Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Aquí les traigo esta historia de dos capítulos, el sábado el segundo. Un omegaverse con humor, o se intenta al menos, les cuento que esta historia surgió de una conversación que tuve hace unos días con Sabine (FB), por cierto vayan a su página en Facebook que tiene unos artes impresionantes de la OTP y de otros personajes, es una máquina de talento.

Ella tenía una idea sobre un m-preg y a mí se me ocurrió esto, porque nunca había leído algo parecido al menos en este fandom, ella me dijo que existía un fic así de otro fandom que ya no me acuerdo el nombre, así que vamos a ver como surge este experimento, espero les guste, entréguense y disfruten, mis amores. Nos vemos el sábado, ah! Y el domingo, el gran final de Por Cien Dólares. Bye!

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de Isayama Hajime, la historia si es de mi invención y todos los chistes tontitos también.

Advertencias: lenguaje vulgar, palabras altisonantes, situaciones explícitas, doble sentido, situaciones R18, ya saben.

NOTA DE AUTOR: La portada me la regaló Sabine (FB), verdad que es hermosa? Estoy tan feliz que me hizo llorar cuando me la mostró, es genial!


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"Como no sabían que era imposible lo hicieron".

Anónimo

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Ese día la familia Jaeger no volvería a ser nunca más la misma...

Carla tenía una cara de espanto digna de una película de terror, mientras que a Grisha se le habían caído los anteojos al piso rajándose uno de los vidrios. Los levantó y se los colocó de nuevo solo para cerciorarse de que había visto bien.

Era de esperarse, claro, si lo único que hacían esos dos era estar juntos como culo y calzón. Las familias eran vecinas hacía décadas, los primeros parientes se remontaban a los que habían firmado el acata de fundación del pueblo como testigos, más o menos. Y siempre se habían llevado muy bien, siempre sus hijos habían crecido juntos porque no tenían cerca que dividiera los patios -nunca hizo falta- y hasta hacía unos momentos jamás -jamás de los jamases-, ningún Ackerman tuvo potencial interés amoroso en un Jaeger y viceversa. Siempre fue una relación de vecinos con mucha confianza, hasta fraternal podríamos decir, pero no más de eso.

Los Jaegers y los Ackermans venían con una larga dinastía de alphas de buena cepa, hasta que nacieron ellos. Primero Eren, un bebé tan hermoso que la gente se detenía para persignarse y desearle a sus padres las mayores bendiciones, segundo -dos años después- nacería Levi, que también era bonito -no tanto como Eren-, pero con un carácter de lo más terrible. Travieso y revoltoso a más no poder, donde anduviera él andaba Eren. Dormían juntos, comían juntos y hablaban horas sin parar, entre ellos se entendían.

Fueron a la misma escuela para omegas, si bien las leyes ya permitían que fueran mixtas muchos se resistían a los cambios. Pero la sociedad estaba cambiando, evolucionando según Carla, que estaba muy contenta de protagonizar logros mundiales históricos, porque a fuerza de mucha lucha ya se aceptaban las relaciones entre mismos géneros -aunque tenían que esconderse aún y muchos los miraban de reojo-, pero en líneas generales las cosas mejoraban.

Las dos familias proclamaban a los cuatro vientos ser abiertas de mente, habían firmado cuantiosas peticiones para que los derechos de los omegas prosperaran, para que todos fueran más libres e independientes, incluso los habían criado con el mayor amor posible, apoyándolos en todos sus proyectos hasta los más absurdos.

Pero incluso hasta el amor más grande tiene un límite.

Esa tarde que Carla subió a llevarles la merienda -aunque Eren tuviera diecinueve y Levi diecisiete-, se encontró con un panorama que le dejó el mundo de cabeza. Levi le hacía una felación a Eren y ambos estaban casi desnudos, casi porque aún tenían las medias puestas y eso cuenta como ropa. Llamó -gritó a todo pulmón- de inmediato al padre de su inmoral hijo y en pocos minutos los sentaron a ambos en la cocina en dos sillitas de madera como si estuvieran siendo indagados en una estación de policías. Según Grisha, que se supone era el más racional de todos, tal vez se habían drogado -porque a los jóvenes les va ese rollo, decía-, o bien era una especie de desafío de esos que los youtubers sacan o tal vez como omegas que eran simplemente estaban experimentando, aprendiendo y explorando nociones en el sexo, todo podía ser.

