Disclaimer: Todos los personajes aquí mencionados, son propiedad de Kishimoto-sensei, a excepción de los que no sean reconocidos son de mi propia autoría.

Notas de autor, aclaraciones y demás, se encuentran en la parte inferior del capítulo. ¡Disfruten la lectura! :D

El anuncio

2 de Octubre

En el lejano Reino del Fuego se solía pensar, que si alguna de las mujeres que lo habitaba, seguía soltera a sus 19 años, nunca podría casarse. Se había visto la situación por años, donde las mujeres que no se casaban, terminaban como prostitutas o indigentes; pareciera que la presencia de un hombre en la vida de cualquier mujer era indispensable si no querías terminar en un lugar similar al de aquellas desdichadas.

Hinata iba sumida en sus pensamientos, tratando de ignorar las miradas que le dedicaban los transeúntes de las calles comerciales sabiendo que ella pronto cumpliría 19 y no tenía ningún pretendiente ni mucho menos. Ella trabajaba como costurera en una casa de modas desde hacía muchos años, y a muchas de las mujeres que paseaban por las calles del brazo de sus maridos o persiguiendo a sus hijos pequeños por alguna travesura, les había vendido algún vestido alguna vez, así que su rostro no era desconocido para la mayoría de la gente que la veía pasar.

Ese día, fue su turno de salir a comprar la comida para la semana, tanto para sus compañeras y para sus superiores, quienes las tenían encarceladas dentro de esas paredes, haciéndolas trabajar por muchas horas y su única paga, era la comida que tenían en la mesa, que a decir verdad, era algo escasa, pero para los dueños siempre era abundante. Hinata no se quejaba, a todas las trabajadoras las habían rescatado de las calles, de una vida de peligros y desesperanza.

Ella era la de más antiguo ingreso, los entonces dueños de la casa Asuma y Kurenai la habían acogido a sus 5 años. Ellos no eran ni por asomo como el actual, Kurenai siempre veló por Hinata, la educó, cuidó, la crió como si fuera su propia hija. Asuma no se quedaba atrás, le leía cuentos antes de dormir, jugaba con ella y cuando salían la llevaba a caballito por las calles. Eran muy felices, Hinata no recuerda otro momento de felicidad tan plena como aquella.

Sin embargo, cuando Hinata tenía 11 años, Kurenai se embarazó tras varios intentos pero le causó una condición muy difícil, donde la contaminación le afectaba de sobremanera y el ruido del pueblo se hacía insoportable por las noches, así que para cuidar de su salud y la de su bebé, decidieron trasladarse cerca de la costa, donde el aire era más limpio y el bullicio del pueblo era mucho menor. No tenían la mejor situación económica en ese momento, así que con mucho dolor en su corazón buscaron un orfanato para llevar a Hinata con la esperanza de regresar por ella en cuanto la salud de Kurenai mejorase.

Vendieron el local a un codicioso comerciante llamado Orochimaru y aunque el señor no les diera muy buena espina, necesitaban urgentemente ese dinero, así que aceptaron, incluso les ofreció de cuidar de la niña hasta que ellos volvieran por ella, diciéndoles que la vida en un orfanato es muy dura y que probablemente cuando volvieran no la encontrarían porque quizás la habrían adoptado. Con mucho temor y después de varias amenazas por parte de Asuma, lo dejaron por escrito y se marcharon.

El comerciante no le prestaba mucha atención, contrató a unas mujeres para realizar el trabajo de confección, le proporcionaba comida y la dejaba libre por la casa, entendía que era una niña y que debía descubrir el mundo. No fue hasta la llegada de Kabuto, sobrino del comerciante, que le fue una obligación el trabajar para el negocio y comenzaron sus amenazas con dejarla sin comer si no lo hacía, varias veces durante ese periodo en el que ella estaba aprendiendo a coser y a bordar, fue brutalmente golpeada por ese hombre porque "los errores no pueden existir", el dueño se quedaba al margen, a veces duraba días encerrado en su estudio sin que nadie supiera que hacía.

Después de algunos años, chicas en situaciones de calle comenzaron a llegar a la casa, Hinata fue la encargada de enseñarles a cada una como realizar las tareas necesarias para confeccionar un vestido, desde la elección de las telas hasta el bordado.

