¡Hola a todos! Guess who's back!
Como prometí hace tiempo, quería hacer un fanfic con historias sueltas relacionadas con mi fic Rock U! Así que si no lo habéis leído, os lo recomiendo antes de empezar este porque si no, no vais a entender mucho la historia que hay detrás.
Aclaración: Los personajes no me pertenecen, son del maravilloso God Masashi Kishimoto, pero el fic es mío.
Parejas: SS, NH, SI, NT, entre otras.
Aquí os dejo el primer capitulo, ¡espero que os guste!
.
.
Rock U! + Stories
.
Story 1: "La boda de Mebuki"
.
.
.
- ¡Mamá! ¿Quieres darte prisa? – gritó Sakura por tercera vez en lo que llevaba de hora mientras golpeaba con los nudillos en la madera de la puerta de la habitación de su madre. – Vas a llegar tarde y cuando digo tarde, me refiero a que llegarás más tarde que Kakashi.
- Puedo permitirme el lujo de llegar tarde, Saku-chan – dijo su madre desde el otro lado de la puerta. – Tan sólo esperad cinco minutos, estamos acabando.
- Esta hija mía es una impuntual – declaró la abuela Yuka en un hermoso vestido tradicional japonés verde del mismo color que sus ojos. – Ambas lo son.
- No se altere, Nakamura-san – pidió una voz dulce. – Estoy segura de que Hana-san está arreglando lo más rápido que puede a su hija.
Uchiha Rin era una hermosa mujer con un corazón de oro, o esa fue la sensación que Sakura tuvo el primer día que la conoció y parecía que no se había equivocado. Tenía el pelo castaño recogido en un elegante moño, sus ojos marrones brillaban de emoción seguramente debido a que era la boda de su mejor amigo y estaba espectacular en aquel vestido azul eléctrico que era muy parecido al de la tía Hana. Sakura había descubierto que estaba casada con Obito Uchiha, el mejor amigo de Kakashi y un pariente muy lejano de Sasuke, y que ambos esperaban un bebé que nacería en enero.
- Siento haberos hecho esperar, – interrumpió la voz de la tía Hana en la habitación, consiguiendo llamar la atención de las mujeres de la sala – pero la perfección lleva su tiempo. Mebuki, querida, sal para que puedan ver lo radiante que estás – pidió con una sonrisa en aquellos labios pintados de color rosa, que combinaban a la perfección con aquel vestido azul eléctrico de dama de honor.
Tras la figura de la tía Hana, Mebuki apareció, totalmente radiante en aquel vestido clásico y tradicional de novia de línea A, mangas por debajo de los codos y de encaje, y todo el vestido estaba repleto de detalles en encaje. El rostro de Mebuki mostraba una radiante sonrisa que podía contener tras aquel hermoso velo transparente y con detalles del mismo patrón que el propio vestido.
- ¿Y bien? – preguntó en un tono de voz alto y alegre. - ¿Cómo me veo?
- Mamá – susurró Sakura mordiéndose el labio inferior e intentando contener las lágrimas de emoción, pues no quería que su hermoso maquillaje se arruinara. – Estás preciosa – dijo para lanzarse a los brazos de su madre en un fuerte abrazo.
- Muchas gracias, cariño.
- Preciosa, hija, preciosa – apoyó la abuela con una sonrisa y dando un beso en la mejilla a su hija.
- Kakashi va a estar encantado, Mebuki.
- Gracias, Rin – Mebuki sonrió.
- ¡Bueno! – interrumpió la tía Hana con una sonrisa de felicidad debido a la reacción que su obra de arte había causado en los presentes. – No quiero arruinar la fiesta, pero hay una boda que celebrar. ¡De prisa!
- Sakura, coge mi ramo, por favor.
El séquito de mujeres salió de la casa para dirigirse al coche que las llevaría a la iglesia donde la boda tendría lugar. Habiendo llegado a tiempo, cada dama de honor se situó al lado de su respectiva pareja a la vez que Mebuki, completamente radiante, se agarraba del brazo de Inoichi, quien se había ofrecido para llevarla al altar debido a que su padre había fallecido hacía muchos años atrás, y empezaron a entrar en la iglesia al ritmo de la marcha nupcial. Sakura, agarrada al brazo de su primo Kento, observó maravillada todos los detalles de la iglesia, pero fue algo entre el público lo que la llamó la atención más que el hecho de que Kakashi estuviera en el altar puntual con una sonrisa bajo aquella dichosa máscara que no se había quitado ni el día de su boda.
