Prologo
Un despertador suena a lo lejos el mientras dos gatos se estiran en un tejado mirando como la luz del sol comienza a colorear el cielo.
-Es increíble como ha pasado el tiempo ¿verdad?- Reflexiona el gato Blanco y su compañera estira el lomo mirando hacia abajo donde un balcón aun está a oscuras
-Ya tiene dieciséis- murmura con calma y regocijo, pero la sonrisa se tambalea en los bordes y su amigo lo nota.
-¿Que sucede Luna?
- ¿Y si en este mundo pacifico nunca las encuentra Artemis? - le pregunta dejando salir la angustia que ha venido arrastrando desde hace ya un par de años.
Artemis se le acerca y le caricia el lomo con el suyo de forma reconfortante.
-Ella ya encontró Mina y las demás están destinadas a encontrarse Luna, estoy seguro que todo saldrá bien. A demás…- vuelve a chocar su hombro de forma juguetona y le giña un ojo- Nosotros renacimos con nuestros recuerdos por algo. No somos completos inútiles. Si hace falta seremos el destino. - Le sonrió confiado pero al contrario de su propósito de subirle el aniño Luna pareció mas desanimada y esquivo sus ojos.
-Hay algo que no te he dicho Artemis- murmuro. Luna escucho como el despertador comenzaba a sonar en la habitación del primer piso y la luz del sol comenzó a entrar por las ventanas de la casa donde las corinas se mecían con la cálida brisa. Pronto seria verano.
- ¿Algo? - inquirió Artemis alejándose un poco para mirarle el rostro. Luna se sentó mas derecha y su cola se movió nerviosa
- ¿Recuerdas cuando esa extraña energía se sintió en los bordes de la vía láctea? Fue cuando los cimientos de Tokio de Cristal estaban naciendo.
Artemis frunció el ceño intentando recordar. Esta era otra vida y a pesar del poder del cristal de plata que los regresaba a la vida con sus recuerdos de vidas pasadas era difícil recordar todo, tanto como sumergirse cada vez más profundo en el océano de sus recuerdos. Aun así, luego de un par de minutos los recuerdos fluyeron con facilidad.
-Lo recuerdo- asintió- Sailor Moon y las chicas habían reconstruido la ciudad y Tokio de Cristal relucía como un diamante nuevo y lleno de esperanza.
Luna azoto su cola
-Fue ahí cuando La nueva reina sintió ese extraño poder acercándose a la tierra.
-Pero nada ocurrió, ni siquiera tuvieron que salir a buscar el origen del poder este solo…
-Desapareció- termino Luna por él y movió la cabeza negando- La verdad es que las cosas no solo desaparecen Artemis.
- ¿Enviaras alguien a investigas Serena?- había preguntado Luna y Serena, ahora la nueva Neo reina Serena, negó con confianza. En estos años la madurez había hecho crecer a su amiga de una forma deslumbrante. Atrás habían quedado los lloriqueos y las dudas. Ella había tomado su lugar de forma impecable.
-Podríamos interferir en lo que ellas están haciendo- le respondió y Luna había respingado.
- ¿"Ellas"? - La reina asintió con cariño y Luna entendió de golpe
-¡Las Starlights!- exclamo y Serena volvió a asentir- ¿pero como sabes que fueron ellas?
-Solo lo siento- murmuro mirando el cielo desde el balcón de su palacio que ahora se bañaba con las luces del atardecer- ¿Quién más vendría desde afuera en silencio para protegernos sino Seiya y las demás?
Luna sintió un pinchazo en el corazón pro las amigas que habían dejado su lado hasta los rincones de la via láctea. Miro a Serena de reojo preocupada. Ella parecía siempre recordar a sus amigos y nunca había manejado bien las despedidas y las distancias. Y Seiya era incluso algo mas…
-Aunque si hubiera sido Seiya no habría sido en silencio- menciono a la ligera tanteando el terreno. Habian pasado ya varios años, pero las personas simplemente no desaparecían desde el corazón de Serena.
