se apresuró a decir – Pero… estás frente mío
La peli escarlata rio levemente – Son cosas del trabajo – Se encogió de hombros
-¿En qué trabaja, señorita Scarlet? – Tomó un sorbo de su café
- En producciones varias – Intentó no decir mucho – Soy directora de cine
- Oh… - Sonrió cuando el chico reaccionó naturalmente
Siempre que le decía a alguien de su profesión iniciaban las rápidas preguntas de cómo era, si conocía algún famoso, si los veía como potenciales estrellas y demás, pero le alegró gratamente que él haya reaccionado diferente.
Que él sea diferente…
-Erza – Se apresuró a decir ella – Sólo llámame Erza
El peli azul sonrió – De acuerdo, Erza
-Y ¿En que trabaja us…?
- Jellal – La interrumpió – Sólo llámame Jellal – La imitó
- Jellal… - Sonrió cruzándose de brazos y recostándose en el respaldar
- Soy un simple hombre de negocios – Se encogió de hombros
- ¿Hombre de negocios? – Sonrió de lado mientras su pastel y café llegaban a la mesa
- Exactamente – Asintió – Tengo una constructora
- Oh…
Y en ese momento la peli escarlata debió sospechar, pero no lo hizo.
-¿Eres nueva en la ciudad? – Preguntó mientras veía atentamente como se llevaba cada pedazo de pastel a los labios
- Algo así – Se encogió de hombros – Sólo estaré aquí por unos días
- ¿Ya recorriste la ciudad?
- Algo como eso – Se encogió de hombros
- Si quieres puedo ser tu guía – Le respondió con una sonrisa
- ¿No le estorbaré en sus negocios?
- Claro que no – Negó – Y aunque así fuera me gustaría ayudarla a conocer tan bello lugar – La vio directamente a los ojos
- ¿Está coqueteando conmigo acaso? – Le sonrió de lado
- ¿Hay problema con eso?
- La verdad no – Sonrió mientras seguía degustando su pastel
Y así continuaron la conversación, después de una agradable tarde de paseo por la catedral de Kardia, y algunos monumentos más de Magnolia, él como el caballero que era la acompañó a su hotel, pero la peli escarlata quería más de ese peli azul, así que lo invitó a tomar una copa de vino, Jellal algo dudoso lo aceptó.
Tomó la copa que le ofreció y se sentó en un sillón de la gran suite en la que estaban, él no esperaba menos de Erza Scarlet.
-¿Te gustó el recorrido? – Cuestionó mientras le daba vueltas al fino merlo en su copa
- Sí – Asintió ella lamiendo sus labios y dejándolos brillantes – Pero más me gustó mi guía – Empezó a dar vueltas sobre el borde de la copa con su dedo
- ¿Ahora usted se me está insinuando?
Erza sonrió, el hablar de "usted" se había vuelto un juego entre ellos.
-Y veo que no rechaza mis insinuaciones dado a que aceptó mi invitación – Habló acomodándose mejor en el sofá delante de él
- Touché – Alzó la copa hacia ella y bebió un sorbo – Entonces la verdad hoy día no estaba buscando un lugar en la repleta cafetería y se sentó frente mío para engatusarme – Sonrió de lado
- Podría decirse – Se encogió de hombros sin darle importancia
- Vaya, pero que atrevida es usted, señorita Scarlet
- Tal vez porque los hombres como usted son muy reservados – Le dio un sorbo a su copa
- Me hace sentir como si fuera una presa – Rio levemente
- Tal vez… - Se acercó a paso firme hacia él posicionándose detrás y susurrándole al oído – Al entrar lo escogí como mi presa, en mi casual casería
- Me hace sentir como si estuviera en una película… - La vio de reojo
- Es parte de mi encanto – Dejó la copa en el posa brazos del sillón en el que se sentaba el hombre y bajó la mano por su pecho
- ¿No es muy rápido para recién conocernos? – Habló intentando que la excitación no nublara su mente
- Pero de cuando acá, la presa y el cazador deben de conocerse para que cumplan sus roles – Bajó los labios a su cuello
Jellal debía resistirse, pero era cómo si lo tuviera en un embrujo.
-Erza… - Gruñó levemente cuando empezó a morderlo y abrió su camisa, obligándolo a dejar su copa en la pequeña mesa al lado suyo
En un movimiento rápido la tomó posicionándola encima de él, la copa en el posa brazos cayó al suelo haciéndose añicos y derramando por el piso el fino merlo que degustaban.
