¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien y más en estos días de contingencia. Te recibo con mucho gusto y con un abrazo desde lejos hasta donde estés. La historia que hoy les comparto me encontré por aquí y me gustó mucho. Cabe mencionar que no soy la autora original de esta historia, remarco. Todos los derechos de autor le pertenece a BubblesRRJ.

Les invito a pasarse por el perfil del autor o autora (ni idea si es mujer u hombre...su nombre no me dice mucho, al menos para mi) de esta magnifica historia, para que den su apoyo tanto de esta historia así como algunas historias que pueda publicar en el futuro. ¡Además puedes pasarte a ver la historia original o adelantarle a los capítulos si están deseosos como yo de continuar leyendo Tangled: Wich War con esta persona!

En fin, espero que les guste la historia tanto como me gustó y pido perdón de antemano si en algún momento la traducción no sea la adecuada, esta sería mi primera vez traduciendo una historia y tengo la intención de hacer lo mejor para traducir la historia sin perder nada de lo que ocurre o como sucedieron las cosas.

Sin más que decir los dejo disfrutar de esta maravillosa historia :D


Hace mucho tiempo, antes de los siete reinos subieran al poder, hubo un tiempo cuando la magia corría desenfrenada por toda la tierra de Corona. La misma tierra estaba repleta de ella, cada árbol y animal prosperaba de su poder. Había magia en todo, una magia antigua que solo parecía crecer con cada día que pasaba. Fue en esta tierra ancestral donde cierta planta creció. Nadie sabía realmente como llego ser, pero aquellos con una afinidad a la magia podrían sentirlo, olerlo en el aire, escucharlo llamar como los tonos inquietantes de una canción de un niño. Esta planta era una flor, envuelta en oro y bañada en un resplandor que rivalizaba con el sol mismo. Magos y brujas de todas las practicas viajaban para estudiar la flor, pero ninguno se atrevía a tocarlo; se convirtió en tabú incluso considerar arrancar de raíz a un tesoro tan preciado, y a medida que pasaron los siglos y la tierra fuera reclamada por una monarquía joven, la flor cayó en una oscura leyenda.

El reino de Corona era pacifico, próspero y en buen estado con sus vecinos. La economía era estable, sus vías marítimas y las murallas de la ciudad estaban protegidas. Se fomentó el comercio, y Corona pronto se convirtió en la sede de una cultura como ninguna otra vista en el mundo. Con el tiempo, la magia de la tierra cayó dormida, y aquellos que alguna vez practicaron su poder cayeron en el nebuloso reino de los mitos y cuentos de hadas.

En la era de oro de Corona, fue reinada por el Rey Frederick y su esposa, Arianna. Con un faro de disciplina y razón, el Rey Frederick estableció un sistema educativo en su juventud que pronto permitiría a todos sus ciudadanos aprender y crecer en formas que nunca antes se habían tenido el privilegio de hacer. Las cosechas eran más abundantes y los niños salpicaban las calles como amapolas. Parecía que el Rey y la Reina de Corona habían sido bendecidos en su reinado. Pero la capilla de Corona recordó a todos y cada uno de los que enraban a la capilla; debe ser que hay oposición en todas las cosas.

La reina estaba esperando un bebé, y no pasó mucho tiempo antes de que comenzara a mostrar signos de enfermedad. Como su condición deterioró, el rey consultó a todos los médicos y boticarios que pudo convocar, tratando de encontrar al que pudiera salvar a su esposa. Muchos se esforzaron por encontrar la respuesta. Todos ellos fallaron. desesperado, el rey recurrió a su último recurso; pedir la ayuda de un mago. Era la búsqueda que se negaba a confiar en nadie más que a sí mismo. Él viajaba entre su gente en secreto, visitando en todas partes desde bulliciosos mercados hasta los bares húmedos y sombríos, preguntando a todos y cada uno de los individuos adonde había ido los magos.

"No hay magos," respondía su gente. "Ya no"

Derrotado y asustado, el rey Frederick se preparó para retirarse a casa. Con tristeza que pesaba sobre su corazón, se quedó en una pequeña posada no muy lejos de su amado castillo. Tentado a ahogar su tristeza en la última mezcla de brandy de Corona, negó con su cabeza al cantinero y suspiró. Llevándose una mano temblorosa a su preocupada cabeza, no notó que alguien se sentaba a su lado.

"Pensé que podría encontrarlo aquí, su majestad." Era una voz tranquila, sombría y ronca.

Sobresaltado, los ojos del rey se lanzaron hacia el hombre. Su mano cayó con alivio cuando lo reconoció. "Quirin," saludó con el entusiasmo de un pez muerto. "Ha sido un tiempo, viejo amigo."

"Así es," Quirin hizo un gesto al cantinero para que se fuera "Ninguno para mi esta noche." Se pasó una mano por el pelo; Frederick notó que un cabello plateado se asomaba, y los ojos del líder de la aldea estaban rodeados de insomnio. Parecía que el tiempo y la posición había sido menos amables para ambos. "Entonces," Quirin continuo, suspirando de nuevo. "Los rumores eran ciertos. Has estado buscando todo este tiempo una manera de salvar a tu esposa."

