Antes de empezar solo quiero agradecerte por leer mi historia, espero que te guste mucho.
Y ahora a gozar el hard... Por cierto actualizaré mis otras historias muy pronto... Ahora si:
CAPITULO 1
~Dia Uno ~
Muchos relatos se han contado ya sobre este tema,
y con suficiente razón; Pocos temas existen en la
actualidad que atraigan a las mentes curiosas a
una muerte segura y placentera.
La sensación de peligro es constante, pero
mientras más conoces más intrigante se
vuelve, rodearse de lo oculto.
Y es que cuando la luna brilla en el cielo lleno de
estrellas, no podrás proteger tu cuerpo y tu alma,
porque cuando te descubra y te cace no habrá arma
en este mundo que pueda protegerte.
Te arrastrará lentamente al delirio carnal más placentero
y no te darás cuenta hasta que estés hundido en la oscuridad
absoluta deseando una muerte que llegará,
eventualmente... dolorosamente.
En lo profundo del bosque el gris metálico te observa,
te busca... No come, no duerme, no respira hasta
tenerte y no podrás salir aunque quieras.
El alma pura y gentil dentro de ti será lo que
te lleve hacia él, y si te escoge, te hará suyo,
y se alimentará de tu sufrimiento...
[...]
—Vaya, menudo cuento de terror... - la chica castaña cerró y guardó el libro en su bolso después de sentir que escalofríos recorrían su cuerpo.
La profesora Hanji Zoe había sido contratada para rehabilitar al hijo menor una familia rica.
Probablemente habría sido un trabajo más, un niño problema; un súper genio o solo la tímida descendencia de la familia más adinerada del lugar con problemas psicológicos que no podían revelar.
Nada que no hubiese atendido antes, lo extraño radicaba en que su contratación no había sido normal, ni nada semejante.
Para empezar fue el mismo líder de la familia quien se comunicó con ella, dijo que había sido recomendada por alguien en quien la familia confiaba.
Y además de negarse a revelar el nombre de dicho contacto, todo el proceso de entrevistas se realizó a larga distancia, y por si ocultarle al niño no fuera lo suficientemente raro, resultó que vivían en un país lejano y la querían allá cuanto antes.
El hombre elevó la oferta de su sueldo hasta que la chica aceptó, Hanji estaba planeando casarse y el dinero le vendría perfecto, además no podía tardar más de un año.
Lo normal era que ella rehabilitara a los niños o jóvenes en meses y una vez que estaban mejor podían integrarse a una escuela o universidad (en el caso de los genios) y su trabajo finalizaba.
Hanji supuso que este trabajo era igual solamente mucho más lejos, no vería a su novio en un buen tiempo, pero al volver irían directamente al altar.
Si lograba sobrevivir tanto tiempo sin tecnología, ya que una de las condiciones del trabajo era que debía estar alejada del internet, por cuestiones de privacidad para los miembros de la clase más alta de su país.
La castaña no negaba que fuera extraño, pero reconocía esa privacidad como un derecho y un privilegio para ese tipo de personas, después de todo jamás había trabajado para alguien tan rico.
Sin embargo, se sentía un poco incómoda viajando en carruaje en pleno siglo XXI, el conductor le había dicho que un miembro de la familia era sumamente alérgico a la gasolina, por lo que no podían tener ningún tipo de vehículo cerca de el.
La mujer de ojos castaños se preguntó qué tan difícil era, para una familia de multimillonarios, el comprarse un auto eléctrico, pero supuso que todo era parte del encanto del lugar.
Los débiles rayos de luz vespertina bañaban el bosque, las densas copas de los árboles apenas y permitían el paso de luz, por suerte el sendero funcionaba como un tragaluz natural.
Hacía un rato habían cruzado el portón que delimitaba el comienzo y el fin del territorio de aquella acaudalada familia, Hanji se alegró, tenía el trasero y las piernas muy adoloridas.
Pensó que en unos minutos podría descender y estirar sus articulaciones, pero de eso hacía ya media hora y el conductor aun no anunciaba su destino.
Hanji volvió a sacar el libro que acababa de comprar en la ciudad, no tenía inscripción alguna encima y el encuadernado parecía antiguo, además estaba escrito a mano, sin dudas era una joya.
Se lo llevaría a su novio al volver seguramente él también lo amaría, mientras tanto se llenaría de la literatura local.
[...]
La brisa sopla en la copa de los árboles,
casi puedes danzar al compás de su ritmo.
Giras y giras, y cuando te detienes, no hay más sonido
que el palpitar de tu corazón, la felicidad se vuelve amargura.
Eres un simple insecto atrapado en la red, la
red más exquisita... Los tambores suenan y sabes que
él viene... ¿Estás asustado?
Él estuvo ahí todo el tiempo, te observaba,
te olfateaba hasta que estuvieses listo y una
vez que lo estás, él baja a cenar.
Hanji comenzó a sentir mucho calor, se acomodó en su asiento, una y otra vez mientras se metía más y más en la lectura.
Y era curioso porque le parecía que en el exterior la temperatura rozaría los 10° C.
La mesa de piedra, el cielo y la hoguera,
tu corazón no se detiene, él te observa y tú lo
deseas, lo deseas con todo el anhelo de tu alma...
sabes que morirás... Quieres morir.
Tu muerte no será en vano porque él te tiene,
te llama por tu nombre, pero no puedes responder...
¿Lo escuchas?
La mujer se sintió avergonzada porque el calor había bajado rápidamente a la pequeña cavidad entre sus piernas.
Está frío, pero te gusta, se aleja y suplicas porque vuelva, la noche te envuelve y te deja ciego, pero escuchas su voz, te está llamando.
Dijo tu nombre...
—¿Tu nombre? - Hanji susurró estaba totalmente hipnotizada por aquellas palabras.
Se abre paso a través de ti... ¿Te duele? Lo disfrutas, es tu última noche y la vives con él, lo sientes, te estás llenando de él... ¿Es amor? Es la muerte.
Dijo tu nombre...
Sus dientes penetran tu carne y
te embiste, tu cuerpo se llena de placer.
Los tambores suenan en la noche, la última
noche, te despides de tu humanidad...