Ninguno de los dos escuchó el crujido o simplemente no le prestaron atención, tenían cosas más placenteras por hacer.
Y así inició la aventura de aquella directora de cine en Magnolia, su tan repentino encuentro con ese peli azul parece que le hubiera dado vida, casi ni se despegaban de la cama de su hotel, el recorrido por la ciudad con su auto proclamado guía había quedado en segundo plano después de ambos haberse vuelto casi adictos a esas caricias y besos, que los llevaban al orgasmo tan seguidamente.
Uno de esos tan gloriosos días, en los que la rutina de ellos era sólo salir para comer, la peli escarlata recibió una llamada que no pudo rechazar.
-Hola – Decía de malas por haber dejado al peli azul en la cama ya dispuesto para su sesión diaria
- Pero que ánimos… - Escuchó del otro lado – ¿Magnolia no te está tratando bien?
- Mi mal humor es a causa de tu llamada y de la interrupción del grato trato… - Soltó con diversión la última palabra
- Entonces seré breve – Suspiró – El estudio me exige que ya tengamos el cast, máximo en una semana, pero cómo tu llegas en dos…
- Adelantaré mi vuelo – Asintió seria
- Imposible – Negó – Ya hablé con Mira sabiendo tu obvia decisión, pero por ser temporada alta los vuelos a Crocus están abarrotados, no hay ni en clase turista
- Maldición – Se llevó la uña de su pulgar a su boca en gesto de nerviosismo
– Será mejor que yo elija a los actores
Erza negó llevándose una mano a la frente – En serio quiero estar allá para hacerlo yo
-¿No confías en mí? – Habló divertido – Es eso o se cancela todo por descoordinaciones – Quiso fastidiarla un poco
- ¡Laxus! – Se quejó
El silencio en la línea fue demasiado largo.
-Está bien – Suspiró rendida – Elígelos tú, pero lee por favor cada una de mis notas con especificaciones para cada personaje, no quiero que seas nada flexible, si no son cómo yo los solicito no los quiero en mi película – Habló firme
- Nuestra película… pero okay pelirroja, gracias por la confianza – Valoraba mucho que su amiga le cediera tal responsabilidad – Tíñete bien las raíces
- ¡Ya te dije que…
- Adiós – Colgó el rubio
Erza negó entre divertida y pensativa, no creía que sea de las mejores ideas del mundo no controlar una parte de su trabajo ella, pero debía confiar y ceder.
-¿Pasó algo? – Se acercó el peli azul que estaba sólo con los pantalones puestos
- Cosas del trabajo – Negó queriendo apartar su mente – Pero no importa – Se acercó a él poniendo la mano en su pecho y caminando hacia adelante mientras el retrocedía divertido – Ocupémonos de mejores cosas – Lo tumbó en la cama y se sentó a horcajadas encima de él
Jellal sonrió acariciando sus muslos y le dio una mirada – Okay, pero si ocupas hablar, hazlo, Scarlet – Asintió, ella lo vio sorprendida, nunca había visto genuino interés en ella por parte de una de sus conquistas de viajes – No solo soy un pedazo de carne – Soltó con diversión y Erza se sonrojó levemente
-Gracias – Respondió a lo anterior ignorando eso último
Había olvidado lo que era que alguien se preocupe por ella, había olvidado que se puede estar en una cama con un hombre y simplemente hablar, compartir sentimientos.
Pero… no quería pensar en eso, jamás podría volver a enamorarse de nadie de nuevo, no quería tampoco y no se permitiría hacerlo.
-Pero ahora lo que menos ocupo es hablar – Sonrió desabrochando su blusa, y se inclinó ante él empezando a besarlo
No se lo permitiría, y menos con un hombre que acababa de conocer y que no vería jamás en la vida de nuevo.
Porque de eso trataban las conquistas de sus viajes, diversión y placer para relajarse del trabajo.
Tan simple como eso…
Ojalá la peli escarlata hubiera sabido que esta vez sería diferente.
Los días pasaron y ella tuvo que volver a su trabajo, no se tomó ni la molestia de llamar a despedirse, sólo recogió sus cosas y fue al aeropuerto, en el taxi recibió algunas llamadas de él, las colgó todas y bloqueó el número.
Estaba empezando a sentirse muy cómoda en sus brazos, habían dejado el desenfreno de sexo de la primera semana, a veces sólo se quedaban dormidos hablando de temas diversos, estaba sintiendo algo que no podía, no se debía permitir.
