Disclaimer: Esta es la traducción del historia con el mismo nombre, cuya trama, ideas y desarrollo pertenecen a Mrs Scorpius Malfoy, quien muy amablemente me ha permitido compartir. Los personajes mencionados pertenecen a Masashi Kishimoto, y en esta historia se presentan sin ningún fin de lucro. Está prohibido postear esta traducción/trabajo. Yo, Aricat, no tomo el crédito de esta historia.

NT: hitai-ate es la banda/ bandanda que usan los ninjas.


Ahora

Él nunca pensó que iba a ser de esta manera, pero ella se desliza de entre sus dedos y todo lo que él puede hacer es gritar su nombre en su garganta hasta que siente que sangra. Los ojos de ella manchados de lágrimas se distancian de él, sus gotas acuosas caen sobre sus mejillas, y él les siente tirando cada onza de su humanidad mientras ella es arrastrada por una fuerza demasiado grande y fuerte para que su único brazo pueda frenar.

El brazo de Indra está fuertemente envuelto alrededor de su cintura, pero sus brazos todavía se extienden, tratando de aferrarse a algo, cualquier cosa, cualquier cosa que la mantenga a su lado. El agarre de su antepasado la mantiene aún más cerca, con la cara apoyada en su cuello mientras su Sharingan le mira a Sasuke con una expresión territorial.

Después de años de viajar solo, con una sola mano, Sasuke se siente más impotente e inútil que nunca.

No se supone que sea así. No se supone que Indra la esté secuestrando, no después de todo lo que ellos habían hecho juntos para obtener respuestas. El mundo shinobi debería estar en paz ahora, pero el corazón de Sasuke se siente más conflictivo que durante la guerra. Es todo por su curiosidad, por su necesidad de enterarse del pasado. Todo es su culpa.

Su razón para mantenerse vivo, su hogar, se lo están quitando una vez más. Y él no puede perderlo. Es su culpa que se la lleven como un títere indefenso. Su cabello rosado cubre su dolorida expresión, cubre sus lágrimas y es la última visión que tiene de ella. Él no puede perderla, se repite. Ella es muy valiosa, demasiado importante como para alejarla así. Como su familia alguna vez lo fue.

—¡SASUKE-KUN!

Indra está llevándose a Sakura lejos de él, y Sasuke tiene que recuperarla a toda costa.


Antes

—Tengo una petición para ti.

Él está en el centro de la habitación. No se necesitan presentaciones.

Su antiguo maestro mira desde el papeleo esparcido en el escritorio de su oficina. No hay luces encendidas; él y Kakashi comparten su preferencia por las habitaciones iluminadas por la luna en lugar de la luz artificial. Algo sobre abrazarse y perderse en la oscuridad, piensa Sasuke. Hatake Kakashi está vestido con su atuendo de Hokage, con la boca tapada como siempre y con los ojos negros expuestos a su antiguo alumno. La última vez que se vieron no parecía tan cansado. Kakashi es un hombre de campo de batalla, muy parecido a Sasuke.

Ninguno de ellos puede permanecer en un lugar impasible por mucho tiempo, y la apariencia de Kakashi es evidencia de su falta de actividad física fuera de las obligaciones de Kage.

—Sasuke.

—Kakashi.

—Es bueno saber que no te has metido en problemas —comenta el Hokage—. Aunque si Naruto te viera no estaría muy feliz.

Ante eso, Sasuke levanta una ceja—. ¿Por qué sería eso?

—Te perdiste su boda.

—Oh.

Con toda sinceridad, Sasuke no prestó atención a la pequeña invitación que llegó con su invocación hace un par de meses. Sus viejos compañeros de equipo tienden a enviarle invitaciones a diferentes eventos en Konoha para mantenerlo actualizado, deseando que venga a visitarlos, o más bien pensando que si ve lo que le falta, cambiará de opinión y volverá.

Nada de eso pasaría. Todavía hay muchos lugares para visitar, demasiado para expiar. Dos años no son suficientes para hacer que él quiera regresar a Konoha para siempre, no importa cuánto haya cambiado su corazón luego de la última vez que pudo formar un sello con las dos manos.

