Marcadas
No sabía que estaba pasando últimamente. Se despertaba transpirada a pesar de que estaban en pleno invierno, temperaturas bajo cero y una capa de nieve de casi metro y medio. Y su casa no era la excepción, porque como tenía calor desde hacía una semana había puesto la calefacción al mínimo. Sus padres habían vuelto tan pocas veces a su casa que ni se habían dado cuenta. Miró la hora y vio que eran las 5 de la mañana, pero ya sabía que no podía dormirse otra vez.
Sus sueños estaban plagados de bosques y el aire golpeando su rostro mientras corría libremente. Temía lo peor y sabía que no iba a poder sacarse de encima esa sensación por mucho tiempo. Por lo menos, hasta dentro de unos días, en los que sería luna llena.
Se preguntó también si ella estaría pasando por lo mismo y se dio cuenta de que si, al ver el mensaje.
"¿Qué rayos, Berry? Tengo calor hace una semana y eres la única con la que puedo hablar de esto. ¿Podrías explicarme?"
¿Qué iba a decirle? Desde ese día en el bosque, lo único que hacía era evitar a toda costa encontrarse con ella.
Volvían de una competencia del coro y todos estaban viendo atentamente a Santana, quien no dejaba de moverse nerviosa en su asiento.
Hacía poco la latina había salido del closet, para estar con Brittany quien decidió quedarse con Artie.
Pero todos, bueno, la mayoría estaban como incómodos ante la presencia de Santana.
Fue por eso, que cuando el colectivo se detuvo a repostar gasolina, todos bajaron y comenzaron a hablar entre ellos. Bueno, menos Santana y Rachel, quien estaba concentrada en un libro, al final del colectivo.
Pero la diva se distrajo cuando vio a Santana levantarse y bajar, y pudo ver su rostro al quedarse cerca del grupo del coro que estaba hablando en secreto entre ellos, menos Brittany y Artie que estaban dentro de la estación de servicio. La vio salir corriendo rumbo al bosque que estaba detrás de la estación y a los demás mirarla sin vergüenza.
"¿Nadie va a ir a buscarla?" preguntó Brittany cuando se enteró lo que había pasado, pero nadie respondió, mientras Rachel pasaba despacio a su lado, camino al último lugar en donde había visto a Santana.
No supo cuanto tiempo estuvo caminando dentro del bosque, llamando a la latina, pero supo que era mucho porque el sol estaba cayendo.
Y escuchó un grito provenir desde más adelante a donde ella estaba, y corrió rápidamente hacia allí.
Después cuando volvieron al colectivo y se puso a pensar, recordó con exactitud lo que había visto, pero en ese momento, lo primero que vio fue a Santana acurrucada contra un árbol y pudo ver que estaba lastimada por la sangre que salía de su pierna, y a un animal rodeándola.
No supo en que momento agarró un palo, ni porque se detuvo al frente del enorme lobo, que mostraba sus colmillos e intentó alejarlo. No supo en que momento el lobo se abalanzó sobre ella, y cayeron los dos hacia un costado y el animal clavó sus colmillos en su hombro, mientras gritaba con todas sus fuerzas y con su mano, la que tenía el palo, golpeaba al lobo.
Lo golpeó tanto que en un momento el palo le comenzó a dar en el hocico, mientras el animal intentaba morder su cuello y ella no sabía como sacárselo de encima. Lo golpeó tanto que el palo le dio en el ojo, una, dos, tres, cuatro veces, hasta que el animal gimió y se alejó corriendo. Por un momento pensó que había vuelto hasta Santana, pero un rápido vistazo a la latina y se dio cuenta de que no.
Se levantó como pudo, aunque el dolor en su hombro era fuerte, y el peso del lobo estaba encima de ella todavía. Como un fantasma.
Caminó hasta Santana, agarrándose con la mano que no estaba lastimada, la herida en el otro hombro y quiso tocarla, pero la latina pareció achicarse aún más.
"¿Puedes caminar?" preguntó agachándose al frente de ella y mirándola a los ojos.
"No creo." dijo Santana con la voz temblando y atreviéndose a mirar su pierna. La había mordido justo arriba de la rodilla.
"¿Quieres apoyarte en mi?" preguntó Rachel. Y Santana solo asintió.
Cuando volvieron a la estación de servicio, el colectivo seguía ahí y todos miraban hacia un lado y hacia el otro.
"Digan lo que digan, no respondas." dijo Rachel. "Hablaré yo"
"¿Por qué?" preguntó Santana
"No quiero que te echen la culpa también por esto" dijo la diva mirando hacia el cielo. "Es luna llena"
"¿Luna llena?" fue lo último que alcanzó a decir Santana antes de que el señor Schuester se acercara y preguntara que había sucedido. Rachel respondió que había seguido a Santana y un lobo la había mordido y ella se entrometió. A pesar de que los demás intentaron culpar a la latina, ella se mantuvo en silencio.
Cada una tomó un camino distinto cuando llegaron a Lima después de pasar por un hospital a que les vean las heridas.
Desde que había comenzado a sentir el calor en su cuerpo, también había sentido otras cosas, como olores que antes no sentía. Incluso había aprendido a diferenciarlos. Pero estaba concentrada en otras cosas hasta que alguien agarró su brazo y la metió en un armario.
"Berry" dijo Santana apoyándose contra la puerta. "Deja por favor de evitarme"
Sonó triste y desesperada.
"Necesitamos hablar. Necesito que me digas porque me seguiste ese día, porque la luna llena, y porque no puedo dejar de tener calor a pesar de que todos dicen que hace mucho frío ahí fuera."
"Santana..."
