los pajarillos cantaban alegre y escandalosamente en aquella soleada pero fresca mañana; el lugar era rico en vida y movimiento a pesar de su propia naturaleza... el memorial a los ninjas caídos era como una señal mística de que el mundo, la vida misma, no se detiene por que alguien muera, no importa cuanta gente sufriera por ello.

en lo general, ella tenía muchos a quien rendir respetos, era, después de todo, una camarada mas y algún día, si el mundo daba las suficientes vueltas ella podía terminar aquí, o mejor dicho, su recuerdo.

ella, como los pajarillos y los abejorros, no era una vista propia del lugar, al menos no si mirabas su rostro, libre de dolor, o de tristeza. casi se le podía notar una mueca de alegría y, quizás su mirada fija y levantada, era una pista del por qué.

allí estaba... bueno, no él, pero si su imagen; no a color, por que aunque los detalles eran muy buenos, la roca nunca podría ser trabajada lo suficiente como para parecerse al color de sol, o al azul celeste de la mañana o la tarde. aún así, no podía dejar de mirar ese rostro... ese sexto rostro en lo alto de la montaña hokage. oh, si, casi se olvidaba, tampoco los artesanos lograron captarlo muy bien en cuanto a expresiones, si fuera por ella, y por cualquiera que lo conociera, el ceño de seriedad no le iba muy bien al rokudaime, ver ese rostro sin una sonrisa, era un tanto fuera de lo común.

fuera de lo común, como el por que de su presencia aquí. no era un día conmemorativo, y no tenía a ningún familiar directo aquí, pero, fuera de lo común una vez mas, naruto la había citado aquí.

sinceramente, no sabía por que o para qué la había citado, cualquier cosa que él tuviera o quisiera decirle estaría un poco fuera de contexto en este lugar. se le ocurrían muchos lugares, como ichiraku, lo cual la sorprendía un poco, que no estuviera en ese amado puesto de ramen... amado... era aún mas raro que se le ocurriera a naruto citarla aquí para ESO. y si lo era, juraba ella que al primer signo le taparía la boca y lo mandaría a volar. vamos, el hombre no podía ser TAN tonto.

los pensamientos de esa índole la llevaron a un pasado muy cercano, uno que todavía le quita el sueño varias noches al hacerla despertar y creer que la realidad es un sueño.

le llevó mucho, mucho tiempo recuperar su amistad con él. no es que estuvieran enojados, claro que no era eso. aunque naruto fuera irritante como el picante, era imposible permanecer enojada con él mucho tiempo. el asunto era... de ella. ese momento en el país del hierro... esa confesión.

luego de que la gran guerra hubiera acabado, y gracias a kami y a naruto por la victoria, a ella le costó mucho el regreso a la cotidianidad después de ella. y nuevamente fue él quien le facilitó las cosas al visitarla en el hospital, al asignarle las misiones y tardar un tanto mas de lo necesario para ello. y bien sabía, que no era que el quisiera pretender que no había pasado, simplemente era un borrón y cuenta nueva.

en estos días ella comenzó a hacer lo que no había hecho en mucho tiempo, o quizás nunca... seguir lo que su corazón le decía, dejar que las cosas pasen por si solas. es por eso que aún no encontraba palabras, ni lugar ni momento para aclarar las cosas con su amigo mas querido.

de nuevo sus ojos se enfocaron en el sexto rostro, y una sonrisa le adornó el rostro de nuevo... era un momento tan tierno, que sería una lástima que nadie estuviera ahí para apreciarlo...

"si lo sigues mirando así..."

la voz la descolocó un poco, pero como estaba totalmente distraída parecía mucho

"...vas a hacer que el rostro de rokudaime-sama se vea tan viejo como los demás "

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"y verás, uzumaki-kun, que es para los mejores intereses de la aldea, que la red de espionaje sea restaurada..."

el ponente no se daba cuenta de que cada palabra irritaba más al joven hokage que la anterior.

"y que parte de NO es la que ustedes no entienden?"-

mas que molesto, sonaba casi al propio kyuubi amenazando a un enemigo. pero los dos ancianos utatane y mitokado, no parecían muy afectados, eran de esos viejos que pensaban que sus canas y arrugas les protegían de todo. y así iba siendo desde que tomó el manto.

