LAS CRONICAS DE NARNIA: LA CAÍDA DE UN IMPERIO
Disclaimer: Las Crónicas de Narnia no me pertenecen.
Capítulo 1: La Vida de un Mercenario
La noche tan oscura anunciaba la pronta llegada del amanecer. La oscuridad cubría a las tres figuras que caminaban con sigilo sobre el techo de la pequeña construcción. Las tres siluetas no podían ser mas diferentes entre sí, la que iba a la cabecera de la excursión era la mas alta, una espada curva en cada mano, mientras que la segunda de las figuras era mas bien la de un niño, escuálida y baja de estatura caminaba con excepcional cuidado, no teniendo tanta experiencia como las otras dos en dichos trabajos. La ultima silueta era claramente la de una mujer, delgada y de curvas visibles se movía con soltura en el resbaladizo techo.
En la apacible noche solo el canto de algunas aves se lograba percibir, pero sutilmente y de vez en cuando un aleteo mas fuerte que los demás surgía sorpresivamente para después ser acallado por los comunes ruidos nocturnos.
Las tres figuras sabían que en el trabajo que ellos realizaban el estar un paso adelante del resto de involucrados era siempre la diferencia entre una misión fallida o una cumplida, y en su posición no estaban dispuestos a perder la recompensa que les habían ofrecido por cumplir su cometido.
La misión era sencilla. Se trataba de "recuperar" un cofre que según el pagador contenía "su futuro". Lo cierto es que habían aprendido a no hacer muchas preguntas, entre menos supieras del objetivo o de quien te contrataba era mucho más fácil llevar a cabo cada misión. Su oficio no era el mas honesto pero los fugitivos como ellos no podían darse el lujo de rechazar trabajos que te dieran un poco de oro para sobrevivir.
Las tres figuras en el techo llegaron al tragaluz de la cabaña y a través del sucio vidrio apreciaron el interior de la cabaña. Dentro solo había la luz que manaba del fuego en la chimenea, con el podían apreciar la pequeña mesa desvencijada con dos sillas viejas y una cama destendida sobre la que descansaba la figura de un hombre que dormía.
-No esta el cofre de ese malnacido- murmuro Marlee entrecerrando los ojos para apreciar más de la habitación.
-No puede estar en otro lado, el bajo del barco con él- respondió Rilian sujetando fuertemente sus espadas -Hay que entrar.
-Debemos ser rápidos, no sabemos cuanto tarden en llegar sus hombres- contesto la nereida enderezándose y girando a mirar todo lo que sus ojos alcanzaban a percibir de la noche, buscando la mejor manera de entrar. Entonces sus ojos captaron a la tercera figura, quien se inclinaba cada vez mas sobre el tragaluz buscando un mejor ángulo -No te inclines tanto, puedes ca…
Pero su advertencia llego tarde y la pequeña figura resbalo con el vidrio y cayo sobre este que se cuarteo enseguida y se rompió precipitándose junto con el causante de dicho desastre, directo al suelo.
-Supongo que ya no importa- termino Marlee suspirando exasperada -Te dije que era mala idea traer a Quentin.
Dentro de la cabaña el hombre sobre la cama se incorporo de un salto tomando su espada al escuchar el ruido del vidrio y el pequeño Quentin caer sobre el duro suelo de madera de la cabaña.
-¿Quién rayos esta ahí?- cuestiono el hombre quien no lograba apreciar bien el interior de la cabaña debido a la pobre iluminación.
Desde el techo Marlee se dejó caer aterrizando de pie frente a Quentin quien se removía entre quejidos de dolor intentando incorporarse.
-Eres un idiota, Queen- rio Marlee utilizando el apodo por el que los miembros de su pequeña familia llamaban al pequeño niño huérfano que hacia un año se había unido a ellos.
-INTRUSOS, INTRUSOS- comenzó a gritar el hombre que habían estado vigilando, incorporándose de la cama y sacando una espada larga de debajo de la cama antes de abalanzarse hacia donde la nereida se encontraba protegiendo al niño en medio del desastre de vidrios que había provocado con la caída.
Pero el hombre no llego muy lejos en su ataque antes de que Rilian cayera del techo derribando al hombre y manteniendo al sujeto en el suelo con su gran bota derecha, mientras Marlee se apresuro a patear lejos la espada que aun sostenía en las manos pese a quejarse de dolor por el golpe que se dio cuando Rilian aterrizo sobre él.
-Lo siento, Rilian- gimió Quentin incorporándose en sus manos y rodillas aun arriba de los cristales rotos.
Rilian era alguien de pocas palabras y todos en el grupo lo sabían así que ni Marlee ni Queen se extrañaron de que no respondiera, en su lugar giro a mirar la puerta de la habitación que se abrió con un gran estrepito para que entraran cinco hombres armados con espadas después de escuchar el grito de su jefe.
-Quentin ponte de pie, Marlee busca debajo de la cama- ordeno Rilian con tono grave antes de quitar su pie del hombre reducido en el suelo e ir al encuentro de los cinco hombres que con gesto feroz respondieron al ataque.
Rilian había sido entrenado en el manejo de la espada desde que tenia seis años, al principio con Drian antes de que este se retirara, después fueron otros tutores que su padre asignaba. Siempre con la intervención ocasional de su padre cuando veía que Rilian estaba lo suficientemente dispuesto para obedecer sus consejos. Después del retorno de los reyes de antaño fueron Peter y Narina los que asumieron la responsabilidad de afinar sus talentos para el combate. Narina en especial no se había concentrado únicamente en que Rilian manejara bien la espada, sino que además le había enseñado a tirar con arco, a combatir solo con su cuerpo y algunas otras técnicas que, aunque en ocasiones Peter no aprobaba Narina decía que podían llegar a salvarle la vida.
En las circunstancias en las que transcurría ahora la vida de Rilian este agradecía cada truco por más sucio que este fuera, que Narina había tenido el buen tino de enseñarle.
Mientras Rilian desarmaba a uno de los hombres y atajaba el golpe de otro con su espada pensó de nueva cuenta en su vida.
Habían pasado 5 años, 3 meses y 12 días desde que Narina lo exilio de Cair Paravel y el abandono el castillo. Desde entonces Rilian procuraba no pensar en la vida que dejo atrás, pero era algo inevitable. Pensaba en Narina siempre que peleaba, en Peter todas las mañanas cuando enseñaba a Quentin a defenderse, en su padre cada que miraba a la familia que ahora había formado, en Edmund y Kattherinn cuando veía una pareja especialmente enamorada y sobre todo pensaba en Lucy, todo el tiempo.
La vida había sido alguna vez algo lleno de distintos colores, olores y sabores, ahora en su lugar todo siempre era mas bien de tonalidades malva, de mal olor y sabores insípidos. Sin embargo, la nueva familia que formo veía todo con mas optimismo y esperanza, para ellos cada día era un regalo. Para Rilian era algo lógico pues sabia que ninguno de sus compañeros tuvo nunca la clase de familia que había tenido el, irónicamente Rilian sabía que debía sentir nostalgia o alguna clase de culpa, pero en su lugar solo sentía un gran vacío en su interior.
Pese a recordar cada cosa de su vida como príncipe de Narnia no recordaba siquiera la ira que alguna vez sintió que lo llevo a secuestrar a Ian creyéndolo su hermano. Rilian llevaba 4 años sin sentir nada, y era algo con lo que luchaba constantemente, el entumecimiento emocional que desarrollo después de su primer año como mercenario era resultado de los horrores que vivió y constantemente lo mantenía despierto por la noche y lo distraían en momentos como ese.
Mientras Rilian se perdió en sus recuerdos como siempre que sus misiones terminaban inevitablemente en un combate, Marlee se apresuro a revisar debajo de la cama donde encontró el cofre que estaban buscando además de una segunda espada y un par de dagas. Tomando el cofre bajo su brazo Marlee se incorporó rápidamente antes de correr hacia la puerta evitando a los dos enemigos que aun quedaban de pie y que combatían con Rilian.
