| Por favor no leer si eres sensible hacia el uso de las armas blancas |
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La confianza no es algo que se invoca, si no que se construye.
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― Estás demasiado tensa, recuerda que debes descansar. Es difícil pero trata de relajarte. Tienes muchos puntos de chakra sin flujo.
― Deja de utilizar tu Byakugan conmigo, maldito pervertido.
Neji vio perfectamente como volaba una manta echa bola directamente hacia su cara, pero prefirió no esquivarlo, hacerlo significaba enfadar más a Tenten. En parte sabía que ella solo le decía pervertido en una especie de broma, desde los inicios del equipo de Guy ella ya había quedado rendida en que en algún momento Neji la vería desnuda, y que mejor que fuese en sus términos que en unos que no pudiese controlar.
Pese a que todos los shinobis están conscientes de que tienen que tener extrema confianza con sus compañeros, las habilidades de Neji hacían que para Tenten el proceso de confianza tuviera que ser más abrupto.
El día en el que ella se armó de valor para despertar al chico en media noche, en las profundidades del bosque, durante una misión larga y exhausta no fue fácil, ni para ella ni para él. Convenciendo al Hyuga de que la acompañara al río, retiró su ropa frente a él y le explicó aquello que para ella había sido un tema de desvelos. No era de extrañarse que el joven e inexperto chico tratara de alejar la mirada de su compañera, aunque finalmente -y sin tener que insistir demasiado- Tenten logró que la mirara hasta que ella creyó era suficiente para saber que todo lo que pudiera ver de su cuerpo ya había sido visto.
Lo que no sabía era lo que aquella táctica desencadenaría.
― Sabes que solo estoy viendo el flujo de tu chakra, no necesitaría mi Byakugan si quisiera mirar debajo de tu uniforme.
La reciente seguridad y sinceridad que había estado desarrollando el Hyuga lograban sonrojar a la Kunoichi de sobremanera. Sobre todo al saber que tenía razón.
Un estruendo relativamente cercano había alertado a ambos.
― ¿Qué fue eso?, deberíamos ir a ayudar.
― Relájate, en nuestro estado estorbaríamos más de lo que pudiéramos ayudar. Es mejor que descanses para seguir en la lucha con más energía y enfocada. Acércate, desharé esos pequeños nudos.
Aún con su uniforme puesto Tenten se acercó a Neji, sabía que él tenía razón así que prefirió no ahondar en el tema. Escuchar los ruidos de la guerra en el exterior del campamento le ponía incluso más tensa.
Sin levantarse de la pequeña camilla el Hyuga dio pequeños toquecitos apenas perceptibles a través de todo el cuerpo de Tenten.
Ya podía sentir como tenía más energía y como se aligeraba más su cuerpo con cada toque.
― Da vuelta.
Sin rechistar ni un momento, inmediatamente dio media vuelta para quedar de espaldas al chico, y una vez más sentía como con solo las yemas de los dedos del Hyuga su cuerpo ya respondía de manera inevitable.
Cada músculo se sentía revitalizar con el toque del chico, aquella pesadez que sentía sobre sus hombros había dejado de existir.
― ¿Mejor?
― Es como si hubiese dormido 18 horas. ―dijo alegremente la chica― Gracias.
― Sigo viendo algunos nudos, pero necesito tenerte más cerca.
― ¿Más cerca?
Los hábiles dedos de Neji ya estaban desabotonando los pantalones del uniforme de Tenten, incluso ya había bajado el cierre. Tranquilamente comenzó dando unos pequeños toques en el vientre de la chica.
Poco a poco el calor iba recorriendo el cuerpo de la Kunoichi, haciendo que ella misma comenzara a quitarse el pesado chaleco dejándolo caer sin importancia.
Sin siquiera darse cuenta, sus pantalones junto con sus preciadas armas yacían en el suelo de la pequeña tienda de campaña. Parada sobre su ropa, solo con su camisa y sus pequeñas bragas de algodón no lograba que la sangre le subiera a la cabeza, no pensaba en el riesgo de ser descubierta semidesnuda frente a su compañero, en cambio, su sangre estaba siendo acumulada en sus genitales, sintiendo el singular palpitar que era común cuando las cosas se ponían más íntimas entre su compañero y ella.
A través de la tela de su blusa podía sentir cada costura, cada cierre y cada botón del chaleco del ojiperla, su cintura estaba siendo rodeada por las piernas de su compañero.
― Más cerca ― la voz grave y el ligero calor en su cuello casi derriten a la kunoichi.
― Tal vez estaríamos más cerca si estuvieras menos vestido.
― O quizá eres tú la que sigue muy vestida, pero eso se puede arreglar. Sé una buena chica y préstame uno de tus kunai.
Tenten levantó una ceja a pesar de que estaba a espaldas del chico, él no solía ser así, sin embargo, se sentía bien liberarse un momento de sus pensamientos y dejar que él le diese órdenes.