"Berry, me has estado evitando casi todo este mes. Y nadie me habla. Y no hablas con nadie. Entonces...¿por qué no podemos hablar entre nosotras? ¿De lo que nos está pasando? ¿De como vamos a enfrentar esto que sea que nos está pasando?"
"Tienes demasiadas preguntas" dijo Rachel sonriendo. "¿Quieres ir esta tarde a mi casa?¿Después del entrenamiento?"
"No vas a hacerme ir y no contestar ¿verdad?"
"No." dijo Rachel
"¿Cómo sé que lo dices en serio?¿Cómo sé que no es una broma?"
"¿Desde cuándo yo te haría una broma, Santana?"
"No lo sé. Pareciera que ahora todos quieren tener la oportunidad de hacerme bromas"
"Pero yo no soy todos, ¿verdad?"
"Pero creo que ahí afuera, eres la que más derecho tiene para hacerme bromas. Para vengarte"
"No soy como todos ellos. Creo que eso quedó establecido hace casi un mes atrás."
"Gracias por eso" dijo Santana saliendo de la puerta para dejar pasar a Rachel.
"De nada. Nos vemos más tarde" dijo la diva saliendo del armario.
En ese viaje, como en los días previos y posteriores, Rachel se mantenía en silencio. Primero porque cuando fue la única en defender a la latina, todos quisieron hundirla a ella también. ¿Qué tenía de malo que fuera homosexual? Después de todo, todos apoyaban a Kurt. Pero por esa misma razón Kurt no estaba más en McKinley.
Y viendo que Finn estaba de nuevo con Quinn y toda la historia que corría detrás de ellos dos, Rachel decidió llamarse al silencio. Ese coro parecía una de esas extrañas telenovelas latinoamericanas que una vez había visto en un canal de televisión. No recordaba como había llegado hasta ese canal, pero desde ese momento se dio cuenta de que el coro se parecía a eso.
Y desde entonces no podía dejar de compararlos con esos dos capítulos y de desear no estar más relacionándose demasiado con ellos.
Pero no le gustaba como trataban a Santana.
Por eso se mantenía alerta cada vez que hacían esos viajes. Por eso la siguió al bosque ese día.
Y por eso, desde entonces, todos le decían que era una idiota. Le preguntaban como se había atrevido ir detrás de Santana ese día. Ella no iba a responder que en realidad, ellos son los idiotas y no era su culpa.
Golpeó la puerta de Rachel, porque no le parecía que lo mejor fuera hacer sonar el timbre, sobre todo cuando vio a la diva en el sillón del living mientras se acercaba a la casa.
"Hola" dijo cuando Rachel le abrió y en silencio la siguió hasta la cocina.
"¿Quieres agua?" preguntó la diva y Santana sacudió la cabeza.
"Quiero hablar, Rachel" dijo Santana.
"Es un gran avance de que me llames por tu nombre"
"Pensé que así iba a llamar más la atención"
"Siento mucho como te tratan en la escuela, Santana"
"¿Cómo puedes sentirlo después de todo lo que te he hecho?"
"No guardo rencores. Además, ¿no recuerdas quienes son mis padres?"
"Oh, si" dijo Santana sonriendo.
Cayeron en un silencio cómodo mientras caminaban al living.
"Pensé que estabas viendo televisión cuando te vi sentada en el sillón"
"Dime, Santana ¿cómo están tus sentidos?"
"Me estoy volviendo loca. Escucho todo, huelo todo, los sabores se intensificaron. ¿Qué rayos nos está pasando?"
"Tengo miedo que lo que imagino sea cierto, pero...¿querrías quedarte estos días conmigo?"
"Guau, Berry. ¿Qué estás pensando y qué me estás proponiendo?"
"Santana..."
"Porque sea lo que sea, no me molestaría. La verdad, eres realmente sexy y ahora eres como la única..."
"Creo que nos mordió un hombre lobo, Santana" dijo Rachel haciendo que la latina se callara la boca.
"Esos no existen"
"No lo sabemos"
"Y en todo caso, deberías dejar de leer cosas raras."
"Santana, por favor...Lo que nos está pasando."
"Quizás el lobo tenía algún tipo de infección extraña, Rachel. Y nos contagió algo"
"Me hice análisis." dijo la diva en un susurro. "Además, te he estado mirando en el entrenamiento de las Cheerios, no te das cuenta hasta que estás bien lejos de las demás porristas, pero corres más rápido. Y de pronto te detienes y te das cuenta."
"¿Me estuviste vigilando?"
"Santana, no es momento en que te concentres en eso."
"Pero me estuviste vigilando. Y me evitaste todo el mes."
"Lo sé. Pero ¿cómo podía explicarte por qué fui detrás tuyo ese día, Santana?"
"Diciéndome el porque, Rachel. ¿Por qué fuiste detrás mío a pesar de que sabías que ellos no te lo iban a perdonar?"
"¿Por qué me insultaste y abusaste de mi todos estos años?"
"Porque soy una perra, sin sentimientos, Rachel"
"Por Dios, tienes sentimientos, no puedes venir a decirme eso ahora."
"Si, los tengo. Pero quizás, eres la hija de algo que estuve ocultando durante un montón de tiempo. Era más fácil unirme a ellos que estar en contra de ellos. Lo siento mucho. Antes de ese día, no puedes entender las noches en que tenía pesadillas, pensando en que en algún momento las bromas en tu contra iban a ir más allá de eso, una simple broma. Incluso antes de que saliera del closet, Rachel. Hace más de un año que tengo esas pesadillas acosándome, y es por eso que a pesar de todo me mantenía presente en cada broma que te hacían, porque quería controlar que nada malo te pasara realmente. Realmente lo siento."