En su equipo todos tenían un rol establecido. Mientras que el papel de Rilian era el de enfrentarse a quien sea que se interpusiera en su misión, el de ella era obtener el objetivo o en dado caso las pruebas que demostraran que el objetivo había sido cumplido y salvaguardarlo de cualquier peligro. Quentin era el vigía, protegía sus puntos ciegos desde una distancia prudencial, según su plan mientras ella y Rilian entraban a la cabaña él debía de quedarse en el techo para avisarles si alguien se acercaba, pero ahora que todo se había arruinado, Quentin permanecía a lado de la puerta con un arco y una flecha, su arma fuerte, vigilando cada movimiento de Rilian y de Marlee. Sus ordenes eran atacar si la vida de uno de sus compañeros se encontraba en peligro.
Cuando Marlee llego a la puerta el único enemigo en pie que quedaba era el dueño del cofre que vociferaba histérico mientras se ponía de pie, disgustado al darse cuenta de que la nereida tenia el preciado cofre que tanto le costó obtener.
-LADRONES, LADRONES- gritaba el hombre mientras corría con actitud agresiva hacia Rilian quien sin girar a verlo derribo al hombre de un puñetazo que lo dejo inconsciente.
-Ladrón que roba a ladrón- rio Marlee abriendo la puerta, aunque sin entretenerse corrió lo más rápido que pudo en dirección desconocida siendo seguida por Queen y cerrando la marcha Rilian.
A un kilometro de distancia de la cabaña se encontraba un alto acantilado que daba a una pequeña playa de arena blanca, al llegar a él las tres oscuras figuras no detuvieron su carrera, en su lugar saltaron sin duda al vacío para aterrizar sobre los lomos de un gran dragón que remonto su vuelo en cuanto los sintió sobre él, para desaparecer en segundos entre las nubes.
Tiempo después el dragón aterrizo en una pequeña isla rodeada de montañas que les proveerían de la suficiente seguridad para pasar la noche hasta el día siguiente, cuando viajarían al lugar de encuentro para entregar el cofre y obtener el dinero de la recompensa. Después de que las tres figuras descendieran del lomo del dragón este se encogió perdiendo su piel escamosa hasta tomar la forma de un muchacho desgarbado que al igual que las otras tres figuras se encontraba vestido de negro y que sonreía con gran satisfacción.
-Bien hecho familia, ya tenemos el cofre de Jeff, después de entregarlo el oro nos proveerá algunos días- exclamo Sergei sonriendo con todo el optimismo que aun siendo esclavo de Draco había tenido.
-No me pareció tan fácil como proclamas- negó Marlee dejándose caer en el suelo con gesto cansado, dejando el cofre a lado de ella -Hay que entrenar mas duro a Quentin, el error de hoy nos pudo haber costado muy caro.
-Solo tiene 10 años, y hasta hace un año recorría las calles de Circulo Rojo mendigando comida, ya pronto aprenderá- dijo Sergei rodeando con su brazo los hombros del chico que se sonrojaba de poco a poco.
Rilian no prestaba atención a las murmuraciones de Sergei, los gruñidos de Marlee o las disculpas de Queen, en su lugar se afanaba recolectando ramas aquí y allá para prender una fogata. En momentos como ese recordaba a Eustace y Jill los días después de que lo rescataran de la Bruja de la Saya Verde. Rilian recordaba poco de su secuestro en manos de la bruja, pero siempre estaría agradecido con los dos chiquillos que lo rescataron convirtiéndose en sus primeros amigos.
Viviendo en el exilio eran pocas las noticias que llegaban de Narnia, pero dos años atrás cuando Eustace y sus Guardianes emprendieron una búsqueda por todo Narnia rastreando a algunos miembros de la Policía Secreta le llego la información de que Jill ya no era la mano derecha de Eustace, ahora dirigía Galma con un grupo de Guardianes a sus ordenes que constantemente se veían amenazados por la Destructora en su afán de apoderarse de la isla. Rilian desconocía el porque del distanciamiento de sus dos amigos, pero asumía que todo era consecuencia de los funestos hechos que llevaron a su exilio. Algo mas de lo que debería sentirse culpable, pero cuyo sentimiento no lograba formarse en su corazón.
-Ya debería estar aquí - interrumpió sus pensamientos Sergei, quien observaba el cielo en búsqueda de la miembro de su grupo que faltaba.
Rilian alzo la mirada al cielo a tiempo de ver una estrella brillar opacando a las demás, todos los presentes conocían a la perfección la identidad de la estrella que en ese momento descendía del cielo por lo que apartaron el rostro para evitar ser encandilados por su gran brillo. Cuando sintieron que el brillo disminuía casi hasta desaparecer los cuatro dirigieron la mirada al centro donde se encontraron con la pequeña figura de Micah.
Micah era la última y más joven integrante de su familia. Era la estrella mas poderosa que Rilian había conocido, excepto quizás por Zafira. La pequeña tenia solo 5 años, tenia el cabello rubio oscuro largo hasta la cintura, la piel muy blanca y los ojos negros, pero pocos tenían la fortuna de admirar esos ojos tan oscuros como el ónix pues Micah siempre los llevaba vendados con una cinta amarilla que le impedía ver cualquier cosa. No es que Micah tuviera algún defecto en los ojos o en el rostro por lo cual tuviera que estar vendada todo el tiempo, era solo que el poder de profecía de una estrella cuando era tan joven como ella era difícil de controlar, era por eso por lo que las estrellas solían llevarse durante los primeros 10 años de vida a sus hijos al cielo para enseñarles a convivir con sus poderes y aceptar su naturaleza.
Desafortunadamente Micah era huérfana y no había tenido a nadie a su lado hasta que Rilian la encontró en un puerto no lejos de ahí, o más bien Micah lo encontró después de esperar su llegada por todo un mes. Sin nadie que la ayudara a controlar su don, Micah había encontrado una alternativa que si bien no era la mejor manera si le ayudaba. Las visiones de Micah sobre el futuro solían despertarse ante cualquier detalle que la pequeña percibiera, por lo que al vendarse los ojos Micah limitaba su percepción, de ese modo solo cuando quería realizar alguna profecía decidía quitarse la venda.
El siempre tener los ojos vendados no limitaba de ninguna manera la vida de la estrella, pues sus habilidades eran suficientes para dejarla tener una vida normal, o al menos todo lo posible. Aun así, Rilian la protegía mucho al grado de no dejarla participar activamente en las misiones, limitando su papel al de ser la encargada de dar el visto bueno a cualquier encargo que les llegara, era solo entonces cuando Micah se quitaba la venda.
-Tardaste mucho, Mimi- suspiro Sergei utilizando el apodo cariñoso que invento para la pequeña.
-Me detuve en la Isla de Kent y traje algo para la cena- murmuro la pequeña alzando una bolsa de cuero y con profunda voz de disculpa.
Enseguida la niña fue llenada de alabanzas por el Drago que la alzo en brazos y la hizo girar arrancando suaves carcajadas de parte de la estrella.
-Sabes que no me gusta que bajes a las aldeas tu sola, Micah- regaño Rilian acercándose con la leña y comenzando a colocarla para que Sergei prendiera el fuego.
-Perdón Rilian, solo quise alegrarlos un poco- suspiro la pequeña -Tengo el presentimiento de que pronto estaremos muy ocupados como para disfrutar de una comida tranquila.
El comentario de Micah tuvo el poder para silenciarlos a todos y cambiar sus expresiones a una de seriedad, todos sabían que un presentimiento de la estrella no era algo para tomarse a la ligera, pero Micah para pesar de todos seguía la exasperante costumbre de las estrellas de ser misteriosa y posesiva respecto a sus visiones, profecías y presentimientos y tendía a solo compartir lo justo y necesario pues decía que no era bueno saber demasiado del futuro.
