Los personajes no me pertenecen, créditos a su respectivo autor.


I. When I wanted you to stay.

Cuando Steve se levantó esta mañana, no pensó que precisamente hoy, sería el día.

Todo comienza con los rayos del sol colándose entre sus cortinas, iluminando ligeramente la habitación. Hay algo distinto, sin embargo. Pues, antes de despertar logra escuchar un murmullo; un suave tono de voz que se cuela entre las brumas de su somnolencia. "Steve" escucha, y él abre bruscamente sus ojos, mientras observa desorientado a su alrededor. Obviamente, Steve no encuentra a nadie salvo a su reflejo en el espejo frente a su cama. El rubio exhala profundamente algo aturdido. Una extraña sensación se expande por todo su pecho, y él no sabe el por qué le duele tanto el corazón.

O más bien sí lo sabe, pero su mente no lo vincula a aquel hecho. Y debió haberlo previsto, la verdad, porque así pudo haberse preparado para lo que le esperaba.


A Steve no le toma mucho tiempo llegar a la escuela, y adentrarse al ajetreo adolescente. Hoy comienzan las clases del segundo semestre de su último año, y Steve está listo para irse después de que termine el año escolar al ejército. Ha sido una decisión que ha tomado desde hace mucho tiempo, desde épocas atrás. Pudo haberse ido a la universidad a estudiar artes, pero en esta ocasión toca escoger el servicio militar. Más que mal, no tiene nada que perder por el momento. Su vida es sencilla, la verdad. Steve vive solo con su madre Sarah en un pequeño apartamento. Casi nunca la ve por el sistema de turnos que tiene por su trabajo, especialmente porque ella es enfermera en el sector de urgencias de la pequeña ciudad. Y su padre, bueno, él falleció hace 8 años atrás, cuando apenas él tenía diez.

En esta ocasión, el destino se lo arrebató en un accidente automovilístico. Iba viajando hacia la ciudad, cuando el autobús en el que iba volcó en una curva y hubo veintiún fallecidos. Entre ellos, su padre. Puede que suene un tanto crudo, pero en la vida de Steve, la tragedia siempre va estar tejiendo su destino de forma sinuosa. Así que cuando recibió una llamada por parte de su madre a mitad de la noche, y escuchó sus sollozos lastimeros a través de la línea, no se sorprendió.

Siempre es lo mismo, su padre siempre morirá antes de que cumpla los once años. En un accidente, asaltado, apuñalado, en el ejército, de camino a casa, por una enfermedad; da igual el cómo, el hecho es que siempre pasará. Y él está tan cansado de todo esto, que ya ni se esfuerza en aferrarse a ellos como solía hacer las primeras veces.

—¡Hey Steve! — escucha, cuando un manotazo cierra frente a sí su casillero. Steve frunce el ceño ante ese gesto, mientras devuelve su mirada a Bucky. Él le está sonriendo de manera socarrona, con las comisuras de sus labios elevándose en son de burla hacia el rubio. Está vestido con aquella vieja y haraposa camiseta grisácea que posee una calavera blanca por delante, que una vez le regaló en uno de sus cumpleaños, sabiendo muy bien que le encantaría. Más que mal, lleva siglos conociéndolo y James siempre ha sido su mejor amigo.

Y también el mismo que lo arruina todo.

—Hola, Buck — responde él, cruzándose de brazos. Bucky sabe de su insípida molestia, es por eso que ensancha su sonrisa. Steve no es ningún tonto, sabe que lo ha hecho apropósito: —¿Cómo han ido tus vacaciones?

—Eso da igual, punk. — contesta Buck, mientras repasa a Steve de pies a cabeza, escaneándolo con la mirada. Su fría mirada se detiene justo en la chaqueta del equipo de fútbol del que Steve es capitán. —¿Dónde te metiste en estas dos semanas? ¡Desapareciste, bastardo!

Steve no tiene excusas, la verdad. ¿Cómo le dice que simplemente está cansado de volver a conocerlos a todos, sin que nadie lo recuerde a él? ¿Cómo le dice, que, en esta vida, simplemente dejó de involucrarse con los demás? No es que se haya vuelto un desgraciado sin sentimientos, solo es que quiso descansar de todos y todo durante un pequeño período de tiempo. Quería distraerse de sus propios pensamientos, y de la gente que quiere. Es algo contradictorio y sin sentido, pero él simplemente quería pasar unas vacaciones tranquilas, encerrado como un ermitaño, entrenando y dibujando, nada más.

Sin embargo, Steve no tiene tiempo de contestar, porque cuando está a punto de hacerlo, un bullicio en la entrada a la escuela interrumpe su voz. En ese mismo instante, siente una sorpresiva punzada en su pecho, que lo hace encogerse ligeramente. Sus ojos escocen y algo le dice que está mal, muy mal. Hay algo que lo está arrastrando hacia el sector de donde provienen los murmullos. Hay algo ahí. Steve está a punto de dirigir su mirada hacia allá, pero Barnes es mucho más rápido, cuando el timbre suena y él lo empuja, alejándolo de los casilleros y llevándoselo por los pasillos del instituto.

—Olvídalo. — le dice Bucky, pero Steve no escucha, totalmente absorto en esta sensación que le embarga. Es muy similar a la punzada de cuándo despertó. —Realmente no quiero escuchar tus excusas, así que me debes unos cuántos favores, porque me preocupé más que la mierda por ti. — Steve relame su boca, su lengua paseándose ansiosa por sus labios resecos. Barnes prosigue, aun sabiendo que Steve no le está prestando demasiada atención. Su diestra impacta contra el pecho del rubio y eso es suficiente para que se despierte de su ensoñación, ¿qué carajos?: — ¿Me estás escuchando?