"¿Más de un año?"
"¿Todo lo que dije y te concentras en eso?"
"Si"
"Desde que dijiste que creías en mi"
"Gracias, Santana. Ahora entiendo porque esas bromas no han ido más allá. Es algo que siempre temía."
"No hay porque. Ahora, ¿por qué fuiste detrás de mi ese día?"
"Porque pensé que necesitabas a alguien, así sea que me insultaras y me gritaras, solo quería que sepas que tenías a alguien. Porque a pesar de todo, sigo creyendo en ti, Santana."
"Gracias"
"De nada. Ahora, te dije que me había hecho análisis. No salió nada."
"¿Cuándo te los hiciste?"
"Apenas estuve dos días sintiendo ese calor. No aguantaba más, Santana. Era terrible. Estaba afuera, con esa nieve y todo ese frío y yo estaba transpirando. Pero no salió absolutamente nada. Estamos limpias, las dos. Por eso empecé a buscar y leer. Pero ya esa noche..."
"Ya esa noche habías sospechado algo"
"Si. Era un lobo muy grande."
"Tienes razón. ¿Qué...qué vamos a hacer si es verdad?"
"Por eso quiero que te quedes conmigo. Si no pasa nada y es solo una infección que las dos compartimos, bueno. Pero no quiero que estés sola esa noche. No quiero estar sola esa noche."
"Esta bien. Yo tampoco quiero estar sola." dijo Santana mirando sus manos. "Rachel..."
"¿Si?"
"¿Crees que podemos ser amigas?"
"¿En serio?"
"En serio"
"Me encantaría" dijo la diva sonriendo mientras miraba a la latina.
"Cada día tengo más calor" dijo Santana sacándose las sábanas de encima. Faltaban dos días para la luna llena y hacía cuatro que dormía con la diva. Bueno, intentaban dormir, porque el calor les empezaba de pronto y comenzaban a sudar, moviéndose por toda la casa para tratar de que el aire las enfriara.
"Yo también. Ya no aguanto esto" dijo Rachel levantándose y caminando hacia la puerta.
"¿A dónde vas?"
"Afuera" dijo Rachel y Santana la siguió. No era raro para ellas verse en ropa interior, por el calor y porque eventualmente perdieron las inhibiciones. Demasiado rápido pensaban las dos, pero no les importaba. Muchas veces el calor era más que insoportable.
Rachel desactivó la alarma y salió por la puerta trasera a su patio, tirándose sobre la nieve.
"Ohhh, si. Esto es vida" dijo la diva mientras dejaba que el frío de la nieve y el calor de su cuerpo se equilibraran. "Pruébalo, Santana"
La latina se tiró a su lado, y gimió al sentir la nieve apagando un poco el calor que sentía.
"Espero que no nos enfermemos" dijo Rachel.
"Creo que ya lo estamos" dijo Santana levantándose y ayudando a la diva a hacerlo.
"¿Crees que alguna vez dejaran de mirarnos tan mal en la escuela?"
"No lo creo. Pero, mejor para mi."
"¿Por qué?"
"Ellos se pierden la maravillosa persona que eres, Rachel"
"Y la maravillosa persona que eres tú, Santana"
"Somos las dos maravillosas, entonces" dijo la latina agarrando la mano de la diva y llevándola hacia adentro.
El día de luna llena, las dos estuvieron temblando todo el día. No sabían si iban a convertirse o no en mujeres lobo (término que Santana exigió que comenzaran a usar) pero se sentían nerviosas.
"¿Crees que tendremos una oportunidad para que no nos suceda?" preguntó Santana sentándose al lado de Rachel en el auditorio. "¿Qué todo sea producto de nuestra imaginación?"
"Ojalá que si, Santana" dijo Rachel comenzando a sacudir su pollera.
"¿Qué te pasa?" preguntó la latina mirándola divertida.
"Tengo calor" dijo Rachel.
"Yo también, pero..."
"Tengo mucho calor ahí abajo" dijo Rachel poniéndose colorada.
"Oh..." dijo Santana mirando la entrepierna de la diva, aunque no pudiera ver exactamente que estaba pasando. "Ese es el olor dulce"
"¿Me quieres decir por qué no te está sucediendo?" preguntó Rachel ignorando el último comentario.
"Si me pasa, me pasó. Hace unos minutos para ser más exacta. Solo que..."
"¿Qué? Dime a ver si puedo calmarlo"
"No creo..."
"Por favor"
"Me masturbé, Rachel" dijo Santana y la diva la miró. No estaba segura si lo que veía en los ojos de Rachel era lujuria. Pero como fue rápido, no estuvo segura.
"Espero que esto no nos pase todos los meses" dijo Rachel tratando de cambiar el tema.
"¿Quieres...que te deje sola?" preguntó Santana. No quería dejar a Rachel sola, quería ver como sería la diva en el momento del orgasmo. Quería verla masturbarse al frente de ella, gimiendo de placer, tratando de calmar el calor que existía entre sus piernas. Y que ahora estaba nuevamente volviendo a la latina.
"No, está bien." dijo Rachel. "Puedo aguantar un poco más"
Santana no supo si hizo un buen trabajo evitando mostrar su decepción.
"Voy a buscar agua" dijo levantándose de pronto. Necesitaba salir de ahí, alejarse unos minutos de la diva, antes de tomar en sus manos el asunto de llevarla hacia el placer. "Te traigo una botella" agregó caminando hacia la puerta del costado del escenario. Era la más cercana.
No alcanzó a abrir la puerta que escuchó el gemido y se dio vuelta sorprendida y sabiendo que iba a tener que hacerse cargo de lo que pasaba con ella.