Como todas las noches Sergei y Quentin fueron los encargados de cocinar la cena pues Marlee odiaba que la utilizaran para actividades mundanas solo por ser parte del genero femenino y se sentía profundamente ofendida que le encargaran cosas como limpiar o cocinar mientras que los hombres se encargaban de las tareas pesadas. Marlee se sentía capaz de hacer cualquier cosa que un hombre hiciera, incluso mejor que ellos. Rilian reconocías que Marlee era de mucha utilidad para cualquier actividad mercenaria, o bueno casi cualquiera, pues pese a la vida que ahora llevaba de manera voluntaria ella jamás olvidaba sus ilustres orígenes y llevaba su titulo con dignidad si bien no lo pregonaba a los cuatro vientos.
La cena transcurrió en silencio todos pensando en la velada amenaza que el presentimiento de Micah significaba para ellos. Eran una familia fragmentada pero una familia, al fin y al cabo, la única que habían tenido en muchos años. Sergei tenia pocos recuerdos de sus padres y sus primeros años viviendo en la aldea de Dragos, y de alguna manera todos esos recuerdos se veían opacados por la tragedia que acabo con la vida de la única familia que conocía en ese entonces. Alguna vez pensó que sus días como esclavo al servicio de Draco no eran tan malos, pues al menos estaba al lado del ultimo vestigio de su gente, pero Rilian abrió sus ojos demostrándole que fuera de la sombra de Draco podría haber una vida mejor.
Marlee en cambio había tenido una familia por mas tiempo que cualquiera del grupo excepto Rilian, aunque eso no significaba que fuera mejor. Las nereidas si bien eran parte de Narnia crearon una civilización lejos de los narnianos, algo parecido a las estrellas, aunque al contrario que ellas que eran más bien nómadas pues jamás se quedaban en un mismo sitio por mucho tiempo, las nereidas tenían ciudades enteras fundadas bajo el océano, con sus propios gobernantes y costumbres.
El que vivieran apartados de Narnia nunca significo que no pudieran convivir en paz con el resto de población que habitaba tan gran nación, o así había sido hasta que el rey Ferguson llego al poder. Ferguson era el padre de Marlee, un ser de mano dura, hecho para la guerra que no mostro jamás piedad ni siquiera con su familia. La madre de Marlee, la reina Airana era en cambio una nereida de gran corazón y generosidad, quien siempre mostro gran curiosidad por la cultura de toda Narnia y de las tribus nómadas de las nereidas que se vivían bajo sus propias reglas al margen de las dictadas por la gran nación que la ascendencia de Ferguson había creado.
Siglos atrás, cuando Narnia enfrentaba la guerra contra Calormen y la desaparición de la reina Narina quien sin que nadie lo supiera acabo en el mundo de los que posteriormente serian conocidos como los Reyes de Antaño, las nereidas habían decidido apartarse de los narnianos cuya ambición de su rey los estaba sumiendo en las constantes guerras con sus vecinos, de ese modo el mas antiguo de los antepasados de Marlee unió a gran parte de las tribus nereidas para crear un gran imperio que pudiera subsistir sin los reyes que ocupaban Cair Paravel. De ese modo la prosperidad de las nereidas comenzó. El resto de las tribus decidieron apartarse bajo sus propias normas, convencidos de respetar siglos de tradiciones que los demás consideraban arcaicas y al mismo tiempo mantener a Aslan como su único rey al ser quien los había creado.
Posteriormente cuando las guerras en Narnia acabaron se firmo la paz con las nereidas y el rey narniano decidió respetar la nueva sociedad que estas crearon, manteniendo una convivencia de gran respeto y prosperidad mutua, misma que duro hasta que los telmarinos invadieron Narnia, fue entonces cuando muchas relaciones entre los narnianos se rompieron, entre ellas las que se mantenían con los Dragos, las nereidas y hasta las estrellas.
Así las nereidas iniciaron una era totalmente apartada del resto de narnianos, si bien la paz, aunque tensa se mantuvo. Hasta que Ferguson llego al trono y decidió unificar el resto de las tribus, aunque tuviera que hacerlo a la fuerza. Marlee era muy pequeña entonces, tenia solo 8 años y no comprendía, aun hoy el porqué de las intenciones del rey, pero como el resto de los súbditos más capacitados que ella, no cuestiono las ordenes de su rey. Solo alguien se atrevió a lo que el rey llamaba alta traición, y fue su madre, quien aun con la bondad que siempre la caracterizo y con su constitución siempre débil decidió enfrentar a un esposo que jamás había amado.
Su rebeldía dio como resultado su arresto, encarcelamiento y posteriormente su ejecución como muestra de que el rey no toleraría la traición ni aun entro los mas allegados. Marlee recordaba con gran angustia las ultimas palabras de su madre a través de las rejas que la mantenían prisionera, sus palabras habían inspirado a Marlee aun sin poder comprenderlas del todo. Desde entonces Marlee se volvió un incordio para su padre, siempre cuestionándolo, siempre discutiendo cada decisión y mandato del rey. Todo eso la llevo a huir de su hogar cuando su padre pacto su matrimonio con el líder de una de las tribus que deseaba conquistar como medida para al fin tener a dicha tribu bajo su yugo.
Marlee no recordaba mas que con angustia a la familia de la cual provenía, sobre todo después de tantos años huyendo en soledad, era por eso por lo que ahora se aferraba a la familia que habían formado y sobre todo a Rilian, de quien se había enamorado profundamente, aunque bien sabía que este había dado su corazón a alguien más. Rilian jamás lo había admitido y aunque todos sabían del largo compromiso que este mantuvo con la reina Lucy, la valiente, no hablaba de ello.
Pero las nereidas siempre habían sido grandes expertas en el amor y en el deseo. El deseo era capaz de ser despertado en cualquier hombre o mujer por una nereida, pero el amor jamás se dejaría traicionar siguiendo un deseo despertado natural o mágicamente. Y Marlee jamás había sido capaz de hipnotizar a Rilian como lo hacia con todos los demás hombres. Era claro, Rilian amaba a alguien más. Pero Marlee no se resignaba, la esperaba toda una vida a lado de Rilian, mientras que el jamás seria capaz de volver a Cair Paravel. Ambos eran de la realeza, pero jamás podrían ocupar su derecho de nacimiento, era algo más que los unía.
Los cinco integrantes de la familia de mercenarios compartían además sus tragedias familiares que eran un gran contraste entre lo que ahora tenían.
Quentin llevaba tres años viviendo solo, aunque al contrario que Sergei y Micah, él no era huérfano pues tenía una familia en Calormen conformada por un padre y una madre, y dos hermanos, chico y chica, que fallecieron en espacio de un año antes de que Quentin fuera expulsado de dicha familia sin tener una explicación lógica mas que el miedo que sus padres le tenían.
Su hermana Carlotta falleció primero de una rara fiebre que durante meses azoto la capital de Calormen, llevándose multitud de habitantes de la ciudad en una epidemia que fue controlada rápidamente pero que tardo en llegar a los habitantes pobres de la capital. Su hermana tenia 12 años, y habia sufrido por semanas antes de comenzar a tener una breve mejoría que esperanzo a sus padres y a su hermano mayor, pero no esperanzo a Quentin. Él sabia, aunque no sabia como, que la muerte rondaba a su hermana y que pronto la alcanzaría, y consciente de que su presentimiento fatal se cumpliría se lo habia anunciado a sus padres quienes solo lo mandaban callar, azotados por su propia angustia y súbita esperanza.
Quentin jamás habia temido a la muerte, la comprendía y sabia que llegaba a todos y que era mas temida la larga agonía de una muerte lenta que la muerte en sí. Fue por eso por lo que la noche antes de la inevitable muerte se dirigió a su hermana rezando una oración y despidiéndose de ella, consolándola con que nada malo la esperaba del otro lado, igualmente insistió a sus padres que se despidieran, pero ninguno hizo caso de su advertencia. A la mañana siguiente su hermana ya no se encontraba entre ellos.
