Como una de las historias que estoy escribiendo, entro a la etapa final, quise comenzar con este proyecto. Espero sea de su agrado.
No estoy tan familiarizando con el fandom de las Alfas/Omegas por lo que si llego a cometer un error, les pido disculpas.
Como siempre nada me pertenece yo solo ocupo los personajes sin fines de lucro.
Capítulo I. ¿Destino?
La familia Summer había recibido un nuevo integrante, causando especial felicidad al ser la primera nieta entre cuatro nietos que le antecedían, la pequeña había esbozado una sonrisa apenas vio que la recibían con una igual, pero los padres de esta, si bien no cabían en su felicidad por la llegada de su pequeña, no veían del todo bien algunas actitudes que había llegado a tener su pequeña, pues aunque eran casi insignificantes, ello no quitaba que no fuera del todo normal, llegando a llevarla ante un medico para aclarar sus dudas, como lo haría cualquier padre primerizo.
El galeno reviso a la pequeña pelirroja antes de preguntarle a los padres que les preocupaba, pues llevando mas de veinte años en la profesión le era más fácil de esa manera. Terminando rápido, por la poca resistencia que puso la bebe para ser revisada entreteniéndose mas en tener su cobija dentro de su boca que en ver que hacia aquel hombre, vio a los padres de la criatura con cierta ternura, aun le sorprendía como algunos padres preferían estar un par de horas en el hospital a arriesgarse a que a sus hijos les pasara algo. Volviendo a cobijar a la pequeña se la entregó a su madre.
- Felicidades tienen a una pequeñita hermosa, y no le digo eso a cualquiera. - aquel chiste recurrente en el doctor no recibió la reacción que esperaba, pues los padres solo sonrieron. - díganme que les preocupa, en lo personal no encontré nada fuera de lo normal.
Ambos se revolvieron en sus asientos un tanto incomodos, ninguno de los dos sabía como expresar lo que pasaba con su pequeña.
- Mire doctor. - dijo Sebastián el padre de Anna. - Hemos notado algunas cosas que no nos parecen del todo normales.
- Señor, con todo respeto, cada pequeño es diferente y por lo mismo no puede esperar, aun siendo una bebe, se comporte como otro.
- Lo sabemos, pero usted no entiende. - replicó Marina, la madre. - hemos despertado en medio de la noche, y la vemos solamente ahí, con los ojos abiertos jugando con cualquier cosa que puede tomar.
La declaración aunque simple, hizo que los ojos del doctor se abrieran como un par de platos.
- Solamente llora cuando tiene hambre, por lo que nos preocupa que tenga algo mal.
Sin decir nada más el doctor volvió a tomar a la pequeña casi arrancándola de los brazos de su madre, y sin poder esperar a llegar a la cama de revisiones , le quito la cobija de la boca y espero que la niña hiciera cualquier cosa, cualquier reacción hubiera sido aceptada por el, pero en vez de llorar como cualquier bebe haría, la bebe le quito una de las plumas que guardaba en su bata y comenzó a jugar con ella.
El doctor recordó que la pequeña aun no tenía una de los refuerzos para la vacuna de protección en contra del virus de la influenza..
- ¿Puedo ponerle el refuerzo de la influenza?
Los padres extrañados, asintieron.
El doctor preparo el mismo la solución y la jeringa para la aplicación de la vacuna, untando un poco de alcohol sobre de la nalga de la pequeña, termino por inyectarla.
Y aunque no recibió la respuesta que esperaba como el sonoro grito que solía tener cuando llegaba a hacer lo mismo, si recibió un golpe en la mano, producto de la pequeña que veía enojada al doctor.
- Tiene sensibilidad, y aunque se necesitan un par de estudios para verificar que es lo que sucede, no deben preocuparse, al parecer solo tiene una resistencia mas fuerte que la mayoría de los pequeños, tengo un par de ideas de que podría ser, pero lamentablemente, solo muestran resultados cuando estan a punto de entrar a la pubertad. - el doctor nuevamente vio que su respuesta no logro su cometido, por lo que terminó por agregar. - Si pueden hagan que se canse lo más posible, el llorar es un mecanismo que usan los bebes para decirnos que algo no esta bien, en este caso, lo mismo, solo es una prueba que la pequeña esta en perfecto estado.