Ahí, sentado justo al lado de Naruto, estaba el hombre de sus sueños vestido con un traje negro, camisa blanca y una corbata azul eléctrico, unos tonos más oscuros que su vestido. Sasuke la guiñó un ojo cuando sus miradas se encontraron y ella tuvo que morderse el labio inferior ante la sensación que había provocado en su cuerpo. Porque todo el mundo miraba la entrada excepcional de la novia menos él. Él solo tenía ojos para Sakura. Y eso hizo que, durante toda la ceremonia, la joven guitarrista de extraños cabellos rosas no pudiera disimular su sonrisa de felicidad.
La ceremonia terminó con unos suaves aplausos cuando el cura promulgó aquellas conocidas palabras de "puedes besar a la novia", y todos los invitados fueron salieron de la iglesia a la espera de que la novia tirara el ramo, el cual cayó en manos de la abuela Yuka.
- ¡Espero que sea un chico joven y guapo! – dijo haciendo que todos soltaran una risa.
Mientras la tía Hana regañaba a la abuela Yuka porque ésta se había puesto a flirtear con un joven invitado que no tendría más de treinta y cinco años, Sakura se acercó a su madre, quien sostenía la mano de su ahora esposo, y la abrazó fuertemente.
- Enhorabuena, mamá, Kakashi – dijo con toda la sinceridad que su ser poseía y recibiendo un abrazo por parte de los dos adultos.
- Muchas gracias, hija.
- Sakura – llamó el hombre captando la atención de ambas mujeres. – Gracias por aceptarme como parte de la familia y, sobre todo, gracias por dejarme estar al lado de esa maravillosa mujer que es tu madre.
- Gracias a ti por quererla y cuidarla – confesó la chica con una sonrisa.
- Kakashi, Mebuki – interrumpió Obito con una sonrisa agarrando la mano de su esposa. – Deberíamos ir moviéndonos hacia el convite para que vosotros podáis haceros las fotos con los invitados.
- Tienes razón, vamos.
Después de que los novios avisaran de que era hora de dirigirse al banquete, Sakura se giró en busca de aquel chico que tantos pensamientos se llevaba y a quien tanto quería. Y ahí lo encontró, apoyado en su coche con los brazos cruzados y no prestando atención a la charla que Naruto tenía con su mejor amiga Ino. Se acercó con paso decidido, mostrando una sonrisa que aumentó cuando aquellos ojos oscuros como la noche se posaron sobre ella y tras ignorar completamente a sus dos mejores amigos, se coló entre sus brazos para poder saborear lentamente sus labios en un beso romántico.
- Hola.
- Hola – saludó él con una sonrisa de lado. – Estás muy guapa – dijo en su oído en un tono sensual y grave que provocó que un escalofrío la recorriera de arriba abajo por la espalda.
- Tú también estás muy guapo.
- Lo soy – se jactó a modo de burla haciendo que Sakura lo golpeara suavemente en el hombro.
- ¿No nos ibas a saludar a nosotros, frentona? – la voz de su mejor amiga hizo que su mirada color jade se posara sobre los dos rubios más escandalosos que en su vida haya visto.
Ino vestía un hermoso vestido naranja de finos tirantes y un escote en pico que caía con vuelo hasta las rodillas, intentando disimular aquel vientre abultado de algo más de cuatro meses, acompañado de unos zapatos no muy altos de color blanco y un elegante moño que envolvía su larga cabellera rubia. Por otro lado, su acompañante vestía una elegante camisa naranja y un pantalón de vestir negro que combinaba con unos zapatos del mismo color. Ambos rubios parecían modelos de revista deslumbrando en ese color naranja.
- Perdona Ino-cerda, Naruto – se disculpó la chica con una sonrisa antes de dar un abrazo a ambos chicos. - ¿Cómo te encuentras? – preguntó mientras sus manos rozaban el vientre de su mejor amiga.