Sus padres comenzaron a apartarse de él entonces, asustados de los pensamientos y presentimientos mortales del chiquillo. Y es que ese comportamiento no era algo extraño en Quentin, quien siempre habia tenido la habilidad para saber que la gente moriría, y sin ser consciente en su mente infantil que lo que hacía no era algo normal, lo decía abiertamente, despidiéndose de las personas y dándoles consuelo.
Meses después de la muerte de Carlotta, Quentin presintió la muerte fatal de su hermano Green en un accidente a caballo un día que su hermano se despidió para salir a cabalgar con una mujer a la que estaba pretendiendo. La noche antes a la muerte de Green, Quentin advirtió a su hermano de no salir a cabalgar como eran sus planes, y dijo lo que podría pasar si no hacia caso de su advertencia. Green no temía a su hermano ni creía en sus presentimientos y con 16 años en realidad no prestaba gran atención al chiquillo de 7 años así que fingió que haría caso de su advertencia sin embargo al día siguiente se fue antes de que Quentin despertara avisando a sus padres de dónde estaría.
Cuando Quentin despertó y se entero de la desobediencia de su hermano dijo a sus padres lo que pasaría y advirtió que ya nada se podía hacer, la muerte debía seguir su destino. Sus padres se asustaron y encerraron a Quentin en su habitación temiendo que en realidad fuera el chiquillo quien provocaba las muertes. Quentin grito y pataleo queriendo evitar que sus padres fueran tras su hermano, aunque no lloro. Por norma general Quentin nunca lloraba, no recordaba haber derramado una sola lagrima en toda su vida. Quentin tampoco pudo evitar que sus padres fueran tras Green, lo que como el habia dicho resulto en una tragedia.
El destino nunca puede evitarse y menos cuando de una muerte se trata pues por cada victima que le arrebates a la muerte esta te cobrara una más.
Los padres de Quentin se dirigieron asustados al encuentro de su primogénito y al verlo cabalgar con su novia al borde del gran barranco que siempre habían insistido a sus hijos que evitaran, gritaron para llamar a su hijo exigiéndole que se apartara de ahí. Green era un gran jinete, pero su novia no sabia cabalgar y al escuchar los gritos perdió el control del caballo que se encabrito y al estar tan cerca del caballo de Green derribo a este quien inevitablemente cayo al abismo, siendo seguido por la chica quien resbalo de su caballo solo segundos después que Green.
Quentin se culpó a sí mismo, jamás debió haber advertido a Green de lo que pasaría, su advertencia solo sirvió para cobrar una vida más.
A penas el luto termino los padres de Quentin lo echaron de la casa revelándole las fatales circunstancias de su nacimiento. Su madre habia esperado a su tercer hijo con gran entusiasmo pero este habia nacido muerto, destrozada con los brazos vacíos, después de enterrar a su hijo su madre habia decidido recoger de brazos de la partera a Quentin, cuya madre, una desconocida que habia llegado con dolores de parto a Calormen, acababa de morir, y dado que la partera no podía hacerse cargo de él no habia tenido pegas en regalarle al hijo a su madre, o la que el pensaba que era su madre.
Quentin aun los consideraba su familia pues no habia conocido otros padres, pero eso no evitaba que resintiera las acciones de aquellos a los que aun entonces amaba. Quentin no tenía una explicación lógica a su extraño comportamiento, pero nunca habia tenido miedo de sus habilidades hasta que se enfrento a la muerte prematura de los que creyó sus hermanos y al rechazo de los únicos padres que habia conocido. Rogando que le abrieran la puerta de su casa con solo 7 años suplicaba prometiendo jamás volver a hacer algo parecido si lo admitían de nuevo, se disculpaba sollozando sin lagrimas a unos padres que en realidad no eran los suyos.
Quentin temía la extraña oscuridad que lo esperaba lejos del umbral de su hogar, por eso espero durante semanas que sus padres recapacitaran, pero fue algo que jamás paso, al final convencidos de que el niño no se iría de la ciudad, ellos mismos decidieron irse lejos a reconstruir su vida. Solo entonces Quentin abandono Calormen y termino vagando en Círculo Rojo haciendo trabajos aquí y allá para poder comer o mendigando un poco de comida en los días difíciles, hasta que fue hecho prisionero de un barco de esclavos que los llevaba a vender cerca de Circulo Rojo. Rilian lo salvo y Quentin se aferró a la única persona que fue amable con el desde la muerte de su hermano.
Su nueva familia lo trataba con respeto pese a que Quentin se habia convertido en un niño asustadizo y torpe después de que sus padres le dieran la espalda y este se encontrara solo contra los peligros de la vida. Queen conto a su nueva familia las circunstancias por las que abandono Calormen y aunque nunca lo juzgaron tampoco tenían una explicación a su extraño comportamiento.
Durante los primeros meses de convivencia Queen intento que Micah le revelara algo de su pasado o quizás su futuro, pero ella habia sido firme en decirle que las respuestas que estaba buscando tarde o temprano lo alcanzarían por si mismas. Queen sabía que un día tendría que volver a Calormen y enfrentaría a sus padres adoptivos, y esperaba para entonces poder decirles que el no provoco la muerte de Carlotta, de Green ni de ningún otro, poder aclararles el porque de sus extrañas habilidades y tal vez perdonarse mutuamente.
También le encantaría encontrar respuestas respecto a la identidad de su madre ¿Quién era ella? ¿Quién era su padre? Pero sabia que todas esas respuestas no llegarían pronto, por el momento disfrutaría la nueva familia que el destino le concedió, una familia que esperaba no perder pronto.
De los cinco integrantes de la familia la única que no recordaba a sus padres era Micah. Su padre era una estrella poderosa que sin embargo habia desaparecido de Narnia dejando atrás a una mujer embarazada originaria de Archenland donde si bien se respetaba a los seres de Narnia aún se les veía como algo extraño, por lo que su madre abandono su nación en busca de encontrar un nuevo hogar para ella y el bebé que estaba esperando que no dudaba que tendría las extraordinarias habilidades de su padre. Su madre nunca perdió las esperanzas de que su padre regresara, pero lastimosamente perdió la vida antes de poder arribar a Narnia en el barco que la llevaba a su destino. El traer a un ser mágico al mundo era una tarea complicada y su madre no lo habia resistido.
Su madre solo vivió el tiempo suficiente para ponerle un nombre, la fusión de Mirna, el nombre de su madre, y Cahly, el nombre de su padre. Desde entonces Micah paso de unas manos a otras pasando el mayor tiempo en el mar sin nadie que se hiciera realmente cargo de ella, hasta que una extraña visión la llevo a pisar tierra firme por primera vez en su corta vida. Ahí espero durante un mes antes de seguir a Sergei mientras huía de un contrabandista a quien acababa de robar un preciado medallón que les habían pagado para recuperar, Micah sabia que él le llevaría a Rilian. El resto es historia, Micah habia explicado a Rilian que era huérfana y que lo habia esperado por semanas pues sus destinos se habían entrelazado. Micah tenia cuatro años entonces, y solo cuatro meses después su camino se cruzo con el de Quentin.
Los cinco formaban un extraño grupo pues ni siquiera eran de la misma especie, excepto Rilian y Quentin, pero aprendieron a quererse y cuidarse para sobrellevar juntos su nueva vida y sobrevivir. Micah sabia que a Rilian y a Marlee no les agradaba ser mercenarios pues ambos habían sido parte de la realeza y tenían una educación muy estricta, pero en el mundo donde se movían que era considerado tierra de nadie pues ningún gobierno llegaba hasta ahí, la mejor manera de ganar dinero era actuar con dudosa moralidad.
Aun así, habia limites que no estaban dispuestos a cruzar, ellos no mataban niños o mujeres, solo robaban a ladrones y no capturaban a alguien que no hubiera cometido delitos de verdad. Eso limitaba un poco su campo de trabajo y sus tarifas pues habitualmente cobraban 10 o 15 monedas de oro por misión, y algunas veces hasta 20 monedas, pero nunca más. Lo que les obligaba a hacer de tres a cuatro misiones al mes.
