—Harry, no.

—Llevas calentandome las dos horas de pociones. No me hagas esto —suplica el moreno.

Vuelve a tomar los labios de su novio y Draco tiene que luchar para no dejarse llevar en ese beso tan dulce y caliente. Se separa lo justo para poder hablar.

—No pienso hacer absolutamente nada en un baño, Potter.

—¿Nada de nada? —pregunta Harry con voz desesperada, pegando sus caderas a las de Draco.

Malfoy le mira fijamente alzando una ceja. Harry suspira, apretando el agarre en las caderas de Draco. Alza una mano y acaricia su mejilla y cuello para luego dejarla en la nuca. Roza los labios con los de Draco, probando.

—Tenemos clase en 5 minutos, Harry.

—No voy a hacer nada más. Solo quiero besarte.

Draco asiente imperceptiblemente, señal que le indica a Harry que tiene vía libre. Vuelve a unir sus labios con los del rubio. Intenta mantener un beso inocente, sin involucrar nada más que sus labios pero a Draco no parece gustarle porque al poco delinea los labios de Harry con su lengua. El moreno abre la boca por inercia, dándole paso y control. Draco le coge la cara para que no se aleje y Harry no puede hacer otra cosa que pegarse todavía más a su novio, aplastandole contra la puerta. Harry ahoga un gemido contra la boca de Draco, acción que parece devolver un poco de cordura a Malfoy. Se separa con un jadeo y Harry suelta un quejido por la falta de unos labios suaves sobre los suyos. Malfoy conjura un tempus.

—Mierda. Potter, tenemos que irnos a clase ya. Se nos hace tarde.

Harry resopla.

—¿Qué toca? No se si puedo ir ahora a clase —dice llevándose las manos a los pantalones intentando recolocárselos para que no se note tanto la erección.

Draco traga saliva ruidosamente y tarda unos segundos en reaccionar.

—Historia de la magia.

Harry se queja y esconde la cara en el hueco del cuello del rubio, volviendo a rodear su cadera con los brazos. Inspira, llenándose del aroma de Draco.

—Podemos pedirle los apuntes a Hermione —murmura haciéndole cosquillas a Malfoy.

—¿Qué propones? —no ve la media sonrisa de Draco pero la siente en su voz.

Pretende una inocencia que Harry sabe que si lo mira a los ojos se caería a pedazos. También sabe que si lo mira a los ojos no serían capaces de salir de ese baño.

—Mi habitación —contesta rápidamente. —O la tuya, o la Sala de los Menesteres. Torre de Astronomía. Frente al Lago Negro. Me da igual mientras sea contigo —alterna los besos con las palabras.

Draco frota sus caderas contra Harry cuando este besa ese punto en su cuello que deja sus piernas como gelatina.

—A mi habitación. Vamos. Ahora no hay nadie —jadea Draco.

A Harry le cuesta unos segundos separarse, alejarse de ese calor y olor que tanto le gustan.

Antes de que salga por la puerta Draco le para y le recoloca y abrocha la túnica. Harry se derrite de la ternura y no puede evitar darle un pequeño beso en los labios.

—No te emociones, es para que no se vea esa varita tan apetecible. No quiero arrastradas detrás tuya. Lo mio no se toca —le agarra del brazo con esa posesividad que solo muestra en privado y a Harry le pone a mil.

—Vamos. Ahora —le sale un tono urgente y duro al que Draco está poco acostumbrado.

Harry no suele ordenar, para eso está Malfoy.