Ella sonrió compungida.
-Ciertamente él hubiera necesitado ufanarse un poco ¿verdad?. Talvez ya haya madurado. - soltó una risita y Luna salto para quedar en la cornisa del balcón y mirarla de cerca
-No crees que si hubieran sido ellas habrían venido a…
-No- la interrumpió Serena en un murmullo- Ellos no se acercarían
-¿Por que…?- Serena bajo la mirada hacia su anillo de matrimonio y Luna entendio o. Se quedaron en silencio un segundo y Serena respiro hondo.
-Dejaremos las cosas así por ahora- dijo al fin sonriéndole por última vez a las estrellas y luego miro Luna con picardía- Este será nuestro secreto ¿de acuerdo? - le susurro poniéndose el dedo en los labios y Luna suspiro.
Serena siempre seria Serena.
-Así que fueron ellas- Artemis sonrió al cielo- Increíble que nadie se percatara de ello en ese momento.
Luna encogió un hombro mientras escuchaba el ambiente dentro de la casa animarse.
-Todo era aún muy caótico con el ascenso al trono y la construcción del nuevo Tokio de Cristal. Creo que solo Haruka, Michiru y Setsuna lo sintieron siendo las guardianas de los limites pero Serena les pidió la mismas discreción.
-Ya veo. ¿Pero eso que tiene que ver con tu angustia? - pregunto nuevamente Artemis haciendo que Luna volviera a inquietarse.
-Serena no se quedó tan tranquila desde pues de todo- respondió siguiendo con la parte complicada de la historia- meses más tarde me pidió un consejo…
-El cristal de plata en teoría puede hacerlo Serena, pero no se cuanta de tu energía te llevara hacerlo- respondió Luna en el salón donde se guardaba el cristal, mientras la Reina se para frente a la resplandeciente joya.
- ¿Pero se puede? - insistió y Luna asintió
-Puede mostrarte "cosas" pero no siempre es lo que quieres, es mas lo que necesitas supongo- Ella había visto a la antigua soberana del reino lunar, la Reina Serenity, pedir iluminación y guía al cristal, pero nunca habían adivinado muy bien cómo funcionaba. El cristal era casi un ser viviente y mostraba solo que quería.
-Supongo que es mejor que nada- murmuro la actual poseedora del cristal y Luna corrió hacia el pedestal y salto ágilmente mirándola a los ojos
- ¿Hay algo que quieras decirme, está pasando algo? -Su amiga sonrió y le acaricio la cabeza tranquilizándola.
-Nada de eso, no pasa nada lo juro- deja caer su mano para poner ambas en un puño cerca de su corazón y sus ojos viajaron nuevamente al cristal- Pero hay cosas que… necesito…- Serena suspiro cerrando los ojos-Hay cosas que no se hicieron bien luna, y quisiera…- Luna la miro de reojo
-Es sobre Seiya?- cuestiono y Serena abrió los ojos sin decir nada mirando el cielo. Luna se acercó más buscando sus ojos- Las cosas que ya pasaron no pueden repararse, las decisiones…
-Eso ya lo se Luna- respondió Serena con calma y la miro por fin- No me arrepiento de mis decisiones, ninguna de ellas, pero…-Luna miro los grandes ojos azules repletos de secretos que le rogaban compresión. La que la miraba no era la reina, ni siquiera Sailor Moon,la que la miraba era su amiga.
Asintió sin decir nada mas y se bajo de un salto.
-Debes desear con tu corazón al cristal que te muestre lo que deseas- instruyo alejándose hasta una esquina y Serena asintió. Le sonrió agradecida y volvió su figura hacia el pedestal que sostenía el cristal
Cerro sus ojos y apretó sus manos en su pecho. De pronto una luz comenzó a envolverla hasta que su silueta se fundió con ella hasta que todo fue luz.
- Y que le mostró- inquirió Artemis y Luna escucho como el despertador que comenzaba a sonar debajo de ellos era apagado.
-No me los dijo- respondió acercándose por el tejado hacia el balcón y mirar más de cerca.
