Hola lectores de la sección League Justice. Les saludo cordialmente trayendo con ustedes un proyecto que he tenido en mente, desde hace un par de semanas y deseo concretar ahora...como en los próximos meses.
Esta historia se divide en 12 capítulos (11 capítulos y un epílogo) respectivamente.
Es más que sabido, sobre la existencia de infinitos universos alternos como sea, dejado en claro luego de los sucesos de "Flashpoint Paradox", "New 52" y "DC Comics: Rebirth"… ahora bien uno puedo abordar cualquier evento o línea temporal.
Como ya vieron es un fic de BatmanxWonder Woman. En este punto abordo un Bruce Wayne más normal, emprendiendo una carrera política… y como vieron en la sinopsis que doy y Diana de Themyscira (o la tiránica WonderWoman de Flashpoint que logró cambiar de línea temporal y vagar por esta tierra).
Además esta "Tierra" o "Tierra-25"… por decirlo y esperando que no exista alguna coincidencia con otras historias, además me aparto bastante de los sucesos de "New 52" y "DC Comics: Rebirth"…y todo eso.
Hasta confirme del listado de los 52 tierras que se han desarrollado….la número 25 no ha sido, desarrollado y aprovechando dicho vació, formulare esta idea en esta línea dimensional.
Además aquí los superhéroes o meta-humanos son vistos casi como "divinidades" pero se irán abordando en su momento a lo largo de la historia. Comencemos de una vez este primer capítulo, al final más palabras.
Espero que lo disfruten e iniciamos:
Capítulo I: Gotham City de la Tierra-25
Parte I
Gotham City, 16 de Octubre del 2020…
Bruce Wayne, junto a su equipo de asesores políticos se reunieron en la tarde de viernes. Dicha junta resultaba tener como único fin, ver y sacar conclusiones al discurso del presidente de los Estados Unidos, Lex Luthor. En las Naciones Unidas.
El presidente reelecto por segundo periodo consecutivo de la nación norteamericana. Llegó a la Casa Blanca obteniendo en su primer período, un total de 75 % de los votos emitidos, tras dos administraciones previas que terminaron en crisis económicas, políticas, sociales e incluso internacionalmente con otras naciones del orbe.
Luthor demostró en su primer gobierno cumplir todas las metas establecidas prometidas en su campaña. En la segunda candidatura para ocupar el asiento presidencial, gano nuevamente por un total del 90% de los votos emitidos.
Por parte de Wayne, se preparaba para lanzar su campaña política para ocupar el asiento de la alcaldía de Gotham. En el pasado su progenitor Thomas Wayne ocupo el cargo por un período, consiguiendo grandes avances en materia social y económica para los menos afortunados, lamentablemente ciertas circunstancia truncaron un segundo período en la alcaldía de la ciudad.
Ahora con 37 años con un extenso historial de soltero codiciado y empresario exitoso. Había llegado el momento oportuno para iniciar una carrera política, retomar el legado de su padre. Solo faltaba un mes y quince días para el lanzamiento oficial de su candidatura, su equipo asesor se mostraba ansioso por el inminente discurso de Luthor en la ONU.
–Con todo lo sucedido en el mundo y las apariciones de esos denominados "superhéroes"… solo espero que Luthor de un discursó neutral– se dijo Bruce viendo de reojo en la pared de la sala de junta, una fotografía suya con el actual mandatario estrechando sus manos en un símbolo de respaldo y buena fe.
–Silencio.
Callaron inmediatamente y viendo al mandatario norteamericano con un impecable traje negro, camisa blanca, corbata roja, zapatos finos y terminados en punta, subiendo al podio para dar su discurso.
–Agradeciendo esta invitación a las Naciones Unidas– comenzó Luthor. –He preparado este discursó entorno a los sucesos del mundo, sin importar en qué punto de la tierra, hemos sido testigos de revueltas sociales… los ciudadanos de cada nación, merece vivir en un mundo pacifico, justo y prospero… recientemente hemos atestiguado…
El discurso abordo inmediatamente a las continuas apariciones de los denominados superhéroes en cada nación del mundo. Algunos ayudaban a combatir el crimen, otros rescatan a civiles envueltos en desastres naturales o provocados por el hombre.
