Capítulo 1 - Mi alma gemela

-¡Ladybug, Ladybug!

Los vítores de los parisinos tras la derrota del villano me hacen respirar más aliviada. La pelea había sido intensa y dura. Pero el esfuerzo había merecido la pena.

No dejaría que el pesar cundiera por París y que Hawkmoth se saliera con la suya.

Bajando, ayudada de mi yo-yo de, de la torre Eiffel, me veo rodeada de manera progresiva por algunos ciudadanos y de Nadja Chamack con el cámara de la televisión.

-¡Ladybug, un trabajo prodigioso como siempre! ¿Tienes algo que revelarnos a los parisinos?

Sonreí calmada e intentando transmitir la mayor seguridad posible con mi voz.

A pesar del tiempo que llevaba haciendo esto, la chica bajo la máscara aún no se acostumbraba a ello.

-Cada día que un akuma es derrotado, Hawkmoth es derrotado y la victoria es para París. Ni yo ni ninguno de los héroes de París nos rendiremos jamás. Puedo asegurarle a Hawkmoth que, este donde este, esconda donde se esconda, le encontraremos y le detendremos.

Separándome un poco del micrófono de Nadia y del bullicio de la gente, di unos pasos hacia atrás y, dándoles la espalda, liberé el akuma purificado. Este sobrevoló sobre las cabezas de todos aquellos presentes expectantes mientras el conjuro de mi lucky charm después restauraba todo.

Todos parecían sonreír en paz y aliviados ante mis palabras cuando giré un poco mi torso de espaldas para verlos. Eso era algo positivo y me regocijaba por dentro.

-¡Bug out!

Con un saludo al estilo militar y un guiño, volví a girar mi yo-yo y marché del lugar impulsando hasta el Trocadero y de allí perderme de la vista de todos entre los tejados de las casas de París.

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La tarde restante, tras llegar a la seguridad de mi habitación y destransformarme, fue de lo más común. Agotada y rendida por el cansancio acumulado ante días anteriores estudiando para exámenes y pruebas de la escuela caí sobre mi cama como peso plomo. Grande fue mi espanto al levantarme a las tantas de la noche ante las llamadas de mi madre para ir a cenar y aún tenía pendientes deberes para las clases de mañana.

-Ladybug vuelve a salvar el día del nuevo villano que arrasaba por el centro turístico de la ciudad. Nuestra heroica superheroína esta vez ha actuado en solitario, tal y como ya nos tenía acostumbrados desde antes de la llega de las dos nuevas protectoras de París, Rena Rouge y Queen Bee, o de la más reciente adquisición, Carapace. Aunque la aparición de estos son en situaciones de crisis y de forma esporádica, han logrado tener una gran acogida entre la población parisina en cuestión de poco tiempo. ¿Qué nos espera?

Escuchar los reportes de novedades o las noticias desde el ordenador de mi habitación mientras hacia las tareas hasta las tantas también se había convertido en una costumbre muy útil. Podía mantenerme informada de cualquier asunto y estar alerta ante cualquier altercado.

-Veo que la acogida de las nuevas y el nuevo héroe se está tomando bien.- Escuché a Tikki decir a mi lado mientras contemplaba la pantalla mirándome de reojo escribir ahora en mi diario.

-Eso parece. Y lo cierto es que me alegro mucho por ello. Es agradable también tener algo de compañía o alguien en quien apoyarte cuando la situación lo requiere.

¿Quién me iba a decir hace cuestión de meses, cuando aparecieron los primeros akumas, que yo me convertiría en Ladybug? No es que lo disfrutara ahora. Pero el proceso de adaptación y cambio fue demasiado para mí entonces. De no haber sido por mi amiga Alya, sus palabras motivadoras y el verla siendo casi aplastada por un auto ante el primer akuma, quizás nunca me hubiera aventurado en toda esta locura.

Sonrío al recordarla. Quizás es por esa razón que al final la acabé eligiendo como mi primera compañera de batallas cuando conocí al maestro Fu y me dio la opción de tener nuevos aliados con los miraculous de la caja que él conservaba.

Quizás las decisiones que estaba tomando últimamente con respecto a los miraculous no fueran las más acertadas, según Fu y Tikki. Pero aún no me sentía lo suficientemente preparada mentalmente como para llevar a cabo ciertas peticiones por parte del guardián de los miraculous.