Querían saber cómo había sucedido semejante aberración, porque claro la aceptación y las luchas de género eran lindas cuando le pasaban a otros, no a ellos que eran cristianos y pagaban todos sus impuestos religiosamente. Y los jóvenes ahí balbucearon algo de que se amaban y Eren gritó que se iba a casar con Levi provocando que Carla cayera desmayada -como si la hubiera fulminado un rayo- y a Grisha se le rompiera el otro cristal de sus anteojos.

Hubo luego otro concilio entre las dos familias -solo los padres y los hijos anormales-, y en vistas de que no pudieron hacerlos razonar por las buenas, no les quedó otra que separarlos a la fuerza, y que Kuchel se iría con su hijo amado a Siberia, mientras Carla se llevaba a Eren a la Antártida, y así estuvieron debate tras debate y al final se llevaron a Levi pero a unas playas muy lindas de donde volvió con un buen bronceado y la idea de casarse con Eren más firme que nunca.

No hubo amenaza, intento de suicidio, homicidio o sinceridicio que pudiera hacerlos desistir, por lo que las familias decidieron "aceptar" esta anomalía con ciertas restricciones que no se discutirían: Nada de sexo hasta casarse, casarse recién a los treinta años -no antes- y que ambos consiguieran trabajos para mantenerse por su cuenta o en su defecto consiguieran los medios para tener una casa propia y sustento, porque nadie iba a mantener a dos omegas vagos y flojos. Eren y Levi aceptaron de inmediato -para mayor sorpresa de sus familiares que esperaban con esas condiciones hacer que sus convicciones temblaran- para salir del paso y la primera regla que rompieron fue la primera -valga la redundancia-, porque ellos se necesitaban, se amaban y se deseaban más que un alma en el infierno anhela el paraíso.

Se las ingeniaron y aguantaron escondiéndose hasta los veinticinco de Eren, momento donde el hombre dijo que ya había sido suficiente y que o lo dejaban casarse con Levi o les incendiaba la casa a ambas familias.

Terminó en el loquero -manicomio para lo que no entendieron- claro está, con atención psiquiátrica por seis meses y luego regresó más rehabilitado. Hasta entonces Levi en su ansiedad de no tenerlo disponible como siempre se había puesto a comprar un montón de boletos de lotería, y ganó el pozo gordo. Se hizo con más de seis millones de dólares y con eso junto a Eren se compraron una granja de diez hectáreas con animales, huerta y todo en una área rural bien alejados y apartados de sus familias.

Eren les dijo que habían cumplido sus condiciones y que no iban a esperar hasta los treinta porque ellos querían tener sus hijos lo más pronto que se pudiera. Ya eran mayores de edad de todas formas, así que nada podían hacer las familias para detenerlos, el destino, las hormonas, la genética, la puta suerte de la lotería y Dios habían complotado para esta singular unión. De manera que les hicieron el casamiento, no quedaba de otra. Carla y Kushel estuvieron horas planificando los detalles, mientras Eren y Levi invertían el resto del dinero en acciones en la bolsa de Wall Street.

Fue un evento sencillo, a los Jaeger les hubiera gustado con todos los bombos y platillos pero el pueblo no miraba con buenos ojos que dos omegas se casaran, y como no querían armar alboroto se hizo de esa manera. En una zona alejada, contrataron un katering con mucha comida mexicana y una mesa repleta de platillos dulces, no olvidemos la barra que era libre y donde más de un Jaeger terminó patas arriba de lo ebrio, los Ackerman no porque nunca se emborrachaban, aunque bebieron a la par.

Los novios se vistieron ambos de negro, y Carla lloró porque el protocolo esto y aquello y Kuchel también porque la tradición bla, bla y que parecía que iban a un funeral, "el funeral del culo de Levi", dijo Eren y se ganó un coscorrón por bocón. Como sea, la ceremonia se hizo y todos se emocionaron porque para eso son las bodas. Y de allí salieron estos hombres, con sus anillos de oro blanco y sus fracs de pingüino, Levi cargando a Eren estilo nupcial porque podía ser omega pero era más fuerte que tres alphas juntos.