Ambos salieron no del todo convencidos, sin embargo tenían que creerle, pues no por nada era de los médicos mas reconocidos en el país.
Cuando el doctor se vio solo, se recargo en su silla, mientras que recordaba a uno de sus maestros en la facultad, era un hombre que había vivido y visto casi de todo, con varios libros publicados y saberes que se llevaría a la tumba, recordó una vez, uno de sus compañeros había hecho una pregunta extraña, que mas de uno se río, pues para muchos solo era una leyenda urbana.
- Doctor, ¿existen los alfas y omegas?
El doctor en medicina avanzada espero a que todos guardaran silencio para contestar.
- Existen, ciertamente.
Ningún ruido se escucho, nadie tuvo el valor para burlarse de aquel hombre que era reconocido por ser el mejor investigador en la última década.
- Para muchos podria ser extraño estos términos. - dijo escribiendo ambos vocablos griegos en el pizarrón. - los omegas, casi en su mayoría mujeres, no suelen presentar mayores diferencias a alguien sin estas características, solo cuando se esta en presencia de un alfa es cuando se presenta, lo que se llama el celo, es un estado de excitacion casi maniático, sin embargo aunque raros hoy en dia, yo llegando a suponer que son uno en cada millón de habitantes, los alfas son reconocibles apenas nacen, de actitud nomínate, de mayor fuerza que alguien común, sin mayor problema para conseguir lo que desean, se dice no sienten como nosotros, las heridas apenas un soplido de la brisa, son en su mayoría jefes de las grandes corporaciones por su alta competencia llegando al punto de ser enfermizo.
El doctor vio aun cerrando sus ojos, aquella mirada en la pequeña que había abandonado su consultorio apenas hacia unos segundos.
- Que suerte la mía, una en diez millones, diría el.
La presentación de Anna ante la familia, fue acompañada con un comida, ambos habían decidido guardar para si las preocupaciones sobre la pequeña, no viendo el caso de compartirlo con el resto de la familia.
Los familiares hacían pequeñas muecas para escuchar la risa de la bebé, que veía a su alrededor sonriendo, los halagos no faltaron, en especial por aquel cabello cobrizo que cubría su cabeza, junto con aquellos ojos de color turquesa que hacían que no pudieras quitarle la vista de encima.
Sin embargo, ajeno a aquellos que rodeaban a la nueva integrante, los padres de Marina, veían desde lejos la escena, pues ambos, pese a sus edades avanzadas, apenas la bebé llego aquella esencia tan particular inundo la casa, y el patriarca de la familia, Marcus, se acerco a Anna, debía asegurarse que su olfato no lo engañaba, pese a que sabia no era el caso.
Todos abrieron el paso para que el hombre de cabello cano alzara a la bebé en brazos, apenas las miradas cruzaron, Marcus confirmo sus sospechas, ninguno de sus hijos, ni los nietos que había tenido, eran como aquella que tenía entre sus manos, el hombre arrugo su nariz enseñando sus dientes como si quisiera morderla, haciendo que la pequeña lo imitara, río cuando las encías aun sin dientes eran mostradas como amenaza.
Durante lo que quedo de tarde, los padres de Anna no pudieron hacer que Marcus la soltara, a donde fuera la pequeña lo acompañaba. Pues cada vez que alguno de los padres o cualquier otra persona trataba de tomar a Anna de los brazos de Marcus, una mirada de este hacia que los intentos no fueran a mas, siempre con la misma respuesta.
- Déjenme a mi niña en paz.
Todos, exceptuando a Minerva la esposa de Marcus, veían impresionados como el hombre se comportaba como un abuelo cariñoso, algo que nunca antes habían visto.
Mientras que este tenía ya planes para la pequeña que en algún punto había pensado que golpear el brazo de Marcus era divertido.
"Ella...si ella, ella será la que tome mi cargo cuando ya sea tiempo... mi pequeña alfa... mi pequeña Anna"