- Oh, bastante bien. En menos de dos semanas sabremos si es un niño o una niña – comentó Ino con una radiante sonrisa de felicidad, esa que tenía desde que se había enterado de la noticia de su embarazo.
- Sé que tú quieres una niña – admitió Sakura con una sonrisa conociendo a su mejor amiga.
- ¡Pues claro que quiero que sea una niña! Una pequeña princesa a la que poner vestidos y lazos adorables – confesó con ojos soñadores mientras se acariciaba el vientre. – Sería mi mayor sueño.
- ¿Y tener dos Inos en el mundo? ¡Ni hablar! Prefiero que tengas otro vago Shikamaru – se burló el joven cantante de cabellos rubios.
- ¡Repite eso, Uzumaki!
Naruto corrió soltando una gran carcajada mientras huía de una Ino que lanzaba chillidos e insultos contra su acompañante, intentando alcanzarlo con pasos cortos debido a sus zapatos de tacón. Sakura sonrió observando a sus dos amigos sin percatarse que el chico de su vida había agarrado su mano. Ella se giró y sin perder la sonrisa, correspondió gustosa al beso que su novio la daba.
- ¿Y tú que quieres? – inquirió Sasuke con aquella voz grave y sexy tras el beso. - ¿Un niño o una niña?
- El sexo no me importa – dijo ella con una pequeña sonrisa y con sus mejillas suavemente rosadas debido a la pregunta. Jamás en su vida imaginó que Sasuke preguntaría algo así. - ¿Y tú?
- Tampoco me importa, pero sí me gustaría al menos tener una hija. Una niña, que tenga el mismo color de ojos del que yo me he enamorado – aseguró con voz suave rozando su mejilla y sin apartar ni por un segundo su mirada de la de su novia, haciendo que esta se sonrojara aún más por su declaración.
- ¿Y qué pasa si tiene el pelo rosa? ¿Te disgustaría?
- Me gusta tu color de pelo – confesó besando su punta de la nariz.
- ¡Eh, tortolitos! – llamó Naruto acercándose dentro del coche que su padre le había prestado y con Ino de copiloto. - ¿Nos vamos o qué? ¡Me muero de hambre, 'ttebayo!
- Tú siempre tienes hambre, dobe – Sasuke dijo metiéndose en su coche y esperando a que Sakura entrara en él.
El convite se celebraba en un elegante restaurante de Konoha que estaba especializado en celebraciones y que poseía unos hermosos jardines donde los novios se perdieron para hacerse fotografías con los invitados mientras el resto tomaba un aperitivo ofrecido por los camareros.
Observando con desaprobación como su mejor amigo engullía unos canapés que había en la mesa, Sakura aceptó gustosamente la copa de champagne que un joven camarero la ofreció, el cuál sonrió a la chica coquetamente. Sin embargo, todo signo de coquetería se esfumó cuando el joven Uchiha, cuya aura mostraba enfado, agarró la cintura de su novia y lanzaba una mirada que indicaba "lárgate, perdedor" a la vez que cogía una copa de la bandeja.
- Eres todo un posesivo – dijo la chica sin perder la sonrisa una vez que el camarero había desaparecido de su vista.
- Cualquiera lo sería si te tuviera a su lado, y más con ese vestido.
- ¡Sakura-chan!
Ambos se giraron en busca del dueño de aquella voz tan inocente y se encontraron con Ozawa Hiro, quien recientemente había celebrado su decimotercero cumpleaños, acompañado unos pasos por detrás de su hermano Kento. Ambos hermanos vestían un traje elegante negro, pero el menor llevaba una pajarita granate con pequeños lunares blancos mientras que el mayor de los hermanos había optado por una corbata azul eléctrico que resaltaba el verde de sus ojos, aquellos ojos que miraban con superioridad los de Sasuke.
- ¡Hiro-kun! – Sakura abrió los brazos recibiendo a su primo pequeño, quien había crecido un par de centímetros. - ¡Estás muy guapo! – la joven chica se separó del pequeño para dar un suave abrazo a su otro primo. – Hola, Kento-kun.
