Tomoeda era conocido en toda la región de Kanto por ser un pueblo mágico, los rumores varían dependiendo de cada sitio, pero el principal era una leyenda, está asegura que uno de los magos más poderosos que jamás haya existido escogió vivir sus últimos años de vida en este pueblo, dicen que cuando el mago finalmente falleció su cuerpo se unió con la tierra y su magia se desperdigo por todo el lugar, convirtiendo a Tomoeda en un pueblo que atraía a todos los brujos y brujas con la promesa de que su magia mejoraría si vivían respirando el aire lleno de maná del antiguo mago.

Por supuesto esto era solo una leyenda y nadie sabía en realidad cuánta realidad o ficción había en ella, sin embargo sí que vivían brujas reales en Tomoeda, y ella lo sabía muy bien puesto que trabajaba para una.

Heimao Li se había hecho muy famosa en el pueblo cuando se mudó hace casi 8 años, venía desde el lejano Hong Kong y había migrado ella sola con la única compañía de su nieto menor.

Era una viejita adorable, que en su primer semana viviendo en el pueblo había anunciado a bombo y platillo que era una bruja real y que abriría una tienda donde todo el mundo podría ir y preguntar por su futuro. Nadie le tomo mucha atención al principio, hasta que los primeros clientes asegurarón que todas las predicciones de la anciana habían sido acertadas y que sus poderes eran, como ella aseguraba, reales. En ese momento el pueblo enloqueció, y la anciana bruja que podía predecir la fortuna se acabó convirtiendo en un símbolo para el mágico pueblo de Tomoeda.

Ella, en aquella época, era solo una niña curiosa que había ido a parar a la tienda, siempre le habían llamado la atención los cuentos y leyendas de magia y fantasía, y con todo su inocente corazón infantil, que estaba segura aún poseía, siempre había querido creer que la magia era real ¿Y quién podía culparla?

La primera vez que entro a la tienda solo pudo quedarse maravillada, en ese tiempo ella había creído que las tiendas de magia eran oscuras, llenas de muñecos vuduu y libros de magia negra, sin embargo la tienda de la señora Li no era para nada así, aunque sí estaba llena de libros, nunca llegó a descubrir cuántos de ellos eran de magia negra, estaba mayormente decorada con flores, distintos tipos, de todos los colores, con una explicación detallada de los poderes mágicos de cada una, a su vez había un montón de expositores de piedras preciosas: el cuarzo para problemas en el amor, el zafiro para la inteligencia, el rubí para el coraje...Eran incontables la cantidad de piedras y los problemas que supuestamente estás resolvían. Y por supuesto el mostrador, una simple mesa con un mantel rojo con encaje de flores, donde la siempre útil baraja de Tarot de la anciana descansaba.

Entrar a la tienda de la anciana Li era como abrir la puerta a un mundo mágico y maravilloso, y pese a todos los años que habían pasado esa sensación nunca se le iba.

Su primer encuentro con la bruja fue… extraño, en el momento que había entrado, la bruja había salido corriendo desde atrás de la tienda asegurando haber sentido una presencia mágica, y cuando la vio a ella parada en la puerta prácticamente la había obligado a pasar a la trastienda, donde se encontraba su cocina, y tomar un té con ella.

La anciana y ella se habían caído bien inmediatamente, Heimao aseguraba que era porque sus auras se complementaban, y desde aquel día ir a la tienda a tomar té con la señora Li y su nieto se volvió parte de su ritual semanal.

Tanta era la confianza que habían generado durante los años, que cuando tenía 14 la anciana le preguntó si quería trabajar en su tienda como recepcionista, solo sería a medio tiempo, y en un primer lugar serían tareas exageradamente fáciles para que ella ganará experiencia como su aprendíz, palabras reales de la bruja, como menor de edad ella había necesitado el permiso de su padre, y Heimao había ido personalmente a hablar con él para convencerlo de que necesitaba de ella en la tienda. Nunca supo qué fue lo que hablaron, pero después de esa conversación su padre había aceptado encantado, nunca había sido un padre particularmente estricto, pero no creía que aceptaría que su hija de 14 años trabajará, mucho menos cuando no era necesario para la economía familiar. Fuera como fuese ella se convirtió en la aprendiz, recepcionista y casi asistente de la bruja más famosa del pueblo de Tomoeda, y eso la hacía increíblemente feliz.