Era como faltarle el respeto a…
El taxi se detuvo sacándola de sus pensamientos, tomó sus maletas y con un carrito del aeropuerto llevó su gran cantidad de equipaje, estaba en la línea para registrarse junto a su equipaje y una gentil mano la tomó por el brazo.
-¿Su estilo ha sido siempre huir? – Intentó suprimir la sonrisa de verlo – Usted no parece de las que huyen, señorita Scarlet
- ¿Usted acaso es de los que persiguen? – Se cruzó de brazos fingiendo molestia
- Coincidentemente tengo un vuelo en mí línea privada del aeropuerto – La soltó mientras se divertía con sus expresiones – Pero debo de pasar por el control y registrar mis maletas como cualquier mortal – Se encogió de hombros y ella rio levemente
- Disculpará usted al aeropuerto por no tener una línea especial para princesos – Habló jalando sus cosas a la fila que le correspondía siendo seguida por el peli azul
- No soy un princeso – Negó en falso reclamo
Erza alzó la vista, frunció el ceño al ver que estaba en la misma fila que él - ¿También va a Crocus? – Cuestionó con curiosidad y algo de nerviosismo
-Aja – Se encogió de hombros – Tal vez usted pueda ser mi conquista en ese viaje – Sonrió de lado y la peli escarlata se tensó
- Yo no repito dos veces, gracias – Contestó con suficiencia pasando con la amable chica que la atendería
- ¿Su novio no hará el check in con usted? – Decía con una sonrisa
- No es mi novio – Contestó con seriedad
- Conquista de viaje sería un término más preciso – Habló el peli azul que estaba en el counter de al lado
Quienes los atendían reían levemente intentando no soltar la carcajada que ese par les proporcionaba.
Erza tomó su ticket y caminó hacia la revisión de cada pasajero, al pasar fue a su puerta y agradeció haber perdido al peli azul entre tanta gente.
-Vaya que eres rápida, Scarlet – Emitió cansado sentándose al lado de ella
- Y usted un claro acosador – Decía con enojo
- Sólo venía a tener la decencia de despedirme – Se encogió de hombros – Es lo que cualquier persona con educación haría – Soltó cuando recuperó el aire
- Bueno… - Negó no queriendo seguir con el tema – Adiós
- Adiós, Scarlet – Sonrió tendiéndole la mano
Ella la agitó rápidamente y después la quitó con brusquedad para ver a otro lado, el peli azul aun divertido por su reacción se dirigió a su área personal para ir en su avión privado.
Erza iba a decir otra de sus frases, pero al voltear ya no estaba, se sintió tonta por haber esperado verlo, todos empezaron a pasar al avión, y ella se levantó e hizo lo mismo.
Ya en Crocus fue recibida por Mirajane y Laxus, con quienes hablaba entusiasmadamente de la película.
-Y… cuéntanos – Soltó la peli blanco con una sonrisa ladeada – Conociste a algún lindo chico del que quieras compartir, porque van como – Fingió ver un reloj inexistente en su muñeca – Dos horas y aun no nos has presumido tu conquista
- ¿Insinúas que siempre que llego de viaje lo primero que hago es hablar de con quién estuve? – Alzó una ceja retadora mientras cortaba el pollo del almuerzo al que sus amigos la habían invitado
- Exactamente – Sonrió Mirajane y Laxus asintió
- Ciertamente pelirroja tu vida es mucho más interesante que la de casados – Soltó el rubio recibiendo el codo de Mirajane en sus costillas
- Ara ara – Le sonrió con ternura – Entonces debería plantearme la idea de separarme e irme de aventura en aventura como Er-chan
La peli escarlata se sonrojó.
Laxus era un amigo de siempre de Erza, los dos estaban entusiasmados por las producciones desde que estaban en la escuela, ambos estudiaron Cine y ahora tenían algunos proyectos juntos en la productora Fairy Tail, que era dirigida por el abuelo de Laxus, Mirajane llegó como actriz un día para una de las producciones, el papel era de una mujer que en verdad era un ángel caído y controlaba a todo el mundo con su encanto, Laxus y Erza quedaron impresionados por su actuación, pero al conocerla un poco más descubrieron que en la vida real era como un demonio, disfrazada con esa apariencia y sonrisa de ángel, el amor entre su amigo y la actriz fue dándose con el paso del tiempo en esa producción hasta que se casaron, ahora ella los ayudaba con las coordinaciones de las producciones, casi como una asistente, le habían ofrecido muchos otros papeles y demás, pero decía que los reflectores la tenían harta y prefería el trabajo detrás de cámaras.