- Hola, Sakura – Kentó mostró una hermosa sonrisa para luego posar sus ojos sobre los de Sasuke, quien también lo miraba de aquella forma competitiva. – Uchiha. No esperaba verte aquí – habló el primo de Sakura con una voz poco dulce, que no pasó desapercibida a Sasuke.
- Hn, ¿y por qué no? – contraatacó el moreno con una sonrisa de lado y en un tono de arrogancia propio de un Uchiha. – Teniendo en cuenta que soy el novio de Sakura – el énfasis que puso en el verbo no paso por alto de la atención de su novia, quien lo miraba interrogante.
- Bueno, Kento-kun – interrumpió la chica evitando la tensión entre ambos. – Me ha dicho la tía Hana que te habían aceptado en la Universidad de Konoha, ¡enhorabuena!
- Gracias. Supongo que tengo que devolvértela – mostró una pequeña sonrisa. – He oído que has decidido estudiar Musicología aquí.
- Sí, fue una dura decisión – miró a Sasuke durante un segundo y mostró una pequeña sonrisa, - pero es lo que realmente quiero.
- Entonces te veré por el campus.
- Sí, nos verás por ahí – dijo Sakura con una sonrisa. – Sasuke también va a estudiar Musicología conmigo.
- Vaya, qué sorpresa – comentó el joven chico mirando seriamente al Uchiha para luego posar sus ojos en su prima. – Bueno, será mejor ir a saludar a la tía, aún no he podido felicitarla. Nos veremos luego, Sakura-chan – miró a Sasuke y asintió con la cabeza. – Uchiha.
- Hasta luego, Kento-kun, Hiro-kun.
Los dos miembros de la familia Ozawa se perdieron entre la multitud de invitados en busca de la novia y el novio mientras que la pareja decidió ir a buscar a sus dos amigos rubios, quienes habían desaparecido detrás de un camarero y una bandeja de comida. Localizaron a sus dos amigos sentados en una mesa charlando sobre sus respectivas parejas y su futuro a la vez que engullían comida. Sakura rodó los ojos y miró a su novio, quién asintió con la cabeza, y ambos decidieron desaparecer a la zona del jardín con un par de copas de vino.
Sasuke se sentó en un pequeño banco de piedra, arrastrando a su novia a sentarse en su regazo y rodeó sus brazos alrededor de su pequeña cintura. Sakura sonrió ante el gesto, dando un casto beso en los labios de su novio antes de dar un sorbo a su copa y contemplar las bonitas vistas. Estando ahí, en ese momento, no recordaba la última vez que había sido tan feliz, quizá cuando era pequeña y sus padres la llevaron al parque de atracciones o quizá una de las navidades en las que su padre le regaló una bicicleta. Con esos recuerdos en su mente, no pudo evitar pensar en su padre, con el que había retomado el contacto hace un par de meses y a quién había visto hace un mes, justo después de su graduación, en Konoha.
Flash-back
Era un sábado cuando Sakura salía de su casa para encontrarse con su padre en un restaurante del centro. Kizashi había venido de visita a pasar el fin de semana ya que Sakura había insistido en contarle las nuevas noticia con respeto a su futuro universitario y musical. Llegó al pequeño restaurante y divisó la cabellera distintiva de su padre sentado de una de las mesas de la ventana, observando la calle distraído, seguramente pensando en sus cosas y no pudo evitar mostrar una pequeña sonrisa de nostalgia.
- Papá – saludó ella con una sonrisa dando un beso en la mejilla al hombre. - ¿Llevas mucho tiempo esperando?
- Sakura, hija – dijo él con una pequeña sonrisa. – No mucho, ¿cómo estás?
- Bien, la verdad. Te agradezco que hayas venido hasta Konoha, sé que es difícil para ti, teniendo en cuenta lo de mamá – su voz sonó más suave que de costumbre, sin perder el contacto visual con su padre ni un segundo.
- No te preocupes, hija. Ya te dije que esto es algo que yo me busqué y tengo que aprender a vivir con ello – respondió sin perder la pequeña sonrisa y a pesar de que sus ojos mostraban un poco de tristeza, su sonrisa era sincera, lo que hizo que Sakura correspondiera de la misma manera. - ¿Cómo está tu madre?