¿Es la muerte?
Él dijo tu nombre...
—¿Hanji? - una voz profunda y masculina llamó, sacando a la chica de su trance.
—¿¡Quién eres y en qué momento subiste...!? Estaba sola, estoy segura...
Hanji retrocedió en el asiento, estaba asustada, viajaba en un carruaje sola, el conductor estaba afuera, cómo pudo ese hombre entrar sin que ella lo escuchara.
La chica consideró la posibilidad de saltar, pero el bosque era frio y aterrador, pronto anochecería, los lobos la matarían en minutos si la encontraban.
—No temas... - el hombre la miró fijamente con sus hermosos ojos azules.
—Yo... no entiendo qué ocurre... Fui contratada por la familia para cuidar del menor de los descendientes...
—No deberías estar aquí - el hombre rubio se sentó junto a ella y la tomó de la mano.
En cuanto sintió el calor de su piel, el miedo se desvaneció, se sentía tan bien que las lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas bronceadas.
—¿Me extrañaste? - él sonrió y se acercó a la chica.
—No te conozco, pero siento que te he extrañado mi vida entera...
El hombre alto la tomó entre sus brazos y la estrujó en un abrazo lleno de amor, Zoe nunca había sentido algo igual.
—No deberías estar aquí... Llama a tu novio y vuele a Japón con él... - el hombre susurró en su oído.
—¿Tú vives aquí? No quiero irme, me quedaré contigo - Hanji nunca se había sentido así en su vida.
Era como si estuviese locamente enamorada, pero al mismo tiempo era como si acabase de recuperar a su hermano o su mejor amigo de toda la vida.
—No debiste haber venido...
—¿Por qué? Dímelo y me iré
En ese momento el carruaje se agitó con fuerza, como si algo pesado hubiese aterrizado sobre ellos.
—Escúchame con atención, este collar jamás te lo quites, sin importar qué, jamás debes alejarlo de tu cuerpo.
El hombre señaló la piedra negra que colgaba del cuello de la chica.
—¿El collar de mi madre? Pero por qué...
De pronto la sensación de que el carruaje avanzaba a velocidad vertiginosa la invadió, se sentía mareada y desubicada.
Se escuchó un gruñido o un chillido, la mujer no sabía distinguir qué era lo que escuchaba, podía ser un animal, un animal salvaje que le hacía helar la sangre.
"Cuando la luna esté llena y brille en el cielo estrellado, él vendrá por ti..."
—¿Señorita? Hemos llegado - el conductor abrió la puerta y observó a Hanji con sorpresa.
La chica estaba aterrada, se sujetaba al asiento con todas sus fuerzas.
—Lamento haberla despertado, pero ya llegamos a la mansión - el hombre señaló hacia el frente.
—La tarde está llegando a su fin y aún debo limpiar y alimentar a los caballos, así que si me disculpa...
El hombre levantó su sombrero como saludo y después de colocar las maletas en el piso se retiró, rápidamente.
Hanji era fuerte e independiente así que no esperaba que llegase un joven, parte de la servidumbre y le ayudase con su equipaje.
La castaña acarició su pecho y sujetó con fuerza el collar de plata de su madre; su corazón aún latía con fuerza y a pesar de que solo había sido una pesadilla, su cuerpo aún se resentía por el terror absoluto.
Para poder distraerse, decidió admirar la casa, era casi un castillo, el jardín era hermoso, la estructura estaba en muy buen estado.
—Arquitectura neogótica con toques del siglo XIIV... Justo cuando pensé que solo eran una familia de ricos más...
La castaña se acercó a la entrada, subió las escaleras y observó la extensión de la casa, era muy grande sin hablar del gigantesco jardín.
Con suerte acabaría perdida antes de que la semana terminara; En ese momento notó algo que la llenó de alegría.
En la entrada había dos lámparas que se alimentaban de energía eléctrica, el lugar no era tan anticuado como ella lo imaginó, tal vez incluso se la pasaría de maravilla.
—Usted debe ser la nueva tutora... Permítame acompañarla al salón, ya la están esperando
Una mucama con cabellera del color de una zanahoria abrió la puerta y la saludó con una sonrisa cordial.
—Te lo agradezco... - Hanji estaba segura de que no llegó a tocar el timbre.
Sin embargo, la tranquilizó que la primera persona a la que veía fuera una tan amable.
—Puede dejar su equipaje aquí, en seguida vendrán para colocarlo en su alcoba...
Hanji asintió y se dejó guiar a través de un amplio recibidor con estilo gótico, pero ligeramente moderno, iluminado por grandes candelabros y lámparas eléctricas.
Con la poca luz del exterior, dentro de la mansión parecía que era de noche y Hanji no tardaría en notar que no importaba la hora del día ese efecto de oscuridad siempre estaba presente.
—Mi ama la está esperando adentro - la muchacha se quedó a un lado y aguardó a que la recién llegada entrara para poder cerrar la puerta.
—Es un placer conocerle Hanji Zoe, puede sentarse - una hermosa mujer de baja estatura la saludó desde un elegante sofá que parecía sacado de una película de la Reina Victoria.
La castaña obedeció, mientras se sentía completamente fuera de lugar, con sus pantalones vaqueros, sus botas con tacón ligeramente alto y su abrigo grisáceo y un gorro cubriendo su cabellera.
El salón estaba lleno de muebles y pinturas antiguas o no tanto ya que la que decoraba la chimenea era la misma mujer sentada frente a ella.
—¿Cómo se siente después del viaje? Espero que no le incomodara demasiado, tengo entendido que viene desde Japón
—Oh por supuesto que no, amo probar todo lo que un nuevo país tiene para ofrecer... Y sí, vivía en Osaka
Hanji observó a la mujer, ojos color gris, larga cabellera negra y piel pálida y lechosa, la castaña se preguntó por qué una familia europea necesitaría a una tutora asiática.
—Por cierto, perdone por el pésimo servicio que le hemos brindado hasta ahora, debimos enviarle un guía y alguien que trajera su equipaje, pero celebraremos una fiesta muy pronto y todos están bastante atareados, además hoy esta particularmente soleado...