Su trabajo simplemente consistía en recibir a los clientes, apuntarlos una fecha y hora para la visita e informar de ello a las brujas, si brujas en plural, puesto que después de todos esos años, la tienda había ido creciendo en fama hasta que la pobre anciana tuvo que contratar a otras brujas que también pudieran leer la fortuna, sin embargo a ella aún no se le dejaba leer la fortuna, según la abuela su poder aún debía ser pulido, y ella confiaba plenamente en todo lo que la anciana dijera.

Desde su contratación había pasado un año, y cada día trabajando en la casa de Adivinas Li había sido para ella un placer.

-Un poco de tomillo, y zumo de limón, una cucharada de miel, y una pizca de canela- Ver a la señora Li preparando posiciones era una de sus actividades favoritas, la anciana bailaba alegremente por la cocina al paso de su propia e inventada canción -Y por último, pero no lo menos importante, mi encantamiento especial para la buena salud.

Si os estáis imaginando a la típica bruja riendo como desquiciada mientras remueve su cacerola de 50 litros mínimo, añadiendo patas de araña y ojos de rana, parad, la cocina de la señora Li era pequeña, acogedora y exageradamente iluminada, estaba detrás de la tienda y del almacén de esta, y tenía una puerta que llevaba al jardín donde la anciana cultivaba sus famosas flores, además la señora Li solo cocinaba la cantidad de poción necesaria, así que solo precisaba utilizar una pequeña cacerola.

Aunque su manera de pronunciar encantamientos si que era algo espeluznante, susurraba casi inaudiblemente una palabrería que nadie estaba seguro si se entendía, o qué idioma era, ni si era diferente para cada poción o simplemente repetía lo mismo una y otra vez, era uno de los muchos misterios de la abuela Heimao.

Satisfecha con el resultado, la anciana apagó el fuego y se dirigió al almacén de la tienda.

-Estoy segurísima que pedimos un cargamento de piedras no hace menos de un mes ¡Pero no las encuentro! ¿Sakura cariño, no me habrás estado desordenado el almacén, verdad?- la anciana había comenzado a sacar caja por caja, vertiendo el contenido de ellas en el piso, separándolo y deparramandolo cada vez más, hasta que se rendía y seguía con la siguiente caja, mientras yo me encargaba de servir la caliente pócima en una taza de porcelana, le recordé que el anterior domingo Syaoran y yo habíamos limpiado todo el almacén con esmero, intentado hacerla sentir aunque sea un poco culpable por el desorden que estaba creando, a la vez que le explicaba que las piedras estaban donde siempre, sin embargo la anciana siguió echando nuestros esfuerzos por tierra revolviendolo todo. Mientras la miraba suspiré, ya podía imaginarme los grito del castaño cuando le diga que este fin de semana tendremos que quedarnos a ordenar todo de nuevo.

-Turmalina sandía no, esa es para curar enfermedades de corazón y los pulmones - Heimao había encontrado la caja, que obviamente estaba donde siempre estaban las piedras, y se había sentado en medio de su desorden inspeccionando las bolsas mientras me hacía caso omiso, no me moleste, estaba acostumbrada, la anciana hacía las cosas a su propia manera y tiempo, y no había fuerza en el planeta que le dijera que estaba equivocada- Turmalina roja, tampoco esa es para el sistema nervioso ¡Ah! ¡Ya sé! Ojo de gato, otorga protección contra todo y vela por tu salud- satisfecha consigo misma, la anciana volvió con la ambarina piedra en la mano -Y esto sería todo…Me gustaría ponerle un encantamiento para también tener suerte en los estudios, pero ya puse el de buena salud y nunca, repite conmigo ¡nunca! Se deben mezclar encantamientos, incluso si son sencillos, estos siempre se enredan y después es casi imposibles separarlos, toma nota de eso Sakurita.

Me entregó la piedra, y la coloque en la bandeja donde previamente había puesto la taza con la pócima y me dirigí a subir las escaleras, de alguna manera y después de tantos años la casa de los Li se me hacía tan familiar como mi propia casa.

Toque la puerta de la habitación con el pie, dado que tenía las manos ocupadas, y esperé pacientemente hasta que el castaño abrió.

-¿Qué? - Syaoran Li, el famoso nieto de la bruja, me abrió la puerta con una terrible cara, debida a la gripe, el chico normalmente era muy guapo con su cabello castaño revuelto y sus ojos de color ámbar, sin embargo, ahora solo parecía una enorme bolsa de mocos y virus. Su voz sonaba ronca, y no pudo ni terminar de pronunciar la escueta frase, si es que una sola palabra podía considerarse frase, antes de tener un ataque de tos seca horrible.