El rubio le da una mirada altiva y burlona, un claro "tu no me mandas" que ambos saben que es solo fachada. Draco tira del brazo de Harry, haciendo que se choque con su pecho y lo besa de forma salvaje. Se separa bruscamente y le arrastra hasta las mazmorras, lanzando miradas heladas contra los que se cruzan en su camino. En cuanto entran a la habitación, Draco cierra la puerta y echa varios hechizos. Harry vuelve a encerrar el cuerpo del rubio entre el suyo y la puerta, demandando un beso húmedo y caliente. Draco sonríe dentro del beso, esa sonrisa ladeada que cuando no pueden estar juntos le da ganas de partirle la boca a besos. Y eso le dice a Harry que por mucho que quiera, él no va a llevar la voz cantante esa vez. En cuanto se separan un poco para coger aire, Draco le coge con fuerza por la cintura y le pega contra la puerta, donde antes estaba él. Mete una pierna entre las de Harry a la vez que coge su rostro, quitándole todas las ganas y posibilidades de moverse de ahí. Draco le besa profundo desde el principio, exigiendo todo de Harry. Este siente en su espalda y manos el cosquilleo de la magia del rubio. Gime dentro de su boca, demasiado lleno de él. Draco entreabre los ojos y tira de Harry hasta empujarlo sobre su cama. El moreno jadea al verse rodeado por ese olor tan característico que le vuelve loco. Malfoy se relame pensando en que hacerle. A lo mejor le da un buen uso a la corbata. Gatea sobre su cuerpo hasta quedar sentado sobre sus caderas. Mete las manos por dentro de la camisa, acariciando con las yemas de los dedos el vientre y el estómago. Va soltando uno a uno los botones de la camisa, siempre rozando esa piel caliente. Harry lleva sus manos a los muslos de Draco, haciendo pequeños círculos con los dedos subiendo y bajando las manos desde las rodillas hasta el culo, haciendo especial hincapié ahí. El rubio se inclina sobre Harry cuando ya tiene toda la camisa abierta para atrapar con sus labios uno de los pezones y darle pequeños lametones y mordidas. Harry se remueve con un gemido en los labios y se empuja contra Draco, generando fricción a través de la ropa. Este alza la cabeza y le besa, justo para ahogar un gemido en su boca. Se entretienen explorando la boca del otro. Una boca que se saben de memoria. Harry mete las manos debajo de la camisa de Draco, acariciando la piel que está cerca de la cinturilla del pantalón. Draco desata la corbata roja y dorada y la anuda alrededor de sus muñecas y a la cabecera. Harry da un tirón con cara de sorpresa pero enseguida se transforma en una sonrisa pícara y se relame los labios. No es la primera vez que lo hacen y Merlín sabe que esos encuentros han sido salvajemente placenteros. Draco le quita los pantalones acariciando sus piernas suavemente, admirándolas. Le saca los zapatos y los tira hacia atrás, con ansia, sin mirar donde caen. Termina de deslizar los pantalones por los tobillos y los pies de Harry. Sube a penas tocando su piel con las yemas, haciendo que el moreno se estremezca.

—No me parece justo que sigas vestido —comenta Harry intentando sonar casual.

Draco esboza una sonrisa que podría denominarse malvada y Harry sabe que el rubio le va a hacer sufrir. Malfoy se queda sentado sobre sus caderas, perfectamente encajado, con el culo sobre la erección de Harry. Se mueve ligeramente, creando una fricción demasiado suave pero igualmente adictiva. Empieza a desabotonar su camisa lentamente, botón a botón, haciendo agonizar a su pareja con cada porción de pálida piel descubierta. Aún más lento se desabrocha el pantalón después de haberse deshecho de la camisa. Harry mueve las caderas, a una caricia de empezar a suplicarle a Draco. Se frota contra él, insistente. Malfoy le deja disfrutar del roce unos segundos y luego se levanta. Harry deja salir un gemido lastimero hasta que ve que Draco se está quitando los pantalones. Se le agua la boca al ver que está completamente duro contra sus calzoncillos. Draco se quita la corbata, que había dejado colgada de su cuello y se la coloca al moreno tapando los ojos. Se termina de desnudar y al poco Harry siente como la cama se hunde cerca de el. Se coloca entre sus piernas, obligándole a separarlas al inclinarse Draco sobre su cuello y pecho. Besa la zona de la mandíbula, el lóbulo de la oreja y justo detrás de esta hace un pequeño chupetón que hace a Harry gemir y temblar de placer.

—No me hagas rogarte, Draco —jadea.

—Me gusta cuando lo haces —susurra sobre sus labios.

