Buen Día.

Paso un tiempo desde la última vez que publiqué. ¿Cómo están? Hace mucho que no publicaba una historia nueva, y, en especifico, hace mucho que no publicaba algo Fluff y fuera de dramas. Así que ayer por al tarde me puse a escribir algo que tenia en mente relacionado con la pareja mas pura y dulce que existe.

Espero que les guste este dulce RinxHanayo. Serán capítulos cortos y no se extenderán a mas de cinco, creo...


¿Cuándo se volvió tan difícil decir te amo?

Acto 1


«En el pasado, lo decíamos con mucha facilidad»

—¡Kayo-chin!

La voz infantil de la pequeña y joven chica de cabello color naranja, llamó repentinamente a su mejor amiga. Empapada por las luces del ocaso, y debajo de un manto de luz que hacía brillar su cabello dorado, la pequeña niña de lentes volvió su mirada hacia la voz que había escuchado. Su amiga corría hacia ella, con una sonrisa animada esbozada en sus labios y reproduciendo una sincera y divertida risita.

—¡Rin-chan! —Dijo sorprendida y emocionada.

Sabía que no hacía mucho tiempo que la había visto y, de hecho, de regreso de la escuela, siempre pasaban primero por la casa de Rin, recogían un par de cosas y salían a jugar juntas al parque. Así que solo habían pasado minutos desde la última vez que estuvieron juntas, pero que, para ellas, cada segundo se convertía en horas cuando estaban separadas.

—¡Kayo-chin! —Extendiendo las manos, Rin se acercó a Hanayo y la envolvió en un repentino abrazo—. Te amo, Kayo-chin nya.

—¿Eh? —Hanayo correspondió el abrazo y atrajo a su amiga más a su cuerpo, sintiendo la cálida sensación que le transmitía—. ¿A qué viene eso tan de repente? —preguntó curiosa, pero para nada extrañada. Solían decir esa palabra mucho, incluso sin saber su verdadero significado. Era algo normal para ellas referirse mutuamente con ese sentimiento—. Yo también, Rin-chan… —Con las mejillas ruborizadas, y una sonrisa que apareció repentinamente en su rostro, Hanayo miró detenidamente a su amiga a los ojos—. Te amo, Rin-chan. —una suave risa salió de su boca, suave y tranquila; parecida al sentimiento que esa palabra le provocaba

—Vamos a jugar entonces, Kayo-chin-nya —Rin tomó a la chica de la mano y la arrastró, como era su costumbre, hasta el parque cerca de su casa.

«Quizás la razón era porque no conocíamos su significado. Quizás era porque no podíamos entender el peso que requería decir esa palabra. ¿Por qué habrá sido que, mientras nos hacíamos mayores, esa palabra iba desapareciendo tan normalmente que ni siquiera nos dábamos cuenta? Me pregunto porque, de un momento a otro, fue tan difícil volver a decirla con los mismos sentimientos que cuando lo hacíamos de niñas».

—Ka-Yo-chin.

«Cuando entramos a preparatoria, no es como si fuéramos menos cercanas, pero entre nosotras se había creado algo lejano y que poco a poco nos separaba, aunque es extraño decirlo ya que fue en la preparatoria cuando más apegada me sentía a Rin. Estábamos creciendo y, por supuesto que las cosas entre nosotras cambiarían. Seguíamos siendo inseparables amigas, y me alegraba por ello ya que, debido a mi personalidad, nunca pude hacer otra amiga más que ella. Sin embargo, al contrario de mí, Rin era muy popular debido a que era una chica atlética y que destacaba con nuestras compañeras de clase por ser animada y divertida. No podía evitar sentirme un poco rara al ver como las demás chicas se acercaban a Rin o, en ocasiones, teníamos que tomar caminos distintos solo porque una de nuestras compañeras quería pasar más tiempo con ella».

—Lo siento, Kayo-chin, ¿te hice esperar mucho?

Al entrar al salón de clases, Rin se encontró con que Hanayo aún estaba ahí, esperándola; mientras que los rayos del ocaso golpeaban su blanca piel. Una sonrisa apareció en sus labios apenas su amiga se percató de su presencia. Ruborizada, Hanayo intentó ocultar su mirada de la de ella, algo que hizo que el corazón de Rin se apresurara en latir.

—Perdón, ¿te interrumpí, Kayo-chin? —La mirada de Rin bajó a las manos de Hanayo, la cual sostenía firmemente un libro— ¿Qué estabas leyendo?

—¡N-Nada en especial! —Se apresuró a decir Hanayo, sumamente nerviosa.