—Ocurrió después de todo el problema con Ōtsutsuki Toneri, que, por cierto, gracias.

—No es nada.

Su breve visita a Konoha pasó desapercibida y no lo consideraría un retorno adecuado a su pueblo natal. Kakashi hace un breve asentimiento, ambos deciden permanecer en silencio sobre su breve aparición.

—Él y Hinata del clan Hyūga se casaron. Algo sobre enamorarse en la luna.

Sasuke nunca hubiera imaginado a su mejor amigo como el tipo de persona que se casa tan rápido y a tan temprana edad. Pero, nuevamente, Naruto es conocido por ser la persona más exuberante en toda la historia de Konoha. Incluso más que Senju Hashirama. Debe tener algo que ver con la reencarnación de Asura.

—¿Cuál era tu petición?

Sasuke permanece en silencio, dejando que su mente reorganice sus planes al ver aparecer nuevas circunstancias. Cuando habla, su voz está en un tono nivelado.

—Después de todo ese calvario —es decir, cuando la luna estaba a punto de estrellarse en su planeta y todo lo que habían trabajado se habría borrado—, ha habido rumores de un antiguo chakra deambulando por el norte del País de Fuego.

—¿Rumores?

—La cercanía de la luna debe haber cambiado algo, y tengo mis sospechas sobre lo que podría estar sucediendo.

Kakashi se recuesta en su silla y se rasca la barbilla cubierta. Sasuke trata de no pensar demasiado si su viejo maestro tiene una barba debajo de esa máscara o prefiere un afeitado limpio.

—Quieres ir al norte y ver si puedes averiguar algo de eso —concluye—. Eres un niño grande ahora, Sasuke. Nunca antes me pediste permiso para hacer algo.

—No estoy pidiendo tu permiso, Hokage-sama. Tengo una solicitud.

La habitación puede estar oscura, pero Sasuke todavía puede ver los hombros de Kakashi moviéndose mientras se ríe.

—Una vez más, ¿Cuál es tu pedido?

Al ver que el Dobe está empezando su vida con Hyūga Hinata, Sasuke queda con otra opción. No es la primera, porque sabe de la dependencia de la aldea en sus habilidades. Pero si se está embarcando en una nueva tarea, una desconocida, necesita alguien confiable para cubrirle la espalda.

Aparte de Naruto, no hay nadie mejor que ella para hacer eso.

—Solicito que Sakura venga conmigo.

Hace dos años, él le prometió que la vería cuando regresara. Él le agradeció. Y no puede olvidar cómo le miró antes de partir. Esos enormes ojos verdes, sus mejillas enrojecidas, el viento barriendo su cabello rosado. Sasuke sabe que puede confiar en su compañera de equipo y le ha dado motivos suficientes para confiar en él. Antes de irse a viajar por el mundo, voluntariamente pasó un tiempo con ella para tratar de compensar todas las veces que la decepcionó.

Y ella fue tan agradecida como siempre.

—Sakura es un jōnin ahora.

—Soy consciente.

—Y Tsunade confía en ella para con el hospital ahora que está jubilada. También se supone que se le debe asignar un equipo genin en tres meses cuando los estudiantes se gradúen.

—No hay nadie mejor que ella.

Kakashi podría darle todas las excusas, pero Sasuke no va a cambiar su opinión. El Hokage mueve su silla para abrir los cajones de su escritorio. Después de rebuscar entre montones de papeles y archivos embutidos en ellos, saca una carpeta naranja y la coloca frente a Sasuke. Los símbolos negros leen Equipo 7, y Kakashi lo abre, mostrándole tres archivos diferentes.

—Estoy feliz de que finalmente reconozcas las habilidades de tu antigua compañera de equipo, Sasuke —coloca el archivo más grueso en la parte superior de la carpeta. Tiene el nombre y la información de Sakura escritos en él, y docenas de páginas que registran su carrera—. Sin embargo, ella es muy importante para la aldea. ¿Por qué debería dejar que uno de mis jōnin, especialmente mi propia alumna, se vaya con un Genin como tú?

Ese comentario de Genin fue innecesario.