Al principio conseguían sus misiones en el mercado negro o en tabernas de no muy buena fama, pero con el tiempo se habían hecho de una gran reputación por lo que ya no tenían que buscar misiones por si mismos, ahora las misiones los encontraban a ellos, siempre en las islas que tenían destinadas como paradas habituales para abastecerse de víveres. Eran contactados a través de cartas que llegaban a las pequeñas posadas donde se hospedaban en esas raras ocasiones, cuyos dueños ya los conocían y cobraban solo una moneda de oro por actuar de enlace con su grupo.
Una vez eran contactados por medio de una misiva, citaban a los interesados en un punto de encuentro controlado por ellos para tener todas las medidas de seguridad necesarias para garantizar su bienestar y entonces eran solo Rilian y Marlee quienes se encontraban con sus contratistas y escuchaban los detalles de la misión. Después el grupo se encargaba de analizar los detalles y de comprobar con Micah si debían o no aceptar la encomienda, una vez el visto bueno de Micah era dado confirmaban con una misiva la aceptación de la misión y el pago de la mitad del oro acordado era entregado a ellos. Una vez la misión era realizada y se comprobaba su cumplimiento el resto del dinero era entregado.
En el bajo mundo de Narnia por donde se movían o Bamun como solían llamarlo por sus siglas, el oficio de mercenario era muy común, pero habia sus variantes, estaban los principiantes y mercenarios ocasionales que aceptaban trabajos de poca monta y cuando se atrevían a escalar en el nivel de complejidad de sus misiones buscando más oro, eran fácilmente asesinados. También estaban los grandes grupos de mercenarios, donde a decenas de ellos los controlaba un líder que pocas veces se involucraba en las misiones pero que para cuando llegaba a ser líder ya tenían una gran fama que los precedía. Uno de esos grandes grupos de mercenarios era el de Draco.
Su pequeña familia sabia que era perseguida por muchos y por ello solían tener un perfil bajo, pero Sergei sabía que su protección no era suficiente para evitar que Draco los encontrara por eso no se explicaba como es que el líder de los Dragos no los habia enfrentado aún. Solo en una ocasión se habían encontrado con alguien del grupo de Draco, pero esta, quien resulto ser la mujer de Draco, solo les lanzo una mirada matadora antes de ignorarlos e irse del lugar. Sergei no encontraba explicación para dichas acciones, pero aun así no bajaba la guardia, ahora que conocía la libertad no estaba dispuesto a regresar a la vida de esclavitud.
Esa noche todos se fueron a dormir inquietos, y pocas horas antes del amanecer Rilian se despertó alterado, habia tenido otro de sus sueños inquietantes. Desde que dejara Cair Paravel dos sueños se repetían para el una y otra vez. En el primero una mujer de cabello rubio y con el rostro tan resplandeciente que no le dejaba distinguir sus facciones, le acariciaba el cabello consolándolo mientras le dirigía palabras dulces. Siempre que tenia ese sueño Rilian se despertaba con gran sensación de paz, pero al mismo tiempo con desasosiego al no conocer la identidad de la mujer. Algún tiempo habia pensado que la mujer era su madre, la estrella Liliandil, pero ahora estaba convencido de que no era así, quien quiera que fuera la mujer que se aparecía en sus sueños no era alguien que el conociera.
El segundo sueño era aun mas inquietante que el primero. En el Rilian se soñaba dentro de un gran pozo de piedra, al principio el agua le llegaba a penas a la suela de los zapatos pero a medida que los años iban pasando el agua iba subiendo, esa noche el agua subió hasta su pecho aumentando la ansiedad de Rilian que luchaba incansablemente para salir de dicho pozo en medio de temblores debido a lo frio del agua. Desesperado Rilian intentaba escalar las paredes de piedra del pozo, pero siempre caía sumergiéndose en las profundidades del agua helada una y otra vez hasta que Rilian despertó respirando profundamente.
Poco a poco Rilian regreso su respiración a la normalidad y miro a su alrededor donde todos dormían en torno a la fogata que aun ardía con fuerza. Sus sueños eran la razón de que Rilian no durmiera mucho. Con cansancio se incorporó y se sentó en cuclillas cerca de la fogata, sacando de su bota un gran cuchillo que siempre empuñaba en noches como esa cuando sentía su vida amenazada aun sin razón alguna. El sueño habia terminado pero el frio se quedó con el cómo cada noche.
Cuando Micah bajo del cielo la fogata crepitaba fuertemente, alumbrando la oscura noche y de cuclillas con un cuchillo en la mano que afilaba con gran concentración, Rilian observaba el fuego sin prestar atención a su tarea, con unos ojos tan fieros como su expresión, que parecía había sido tallada en piedra, una cicatriz le atravesaba el ojo izquierdo, sin atravesar el parpado, otorgándole un aire más tétrico. En su antebrazo, a penas distinguido por la escaza luz de la fogata, se alcanzaba a distinguir una cicatriz profunda claramente hecha con fuego, que dejaba ver una letra T mayúscula cruzada por una diagonal. No debería de extrañarle ahora que no tenía nada, pero admitía que la vida se le antojaba sumamente cruel, pero no era algo que pudiera confesarle a una niña de 5 años pese a que esta fuera tan madura como Micah.
Sin decir nada la estrella se acerco hasta sentarse a un lado de él, fue solo cuando Rilian la miro que se dio cuenta que la venda amarilla que siempre le cubría los ojos ahora estaba en torno a su cuello por lo que podía apreciar los ojos negros de la niña.
-¿Por qué no duermes?- cuestiono Rilian preocupado pues pese a ser una estrella Micah solía dormir todas las noches con ellos, solo cuando algo grande sucedía esta subía al cielo y permanecía en vela como sus compañeras.
-Tuve un sueño muy extraño, aunque siento que no es un sueño mío- explico la estrella mirándolo con ojos traslucidos, como siempre que veía más allá de lo aparente -En mi sueño me encontraba en un lugar que nunca antes habia visto, era un gran salón con cuatro tronos, en uno habia un hombre apuesto de cabellos negros y en el otro una estrella, se que lo era porque brillaba como solo una estrella puede hacerlo. También habia un niño pequeño. En mi sueño el hombre y la estrella discutían y entonces la estrella desaparecía.
En un primer momento a Rilian le sonaban familiares las palabras de Micah, pero no podía recordar de donde es que conocía ese sueño. Aunque sabia que no era de él.
-El niño lloraba y entonces aparecía una mujer de bello cabello rojo al que el hombre de cabello negro cedió su trono, la mujer intento consolar al niño que lloraba pero este se resistió y continuo llorando en el suelo frente al trono justo cuando una nueva mujer de cabello negro aparecía y se sentaba a lado de la de rojo, tomando su mano- Micah seguía contando su sueño, mientras Rilian pensaba en a quien más habia oído contar ese sueño -Cuando el niño al fin dejo de llorar intento subirse al único trono que quedaba libre pero era muy pequeño y termino cayendo ocasionando que el niño huyera del salón chocando con las manos entrelazadas de las dos mujeres, haciendo que la mujer de cabellos rojos dejara caer su espada.
Solo entonces Rilian recordó quien le habia contado dicho sueño antes que Micah hacia cinco años antes: Susan Pevensie, el día de su juicio Aequum.
-¿Y qué ocurrió después?- cuestiono Rilian recordando que el sueño de Susan acababa ahí, en Narina tirando la espada, pues el ruido de esta chocando contra el suelo fue lo que la despertó dando pie al trágico incidente de Susan en la bañera.
-La mujer pelirroja intentaba abandonar su trono mientras gritaba con sufrimiento, pero por alguna razón no podía ponerse de pie, solo entonces desperté pero creo que aun faltaban cosas por ocurrir en ese sueño- respondió la estrella mirando a Rilian con curiosidad -¿Tu sabes de quien es este sueño?
