N/A: Pues aquí un nuevo fic para un nuevo reto en el que participo por primera vez, pero con muchas ganas. ¡Espero que os guste Marianne!

Disclaimer: No, aunque esté subiendo esto 18 minutos más tarde de lo que había prometido, eso no me hace el asesino literario más famoso (y lentorro).

Aviso: Esre fic participa en el II Certamen de los Originales del foro Alas negras, palabras negras.


Lealtad


Cuando los últimos tripulantes han subido al barco, este zarpa.

Todavía no es de día, pero tampoco es de noche. Ha llegado la batalla entre las sombras de la noche y la luz del día. Al principio parece que ganan las sombras, pero con el paso de las horas, la luz es la que finalmente se alza con la victoria y deja paso al amanecer y a un nuevo día.

Pero aún queda para que llegue ese momento.

Y Marianne Harlaw espera en las sombras.

–Vete y ten cuidado–le ha dicho Asha Greyjoy antes de subir al barco. Lo que Asha no ha especificado es cuándo exactamente se tenía que ir Marianne. Así que ella se ha tomado esa pequeña licencia para no acatar la orden de inmediato. En cambio, está apoyada sobre una pared de piedra de un comercio todavía cerrado, mirando cómo el barco se aleja.

Cuando se difumine con la niebla de la mañana y su silueta se desdibuje en el horizonte, será la señal de que puede irse. Será entonces, y solo entonces, cuando pueda respirar sin un nudo en la garganta.

–No hagas locuras–ha sido otra de las órdenes de Asha. Marianne se ha encogido de hombros, no es culpa suya que los planes originales se vayan a la mierda y le toque improvisar.

–Procura no matar a Lionel.

Ahí le ha costado dejar de lado su pose de me–importa–todo–un–pimiento. Ya que Marianne está enfadada con Lionel. Y mucho. Lionel es un esclavo que volvió con Victarion Greyjoy. No sabe la historia que tienen, pero el caso es que Victarion confía en él. Así que Marianne se propuso seducirle para averiguar todo lo que necesitaba para su futuro enlace con Victarion.

Su padre era el que había organizado el enlace. A Marianne el hombre de repugna, sin embargo el estar bajo las sábanas de un hombre de tanta importancia podría ser beneficioso para Asha. De modo que aceptó la oferta de su padre, aunque tampoco es que él le hubiera dado otra opción. Pero todo se fue a la mierda cuando se propuso seducir a Lionel.

La seducción en sí no fue el problema, de hecho fue pan comido, le problema vino cuando Lionel realmente se enamoró de ella. Ya que se las apañó para que Victarion rompiera su futura alianza y le dejara vía libre a su subordinado.

Si Lionel y Marianne hubieran sido una pareja enamorada, de esas que salen en las novelas que leen las delicadas damiselas de Desembarco del Rey, se podría decir que Victarion Greyjoy tenía buen corazón y era bondadoso. Pero nada más lejos de la realidad, por lo que se había enterado después Victarion nunca tuvo realmente interés alguno en formar una alianza con su padre casándose con ella. Y Lionel, al contarle lo enamorado que estaba de Marianne, le había proporcionado la excusa perfecta.

Huelga decir que su padre no se tomó nada bien la noticia.

La golpeó, o al menos lo intentó ya que Marianne esquivó los golpes con maestría para que le rozaran y no le hicieran realmente un daño irreparable. Sin embargo no calculó bien la ira de su padre, ya que mandó a un par de matones a que le tendieran una emboscada un par de noches después.

–No eres tan lista como te crees Marianne–le había dicho uno de ellos, el que parecía ser el jefe.

Marianne se dejó dar un par de golpes antes de salir corriendo por una calle lateral a esconderse. Se pasó la noche encerrada en un establo sin caballos que olía a pies putrefactos, memorizando los rasgos del jefe de la pandilla.

Tres días más tarde el barco de Asha zarpaba, no se podía permitir tener una pelea ahora. Y menos un por asunto absurdo como el enfado de su padre. Sabía que en realidad no estaba tan enfadado con ella, solo molesto. El problema era que una de las prostitutas de un burdel que frecuentaba se había quedado embarazada y le había dado una hija hacía unos días. Y la noticia de Victarion Greyjoy no llegó en el mejor de los momentos.

Un imperceptible movimiento la saca de los ensoñaciones sanguinolentas.

Es un hombre, de unos cincuenta años, va vestido con ropas viejas y agujereadas. Y mojadas. Está haciendo una ofrenda para el Dios Ahogado cerca de lo que parece ser su barca.

Pero hay algo en sus movimientos que a Marianne no le gusta. Y tiene la sensación de que el hombre no es un pescador común y corriente. Sus sospechas se vuelven más reales cuando ve como el hombre mira al barco en el que ha zarpado Asha.

Ella se oculta más en las sombras. El hombre termina su "sacrificio" y se aleja de la barca por el borde del puerto. Unos pocos pasos más y llega a la altura de Marianne. Ella aprovecha para observarle mejor, tiene la espalda torcida y barba de varios días. Los ojos hundidos y no parece llevar armas.

Mejor para ella. Peor para él.

¿Será realmente un pescador? Marianne los conoce a todos y este no le suena. Puede ser alguien nuevo, pero Marianne no va a arriesgarse. Toma una decisión con rapidez.

Marianne llega a su altura en un par de silenciosas zancadas, se agacha con disimulo para coger uno de sus cuchillos que lleva en la bota. Alza la mano izquierda y le tapa la boca al sujeto, mientras se pega a su espalda para que no se mueva. Con un rápido movimiento de la mano derecha traza un profundo corte en la garganta.

El hombre se ahoga en su propia sangre en cuestión de minutos.

Marianne tira su cuerpo al mar de una patada y reza una simple oración al Dios Ahogado. Una ofrenda. Para que Asha tenga suerte en su viaje.

Cuando mira al horizonte el sol se está levantando, alejando la bruma de la mañana e iluminando el camino para los marineros y los pescadores que saldrán esa mañana a trabajar. Ya no queda rastro del barco.

Marianne peina el puerto con la mirada, pero no ve a nadie. De modo que se da media vuelta y se aleja. Tiene que quitarse la sangre de la ropa y según lo que ha podido averiguar, Lionel irá hoy a visitarla para iniciar su cortejo de forma oficial.

–Seguro que Lionel todavía nos es de utilidad.

Las últimas palabras que le ha dicho Asha antes de partir retumban en sus oídos. Y tiene razón. Aún queda mucho por hacer y el matar a gente a diestro y siniestro no es la mejor de las ideas.

Además, no está del todo segura cómo se tomaría el Dios Ahogado el exceso de ofrendas que le ha estado mandado últimamente.


¿Y bien? ¿Qué os ha parecido Marianne? Dejadme vuestras opiniones en forma de review :)