-¡La medicina para tu resfriado esta lista!- canté alegremente mientras entraba en el cuarto del castaño, aún si no había sido invitada. Este solo me frunció el ceño, terriblemente familiarizado con que yo invada su espacio personal, a fin de cuentas llevaba siendo su compañera de clase y mejor amiga desde su llegada a Japón y él sabía que no había malhumor, virus o desastre natural que pudiera evitar mis visitas casi diarias.

El joven se volvió para sentarse en su escritorio sin prestarme mayor atención. Este estaba lleno de libros y estaba segura que antes de venir a molestarlo él se había encontrado estudiando, a fin de cuentas sacar buenas notas era prácticamente la actividad favorita del castaño y al parecer ni aun muriéndose se podía permitir bajar la nota.

-No la necesito, me compre medicina de verdad cuando venía de camino - me señaló la caja de medicamentos encima de su mesita de noche.

-La magia te curará mil veces mejor y de manera más efectiva- el castaño solo me frunció el ceño, de nuevo, antes de colocarse sus cascos que durante todo el tiempo habían permanecido en su cuello.

-Mil veces mejor y de manera más efectiva es una redundancia Sakura- Ahí la que fruncí el ceño fui yo -Además ¿No crees que tienes ya una edad para seguir creyendo en la magia? Deberías madurar.

Ignoré sus palabras, nuestras disputas sobre si la magia es real o no nunca llevaban a buen puerto, ella no iba a cambiar como era, y él era demasiado cabezota como para admitir que era ella quien tenía razón.

-Al menos dale un sorbo, la abuela lleva toda la tarde preparándotela, para que te mejores- el castaño ni siquiera se molestó en contestarme, simplemente giró la silla hacia su escritorio y siguió estudiando como si no se estuviera muriendo de tos y fiebre, era un cabezota tan, pero tan grande, que no había manera de hacerle cambiar de idea una vez que haya dicho que no -Vale, ignorame si quieres, pero la piedra te la dejo aquí, no te hará ningún daño, es un Ojo de Gato te protege de todo, tanto de virus como de mal de ojos- pude ver perfectamente como el castaño rodaba los ojos, o sea que sí me estaba escuchando a pesar de los cascos, le dejé la piedra en su mesa de noche, al lado del medicamento, y salí con la bandeja y la pócima sin tocar.

¿Y ahora que hacía? Sabía que la abuela le había puesto mucho empeño para realizar la poción, la señora Li le tenía un cariño tremendo a su nieto, y prácticamente se desvivía por él en todo lo que podía, si bajaba la poción sin que el castaño le haya dado ni un solo sorbo la señora Li se pondría extremadamente triste… y seguramente subiría las escaleras y obligaría a su nieto a beberselo a la fuerza aún si tuviera que utilizar un embudo.

Abuela y nieto tenían un carácter peliagudo, no eran malos solo extremadamente cabezotas, los dos, y una vez que peleaban podían estar meses sin disculparse el uno con el otro, solo mirándose mal por la casa y hablando a través de mi.

Definitivamente no quería volver a estar en medio de una pelea Li, así que sin pensarlo demasiado me lleve la taza a los labios y le di un gran sorbo hasta acabarme el contenido. Sabía amarga, como casi todas las medicinas hechas con plantas.

Baje la bandeja y la ahora vacía taza y comencé a fregar todos los cachivaches que había ensuciado la señora Li en su arranque de creatividad mágica.

-¿Le gusto a Xiaolang la poción? La endulce todo lo que pude, ese niño siempre se pone quisquilloso cuando algo le sabe amargo.

-Si le encantó- murmuré sin atreverme a mirar a la abuela, esa mujer era altamente perceptiva, y si te veía fijamente a los ojos más de un minuto, estaba segura que te podía leer el pensamiento -Solo digamos, pongamos un supuesto, que alguien que no esté enfermo se tome la pócima ¿Le pasaría algo?

Sentía dagas en mi espalda, estaba segura que la pregunta había activado el sensor encuentra mentiras de la anciana. Abuela y nieto tenian la misma manera de mirar, frunciendo el ceño como si te estuvieran fulminando, no me podía dar la vuelta o lo notaría todo en seguida, estaba segura.

-Bueno hipotéticamente y sólo suponiendo que alguien que no esté enfermo se la bebiera, si que tiene un efecto adverso, cada vez que esa persona se riera flotaría un poco, hasta llegar el momento que acabará en la estratosfera, seguramente muriendo por la falta de oxígeno.