Frederick sintió que la amargura diluía su dolor. "¿Has venido a desanimarme?"

Quirin negó con la cabeza. "No haría tal cosa. Tu eres el rey. No es mi deber interponerme en tu camino."

"Entones ¿por qué estás aquí?" Frederick frunció el ceño.

La mano de Quirin se movió sobre la barra gastada y golpeada, sus dedos trazaron la veta de la madera manchada en alcohol. "Conozco a alguien que podría ayudarte," murmuró. "La llaman Crimson Caster, una mujer de cabello rojo y ojos carmesí. Viene al pueblo unas cinco leguas al sur para vender sus productos, pociones y remedios para enfermedades comunes."

"He buscado un tratamiento común," espetó Frederick. "Necesito un milagro."

"En este día y época," Quirin se reclinó en su asiento, "los magos son los hacedores de milagros."

Los ojos de Frederick se agrandaron. "Quirin," suspiro, su voz comenzaba a temblar. "¿Estás seguro?"

"Los comerciantes hablan muy bien de ella," explicó Quirin en voz baja. "Nadie sabe dónde vive, pero un comerciante afirmo que la vio desaparecer en el Bosque Haderon."

Los hombros del rey se tensaron, lo suficientemente tensos como para causarle dolor de cabeza. "Ese bosque está maldito." dijo con cautela.

Quirin rio secamente. "Bueno ¿Qué mejor lugar para encontrar una bruja, entonces?"

"¿Y si maldice a mi hijo por nacer?" especuló Frederick. "¿o hace que Ariana sea estéril?"

El sonido de taburetes deslizándose hacia atrás de una mesa chirrió a través del aire estancado. Cuando los clientes se fueron, el olor a lluvia inundó la puerta abierta. "Frederick," dijo Quirin con gravedad. "Ella morirá de cualquier manera. Simplemente puedes regresar a casa y enfrentar eso." Se levantó de su asiento, mirando el rostro sombrío del rey. "O podrías tener un poco de fe en lo único que podría salvarla."

En el crepúsculo del embarazo de la reina, el rey tomo en serio las palabras de Quirin. Llamó al capitán de la guardia y le ordenó que dirigiera a un pequeño grupo de exploradores en el Bosque Haderon para buscar a Crimson Caster. Los soldados del capitán se mostraron cautelosos, pero su lealtad al rey ganó. Cumplieron sus órdenes y viajaron al bosque maldito. Buscando durante semanas, sus provisiones disminuyeron, su moral disminuyó por la fatiga y el mal tiempo. Pero la determinación del capitán se aferró a su devoción; sabía que debía encontrar la clave para salvar a su reina.

Entonces, una noche, una sombra cayó sobre su tienda golpeada por la lluvia. Una voz gritó, clara y cantarina con acento irlandés.

"Tú y tus hombres están perdidos," dijo la mujer. "Deberías haberlo sabido mejor antes de viajar por estos bosques."

El capitán salió y discutió su misión con ella, explicando la angustia del rey. El cielo nocturno parecía extenderse sobre ellos como una sábana negra, sin una estrella a la vista que iluminaba el camino. "Este es su primogénito," finalizó el capitán. "Si la reina muere, no habrá heredero."

Crimson Caster asintió lentamente. Su cabello era de un rojo oscuro y sus ojos brillaban a la luz de la fogata agonizante. "Ya veo," murmuró. "Eso es una preocupación."

Los labios del capitán se estiraron. "Seguro que hay algo que puedes hacer."

Crimson Caster parpadeó, su ojo carmesí parpadeando dentro y fuera de la vista. "¿Es tu intención escoltarme hasta el castillo?"

"Si me lo permite."

"Muy bien, entonces." Crimson Caster inclinó la cabeza. "Iré contigo a ver al rey."

Las puertas del castillo se abrieron de par en par para la entrada de Crimson Caster. El propio rey Frederick la recibió en la sala de juicio. Con guardias a sus espaldas y una mirada atenta, la llevó al lado de la cama de su reina. "¿Y bien, bruja?" insistió el rey después de un momento de silencio. "¿Hay algo que puedas hacer por ella?"

Crimson Caster parecía perdida en sus pensamientos, su ojo rojo buscando arriba y abajo sobre la forma febril de la reina. Extendió la mano y frotó el aire sobre el estómago agobiado de la mujer; Frederick apenas se contuvo de abofetearla. "Está bien, pequeña," le oyó decir el rey. "No morirás. Pero la reina sí."

"¡No puedo aceptar eso!" el rey siseó indignado. "¡No creo que aceptaras venir aquí si no hay algo que puedas hacer!"

Crimson Caster suspiró con fuerza. Miró en conflicto y su mano cayó a su costado. El momento se prolongó silencioso y oscuro. "Dime, mi rey," finalmente habló. "¿Has oído hablar de la flor de la gota de sol?"

Frederick tosió con incredulidad. "Una historia de niños! ¡No existe!"

