Descargo de responsabilidad: Los personajes pertenecen a DC cómics. No tengo ánimo de lucro.


Jim Gordon se iba a jubilar en menos de un mes. La noticia había corrido como la pólvora en las calles de Gotham. Los nuevos villanos, que no pasaban de simples ladronzuelos, lo festejaban. Los antiguos compañeros de Jim Gordon y más grandes villanos de Gotham, no sabían qué hacer con la noticia. Es cierto que había una relación de amor-odio entre el murciélago y los villanos de Gotham, pero ninguno puede olvidar que Jim Gordon fue el primero. El primero a quién burlar, a quién perseguir, a quién retar, el único que a lo largo de los años no ha cedido ni un ápice, siempre manteniendo su compostura incluso en los peores momentos, siempre defendiendo Gotham, incluso cuando tuvo que pactar, casi siempre con el Pingüino o con el Acertijo, para salvar la ciudad de una mayor amenaza.

Edward Nygma leyó el periódico otra vez. Por primera vez en su vida, se había quedado sin palabras. Parecía qué fue ayer cuando conoció a Gordon, el único policía que nunca se había burlado de él y que había respondido sus acertijos. Ni siquiera Fox pudo lograrlo, porque cuando se convirtió en El Acertijo, descubrió que Jim Gordon era el único que podía seguirle la pista. Fox fallaba demasiado. Desde que entró el murciélago a escena, Nygma se había entretenido con él, dejando a Jim Gordon desatendido. No se había dado cuenta de que habían pasado tantos años, ni que lo había dejado de lado, hasta ahora. En cierto sentido, se sentía mal, Gordon había sido su primer amigo en el GCPD y está bastante seguro que también ha sido su primer amigo en toda su vida. También había sido un rival formidable, hasta que apareció el murciélago.

Nygma sabía que Batman era Bruce Wayne. No había que ser muy inteligente para averiguarlo, siempre siguiendo a Jim Gordon en la comisaría, al final Gordon le había pegado el complejo de héroe. Aunque se había divertido con Bruce durante todos estos años, extrañaba un poco a Gordon, sobre todo el poder trabajar con él en un caso. La única razón por la que no revelaba la identidad de Batman era por la consideración y el respeto que le tenía a Gordon, porque no iba a caer tan bajo como para quitarle a Gordon el único apoyo que creía tener en Gotham. Aunque lo cierto era que Gordon tenía mucha popularidad entre los villanos de Gotham y a veces, cuando todos se reunían, contaban historias de él y de las veces en las que se enfrentaron. Algunas veces le comparaban con Batman y algún villano con pocas luces, Tetch, había creído hasta el punto de la obsesión, que Jim Gordon era Batman. No podía culpar a Tetch, para tener la edad que tenían los villanos, estaban bastante bien. No se podía decir lo mismo de Jim Gordon, que, gracias a la ayuda del murciélago, ya no tenía que salir corriendo a las escenas del crimen y debido a su edad, estaba perdiendo agilidad.

¿Podía existir Gotham sin Jim Gordon? Hace años eso hubiera sido imposible, pero teniendo al murciélago, era sólo cuestión de tiempo antes de que Gordon se marchara lejos de Gotham, a una playa a tomar el sol y jugar a las cartas, en su nueva vida como jubilado. ¿Podía haber algo más aterrador que la probabilidad de que Gordon, a quién siempre había considerado un rival digno, se marchase para siempre de Gotham y se olvidara de todos sus casos? Nygma no quería ni pensarlo. Todos los villanos de Gotham harían la picaresca y la villanía hasta el fin de sus días o hasta que llegase un momento en el que no pudiesen salir de Arkham. Pero todos habían tenido la ilusión de llegar juntos a la vejez.