Fue algo que nunca se imaginó, porque superaba cualquier tipo de fantasía que podría haber tenido sobre Rachel Berry.
Sentada en la primer fila del auditorio, Rachel tenía la cabeza hacia atrás y la pollera levantada, mientras una mano se perdía dentro de su ropa interior, y sus caderas se movían lentamente. Santana se acercó al borde del escenario despacio y bajó las escaleras casi de un salto, para sentarse en el piso al frente de Rachel y meter una de sus manos dentro de su ropa interior, mientras miraba la escena que estaba pasando al frente de ella.
Imitó la velocidad de la mano de la diva, y gimió más fuerte de lo que quería en un momento al imaginarse como sería ver lo que estaba pasando sin la ropa interior, en el cuerpo de su amiga.
Rachel la escuchó y enderezó su cabeza abriendo despacio los ojos. No sabía que Santana se había quedado cuando empezó, pero no había podido contenerse apenas ella le dio la espalda. Y ahora estaba al frente de ella, mirándola con placer y haciendo lo mismo que ella.
No supo que fue lo que le nació en su interior, pero se sacó la ropa interior, mostrándole a la latina toda su entrepierna desnuda. Pudo ver como los labios de ella eran humedecidos por su lengua, mientras hacía lo mismo.
No se dijeron absolutamente nada, pero sus gemidos hablaban por ellas. Y mientras sus dedos recorrían sus labios inferiores, jugueteaban con sus clítoris, las dos se miraban a los ojos. Fue casi imperceptible el movimiento de sus cabezas, mientras dos de sus propios dedos entraban en ellas, y sus caderas comenzaban a moverse rápidamente.
Las dos intentaron mantener sus gemidos al mínimo, pero no podían sacar su mirada de la otra. Era hipnotizador ver dos dedos entrando y saliendo de Rachel, mientras su mano libre jugaba con su clítoris. Santana no creía que alguna vez, hasta ese momento, algo la hubiera puesto tan húmeda, tanto que ya dos dedos no le estaban dando demasiado placer y agregó uno más. Vio como Rachel gemía al ver sus tres dedos entrar y salir de la latina, y la vio morderse los labios. Supo entonces que no era solo un momento causado por el calor de lo que les estaba pasando. Y entonces, Santana decidió hablar, porque necesitaba ver más.
"Abre más las piernas" dijo y Rachel le hizo caso, y la misma latina sintió una corriente cubrir sus dedos que seguían entrando y saliendo de ella, del placer.
Fue en un mismo segundo que el orgasmo las atacó a las dos, y a pesar de que los ojos seguían conectados y sus dedos entrando y saliendo, no escucharon que en vez de gemir habían gruñido. Pero no les importaba, porque para las dos había sido el mejor de los orgasmos hasta ahora.
Santana logró recuperarse más rápido que Rachel, y se acomodó la ropa antes de acercarse a la diva, que seguía gimiendo y bajando del orgasmo.
Cuando Rachel sacó su mano de su interior, Santana agarró la muñeca y la mano de la latina, que había estado dentro de ella, fue hacia los labios de la diva. Poco a poco, mientras Santana acariciaba los pulposos labios de Rachel, fue metiendo esos dedos en su boca. Lo mismo para ella, quien volvió a gemir por sentir el sabor de Rachel.
Cuando consideró que tanto sus dedos como los de la diva estaban limpios, liberó sus bocas y esperó que Rachel se acomodara la ropa.
Salieron del auditorio en silencio y compartieron una mirada más antes de partir en distintas direcciones.
Antes de empezar a pensar que significaba eso para su amistad y olvidarse rápidamente de ese pensamiento, porque sus cuerpos comenzaban a arder.
Alguien las observó salir del auditorio. Por un momento iba a entrar a verlas, quizás ahí tuviera el momento de poder hablar con ellas.
Sabía que ese día tendría que pasar ya que era luna llena. Y las estaba observando desde que se enteró que había sucedido.
Le hubiera gustado que le hubieran contado antes, pero no sabía como acercarse a esas dos chicas tan diferentes, y que ahora estaban unidas por algo que no se imaginaban.
Le llamaba la atención que el último tramo del camino lo estaban pasando juntas. No era algo que generalmente se hacía de a dos. Era algo solitario.
Decidió que sin falta ese día tenía que ver que iban a hacer y ayudarlas en el camino.
Rachel llegó a su casa y miró hacia la entrada de autos. Por suerte sus padres no habían regresado ese día, y no creía que fueran a regresar por unos días más. Tiempo suficiente para que esto sucediera, si es que algo tendría que suceder.
Como Santana justo empezó a estacionar, decidió esperarla y así que entraran las dos juntas.
Lo que había pasado en el auditorio tendría que ser tema para otro momento, porque las dos tenían otra cosa que pensar.
"No pensé que corrías tan rápido" dijo Santana deteniéndose a su lado mientras Rachel abría la puerta. La diva sabía a que se refería. Estaban en medio de una clase del coro, cuando Rachel se levantó de improviso, agarrando sus cosas y corriendo lo más rápido posible hacia la puerta principal del colegio, para subir a su auto y dirigirse a su casa.
"Sentía que me estaba quemando. Y Quinn no dejaba de mirarme. Tenía miedo de que se diera cuenta." dijo Rachel.
"Me diste una excusa para hacer lo mismo" dijo Santana.
"¿Cómo así?"
"Mientras todos estaban tratando de entender que había pasado, hice lo mismo. Pero ya estabas saliendo de la playa de estacionamiento cuando llegué a mi auto"
"¿Qué quieres hacer?" preguntó Rachel mirando la hora. Afuera la noche y lo más importante, la luna, todavía no estaban por aparecer.
