Hola, soy una nueva escritora en el fandom y este es mi primer fic (O por lo menos el prologo), en fin no los entretengo más, los dejo con esta pequeña historia que lo disfruten.

Una vez más.

En un lugar remoto de la pequeña isla de Japón, se erige una de las más prestigiosas escuelas del todo el país, exclusiva solo para los hijo y herederos de todo el país, así como para algunos afortunados becados. Las instalaciones son la envidia de propios y extraños, claramente los hombres más poderosos y sus grandes cuentas de banco se encargaban de que sus hijos tuvieran además de grandes comodidades, también, una educación de alto nivel. Aun que claro, ellos no eran ricos solo por ser "amables personas", si no, por que sabían perfectamente que todo tenia un precio y que toda podría ser una inversión.

Aun que en la fachada, aquella institución era perfecta ante los ojos de la sociedad y las personas prácticamente veían a futuros lideres egresados de Blue Moon, sin embargo, en su interior aguardaba un oscuro secreto, los alumnos no estaban ahí solo para ganar conocimiento para el futuro sino que también para ganar: "Prestigio, fama y, sobre todo, poder".

—¡Vamos Nico!—Gritaba fervientemente una chica de cabello violeta, amarrado en dos coletas. Sus cristalinos ojos verdes demostraban el infinito temor por lo que estaba viendo suceder frente a sus ojos.

Y es que en medio de una considerable cantidad de gente (por lo menos las que cabían en un pequeño salón de clases) se estaba llevando acabo una pelea, si es que se le podía llamar así, entre dos chicos. Uno de ellos era el mencionado Nico, con una torpe guardia hecha con los brazos, ya tenía sangre brotando de uno de sus labios que estaba partido e hinchado, parte de su cara estaba inflamada y su ojo izquierdo era algo más bien parecido a una pelota de beisbol, mientras que el otro estaba a nada de quedar cerrado, su cabello negro estaba hecho un desastre y claramente se notaba que estaba más que vació. Por otra parte, el otro chico, de cabello azul y ojos dorados, lucía sereno, relajado, como si un animal estuviera apunto de cazar a su presa.

—Umi-chan, acabaló rápido—Aquella voz era de una chica bastante linda de cabello color gris, ojos parecidos a los del muchacho y una hermosa sonrisa. El chico de cabello azul solo suspiró y con toda la tranquilidad del mundo se acercó a donde estaba su rival.

El otro muchacho seguía en guardia, con la respiración entre cortada y aun que claramente se notaba que sus piernas temblaban sin parar, se mantenía firme esperando a que el otro estuviera cerca, y cuando finalmente lo estuvo, Nico lanzó un golpe con todas las fuerzas que le quedaban, sin embargo, como era de esperarse el de cabello azul lo esquivó con facilidad para poder contestar de la misma manera, con un brutal golpe con el puño derecho gusto en medio de los ojos de su rival. Provocando que este se fuera de espaldas con un basto chorro de sangre escurriendo de su nariz. El golpe del cuerpo contra el frio suelo resonó por las cuatro paredes del aula; la multitud estaba en silencio, aun que este no duró mucho.

—¡Nico!—Grito la chica de ojos verdes, corriendo hasta donde yacía el muchacho inconsciente, tomándolo entre sus brazos, así como muchos otros sujetos que se acercaban para ayudar a Nico.

Mientras que lentamente la chica de cabellos grises y el chico de cabello azul salían de la sala tranquilamente, seguidos por los demás alumnos como un grupo de inchas apoyando a su equipo favorito. Luego de unos instantes, el salón quedó prácticamente vació, solamente tres chicos que sacaban como podían a Nico, mientras que su compañera lo seguía por detrás entre lagrimas; todo esto siendo observado desde la esquina por una chica de cabello rojo, ojos violetas, de finos rasgos y delicada figura, solo que en ese momento su cara estaba completamente palida al mismo tiempo que jugaba con uno de los mechones de su cabello.

—¿En que rayos me acabas de meter, padre?

Maki Nishikino estaba en un muy serio problema. Necesitaría ayuda de alguien si quería sobrevivir y sabía perfectamente a quien acudir.