—¿Eh? ¿No me lo dirás? Pensé que siempre nos contábamos todo nya —Un poco intrigada y jugando con ella, Rin se acercó con sospecha para mirar lo que Hanayo estaba leyendo—. Vamos, Kayo-chin, dime, dime.

—N-No es tan interesante.

—Eso no es cierto. Todo lo que tenga que ver contigo es interesante.

—¿D-De verdad lo crees? —Sin titubear, Rin asintió animadamente con la cabeza—. Pero no creo que te interese a ti.

—Puede que tengas razón —Una suave sonrisa apareció en el rostro de Rin—. Pero todo lo que te interese a ti, Kayo-chin, también me interesara a mí —Una suave risa salió de la boca de Hanayo.

—Eres tan amable, Rin-chan —La chica bajó la mirada—. Es por eso que… —Las palabras de Hanayo se detuvieron de súbito.

«¡Solo dilo! "Te amo". No hay nada de raro que se lo digas. Es normal decirle a tu amiga que la amas, ¿verdad? No tiene nada de malo que lo digas cuando siempre se lo has dicho y demostrado».

—¿Es por eso que…? —Rin la miró detenidamente, esperando que Hanayo terminara de hablar—. ¿Qué es, Kayo-chin? ¿Qué piensas? Vamos, dime, dime nya.

—N-No… —La mirada de la chica decayó hacia su pupitre, mirando el libro que antes estaba leyendo—. No iba a decir nada.

—¿Eh? Mentirosa. Estabas por decirme algo importante de tu libro, ¿verdad? —una sonrisa apareció en los labios de Hanayo, se alegraba que Rin fuera tan inocente como para no captar lo que sentía en ese momento.

—B-Bueno, no sé cómo explicarlo —La mirada de ambas se encontró. El corazón de Hanayo, repentinamente, palpitó con violencia al ver esos adorables y energéticos ojos que tanto tiempo la habían cautivado—. Oye, Rin-chan… —Su voz salió en un susurro—. He estado pensado…

—¿Pensando? —Rin, al ver la seriedad en la cara de su amiga, se sentó en la silla frente a su pupitre y le puso más atención—. ¿En qué piensas, Kayo-chin? ¡Dímelo, dímelo! Si haya algo en lo que te pueda ayudar —Hanayo abrió los labios, pero las palabras difícilmente podían salir de ellos.

—Es decir… —Nerviosa, miró hacia otro lado. Sabía que no podría mirar a Rin a los ojos si pretendía decirle por fin lo complicado que le resultaba expresarse sinceramente con ella—. Hemos sido amigas por… por mucho tiempo, ¿verdad?

—¡Claro! —Rin se animó y tomó, repentinamente, las manos de Hanayo. Un cálido sentir recorrió el cuerpo de la joven de lentes, sintiéndose sumamente tranquila; como cuando eran niñas—. Llevamos más de diez años conociéndonos. Desde que me mudé a lado de tu casa —una suave risa salió de la boca de Rin—. ¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? —Hanayo agachó la cabeza—. Pues yo sí que lo recuerdo. Eras muy tímida y ni siquiera me viste a la cara la primera vez que te conocí. Por más que te hablaba siempre mirabas hacia abajo. Pensaba que llorarías en cualquier momento.

—¿Yo era así?

—¡Eras adorable! —El rubor en el rostro de Hanayo esta vez sí explotó con mil colores, los cuales delataron al instante sus verdaderos sentimientos—. Bueno, no es como si ahora no fueras adorable… —Musitó silenciosa Rin.

—¿Tú crees?

—No lo creo…—Rin soltó repentinamente las manos de Hanayo, haciendo que ella, tentada por el súbito actuar de su amiga, la mirara a los ojos—. Estoy segura que eres adorable, Kayo-chin.

—B-Basta, Rin-chan… Solo lo dices porque… Porque eres muy amable conmigo.

«Y es por eso que yo…»

—¿De verdad lo piensas? —Rin, apenada, se llevó una mano a su corto cabello y sonrió un poco nerviosa por las palabras de su amiga.

Hanayo sonrío al verla comportarse de esa manera tan tímida. De verdad, lo único que podía hacer al ver a Rin, era sonreír y sentir como ese sentimiento que anegaba su pecho se desbordaba más y más.

—Rin-chan… —Sus labios se movieron plácidamente—. ¿Recuerdas entonces cuando éramos niñas e íbamos a jugar al parque cerca de casa?

—¡Lo recuerdo! —Dijo animada—. Ya no hemos tenido mucho tiempo para ir nosotras dos solas, ¿verdad? Quizás deberíamos pasar hoy de camino a casa.