—Porque no hay nadie mejor que ella —Sasuke no puede confiar a nadie más su vida, y lo que esté sucediendo en el norte puede ser algo más que una simple adición a su viaje de expiación.

Kakashi suspira y se frota los ojos. Parece mucho más pequeño sentado en su silla de oficina, o tal vez Sasuke ha crecido demasiado desde que tenía diecisiete años—. Entonces estás pidiendo mi permiso para llevarla contigo.

—...

—Ella iría contigo hasta el fin del mundo sin decirle a nadie. Ya lo sabes.

—Pero ella no traicionaría a su aldea.

Kakashi sabe que eso es cierto. Eso es lo que diferencia a Sasuke de Sakura y Naruto. Sasuke ha pasado demasiados años como un ninja renegado, y demasiado tiempo discutiendo consigo mismo si vale la pena dar su lealtad a una aldea que le había arrancado el corazón. Ellos nunca tuvieron que dudar de su lealtad, sabiendo que Konoha siempre los apoyaría.

El Hokage finalmente se desploma en su silla, con la cabeza apoyada en su mano izquierda.

—Sólo tengo una condición —dice—. Al ver que su rango es más alto que el tuyo, ella liderará esta misión. Además, reitero mi declaración de la última vez que te fuiste. Si algo sucede, mi trasero está en la línea.

—Y finalmente, si algo le pasa a Sakura, tendrás que enfrentarte a mucho más que sólo a mí y a Naruto.

—Entendido.

—Ahora vete, tengo planeado hacer algo antes de que acabe la noche y necesito contactar a Sakura.

Al día siguiente, su suave voz es lo primero a lo que él presta atención.

—Sasuke-kun, bienvenido.

Le acompaña su dulce sonrisa, sus ojos sinceros, el leve rubor en sus mejillas. Esta es la Sakura que él recuerda, la que dejó porque no tiene nada que ver con sus pecados pasados. La muchacha de diecinueve años parada frente a él se parece más a una mujer que a una niña; su chakra se siente más fuerte, los músculos de sus brazos más definidos, sin embargo, su hitai-ate aún se sienta orgullosamente en su pelo corto y él recuerda cuán lejos ella ha llegado.

Las grandes puertas de Konoha son tan verdes como recuerda Sasuke. Los primeros rayos de luz del sol irradian sobre ellos. Ellos irradian sobre ella también. Él se da cuenta de cuán pequeña ella se ve a su lado, todo lo contrario de sus días de genin cuando ella era la más alta y Naruto el más pequeño.

—Estoy tirando de muchas cuerdas aquí, ustedes dos —comenta Kakashi, con las manos en los bolsillos—. Y confía en mí, no fue fácil hacer todo esto de la noche a la mañana.

Sasuke tampoco durmió, pero no iba a dejar que su viejo maestro supiera sobre su breve estadía en la nueva casa de Naruto. Su mente todavía no está crédula en el hecho de que Uzumaki Naruto está casado.

—Gracias, Kakashi-sensei —Sakura hace una reverencia. Luego reajusta su mochila y sus sandalias.

Ella no le ha prestado mucha atención a Sasuke después de saludarlo, y se está ocupando de pequeñas tareas antes de que se queden solos. Él puede leerla tan bien, incluso después de años de estar separados. Sakura aún muestra sus emociones en su rostro.

—Vuelvan en una sola pieza.

Y con esas palabras finales, Sasuke y Sakura se dirige hacia el norte. Después de muchos intentos y muchos años, esta sería la primera vez que él le acepta a ella como compañía en sus viajes.


Ahora

La voz de Indra, tan terriblemente similar a la suya, resuena en sus oídos por sobre los gritos de Sakura mientras desaparecen lentamente de su vista.

—Eres mi reencarnación, pero no la mereces. He esperado más de mil años para estar con ella, y no arrebataras eso.

Sus extremidades están congeladas, pero su corazón late tan rápido que su sangre está hirviendo de rabia. Una ola familiar se apodera de su pecho y mente, ya que no puede hacer otra cosa que permanecer paralizado bajo el jutsu de Indra. Desesperación, ira, miedo, soledad, celos, injusticia.

Sasuke no puede dejar que esto le suceda otra vez.

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