Le besa lento y acaricia toda la piel que pilla cerca. Harry ahoga pequeños gemidos en la boca de Draco, haciendo que a duras penas pueda contenerse y no ir más rápido. Harry se retuerce buscando más contacto. Draco baja con besos por todo el pecho, deteniéndose en los pezones y el ombligo. Harry levanta las piernas y rodea la cintura del rubio, apresándole contra él. Este continua con lo que estaba, ahora con una sonrisa torcida.

—Draco —jadea de nuevo.

Malfoy aprovecha y lleva una de las manos al culo de Harry, bajando el boxer justo lo necesario para tener acceso a la piel. Acaricia y amasa su culo, realmente le encanta el tacto que tiene. Realmente le encanta todo Harry.

Levanta la vista y ve que se esta mordiendo el labio hasta casi hacerlo sangrar. Lleva una mano ahí para separar los labios y que deje de maltratar la pobre piel. Harry abre la boca y lame los dedos, dejando que los suspiros que salen de su boca se enreden con ellos.

—No te muerdas los labios, me gusta escucharte.

Saca los dedos de la boca y los lleva a la entrada de Harry. Este se tensa y en un segundo ha levantado sus caderas hasta casi pegarlas contra el estómago de Draco. En ningún momento desenreda sus piernas de la cintura del otro chico.

—Me tocaba a mí —se queja con un puchero.

Draco nota que va aflojando el agarre con cada caricia que le prodiga. Vuelve a acercar la mano y se mantiene haciendo pequeños círculos justo donde acaba la espalda.

—Me has hecho saltarme Historia, es el pago —murmura Draco un poco burlón.

Harry le saca la lengua, frunciendo los labios. Draco atrapa la lengua entre los suyos y succiona. El moreno gime y abre la boca dejándole hacer lo que quiera. Por Merlín , como le gusta cuando le hace eso. Draco se separa unos segundos después, cuando Harry se remueve para que continue tocandole.

—De verdad que me apetece sentirte a mi alrededor —la voz de Draco es tan suave que Harry siente que se derrite.

Es tan tierno y cariñoso, tan diferente, cuando están ellos dos solos… Y Harry ama cada parte de él.

Como respuesta, Harry levanta las caderas para frotarse contra Draco. El rubio jadea y le besa bruscamente. Siente la vibración del gemido de Harry en la boca. Se separa medio segundo, justo para conjurar un hechizo lubricante, no siendo capaz de dejar los labios de Harry mucho rato. Introduce lentamente un dedo. Harry jadea y Draco se separa un poco. Ambos tienen los labios hinchados, rojos y húmedos. La corbata de Slythrin contrasta fuertemente con el sonrojo que cubre todo el rostro, cuello y hombros de Harry.

—Harry —le llama. —Respira —le observa atento mientras el chico recobra el aire.

Vuelve a sus labios y deja unos besos suaves. En seguida pasa por su mandíbula hasta el cuello, acariciándolo con los labios y los dientes. Harry tironea de su corbata y aprieta los labios, intentando desesperadamente no gemir demasiado alto. Mueve las caderas, acercándose a la mano de Draco. Necesitando más contacto, necesitando algo más grande, algo más.

—Draco —gimotea, —puedes meter otro dedo… No, puedes meter dos dedos más. Te quiero dentro —jadea, —te necesito dentro.

—Estas diciendo palabras muy audaces para acabar de empezar a dilatarte —el rubio tiene que inspirar hondo para que su parte racional siga teniendo el control de su cuerpo.

—Pues usa un hechizo dilatador, sé por experiencia que te sabes varios. O mejor —Harry sonríe con un poco de malicia marca Malfoy que se le ha pegado de su novio, —métela directamente.

—Me matas con esa vena Gryffindor que te sale, un día te voy a acabar haciendo daño —aprovecha ese momento que Harry está un poco distraído para meter otro dedo.