― ¿Te refieres a este? ―dijo con su voz más inocente mientras se inclinaba delante de ella dejando una agradable vista de su ropa interior.
Neji trataba no sonreír, lo cual resultó en una media sonrisa apenas perceptible, quizá para cualquier persona pasaría desapercibido pero no para ella.
― Gracias ―el chico tomó el arma con delicadeza― ahora sigue siendo una buena chica y no te muevas.
Tal como él mandó, Tenten miró hacia el frente y se tensó en anticipación, cualquier cosa que pudiese intentar su compañero no le preocupaba, confiaba plenamente en él y él en ella. Una confianza mutua de que jamás se lastimarían, además de la confianza que tenían sobre sus habilidades.
El contacto del filo helado sobre su cuello casi la sobresaltaba.
― Recuerda, no te muevas.
― Sí. señor. ―Esta vez la sonrisa se dejó ve en el rostro del Hyuga, Tenten estaba siendo demasiado complaciente, y aunque le gustaba eso, estaba consiente que se originaba en un sobrecargo de sensaciones, sentimientos y adrenalina. Él se encargaría de llevarse todas esas cargas.
Neji continuó bajando el kunai hacia la tela oscura, no necesitaba mucha fuerza para rasgarlo, solamente precisión. Lentamente bajó el filo siguiendo la curvatura de la columna, llevándose a su paso el sostén deportivo que la chica llevaba debajo. Podía notar que la piel suave que estaba siendo expuesta se erizaba, y siguió su camino con cuidado hasta terminar de romper la camisa.
Llegó hasta la suave tela de las bragas de su compañera, de la misma manera, e incluso con más concentración dibujó una línea sobre los glúteos de la chica hasta que la tela cayó acompañando el resto del uniforme en el piso.
― Muy bien, ahora tendré que ir comando.
― Casi suenas disgustada, y aunque así fuera yo sé que siempre cargas un pergamino con un cambio. ―Pasando delicadamente las yemas de sus dedos por los hombros de la chica hasta el comienzo de sus hombros, ayudó a retirar las mangas de lo que quedaba de la camisa.
Ya que estaba completamente desnuda, abrazó a la kunoichi y la atrajo aún más hacia él.
― Ven ―no necesitó mucho para subirla junto a él a la orilla de la camilla. Enredó sus piernas con las de ella y abrió, dejando muy expuesta a la chica.
― Neji... cualquiera puede entrar.
― Pueden entrar, pero te aseguro que no van a interrumpir. ¿Quieres parar? Por favor dime el color.
Las mejillas le ardían y parecía que su voz se escondía, pero Tenten se las arregló para decir:
― Verde.
Neji besó el costado de su cuello mientras con sus manos rodeaba su cuerpo, su mano derecha bajando hacia el centro mientras mantenía el agarre de las piernas.
La erección le dolía un poco, tener la espalda desnuda de Tenten apretándola solo hacía la sensación más fuerte, pero a la vez era placentero, sobre todo cuando la chica curvaba su espalda cada que tocaba un punto sensible de su cuerpo.
― ¿Te gusta cuando agrego un dedo? ―preguntó aunque la reacción ante la invasión lo decía por sí solo― añadiré uno más si no me respondes.
― S-Sí señor, aunque quizá no debería responder entonces.
― Buena chica, lo estás tomando muy bien ―contestó al tiempo que arremetía con su mano izquierda mientras la otra la tenía ocupada jugando alrededor del clítoris, jugando con el placer de Tenten.
― Por favor, ya estoy cerca ―Neji continuó con su ritmo sin parar, sintiendo las pequeñas y no tan pequeñas convulsiones anticipándose a ellas para no mover la posición en la que sus dedos jugaban, manteniendo las piernas de la chica inmóviles hasta que sintió a través de sus dedos como llegaba al clímax.
Tenten volteó hacía él para besarlo y tratar de no hacer demasiado ruido con sus gemidos.
Poco a poco Neji fue soltando su agarre, inclinando a Tenten para que se recostara sobre la camilla, no sin antes asegurarse de que ella viese como limpiaba con su boca el remanente del placer en sus dedos.
Tomó lo que quedaba del uniforme de la chica y la ayudó a vestirse. Al final sí tendría que andar comando por el momento, su prioridad por el momento era que Tenten durmiera.
Se recostó a un lado de ella y la abrazó.
Sintiendo como la erección del chico palpitaba atrás de ella, buscó con sus manos liberarlo, sin embargo sus planes fueron frustrados por el agarre del chico.
―Shh... descansa un poco, lo necesitas.
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Nota: mucho tiempo perdida, lo siento, pero al fin hoy sentí la necesidad de escribir un poco y no quise desaprovechar, jamás había escrito sobre un nejiten, gracias por sugerirlo. :)