"¿Estás bien?" preguntó Santana. Lo preguntaba más que nada por lo que había pasado en el auditorio.
"No" dijo Rachel. "Tengo que confesarte algo" agregó seriamente.
"¿Qué sucede, Rachel?" preguntó Santana preocupada.
"He estado comiendo carne." dijo Rachel avergonzada. "A veces, hasta cruda"
Santana no pudo contenerse y comenzó a reírse a carcajadas, aunque sabía que no iba a tener que durar mucho. Para Rachel su veganismo era muy importante.
"Lo siento. Pensé que ibas a decirme otra cosa" agregó calmando su risa.
"Y he sentido que alguien nos ha estado observando" agregó de pasado, un poco enojada, caminando hacia la cocina.
"Eso es importante. Aunque sé que lo de tu veganismo también, Rachel." dijo la latina corriendo detrás de ella y agarrando su muñeca para detenerla.
Quedaron frente a frente, sus rostros a milímetros de distancia, y mirándose a los ojos. El auditorio pasó por sus ojos y las dos comenzaron a acercarse. Cuando por fin sus labios hicieron contacto y antes de hacer algún movimiento, el timbre de la casa las hizo separar de un salto.
Rachel fue a abrir, pensando en que el calor había vuelto a su cuerpo y no creía que esta vez tuviera que ver con lo de la luna llena. Pero la persona que estaba del otro lado, hizo que rápidamente esos pensamientos se le borraran enseguida.
"Sé lo que está sucediendo contigo y con Santana. Sé que es lo que va a suceder esta noche. Vengo a ofrecer mi ayuda" dijo la persona del otro lado y la diva no podía creer lo que estaba pasando.
"Pase" dijo la latina apareciendo detrás de Rachel. Había reconocido la voz y sabía que la diva se había quedado sorprendida.
Caminaron en dirección a la cocina y Santana y la imprevista visita, se sentaron mientras Rachel abría la ventana.
"¿Tienen calor, verdad?" preguntó la persona y las dos jóvenes asintieron. "A mi me pasó, cuando me transformé la primera vez. Después uno se acostumbra."
"Con razón es tan...efusiva" dijo Rachel recordando que podía hablar.
"Es verdad. Pero además, es difícil ser la única persona que se transforma en lobo en un pueblo como Lima." dijo Sue Sylvester. "Me hubiera gustado enterarme antes de lo que les había sucedido, pero se ve que Schuester ha aprendido a crear una red secreta alrededor de uds. "
"¿Enterarse antes?" preguntó Rachel.
"Si, parece ser que no quisieron andar contando de la pequeña aventura que tuvieron en la última parada del viaje, porque toda la responsabilidad iba a caer sobre él." dijo Sue "Pero, no es algo que me importe en estos momentos."
"¿Cómo se enteró?" preguntó Santana
"Las olí. Comencé a oler los cambios en sus cuerpos. Y me di cuenta que comenzaban a oler casi como yo" explicó Sue. "Así que mantuve un ojo sobre uds. después le pregunté a Schuester si algo había pasado y él me contó. Sacando cuentas tenía que haber sido la última noche de luna llena y uds. estaban de viaje."
"Hemos pasado todos estos días solas, desde que nos comenzó el calor, y ¿recién ahora se nos acerca?" preguntó Santana
"Lamento no haberlo hecho antes. Pero no quería levantar sospechas. Además de que me di cuenta que la parte previa lo estaban haciendo solas y bien." dijo Sue
"¿Qué puede decirnos ahora?" preguntó Rachel. Sonó un poco desesperada, pero quería que el calor se marchara.
"El calor que tienen va a ser una parte común en su cuerpo, pero van a acostumbrarse a llevarlo, sobre todo después de la primera transformación. Ya no van a tener esos ataques de calores imprevistos. Pero tienen que verlo como que dentro de uds. su sangre y sus células están ardiendo, hirviendo, mientras se lleva a cabo la transformación interna." dijo Sue
"¿Fue tutora de alguno más?" preguntó Santana.
"Hace mucho tiempo." dijo Sue. "Pero es raro que pase fuera de cierta comunidad"
"Los nativos" dijo Rachel y la entrenadora la miró.
"Ellos tienen una tradición con respecto a los hombre lobo, y es una decisión propia ser uno o no. Yo estuve un tiempo entrenando con ellos, preparándome." dijo Sue "Por eso estoy hoy aquí. Es luna llena y uds. dos van a sufrir demasiado."
"¿Tan doloroso es?" preguntó Rachel con miedo.
"Solo la primera vez. Después, puedo enseñarles a transformarse cuando quieran" dijo Sue.
Las dos jóvenes asintieron, mientras Sue las seguía mirando atentamente.
"Es raro que estén pasando esto juntas" dijo la entrenadora. "Generalmente, uno no se soporta a si mismo cuando está en el proceso a la transformación, mucho menos a otra persona que esté pasando por lo mismo"
"Debe ser porque nos mordió el mismo lobo" dijo Santana.
"Cuéntenme la historia" pidió Sue y Rachel y Santana comenzaron a hacerlo.
"Vamos al bosque" dijo Sue cuando vio que las luces de la calle comenzaron a encenderse. Había pasado el tiempo escuchando la historia y lo que les había pasado. Pero seguramente iban a tener tiempo de hablarlo después.
"¿A qué?" preguntaron las morenas.