La luna de miel la hicieron viajando como mochileros, si algo los caracterizaba a ambos era que les encantaba la adrenalina, y disponiendo de una cuenta bancaria acaudalada decidieron ir a dar un par de vueltas por Latinoamérica y Asia. Luego que estuvieron satisfechos de andar más de medio año por aquí y por allí, decidieron regresar. Así fue como terminaron viviendo en esa granja perdida entre las montañas -pero que tenía electricidad, wi-fi, un jacuzzi y dos sillones en los que te sentabas y te hacían masajes relajantes-, como esposo y esposo, comiendo gallinas -porque no tenían perdices y Eren no iba a matar un cabra porque él no era satánico y Levi menos, iugh, que asco-, zanahorias, todo lo demás que da una huerta y cogiendo como conejos porque podían.

—Amor... —le dijo Eren a Levi que andaba con una canasta recogiendo los huevos del gallinero—. Esta noche vamos a cumplir un año viviendo aquí, nuestras acciones en la bolsa siguen subiendo y nuestras madres siguen preguntando que cuando pueden venir. Oye, desbloquea a tu madre al menos.

—Me olvidé de hacerlo, es que bueno, la última vez que conversamos dijo que a mí nunca me queda la ropa blanca inmaculada como la que ella lava, ¿puedes creer?

Eren se acercó y lo abrazó con suavidad para dejar un beso en su frente.

—Hey, estás un poco caliente, amor, ¿te estás enfermando?

—Puede ser, ayer tomé frío cuando fui a guardar los caballos.

—Hoy lo haré yo, no te estreses, pollito.

—Pollito tu abuela, yo soy un gallo.

—Un gallo que huele muy bien —dijo su esposo arrinconándolo, ambos se miraron con lujuria.

Si bien entre ellos la química de sus pieles funcionaba a la perfección, había dos momentos cada seis meses en que ambos ardían de deseo y pura pasión marrana. Lejos de la civilización, de las normas de convivencia de sus familias, de los convencionalismos y restricciones, ellos habían creado su propio nido de amor -Eren insistía en llamarlo "el folladero", pero a Levi no le agradaba esa denominación-. Un cuarto enorme, casi un salón, con pocos muebles, alfombrado, lleno de almohadones de diversos colores y texturas, ambientado con luces bajas, con dos sillones de formas escandalosas y otros implementos para colgarse, cabalgarse y quién sabe cuanta cochinada más. Cuando sus celos les nublaban la razón -más de lo normal-, sus pieles elevaban su temperatura y sus anos goteaban inclementes, se dedicaban a amarse. Horas y horas haciendo el amor de todas las formas posibles, con juguetes, sin juguetes, con lubricantes, sin ellos, un día Levi estaba atado y al siguiente Eren se disfrazaba de minero, o doctor, o abogado -el favorito de Levi- y jugaban sus roles solo para terminar amándose hasta desfallecer.

Era lo que ellos denominaban la vida perfecta.

Eren había ido al pueblo recientemente a comprar algunas mercaderías para que pudieran recuperarse de todo el desgaste sexual que habían tenido recientemente. Durante los lapsos de celos -que a Dios gracias no coincidían porque sino estaba seguro que se morirían cogiendo- apenas si tomaban respiro para dormir un poco y beber agua, incluso ya dejaban todo listo para que los cuatro o cinco días que duraba la fiesta, los animales tuvieran agua y comida en abundancia.

Compró varias bandejas de carne, la lista de verduras que necesitaban -tenían variedad en la granja pero había muchas que faltaban aún-, golosinas -en especial los chocolates amargos que eran la debilidad de Levi-, nachos, papitas, queso cheddar, algunos implementos de limpieza -oh, ese nuevo abrillantador de metales iba a poner loquito a su esposo-, crema dulce en spray -y ya se había imaginado a Levi cubierto de eso mientras él se lo comía literalmente-, por lo que llegó a la línea de pago con una sonrisa como del Joker. Eso sía antes de ir a su casa pasó por una joyería y buscó el regalito para darle por su primer aniversario a su hermoso y adorable esposo.

Había salido tan temprano que Levi aún estaba durmiendo, quería sorprenderlo porque era un día muy especial y tenía un anuncio genial para darle, pero el sorprendido fue él cuando entró a su casa pasada las doce del mediodía y de su marido ni el rastro. Anduvo olfateando la zona como perro sabueso y lo encontró tal como lo había dejado, en la habitación con las persianas cerradas y tapado como un topo.