-¿No te lo dijo? - cuestiono Artemis inseguro. Luna no era solo una buena consejera de la Reina serena, también era su amiga.
Luna esquivo los ojos inquisidores y se movió inquieta
-Bueno, no me lo dijo en ese entonces. Sino que muchos, muchos años después. Poco antes de la última reunión que tuvieron
-¿Y que fue? - Artemis se movió a su lado y Luna abrió su boca, pero de pronto un grito subió por las escaleras interrumpiéndola
- ¡Serena, despierta!- grito la nueva madre de su amiga en esta vida.
-Ya estoy lista mamá. Bajare en un minuto- respondió la dulce voz de la nueva reencarnación de Serena.
-Aun no me acostumbro a que esta Serena sea de hecho madrugadora- soltó Artemis con una risita y Luna rodo los ojos
-Madrugadora tal vez, pero…
Artemis y Luna miraron como con un estruendo, un enredo de pies, manos y largos cabellos rubios salía disparada desde la habitación hacia el balcón debajo de ellos.
Grandes ojos azules llenos de vergüenza los miro desde el suelo
-Estoy bien- les dijo sonriendo. Se levantó sacudiéndose el uniforme y la corta y negra falda, con su pequeña chaquetilla de verano con botones a un lado, no tardaron en acomodarse pulcramente
Los gatos maullaron y la chica les sonrió con una brillante sonrisa alegre.
-Hola Artemis, hola Luna. Ahí les dejo su comida. - dejo un plato en el suelo que por milagro no se había derramado y les lanzo un beso- Nos vemos en la tarde. Adiós- salió con rapidez de su visión dejando una estela de perfume delicado que parecía nunca abandonarla.
Cuando dejaron de escuchar el traqueteo en la habitación Luna suspiro
-Puede que sea madrugadora y también mejor en la escuela, incluso ha mejorado en deportes un poco, pero su torpeza es algo que parece no poder controlar ni siquiera en esta nueva vida.
Artemis soltó una risita que corto de inmediato cuando una hermosa Joven de cabellos largo y rubio llego a la reja de la casa y lo miro.
-Artemis, deja de venir a la casa de Serena para robarle su comida Luna- el gato blanco maúllo feliz y Serena salió por la puerta
-Buenos días Mina- cerro la puerta y sonrió a los gatos- Deja en paz a Artemis, sabes que lo adoro. Y él y luna no pueden estar separados mucho tiempo- Mina le sonrió a su amiga y la tomo del brazo.
-Si sigues consintiéndolo así se pondrá gordo- le lanzo una malvada mirada y Artemis se sintió indignado- Ya vámonos o llegaremos tarde. Adiós Luna, adiós Artemis.
Las chicas comenzaron a alejarse y Luna pudo escuchar sus risas aun cuando ya no eran visibles.
Eran chicas normales y muy felices. Eso le daba esperanzas a Luna
-¿No estoy Gordo verdad Luna? - Lloriqueo Artemis mirándola con grandes ojos lastimeros.
Luna le sonrió
-Claro que no… aun-Respondió y salto hacia abajo hacia el platón de comida y Artemis lloriqueo más fuerte.
- ¡Es el pelo!
Luna estaba por reírse más fuerte cuando un camión de mudanza llego por la calle y se estaciono en frente a solo una casa de Serena. Un auto brillante y deportivo se estaciono detrás y un chico salió de adentro quitándose los antojos mirando a su alrededor.
Luna y Artemis dejaron caer sus bocas abiertas.
Esta nueava historia estaba quemando mi mente. Vi nuevamente Sailor Moon y parece que cada vez que la veo me enamoro mas de esta pareja aun cuando se que no se podía hacer nada para cambiar la historia, así que en un momento de iluminación dije :"Yo les daré su oportunidad" asi que aquí esta. Espero que las personas que lo lean les guste tanto como a mi me gusto escribirla. Estaré subiendo capítulos tan rápido como pueda.
Besos a las fanaticas de Seiya