"En cualquier momento la luna va a generar que uds. dos se transformen. Y realmente no creo que a tus padres cuando se les de por regresar encuentren toda la casa destrozada por las patas de un lobo. ¿Cómo vas a explicarlo? Además, ahí dentro vamos a tener menos ojos mirándonos." dijo Sue. "Lo bueno es que tu casa da al bosque"
"En esta zona todas las casas dan al bosque" dijo Rachel.
"Bien, busquen una mochila o algo para llevar una muda de ropa. Esa que tienen puesta seguramente se les va a romper en cuanto se transformen." dijo Sue y las dos jóvenes subieron al primer piso.
Al bajar, Sue las miró y preguntó si estaban listas. Ante la respuesta positiva, las tres mujeres salieron por la puerta trasera de la casa de los Berry, rumbo al bosque.
"Bien" dijo Sue cuando ya habían entrado unos tres kilómetros. "No quiero que se desconozcan cuando se transformen, así que estén siempre una al lado de la otra."
"¿Qué sucede si después de la transformación nos desconocemos?" preguntó Rachel
"Seguramente se van a pelear, pero no creo que lo hagan." dijo Sue mirando al cielo. Al volver la vista a las morenas, pudo ver que ambas se estaban mirando las manos y la luz de la luna comenzaba a aparecer sobre el cuerpo de ellas.
Rachel y Santana se miraban sus manos porque habían empezado a doler y porque parecía que sus dedos comenzaban a estirarse, sus uñas a crecer y poco a poco un nuevo pelaje comenzó a cubrir esas extremidades.
Sus dedos comenzaron a cerrarse y su espalda comenzó a arquearse, mientras sus pies se agrandaban y nuevo pelo crecía ahí.
No recordaban que pasó después, pero Sue si, ya que las estaba observando.
Las pudo ver caer al piso y quedarse en cuatro patas, mientras gritaban de dolor y sus rostros comenzaron a deformarse, y a convertirse en rostro de lobo. Con la trompa y las orejas, apareciendo.
La luna les daba de lleno y Sue pudo ver la diferencia en sus pelajes, mientras Rachel era blanca, completamente blanca, Santana era todo lo opuesto. Pero aún así, ambas solían inclinarse hacia la otra mientras la transformación terminaba.
Cuando por fin eran lobos completos, las dos aullaron a la luna y se miraron, oliéndose mientras se reconocían.
Sue estaba fascinada por el comportamiento de las dos.
"¿Pueden entenderme?" preguntó en su forma humana y los dos lobos la miraron. Las dos tenían los ojos rojos, pero se podía notar quienes eran. "Traten de hablarme"
Los dos lobos inclinaron la cabeza y ladraron. Sue sonrió y decidió que lo mejor era transformarse. Pero tenía que confirmar algo más.
"Necesito que se paren" dijo ya que los lobos estaban sentados. Recordaba su primer transformación, y la primer transformación de muchos otros. Nunca había visto una tan tranquila. Y menos de dos lobos.
Cuando estuvieron las dos apoyadas sobre sus cuatro patas, Sue se acercó despacio, dejando que la olieran y miró con detalle el tamaño.
Eran dos veces más grandes que un lobo normal, eran animales fantásticos, pensó.
"¿Se escuchan entre uds.?" preguntó. "Asientan con sus enormes cabeza" y los dos lobos lo hicieron.
Santana tenía algo colgando entre las piernas y Sue se quedó mirándolo, antes de transformarse.
"¿Me escuchan?" les preguntó ya en su forma de lobo.
"Si" respondió Santana mirando a Sue.
"Yo no me voy a mover, pero necesito que uds. me huelan, así se acostumbran a mi olor." dijo la entrenadora y las dos jóvenes se acercaron a hacer eso.
"¿Qué tienes entre las piernas, Santana?" preguntó Rachel después y la latina, en su forma de lobo por supuesto, intentó mirarse.
"Vamos a discutirlo mañana" dijo Sue, "Ahora vamos a correr" agregó lanzándose con sus cuatro patas a toda velocidad hacia lo profundo del bosque. Seguida por dos jóvenes lobos, quienes corrían lado a lado.
Volvieron hasta el borde de la casa de Rachel cerca de la salida del sol y se transformaron en humanos antes de correr hacia la puerta trasera de la casa de la diva. Sue, quien tenía una muda de ropa se vistió y se despidió. Las iba a volver a ver esa noche, y entonces hablarían.
Rachel y Santana se miraron, nuevamente humanas, y caminaron juntas hasta el cuarto del baño, en donde se metieron desnudas debajo de la ducha.
"Estoy muerta" dijo Santana en su mente.
"Yo también" le respondió Rachel y las dos se miraron, antes de acercarse para quedar abrazadas debajo del chorro de agua.
Santana levantó despacio con su mano el rostro de Rachel, y con suavidad logró depositar sus labios sobre los diva. Besándola simplemente, sin apuro alguno. Saboreando con su lengua cada recodo de la boca de Rachel.
Entraron juntas al colegio, caminando lado a lado, bajo la atenta mirada de Sue quien seguía sorprendida.
¿Habían sido mordidas juntas y eran su otra mitad? Increíble. Tendría que contarle de eso al cacique de la tribu con la que ella había convivido.
Muchos de sus compañeros notaban un cambio en las dos morenas. Incluso algunos comenzaron a huir de su camino durante el día, cuando las veían pasar.
Rachel no se sorprendía, sin embargo esperaba el momento del granizado.
Y el granizado no se hizo esperar.
Karofsky y Azimio caminaron directamente hacia ella, quien venía pensando en algo distinto. Como la sensación que tenía cada vez que pensaba en Santana, o las ganas que había tenido la noche anterior mientras estaba transformada de que la latina se subiera encima de ella y la reclamara.