El caldero que estaba fregando se me resbaló de las manos y cayó en el fregadero con un sonoro estruendo, podía sentir como se me iba toda la sangre del cuerpo hasta quedarme pálida como el papel. Empecé a respirar pausadamente conteniendome para no salir corriendo hacia el baño y vomitarlo todo antes de que mi estómago lo digiriera.

-¿Y no habría ninguna manera de curarle? -Por favor di que sí, por favor di que sí, necesitaba urgentemente un sí.

-Por supuesto, esa persona podría no reírse nunca más y problema solucionado- por primera vez desde que había entrado a la cocina me gire y enfrente a la anciana con mi mejor cara de "¿Eso te parece a ti una solución?" -Bueno, no hace falta que me mires así, tampoco es como si tú supuesto haya pasado ¿No? - Volví a mi tarea de limpiar la cocina, finge demencia hasta el final Sakura, no caigas en sus juegos mentales -Bueno si que hay otra solución- tuve que morderme la lengua para no soltarle que no volver a reír nunca NO era una solución en primer lugar -un beso de amor verdadero, querida te parecerá un cliché pero la razón por la que tantos cuentos lo dicen es porque es verdad, no hay magia, maleficio o conjuro que resista un beso de amor verdadero, simplemente es la acción más poderosa que hay para todo.

No la había ayudado, definitivamente no la había ayudado en nada con esa respuesta.

Termine de recoger el estropicio de la cocina lo más rápido que pude, mientras seguí hablando con la señora Li, pero cambiándole el tema lo más que podía para no seguir con lo de la poción. Cuando acabe cogí mis bolsa de clase de la mesa y me dirigí a la salida.

-¿Oh pero Sakurita ya te vas? Pensaba que cenarías con nosotros, Syaoran es una pésima compañía para hablar, es demasiado tosco.

Me clavé las uñas tan fuerte en la mano que estaba segura que me había hecho sangre, pero al menos el dolor me distrajo para no reírme, por el momento.

-Solo vine a ayudarte y a chequear que Syaoran estuviese bien, hoy me toca cocinar la cena a mí en casa así que es mejor que me vaya yendo, aún debo pasar por el supermercado -Abrace a la abuela y salí de allí corriendo lo más rápido que mis piernas me permitían.

Me había metido en un problema, en un problema muy gordo, porque solo había una persona que se le pareciera, aunque sea un poco, a un amor verdadero y sabía mejor que nadie que no había ningún conjuro, maleficio, fuerza divina, hechizo, ni magia que logrará que Syaoran Li me besara.

Heimao: lo pensé muchísimo antes de ponerle un nombre a la abuela de Syaoran, y al final hice lo más simple del mundo, puse "Gato negro" en el traductor Google y Heimao salió, pensé que era un nombre que le pegaba a una bruja, y si Syaoran se llama Pequeño Lobo su abuela puede ser gato negro.

A todos aquellos a los que la región de Kanto les sonó a Pokémon, si y no, Tomoeda es un pueblo inventado por las CLAMP pero dado que en la serie van a Tokyo cada dos por tres supuse que estarían cerca, y Tokyo pertenece a la región de Kanto en Japón y si, también es una región de Pokémon \(-_-U)/

El mago de la leyenda del principio es Clow Reed pues según la wikipedia murió en Tomoeda (alguien se acuerda de esto? Me he leido el manga y visto el anime de Sakura y no recuerdo que lo dijeran, pero si lo dice la Wiki…~(*-*)~ )

Esta es solo la introducción o prólogo, pero no tengo pensado que sea una historia larga, quizás un Two-Shot siendo esté el primero capítulo y prólogo.

La historia está fuertemente inspirada en un One-Shot del manga Koi no Mizu, Pero el pasarla a palabras es 100% obra mía.

Los personajes utilizados pertenecen completamente a las CLAMP.

Siento muchísimo cualquier error ortografíco o de contexto que puedan encontrar, no es perfecto pero estoy empezando poco a poco con esto de escribir y aún estoy puliendo cosas.

Me costó muchísimo escribir lo de el estómago que digerira, literalmente tuve que buscar toda la conjugación del verbo digerir para averiguar que mi cerebro se había empeñado en escribir el pretérito imperfecto del subjuntivo del verbo digerir. El español NO es fácil y lo dice una hispanohablante.

Quería agradecer muchísimo a todas las personas que me dejaron Reviews en mi anterior historia, incluso si no las he contestado realmente las he leído todas y me hicieron muy feliz.

De la misma manera espero que disfruten muchísimo está corta historia.