—¿Amor? —lo llamó con suavidad, que había aprendido por las malas que jamás se debe despertar a un Arckerman a los gritos, no cheñol.

Pero tuvo que sacudirlo -ya un poco alterado, porque Eren se altera fácil con cualquier tontería- y entonces Levi abrió perezosamente una rayita minúscula de sus ojos.

—Va a ser la una de la tarde, amor, ¿porqué sigues durmiendo?

—Es domingo, no chingues —contestó mientras volvía a taparse.

—Es un domingo muy especial, ¿sabías, eh, eh? —dijo moviéndolo con insistencia.

—Deja dormir —le contestó desde dentro de las colchas.

—Ah no, señorito, usted se levanta y me ayuda porque hay que poner en orden la casa, dijiste que los domingos eran para limpiar y eso haremos. Traje artículos de limpieza nuevos —quiso tentarlo pero Levi no se movió.

Entonces a Eren le entró el diablo, porque el omega de ojos verdes hermosos podía ser una ángel bajado de los cielos, a menos que se le desacomodaran los patitos dentro de la cabeza y mostraba un lado tan tenebroso que hasta Lucifer sentía envidia.

—¡Que te levantes, cabrón! —rugió cual león enfurecido y al fin Levi se destapó y lo miró con cara de tener pocos amigos.

—¿Acaso no puedes pedir las cosas de buena manera?

—Imagínate como sería la mala, te quiero vestido y listo en el comedor en veinte minutos, en vista que ni cocinaste lo haré yo. Y luego vamos a limpiar, andando.

Levi seguía sintiéndose dormido y pensaba que realmente había hecho un buen trabajo en eso de traumar a su esposo con la limpieza. Se dió una ducha rápida y se puso lo primero que encontró -porque era fabuloso y cualquier cosa le sentaba bien- y se fue a reunir con su gruñón marido. Comieron unos emparedados de pollo, abrieron una bolsa de papitas, y luego de postre una porción inmensa de helado, lo que les dió fuerzas suficientes para ponerse a limpiar por las siguientes dos horas. Ya estaban terminando cuando Eren encontró a su pareja durmiendo de pie apoyando su torso en el lavarropas.

Lo picó con el palo de la escoba en las pompas y al fin Levi levantó la cabeza.

—¿Estás enfermo?

—¿De qué?

—No lo sé, no te quedes dormido en cualquier parte, esta noche tengo una sorpresa muy especial para ti y para mí también —comentó risueño—, estamos a las vísperas de una importante celeb- ¡Levi!

—Sí, sí, ya limpié aquí.

—¿Siquiera escuchaste lo que te estaba diciendo?

—... ¿Quieres que te la chupe?

Eren le iba a reclamar, pero antes de hacer berrinche pensó que mejor aprovechaba el bug porque de todas maneras la celebración en la noche no iba a posponerse con nada.

Luego de hacer aún más ejercicio -y me refiero al delicioso que estuvo más delicioso que nunca-, el omega de cabello negro hizo una gran siesta lo que le permitió estar despabilado por la noche. Eren había cocinado toda la tarde, parecía como si tuviera varios motores prendidos al mismo tiempo, rebozaba de energía y vitalidad, mientras que su esposo parecía una sombra. "Carajo", pensó Levi, "Eren es un vampiro que drena que juventud y energía, pero folla bien y lo amo, caray".

En la noche ambos se habían esmerado con sus atuendos, estaban guapos y rodeados de ese aura de romance tan bonito que tienen las parejas en sus primeros años. Brindaron en la galería de la terraza, debajo de un precioso cielo estrellado, recordando lo hijos de puta que habían sido sus familiares con ellos tratando de evitar que estuvieran juntos. Que una vez Kuchel le quiso poner un cinturón de castidad y que Carla a Eren lo amenazó con castrarlo,de las veces que tuvieron alfas rondándolos -Eren recordó que tal vez a uno o dos los había ilusionado solo para luego decirles que no-, y como el medio hermano de Eren -macaco desquiciado como lo llamaba su esposo- había sacado a pedradas una vez a Levi cuando los encontró en el cobertizo dándose besos no muy inocentes -claro que Levi jamás le confesaría que se habían agarrado a putazos una vez y que desde ese encuentro Zeke, así se llamaba, no se había vuelto a hacer el listo, probablemente porque le había roto una escoba en la cabeza y con lo que quedaba del mango le había dejado toda la espalda marcada, quien sabe-.

