No poseo los derechos de autor, y esta historia es solo para entretenimiento.
Blessed are the forgetful
"Esto tiene que ser un maldito chiste." Exclamó la bruja castaña mientras salía por una puerta de la oficina de aurores, un hombre con gafas la seguía apresuradamente sosteniendo un folder.
"Vamos, Hermione, tú eres la mejor en esta rama" decía en modo de disculpa, habían pasado seis años desde su etapa en Hogwarts pero aún se sentía como esas veces que le pedía sus pergaminos para comparar (copiar) los deberes de Snape. "No hay nadie mejor que tú en esta área de maleficios" dijo enarbolando el folder azul.
"Gasta saliva todo lo que quieras, Harry Potter, pero nada va a ayudarte".
"Oh, vamos, pensé que al menos en esta área podrías mantenerlo profesional." En este momento la bruja se volvió de golpe, haciendo que su mejor amigo casi se estrellara contra su espalda.
"Por supuesto que puedo mantenerlo profesional." Dijo ofendida mientras se viraba para ver a su mejor amigo. "Puedo trabajar perfectamente profesional, te recuerdo esa vez cuando trabajé en colaboración con Parkinson, lo cual no fue nada agradable, se la pasó hablando sobre cómo debía arreglarme el pelo y sugirió que mi 'persistente falta de apreciación personal' había acabado con mi matrimonio con Ron. Cada día deseaba tragarme mi propia varita".
Siguió caminando. Mientras que su mejor amigo y Ron se habían dedicado a ser aurores, Hermione y Neville habían abierto una clínica donde se trataban enfermedades producidas por maleficios que afectaban la cognición, memoria y personalidad. Por un lado los padres de él, envueltos en ese interminable bucle de locura y por otro lado los padres de Hermione, que habían vivido al menos tres años en Australia antes de que ella pudiera volverlos a la normalidad; habían provocado en ellos un deseo por ayudar a aquellos que estaban inmersos y prisioneros de su propia mente.
Parkinson había solicitado su ayuda con unos familiares que habían sido torturados por Bellatrix, afortunadamente la historia de ellos había terminado muy distinta a la de los Longbottom. Parkinson seguía siendo la misma bruja egocéntrica y sarcástica de siempre, pero no era nada que ella no pudiera manejar.
Claro que era profesional, había llegado más lejos que nadie en esta rama. Había sacrificado años, estudio, su matrimonio, por lograr que otras personas recuperaran sus vidas. Pero ahora, su mejor amigo pedía algo más, con una persona que había hecho su vida miserable en los años en Hogwarts. El chico que había tenido nada más que palabras hirientes para ella.
"Entonces si podías trabajar con Parkinson, puedes hacerlo con Draco Malfoy. Ahora sobre todo, que él no recuerda quién es. Vamos, Hermione, Kinglsey me asignó el caso y no puedo dejarlo." De verdad parecía desesperado.
La castaña le miró con los brazos cruzados, y miró al techo y luego al brujo de ojos esmeraldas. Dejó escapar un suspiro.
"Está bien. Lo haré." El moreno iba a abrir la boca sonriente cuando ella levantó la mano para interrumpirle. "Solo porque primera, me lo pides con tanta insistencia, dos porque el muy bastardo no sabe ni qué año es. Supongo que eso lo hará ser más manejable. Cuéntame el caso mientras vamos por un café, este día será largo".
En la cafetería del Ministerio, estaban sentados con una bebida caliente delante de ellos, Harry un café con leche y Hermione un café oscuro. Harry abrió el folder delante de ellos.
"Muy bien, primero, debes saber que Malfoy estuvo los últimos cinco años en Rumania. Estuvo en el ejército rumano como auror en jefe" Hermione no pudo evitar mirar a Harry con una mirada incrédula mientras él hojeaba el archivo. "Viktor Krum era su compañero y…" en ese punto Hermione le arrebató el folder mientras pasaba las páginas mientras leía.
¿En qué dimensión desconocida ese hurón botador se había convertido en auror? ¿Y cómo había llegado a un puesto tan alto?