-Buenos días, señor Inoichi- Saludó la chica con una sonrisa al dueño de la florería. Desde hacía algunos años, cuando era su turno de salir al pueblo, tomó la costumbre de comprar un pequeño ramo de violetas silvestres para repartirlas entre sus compañeras y alegrar un poco su área de trabajo. Asuma siempre le regalaba a Kurenai y a ella flores que se encontraba por ahí y en los cumpleaños de Kurenai le daba un ramo distinto de flores, el último que le dio antes de irse, fue uno de violetas silvestres, así que ella seguía comprándolas como un recordatorio de que ellos volverían.

Al principio, Kabuto solía castigarla por gastar dinero en algo tan irrelevante e innecesario, pero con el tiempo al darse cuenta de que Hinata se las arreglaba para comprarlas lo dejó pasar

-Vaya, hace algún tiempo que no te veía pequeña- Le sonrió de vuelta, solía llamarla así desde que se había hecho amiga de su hija Ino cuando eran niñas -¿Lo mismo de siempre?-. Se dirigió hacia el estante donde estaban las violetas, pero la chica vaciló.

-En esta ocasión me llevaré unos girasoles- Inoichi se sorprendió, eran de las flores de precio más elevado y dudaba que Orochimaru le hubiera dado permiso de adquirirlas. Hinata se sonrojó un poco. –He ahorrado un poco del dinero que me dan de propinas cuando van a comprar un vestido y... quiero animar un poco a las chicas, Matsuri…- Respiró profundo y continuó –Un noble extranjero se interesó en Matsuri y solicitó su mano al señor Orochimaru, se fue el viernes de la semana pasada y las chicas están algo tristes, así que les quiero ayudar un poco- El hombre se enterneció, pero procedió a realizar el pedido no sin antes notar un deje de tristeza en los ojos de Hinata. Él sabía lo difícil que era ver como sus compañeras se iban de una en una listas para casarse y ella había seguido encerrada sin ninguna señal de que algún pretendiente la deseara por esposa.

-Nunca cambiarás, ¿Verdad? - Al ver el desconcierto de la chica, le sonrió –Siempre tratando de animar a los demás y tú queriendo soportar el dolor de todos.- Le tendió las flores –También siente tu propio dolor de vez en cuando, a veces nos sana el alma y podemos continuar con la vida mucho más ligeros- Hinata le sonrió en agradecimiento y salió de la tienda pensativa, después de haber dejado el pago en las manos de Inoichi.

Salió al bullicio nuevamente, pensando en lo que iba a necesitar de la panadería, era la última parada antes de regresar al trabajo cuando unas chicas pasaron corriendo a su lado casi tirándola al piso, el resto de la población de las calles se dirigían en la misma dirección así que después de recomponerse y plantarse bien en el suelo, emprendió el camino hacia donde todo el mundo se dirigía.

Seguramente no era un juicio ni una ejecución pública, porque de ser así, muchas personas irían hacia el lado contrario y sus sospechas fueron confirmadas al escuchar trompetas viniendo desde la plaza y a lo lejos pudo ver unos destellos dorados en lo que parecía un carruaje.

A la mitad del lugar se encontraba el vocero real, portaba un gran pergamino en sus manos y estaba haciendo un anuncio, a su lado se encontraba un chico no mucho mayor que ella, sus ropas lo destacaban como un integrante de la clase más alta del Reino, pero eso no era lo único que saltaba a la vista, su cabello era tan rubio que parecía hecho de hilos de oro, serenos ojos azules, tres líneas que corrían a lo largo de sus mejillas y una sonrisa tranquila, miraba a la gente congregada a la plaza con orgullo y serenidad, era bastante atractivo a decir verdad. Habían varios hombres a su alrededor vestidos con los trajes de la guardia real mirando hacia el frente, un grupito de chicas que estaba a su lado soltaron risitas y miraban a los guardias tratando de captar sus miradas para coquetearles un poco sin éxito, ellos permanecían impasibles.