Hasta algunos científicos han establecido un potencial paso evolutivo, denominándolos Meta-Humanos. Luthor en su discursó asumió una posición neutral pero recalcando que tienen una obligación de respetar las leyes establecidas a lo largo y ancho del orbe.
–¡Estos superhéroes!...– continuo Luthor.
Recalcando sobre el respeto de las leyes y obligaciones civiles. Wayne tomaba nota especialmente los punto de tratar a los superhéroes como ciudadanos promedios, en lo personal había sido testigo del denominado velocista rojo en acción y su comentario, en uno de sus viajes de negocio a Central City.
–¡Usted es Bruce Wayne!¡Yo soy Flash!... – recordando su única experiencia. –Esos "superhéroes"…
Su equipo se giro inmediatamente, centrándose en sus palabras.
–Son tratados como seres divinos… pueden que lo sean o quizás poseedores de facultades únicas, el siguiente paso en la evolución… sí, Gotham llega a albergar algún superhéroe, debemos tratarlo como cualquier ciudadano… – señalo Bruce.
Regresando al discurso recibía ovaciones por parte de los otros mandatarios. Wayne ni se detuvo a escuchar los comentarios de la periodista del Daily Planet, Lois Lane, cogió el control remoto de la pantalla y ubicándose ahora en las noticias locales.
–¡Es Gordon!– dijo uno de los asesores.
El comisionado James Gordon acaparaba gran parte de la noticia sobre los extraños eventos que estaban sucediendo en las calles de Gotham. Aparentemente un grupo de mujeres afirmaban ser salvadas de robos o ultrajes por partes de los criminales, cada mujer relataba sobre ese misterioso personaje que ayudaba únicamente a miembros del género femenino.
Wayne seguía el caso desde hace por lo menos tres semanas, recordando el asesinato de Thomas y Martha Wayne en el Callejón del Crimen. No perdía la oportunidad en informarse sobre los sucesos en las calles en torno a las mujeres salvadas, los criminales por su parte terminaban con varias fracturas en el cuerpo o muertos por una estocada en el corazón.
Hasta se había animado a redactar un artículo que envió al periódico de Gotham, bajo el alias de Bruno Kane.
En dicho artículo especuló de la posible identidad del misterioso personaje que ayudaba a las mujeres, apostando por un posible ex-militar entrenado en las más diversas artes marciales que deseaba traer algo más de justicia a las calles.
Gordon declaró que una pandilla de criminales de poca monta fue brutalmente atacada. Según los indicios del sitio, apuntaba de una terrible experiencia bordeando la muerte de un peligroso criminal en el quirófano.
–No hay indicios de armas de fuego o armas blancas– concluyó Gordon.
–Posiblemente karate, judo, kung fu y apostaría por algo de jiu jitsu…– se dijo Bruce. Practicaba artes marciales debido a sufrir acoso escolar en su etapa escolar por ser un Wayne y lo sucedido con sus progenitores.
La junta termino exactamente a las 8.15 pm, el candidato a alcalde, les deseo a su equipo buenas noches y un pronto regreso con sus familias. Bruce abordo el ascensor de la Torre Wayne bajando hasta los niveles subterráneos y deseando las buenas noches a los vigilantes de su edificio.
Prefería manejar en persona su nuevo Mercedes Benz de color azabache y conducir hasta la Mansión Mayne. Condujo por largos minutos por las frías calles, sin importar por donde pasara recibía las aclamaciones de los ciudadanos de la ciudad:
–¡Alcalde Wayne!...¡Alcalde Wayne!...¡Alcalde Wayne!...¡Alcalde Wayne!...
Solo deseaba ir a la mansión, cenar y preparar su discurso. Deteniéndose en una intersección y viendo por ambos lados, se dio cuenta que estaba a menos de tres calles del lugar donde perdió a sus padres.
–No tengo flores que dejar…solo visito ese sitio en el aniversario de la muerte de mis padres.
Wayne observo el cambio del semáforo, continuo por las siguientes tres calles deteniéndose a menos de diez metros del callejón. Descendió de su vehículo particular, ni le molestaba llevar su traje favorito de color negro, camisa blanca, corbata negra, zapatos brillantes y un abrigo delgado.