-¡Yo no me voy de aventura en aventura! – Exclamó
- No insinuaba que esté mal si eso es lo que te molesta – Negó Mirajane con sinceridad
Porque obviamente el disfrutar del placer como quieras jamás es algo erróneo.
-Ya sé, Mira – Asintió – Sólo que ahora no estoy de humor para hablar de eso – Suspiró
- O sea que sí hubo alguien… - Continuó Mirajane – Pero si no quieres hablar… - Se encogió de hombros – Empezaré a adivinar, ¿Era alto? – Erza reía levemente - ¿Era rubio? No, no, no… - Negó – Los rubios no son lo de hoy
Laxus frunció el ceño viéndola.
-Entonces… creo que ya sé – Rio un poco – Era alto, fornido, con el cabello azul y… - Puso un dedo en su mejilla mientras Erza se desesperaba y sorprendía grandemente – Un tatuaje en la mejilla, tal vez…
La peli escarlata en serio en ese momento creyó que su amiga era un demonio, un demonio clarividente.
Laxus veía sorprendido a Mira, pero por otra cosa…
-¡¿Cómo tú?! – Exclamó la peli escarlata - ¡¿Cómo sabes?!
Mira rio estruendosamente ante la cara de sorpresa de ambos.
-Sólo me bastó con bajar la mirada a tu celular – Negó limpiándose las lágrimas de la risa - ¿Tan importante fue como para ponerlo de fondo de pantalla? – Emitió más tranquila
Erza se sonrojó ocultando su celular, había olvidado que por un raro arranque en el avión puso su foto como fondo de pantalla mientras repasaba la imagen con los ojos.
-Claro que no – Negó cruzándose de brazos
- ¿C-cómo se llama? – Emitió el rubio aún nervioso
Erza suspiró rendida – Jellal Fernandes – Vio hacia su comida – Pero sólo fue un rollo de unos días, nada serio, y de seguro que lo puse como fondo de pantalla por error
Laxus no escuchó nada más después del nombre del chico.
El almuerzo terminó tiempo después, Erza llegó a su casa dejando sus maletas tiradas en el piso, al día siguiente iniciaban el rodaje, necesitaba descansar.
Caminó entre el desorden de las maletas hacia su habitación se recostó y tomó su celular, observo la pantalla en la que el peli azul aún seguía como fondo, suspiró viéndolo y recordando sus días con él, esos días que muy internamente no habría deseado que acabaran, pero pasó, el que se vean en el aeropuerto aun la tenía desconcertada ¿La habría ido a buscar? ¿Habría llegado al extremo de ordenar un vuelo privado a Crocus sólo por ella?
"Claro que no, Erza Scarlet, piensas locuras" Tenía en mente dejando el celular a un lado, nada debía distraerla ahora, era momento de trabajar y todo lo debía evocar completa y exclusivamente a su película, a esa historia que había sido un chispazo divertido, y ahora una realidad.
Se entregó al sueño, durmió todas las horas que había estado despierta en Magnolia, la noche fue tranquila y lánguida.
A la mañana siguiente despertó dispuesta a dar lo mejor de sí, se duchó, alistó y salió en su auto hacia los estudios de Fairy Tail, nada podía arruinar ese día.
Llegó al set y el ver a todos moverse, sentir la energía de vestuario y demás la hizo sentir viva, sonrió caminando hacia su silla y se sentó, viendo a Laxus a su lado.
-Buenos días – Le sonrió con alegría
- Buenos días – Contestó él algo nervioso
- ¿Ya llegaron los actores? – Habló con emoción
- Están en maquillaje – Contestaba más nervioso aún
- Tú café, Er-chan – Sonrió Mira estirándole su acostumbrada bebida matutina
- Gracias, Mira – Le sonrió de vuelta, la peli blanco la veía con una mirada muy divertida - ¿Todo en orden? – Alzó una ceja ante la curiosa mirada de ella
- Digamos que hoy sólo irá mejorando, Er-chan – Le sonrió de lado
La peli escarlata entrecerró la mirada.
-No sé qué te traes Mira, pero no me gusta…
- Ya llegaron los actores – Se apuró a decir la peli blanco apartándose de enfrente de su amiga para que los vea – Son Flare Corona, Ultear Milkovich y… - La sonrisa en su rostro crecía, mientras la cara de Erza se transformaba en una de sorpresa total – Jellal Fernandes
No era posible. ¿Qué hacía él ahí?
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