- Estresada. Queda un mes para su boda y ya sabes cómo se pone cuando hay una celebración muy importante y más, si eres la protagonista de esa celebración – Sakura rodó los ojos recordando a su madre corriendo y gritando por la casa mientras ordenaba a todo el mundo hacer cosas. – Por suerte, Kakashi no pierde la paciencia.
- ¿Kakashi es su….prometido? ¿No? – inquirió el hombre con algo de dificultad al pronunciar la palabra prometido, pues ambos sabían que él la seguía queriendo.
- Sí – respondió casi en un susurró. – Es un gran tío, ¿sabes? Estoy contentan por mamá.
- Yo también – aseguró el hombre agarrando la mano de su hija con una sonrisa. – Pero, bueno, ¿no me ibas a poner al día con tu vida?
Sakura asintió con una sonrisa y empezó a narrarle todo lo que había pasado en ese año, desde lo del grupo hasta su decisión de quedarse en Konoha para estudiar Musicología y para estar con Sasuke y, por supuesto, también le había contado sobre este último y de su importancia en su vida.
- Así que Sasuke, ¿mm? – dijo el hombre mientras comía un trozo de su filete. – Me encantaría conocerlo algún día.
- De hecho, papá, me gustaría saber si podrías conocerlo… ¿hoy? – habló la chica casi preguntando la última palabra. No es que tuviera miedo de la reacción de su padre al conocer a Sasuke, pero sí que tenía algo de inseguridad por si ninguno de los dos se agradaba. – Si no tienes ningún plan más.
- Sakura, he venido a verte a ti y si lo que realmente quieres es que conozca a tu novio, entonces, eso haré hoy – Kizashi sonrió a su hija acariciando su mano encima de la mesa.
La joven mostró una gran sonrisa mientras asentía con la cabeza y retomaron su charla con otros temas triviales e importantes en relación a ambos hasta que su comida finalizó. Una vez finalizada la comida, Sakura y su padre se dirigieron a un bar que estaba a unos cinco minutos del restaurante y donde, momentos antes, había quedado con Sasuke para que se conocieran. Entraron en el bar y no tardó ni cinco segundos en encontrar a Sasuke con la mirada.
Sentado elegantemente con una camisa azul marina y unos pantalones negros, Sasuke ojeaba distraídamente su teléfono quizá en busca de alguna respuesta por parte de su novia. La chica sonrió y se acercó a él seguida de su padre, quien miraba al joven con expresión seria. Al notar una presencia a su lado, el joven Uchiha levantó la mirada y sus ojos se suavizaron al ver a su novia acompañada de un hombre de pelo rosado-grisáceo, se levantó del asiento y recibió gustosamente el casto beso que Sakura le daba.
- Papá, – llamó Sakura con una radiante sonrisa – este es Sasuke, mi novio. Sasuke, este es Haruno Kizashi, mi padre.
- Encantado de conocerle, señor Haruno – dijo Sasuke en un tono cordial y de respeto extendiendo su mano para poder estrecharla con aquel desconocido que era el padre de su novia.
- Por favor, llámame Kizashi – estrechó la mano con el chico con una pequeña sonrisa. – El gusto es mío, Sasuke. Mi hija ha hablado muy bien de ti.
Fin Flash-Back
Aquel día, su padre había hablado durante horas con Sasuke y con ella hasta que anocheció y los tres, por insistencia de Kizashi, habían ido a cenar a un restaurante italiano. Ese fin de semana había sido muy especial para Sakura porque, poco a poco, su padre estaba entrando en su círculo cercano y, lo más importante de todo esto, no la dolía que él estuviera en su vida otra vez. A decir verdad, la hubiera gustado ver a su padre hoy, pero entendía que eso no era decisión suya y que su madre aún no estaba preparada para afrontar a su padre, y menos, el día de su boda.
Soltó un suspiró ante sus pensamientos y sintió como los brazos que la rodeaban apretaban un poco más el agarre, como haciéndola entender que alguien estaba ahí, que él estaba ahí. Su rostro se giró y se encontró con dos pozos negros que la cuestionaban.
- ¿Estás bien?
- Sí – aseguró con una voz más que sincera mientras acariciaba la mejilla de su novio. – Estoy muy bien, Sasuke.