Le gusta hacer esas cosas que al moreno le dan placer cuando este no se las espera, porque ocurre el espectáculo que se está desarrollando ante sus ojos ahora mismo. Harry se retuerce y jadea, con la cara roja hasta los hombros y un hilillo de saliva resbalando desde sus labios. Su cuerpo se debate entre estar relajado por la confianza y el placer y en tensión por ese mismo placer, luchando por no correrse. Su polla siempre se endurece más y gotea, pidiendo a gritos una atención que nunca le da ninguno de los dos. Abre todavía más las piernas totalmente dispuesto a lo que sea que Draco vaya a hacerle. Y ese, para él, es el punto de no retorno. Casi ni necesita un hechizo lubricante, pero lo conjura igualmente. No es la primera vez que lo prepara tan poco pero aun así teme hacerle daño. Aunque eso no lo admitiría ni bajo veritaserum. Saca los dedos y antes de que Harry tenga tiempo de quejarse, o pensar siquiera en prepararse, mete el glande dentro de él. Jadea ante ese calor apretado que le envuelve. Siempre piensa que no va a encontrar nada más adictivo que eso. Que hacer el amor con Harry en general. Tampoco es como que lo esté buscando. La mete entera sin parar en ningún momento. Harry se tensa, pero el gesto que tiene en los labios y los jadeos y suspiros que suelta le dicen al rubio que no hay ni una pizca de dolor. Y en el caso de que la hubiera que la está disfrutando mucho. Draco se recoloca, moviéndose lo justo para dar en su punto a Harry. Este se tensa arqueandose sobre la cama. Y Draco tiene el placer de ver como se corre tan duro que llega a manchar la corbata verde y plata que lleva sobre los ojos. Harry traga, todavía temblando después de ese arrollador orgasmo.

—Lo siento —susurra por debajo de un suspiro, un poco avergonzado, —quería aguantar y corrernos juntos pero…

—Esta bien, estabas muy caliente y te he tentado mucho. No me voy a mover hasta que te recompongas un poco.

Harry gira la cabeza intentando ocultarse tras su brazo y ahí susurra:

—En realidad… se siente muy bien cuando comienzas a moverte justo después de correrme. Se siente como si fuera a perder la cabeza. Hace que mi mente se ponga en blanco y solo pueda pensar en ti y eso me gusta.

Draco casi se pierde el suave murmullo. Cuando termina de procesar las palabras de Harry se le escapa un jadeo y con un gemido suelta un "Me vuelves loco". Empieza a moverse lento y en seguida el moreno se acopla a sus arremetidas. No pasa mucho hasta que Harry le pide con todo su cuerpo que acelere el ritmo. Draco coge una de las piernas de su pareja y se la lleva al hombro, dejando descansar el muslo sobre este. Se inclina sobre Harry para besarle. Deja salir un largo gemido cuando le siente llegar tan profundo dentro de él. Draco vuelve a tomar la lengua de Harry entre sus labios, chupándola y succionando con gusto. Su pareja se aprieta a su alrededor.

—Si sigues apretando así no voy a durar mucho —jadea.

—Y si tu sigues haciendo todo lo que me gusta yo tampoco.

Estira la mano hasta la corbata roja y dorada y desata las muñecas de Harry. En cuanto se ve libre, este lleva los brazos hasta el cuello del rubio y se aferra a sus hombros. Sentir las uñas de Harry clavándose en su piel hace que se entierre profundo en el moreno, corriéndose con todo lo que tiene. Al calor en su vientre por lo poco que le queda para correrse se le suma la cálida humedad que ha dejado Draco dentro suya y los erráticos movimientos del rubio y poco le falta para desmayarse del placer. Se corre con un orgasmo tan fuerte o más que el anterior y se queda completamente laxo, sintiendo el cosquilleo de su orgasmo y el de Draco juntos.

Draco le baja la pierna de su hombro y cuando va a salir de su interior Harry le abraza más fuerte.

—Solo un ratito más —murmura.

Draco deja un suave beso sobre los labios y luego le retira con cuidado la corbata de los ojos. Harry los mantiene cerrados y esconde la cara en el hueco del cuello de Draco. Este le acaricia la cabeza y cuando Harry desenreda las piernas de su cadera sale de él, sin dejar ni un segundo de abrazarle.

—Creo que nos hemos saltado la comida —habla bajito sobre su piel. —Si vamos a las cocinas los elfos nos darán algo.

Pero ninguno hace amago de moverse de la cómoda posición en la que se encuentran.

—Creo que podemos esperarnos a la merienda —el susurro de Draco se pierde entre las caricias que se regalan al estar ambos de acuerdo en el comentario.