—Lo siento. — murmura, tratando de identificar este sentimiento, sabiéndose perdido. Su mente está tratando de encontrar alguna respuesta, pero inconscientemente está ignorando aquella. Steve hace mucho tiempo dejó de prestarle atención a ese tipo de cosas, así que no es de esperar que estuviese relacionando este dolor por el haber dormido en una mala posición o el entrenamiento exhaustivo y violento al que se somete usualmente después de clases. Es un muchacho tranquilo y amable, correcto. Pero su rectitud lo lleva a ser exigente. Y ser exigente, lo lleva a ser, despiadado.

—No. — contesta él. Steve exhala profundamente, la sensación merma poco a poco mientras avanzan hacia el salón de clases que corresponde al curso clasificado con la letra "B", alejándose del lugar. Los demás cursos de su mismo nivel, el último, se desvían a sus respectivas aulas que corresponden a las clases "A" y "C", es por eso que hay algunos que van hacia el sentido contrario a ellos, y otros ya se han quedado atrás. Pero poco importa cuando el parloteo de Bucky es lo único que inunda su ya nublada cabeza.

Sam los está esperando en la entrada a la sala, con sus manos dentro de su chaqueta del equipo. Bucky reclama qué cual es la estúpida manía de llevar la maldita chaqueta del equipo, -porque el rockero Barnes también forma parte de este-, si apenas es el primer día de clases y se ven como unos ñoños. Sam le responde un escueto "porque nos vemos sexys y cool" y eso es todo para que se enfrasquen en una pelea sin sentido que le logra sacar una pequeña sonrisa a Steve.

Su sonrisa decae un poco, al observar la cabellera pelirroja de Natasha, pero es lo de menos cuando las clases ya han comenzado.


El primer día de clases se pasa mucho más rápido de lo que piensa. Los primeros dos recesos de la jornada de la mañana fueron como usualmente solían ser; reuniéndose con su círculo de amigos, cada uno contando como fueron sus dos semanas de vacaciones y cada cuánto preguntándole a Steve la razón de su desaparición. Él no respondió del todo a esas preguntas, logrando sacárselas de encima cambiando de tema de conversación, disimuladamente. Bucky fue el que más insistió, pero luego de darse cuenta de que Rogers no cooperaría con su situación, decidió detener su incauta curiosidad y preocupación y fingió creerle.

Así se pasó su día, entre malos chistes e historias que parecían ser exageradas para que ocurrieran en menos de dos semanas en unas vidas tan monótonas como las de ellos. O eso infirió Steve, pero no dijo nada por el simple hecho de ser educado y no romper con las ilusiones de sus compañeros.

El rubio está caminando hacia los casilleros cuando las clases ya han terminado por la tarde, al menos las suyas, para irse después al entrenamiento del equipo. Hay algunos estudiantes que han finalizado su jornada escolar, así que van retirándose y otros que les quedan otras más, desviándose por los pasillos. Más que mal, apenas son las 15:30 de la tarde en un frío día de septiembre. Está tan enfrascado en sus propios pensamientos que cuando llega a su casillero y guarda algunos libros, no se percata del grupito de personas que se están acercando al lugar. Hay risas y voces que reconoce apenas, pero eso es lo de menos.

Steve cierra bruscamente su casillero, y se pone en marcha para alejarse de ahí, cuando la punzada esta vez llega más fuerte que las anteriores. El dolor podría ser irreconocible para cualquiera, pero no para Steve Rogers. Así que cuando se da vuelta, jadeante y con el sudor perlando su piel, encuentra la respuesta que tanto había buscado en la mañana.

Sus ojos encuentran a Tony, en los casilleros, solo.

Está justo ahí, frente a él, abriendo un casillero, absorto en su propio mundo. Steve busca con su mirada a más gente, pero es casi ridículo que las personas que quizás acompañaban a Tony, se hayan marchado porque dentro de su campo de visión no hay nadie más salvo ellos dos en una tarde otoñal.

En esta vida, Tony está vestido con una holgada camiseta negra de Black Sabbath que deja al descubierto uno de sus acanelados hombros. Y su cuello está adornado con un delgado choker negro, que forma una cinta al estar amarrado a su estilizado cuello.

Steve no está preparado para esto, no lo está, duele como la mierda. No esperaba encontrárselo tan rápido. Hay veces que Tony vuelve a él cuando ya son adultos, o solo un poquito más grandes que ahora. Diablos, apenas tiene dieciocho años, ¿Qué pasará en la siguiente vida? ¿Lo conocerá cuando sean pequeños? Steve no quiere ni imaginárselo, así que por eso trata de volver a sus cabales, poniendo un rictus serio e impenetrable cuando casualmente, los ojos de su alma gemela se giran para encontrarse con el océano de los ojos de Steve.


Buenas las tengan.

Acá estoy tomando tecito, aventurándome a una nueva historia sin haber terminado la del winteriron(?). En este caso es un au de almas gemelas, mi propio au. Así que perdonen si no hago mucha justicia al universo de las almas gemelas y cofcofcofalospersonajescofcofcof. En todo caso no será un longfic, porque tengo que centrarme en el otro que tengo pendiente. Ojalá y les guste.

Cantidad no es calidad señores. PD: Perdonen si me desaparecí. La vida es dura.

Goliath.