-Si- asintió Rilian dudoso de decir la verdad, pero sabía que Micah podría saber si el mentía pues era en verdad muy perceptiva sobre todo cuando no tenia la venda en los ojos -Alguna vez la reina Susan, la benévola, nos conto ese sueño, pero como tú, no lo recuerda completo.
-La reina Susan no tiene ningún don de percepción, sin duda alguien le hizo soñar con el futuro, aunque desconozco con que motivo- comento Micah con aire ausente -Las estrellas dicen que Aslan tiene maneras extrañas de hacer las cosas.
Rilian no pudo afirmar o negar la frase. Hacia mucho que no pensaba en Aslan, pues era alguien mas a quien sabia que le habia fallado, pero con quien no sentía culpa alguna, aun sabiendo que debía sentirlo.
-Nunca te dije porque te espere durante un mes en esa isla- afirmo Micah mirando al mercenario con una sonrisa cálida.
-Lo sé, solo dijiste que nuestros destinos estaban unidos- respondió Rilian mirando a la estrella con los recuerdos del pasado reflejados en sus ojos.
-En realidad te mentí- admitió la estrella apenada, sorprendiendo a Rilian -Desde que nací supe que mi destino habia sido irremediablemente torcido por fuerzas que no dependían de mí. Cuando una estrella nace su vida es unida a dos almas, una como ella y la otra muy diferente, pero solo una de esas almas esta destinada a compartir tu vida para siempre, a complementarte. Yo sabia que una de esas almas ya no estaba en este plano, pero también supe que tarde o temprano esa deuda seria saldada y el tiempo pondría todo en su lugar.
No por primera vez Rilian sintió que no entendía lo que Micah intentaba decirle, pero ahora la conocía mejor y sabía que al final ella misma terminaría aclarando todo.
-Entonces cuando zarpe de Cielo Rojo tuve una visión que aclaro un poco las dudas que siempre habia tenido, por eso desembarque en la siguiente isla, sabiendo que pronto arribarías tu y que así el destino tomaría al fin su camino- explico Micah mirando a Rilian como si para ella no hubiera misterios en la vida.
-¿Quieres decir que yo te ayudaría a encontrar tu destino? ¿Ese destino que dices tiene una deuda contigo?- pregunto el hombre confundido.
-No entiendes Rilian, no es el destino quien me debe algo, eres tú- respondió Micah sorprendiendo a Rilian -No se qué hiciste con precisión, pero tus decisiones lastimaron a muchos y vidas se perdieron no por tu mano, pero si por tu egoísmo, y una de esas vidas se cruzaría conmigo en un futuro para nunca mas irse. Ahora debo quedarme contigo porque tu repararas tu camino y entonces creo que lo que alguna vez fue perdida se convertirá en perdón y amor para mí.
Rilian miro a Micah asombrado. El nunca hablaba de su vida pasada, solo algún que otro detalle sobre sus padres o sobre Narina o Aslan cuando Sergei no podía soportar su curiosidad ante dos seres que tanto admiraba, pero jamás desde que habia mentido a Sergei volvió a hablar sobre los hechos que llevaron a su exilio. Y sus cuatro compañeros lo sabían por ello no sacaban el tema pues sabían que Rilian se cerraría en banda y estaría enojado por días.
Rilian no imagino que Micah sabia mas de lo que decía y que una de las 127 vidas que sus acciones habían cobrado era el alma que en el futuro pertenecería a Micah, así como ella pertenecería a esa alma perdida en el abismo de la muerte.
-Yo..- dudo Rilian sin saber que decir -No se… Jamás dijiste nada.
-Es porque no puedo culparte de algo que en realidad no se con exactitud, toda historia tiene varias versiones- contesto la estrella sonriendo tranquilizadoramente a Rilian.
-Ustedes las estrellas tienen una manera de ver la vida que no muchos comprenden- comento el mercenario sorprendido -Y sobre todo cuando palabras tan sabias salen de alguien tan joven como tu Micah, por Aslan, si solo tienes 5 años. Eso no es nada y para una estrella no son más que 5 minutos.
-Tal vez tengas razón pero estos ojos me dejan ver mas de lo que piensas, que la venda no te engañe- sonrió Micah pero al final miro la venda que la rodeaba el cuello y perdió la sonrisa, acariciando la venda de un amarillo desteñido que siempre llevaba -Sabes esta venda no es amarilla, en sus inicios era de un hermoso tono dorado y yo la ataba alrededor de mi cabeza como si fuera una corona, pero después cuando tuve mas visiones sobre el pasado, sentí como si la corona cayera de mi cabeza, y comprendí que quien podría volverme reina ya no estaba. Aunque si te soy sincera esa parte aun no la he entendido. Pero bueno, después de eso decidí vendarme los ojos, en ocasiones veía cosas demasiado desagradables.
Pero Rilian ya no la escuchaba, en su lugar se encontraba paralizado, pues aquello que Micah decía no entender para él tenia todo el sentido del mundo, aunque era lógico que ella no lo entendiera, después de todo el anuncio del segundo embarazo de Narina jamás se llego a realizar al morir prematuramente el bebé, solo la familia real se habia enterado y nadie salvo el mismo habia cometido la imprudencia de hablarlo con alguien más. Y aun pagaba las consecuencias de ello.
Pero después de las palabras de Micah acerca de como el estaba en deuda con ella pues sus acciones desembocaron en la muerte del ser que le estaba destinado y de la analogía de la corona, podría afirmar que esa persona de la que Micah hablaba era el hijo de Narina y Peter fallecido antes de nacer y cuya prematura muerte era la razón principal de su exilio.
-¿Estas bien Rilian?- cuestiono Micah al ver la súbita palidez del rostro del ex príncipe narniano.
-Creo que ya fueron muchas revelaciones por una noche, deberías irte a dormir- respondió Rilian con contundencia, sin dar lugar a replicas, así que sin tener opción Micah se fue a dormir.
Rilian se quedo pensando el resto de la noche en las nuevas revelaciones de Micah que sumaban mas cosas a las que ya de por si cargaba en su conciencia.
Junto a la fogata se sumió en sus pensamientos pensando en el príncipe Vital como Narina confeso que llamaría a su primer hijo varón. Rilian pensaba mucho sobre como seria Vital si hubiera llegado a nacer. Lo imaginaba como una pequeña versión de Peter, pero con el fuerte carácter de Narina, un poco como la misma Anna. A diferencia de lo que pensaban el habia llegado a apreciar mucho a los pequeños de la familia: Lily, Anna y Cedric. Y Rilian nunca habia pretendido hacerles daño por ello no podía olvidar la mirada sorprendida de los tres niños cuando lo vieron dejar a Narina inconsciente de un golpe.
Rilian sabia que Peter era un excelente padre, cariñoso y responsable con sus hijas, y aunque Narina era muy dura y tenia sus defectos aun así amaba a sus hijas y pese a que al enterarse de su segundo embarazo renegó de él, Rilian sabia que el dolor que sintió ante la muerte nonata de Vital tardaría en disminuir.
En una ocasión Rilian habia soñado con Narina caminando a lado de un niño pequeño con el cual reía y lo abrazaba, mas alegre de lo que jamás la habia visto. Ahora imagino a ese niño en su adolescencia, su porte elegante y arrogante justo como el de Narina, imagino también una Micah de mas edad, con el cabello rubio largo hasta las caderas y un vestido plateado como los que Zafira solía usar en el pasado, la venda en sus ojos de un hermoso tono dorado. Y ambas figuras se abrazaban al borde de un abismo, y ella reía cuando el reía y el la besaba de manera juguetona. A Micah no le importaría el carácter desbocado de Vital, y a él no le importaría que Micah no viera su rostro, para ambos el otro seria maravilloso.
