—Ahora entiendo que el azul no es el color de la confusión, ahora es el color de la esperanza. Sí, eso es—dijo satisfecho Malcom desprendiendo la mirada del papel.

—Oye, las partes que entendí son fabulosas en verdad —dijo Ira mirando a Malcom.

—Genial. Mira, ya que tenemos todas las ideas ahora hay que escribirlo con palabras que tu usarías—dijo Malcom entregando el texto a Ira.

El deportista apenas miró la hoja amarilla que tenía el escrito y sin previo aviso plantó sus labios en los labios del chico genio.

—Gracias Malcom—dijo Ira rompiendo el beso y arancando la hoja donde estaba el texto—, los de más pensaran que soy un genio.

Malcom se quedó petrificado ante aquel acto inesperado. Mientras el deportista se dirigía a la salida de la habitación.

—Definitivamente el azul es mi color favorito —dijo Ira cruzando el cumbral con el texto en una mano. Como si aquel beso no significara nada.