Gracias a mi Beta Adriana Molina por corregir el prólogo.
NOTA: Los nombres de los personajes no me pertenecen, la historia es totalmente mía.
You're so Cold
Prólogo
Una persona fría: incapaz de sentir emociones como el amor y el afecto.
Isabella Marie Cullen
O también conocida como:
La CEO de espinas
—¿Tienes frío? —preguntó una voz masculina detrás de mí.
No me giré para ver al individuo que me había notado, lo ignoré y seguí manteniendo mi vista en el inmenso puente de Brooklyn.
Me encontraba en el mirador de Cadman plaza, era de noche, y las luces de los edificios y rascacielos de Nueva York iluminaban imperiosamente a su alrededor. Los ferrys pasaban debajo del puente con los turistas nocturnos, que no podían desaprovechar la oportunidad de ver la ciudad de noche.
Era diciembre, y el frío se había vuelto duro en esta época del año. El abrigo que llevaba puesto no ayudaba a mantener mi cuerpo caliente, pero tampoco me importaba si me congelaba aquí mismo.
Una pequeña brisa gélida golpeó mi rostro, y lo sentí como verdaderos cuchillos cortándome en pequeñas partes la piel.
—A menos que desees morir de hipotermia, creo… que es una locura estar en un clima tan frío con tan poca ropa.
¿Poca ropa? Cuestioné, y disimuladamente miré mi atuendo; unos jeans azules, una blusa blanca y un abrigo rosado con líneas azules, zapatos cerrados blancos y un cinturón del mismo color. Dejé escapar un pequeño resoplido de disgusto, me resistí a replicar las palabras del hombre que ahora, se encontraba a mi lado.
Pasaron varios minutos en silencio, sin volver a escuchar su molesta voz, y le agradecí silenciosamente.
—No acostumbro a entrometerme cuando soy ignorado de manera tan obvia, pero tampoco estoy dispuesto a permitir que mueras congelada.
Algo caliente abrazo mi cuerpo, y sentí sus manos colocarlo y arreglarlo bien, sobre mis hombros para que no se cayera.
—No lo nece…
—No me agradezcas… o si me quieres decir todo lo contrario, solo acéptalo—. Me lo dijo encogiéndose de hombros sin darle mucha importancia.
Miré al joven que estaba a mi lado, su desbordante y reluciente sonrisa me hizo sentir cómoda, y algún otro sentimiento que no podía o no quería definir.
—Solo recuerda que, aunque el mundo parezca frío, aún hay personas que pueden darle calidez a tu corazón. — él sonrió con amabilidad, y llevó una de sus manos a su cabello, para desordenarlo aún más.
El extraño no era más que un joven de unos diecisiete o dieciocho años. Él me observó durante unos segundos, y yo solo lo miré seriamente sin decir ni una palabra.
—Espero no haberte incomodado tanto—dijo un poco apenado.
Yo negué y aparté la mirada de él.
—Solo un poco—contesté, y él volvió a sonreír tan jovialmente.
Parecía un chico que sonreía por todo, tan inocente de toda la oscuridad que, podía rodear a una persona.
—¡Edward!
Ambos nos volvimos en la dirección dónde provenía la voz, para ver a la chica que corría hacia nosotros.
—Bueno, creo que ya debo irme.
Lo miré a él y a la chica que cada vez estaba más cerca.
—Nadie te detiene—dije duramente.
—Fue un gusto haberte conocido.
—No puedo decir lo mismo, pero…
Él negó haciéndome volver a mi silencio.
—No es necesario que me des las gracias—vio la intención de devolverle el abrigo que me había colocado sobre los hombros, pero me detuve al saber que no lo aceptaría tan fácilmente.
—Si en alguna ocasión nos volvemos a encontrar, espero que una sonrisa adorne tu hermoso rostro. Te deseo lo mejor.
La chica llegó a dónde estábamos y tomó el brazo de él, para luego aferrarse cariñosamente.
Ella me miró frunciendo el ceño, pero él la instó a seguir su camino. Ambos se marcharon alejándose abrazados el uno al otro.
— Patético—dije cuando regresé la vista al puente de Brooklyn—¿volvernos a encontrar? Por favor…
Elevé la mirada hacia arriba, para ver el imponente cielo azul lleno de nubes; empezó a caer pequeños y diminutos copos de nieve. Extendí la mano para que uno cayera en ella, y al momento que tocó mi palma, se deshizo volviéndose agua y se deslizó hacia los lados.
—Nada dura para siempre.
Cerré la mano en un puño, y la dejé caer a un lado. Di media vuelta dando la espalda al puente y a los edificios al otro lado del río para empezar a caminar entre la pequeña lluvia de nieve cayendo sobre mí.
Llegué al McLaren y abriendo la puerta me adentré al calor y la comodidad del auto, cerré y rápidamente lo puse en marcha, recorriendo las calles de Manhattan.
You're so Cold, prólogo, es el principio de nuestra protagonista, todo será contado en primera persona por Bella.
Sabremos lo que ella en realidad piensa y lo que sucede a su alrededor, y como es que llega a conocer al intrigante novelista Edward Masen.
No habrá algún pov por parte de él, porque Edward también tendrá su propia versión más adelante para que puedan adentrarse en su mundo, pero eso será a su debido tiempo.
Sin más que decir, me despido espero que está nueva historia sea bien recibida como Tocado por un Ángel y Trying to Catch a Star.
Estás tres historias se convertirán mi prioridad en el transcurso hasta que terminen para así luego darle oportunidad a nuevas.
Gracias por leerme y solo recordarles que las actualizaciones se irán haciendo mediante el calendario que gestionaré en mi grupo de Facebook: Cielo Nocturno.
Buenas noches y cuídense siempre y tomen las medidas necesarias para su salud.
Nos leemos pronto.