Rilian no durmió de nuevo, en su lugar repaso una y otra vez el rostro de ese joven a quien le arrebato su futuro. Sabía que debía sentirse culpable, hacia años que acepto que su exilio le fue bien ganado, pero sabia que, si dejaba que la presa mental que habia colocado en su cabeza se rompiera dejando sentir toda la culpa por sus acciones, la desesperación de estar lejos de casa y el dolor de su amor perdido con Lucy, seria su fin, no se volvería a poner de pie y era algo que no podía permitirse. Porque pese a todo Rilian deseaba vivir.
No fue hasta que el amanecer llego que se dio cuenta que en realidad Micah no le explico nada del presentimiento que tenía, el cual no la dejaba dormir.
Al alba el grupo emprendió la marcha al lugar del encuentro donde entregarían el cofre a su dueño y recibirían 5 piezas de oro para finiquitar el pago de los servicios prestados.
Al otro lado de la isla la extraña familia tenia un barco de velas lo suficientemente grandes para que los cinco pudieran navegar en él. El barco fue el pago que un rico mercader de Archenland les dio cuando le ayudaron a recuperar la mercancía que unos piratas le habían robado. El barco claro no era del mercader sino del pirata en cuyo interior habia transportado la mercancía robada hasta las Islas Solitarias hasta que ellos les dieron alcance y robaron el barco entero llevando la mercancía en el de regreso a su dueño quien al no tener interés en el decidió entregarlo como parte del pago.
Desde entonces el grupo lo utilizaba para moverse de isla a isla para sus negocios, pero a Sergei lo ocupaban como transporte para llegar al lugar de las misiones y alejarse rápidamente.
El lugar del encuentro se encontraba a medio día de camino en un lugar apartado de la isla Tsur, uno de sus muchos puntos para comprar víveres. El lugar estaba cercano a un acantilado rodeado de montañas desde donde Queen se ocultaba escondido con su arco y Sergei estaba alerta en caso de que tuviera que sacarlos de una emboscada. Micah se mantenía en el cielo y Rilian y Marlee aguardaban la llegada de quien los habia contratado.
El intercambio del oro por el cofre duro solo unos minutos, después de lo cual bajaron a la playa donde el barco estaba atracado caminando con tranquilidad.
-Tendremos que hacer al menos dos misiones más en los próximos 10 días- exclamo Marlee mientras contaba el oro y lo devolvía a la bolsa de cuero en la que se lo habían entregado -Las misiones que hemos hecho nos han reportado muy poco oro y después de que Micah se enfermara se fue todo el oro que teníamos como reserva.
-Marlee, por favor- exclamo Sergei con cansancio -No hemos tenido ni un día de descanso desde hace tres meses, si seguimos así moriremos de agotamiento.
-Mejor morir de cansancio que de hambre ¿No crees?- cuestiono Marlee dirigiendo una mirada venenosa a Sergei -No olvides que debemos trabajar más que nunca.
Marlee no lo dijo, pero todos sabían porque ahora tenían que trabajar mas que un año atrás. Ahora no solo se alimentaban 3 bocas, sino 2 bocas más, que además eran de niños que poco podían aportar pues Micah era muy pequeña para participar en algo mas que dando el visto bueno de si aceptar o no la misión, y Queen apenas se estaba entrenando y no era exactamente el mejor en el oficio de mercenario.
La discusión entre Marlee y Sergei se prolongo durante el resto del camino hasta el barco, en ella no participo ninguno de los otros pues habían aprendido que las discusiones entre esos dos eran interminables y la mayoría del tiempo por cosas absurdas. Ambos eran polos opuestos, mientras Sergei era la imagen de la vitalidad y el optimismo, siempre alegre, siempre amable y siempre pacifico; Marlee era pura seriedad, ira y analizar las cosas una y otra vez buscando la perfección.
Tan concentrados estaban en la discusión que ninguno noto nada grave al subir al barco hasta que una voz interrumpió su discusión.
-Tal vez yo podría ayudar en su problema- hablo un hombre alto, calvo y de grandes brazos apoyado en el timón del barco.
-¿Quién eres tú?- exclamo Rilian sacando ambas espadas de su funda -¿Y que haces en nuestro barco?
-Muchos me han advertido de ti, Rilian "El traidor"- respondió el hombre sin moverse de su posición -Dicen que eres mortal con esas espadas, algo que no tiene mucho merito si consideramos que la mismísima hija de Aslan te entreno.
-No respondo a ese nombre y tienes 5 segundos antes de que te baje del barco en pedacitos- exclamo con enojo Rilian pues no habia nada que lo enervara mas que el que los desconocidos lo llamaran traidor.
-Tranquilo, he venido a contratar sus servicios- lo tranquilizo el hombre al fin acercándose a ellos, y sacando de su espalda una abultada bolsa de cuero que arrojo a los pies de Rilian -Son 50 piezas de oro y te esperara una igual una vez que cumplas lo que te pediré.
Apuntándolo con su propia espada Marlee se agacho hasta recoger la bolsa del suelo y la abrió dejando ver un montón de monedas de oro que no se podían contar a primera vista.
-¿Y en que dice que consiste esa misión?- cuestiono Marlee impresionada por tal cantidad de monedas brillantes que no habia visto juntas desde que huyera de su padre años atrás.
-Mi familia reside en las Islas Solitarias, hace dos meses hombres de la Destructora invadieron mi aldea, saquearon las casas y mataron a aquellos que se le enfrentaron- explico el hombre frunciendo el ceño con dolor -Lastimosamente yo me encontraba en Galma cuando todo esto ocurrió, pero mi adorado hijo les hizo frente y fue asesinado por el líder de la Policía Secreta, un hombre llamado Kilraven.
-¿Eso que tiene que ver con nosotros?- cuestiono Rilian incomodo ante la mención de la Destructora y la Policía Secreta.
-Quiero que encuentres a ese hombre y lo asesines, si los rumores son correctos eres capaz de matar sigilosamente, nadie sabría que tu lo hiciste y ni siquiera tendrías que buscarlo yo te diré exactamente donde estara en un mes- afirmo el hombre -Se que yo no puedo enfrentarme a ese hombre y todos en mi aldea le temen a la Policía Secreta, solo la realeza de Narnia no le temen pero la guerra con Narnia esta en un punto muerto mientras ninguno de los dos bandos se decida a atacar. Ninguno de los reyes de Narnia ira tras Kilraven para vengar a mi hijo y yo no pienso dejar que ese hombre siga respirando por mucho tiempo más. Pero tu fuiste alguna vez parte de los reyes de Narnia y tienes grandes habilidades y un gran grupo, te he buscado durante semanas.
Rilian no dijo nada por un tiempo, analizando la información que el hombre le habia dado y conmovido por el dolor del hombre ante la perdida de su hijo. De nuevo recordó la mirada decepcionada de su propio padre.
-¿Dónde estara Kilraven en un mes?- cuestiono Rilian, levemente tentado de aceptar la misión aunque se tratara de matar al líder de la Policía Secreta, el mayor aliado que la Destructora tenía en ese tiempo.
-Ahí es donde todo se complica- sonrió el hombre despectivamente -Averigüé mucho sobre la Policía Secreta fingiendo unirme a ellos con el plan de sorprender a Kilraven y matarlo, entonces me di cuenta de que yo jamás seria capaz de acabar con él. Por eso reuní toda la información que pude y vine a ti.
-No des mas rodeos y danos la información si es que realmente quieres que aceptemos tu misión- ordeno Marlee con su acostumbrada impaciencia.
-La Policía Secreta intentará, una vez más, invadir Galma en un mes- informo el hombre con seriedad -Kilraven partirá desde las Islas Solitarias en dos semanas. Sus tropas partirán en una semana a sitiar a la isla.
-¿Estas loco o es que no sabes que si piso suelo narniano me cortaran la cabeza?- cuestiono Rilian mirando al hombre con enfado.
-Hay un gran trecho entre las Islas Solitarias y Galma en el cual puedes cumplir la misión y aun así eres un experto en entrar en lugares con sigilo y salir sin que seas detectado- afirmo el hombre, que habia investigado a profundidad las grandiosas habilidades del mercenario.