—Lo sé, planear una fiesta requiere mucho tiempo - la castaña comenzó a frotar sus manos, hacía bastante frío, pero la mujer frente a ella sonreía como si nada.
—"Debo estar enferma"- Zoe pensó con preocupación.
—¿Dónde están mis modales? - la señora de cabello negro se reprendió a sí misma -Mi nombre es Kuchel Ackerman, se suponía que hoy se reuniría con mi hermano, pero tuvo que partir en un viaje de emergencia, así que yo seré su anfitriona.
—Es un placer Señora Kuchel... Y dígame, ¿Cuándo podré conocer a mi estudiante?
La castaña comenzaba a temblar del frío, necesitaba ponerse en movimiento ahora mismo.
—Le conocerá mañana, por ahora descanse, siéntase libre de acompañarnos a cenar o puedo hacer que suban su comida hasta su habitación, como usted guste...
La mujer era muy amable, casi maternal, Hanji pensó que si los demás miembros de la familia eran iguales su estadía ahí sería maravillosa.
—La verdad es que estoy agotada.
—En ese caso la segunda opción será más conveniente, podrá conocer al resto de la familia mañana... Vaya y dese una ducha caliente antes de dormir, la noche puede ser bastante fría
—Se lo agradezco mucho...
—Antes de que se retire le diré que mi hermano estableció algunas reglas... - la mujer enumeró con sus dedos los decretos del líder de la familia.
—Es obligatorio que participe en nuestra celebración de inicio de invierno; Jamás suba al ático principal y tiene PROHIBIDO establecer algún tipo de relación sentimental o sexual con algún miembro de la familia.
La hermosa mujer se despidió de la muchacha de anteojos y ésta fue guiada nuevamente por la pelirroja hacia su habitación.
Subieron lo que para Hanji fueron mil escalones hasta el segundo piso del ala principal, según Petra, la casa tenía tres alas y todas podían ser un autentico laberinto si no conocían el camino.
—...Y hablando de laberintos, hay uno bastante grande en el segundo jardín, es el lugar favorito de los jóvenes amos - la mucama continuaba sonriendo.
—Hay dos piscinas y mañana podrá reunirse con la joven ama probablemente ahí... Hemos llegado a su habitación
La chica señaló una puerta color café quemado y sonrió mientras Hanji aún examinaba las pinturas que yacían en los pasillos, además de los adornos de oro.
—Mi nombre es Petra Ral y le serviré durante su estancia, le recomiendo que recuerde la ruta hacia su habitación y no le recomiendo que vague por los corredores a solas durante la noche...
—¿Quiénes son estas personas? - Zoe preguntó, presa de la curiosidad.
—Antepasados de la familia Ackerman... Sus cosas están adentro, si me necesita marque el 0 en el teléfono fijo... Ese teléfono solo funciona dentro de la casa, Bueno volveré para traerle su cena.
La mujer pelirroja se retiró y Hanji observó con curiosidad el resto de las puertas; ya habría tiempo de descubrir que había del otro lado de ellas, por ahora era mejor dormir e intentar enviar un mensaje de texto a su novio.
Moblit merecía saber que al menos estaba viva y que todo iba de acuerdo a lo planeado.
—... Aunque tal vez esta vez demore un poco porque ni siquiera me han dejado ver al niño... Creo que es niña, no lo sé... Te escribiré cuando pueda ¿Bien? Te quiero.
Hanji bloqueó el teléfono y se fue a la ducha rezando porque el agua estuviese perfecta, ya que hacía mucho frío.
Y en efecto, el agua era perfecta y la bañera era lo suficientemente grande para que dos personas pudieran retozar ahí en completa paz.
La castaña se quitó la ropa con la extraña e incómoda sensación de que alguien la observaba, se convenció a si misma de que solo era el vértigo que causaba estar en una casa tan grande y misteriosa.
Aunque la ventana de puro cristal transparente tampoco ayudaba, Hanji observó hacia el exterior y luego cerró las cortinas.
—Tal vez cometí un error, debí ir a conocer a la familia...- la castaña pensó mientras tomaba el libro y volvía a la página donde lo había dejado antes de quedarse dormida.
[...]
Te llevará adonde quieras ir y te dará lo
que quieras tener, pero lo que siempre d
esearás y nunca podrás alcanzar será él.
Baila, baila con la muerte, gózala, porque
aún ahora él te observa, te olfatea esperando a
que llegue el momento en el que te tome.
Los tambores suenan lejanos mientras estás
en la oscuridad, ¿Es esta su alma?
¿Tiene un alma? Si la tiene... La tuya.
Ahora esta dentro de ti, contigo para siempre,
hasta que tu vida acabe en sus fauces y
seas suyo para siempre.
Si te marca morirás, si te toca no sobrevivirás,
si te besa jamás podrás liberarte...
Porque incluso ahora él ya está contigo...
Está contigo...
Hanji levantó la vista para darse cuenta de que las luces estaban apagadas y ella no estaba más en la ducha.
—¿D-dónde estoy?
Sus ojos poco a poco se acostumbraban a la poca iluminación que provenía del cielo nocturno y los faroles lejanos que iluminaban el jardín lateral de la mansión.
Hanji se paralizó del terror cuando finalmente pudo visualizar al pie de su cama una figura que la observaba fijamente, sintió su corazón latir con fuerza cuando el extraño se movió lentamente hacia ella.
Parecía observarla como si grabara en su mente cada fragmento de su piel, como si la lentitud de sus movimientos fuese completamente adrede, solamente para causar en ella el pánico y así poder gozarlo.
...Él está contigo...
—¿Quién es? - Hanji susurró porque la voz no salía de su garganta seca —¿Qué está haciendo?
—"¿Qué está haciendo? ¿Qué va a hacerme?" - la castaña comenzó a sentir dolor en el pecho, a medida que la sombra extraña intentaba tocarla.
Intentaba... porque por algún motivo se detuvo y retrocedió lanzando un chillido de dolor, Hanji creyó que su corazón se detendría del terror al escuchar ese sonido, similar al que escuchó en su pesadilla por la tarde.