"si el bien de la aldea no te acaba de convencer, bien podrías tomarlo como un tributo a tu maestro"-sugirió la anciana, indispuesta como su compañero a aceptar la negativa del joven, sin saber que no había hecho mas que auto-sabotearse.

"en este momento, no se que me irrita mas"-dijo naruto, aún con ese tono enfadado-"su persistencia sobre algo que no dejaré que pase o el hecho de que quieran chantajearme con la memoria de jiraiya..."

se levantó de la silla y encaró a los ancianos

"mi maestro solo tenía dos sueños, la paz, y... algo que no les incumbe. reactivar la red de espionaje solo acabaría con la paz que a surgido, con la alianza shinobi, que sin una guerra ya cuesta trabajo mantener... si él dirigía la red, sería solo para que nadie abusara de ese poder... como quieren hacerlo ahora... así que déjenme decirlo por última vez... NO SE REACTIVARÁ LA RED DE ESPIONAJE"

los dos ancianos saltaron un poco por las fuertes palabras, y sus sudor pronto comenzaría a chorrear, la fuerte presencia de naruto y el chacra que ionizaba el aire de tal modo que costaba respirar, fue suficiente para sanjar la conversación... por ahora.

"volveremos a visitarte cuando tu cabeza esté fría y tu cordura mas despierta... hokage-sama"

dicho esto los ancianos abandonaron la oficina, y él casi podía sentir ese zumbido en sus oídos de las sentencias que los viejos estarían lanzando contra él.

se dejó caer en su silla muy pesadamente, como lo haría luego de una sesción de brutal entrenamiento. y aunque su chacra estaba al máximo, había un aspecto en lo que su herencia sanguínea y naturaleza energética no podían hacerlo pasar mas allá de lo humano y ordinario... su mente. la misma que desde que tomó el puesto había ido perdiendo la serenidad y la resistencia... simplemente la responsabilidad y los secretos que debía mantener ya eran demasiado estresantes.

por suerte, a parte de esta reunión, el día pintaba bastante flojo, y ya era la hora de tomar un descanso para la comida. pensaba tomarse unas horas mas por un asunto que tenía pendiente. ya casi salía cuando esa realización lo detuvo, regresando al escritorio y de junto a este, tomó un objeto, del tamaño de un cuadro de pared, cubierto de cartón. lo contempló un instante, como si quisiera ver a través del cartón, o mas bien como si supiera lo que había detrás.

una dulce sonrisa surgió, retorciendo aquellos bigotes tan distintivos. este objeto en particular, le ayudaría a fortaleces un viejo y querido vínculo, uno que mientras dependiera de él, nunca perdería.

con el objeto bajo su brazo, salió de la oficina y en unos instantes, ya se hallaba en las calles de la aldea, las cuales pululaban de actividad, los negocios estaban muy ajetreados, mucha gente deambulaba sin aparente propósito, y lo que mas alegraba en particular, eran la convivencia que los aldeanos tenían; en familia, amigos, simples conocidos... era una buena vida para todos, pero así mismo esta misma vista trajo muchas inquietudes para él, pues como todo lo que está cerca de la perfección, depende de un delicado balance, al cual el mas mínimo error podía derrumbar hasta las bases.

iba sonriente por cordialidad, y en ese particular momento le molestaba un poco ser una figura tan pública, pues tenía que fingir a prácticamente todos, pues casi todos le saludaban... no todo era miel sobre hojuelas para un hokage.

estos eran apenas los mas superficiales de sus pensamientos, tanto que bastó un ligero choque para apartarlo de ellos. un ligero choque... no se imaginaba lo que esto iba a ocasionar. era la pluma que iba a inclinar la balanza, la gota que reventaría la represa... escondida en la forma de una mujer, cuyo cuerpo y víveres se hallaban tumbados en el suelo.

