Capítulo 1
Londres, 1835
Kagome Higurashi no había dejado de sonreír en toda la noche, ni mucho menos cuando sintió una pequeña molestia en sus mejillas a causa de eso. De hecho, esa noche era la dama más afortunada de todo Londres. Ya que esa noche, se había organizado un baile con para formalizar la unión entre ella y el vizconde de Wimsey., Inuyasha Taisho. Sus padres habían formalizado dicha unión e incluso cuando el padre de Inuyasha, Inu no Taisho hubiese muerto en una trágica mañana de agosto, ese compromiso jamás se rompió. Respetando la palabra de su padre, Inuyasha siguió con los planes de compromiso.
No sólo era el caballero más atractivo de todo Londres, ese por aquel que toda madre casadera mataría por conseguir para su hija. Sino, que era un caballero en toda la extensión de la palabra. Siempre procurando a sus amigos y familia. Desde muy temprana hora tuvo que hacerse cargo de sus dos hermanas menores y de su madre, la vizcondesa Izayoi Taisho. Tuvo que ocupar el rol de vizconde que cuando su padre había muerto hace más de diez años.
Cuidadosamente apartó la mirada de él y la concentró en su dedo corazón, donde descansaba un discreto pero encantador anillo. Justo hace ocho meses que él se lo había dado. Esbozó una sonrisa de amor, probablemente también sentía lo mismo que ella, tal vez esa era la única razón por la que no se había echado hacía atrás en continuar con el compromiso.
Y a tan solo dos días de la boda habían organizado un baile para celebrar el próximo enlace.
Pronto sería Kagome Taisho, vizcondesa de Wimsey.
—Oh Kagome, no sabes lo emocionada que estoy por ti – comentó su mejor amiga, Sango Cameron – Eres sin duda la mujer más envidiada de todo Londres. Mira que casarte con el atractivo vizconde Wimsey…— dibujó una "o" en sus labios" – Nadie, lograste lo impensable.
Kagome esbozó una sonrisa ante el comentario menos apropiado de su amiga.
—Sango controla esa boca – reprimió acalorada – Estamos en un salón abarrotado por toda la crema y nata de la sociedad ¿Qué pensarían?
—Tú sabes que nunca me ha importado el qué dirán– bufó ella con una pequeña carcajada – Se de sobra que más de una dama aquí presente se está retorciendo de las entrañas.
De pronto, su amiga la tomó del brazo y se colocó a un lado de ella. Kagome tuvo el campo de visión libre para examinar a todos los presentes. Y su corazón palpitó con fuerza al ver a su prometido manteniendo una conversación con un animado grupo conformado por tres caballeros y dos mujeres.
Había heredado las facciones de su padre, cabello castaño y ojos color dorado, sonrisa misteriosa pero enigmática. Era muy alto, incluso ella le llegaba por encima del hombro.
—Míralas Kagome – prosiguió su amiga – Todas ellas no paran de ver a Inuyasha. Lamentándose por qué no pudieron pescar ese partido para sus hijas.
Mientras su amiga Sango cambiaba drásticamente de tema sobre opera y la nuevas presentaciones que se darán ese año. Kagome frunció el cejo al ver como la condesa viuda Lili Rose Ramsey acariciaba disimuladamente la espalda de su prometido. Él levantó la vista y en un disimulado gesto le guiñó él ojo. La viuda salió por una ventana que colindaba hacia los jardines y segundos después la seguía Inuyasha.
—¿Kagome? ¿Has escuchado una sola palabra de lo que te he dicho? – demando exigente Sango.
—Disculpa – se giró hacia su amiga – Mi madre me ha hecho una seña para que acuda con ella.
Se detuvo en la misma ventana por donde salieron Inuyasha y la viuda Lili Rose Ramsey. Examinó el salón de baile para comprobar que no era objeto de atención, una vez comprobado que nadie la observaba, ni siquiera su madre que se encontraba a tan sólo diez metros de distancia de ella.
Así fue como desapareció por la puerta de aquel balcón. Había tenido la ligera esperanza de que todo hubiese sido producto de su imaginación y que Inuyasha sólo se encontraba disfrutando del aire fresco que ofrecía la noche. Pero no, ni rastro de él, ni señas de Lady Ramsey.
Fue entonces que pudo ver dos figuras en medio de la noche, tomados del brazo y caminando hacia el inmenso jardín. Era como si dos enamorados estuvieran paseando bajo el cielo nocturno. Kagome frunció el cejo, conocía a ese hombre de pies a cabeza y no tenía duda de quién era.
Se ocultó en un pequeño arbusto donde podía escuchar y ver claramente lo que pasaba con esa pareja y su encuentro clandestino. Ella yacía sobre de él, desabrochándole la camisa, mientras que su prometido desataba con habilidad los nudos de su vestido. Kagome se llevó una mano a los labios y su corazón latía desbocado ¿Así que eso ocurría en los jardines? Había escuchado tantas historias de lores y damas de buen nombre que habían perdido su reputación tras un encuentro como ése.
—No sé porque tienes que casarte con ella —había dicho la viuda Rose entre jadeos cuando él había descubierto uno de sus pechos y se llevaba uno a la boca —. Lo que tú necesitas es una mujer, yo podría ser tu vizcondesa Inuyasha. Basta con que me lo pidas, ella es sólo una…— jadeó — Ella es sólo una niña a quien enseñarle el arte del amor.
—Ella no me interesa en lo más mínimo – ahora le prestaba atención al otro seno de su amante – Fue una estúpida promesa que hizo mi padre con el conde Higurashi y no puedo permitir que el nombre de mi padre quede mal. Pero te prometo que después de mi boda, mi luna de miel será solo contigo.
La vida, el mundo, el amor, su felicidad se iba hundiendo en un pozo sin fin. De pronto en todo lo que había creído había sido una completa farsa que ella jamás vio o más bien se negaba a ver.
Escuchó la risa a lo lejos de la viuda, pero eso ya no importaba, su corazón estaba deshecho.
—¿Y cómo piensas escapar de tu virginal esposa?
—Conociendo a una joven virgen. Estará impaciente esperando a su esposo y al ver que él no llega, se quedara dormida.
—Eres malvado Inuyasha Taisho – ella esbozó una sonrisa —. Mejor bésame y hazme el amor antes de que alguien nos encuentre.
Hola!
Aquí ando de nuevo con otra historia, quiero ser totalmente franca. Esta historia la quería hacer libro, de hecho el nombre original de los protagonistas era Marcus Albert Harper y Elizabeth Collingwood (lo digo por si se me escapa el edit y ven estos nombres). Pero al ver que jamás publicaré uno, mejor lo comparto con ustedes.
La historia, por si se han dado cuenta, es un pequeño relato del fic Cielo Rojo, quien lo leyó sabrá reconocer de quien es. (Que les puedo decir, es el multiverso Black Peal B)
Lo dejé cortito para darles una pequeña probada y que me hagan saber si les gustó!
Cuídense
BPB