Tenía el cuerpo sumamente frío, pero no se atrevía a moverse la sombra aun la observaba resentida, la chica no sabía qué hacer.
En ese momento deseó ser religiosa para, por lo menos conocer algún tipo de plegaria, porque lo que estaba sucediendo era digno de una pesadilla.
—¡Una pesadilla, eso es! - su mente orientada a la ciencia jamás le permitiría creer que algo sobrenatural ocurría en esa casa.
—Debo despertar... Esto debe ser obra del cansancio, el viaje fue largo y extraño... y yo... ¿¡QUÉ ES ESO!?
La castaña sintió el oxígeno abandonar sus pulmones, su cuerpo se quedó inmóvil, atado a la cama en la que descansaba sin saber cómo.
...Desde las sombras, él te observa...
En el techo de su habitación, un par de ojos color verde brillaban como un par de esmeraldas, como los ojos de un animal, la observaban de forma amenazante.
—Esto no puede estar pasando... ¿Qué me pasa? Debo despertar cuanto antes... ¡Despierta! ¡DESPIERTA, HANJI!
La criatura comenzó a gruñir, cada vez estaba más cerca, sonaba como los perros de ataque que su padre mantenía cerca cuando era una niña, sea lo que fuere no era amigable.
Hanji presionó sus ojos con fuerza, el miedo nubló su juicio y su mente curiosa, se concentró en el terror que sentía, hasta que el terrible sonido se detuvo, la chica se mantuvo quieta durante unos minutos, deseando que la pesadilla se hubiese acabado.
Y cuando por fin se atrevió a mirar se llevó una gran sorpresa, la noche había llegado a su fin y en efecto, estaba en su habitación, recostada en su gigantesca cama, cubierta por las sábanas rojas que combinaban con el resto de la habitación.
Pero lo que más le sorprendió fue que estaba completamente desnuda, de inmediato se sonrojó, no era apropiado pasar la primera noche de su nuevo trabajo, desnuda en una casa extraña rodeada de extraños.
Después de todo no podía fiarse de que eran una respetable familia multimillonaria, porque según las historias que había escuchado, ese tipo de personas suelen tener las depravaciones más extrañas, ya que pueden costearlas.
—Buenos días señorita Hanji... - Petra entró en la habitación con una bandeja repleta de comida en las manos —Me alera que le gustase la cena.
La pelirroja puso la bandeja en la mesa de noche y retiró los platos vacíos de la noche anterior, Hanji la observó completamente asombrada, no recordaba haberse recostado en la cama y mucho menos recordaba haber cenado, de hecho estaba bastante hambrienta.
—Después de desayunar debe presentarse al estudio de la ama Kuchel, ahí le presentarán a la joven ama y podrá comenzar su labor... Llámeme cuando termine para poder guiarla.
La pelirroja se retiró tan rápido como llegó, Zoe se preguntó por qué la mucama llamaba "Amos" a los señores de la casa eso era cuanto menos anticuado y denigrante, pero estaba demasiado hambrienta para pesar en eso, y los huevos con pan tostado lucían demasiado bien
La castaña aún estaba un poco inquieta, la pesadilla que había vivido fue demasiado real y la sensación de incomodidad permanecía en su cuerpo.
[...]
—La ama Kuchel ya la está esperando adentro - Petra señaló una puerta de color blanco.
—Te lo agradezco... - Hanji sonrió y empujó la puerta.
—Oh, buen día señorita Zoe, espero que haya encontrado su habitación muy cómoda, fue redecorada hace poco.
La mujer cuyo encanto parecía sacado del siglo pasado o más, sonrió e invitó a Hanji a sentarse en el asiento frente a ella.
—Por supuesto, lamento mucho no acompañarlos a cenar, fue sumamente descortés de mi parte...
—No se preocupe por eso, todos entendemos que el viaje la dejó agotada.
—"¿Todos? ¿Quiénes?" - Hanji pensó en que no había visto señales siquiera de la existencia de más personas en esa casa.
Aunque, en un lugar tan grande no era extraño no toparse con personas muy a menudo.
—Antes de que la niña venga le advertiré que es bastante difícil, ya hemos perdido dos instructoras antes de usted, así que le suplico sea muy... paciente.
—"¿Perder, significa que renunciaron?"
La mujer de cabello negro suplicó con la mirada para que Hanji lo hiciera bien, pero su gesto cambió a preocupación.
—¿No trae nada de metal encima? ¿Cierto...?
Antes de que Hanji pudiese responder y quitarse el collar de su madre, la puerta se abrió y su atención se centró en la recién llegada.
—Cariño, acércate a conocer a tu nueva tutora...
Kuchel se puso de pie y Hanji imitó la acción, en el momento en que Zoe vio a la niña entendió varias cosas.
—Hola, mi nombre es Mikasa - la niña habló sin separar los ojos de la pantalla de su celular.
La chica que parecía estar en la pre adolescencia se plantó frente a Zoe, era una niña, pero su gesto era intimidante, además sus rasgos asiáticos respondían a la pregunta de por qué la habían contratado a ella.
—Es un placer conocerte, mi nombre es Hanji Zoe
Al escucharla hablar la niña con rasgos asiáticos la miró inmediatamente y sonrió, pero entonces pasó la primera de muchas cosas extrañas que Hanji vería ahí.
Mikasa sonrió, pero tras desviar su vista hacia la mayor de la habitación su expresión volvió a seriedad total.
Hanji le dio un vistazo rápido a la señora Ackerman, pero esta seguía sonriente y serena.
Zoe supuso que Kuchel intentaba enseñarle modales a Mikasa; tal vez la niña era hiperactiva y la mujer intentaba hacer que se comportara de forma serena.
—Ahora pueden ir adonde quieran y conocerse mejor... Mikasa, compórtate de forma que enorgullezcas a tus padres.
[...]
—¿Qué sección de la casa quieres conocer primero?
Mikasa había insistido en que no tomaría ninguna lección sin que ambas se conocieran bien y no había mejor forma de charlar que en un recorrido por la casa.