Se detuvo en las afueras del Teatro Monarch, estudiando la cartelera con los últimos vestigios de las películas exhibidas. Una tenue sonrisa se dibujo en su rostro y avanzando lentamente por East End/Park Row.
–El tiempo se detuvo en este sitio– se dijo. Contemplo los alrededores viendo el distrito caído en el punto más decadente posible, le parecía extraño lo solitario de esa zona recordaba sobre el auge de la prostitución, venta de armas y tráfico de drogas. –Ni un alma… me siento observado de alguna forma.
Bruce daba largas zancadas, el ambiente se sentía diferente y le parecía demasiado extraño la ausencia de prostitutas o traficantes. Ingreso lentamente ignorando una horrible rata negra que mordisqueaba un trozo de pan mohoso y con verlo se perdió entre los botes de la basura.
Se quedo de pie, en el punto exacto donde vio morir a sus progenitores. Las sombras predominantes en el callejón ocultaron parte de su rostro y una pequeña lágrima recorrió su rostro, la manga de su abrigo le ayudo a quitarse cualquier rastro y debía regresar a su hogar.
–Alfred debe estar preocupado.
Wayne estaba en una altura de un metro con ochenta ocho centímetros, complexión atlética, cabello negro debidamente peinado, ojos azules, afeitado . Dando el siguiente paso logro mantener el equilibrio, notando bajo su pie derecho una enorme mancha oscura rojiza.
–¿Qué es esto?– se pregunto.
Extendió su mano examinando la sustancia por unos segundos, deduciendo su origen.
–Está fresca... caldo humano– recordando el nombre dado por los criminales a la sangre humana.
Activo la linterna de su celular, descubriendo un rastro de sangre en parte fresca. Adentrándose en el callejón llego hasta el acceso trasero del abandonado Teatro Monarch. Estudio inquisitivamente las pisadas, posiblemente la persona recibió una herida y se refugiaba en el interior del teatro.
–Algo me dice que debo dar media vuelta y regresar a la mansión…pero puede que alguien este herido– ingresando por el acceso del teatro, encontrando la puerta arrancada de raíz.
La bodega del abandonado teatro estaba completamente saqueada desde hace tiempo. Las pisadas iban y veían por doquier, especialmente la sangre fresca iba, hacía el interior del edificio, en el pasado dicho sitio le parecía enorme, ahora con verlo resultaba ser un espacio decadente, repleto de alimañas buscando algo de comer, las telarañas estaban en cada rincón, viejas cajas apiladas completamente vacías y subiendo por las escaleras.
–Un sujeto se vio involucrado en una pelea y término apuñalado– se dijo.
Su exploración lo llevo hasta la oficina del gerente, encontrando las restantes manchas de sangre en el piso de madera.
–¿Qué demonios?– se pregunto.
En el escritorio encontró una espada con la hoja cubierta de sangre. Le pareció en principio una pésima broma, luego de empuñarla comprobó su autenticidad y viendo detenidamente la empuñadura. Haciendo el arma bastante pesada.
–¿Oro?... es oro… esto sí es raro– se dijo y escuchando la puerta cerrarse detrás de él.
La mujer debía estar en una altura de un metro con ochenta centímetros, una gruesa melena negra, ojos azules claros, vestía una extraña armadura de combate, complexión atlética, portaba una corona de oro y plata, su mirada gélida con solo verlo demostró inmediatamente su desprecio.
–Eso es mío.
–No fue mi intención, señorita– contesto Bruce. –¿Se encuentra herida?– pregunto.
–No– replicó.
Bruce arqueo una ceja, ni pudo reaccionar a la embestida de la mujer y cayendo hacia el primer piso del teatro. La mujer poseía una fuerza monstruosa y cogiendo su espada, la hoja emitía un brillo rojizo como plateado.
–Aunque es algo bárbaro…tu cráneo será una excelente copa…– dijo la mujer.
–¿Sera uno de esos Meta-Humano?– se pregunto. Colocándose de pie y viendo su teléfono celular destruido por la caída.