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a como la mañana había empezado, lo último que la pelirosa hubiera pensado en hacer era lo que estaba haciendo en este momento arreglar los mausoleos y lápidas. la tierra negra, un sinónimo de fertilidad, causaba un pequeño asombro a la muchacha, pues estando tan cerca de la muerte, la vida parecería tener un segundo plano. un dia naruto le dijo que la vida y la muerte son solo dos caras de la misma moneda, la misma fuerza actuando en distintas formas. esa vez se le quedó viendo como a un extraño, y con una sonrisa él le dijo que era una filosofía de los sennin. y sonrió, al recordar una vez mas al rubio, las mismas plantas que ahora atendían en este lugar, era una prueba de la certeza de esas sabias palabras.

oh si, atendían, pues eran dos mujeres las que compartían en trabajo. sakura hubiera jurado que la mujer salió de la nada, pero reconoció para si misma y con un poco de timidez, que estaba un tanto absorta en sus pensamientos... sobre él. la mujer era un tanto mayor que ella, probable mente de la edad de shizune, un tanto mas joven tal vez, pero hasta allí llegarían las similitudes con la fiel amiga de tsunade; las ropas de la mujer no eran nada del otro mundo, lo que sakura no podía dejar de admirar era el hermoso y largo cabello rojo, el rostro tan familiar, que juraba haber visto en otra ocasión y esos ojos... tan parecidos que de no ser por el tono de piel y cabello, juraría estar viendo los de naruto...

"ugh"- musitó la joven con enfado, pues ya era ridículo que todo le recordara a él.

divertida, la mujer mayor observaba a la joven que de un momento a otro había cambiado de un trato delicado a las plantas a... querer estrangularlas, o a alguien.

"no pequeña, que un ser no se queje nunca, no implica que no se le pueda dañar"

eran palabras que bien podían salir de la boca de su propia madre, sakura tuvo la sensación de que ella no se refería a las plantas solamente. era una sensación .. natural. solo unos minutos atrás, cuando ella quiso negar que estaba mirando el sexto rostro, con penosos resultados, de alguna manera, ella le había convencido de ayudarle a atender el lugar para matar el tiempo.

"y desde cuando rokudaime-sama pasó de ganar guerras a ganar corazones, pequeña?"

solo el crujir de un pobre tallo, y la sorpresa de la pelirosa siguieron a la pregunta.

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naruto no sabía a ciencia cierta como había terminado aquí, sentado en un pequeño comedor, en una casa común... bueno, si lo sabía, lo que no sabía es como no se libró de la situación. la mujer con la que había chocado, tenía un lenguaje un tanto florido, eso cambió justo al ver a quien le recordaba a la autora de sus días.

la situación escaló a un nivel embarazoso cuando la mujer pidió disculpas con la frente en el suelo y la voz muy alta. había juntado sus cosas rápidamente pero apenas ponerse de pie y dar el primer paso, volvió a caer por tierra esta vez con un quejido. parece que en la caída anterior se había lastimado un pie, y otra vez sus víveres rodaron por el suelo. mucha gente hizo ademan de acercarse a ayudar, pero las señas del hokage los detuvieron. le costó un par de réplicas, pero la mujer aceptó ser ayudada por el hokage a llegar a su casa. ahí era donde deberían haber terminado las cosas, pero la mujer le había insistido mucho a que pasara y tomara un pequeño refrigerio, y era una de esas señoras que no aceptaba un no por respuesta.

luego de varios minutos, naruto pudo deducir que la mujer vivía sola, era algo que él era capaz de ver de inmediato, y oler, pues solo el olor de la mujer era el que estaba por el lugar, y eso en si era un tanto raro, pues no detectaba ni siquiera el olor de alguna sustancia doméstica, bueno, no debía de ser nada, tal vez la señora solo era muy pulcra y no le gustaban los aromas. sin embargo, a unos metros, en lo que debería ser la sala, estaba una fotografía de la misma mujer, con un hombre y... un vientre bastante prominente... todo hizo click enseguida... solo por eso el olor de la mujer era el único... era una viuda... mas que eso, había perdido a su familia.

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sin saber por que, otra vez, las palabras habían fluido de sakura, y curiosamente, desde muy adentro. era tan fácil hablar con esta señora, era tan apacible su aura y tan contagiosa su energía, era tan lejos del juicio su contemplación, que las palabras siguieron fluyendo con facilidad.

"él a perdido tanto... a luchado tanto... que lo último que merece, es alguien que nunca supo apreciarle y peor aun, lo a lastimado"

las palabras de la joven de cabellos rosados sonaban un tanto desencajadas, pero aún predominaba su tranquilidad, era como si hubiera aceptado todo aquello mucho tiempo atrás, pero con el firme propósito de enmendar sus errores.