—La que a ti te guste más
—No, mejor comencemos por el ala uno y luego las demás hasta llegar a mi lugar favorito
La niña comenzó a caminar y Hanji no tuvo más opción que seguirla, esa sería una buena opción para conocer la casa.
...
—¿Qué edad tienes?
Desde que habían comenzado a caminar Mikasa había marcado el ritmo de la conversación, normalmente Hanji era buena conversando y haciendo preguntas, pero estaba un poco intimidada.
La casa era gigantesca y muy lujosa, habían objetos tallados en oro puro por doquier, además Mikasa era sumamente madura para ser solo una niña.
—Yo... tengo 26 ¿Y tú?
—Trece... Y dime ¿Tienes familia?
Hasta ahora la niña se había interesado en datos superficiales, ¿Cómo es tu hogar? ¿El verano es largo donde vives? ¿Hay teatro en tu ciudad? Y más, pero comenzaba a hacer preguntas más personales.
—Mi padre, aun vive en Japón...
—¿Y tu madre?
—Ella me dejó hace unos años.
El tema aún era duro de mencionar para Hanji, su madre siempre fue una mujer dulce y atenta, pero cuando Zoe cumplió veinte años, su madre se suicidó.
La mujer se desnudó y se internó en el famoso bosque japonés en pleno invierno para morir de hipotermia, pero lo peor fue que en su libro de espiritismo dejó una nota diciendo que ya no podía soportar el peso que su hija suponía para ella, que ya no era capaz de afrontar tal maldición.
—Entiendo... Los míos dijeron que yo debía quedarme aquí y me dejaron también... Pero, que se vayan al demonio.
Hanji lo anotó en su lista de cosas importantes para diagnosticar y tratar a la niña, obviamente sentía una especie de rencor hacia sus padres.
—Dime más, ¿Tienes hermanos o tal vez una mascota?
—No tengo hermanos ni mascotas... Pero tengo un novio...
Mikasa se detuvo y miró a Hanji a los ojos con curiosidad, la castaña pudo notar que mil preguntas se formaban en la mente de la niña.
—¿Ah si? ¿Y dime cómo es?
—Pues... Es alto y rubio, su piel es bronceada y ama la ciencia igual que yo...
—Así que te gustan rubios y altos...a mi también me gustan las personas altas... ¿Y tú lo amas?
—No importa que sea alto o no... Yo... Pues si, lo amo nos casaremos muy pronto.
—¿Ya has dormido con él? ¿Piensas tener hijos?
—Eres muy curiosa ¿No es así? Pues la verdad es que no lo sé, aún tengo tiempo para decidirlo.
—Si, claro...
Hanji notó el sarcasmo en la voz de la niña; Mikasa era muy insolente, pero no se podía esperar menos de una de las herederas de los Ackerman, después de todo la chica tenia el mundo en las manos.
—Pues yo me casaré y tendré varios hijos...
—Ya lo tienes planeado ¿Eh?
Hanji sonrió, ella jamás pensó en tener una vida normal: casa, familia, hijos; no era como las demás niñas, obviamente Mikasa tenía muchos planes.
—¿No crees que aun eres muy joven para pensar en eso?
—Conozco bien mi destino ¿Y tú? ¿Conoces el tuyo?
La piel de Hanji se erizó por alguna razón, sintió temor en el fondo de su corazón, no era una sensación que hubiese experimentado antes, no era normal ni superficial.
Mikasa empujó una de las puertas y el jardín apareció frente a los ojos de la castaña.
—Sé que te dije que veríamos toda la casa, pero te veo un poco triste, supuse que esto te animaría.
—¿Dónde estamos? - la castaña notó que no era el jardín que había visto al llegar el día anterior.
—Este es el segundo jardín de la mansión, sé que la fuente te encantará.
Mikasa tomó la mano de Hanji y la arrastró a tirones hacia el exterior, a diferencia del día anterior, el sol no brillaba en lo absoluto, grandes nubes oscuras cubrían el cielo.
—¿Y tú tienes hermanos, Mikasa?
—No lo sé, creo que no.
Zoe supuso, que la duda residía en que al ser millonarios era fácil suponer que su padre tuviese algún amorío o algo por el estilo.
—¿Y hay algo que te guste hacer?
—Me gusta jugar a las escondidas, mi primo solía jugar conmigo, pero eso fue hace mucho... Pero ahora que estás aquí, tú jugarás conmigo.
La recién llegada comenzaba a sentirse más como el juguete de la caprichosa heredera, que como su maestra.
—¡DATE PRISA O NO ME ALCANZARÁS!
Mikasa gritó y Hanji se paralizó, estaban frente al laberinto que Petra había mencionado, pero no recordaba haberse alejado tanto de la casa.
—¡Mi-Mikasa! ¡Aguarda!
Hanji se internó en el laberinto sin saber hacia donde ir, no imaginaba lo profundo y peligroso que era.
—¡Mikasa! - Hanji gritó con desesperación, temía perderse y que la joven Ackerman no regresara.
—Aquí estoy - escuchó a la niña reír en la lejanía.
Estaba agotada, por alguna razón el oxigeno se volvía denso y le dificultaba respirar, además la temperatura descendía a medida que se adentraba en aquel infierno hecho de frondosas plantas, por suerte había salido preparada y muy abrigada.
Se suponía que debía ser cerca del mediodía, pero la iluminación le advertía que la tarde estaba llegando a su fin, Zoe estaba asustada, no sabía si debía continuar adentrándose o volver afuera y esperar a la niña ahí.
—¿Hacia dónde debo ir? - Hanji se detuvo a observar el camino, estaba muy confundida y no sabía por dónde había llegado ahí.
—¿Estás perdida? ¿Cómo llegaste aquí? - una voz alegre y juguetona sacó a Hanji de sus pensamientos —Y además pareces asustada ¿A qué le temes? Que tierna, no eres de por aquí ¿Cierto?
—¿Cómo llegaste ahí? - Hanji observó a una chica pelirroja sentada sobre la pared de arbustos.
—Oye, es descortés responder una pregunta con otra pregunta - parecía que la chica se burlaba de Hanji.
—Pues también es descortés hacer tantas preguntas a una desconocida.