Sasuke mostró una pequeña sonrisa antes de besar los labios de su chica suavemente, demostrándola todo el amor y cariño que sentía por su ser.
- Te quiero – confesó ella a escasos milímetros de sus labios.
- Eso ya lo sé, nena – dijo con voz grave y sensual mostrando una sonrisa de lado y ganándose un leve golpe en el hombro por parte de su novia.
- Sasuke-kun, Sakura-chan – habló una voz desde la puerta. La pareja se giró y encontraron a Obito Uchiha, el mejor amigo de Kakashi y primo lejano de Sasuke, mirando a la pareja con una bonita sonrisa. – Siento interrumpir, pero tu madre va a dar un pequeño brindis y quiere que todos los invitados estemos presentes.
Ambos asintieron y mano en mano, entraron dentro de la sala, encontrando a su madre con un micrófono en la mano y al lado de Kakashi, y se situaron al lado de Ino y Naruto, quienes comían lo que parecía un trozo de pastel. Sakura sólo pudo rodar los ojos preguntándose internamente cuanto podían comer esos dos rubios que tenía por mejores amigos.
- Ahora que ya estamos todos, – habló su madre llamando su atención totalmente – Kakashi y yo queríamos agradecer a todos los presentes por compartir este día tan importante con nosotros, sobre todo a mi hija Sakura, por su paciencia y amor – Mebuki posó los ojos en la chica haciendo que la pelirrosa se sonrojara levemente al recibir miradas. – Esperamos que estéis pasando un buen rato y que recordéis este día con el mismo cariño que yo voy a hacer – su hermosa sonrisa no se perdió ni un segundo, como Sakura pudo apreciar. – Nos gustaría compartir con todos vosotros otra noticia que nos llena de júbilo – Mebuki miró a su esposo quien asintió felizmente y regresó su mirada al público, en especial a su hija, mientras sus manos se posaban distraídamente en su vientre. - ¡Vamos a tener un bebé!
La habitación se llenó de gritos y aplausos, algunos lloraban de felicidad y otros se habían acercado a felicitar a la pareja, todos reaccionaban menos Sakura, que aún estaba en shock por las palabras de su madre.
¿Bebé?
Esa era la única palabra que resonaba en su cabeza, no podía oír nada más, ni si quiera como Ino y Naruto gritaban emocionados el hecho de que iba a ser una hermana mayor, no reaccionó hasta que sintió como Sasuke apretaba su mano y eso hizo que sus ojos jades se posaran en él. Sasuke no tuvo que articular ninguna palabra para que ella entendiera que estaba preguntado por su estado y la pelirrosa abrió la boca para responder, pero una figura blanca se interpuso en su visión.
- ¿Estás bien, hija? ¡Estás pálida! – Mebuki se había acercado a Sakura con una mirada preocupada y seguida de su ahora marido, quien también mostraba inquietud. – Es que, ¿acaso no te alegra la noticia? Lo siento si es así, hija – pidió perdón la novia rozando el hombro de su hija con una mirada triste. – No es algo que habíamos planeado, pero pensé que te alegraría ser una hermana mayor.
- Siempre he querido eso, mamá – confesó Sakura con una pequeña sonrisa haciendo que su madre volviera a sonreir. – Lo siento, mamá, Kakashi. Me sorprendió la noticia, pero estoy más que ansiosa por conocer a este pequeño o pequeña – abrazó a su madre para luego repetir la acción con Kakashi. - ¿Cuándo nacerá?
- En Febrero – comentó Kakashi totalmente feliz.
- Bueno, estoy desando malcriarte pequeño – aseguró felizmente Sakura mientras rozaba el aún vientre plano de su madre.
Sin duda, no recordaba la última vez que había sido tan feliz como hoy con su familia porque nunca lo había sido así. Hoy era el día en que Sakura Haruno se prometía a sí misma y al pequeño bebé que iba a cuidarlo y a amarlo desde ese momento.
.
.
.
Hasta aquí la primera historia suelta. Espero que os haya gustado y dejad vuestros reviews para hacermelo saber.
Pronto la continuación.
Un saludo,
SheNdy.