"en toda historia, en toda lucha, en cada amor, en cada historia de la lucha por un amor, siempre hay mas de una versión"-dijo la mujer mayor-"tu podrás haber llegado a tus conclusiones y por mas ciertas que sean, pueden diferir totalmente a las de él... lo sabes verdad? de aquí en mas, todo dependerá de si el te ama o ya no, y de lo que tu decidas hacer cuando lo sepas... aceptar, o luchar"

"luchar?"- dijo un tanto confundida sákura.

"siempre se lucha por amor... por mantenerlo, por recuperar lo, por olvidarlo ... o... contra la competencia... que no a de ser poca"-

aunque el tono de la pelirroja era casi de burla, no malintencionada claro, no era eso lo que hizo crujir los nudillos de la joven...

"pobre de esas competidoras... sobre todo de las que se atrevan... jejejeje"- pensó divertida la mayor.

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las cosas habían ido mas fuera de control aún para el joven hokage. sin previo aviso la mujer había aparecido con poco menos que un autentico festín. nunca pasó por la mente del rubio que esto no era común en un tiempo tan pequeño.

quiso excusarse, pero ya era tarde y resignado al observar el reloj y ver que ya era la hora acordada, decidió que el regaño no sería mucho mayor por 15 o 20 minutos.

"hace tanto que no como con alguien... no desde mi esposo..."

sonaba verdaderamente nostálgica. no pudo evitar el rubio, preguntar.

"él... hace cuanto que..."

aunque no pudo terminar la pregunta, tuvo si respuesta.

"20 años..."-dijo casi en un susurro la mujer, con su mirada fija en su alimento.

no había que ser genio para deducir lo demás... hace 20 años... octubre 10... el corazón de naruto se atosigó por un instante. no pasan tantos años de maltrato sin que te llegues a sentir, aunque sea muy poco, culpable de lo que te acusan, y quizás habría quien lo pensara hasta los últimos dias del rubio.

"mi esposo era un shinobi... y como muchos, murió en el ataque del zorro de las nueve colas..."

era una mezcla de sentimientos negativos los que surgieron del hokage. primero y mas que nada el pesar por la suerte de esta mujer, segundo por que la gente aún seguía culpando a kurama del asunto. si bien por aquel entonces al biju le hubiera dado igual destruir la aldea o seguir de largo, no era él quien estaba detrás de ello. pero los ancianos y el consejo eran reacios a revelar la verdad, principalmente por que mucha gente había superado el hecho aceptando esto como verdad, no querían que se supiera como un renegado de su propia aldea había maquinado todo, y un alumno de un kage, justo como orochimaru...

"faltarían unas semanas para que naciera nuestro hijo..."

aquí venía lo mas doloroso, él no necesitó sus poderes para saber que esto era algo que dolía solo de recordarse.

"los hospitales estaban a reventar, y nadie nunca notó, nadie nunca me dijo... que mi hijo tenía un problema"

la mujer lo miró sonriente, pero llorando abiertamente.

"todas las madres dirán esto de sus bebes, pero el mio... era realmente hermoso... pero no lloró... nunca pude siquiera escuchar su llanto... él nació muerto..."

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" aún recuerdo la primera vez que lo vi..."- decía sakura en uno más de sus recientes monólogos, casi parecía que hablaba solo para ella misma-"se veía tan solo... estaba tan solo, aunque estaba rodeado de mucha gente... pero ahora las cosas por fin han cambiado, se a ganado lo que siempre quiso... y más."

de nuevo la oyente sonreía, como si le estuvieran contando el cuento más fantástico de todos.

"es un hombre, sakura-chan, y no importa cuanto éxito tenga en su carrera... siempre se va a sentir solo sin una mujer, más aun cuando no se tiene una familia previa"

para sorpresa de la mayor, la pelirosa no reaccionó con ningún gesto negativo o nervioso, simplemente sonrió mientras sus ojos cerrados daban un aire de serenidad.

"no por mucho tiempo... de hecho solo es cuestión de a quien valla a elegir..."- comentó la joven-

"es un uzumaki... si ya eligió, nunca cambiará de elección, tal vez en el juego de la paciencia ellos no se llamen serenos... pero aferrados, valla que si"

"que sea uzumaki solo le da mas tiempo para elegir... e leído sobre la longevidad de ese clan..."