Hanji se cruzó de brazos, no le importaba que solo la hubiesen contratado para educar a Mikasa, si esa pelirroja era otra heredera impertinente ella la corregiría.
—¿Desconocida? Oh bien, yo soy Isabel y tú eres Hanji.
Isabel se puso de pie y comenzó a caminar sobre el muro, Hanji se puso nerviosa, si la chica se caía de ahí se lastimaría seriamente.
—¿Conoces mi nombre?
—Los chismes vuelan rápido, aún en una casa tan grande...
—Por favor, no hagas eso, podrías lastimarte - Hanji alzó su tono de voz, no quería que la culparan de negligencia por ver semejante cosa y no hacer nada.
—¿Quieres ver lo que puedo hacer? - la pelirroja saltó y comenzó a andar sobre sus manos.
—¡Ya basta!
—Eres muy amargada, ¿No lo crees?
—No, solo temo que te ocurra algo malo.
—¿Te preguntas cómo sé hacer eso? - Isabel saltó y aterrizó frente a Hanji —Mis padres eran cirqueros, aprendí todo antes de venir aquí.
—Eso es genial... ¿Has visto a Mikasa por aquí?
—¿No me estás prestando atención? No, no la he visto, pero sé algo... - la pelirroja miró fijamente a Hanji.
—Fue estúpido meterte aquí sin conocer el lugar...
Fue entonces cuando Hanji recordó su pesadilla; Los ojos de Isabel brillaban en tono verde esmeralda.
—"La criatura que gruñía" - Hanji pensó con temor, pero era imposible, después de todo aquello fue solo una pesadilla ¿Cierto?
—¿Qué? ¿Por qué me miras así? - Isabel se acercó a Hanji y ella retrocedió instintivamente.
—¡Isabel! - una voz masculina interrumpió el ambiente y la tensión entre las dos mujeres.
—Sabes que no debes molestar a las personas y menos a los invitados - un muchacho de cabello color ceniza se acercó con gesto de molestia.
—Lo lamento mucho, Isabel es muy inquieta... - el joven tomó a la chica de una de sus coletas —Mi nombre es Furlan, es un placer conocerla.
—Soy Hanji Zoe - la mujer estrechó la mano del muchacho —"Está frío, ¿Por qué todos están fríos?" - la castaña pensó.
—Nos retiraremos ahora, lamento este percance - el cenizo no permitió que Isabel le diera un último vistazo a la maestra.
—Claro... - la castaña sentía una energía extraña provenir de aquel par de chicos, así que prefirió continuar buscando a Mikasa por su cuenta.
—Parece que hay muchos más Ackerman jóvenes de lo que creí... - Hanji se sacudió aquella extraña sensación de temor del cuerpo y continuó caminando.
Pero no tardó mucho en darse cuenta de que era inútil, hacía frio y estaba perdida, el lugar era siniestramente parecido al laberinto que vio en el torneo de una película de magia y eso no era alentador en lo absoluto.
—Mikasa... Por favor - Hanji se detuvo un segundo a retomar el aliento.
—¿Qué crees que haces aquí? - alguien habló justo detrás de ella.
Hanji sintió cómo su piel se erizaba lentamente, se giró de prisa porque no quería más sorpresas ese día, solo quería encontrar a la niña y salir de ahí rápidamente.
—Lo lamento, no quería ser inoportuna, pero Mikasa me trajo aquí y la perdí de vista...
—Te ves mal... - el muchacho la miró de forma antipática —¿Tienes frío? Estás temblando.
En lo profundo del bosque, el gris metálico te observa...
Hanji observó aquellos ojos grises, cabello negro, piel pálida y presencia intimidante, cuatro características similares a Mikasa, a partir de ahí ambos eran bastante diferentes.
—Si, solo quiero encontrar a la niña y salir de aquí... Lo lamento, mi nombre es... -
—No me interesa, sígueme - el muchacho comenzó a caminar, adentrándose aún más en el laberinto.
Hanji dudó si debía seguirlo, pero era evidente que era otro heredero Ackerman así que tal vez él conocía el escondite de su pariente más joven.
[...]
—Este lugar es... hermoso.
Hanji se sorprendió, dentro de aquel laberinto había un pequeño paraíso con una fuente que parecía contener agua de origen natural.
Incluso el viento se había vuelto más liviano y tibio, ella olvidó por completo la presencia del muchacho y admiró con una sensación de melancolía aquel hermoso sitio.
—Incluso hay peces - Hanji se inclinó para ver a través del agua y de inmediato un objeto llamó su atención.
Brillaba como la plata y aun con el movimiento del agua podía distinguir una especie de cuervo en su superficie.
—¿Te sientes mejor? - el hombre se acercó por atrás a la muchacha que parecía estar hipnotizada.
—Aquí no hace frio - la chica no apartó sus ojos del agua.
—Si te gusta puedes tomarlo... Solo tienes que dar algo a cambio... - el hombre susurró.
—¿Algo como qué? - la castaña deseaba retirarse, pero parecía que aquel lugar la obligaba a quedarse y aquel amuleto en el agua la llamaba.
—No lo sé, algo que pueda equivaler al objeto que quieres tomar... Tal vez tu collar.
—¿Este? - Hanji sacó la piedra negra y se la mostró al hombre sin mirarlo.
—¡Agh! - el hombre se quejó y luego continuó —Si, solo quítatelo y podrás tomar lo que deseas...
—"Jamás te lo quites" - Zoe recordó las palabras de Erwin, pero era muy tarde, la plata había abandonado su cuerpo.
—Tengo mucho calor... - Hanji dijo de inmediato y en ese momento sintió que un par de manos frías y fuertes se posaban sobre ella.
Hasta ese momento la chica notó que no había prestado atención real al hombre que la acompañaba, era como si hubiese tenido una venda sobre los ojos y había sido retirada.
—Déjame ayudarte... - el joven heredero le quitó el abrigo que llevaba encima.
Zoe se ruborizó enseguida, el hombre era muy guapo, se atrevería a decir que era el hombre más apuesto que había visto jamás y estaba demasiado cerca.
¿Cómo pudo no notar antes que el hombre parecía una jodida escultura griega?