–Al menos debo saber tu nombre, te concederé el honor de darte una muerte rápida como a tus congéneres– blandiendo la espada.
El magnate se quito la chaqueta y el abrigo arruinado, respiro profundamente y manteniendo la vista fija en la mujer.
–No pienso pelear contra usted, va en contra de mis principios– contesto Bruce. –Al menos mis artes marciales me permitirá mantener la distancia– se dijo.
–¡Eres un cobarde!– dijo. –He matado a hombres por cientos y al propio rey de los atlantes. Trata de hacerlo algo más excitante, escoria. Soy la reina de las amazonas, Diana de Themyscira.
–¿Rey de los atlantes?– se dijo. –Diana… amazonas…y reina…– repitió.
–¿Al menos dime tu nombre?, te juro una muerte honorable– señalo Diana.
–¡Bruce Wayne!– contesto Bruce.
–Los hombres y las mujeres suelen aclamar ese nombre…– dijo Diana. –Al menos tendré el placer de matarte.
–Reina Diana– dijo Bruce.
Diana ni le prestó atención, volviendo nuevamente a embestir con espada en mano. Bruce había estado en situaciones similares en el pasado peleando, después de clase contra los bravucones pero ahora debía sobrevivir a la furia de aquella mujer. La amazona lanzo un tajo que fue esquivado por centímetros, su mayordomo le explico que un hombre desarmado podía desarmar a un oponente.
El oponente en cuestión resultaba ser una amazona con una fuerza monstruosa, resistente, un marcado instinto asesino contra el género masculino.
–Al menos trata de ser un reto a diferencia de los otros… tus congéneres parecen disfrutar, en molestar a mujeres indefensas, he matado o dejado medios-muertos algunos de tus hermanos…. Me dan asco, han generado violencia por siglos, matados a incontables e inocentes…– dijo Diana.
Diana lazo otra estocada. Wayne debía mantener una distancia prudente y evitar cualquier contacto físico.
–No quiero pelear– dijo Bruce.
–¡Aaarrrghh!– Diana enfureció, clavando su espada en el piso de madera. –Te voy a romper cada parte de tu cuerpo con mis propias manos… luego te voy a decapitar.
Solo trago saliva pensando que la espada le permitía mantener cierta distancia de la amazona.
–Esa espada… quizás– se dijo Bruce y sus posibilidades. Diana logro avanzar tan solo cinco pasos antes de caer de rodillas y con los puños clavados en el piso, conteniendo un grito de dolor y tocando su hombro izquierdo.
–Aarrgh… no estoy vencida, solo necesito un respiro…– dijo Diana jadeando y tratando de ponerse de pie. La herida en el hombro izquierdo posiblemente se produjo en medio del caos entre la batalla entre amazonas y atlantes, quizás Aquaman logro herirla. –¡No te acerques!– viendo a Bruce cogiendo su chaqueta y arrancando trozos de la prenda.
–Necesitas ayudas– contesto Bruce. Su padre Thomas Wayne le enseño a tratar una herida, aplicando los primeros auxilios. –Mi padre era médico, me enseño a realizar los primeros auxilios, permíteme ayudarte.
Lanzo una mirada rabiosa, nuevamente la punzada en el hombro le impidió moverse.
–Solo es un rasguño– contesto Diana.
–Te está matando– replicó Bruce. –Te ayudare, Diana de Themyscira.
Diana masculló un par de palabras en su idioma natal.
–¡Hazlo!– contesto. –Y te lo advierto, nada de trucos o te rompo el cuello.
–Tienes mi palabra.
Bruce se hinco, examinando la herida en el hombro con ayuda de los trozos de su chaqueta realizando un vendaje sencillo. En lo personal consideraba que debía ir a un hospital para recibir ayuda especialidad.
–Debes ir a un médico… este vendaje solo ayudara a detener el sangrado y posiblemente este infectado– señalo Bruce.
–¡No!– contesto Diana lanzando una mirada gélida.
–Esa es una opción– continuo Bruce. –Estoy casi seguro que has estado merodeando por la ciudad, defendiendo a mujeres indefensas, rompiendo huesos y matando algunos criminales. Yo conozco un médico que puede ayudarte y tratar esa herida. La policía ha estado buscando a esa persona responsable de impartir justicia en las calles de Gotham.