El tiempo había pasado demasiado rápido. ¿Y los hijos de Jim Gordon? ¿Qué pasaría con ellos? A pesar de que eran unos villanos formidables, Nygma y el Pingüino les tenían aprecio, porque habían copiado partes del carácter de su padre, a pesar de que ninguno parecía darse cuenta. Selina era la que más apego tenía por Gordon, pues era la que más tiempo había pasado con él. Nygma no comprende cómo Gordon pudo criar a cuatro niños, todos adoptados en edades comprendidas desde los once a los dieciséis años, sólo con un sueldo de policía, sin recurrir a préstamos de la mafia y sin que les faltase de nada. Algo bueno debió de haber hecho, porque sus hijos, a pesar de ser algunos de los mayores y temibles villanos de Gotham, no perdonaban a nadie que se metiese con su padre. Eso lo sabía hasta Batman, que tuvo la mala fortuna de encontrarse con unas furibundas Espantapájaros, Catwoman, Luciérnaga e Hiedra Venenosa, tras haber permitido negligentemente que Gordon pilotase el Batmóvil, un vehículo que circulaba a más de 200 km/h. En esos momentos, Espantapájaros era el auténtico señor del miedo de Gotham. Batman se acordaría siempre, también en sus pesadillas, de no dar tareas peligrosas al padre de los villanos.

Nygma cree que podría estar envejeciendo. Aunque mentalmente está ágil, pues sus acertijos le ayudan a mantener la mente en constante funcionamiento y luchar contra el alzheimer, uno de sus mayores temores de su vida, en ocasiones añoraba el pasado o empezaba a recordar su tiempo como forense. Tal vez la edad le estaba volviendo sensible. Quizá, Nygma podría organizar algo, un robo, una fiesta, algo, sólo para Jim Gordon, sin que el murciélago apareciese para arruinarlo todo, como siempre hacía. Tal vez Oswald podría ayudarle, el Pingüino siempre había sido leal a Jim, incluso cuando sólo eran Oswald y Jim, mafioso de bajo rango y policía.

A veces, Nygma pensaba qué habría pasado de haber continuado trabajando de forense. Seguramente habría cumplido con los estándares que la sociedad calificaba como normal. Tener buen salario, un trabajo fijo y aburrido, una novia viva, una rutina. Vida planificada por la sociedad para acabar en una residencia, completamente solo, rodeado de ancianos aletargados por las medicinas, sin poder vivir la vida que deseaba, hasta acabar postrado en una cama. Todo eso después de una vida de sacrificios, trabajo duro y tener escondido y tranquilo al Acertijo. Para ganar la mitad de lo que ganaba siendo forense, porque una vez que envejecías no le importabas a nadie. Era cierto lo que decían: naces y mueres solo, llorando y arrugado. En parte fue por eso por lo que había decidido ser El Acertijo, el mayor enemigo de Gordon y después de Batman.

Tal vez algún día volvería a visitar a Gordon, quizá charlarían sobre su tiempo en el GCPD, tal vez Oswald le acompañaría. Lo único que Edward Nygma sabía a ciencia cierta era que Gordon se había ganado una buena jubilación, si bien la pensión que recibiría no serviría para mucho, era recomendable que saliera de Gotham y se divirtiera. El hombre había pasado toda su vida trabajando para servir y proteger a los demás, ya iba siendo hora que se cuidase a sí mismo. De nada servía mirar el pasado, aunque mirar hacia el futuro y ver lo que esperaba era aterrador. Nygma no estaba preparado para la vejez, pero envejecer era necesario en la vida, no había forma de pararlo. Lo único que podía hacer era poner todos los medios a su alcance para envejecer bien. Ya iba siendo hora de que Gordon cumpliera todos los sueños que había pospuesto desde su infancia. Nygma extrañaría a Gordon, pero no podía hacer que ese hombre pospusiera sus sueños sólo por temor al cambio.

Tal vez algún día Nygma iría a hacer una visita a Gordon, quizá Nygma también se jubile algún día o quizá, sólo sería una visita de cortesía. Pero por el momento, tendría que hacerse a la idea de que Jim Gordon, probablemente, no estaría más en Gotham. Lo peor es que parecía que la ciudad había escuchado las noticias y también lloraba por Gordon, porque de repente y sin venir a cuento, se había puesto a llover. Jim Gordon había sido el Caballero Blanco de Gotham desde el primer día que entró a trabajar al GCPD, era lógico que Gotham fuera la dama que ahora se sentía afligida por su inminente pérdida. Siempre había habido algo muy raro con esta ciudad, de todos modos.

"Disfruta de tu merecido descanso, Jim". Pensó el Acertijo. "Pronto volveré a meterte en mis acertijos, yo cuidaré tu mente."

Batman tendría que esperar. Nygma había jurado que Jim Gordon sería su rival hasta el final, pues el héroe es tan peligroso como su villano. La vejez no le arrebataría lo que era suyo para quitar.