—¿Quieres decirme algo? - él se detuvo después de quitarle la pesada prenda de vestir a la chica.
—Lo lamento... Eres un heredero Ackerman ¿Cierto? Te pareces mucho a la señora Kuchel.
—Es mi madre... - sin preguntar o pedir autorización alguna le retiró la bufanda.
Hanji se perdió en el gris de sus ojos, su respiración se había vuelto pausada y olvidó por un momento todo lo que había a su alrededor.
—Mi nombre es Hanji Zoe, soy la nueva tutora de Mikasa Ackerman.
—Soy Levi Ackerman, el heredero primogénito de la familia.
—Aguarda aquí, Mikasa te encontrará
—Levi le quitó el gorro y observó su cabello color chocolate, pero se levantó de prisa.
—¿Adónde vas?
—Debo... irme - no parecía que el hombre quisiera marcharse, pero insistía.
—¡Aguarda! Por favor, aun no te vayas - Hanji no sabía lo que estaba diciendo, de pronto se sintió muy sedienta... de él.
...Él te observa y tú lo deseas, lo deseas con todo el anhelo de tu alma...
Era una sensación extraña, como si necesitara ver el rostro de aquel hombre solo un momento más.
—"Están prohibidas las relaciones con los herederos..." - Hanji recordó, pero no podía hacer nada, la necesidad de mantener a aquel hombre a su lado la estaba matando.
—"Hanji, es el hijo de la señora Kuchel, por favor contrólate" - la castaña suplicaba a sí misma.
—Dime... ¿Qué es lo que quieres? - Levi se arrodillo frente a la chica que yacía sentada en el césped —¿Por qué estás aquí? Yo lo sé... Quiero que lo digas... Quiero escuchar tu voz - dijo susurrando a su oído.
El heredero acarició su piel bronceada, comenzando por su mano y avanzado lentamente por su brazo hasta llegar a su cuello.
—Yo... Estoy aquí... Por Mikasa... Me llamaron para... - Hanji se detuvo y cerró los ojos.
Levi acercó su nariz al cuello de la castaña y respiró profundamente.
—"¿Qué está pasando?" - Hanji pensaba, pero no podía apartarse ni negarse a aquellas frías caricias.
No había lógica alguna en lo que estaba ocurriendo, ellos no se conocían, solo habían compartido un par de palabras; Y sin embargo, ella estaba ahí lista y deseosa por entregarse a él.
Tal vez se debía a que su vida sexual no era la mejor ni más salvaje del mundo, pero aun así ella nunca fue del tipo que necesita el sexo para sobrevivir.
Sin embargo, ese día frente a ese hombre seductor, estaba descubriendo una parte de sí misma que ni siquiera sabía que tenía.
—No seas tímida, dime lo que quieres - el hombre susurró con su profunda y masculina voz.
Acarició con la punta de sus dedos, los huesos de la clavícula de la chica y luego subió hasta sus labios, en el momento más lento y sexy que Hanji jamás había experimentado.
—Yo... no lo sé - Hanji se sentía ebria, era como si el mundo hubiese desaparecido.
Ya no le preocupaba estar con el heredero, o que Mikasa estuviese cerca y pudiese verlos, o incluso Moblit...
Levi abandonó su cuello y se dirigió hacia sus labios, susurró sus palabras contra los labios de la castaña sin llegar a rozarlos realmente.
-Vamos... Dilo... Yo sé lo que quieres, solo dilo
Hanji suspiró mientras su cuerpo entero le suplicaba a gritos que acortara la distancia entre ellos.
El muchacho de piel pálida volvió a acercar su rostro al cuello de la castaña.
—"Un minuto... Moblit está esperándome, es por nuestra boda que acepté este trabajo ¿Qué estoy haciendo?"
—Hueles bien... Eres fina y complicada... Como el té negro - el heredero lanzó un suspiro de excitación y recorrió el cuello de la chica con su lengua.
—No... Por favor... Estoy... Comprometida... - los ojos de la joven se humedecieron y una lágrima recorrió su mejilla.
Mientras algo en lo más profundo de su ser se encendía de pura excitación, una sensación de necesidad como nunca la había experimentado.
—¿Así que tienes dueño? - el azabache se detuvo y observó a la chica mientras sonreía de lado con maldad.
Zoe pudo ver la ira en sus ojos y comenzó a temblar.
—Ya lo veremos...
El hombre sonrió, derritiendo las barreras internas de la joven tutora, puso su mano en el pecho de la chica y la empujó lentamente hasta que estuvo completamente recostada sobre el césped.
Con su tacto, recorrió lentamente el camino entre sus pechos hasta llegar a su vientre y pasó la lengua por sus labios delgados.
Hanji estaba muy avergonzada, no se reconocía a sí misma, sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, pero se sentía afortunada por tener la atención de un hombre tan perfecto, aunque solo fuese un capricho del heredero.
Además algo le impedía moverse, no sentía tanto temor como debería, solo se concentraba en apreciar cada detalle del rostro de aquel hombre.
—¿Quieres ser mía? Pídelo y haré lo que te gusta y cómo te gusta.
(NA: ¿Alguien se habría negado?)
El joven dijo con seriedad mientras se deshacía de los botones de la camisa de la castaña.
El rostro de la chica se sonrojó porque estuvo a punto de suplicarle que la tomara con violencia.
—Esto... No es correcto... Eres un heredero - ella aún intentaba utilizar el autocontrol del que tanto alardeó durante su vida.
—No me importa.
—Pero tu tío me prohibió tener contacto...
—Eso solo lo hace más divertido ¿No crees?
—No, yo no debería hacer esto.
—Eres muy testaruda... Eso me gusta, será más divertido escucharte suplicando porque te coja más y más fuerte.
El hombre terminó de abrir la camisa de la mujer y sonrió al observar sus pequeños y firmes pechos.
—"Estoy segura que estaba usando sostén..." - Hanji quería cubrirse, pero sentirse como una obra de arte ante aquellos ojos que la observaban hambrientos no tenía igual.
Y antes de que ella pudiera decir algo, el azabache separó las piernas de la chica y se colocó entre ellas.