—Pero todo esto nos llevó a que hoy podamos estar juntos, mi amor —le dijo el más alto inflando el pecho como un pavo en pleno celo.

—Eren, tengo algo importante que decirte —habló Levi con los pómulos levemente rosas y el otro quiso hacerle una foto porque Levi jamás se ruborizaba con nada (ni siquiera esa vez que sus madres los encontraron teniendo relaciones) y vaya que eso era extraño.

—Yo también tengo algo importante que decirte, pero tú primero.

—Bueno, tengo un regalo para darte —dijo revolviendo en sus bolsillos y sacando un sobre que le entregó con manos temblorosas.

Eren lo abrió sonriendo todo el tiempo, porque a Eren le molaban los regalos, lo ponían requete feliz. Abrió el sobre a los apurones y sacó una tirita de plástico blanca y al leerla se dió cuenta de la sorpresa.

—¡Felicidades! —dijo Levi sonriendo con suavidad—. Seremos padres, estoy embarazado.

—JODER —le salió a Eren que tenía los ojos abiertos como si se hubiera golpeado el dedo pequeño del pie.

—Lo sé, ¿no es una locura? Quiero que vayamos a ver al doctor Pixis y le hagamos comer su teoría de que los omegas no pueden concebir de otros omegas, ¡ja! En tu cara viejo arrugado —Eren seguía mudo mirando la cosa en sus manos—. ¿Amor? ¿Pasa algo? Oh, no me digas que no... no querías aún...

—No es eso, estoy muy feliz, lo juro —dijo mirándolo al fin—, estoy feliz pero también asustado, mucho.

—¿Por qué?

—Bueno, es que... yo también estoy embarazado —dicho lo cual de su bolsillo sacó su propio test de embarazo.

Se quedaron mirándose en silencio un par de minutos y entonces... Levi comenzó a llorar.

—Hey, hey, ¿qué sucede, amorcito? No llores, no te pongas así, tenemos suficiente dinero para criar a veinte personas o más.

—No, no es eso —dijo enjugándose las lágrimas, Eren estaba desconcertado porque Levi había llorado pocas veces en su vida—. Estoy muy orgulloso de nuestros espermas, nos hemos fecundado correctamente, ¡seremos padres! Tendremos una familia propiaaaa —y el llanto se volvió terrible.

Eren estuvo más de una hora tratando de calmar a Levi, que al terminar se quedó dormido entre sus brazos. Entonces tomó su celular y llamó a su madre.

—¿Mamá? Será mejor que vengan cuanto antes, avísale a los Ackerman también, tenemos un anuncio importante que hacer, ah y también llamo al Record Guinnes porque estoy seguro que también querrán saber sobre esto, adiós.

Al día siguiente tuvieron a toda la familia instalándose en la casa, eso sí Eren les aclaró que no se quedaran por más de tres días que esto no era un hotel y que más les valía ayudar con todas las tareas de la casa, "¿y qué haces tú Zeke que no agarras la escoba?", pero el hombre dijo que cualquier cosa estaría bien menos barrer porque las escobas no eran lo suyo. Eren organizó a todos y les dijo que para el almuerzo iban a hacer el anuncio y le pidió a Mikasa que dejara de sacarle fotos y robarse sus medias usadas.

Luego de que la granja quedó impecable, Levi sirvió un fastuoso almuerzo con costeletas de ternera y ensaladas de todo tipo. Eren se sentó en la cabecera y pidió que todos prestaran atención.

—A los familiares que queremos y a los que no queremos tanto, vamos a darle una gran noticia —dijo con voz solemne—. Levi y yo estamos embarazados, me refiero a ambos tenemos la piñata llena.

—Eren —se quejó Levi—, no digas así, queda horrible —entonces se puso de pie también para hacerse cargo—. Lo que mi esposo quiere decir es que le pusimos demasiada carnita al tamal y bueno, ahora tenemos un bollo en cada horno respectivamente, ¿se entendió?

Grisha tuvo que ser atendido porque cayó de la silla más duro que caramelo de cemento. Eren hizo lo que siempre hacía en las situaciones extremas: cabrearse.

—¡Bueno, ya estuvo! —dijo poniéndose de pie y con los brazos en jarras—, ¿se puede saber porqué tanto alboroto? Solo se trata de que ambos tendremos un crío, nadie se está muriendo al fin y al cabo.