Quería que Santana la reclamara. Quería reclamar a Santana.
Pero los olió y con eso supo que estaba a punto de recibir el granizado. Y cuando los tuvo en frente, se hizo la distraída. Y cuando el líquido voló en su dirección se movió hacia un costado, rápidamente, haciendo que cayera sobre la persona que venía detrás.
"Ups." dijo al ver que era Quinn Fabray quien estaba caminando detrás de ella, y que Azimio y Karofsky se habían quedado pálidos del miedo.
Mientras tanto, Rachel caminó rápidamente hacia el auditorio.
"Al auditorio, ahora, Santana" dijo mentalmente mientras se le iba ocurriendo algo para hacer, pasando por la oficina de Sue Sylvester para pedirle algo antes.
Santana había pasado la mañana pensando en porque había sido dulce con Rachel esa misma mañana. Y porque desde que se separaron para ir a sus clases, estaba con unas enormes ganas de clavar sus dientes en el cuerpo de la diva, mientras la hacía retorcer de placer debajo de ella, con sus piernas alrededor de ella, y hasta en cuatro patas.
No habían hablado del beso, que duró todo el tiempo que estuvieron debajo del agua. O de las caricias, mientras se lavaban. Tocándose los pechos, mientras se pasaban el jabón, acariciando la entrepierna de la otra bajo la excusa de estar limpiándolo bien.
Tampoco habían hablado del momento en el auditorio del día anterior.
O el porque había nacido esa nueva necesidad de estar con la otra, todo el tiempo. Después de todo, eran amigas hacía unos pocos días.
Pero Santana quería marcar a Rachel. Quería hacerla de ella. Su entrepierna dolía de solo pensar el momento en que Rachel fuera de ella de una vez y para siempre.
Cuando escuchó que Rachel le dijo que vaya hacia el auditorio se preocupó. No era la hora del almuerzo y la diva no solía saltarse clases.
Caminó rápidamente empujando a cualquiera que se le ponía enfrente, y entró por la puerta del costado del escenario.
"Pon el seguro" escuchó que Rachel le decía desde algún lugar detrás del telón. "Las otras están todas trabadas."
Santana hizo lo que le pedía, pensando en que era algo extraño pero no parecía que Rachel estuviera mal.
Cuando estaba por bajar del escenario hacia la fila de butacas, vio una silla en el medio del mismo.
"Siéntate en la silla, Santana" dijo Rachel nuevamente y la latina lo hizo. Quizás Rachel quería hablar con ella de lo que había pasado el día anterior.
Se sentó y esperó, mirando a su alrededor, hasta que una música sensual comenzó a sonar y Rachel apareció desde detrás del telón.
Santana gimió al verla como estaba vestida, acomodándose mejor en la silla, y no sabiendo que hacer con sus manos, las puso en sus muslos.
Rachel tenía un uniforme de las porristas, un talle más chico del que debería, pero que le hacía justicia. Cada músculo de su cuerpo podía notarse en el mismo, y sus pechos, Santana estaba derritiéndose de ganas de tocarlos, cuando los liberara de esa opresión que los hacía estar juntos.
Rachel se mordió los labios ante la extremadamente minuciosa inspección de la latina sobre su cuerpo, y comenzó a acercarse a ella moviendo sus caderas.
Se agachó frente a Santana, y acarició las piernas de la latina, metiendo sus manos debajo de la pollera del uniforme de ella, mientras le dejaba una buena vista de su escote.
Santana se acostó un poco sobre la silla, deseando que Rachel la tocara, pero la diva se giró y se agachó dejando todo su trasero cerca del rostro de Santana.
"¿Me ayudas con el cierre?" preguntó moviendo su trasero y Santana no pudo dejar de emitir un pequeño grito de placer ante la forma en que lo dijo. Con las manos temblorosas, aunque no sabía porque, bajó despacio el cierre de la pollera de la diva y acarició cada glúteo a pesar de que ella no se lo había pedido.
Rachel se sacó la pollera, girando para quedar solo con la parte superior, ya que estaba sin ropa interior, ante lo cual Santana llevo rápidamente una de sus manos a la entrepierna para notar que tan húmeda Rachel Berry estaba.
"No, no, no" dijo Rachel agarrando la mano de Santana que estaba volviendo a su dueña, y encerrando los dedos entre sus labios, para limpiarlos, mientras se sentaba sobre las piernas de Santana. "Antes tienes que ayudarme a sacarme...todo esto" dijo mientras apoyaba la mano de Santana en uno de sus pechos y movía sus caderas buscando fricción con la de la latina.
"Con gusto" dijo Santana quien arrancó, literalmente, la parte superior del uniforme que Rachel tenía puesto y llevó su boca hacia uno de los pechos de la diva. "Dios...no puedo aguantar más sin que me toques, Rachel" dijo Santana levantándose y acostando a Rachel en el piso del escenario, antes de desnudarse rápidamente.
La diva, se arqueó al sentir la desnudez de Santana encima de ella, y llevó una de sus manos hacia el pecho de Santana y la otra hacia la entrepierna.
Santana no sabía porque estaba tan desesperada, pero cuando sintió los dedos de Rachel recorrer su vagina, llevó una de sus manos rápidamente hacia la entrepierna de la diva, y la besó mientras la penetraba de golpe.
No necesitaban juntar humedad, ya que estaban demasiado húmedas ahí abajo como para esperar más.
Las dos se movían rápidamente, embistiendo con fuerza a la otra. Se sentía el movimiento que hacían sus cuerpos sobre las tablas del escenario, mientras Rachel habría más sus piernas, para que Santana tuviera mejor acceso.