Mientras más avanzaba página más se sorprendía. Viktor había llegado a ser tan apegado a su compañero que lo había hecho padrino en su boda, había fotos donde se podía ver a Viktor sonriente a lado de una chica preciosa de ojos oscuros y cabello negro; a un lado de Krum y con un traje con un pañuelo gris y con las manos detrás de la espalda, un hombre alto, rubio y con una mirada fría, Viktor tenía un brazo en la cintura de su esposa y con la otra apoyada en el hombro de Draco Malfoy. El antiguo Slytherin había desenmascarado varias células de mortífagos y magos oscuros, incluidos algunos de los cuales eran personas con puestos en la política muggle rumana. Debía ser un hombre muy odiado.
En otra página sección indicaba que estaba registrado como animago. Y en este punto casi se ahoga con su café. Vaya que daba vueltas la vida, el ex mortífago se convertía en un hurón. Albino. Un método que usaba muy seguido para infiltrarse en las misiones.
"¿Es un animago?" no podía imaginarse al rubio colándose entre las ventilaciones para espiar reuniones.
"Si, Ron también estuvo husmeando su expediente, cree que es una burla divina. No puedes controlar en qué te conviertes." Dijo mientras daba sorbos a su café. "En fin, en la última misión algo salió mal y uno de los magos con los que se enfrentó lanzo un hechizo no verbal, creen que es algún tipo de obliviate"
"¿Dónde está ahora?"
"En Malfoy Manor, con sus padres. Iremos para allá ahora".
Hermione suspiró, si algo era peor que trabajar con (o ¿para?) Malfoy, es estar en una habitación con dos Malfoys más.
Lo primero que pensó Hermione mientras esperaban afuera de la mansión, es ¿Cuántos pavorreales se necesita para presumir el nivel social de una persona? Había contado al menos unos veinte en lo que llevaban ahí al menos 10 minutos. Uno de ellos estaba picoteando sus zapatos.
"Mr. Potter, Miss Granger, un placer tenerlos aquí." Dijo Lucius Malfoy con un tono que rayaba en la hipocresía, su esposa lo seguía a unos pasos. "Lamento que Cassius les esté dando problemas"
"Para nada, señor Malfoy. Es nuestro trabajo" dijo Hermione con el tono más profesional que pudo encontrar. "No sabía que su hijo tenía un segundo nombre, no lo indica en el archivo"
Narcissa carraspeó incómoda.
"Hablo del pavorreal, Miss Granger." Dijo Lucius con evidente incomodidad.
Harry hizo un sonido de asfixia que disfrazó con una tos.
"Claro, claro. ¿Cómo está su hijo?" dijo Hermione, avergonzada.
Lucius miró a Narcissa con una mirada extraña.
"Está en estos momentos en el jardín oeste, la acompaño." Dijo la bruja rubia mientras indicaba el camino mientras Lucius se quedaba con Harry quien dirigía una mirada inexpresiva pero con los labios apretados, como quien se resigna a una plática innecesaria, extensa y aburrida.
La bruja rubia de vez en cuando le dirigía miradas de pies a cabeza y Hermione nunca se había sentido tan desnuda en su vida. Tratando de mantener la atención de la madre de Malfoy lejos de sus evidentes prejuicios muggles, ella comentó.
"No sabía que su hijo había optado por un trabajo tan….peligroso" dijo tratando de no evidenciar la falta de agallas que poseía Draco Malfoy desde que lo conocía.
"Mi hijo se ha esforzado tanto para poder cambiar la vida que tenía" decía la bruja mientras caminaban por los jardines, que en aquella época del año hacía florecer las plantas, y el olor a gardenias y jazmines la invadieron. "Había tomado el mejor camino que creyó conveniente, estaba avanzando, y ahora todos estos años de esfuerzos se han derrumbado." Una silenciosa lágrima recorrió la mejilla de la bruja, y con unos dedos blancos y delgados la limpió discretamente. "Disculpe".
Hermione no supo que decir, más que voltear a otro lado y asentir. Era extraño como la vida te llevaba por caminos que no pensabas recorrer. Y con personas que no querrías volver a tener en tu vida. Afortunadamente se acercaron a su objetivo rápidamente como para sostener una conversación con Narcissa Malfoy.
Entonces la mujer se detuvo de pronto. "Por favor, le pediré de la manera más atenta, que lo escuche. Y sobre todo, disculpe por esta petición especial. No mencione que usted lo conoce." Dijo tajantemente.
Hermione iba a preguntar a qué se refería, cuando la mujer volvió a caminar. Mientras se acercaban pensaba en todos los posibles escenarios, en una persona catatónica, en una persona que estaría divagando entre la cordura y la fantasía. Había pensado en todos los escenarios comunes, pero nada la había preparado para encontrarse con la visión que tenía delante de ella.