—Hijo, creo que no estás dándote cuenta de la seriedad del asunto, en primer lugar ustedes vinieron a vivir al culo del mundo así que ante cualquier emergencia más lejos no podemos estar —tomó la palabra Carla mientras seguía abanicando a su marido.

—¿Y porqué nos vinimos al fin del mundo, eh, eh? —la cortó en seco el omega—. Será porque nos hacían la vida imposible, se metían en todo, nos querían poner reglas hasta para cagar, nos tildaron de inútiles, mantenidos y cito a Zeke "no sobrevivirán ni dos días juntos antes de perecer". Con esa fe y esos ánimos, ¿quien hubiera aguantado?

—Yo siempre apoyé a mi bebé —soltó Kuchel agarrando la mano de Levi que ya estaba roncando a su lado con un plato con puré de papas sobre el regazo y la otra mano agarrada a una cuchara llena.

—Disculpe Kuchel, pero usted me mandó una bomba dentro de una encomienda —refutó Eren mirándola con seriedad.

—Era una bomba de juguete, hijo, nunca hubiera puesto algo que te lastime.

—¿Y el pastel envenenado?

—Ay, que exagerado, no estaba envenenado solo se me cayeron unas píldoras laxantes por error.

—Claro, el error fue que no le puso cianuro.

—Levi me dijo que estabas un poco constipado, solo quería ayudarte.

—Bueno, como sea, aquí estamos bien, y si hay una emergencia subimos al auto y ya.

—Eso dices ahora Eren, pero sus panzas crecerán, cuando quieras acordar no podrás ni limpiarte el trasero por tus propios medios —contó Carla con rostro de preocupación.

—NO los necesitamos, repito, podemos solos.

—Por favor, hijo, deja que al menos los acompañemos al médico para quedarnos tranquilos —habló Grisha con voz temblorosa mientras se colocaba los anteojos.

—Está bien, solo a la primera revisión —aceptó Eren a regañadientes, a veces sus familiares podían ser muy pesados.

En conclusión, quedaron de acuerdo que al siguiente día irían a ver al obstetra pero el hombre tenía mucho trabajo -era cambio de luna y dicen que para esa fecha los embarazados daban más problemas-, así que le dieron turno para el siguiente lunes, con lo cual tendría que aguantarse a toda la familia cuatro días más. Ni modo, aprovecharía para que prepararan la tierra para plantar maíz, limpiar el granero, arreglar el cobertizo y las filtraciones del techo, de todas maneras ellos querían ayudar ¿o no? Pues entonces manos a la obra.

Kuchel quiso hacer un comentario de que Eren estaba un poco cambiado, medio tirano pero Kenny al día siguiente había partido dejándola sola y no quería pelear con los Jaeger más de la cuenta o no iba a tener quién le diera un aventón a su casa. Los siguientes días Mikasa y Armin los fueron a visitar, también Hange se pasó un momento con su esposo Moblit y les llevaron un montón de pañales de regalo.

Lo cierto es que el omega más alto estaba bastante territorial en la casa, y no dejaba que nadie se le acerca a Levi ni para alcanzarle un pañuelo con qué sonarse la nariz, andaba como perro rabioso girando a su alrededor como si fuera una luna y su esposo un planeta.

—¿Será normal? —preguntó Carla a su marido muy bajito para que su hijo no la escuchara.

—¿Desde cuando Eren fue normal, querida? Se casó con otro omega y ambos quedaron preñados a la vez, esto de cojones que no es normal.

—Claro, bueno es que son especiales —agregó suspirando risueña.

Eren miró a su madre y le ladró desde el otro lado del salón, solo por las dudas. Kuchel decidió que mejor iba con las vacas a ordeñarlas o el patrón, digo su yerno, iba a poner el grito en el cielo.

Así las cosas estaban en ese hermoso lugar donde Levi y Eren habían decidido vivir para formar una familia fuera de los preceptos, estándares y pre juicios de la sociedad actual.

¿Qué? ¿Pensaron que aquí se terminaba el fic? No mis cielas, esto solo fue el preludio del mayor ataque de cigüeña conocido por los Jaegers y los Ackermans.

Preparen sus corazones y sus calzones para el próximo capítulo, a la misma hora, el mismo día, por el mismo canal, próximamente en cines, itadakimaaaasú.

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By Luna de Acero