No podía estar todo el tiempo poniendo trabas y alargando lo que era inevitable; pero al mismo tiempo, temía equivocarme y… no poder reparar mis errores…

Desde el primer incidente con Stone Heart ese miedo me corroía por dentro; y nada ni nadie lo había cesado… ¡Qué diferente hubiera sido todo si en ese entonces no me hubiera tenido que enfrentar a todo aquello yo sola!

-¿Por qué no has querido recurrir esta vez al maestro Fu, Marinette? Te recuerdo que el villano hoy ha estado a punto de arrebatarte el miraculous.

-Pero no ha sido así, ¿verdad?- Dije alzando la cabeza con un tono de voz calmo hacia Tikki, la cual parecía realmente preocupada.- No te preocupes. Sabes que puedo apañármelas sola. Lo he hecho por mucho tiempo antes de que me presentarás ante él y de poder tener la ayuda de Rena, Carapace o Queen Bee.

-Pero, ¿no crees que sería más seguro si existiera otro portador de manera permanente en la ciudad? ¿Combatiendo contigo contra Hawkmoth? No tendrías que enfrentar tantos riesgos en caso de que no pudieses acudir por ayuda al buscar tú misma al portador de uno de los miraculous de la caja.

-Ya deberías saberlo Tikki.- Contesté terminando de recoger mis cosas sobre el escritorio y apagando la pantalla de la computadora.- El maestro ha insistido muchas veces en que, a pesar de sus miedos, ya se arriesgó mucho entregándote a mí. No permitirá que exista otro miraculous en circulación de forma permanente si no puede estar seguro de su estabilidad y seguridad. No podemos permitir que se extravíe y acabe en manos de alguien como Hawkmoth u otra persona peor

-Pero… igualmente hay una excepción a esa petición del maestro…

Y volvemos al dilema de siempre últimamente…

-Tikki…

-¿Qué?- Pregunta con cierta molestia y cansancio ante mi constante negación al tema.

Con los ojos en blanco y resignada ante sus réplicas, apago la computadora y recojo las cosas de mi escritorio antes de dirigirme hasta mi cama. Subí por las pequeñas escaleras con aire cansado y me tumbé de lado finalmente contemplando en el tablón de mi pared algunas de las fotos que conservaba allí: mis padres, mis compañeros y amigas… Adrien…

Ahh…

Ni siquiera quería plantearme la "excepción" a la regla del maestro Fu…

-No quiero discutir este tema contigo.

-Pero… No lo entiendo Marinette… ¿Por qué te cierras en banda al tema?

-No me siento preparada para tomar una decisión tan importante. Eso es todo.- Confieso para intentar esquivar la pregunta mientras me incorporo sentada en la cama, con la piernas encogidas y rodeadas con mis brazos.

-Eso no te impidió escoger a Rena Rouge, a Queen Bee o a Carapace.

-Ehh-eso no es lo mismo… - Logro formular a duras penas nerviosa.

-¿Cómo que no es lo mismo? Debiste escoger un portador adecuado para que te ayudaran con sus miraculous y lo hiciste, ¿cuál es la diferencia?

-La diferencia es… es…

Sabía perfectamente mis razones. Y me olía a que Tikki también se las imaginaba. Pero eso no quitaba que me resultara fácil exteriorizarlas.

- Marinette, ¿qué es lo que te impide escogerle?

No es que me costara escoger...

La decisión a tomar en esta ocasión implicaba mucha más cosas que en veces anteriores… y ese era uno de los motivos por los que más me negaba a aceptar la opción que planteaba Tikki.

El miraculous de la destrucción, la parte opuesta de Tikki, era el único igual de valioso y poderoso que el mío… y por tanto, la única opción posible de que permaneciera de forma permanente con su portador para ayudarme en mis batallas contra los akumas de Hawkmoth.

Según me contó el maestro Fu, los antiguos portadores de la creación y la destrucción siempre han sido los principales valedores del orden; eran elementos esenciales en la naturaleza después de todo… el yin y yang que conformaban la unidad de todo. Si bien uno de ellos por si solo podía resultar tan útil como cualquiera de los otros miraculous existentes en la caja o en cualquier lugar del mundo, la combinación de ambos juntos se decía podía lograr alcanzar lo conocen muchos como "el poder supremo".