"Necesito que me marques" dijo Rachel cuando estaba a punto de llegar al orgasmo, y Santana gruñó de solo pensarlo. "Quiero marcarte" agregó la diva, mientras abría sus dedos dentro de la latina quien en ese momento clavó sus dientes en el cuello de su amante.
Rachel hizo lo mismo mientras sentía como sus dedos eran ahogados y su propio orgasmo atacando su cuerpo.
Sintió más calor que antes mientras los dientes de Santana seguían clavados en su cuello. Sabía que Santana estaba sintiendo lo mismo.
El orgasmo pareció durar horas, pero era a causa de la marca que estaban dejando en la otra. De la sensación de pertenecer.
"Ahora eres mía" dijo Santana mirando sus dientes marcados en el cuello de Rachel y comenzando nuevamente a mover sus dedos dentro de la diva. "Y yo soy tuya" agregó antes de levantarse y hacer girar a Rachel para dejarla apoyada en sus manos y rodillas, sin salir de adentro de ella.
"Soy tuya, Santana" dijo Rachel moviendo sus caderas para que Santana comenzara a moverse dentro de ella.
"Ahora parecemos animales" dijo Santana comenzando a moverse rápidamente dentro de Rachel, con fuerza, mientras llevaba una de sus manos al pecho de la diva para enderezarla y pegar sus torsos.
"Tendrías que hacer esto cuando estemos transformadas" dijo Rachel llevando una de sus manos a la nuca de Santana y girando su rostro para mirarla a los ojos, a pesar de la posición. "Con lo que te sale entre las piernas"
"Oh, Dios, Rachel" dijo Santana antes de comenzar a morder los labios de la diva. Su clítoris estaba siendo estimulado con cada movimiento porque golpeaba directamente contra uno de los glúteos de la diva. "¿Sabes que voy a dejar todo mi líquido en tu trasero?" preguntó mirando a los ojos de la diva y aumentando sus embestidas.
"Mejor, así tengo tu olor sobre mi" dijo Rachel. "Así estoy todavía más marcada." dijo la diva.
"Tócate" dijo Santana apoyando su cabeza en su hombro y viendo como la mano libre de Rachel desaparecía en su entrepierna.
"Santana..." dijo la diva entre gemidos.
"Maldición, Berry" dijo Santana sintiendo que se estaba acercando al orgasmo, moviéndose más erráticamente, mientras trataba de que la diva también llegara al orgasmo. "Más te vale que grites que eres mía, porque si no lo haces, voy a castigarte" dijo aumentando sus embestidas.
Cuando Rachel llegó al orgasmo, gritó que era de Santana y el grito quedó haciendo eco en el enorme auditorio, mientras Santana empapaba todo su trasero con sus líquidos, mientras ella mojaba toda la mano de la latina entre sus piernas.
Santana sacó despacio su mano de Rachel, y la limpió con su lengua antes de abrazar a una muy agitada Rachel y comenzar a besar su cuello.
"¿Estás bien?" preguntó después que ambas respiraciones habían vuelto a la normalidad.
"¿Crees que podemos faltar el resto del día a la escuela y seguir con esto?" preguntó Rachel apoyándose más en Santana.
"Me encantaría, pero no creo que Sue esté muy contenta. Menos cuando se entere de lo que pasó con un uniforme de las Cheerios" dijo Santana, que inconscientemente comenzó a acariciar uno de los pechos de Rachel.
"Entonces deja de hacer eso. Y Sue, como que intuyó para que se lo pedí" dijo Rachel sacando las manos de Santana de su cuerpo y levantándose.
"¿Y te lo dio sin pedirte nada a cambio?" preguntó Santana sorprendida.
"Tienes una nueva Cheerio" dijo Rachel ayudando a la latina a levantarse.
"Entonces ahora los entrenamientos, y el post entrenamiento va a ser entretenido" dijo Santana sonriendo.
Dos meses después, Sue ya les había enseñado todo lo que podía enseñarles.
Las dos morenas ya podían transformarse cuando quisieran.
Sabían que los lobos que mordían a humanos eran lobos sin manada, y por eso ese lobo las había mordido aquella vez.
Pero le había salido mal, porque las dos morenas habían salido alfas, y era por eso, que Santana en forma de lobo tenía un pene.
"¿Podemos hacer el amor cuando estemos transformadas?" preguntó un día Rachel.
"Creo que eso se los va a pedir su cuerpo" dijo Sue
"¿Cómo es eso?" preguntó Santana.
"Como son pareja, transformadas o no, seguramente algún día van a terminar haciéndolo. Pero el día que estén listas para procrear, ese día se van a quedar pegadas después del orgasmo. Y va a ser primitivo. Un animal solo con la idea de tener descendencia. Ese día no las voy a poder detener, ni siquiera ver hasta que esté terminado" dijo Sue.
Las dos morenas se pusieron coloradas.
"Pero...¿cómo sería eso?" preguntó Rachel
"Verán, los lobos son monógamos. Uds. dos son la pareja de la otra. Como resultado y para fundar su descendencia, el lobo que tienen adentro, algún día va a querer dejar su semilla en lo profundo de la otra. Es por eso que el lobo de Santana tiene un pene." dijo Sue
"¿Pero tendré pequeños cachorros?" preguntó Rachel
"No. Tendrán pequeños bebés humanos. Pero deberán ser procreados en luna llena y como lobos." dijo Sue
Fue por eso, que no se sorprendió una noche en que se iba a encontrar con las morenas, y las descubrió copulando transformadas.
Incluso así, las dos aullaban de placer y Sue decidió que lo mejor era mirar para otro lado.
Por suerte no era luna llena.
