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Día 1

PURRITO

(o Purrito, una marca conocida de peluches de gatitos.)


Empiezo este felinette con pequeñas historias de Felix y Marinette, cómo se conocen, cómo empiezan a salir, su boda, su matrimonio, y el fin de su amor. Saltos temporales con historias que se desarrollan entre el pasado y el futuro, siempre partiendo del presente (S3).

Por lo tanto, los 31 días forman parte de un mismo felinette.


Definitivamente fue un error, ella no quiso hacerlo. Pero ahora, todo desastre había sido consumado.

El hermoso purrito verde, suavito y pequeñito de Félix, yacía en el suelo, destrozado y vejado cerca de la chimenea. Ella no supo qué hacer.

-¡Adrien!, ¡nos matará!-

- Sin duda alguna, Marinette.

- ¿Por qué lo hiciste? ¡no puedes usar tu espada de esgrima aquí!.

Y Marinette recogió los trocitos del pobre purrito. Se arrodilló, se lamentó y sin saber porqué, una angustia se clavó en el pecho. Una sensación extraña de congoja y desconcierto. Como si supiera a corazón roto, a terrible daño.

- Ni una palabra, Adrien. No le dirás nada.-

Y ella se puso de pie, con los retazos del muñeco entre sus brazos.

- Me cubrirás, mentirás y me darás tiempo, el necesario.-

Y el dedo de ella le apuntaba al rubio con odio y tesón.

- ¡Promételo!-

Promesas. Amistad. Ella había tomado una decisión, así que se lanzó a su atelier a remachar con arte y precisión el objeto del deseo de Félix. Su pequeño peluche de bebé, el que siempre llevaba en su maleta cada vez que venía a París. Y Marinette no supo ese secreto hasta esa tarde, cuando Adrien, cansino y aburrido de esperar a Félix en la biblioteca, le ofreció a ella jugar en la habitación algún videojuego. Marinette pensó que sería inofensivo, pero Adrien que iba ya cabreado, decidió desfogarse con la espada más afilada de esgrima. Tonto, mil veces tonto.

Le dio a la maleta de Félix y salió despedido, casi eyectado, el pequeño muñequito, todo ternura y amor. Purrito de los buenos, Purrito canción. Y Marinette vio como de un sablazo, Adrien lo destrozaba y su relleno volaba por los aires...

Su pecho ardía de la indignación, de la rabia del destrozo. Injusto, tonto Adrien, y pobre Félix, tan serio, tan estudioso, siempre callado, pero al fin y al cabo, amable. Félix, el primo de Adrien, el de cortas palabras y gesto adusto, maduro, trayendo un peluche en la maleta porque no le gustaba viajar solo.

Félix, Félix.

Una persona, un amigo al fin y al cabo.

A la mañana siguiente, su obra de arte de rediseño y confección estaba hecha. Perfecta, sin errores, horas y horas sin dormir para ver cómo aquel hermoso peluche refulgía como nuevo entre sus manos.

Pero justo cuando lo iba a dejar en la maleta, él apareció intempestivo y raudo, a su alcance.

- Dupain-Cheng, ¿qué haces aquí? ¿qué haces con...?

Ella no le supo responder, como siempre tartamudeó simple y llanamente, sus mejillas se sonrojaron, sus labios temblaron y Félix vio que estaba a punto de lanzar al peluche por los aires. Así que suavemente, le cogió ambas manos, sosteniendo el purrito entre ellas.

-Marinette, Marinette. No quise asustarte, pero yo... había... había... traído...el purrito ...lo había traído para tí.-

Para ti.

Fue el primer regalo que él le dio. Fue el primer regalo que ella le hizo.

Las mejores historias quizá sólo empezaban con un hola, pero ésta empezó con un purrito traído desde Londres, en una maleta de piel para una amiga muy especial, muy especial.

-Gracias Félix.

-Gracias a ti, Marinette.

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¡30 días de felinette!

Clasificación T.

Desde mi trinchera

Cambio y corto

Lordthunder1000