La creación y la destrucción se complementaban y necesitan de cierta manera la una a la otra siempre. Sin creación no existiría destrucción, y sin destrucción, la creación tampoco podría darse. Ambos giran en un ciclo vicioso sin final.

Es por esa compenetración y conexión entre ambos poderes, que el maestro Fu nunca tomó la decisión de escoger al portador del miraculous del anillo una vez me escogió a mí.

"Solo un portador del miraculous de la creación podría escoger a su contraparte para que luche a su lado ante la adversidad… Habría de existir una compenetración y confianza ciega el uno en el otro como para que la conexión mística que ambos miraculous requieren se dé. Es por eso que no es mía la decisión a tomar con respecto al que debería ser tu compañero, Ladybug. Solo tú podrías escoger a aquella persona con la que sepas podrías darlo todo y que esta también pudiera darlo todo por ti… solo tú puedes escoger a tu alma gemela…"

El concepto "alma gemela" ya era un quebradero de cabeza en mi interior cuando comprendí el trasfondo emocional que esa decisión conllevaba en su momento. No podía escoger para ese miraculous a cualquiera aunque supiera de sus buenas intenciones o su buen corazón tal y como me había dejado llevar en tiempos anteriores al elegir a mis compañeras de batalla.

Quizás antes de ser Ladybug habría entrado en pánico ante el hecho de pensar en mi supuesta "alma gemela"… ¿Alguien a quien pudiera entregarle mi corazón y mi vida entera sin vacilación? Pero después de haber vivido todas las cosas que había vivido… y de haber conocido a quién había conocido… a cierto chico rubio de mirada esmeralda y corazón noble… mi corazón temblaba…

Si tuviera que elegir en estos momentos a alguien para ser el portador de Plagg, ya sabía perfectamente cuál sería mi primera opción…

Pero lo peor, no era eso…

Lo peor es que… tenía miedo.

No de él, sino por él.

Porque yo misma sabía perfectamente a lo que se enfrentaría al aceptar el reto que se le presentaría y… y…

Sí que estaría dispuesta a darlo todo por él… incluido mi propio miraculous o mi vida entera.

Si podía prolongar la decisión de entregar el miraculous de la mala suerte o de evitarlo, lo haría…

-No lo haré Tikki. –Alegué con serenidad y seriedad en mi voz mientras volvía a tumbarme de lado con los ojos cerrados en la cama.- La decisión está tomada, y por favor… no insistas más…

Tikki no pudo más que suspirar con lamento mientras se tumbaba junto a mí y acariciaba su cabecita contra mi cabeza con cariño. Aquella caricia me provocó cierto cosquilleo en el rostro provocando que me fijara en sus gestos.

-No lo haré si no quieres… Es solo que me preocupo por ti…-Le sonreí con cariño ante la pequeña mirada triste que se le empezaba a formar- Eres una magnífica Ladybug, ¿lo sabes?

-Me lo recuerdas siempre amiga- Dije acariciándola con amor y besando su cabecita mientras una baja y corta risa se le formaba.

-Es la verdad…-Confesó con absoluta certeza de lo que decía. Creía en mí hasta un punto del que a veces no era consciente de ello- …pero eso no quita que seas invencible… Quizás es solo que me sentiría más tranquila si tuvieras a alguien ahí que siempre estuviera dispuesto a darlo todo por ti… Alguien que te quisiera y que te viera como yo o como todos los que te queremos de corazón… o incluso más…

Sus palabras me conmovieron irremediablemente…

-Yo también desearía que alguien algún día me quisiera y cuidara de esa manera…

-¿Y no crees que ya has encontrado a esa persona?- Respondió con cierto tono alegre mientras volaba brevemente señalando una de las fotos de cierto rubio en mi tablón.

Sonreí ante su referencia.

-Pero no solo es cuestión de lo que yo sienta por él o no Tikki…

Él también tendría que sentirse también de esa manera para que incluso llegara a plantearme tomar esa decisión. Porque nunca sería capaz de atarlo a mí como "mi alma gemela" si este sentimiento no era correspondido… o si existía alguien más.

Jamás me lo perdonaría.

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