–Eran mujeres indefensas– contesto Diana.
–Sí, es verdad– replicó. –La policía no piensa igual, en tu actual condición te será imposible en darles cara. Déjame llevarte con el médico, podrás recuperarte tranquilamente y quizás te pueda asistir con tus asuntos.
–Themyscira– dijo Diana. –Ese es mi lugar de origen, necesito ir a mi hogar… la herida, me impide volar. Mis hermanas amazonas me podrán ayudar. Provengo de una dimensión muy diferente, la guerra posiblemente devasto a toda la tierra y espero reunir a mis guerreras.
–Dimensión alterna– se dijo Bruce. Había leído algunos artículos donde importantes hombres de ciencia han propuesto a lo largo de los años sobre dimensiones alternas, en lo personal el comentario de la amazona cargaba algo de dolor.
–Sí, me ayudas… garantizo tu vida– contesto Diana.
–Excelente– dijo Bruce. –Además de tu espada. Tienes algo más que te pertenezca– inquirió.
–Solo mi espada, armadura y mi orgullo herido– contesto Diana.
Diana enfundo su espada y permitiendo a Bruce llevarla hasta su vehículo particular.
Mansión Wayne, 9.45 pm…
–¡¿Amo Bruce?!...¿Se encuentra bien?– pregunto Alfred Pennyworth. –Veo que trae con usted, una acompañante.
El mayordomo de la mansión Wayne, solo le basto ver a su amo y la extraña mujer de caballera negra descender del Mercedes Benz. Bruce ayudo a la pelinegra a bajar del vehículo y explicando la situación.
–Tiene una herida en el hombro izquierdo, puedes hacerte cargo– dijo Bruce.
Alfred lanzo un vistazo a la mujer.
–Amo Bruce– dijo. –Tratare la herida en el baño de la primera planta. Iré por mi botiquín y ¿su nombre señorita?– pregunto.
–Diana de Themyscira– dijo Diana y centrándose en Bruce. –¿Es de confianza?– pregunto.
–¡Sí!– contesto Bruce. –Alfred, ha estado conmigo en los momentos más difíciles de mi vida.
–Amo Bruce– repitió Alfred. –Llévela al baño de la primera planta y la ayudaremos. Cuente conmigo, señorita Diana.
Unos minutos después, el mayordomo de la mansión se presento con su botiquín, las mangas de la camisa arremangadas, manos desinfectadas y guantes quirúrgicos. Diana se encontraba sentada en un banquillo traído por el propio Bruce.
Alfred lentamente fue retirando el vendaje, examinando la herida y deduciendo cierto diagnóstico.
–¿Duele?– pregunto.
–Duele solo cuando muevo el hombro– contesto Diana acariciando el pomo de su espada.
Estudio la herida fijamente, viendo la sangre escurrir por el hombro izquierdo y con una pinzas esterilizadas comenzó a revisar bajo la piel, buscando alguna posible punta de arma blanca.
–Aquí tenemos algo– dijo Alfred. Extrayendo la pieza metálica de aproximadamente de ocho centímetros de largo y cuatro centímetros de ancho. –Es una especie de punta de lanza…
Diana con un rápido movimiento obtuvo la punta metálica y estudiándola fijamente. Expreso una mueca de desagrado y arrojando al suelo del baño.
–Mejor– se dijo Diana moviendo su hombro.
Alfred PennyWorth limpió, suturo y vendo la herida de la pelinegra.
–Debemos cambiar el vendaje cada mañana– señalo Alfred.
–¿Y Wayne?– pregunto Diana.
–El amo Bruce fue a limpiarse, cambiarse de ropa y descansar un poco, ha sido una noche de viernes, para recordar– contesto Alfred. –¿Desea cenar?– pregunto.
Ella solo asintió con la cabeza y moviendo el hombro izquierdo.
–Sí, desea puedo hacerme cargo de su espada y colocarla en un sitio seguro– sugirió Alfred.
–Es una reliquia muy antigua– respondió.