—Rin-chan —Hanayo ni siquiera prestó atención a las palabras de Rin, simplemente se dejó llevar por lo que sentía dentro de su pecho, y por el sentimiento que hacia latir su corazón tan rápido—, ¿recuerdas entonces lo que decíamos cuando estábamos sumamente felices estando juntas?

—¿Lo que decíamos? —Rin comenzó a mostrarse incrédula. No entendía muy bien lo que decía Hanayo—. Seguro que puedo recordarlo, pero no lo sé… —Rin miró nerviosa a la chica frente a ella, la cual no dejaba de sonreír, aunque hora su sonrisa tenía un sentimiento diferente—. Me darías una pista —Aunque solo estaba fingiendo no darse cuenta de lo que hablaba Hanayo en ese momento.

«¡Solo dilo! Es una palabra simple que cuando éramos niñas no tenía mayor significado del que podíamos expresar. Solo dilo. No tiene nada de malo decirle a una amiga que la amas. Es un sentimiento normal, que no tiene por qué ser doloroso… que no tiene que ser doloroso… Entonces, si no tiene que ser doloroso, porque me siento así, porque me cuesta tanto decir esa simple palabra. ¿Qué ha cambiado dentro de mí para no poder decirla como lo hacíamos cuando éramos niñas?».

—N-No es nada…—Hanayo agachó la cabeza. Por alguna razón, no podía seguir viendo a Rin a los ojos. Su corazón había comenzado a latir más rápido, tan rápido que no entendía el porqué del dolor que le provocaba—. Olvídalo, Rin-chan. De verdad…

—¿Kayo-chin? —Rin miró a Hanayo, esta vez preocupada por su extraño e incomprensible comportamiento; aunque, muy en el fondo, ella lo entendía.

Rin podía caracterizarse por ser un poco lenta a la hora de interpretar sus sentimientos por Hanayo, e incluso en más de una ocasión esto le causó problemas al no saber cómo tratar con ella sin empujarla a hacer lo que ella no quería. Pero es que Hanayo nunca se negaba a las peticiones de Rin. Es por eso que, quizás, en ese momento, al ver a Hanayo comportarse de esa manera, Rin tuvo la necesidad de empujarla de nuevo y obligarla a terminar lo que estaba diciendo, porque, muy dentro de ella, sabía lo que Hanayo le quería decir; aquella palabra que le era tan difícil de decir también.

—¿Pasó algo malo? —Rin se puso sería y, tranquilamente, trató de acercar de nuevo sus manos a las de su amiga.

—No es como si… —La suave voz de Hanayo hizo que Rin confirmara lo que pensaba—. No sé si sea algo malo. Es solo que… Estoy confundida.

—¿Confundida? —Rin la miró, sorprendida por sus palabras. Ella podía ser lenta, pero ahora no le quedaba la menor duda que lo que le preocupaba a Hanayo era lo mismo que desde hace mucho tiempo le preocupaba también a ella.

La sonrisa que le esbozaba a su amiga de la infancia se desvaneció despacio. Pensando en lo que, de niñas, solían decirse mutuamente con un sentimiento totalmente distinto al que sentía en ese momento. De niñas, Rin no entendía el peso de esa palabra. Pero, una vez que crecieron, ella comenzó a comprenderla y se sintió mal al decirla tan simplemente, porque no podía evitar sentirse insegura de lo que conllevaba. Se sentía insegura porque lo que sentía por su amiga era exactamente lo que significaba esa palabra, con todos y cada uno de sus sentimientos, y se sentía intranquila porque, precisamente, esa era la razón del porque ya no la podía decir naturalmente, porque, sin siquiera darse cuenta, Rin se había enamorado de su amiga; se había enamorado de una chica.

—Entiendo lo que quieres decir, Kayo-chin… —La voz de Rin salió en un susurro, titubeante y asustado. Por mucho tiempo había estado guardando para ella lo que sentía por Hanayo. Había estado guardando ese sentimiento que, día con día, se hacía más grande dentro de su pecho y oprimía su corazón.

«¡Solo dilo! No tiene nada de malo amar a tu amiga. Solo dilo. No tiene nada de malo amarla, aunque sea una chica. Solo dilo. Sabes que, si es con ella, todo saldrá bien. Rin confía en ti, confía en ti y no te vera raro cundo lo digas. Ella se lo tomara como si fuera una simple palabra, solo considerara ese "te amo" como algo que hacían en su infancia. ¿Por qué es tan difícil?»

