Amor de verano
Se dice que todos tenemos un amor de verano, puede que no sea una persona sino más bien la idea de enamorarse tan alocadamente y en tan poco tiempo, ese amor que nos acompaña durante toda nuestra vida, que nos deja una huella, aquel que se vuelve imposible de borrar de nuestra mente y corazón.
Cuando era niña le pedía a mi madre que me contara una historia, era tan hermosa que parecía irreal, el cómo dos personas pueden enamorarse en poco tiempo y todo lo que puede suceder solo en unos pocos días, siempre que ella contaba la historia su profundos ojos negros se iluminaban y sus labios escarlata se curveaban hasta formar una sonrisa que duraba todo el relato, esa historia siempre fue mi favorita, no por el contenido de la historia sino porque aquella hermosa mujer que la contaba siempre me mostraba una faceta diferente a la usual, su elegante, seria y fría personalidad que mostraba ante los demás simplemente desaparecía, por esos escasos minutos se transformaba en otra persona. En una amorosa y cariñosa. Incluso en sus facciones se apreciaba un toque de nostalgia.
Definitivamente era mi historia favorita, lo único que encontraba raro pero que en ese tiempo no le daba mucha importancia era que solo me la contaba una vez al año, siempre en la misma fecha, como si eso fuera casi un ritual y no solo un momento para complacer a su pequeña hija.
Después de unos años la curiosidad me invadió, decidí afrontar a mi madre para podar aliviar mi corazón de esa incesante duda que me carcomía desde hace algunos años, sabía que mi familia no era normal, solo éramos mi madre y yo, aunque también estaban sus compañeros que eran como mis tíos, mis abuelos que nunca me visitaban pero siempre en fechas especiales me enviaban hermosos regalos. Un día logre escuchar que ellos no toleraban mirarme por el parecido que tenía con mi padre a quien yo no conocía, pero gracias a eso descubrí que me parecía demasiado él, aunque pensándolo es algo lógico, no solo mi cabello era diferente al de mi madre también lo eran mis ojos, fui tan feliz al saber algo de quien era responsable de mi existencia pero después llegó el momento tan esperado, la primera manifestación de mi particularidad, yo había heredado la particularidad de ese hombre y ahora debía controlarla sin nadie que me apoyara. Ver la preocupación en el rostro de mi madre fue lo último que recuerdo de ese día.
Después de ese día mi estancia en hospitales y doctores en casa solo aumento, debía ser monitoreada diariamente, no podía enojarme, no podía emocionarme, llorar ni alegrarme, yo no debía sentir nada en exceso o eso desencadenaría mi don y al no saberlo manejar podría herirme pero lo peor es que podría lastimar a los que me rodeaban, no lograba entender como algo que puede ser usado para ayudar podía llegar a lastimar a quienes más quería.
Los años pasaron y yo crecía bajo constante vigilancia, sometida a pruebas, experimentos, entrenamientos, análisis, todo lo que hacía era registrado en un expediente, pero solo por un día lograba estar sola sin estar bajo el lente de una cámara ni con personas a mi alrededor, era el momento en el que se revisaba toda la datos que se recabaron y se le informaba a mi madre. En ese momento decidí entrar a su habitación, cuando era una niña hice lo mismo y descubrí una pequeña caja que guardaba en uno de sus muebles, sin perder tiempo entre, busque en el mismo sitio en el que hace años tomando la misma caja de madera solo pude encontrar fotografías, en ellas se apreciaba una joven de largo cabello negro, ojos negros y figura envidiable lo que llamo mi atención fue el lugar en el que se encontraban y como resaltaban dos letras en el fondo, después de eso encontré más de lo mismo, al final de todo encontré un relicario, no era algo extravagante aun así sabía que mi madre nunca ha usado una joya con ese color.
Continúe con mi búsqueda por toda la habitación ordenando todo cuando terminaba de buscar, encontré la caja de seguridad me fue difícil e intente con todo lo que conocía, mi nacimiento, el suyo, el de mis abuelos, hasta que se me ocurrió intentar con la fecha en la que me contaba esa historia cuando era pequeña, sorprendentemente funciono, al abrir la caja de seguridad solo encontré documentos, abrí todas las carpetas pero no entendía muchas de las cosas algunas eran cartas de mis abuelos, otras era fotos, hasta que encontré mi acta de nacimiento busque inmediatamente el nombre de quien era mi padre y este se encontraba borrado, quería gritar de frustración toda esa búsqueda no había servido de nada. Al guardar todo tome una carpeta solo por curiosidad, unas pocas palabras logre entender pero pude ver un nombre con una hermosa caligrafía que pertenecía a mi madre, tome el archivo para llevar a mi habitación.
Ojala nunca lo hubiera hecho.
Unas horas después, en todos los noticieros se trasmitía la misma historia.
-¿Estas segura de hacer esto?-
-Viste lo que sucedió, ella se parece demasiado a ese hombre.-
-Aun así, ella es tu hija no es justo que pague por tu elección.-
El manto oscuro que cubría toda la ciudad que era acompañado por miles de estrellas que a su vez resaltaban la belleza de la luna que era contemplada por una mujer de esbelto cuerpo que se encontraba en la terraza de uno de los múltiples edificio que se encontraban en el centro de la ciudad, parecía absorta en el paisaje que se alzaba frente a ella.
La mujer de llamativos ojos dejaba salir un suspiro de sus labios como si el peso y la pena que se acumulaba a lo largo de los años pudiera desaparecer con esa simple acción, otro año más se manifestaba en sus facciones logrando darle ese toque sensual y femenino propio de la edad.
-¿Qué es lo que haces?-
-Observo.-
-¿Así es cómo quieres pasar tus ultimas horas en el país?-
-Existen peores formas- al decir esto se giró para encontrarse con la figura del hombre que la acompañaba, su cabello rubio destacaba con la poca luz que lograba colarse en la habitación al igual que su gran estatura, este se encontraba vistiéndose después de levantarse de la cama que fue testigo de su primera y última noche juntos.-Volaras a Japón en la mañana, sería mejor que te fueras.-
-La misión termino y debo volver a mi Agencia, también tengo algunos pasantes a los cuales debo enseñar.- El hombre de cabello rubio termino de vestiré para acercarse hasta donde estaba su acompañante para quedar frente a ella mientras la observaba esperando alguna respuesta de su parte que nunca llego.-Lo buscaras-
-No deberías preguntar si no quieres saber la respuesta o aun pero si ya la sabes.-
-No era una pregunta.-
-Nos vemos, Taishiro.-
-Existe una razón por la cual tu madre no permaneció en Japón, ¿no crees que ir y remover viejas heridas del pasado es lo peor que puedes hacer?.-
-Puede que su historia en Japón acabara pero la mía, está a punto de comenzar.- Y sin más la silueta se desvanecía en el interior de las sobras dejando atrás lo que pudo haber sido el comienzo de algo para lograr encontrar lo que para ella sería el inicio de algo que podría poner fin a su agonía.