-…familia real, se complacen en anunciar el gran baile en honor del aniversario número 20 del príncipe, es por tanto que se les hace una atenta invitación de asistencia a todas las doncellas nobles casaderas, el ya mencionado evento tendrá lugar en el palacio real el día 17 de este mes a partir de las 19 horas.-Anunció el vocero. El chico que se encontraba a su lado hizo una mueca casi imperceptible y le susurró algo al vocero, este se aclaró la garganta y el chico regresó a su postura inicial.-Su Alteza abrirá las puertas del palacio con comida y entretenimiento para el pueblo, siendo así su invitación personal como celebración por su aniversario, las puertas abrirán en la fecha antes mencionada a las 20 horas.- Los murmullos no se hicieron esperar entre la multitud, que abrieran las puertas del palacio era algo inaudito, nunca se había permitido el ingreso de nadie que no tuviera algún título nobiliario o de la misma servidumbre del lugar, el chico rubio se aclaró la garganta cuando el vocero termino su discurso.

-Estaré muy complacido de recibirlos en el palacio- Sonrió haciendo destacar las marcas de nacimiento que estaban sobre sus mejillas, por un momento su mirada se encontró con la de Hinata y él agrandó su sonrisa antes de continuar- Gracias a ustedes, es que este pueblo ha podido crecer y como mi agradecimiento y de mi familia, es que hemos decidido crear este nuevo evento que se repetirá en el resto de los aniversarios de nacimiento que me queden por celebrar en esta vida.- La multitud enloqueció, habían gritos de "Viva el príncipe" o "Viva la familia real", mujeres que comenzaron a comentar que se llevarían sus mejores galas, hombres discutiendo quien iba a conseguir más mujeres en el evento, etcétera, Hinata sólo podía pensar en la enorme carga de trabajo que tendría a partir de ese momento. Suspiró.

El joven se retiró, después de dedicar una reverencia y subir a la carroza que la chica había visto cuando iba llegando a la plaza. Las campanas del templo que se encontraba cerca, comenzaron a sonar anunciándole a Hinata que ya se le había hecho tarde para regresar al trabajo, así que salió como pudo de la muchedumbre y estaba a punto de cruzar la calle hacia la panadería cuando pasó el carruaje real junto a ella y pudo ver más de cerca el perfil del príncipe, parecía molesto por algo, pero sólo él lo sabría.

Dejó ir ese pensamiento y se encaminó a terminar sus compras para llegar a la casa de modas y continuar su trabajo. Iba tan inmersa en sus pensamientos que no notó que un hombre de mirada perlada la observaba a lo lejos. Sonrió para sí mismo cuando la vio entrar a la casa de modas.


Naruto estaba fastidiado, el vocero había dicho la mitad de la información que se debía de comunicar, si no hubiera sido porque se lo recordó e incluso habló ÉL mismo, el mensaje no hubiera llegado jamás. Suspiró, ya hablaría con su padre sobre eso.

Miraba por la ventana del carruaje las calles del pueblo, cómo la gente estaba tan entusiasmada por el evento, sonrío, había sido difícil convencer a su padre de dejarle abrir las puertas para las personas sin título, la idea original era que se mezclaran con ellos y la clase alta, sin embargo su padre no lo consintió pero gracias a su madre, habían logrado un punto medio en el que estuvieron de acuerdo y se acataría de esa forma. De cualquier modo, era la gente que iba a gobernar algún día ¿No?

No le entusiasmaba el baile, había estado en tantos a lo largo de su vida que en realidad ya lo tenían sin cuidado, además que el verdadero motivo de ese evento, era que él eligiera entre todas las mujeres nobles a una para desposarla.

Podrían ponerle a todas las doncellas del mundo, pero él sólo tenía ojos para una.


¡Hola a todos!

Como el título lo dice, esta historia se encuentra en edición, es un fic que comencé hace algunos años y por varias razones lo dejé abandonado mucho tiempo, sin embargo estoy en el proceso de reestructurarlo (sin dañar la trama original) y reescribirlo, así que te agradezco por tu paciencia.

Estaré actualizando los capítulos conforme los termine de editar, así que si gustas, puedes mantenerlo en favoritos para cuando lo actualice te lleguen las notificaciones.

Abrazos gigantes :D

Kairovi

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