El hombre rubio y de mirada fría que había contemplado en la foto del expediente, estaba tan lejos del hombre que tenía delante de ella. Vestía un pantalón caqui, y una camisa de cuadros abierta con las mangas arremangadas y una camisa interior blanca, muy extrañamente al estilo muggle americano. Alimentaba las carpas que estaban en el estanque frente a él con hogazas de pan.
Al escucharlas llegar, el chico se volvió y les dedicó una sonrisa cálida; y sus ojos ya no eran témpanos de hielo, parecía el cielo soleado de escocia en un día de verano.
"Madre." Dijo acercándose, y entonces volteó a ver a la castaña, que lo miraba como si fuera una aparición. "Hola, usted debe ser la doctora Granger" Dijo extendiendo su mano para tomar la de ella y besarla de manera rápida.
Hermione la retiró como si Malfoy hubiera escupido en ella. El joven lo ignoró con educación.
"Bueno, como dirían ustedes, medimaga, ¿cierto?" dijo enarcando una ceja y con una sonrisa de lado. "Mi madre no me había dicho lo bonita que era usted."
Hermione no podía estar más en shock. Debía estar con la boca abierta como una estúpida por que Malfoy la miraba como si la que tuviera un padecimiento mental fuera ella. Entonces ella carraspeo y volvió a su papel profesional.
"Medimaga especializada, así es….ehm, Mr. Malfoy." Entonces algo que dijo el rubio le borró toda la incomodidad de hace un momento y entonces la investigadora que había en ella la poseyó. "Perdón, pero….¿Dice 'ustedes'?
Narcissa le miró con frialdad mientras dijo con un profundo pesar y como si fuera la peor de las desgracias.
"Mi hijo, cree que es un muggle."
"Ooooh, mierda." Dijo sin pensarlo.
Esto no era ni por asomo, a lo que más imaginaba.
El rubio la miró por un momento antes de soltar una risa franca, lo cual provocó que un escalofrío le recorriera la nuca.
"Vaya que usted no es como esperaba, Granger." Decía su apellido como Malfoy, se veía como Malfoy pero esos ojos no eran de su antiguo bully.
"Ni tú tampoco" murmuró para sí.
"¿Disculpa?"
"Bueno, creo que debemos empezar de nuevo." Miró por un momento a la bruja a un lado de ella, la mirada azul de la mujer le taladraba la cien. "Mi nombre es Hermione Granger." Dijo mirándolo de nuevo. "Puede decirme Granger, si le parece bien. Mi formación es medimaga en el área bélica, tengo entrenamiento de auror, pero mi especialidad es las maldiciones que afectan la psique."
Era más fácil si trataba de ver a ese hombre delante de él como un paciente más, ni más ni menos. Era extraño verlo tan diferente a como lo recordaba, y pensó que podía usar eso a su favor y seguir con el trabajo que Harry había depositado en sus manos.
"Lo sé. Mi madre me ha contado." Dijo con una actitud un poco más seria, con las manos en sus bolsillos. "Supongo que debo estar muy mal porque no me siento diferente, y esto de la magia, carajo." Se pasó una mano por el cabello platinado. "Es de locos"
La castaña asintió y señaló unas bancas en el jardín.
"Tome asiento" el joven hizo lo que ella indicó y sacó su varita dando complejos movimientos cerca de su frente y cien. "¿Cuál es tu nombre completo?"
"Draco Lucius Malfoy"
"¿En qué año naciste?" el rubio sentía una brisa fría y cálida envolverlo, con una sensación de embotamiento en su mente.
"1980" la observaba con esos ojos grises, que aunque habían perdido toda frialdad, seguían siendo penetrantes. "¿Qué hace?"
"Un preliminar. ¿En qué año estamos?"
"2004"
"¿Cuál es tu ocupación?"
Draco iba a abrir la boca cuando la cerró de nuevo. "No lo sé"
"¿Quién es tu mejor amigo?"
"No es solo uno, hay dos. Nott y Krum" dijo sin pensarlo, pero entonces su ceño se levantó. "Espere, ¿por qué puedo recordar esos nombres pero no puedo recordar sus rostros?" La castaña le miró inexpresivamente. "A Krum lo conocí en Rumania, él estaba ahí. Cuando desperté. Pero, ¿por qué no puedo recordar nada más?" había un tono desesperado en su voz.