"no importa cuanto tiempo tengas, siempre se acaba, y en la vida del shinobi, puede cortarse de tajo y de repente"

la pelirosa rió muy diatónicamente, como si la mujer hubiera dicho la cosa mas tonta del mundo.

"en este momento, no hay nadie vivo que se conozca que pueda vencerle, así que no me preocupa mucho eso"

"que desees que eso sea verdad te hace una buena persona, pero que estés segura de ello te hace una tonta, pequeña"- la pelirosa se tornó sería, no ante el insulto, sino ante el tono muy diferente de la mujer-"las cosas siempre pueden caer, y es su propio peso lo que hace que caigan, a menudo las mayores fuerzas son tornadas en la mayor debilidad... ¿ cual crees que sea la de naruto?"

a sakura le aterró un poco lo rápido que pudo deducir esa respuesta, pues aunque ella conocía mejor que casi nadie al rubio, nadie debería de saber esto tan facilmente.

"diría que... su gran corazón... la capacidad de confiar en que cualquiera puede cambiar..." los mismos encuentros con sasuke cuando era renegado lo confirmaba, la amistad y el deseo de naruto de que sasuke se redimiera lo puso contra su chokuto en varias ocasiones..."pero no es igual... nadie tiene el poder que haría falta..."

"pequeña, siempre hay alguien, que puede destruir hasta el mas fuerte y noble de los corazones... ya sea la persona que lo sostiene en sus manos al despreciarlo..."- sakura sintió esas palabras directamente-"o el peso de la propia vida y el mundo"

" de nuevo, no es el caso... tiene todo lo que soñó, una familia solo es cuestión de tiempo... ¡es el hombre mas poderoso, por kami-sama!"-

sin entender por que, sakura estaba sintiendo una gran incertidumbre sobre sus propias palabra, la plática hacia rato que había dejado de ser agradable. y la mujer, mirando hacia el sexto rostro en el monte, su expresión, y las palabras que venían, solo aumentaron ese mal sentimiento.

"él es tan fuerte y a sobrevivido a tanto, pero es mas frágil de lo que cualquiera se pueda imaginar, sobre todo tu, que le conoces, sakura-chan, a dado tanto sin pedir nada, y la vida tomará aun más de él... necesitará de todos sus amigos, de su cariño... pero sobre todo, de tu amor... la vida lo probará tanto que dejará incluso de extenderles su mano para que le ayuden. y si le dan por sentado... lo perderán... lo perderás"

terror, era autentico terror lo que sakura sentía ante las palabras de la mujer y su macabra naturaleza. uno, luego dos pasos, luego otro y dándose la vuelta empezó a correr lejos del memorial, lejos de esa mujer y sus mentirosas palabras, tenía que verle y contarle todas estas idioteces, y entonces reirían juntos cuando con esa sonriza tonta el le dijera que solo eran palabras de una vieja loca. pero el terror nunca dejó de apretar el corazón de la pelirosa tal y como una mano hecha de frio y filoso hielo.

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el tema había dejado un silencio muy incomodo, pero la mujer, tal vez viendo la incomodidad del hokage, pronto cambió el tema.

resultó que ella era una enfermera, y que servia directamente bajo shizune, e incluso había cruzado palabras con sakura unas cuantas veces. naruto se alegró al escuchar lo bien que la mujer hablaba de su compañera, como tanto talento era extraordinario en alguien tan joven. un poco mas alegre, pensando en que pronto se reuniría con esa chica extraordinaria que siempre fue una luz en su vida, naruto miró el último bocado de su plato. había comido mucho ante la insistencia de la mujer, y para ser sincero ella tenía un sazón soberbio, aunque después de tragar siempre paladeaba un gusto un tanto a medicina... a de ser algún ingrediente "nutritivo" como dice sakura de ciertos de sus horribles suplementos.

contento, el rubio apuntó su tenedor al bocado... y falló, nada grave... volvió a fallar... no hubo tercer intento, pues su brazo no le respondió.

"q-q-ue"-apenas y pudo balbucear eso, cuando miró a la mujer, ella sonreía... pero no era la misma sonrisa dulce de unos instantes atrás...

"oh, pobrecito, el veneno ya te hizo efecto... descuida, ka-san sabe como tratarte... kyuubi no yoko"