—Rin-chan… —Los labios de Hanayo temblaron, al igual que todo su cuerpo—. Te amo

El cuerpo de Rin se estremeció, y una corriente de aire frío recorrió su espalda. Una suave sonrisa quería aparecer en su rostro, pero, al ver la mirada de Hanayo, no supo diferenciar en si lo que decía Hanayo, esa palabra, tenía el mismo significado que para ella.

—Yo también te amo, Kayo-chin —Dijo Rin, sintiendo un nudo en su garganta y un fuerte dolor en su corazón.

—Antes solíamos decirlo mucho de niñas, ¿verdad? —Rin guardó silencio, mientras que en el rostro de Hanayo aparecía una ligera sonrisa—. Pero me pregunto por qué, después de un tiempo, se volvió tan complicado volver a decirla —Rin no contestó, simplemente veía a Hanayo a los ojos, confirmando que, efectivamente, el significado que Hanayo tenía para esa palabra era completamente diferente al de ella—. Me pregunto por qué

—Yo era la primera en decírtelo —Dijo repentinamente Rin—. Yo siempre solía decirlo primero, y después tú me contestabas de la misma manera —Rin miró a Hanayo a los ojos, aunque le costaba trabajo mantener su mirada con la de ella—. Lo dejé de decir porque…

Rin guardo silencio, estaba indecisa si continuar. Tenía miedo de que las cosas no fueran como siempre lo habían sido. Tenía miedo de que, expresando lo que sentía, perdiera a su amiga y la ahuyentara. Sin embargo, no podía detenerse… No quería detenerse.

—Te amo, Hanayo —Hanayo miró a Rin, impresionada por como Rin había dicho su nombre, impresionada por sentir todo lo que conllevaba esa palabra de boca de su amiga; sintiendo como su corazón comenzaba a acelerarse más y más—. Creo que, el problema del porque casi ya no lo decía, era porque lo que significa para mi es diferente a lo que significa para ti —Rin trató de sostener las manos de Hanayo, las cuales se habían puesto rígidas de un momento a otro—. Creo que me termine enamorando de verdad de ti, Kayo-chin —Su mirada decayó, viendo hacia las manos que sostenía—. Tenía miedo de que lo que yo sentía no fuera lo mismo que tu sentías —una triste risa salió de sus labios—. Y es que es raro, ¿verdad? Que una niña se enamore de otra es…

—No lo es… —Hanayo interrumpió repentinamente sus palabras. Rin levantó la cabeza y la vio a los ojos. Estos brillaban con un puro y determinante sentimiento; haciendo que lo que se desbordaba dentro de Rin se hiciera más intenso—. ¡No es para nada raro! —Gritó repentinamente Hanayo.

—K-Kayo-chin… —Rin sostuvo firmemente las manos de Hanayo, tan firme como si temiera que, de un momento a otro, se fuera a separar de su lado.

—Creo que lo entiendo… —Hanayo le esbozó una sonrisa. Claro que ahora lo entendía—. La razón del porque lo dejamos de decir fue porque ahora comprendemos lo que significaba… Yo también, Rin-chan, tenía miedo de que me vieras raro si te lo decía. Sentía que, si lo hacía, me abandonarías.

—¡Nunca lo haría! —Hanayo sonrío al escuchar el efusivo comentario de Rin.

—Ahora sé que no lo harás.

Todo miedo, toda inseguridad, abandonó por completo la mente de Rin y de Hanayo. Por fin entendían lo que significaba esa palabra y el cómo ellas le dieron un propio y único significado. Ese "te amo", venia de los más profundo de su corazón, venía con un sentimiento de verdadero amor mutuo.

«Quizás por eso se volvió difícil decirlo. Quizás fue porque de verdad me había enamorado de ella que me costaba expresarlo. Y es que, en la inocencia de cuando éramos niñas, era simple decirlo porque no lo decíamos con todos los sentimientos que aún no entendíamos. Pero de algo estoy segura, y sé que el amor que siento por Rin lo había estado construyendo desde la primera vez que al vi».


Espero que les haya gustado. De verdad extrañaba escribir algo Fluff y más aun con una de las parejas que más me gustan. Como dije, esto tendrá continuación de capítulos cortos descubriendo como Hanayo y Rin construyen su relación. Que por cierto, me base también en la "reciente" confesión de Rin en el Manga de Love Live!

Y bueno, no sé que más decir, hace mucho que no me pasaba por aquí, así que solo me despediré por ahora...

Sin Más, Muchas Gracias Por Leer y por su amable apoyo. Cuidense mucho