—A partir de hoy usarás solamente vestidos ¿Entendiste? - el hombre ordenó al ver el poco acceso a su intimidad que esos pantalones le brindaban.
—¡¿A partir de hoy?! - Hanji dijo en un gemido.
El hombre recorría su piel desde su vientre hasta sus pechos con besos y mordiscos.
—Si... Serás mía desde hoy hasta que yo decida lo contrario.
—¡Ah! - Hanji gimió cuando la boca del heredero se apoderó de su pezón que estaba más sensible que nunca.
No había más sonido en el ambiente que el del agua de la fuente y los débiles gemidos de la joven tutora, era como si el tiempo se hubiese detenido.
Ella ni siquiera se entero en qué momento había entrelazado sus dedos en aquel cabello color azabache, se aferraba con fuerza deseando que el placer jamás se terminara.
El joven Ackerman estaba demasiado ansioso, deseaba ir lento y disfrutar de la mujer hasta el último segundo, pero ya no podía contenerse más.
Con desesperación se abrió paso a través del pantalón de la chica y suspiró en cuanto sus dedos hicieron contacto con la tibia humedad entre las piernas de la mujer que lo estaba volviendo loco.
—¿Qué... estás... haciendo? - Hanji no podía dejar de gemir, ya no podía bajar el volumen de su voz —¡Ah, más... más!
El heredero era más hábil de lo que ella pensó, no solo era hermoso y encantador, sino que también sabía con exactitud qué hacer para volver loca a una mujer.
—¿Por qué te detienes? - la castaña intentaba recuperar el aliento.
—No eres virgen… - Levi parecía furioso, incluso respiraba con dificultad, casi podía gruñir de ira.
—No... yo, estoy comprometida - por algún motivo se sintió muy apenada y se arrepintió desde el fondo de su alma de haberle dado su primera a otro hombre y no a ese joven que acababa de conocer.
—Comprometida... Entiendo - el hombre sonrió.
Con fuerza sujetó a la chica por el cuello de la camisa y tiró de ella hasta tenerla de frente, reconoció el temor en los ojos de la mujer de cabello castaño y le encantó, sabía que ella no haría nada para evitar que él hiciera lo que quisiera con ella.
—Vas a olvidarte de eso - dijo y reclamó los labios de la chica de forma casi salvaje, nada que se esperara de un primer beso.
Hanji aun recordaba el primer beso que su prometido le había dado: lento, tierno y lleno de amor; este, por el contrario era rudo, lleno de pasión y deseo sexual, y por alguna razón le encantaba, era mil veces mejor que cualquier otro beso que ella hubiese experimentado.
Labios delgados y suaves que sabían a desenfreno, una sensación dulce que cualquiera mataría por experimentar.
Levi se aseguró de no darle ni un segundo para pensar a la chica, su organismo reclamaba oxígeno, pero ella no quería dejar de saborear aquellos labios endemoniadamente deliciosos.
—"Este debe ser el cielo o una ilusión del infierno" - Resistirse era imposible.
Al igual que al ser adicto a la heroína, el no tenerla en el cuerpo podría matarte.
Una sensación de calor se apoderó del paladar de Hanji, acompañado del característico sabor metálico de la sangre. El hombre comenzó a bajar nuevamente marcando con sus dientes y lengua la piel bronceada de la chica.
—Dime qué es lo que quieres, dime y lo haré... - Levi le quitó los pantalones a la chica —...Solo en ti... Solo para ti...
El rostro de Hanji se tiño de un rojo más profundo, estaba avergonzada, ella no había experimentado ningún tipo de juego durante el sexo y parecía que el heredero estaba empeñado en hacerla suplicar antes de atreverse a tomarla.
Pero la excitación había crecido al punto ser dolorosa en su interior, sabía que no resistiría mucho más, se sentía pervertida porque podía notar la lujuria en los ojos del azabache la verla sufrir y eso solo la excitaba aún más.
—¿No vas a decirlo? Doblegarte será mejor de lo que imaginé.
Levi utilizó sus dedos para separar los pliegues carnosos y exponer la intimidad húmeda de la chica - Hanji desvió la mirada, estaba avergonzada.
—Te ordeno que me mires, te gustará, lo sé - después de escucharlo Hanji hizo exactamente lo que él le ordenó, entonces el muchacho de piel pálida recorrió la intimidad de la chica con su lengua.
—¡Aah! - la chica lanzó un fuerte gemido y el lubricante natural comenzó inundar su interior, estaba lista para ser penetrada, ya no quería esperar más.
—"Moblit... Lo siento mucho" - pensó mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
EL joven Ackerman introdujo dos dedos dentro de su vagina y exploró su interior sin temor alguno de lastimarla, a pesar de que sus movimientos eran rápidos y fuertes.
Hanji estaba a punto de llorar suplicando por el sexo más salvaje y liberador de su vida cuando notó que un objeto brillaba de forma antinatural junto a ella y en un acto instintivo, la chica estiró su mano hasta alcanzarlo.
En el momento en que su piel tocó la superficie metálica, sintió un fuerte dolor que recorrió su cuerpo entero, escuchó un fuerte chillido o un gruñido, como si hubiesen apuñalado a un jabalí o tal vez a un dragón, no sabría decirlo porque el sonido espantoso se mezcló con su propio grito de agonía.
...
—¡Aquí estás! Debiste decirme que estabas cansada - Mikasa estaba frente a Hanji.
—¿Qué? ¿Qué pasó?
—Creí que me buscabas, pero yo te encontré a ti durmiendo aquí, Isabel me dijo dónde estabas - Mikasa tiró del abrigo de su tutora para ayudarla a levantarse de su cómodo asiento.
Zoe se alarmó estaba frente a la fuente, el lugar donde todo había ocurrido, pero estaba perfectamente vestida y peinada, no había ningún hombre seductor cerca y tampoco había un amuleto en la fuente.
Todo había sido un sueño, el sueño más sexy y húmedo que había tenido jamás.
—Vamos, te mostraré mi lugar favorito y a mis amigos - Mikasa comenzó a caminar y la castaña la siguió mientras se preguntaba qué había ocurrido con ella.
~Fin cap. 1~