-Aun así, es demasiado peligroso- exclamo Marlee pensativa.
-Duplicare el precio entonces- exclamo el hombre sacando un segundo saco de cuero -Cien monedas ahora y cien monedas cuando mates a Kilraven y me traigas el anillo de esmeraldas que lleva en el dedo índice izquierdo como prueba de su muerte. Ese anillo pertenecía a mi hijo y lleva el escudo de mi familia, no quiero que ese hombre lo exhiba como premio por su asesinato.
Marlee se inclino de nueva cuenta y tomo el nuevo saco donde encontró una cantidad igual de monedas de oro, sin decir nada las paso a Sergei y a Queen quienes comenzaron a contar las piezas de oro para comprobar su cantidad.
-El oro no me servirá de nada si Narina me atrapa- afirmo Rilian que sabia el destino que lo esperaría si llegaba a caer en manos de la reina narniana.
-No me des una respuesta ahora, consúltalo con tu grupo- hablo el hombre dirigiéndole una mirada elocuente a Micah que permanecía detrás de Rilian -Si aceptas nos veremos aquí a esta hora mañana, entonces te entregare el oro y la descripción de Kilraven.
El hombre tomo las bolsas de oro de manos de Sergei y abandono el barco andando, minutos después desapareció en el horizonte con rumbo a la aldea de la isla.
-Eran exactamente 100 monedas de oro- exclamo Quentin impresionado -Jamás habia visto tanto oro en mi vida ¿Cuánto podríamos sobrevivir con eso?
-Con 200 monedas de oro al menos 5 meses tal vez 6- afirmo Marlee sorprendida, pero sin dejar de ver a Rilian -Hay que pensar todo muy bien.
-No podemos aceptar- afirmo Rilian sin dar lugar a replicas -Jamás me acercare tanto a Narnia.
Ninguno dijo nada más, aun así, pudieron convencer a Rilian de pasar la noche en el lugar de entrega de ese día, donde encendieron una fogata en la que Sergei cocino la cena de nueva cuenta.
Después de cenar y alrededor de la fogata los cuatro miembros de la familia miraban a Rilian quien se encontraba sumergido en sus pensamientos.
-Todos hemos hablado de nuestra historia alguna vez- comenzó Marlee desviando su mirada al fuego que rugía con fuerza -Pero tu jamás has dicho porque te exiliaron de Narnia.
Rilian no contesto, solo se recostó en el suelo viendo las estrellas con los dos brazos tras su cabeza.
-Alguna vez oí que estuviste mucho tiempo comprometido con la reina Lucy pero que la engañaste y por eso ella te exilio- conto Marlee quien recibía miradas nerviosas de Sergei y Quentin para que guardara silencio, temiendo que Rilian se molestará -Aunque también escuche que deshonraste a la reina Lucy y que por eso fue el gran rey Peter quien te exilio.
-No creo que la reina Narina se prestara a algo así- afirmo Sergei animándose al ver que Rilian no despotricaba contra Marlee -Es una gran mujer, no exiliaría a alguien por un motivo así, suena absurdo.
Marlee no agrego nada, solo miro a Rilian esperando su respuesta que no llegaba.
-¿Fue así?- cuestiono Quentin -¿Te exiliaron porque rompiste tu compromiso con Lucy?
Nadie lo menciono, pero todos recordaron el anillo de compromiso que Rilian llevaba en el cuello pendiendo de una cadena de plata, siempre ocultándolo bajo la camisa y que cuidaba celosamente.
-Ella termino conmigo- hablo Rilian sin dejar de mirar el cielo.
-Si no fue por eso ¿Qué hiciste?- pregunto Marlee insistentemente.
-Alguna vez me prometiste que tu exilio no fue porque lastimaste a alguien- conto Sergei pensativamente, recordando su fuga del barco de Draco -¿Seria tan malo regresar a Narnia entonces? Han pasado 5 años, ya deben de haberlo olvidado.
-Necesitamos ese dinero- afirmo Marlee con voz pensativa -Si ahorramos lo suficiente podríamos establecernos en Archenland tal vez, escuche que el rey Archie tenia la ciudad muy segura, estaríamos a salvo.
-Si quieres de verdad establecerte ¿Por qué no van ustedes a Narnia?- cuestiono Rilian sentándose y viéndolos con gran seriedad -Los reyes de Narnia no serán piadosos conmigo. Pero contigo Sergei, sin duda Narina estaría complacida de ver un sobreviviente de la raza tan noble que alguna vez creo. Te ofrecerían protección sin dudar Marlee, tu sangre real te aseguraría un trato preferencial. Y sin duda aceptarían a Queen y a Micah bajo su protección, sobre todo sabiendo sus habilidades que sin duda Narina valora.
-Jamás nos separaremos Rilian, nunca, somos una familia- afirmo con rotundidad Marlee dirigiéndole una mirada fiera a Rilian -Pero que ninguno pueda volver a su casa no significa que no aspiremos a formar otra en otro lugar. Si aceptamos entraremos a Narnia sin ser vistos y saldremos igual y si nos atrapan perderemos la vida juntos, lo prefiero a que nos separemos algo que sucederá tarde o temprano si seguimos en esta vida. Sabes que la vida de mercenarios tiene fecha limite Rilian.
Rilian no dijo nada, pero en su mente admitió que Marlee tenia razón. El jamás volvería a llevar una vida normal, no se lo merecía, pero pensó en Quentin y en Micah. Eran muy pequeños y sin duda podían aspirar a una vida mejor, una vida con una familia de verdad. Una familia como la que él tuvo en el pasado.
-Esta bien- acepto Rilian alejándose de la fogata sin agregar nada más. No era necesario, a sus espaldas se escuchaban los gritos de felicidad de Sergei y Quentin y de satisfacción de Marlee.
Dentro de si Rilian se preguntaba qué pasaría si se encontraba después de 5 años con Narina, con su padre o con Lucy. ¿Seria capaz de enfrentarse a su pasado? ¿Su nueva familia comprendería los errores que habia cometido?
Por primera vez en mucho tiempo sintió algo más que enojo o el vacío en su corazón. Miedo, mucho miedo e incertidumbre.
.
.
.
¡¡HOLA!! Se que paso mucho tiempo desde que terminé "El Retorno de la Reina" pero tuve varias complicaciones, mi vida es una serie de problemas jaja resuelvo uno y dos más aparecen.
Mis planes eran actualizar para navidad, pero me contagié de COVID-19 y aunque mis síntomas no fueron muy fuertes aun así no sentía ánimos de ponerme a escribir, miren que tal vez hubiera matado a Rilian en este capitulo jaja. Después de verdad que quería sentarme a escribir, pero tuve mucho trabajo, muchos pendientes y cuando al fin tuve tiempo la inspiración no llegaba. En la escritura todo se resume en esas dos cosas: tiempo e inspiración.
En este capítulo vemos la perspectiva de Rilian, donde conocemos un poco de lo que ha hecho en CINCO AÑOS y además introducimos nuevos personajes. A Marlee y Sergei lo pudimos ver en el epilogo de la historia anterior donde además conocimos gran parte de la historia de Sergei, ahora profundizo en la historia de Marlee y vemos a dos personajes más: Quentin y Micah. De los cuatro mi personaje favorito sin duda es Micah, es muy pequeña pero muy sabia y carga con ella un destino muy grande.
En el próximo capitulo veremos todas aquellas noticias que no le han llegado a nuestro adorado Rilian en su vida de exiliado, así que el siguiente capítulo transcurrirá en Cair Paravel y se que les alegrará saber que no esperare mucho para que el reencuentro que tanto teme Rilian ocurra. Hay muchas cosas que ocurrirán en esta historia entonces necesito que ocurra de manera rápida.
Espero que les guste el capítulo y déjenme saber sus opiniones por favor, también me pueden seguir en Facebook como Fanny Fiction.
Próximo capitulo: Estrategias de Guerra.
Nos vemos pronto y pásenla a salvo.
Fanny