"Lo es," respondió Crimson Caster con brusquedad, su mirada roja taladrando a la de él. "Y sé dónde está. Todos los que sienten la magia lo hacen. Es como el sol, ardiendo sobre el horizonte de nuestro reino como una estrella en llamas. Sé dónde está, y sé que salvará a la reina. Ella está en puerta de la muerte, es lo único que puede salvarla ahora."

El rey respiró hondo por la nariz. No le gustaba que le dieran un ultimátum. Pero para salvar a su esposa... "Hazlo," ordenó. "Tráemela."

Pero Crimson Caster levantó un delgado dedo. "Con una concisión, rey Frederick. Deseo tener acceso completo a su biblioteca. No a la biblioteca de la ciudad. La suya."

Frederick apenas se molestó si quiera en considerar su solicitud. "¡Si, hecho, por supuesto! ¡Solo haz lo que sea necesario para salvar a mi familia!"

Crimson Caster parpadeó lentamente. "No soy desalmada, mi señor. Te advertiré de los peligros de usar la flor. Por perturbar una magia tan profundamente arraigada...podría significar un desastre de varias maneras."

El rey miró a su esposa. Él tomó su mano pálida y húmeda, la sostuvo con fuerza entre las suyas. "Cualquier precio," susurró. "Yo lo pagaré."

Y así, Crimson Caster llevó a los exploradores del rey donde crecía la flor gota de sol. Se corrió la voz de una esperanza en la oscuridad, una luz que podría sacar a la familia real del borde de la desesperación. Muchos oraron para que fuera cierto el rumor de que la reina se salvaría y naciera un nuevo heredero. Pero hubo uno que no creyó que la gota de sol fuera la respuesta.

"Frederick," Quirin suplicó en el trono del rey. "No puedes tomar la gota de sol. Incluso si lo encontrara – "

Pero la decisión del rey fue decisiva, su voz de la razón fue ignorada. "Aceptaré las consecuencias de esto, si la salva."

"No será tu consecuencia," respondió Quirin. "¡Todo el reino estará en peligro!" Le dijo muchas cosas al rey ese día, palabras de advertencias terribles y tierras oscuras llenas de decadencia. Todas estas cosas, el rey Frederick las ignoró. Esa noche, el rey aceptó la flor y vio como Crimson Caster demostraba cómo preparar su magia.

"Dile que lo beba," le dijo, con la voz tranquila y cansada. "Y ore para que su gente le perdone por cualquier desastre que pueda ocurrir."

Cuando Frederick llevó el elixir a los labios de su esposa, miró a Crimson Caster. Sus ojos eran fríos, decididos. Sus palabras fueron cáusticas y mordaces, palabras que no serían olvidadas. "Y que su culpa se refleje en la mía."

La reina fue salvada, su bebé seguro. El reino estalló en celebración, alabando el milagro que había preservado la línea real. No se dijo nada sobre Crimson Caster, y ella desapareció de las tierras del sur. El recién nacido del rey era una niña, y le pusieron el nombre de Rapunzel, por las flores que brotaban con humildad hacia el sol. El rey vio un nuevo amanecer sobre su reino y exhaló un suspiro de alivio...

... Hasta que le robaron a su hija.

Cómo el ladrón logró infiltrarse en el castillo era un misterio; muchos afirmaron que era mágico. Al ver su esposa llorando por su hija perdida, el rey sintió que la rabia se apoderaba de su mente afligida. Solo había una persona de la que sospechaba se había llevado a su hija. después de cerrar el castillo, ordenó a sus caballeros que buscaran Bosque Haderon.

Después de tres meses, regresaron con las manos vacías.

Mientras la guardia del reino aumentó sus esfuerzos contra la actividad criminal, el rey apartó a un grupo especial de soldados. Fueron seleccionados a mano, cada uno de ellos era un guerrero experimentado con una habilidad impresionante. "Quiero que todos los brujos, magos, hechiceros y usuarios de la magia sean llevados al castillo para ser interrogados." exigió. "Cualquiera y todos los que afirmen haber conocido a esta mujer cumplirán o sufrirán lo mismo que cualquier otro criminal que encuentres ¡Cazarlos a todos!"

Y así, los cazadores de brujas comenzaron su cruzada. Mientras los pocos magos que quedaban en el reino fueron derrotados y arrastrados de regreso al carillo, Crimson Caster permaneció sin encontrar.

Pero la reina animó a su marido a no darse por vencido. Cada año, en el cumpleaños de su hija, solicitaban a todos y cada uno de los ciudadanos que fabricaran una linterna flotante, siguiendo una tradición de una tierra lejana que la hermana de la reina había comparado con ella. Por la noche, enviaban sus luces improvisadas al cielo, cantando una oración para que la princesa regresara.

Y, un día, lo hizo.

Pero Crimson Caster no lo hizo.


¿Qué les pareció el primer capítulo?

Me emocione al estar traduciendo la historia hahaha. Me sentí bien profesional, como si lo fuera xD

En fin, ¡espero que hayan disfrutando este capítulo! ¡Y descuiden, que en unos días más estará publicado el siguiente capítulo!

Cuídense mucho, no salgan de casa si no es necesario y si salen, ¡limpense las manos super bien! Nos vemos otra vez en el siguiente capítulo ¡Los quiero mucho!

Bye bye~