–Afortunadamente, aquí en la mansión Wayne abundan las reliquias… especialmente las familiares– replicó Alfred.
Recibiendo la espada que resultaba ser aún más pesada de lo pensado.
La mansión Wayne contaba con al menos tres comedores. El primer comedor estaba destinado para cien personas, el segundo comedor para treinta invitados y el tercer comedor destinado para las cenas familiares de los Wayne y ocupado en la mayor parte del tiempo por Bruce.
La cena consistía en una sopa de calabaza como primer platillo, el segundo platillo carne asada con una salsa fría, pan recién horneado, jarra de agua y una botella de vino. Alfred con un tenedor en mano y un cuchillo-sierra repartía, rebanadas de carne asada en cada plato.
–Entonces…– dijo Bruce.
Diana de Themyscira, ni se molesto en utilizar la cuchara para la sopa de calabaza, simplemente cogió el plato bebiendo directamente la sopa.
–Entonces…– dijo nuevamente Bruce. –¿Qué es lo último que recuerdas?... me refiero a lo sucedido de tu tiempo– pregunto.
Alfred mantenía una expresión serena, dando otra rebanada de carne a la invitada de su amo. La amazona terminaba de comer su tercera rebanada de carne y hablo:
–Mate al rey Aquaman…jajaja, le corte el brazo y lo ejecute. Mis amazonas estaban masacrando a los atlantes en Gran Bretaña…. Un estruendo y luego…una luz cegadora, muy fuerte… me encontré en el puerto de este sitio, dos hombres estaban siguiendo a una mujer y simplemente me hice cargo de ellos….luego encontré ese viejo edificio donde tuvimos nuestra pelea– contesto Diana.
–Ya veo– se dijo Alfred. –¿Otro detalle?– pregunto.
–Solo eso…– contesto Diana. –Necesito ir a Themyscira. Mis hermanas amazonas me ayudaran.
–¿Dónde queda Themyscira?– pregunto Bruce.
–Ese es el punto– contesto Diana. –La isla viene y va… puede estar donde sea, la mantenía en el Mar Egeo, ahora me resultara imposible…dar con ella.
–Isla Paraíso… puede ser su otro nombre– señalo Alfred.
–¿Cómo sabe el nombre original?– pregunto Diana, en parte sorprendida.
El mayordomo les hablo sobre un ensayo que escribió teniendo tan solo 10 años. Recordaba claramente dicho libro donde obtuvo la información sobre las islas que estaban a lo largo y ancho de todo el mundo.
–Isla Paraíso… venia con una leyenda antigua sobre una raza de poderosas mujeres, sino mal recuerdo daba unas coordenadas– comento Alfred. –Lamentablemente en la biblioteca de la mansión, no tenemos ese libro podríamos conseguirlo o comprarlo por internet.
–¿Recuerdas el nombre del libro o el autor?– pregunto Bruce.
–El autor se llamaba James Robert Burton– contesto Alfred.
–Con el conocimiento de ese libro, puedo deducir... el lugar donde se encuentra, Themyscira– dijo Diana.
–Es fin de semana– retomo la palabra Bruce. –Dame estos dos días para obtenerlo y podrás ir a casa.
–Pensaba cortarte la cabeza y hacer una copa con tu cráneo…– dijo Diana con un descarado sarcasmo.
–Ni me lo recuerdes– dijo Bruce intercambiando una mirada con Alfred. –Por mi parte debo retirarme, y continuar trabajando con mi discurso para lanzar mi campaña. Alfred, ayuda a nuestra invitada a ponerse cómoda.
Y continuara en el próximo capítulo titulado Gotham City de la Tierra-25 Parte II. La segunda actualización saldrá en el transcurso del mes de noviembre, simplemente retomaremos donde quedamos o dejamos este capítulo.
Algunas situaciones se irán aclarando o respondiendo con el pasar de las siguientes publicaciones. Obviamente utilice algunos datos ya conocidos, como mencione este universo es algo más "normal" pero lentamente pasaremos a la acción.
En portada tenemos a Diana de Flaspoint Paradox, la película animada.
Por último espero que disfrutaran del primer capítulo, lo cual agradezco su preferencia desde ya, nos vemos pronto.