"Tranquilo, ya casi terminamos". Entonces la punta de la varita de la joven empezó a ponerse de color amarillo. "¿Quiénes son tus padres?"
"Narcissa y Lucius Malfoy"
"¿A qué escuela asististe?"
El rubio la volvió a mirar, incapaz de llevar un nombre a sus labios, negando con su cabeza.
"¿En qué año estamos"?
Estuvo a punto de abrir la boca cuando entonces inhaló con todas sus fuerzas y entonces el rubio cerró los ojos y de un manotazo alejó la varita de ella y se levantó dando dos pasos hacia atrás.
"Basta, ¿qué tiene que ver todo esto con lo que sucedió?" por un momento el antiguo Draco Malfoy lo había poseído, haciendo una mueca de desagrado, el pecho le subía y bajaba con rapidez.
Había sido solo por un momento efímero, porque se llevó una mano a los ojos y al bajarla, calmándose había vuelto esa mirada serena a su rostro.
"Lo siento, es solo que. Es demasiado, ¿entiende?"
"Draco" expresó su madre con la mirada humedecida, alzando una mano.
"Está bien. Es suficiente por ahora." Dijo la castaña. "¿Tienes tu varita contigo?"
El rubio se llevó una mano al bolsillo y sacó una varita de espino. "Supongo que te refieres a esto, estaba a un lado de mi cuando desperté. Krum, estaba ahí y él…" dijo tendiéndola a ella. "Es extraño, ver su rostro y pensar que es muy familiar pero no poder dar reversa en el tiempo, ¿me explico?"
"Es completamente normal en su estado." La bruja dijo sin mirarlo, hizo varios movimientos en su varita y después de que lanzara unas luces se lo devolvió. "No parece estar defectuosa. No fue por rebote" parecía que murmuraba para sí.
Nunca había visto algo así. Era muy interesante y extraño, empezaba a emocionarse por tener un caso único en su tipo, le despertaba la curiosidad que había tanto tiempo no sentía hervir en ella. Pero entonces al levantar la mirada, y ver al rubio con un semblante melancólico y desesperado. Sintió un nudo en su estómago. Era un prisionero de su propia mente, quería pensar que no sentía pena por él. Pero había visto de primera mano lo que el olvido y jugar con la memoria de la gente había hecho.
Como sus padres por ejemplo.
"Es todo por hoy, Malfoy, Mrs Malfoy." Entonces se volvió a ellos. "No se preocupe, conozco la salida"
Iba a tres metros de ellos cuando escuchó la voz del rubio una vez más, llamándola.
"Espere, tengo una pregunta."
Ella esperó pacientemente, hasta que él se volvió un poco para ver si su madre no estaba escuchándolos.
"Tiene para usted sentido la palabra sangre sucia?" su rostro debió delatarla porque había una reacción extraña en su rostro. "No dejo de tener sueños extraños, tal vez no sea nada. Pero sueño símbolos, palabras, rostros. No sé quiénes son, qué son. Pero creo que usted lo sabe no?"
"No creo que sea yo la persona que deba explicártelo" dijo con una voz dura, sabía que no debía ponerse así. Que él no era plenamente consciente de sí, pero la emoción era más fuerte de lo que ella se creía capaz. "¿Algo más?"
"Perdón, pero me da la impresión que está molesta." Dijo acercándose.
"No lo estoy. Debo irme" dijo dándose media vuelta.
"Espere, usted lo sabe. ¿Por qué no me lo dice? Y ¿qué es esto?" dijo alzándose la manga de su camisa, en su antebrazo izquierdo.
Hermione miró el tatuaje como si observara algo impío.
"Me arde de vez en cuando, y es un simple tatuaje. ¿Es normal para el mundo mágico?" era más de lo que ella podía soportar.
"Tengo que irme, Malfoy. Empezaré las investigaciones, hablaremos luego. Por lo pronto, no salga de su casa" y sin mirar atrás siguió el camino empedrado.
"Entonces la crianza es solo una vez al año, claro que se necesita un macho solamente y al menos seis hembras que…." Harry tenía el rostro de un hombre en confinamiento, dispuesto a tragarse sus zapatos si escuchaba a Lucius Malfoy hablar más sobre esas emplumadas bestias.
"¡Ah, Hermione!" dijo adelantándose y dejando al hombre con la mitad de la palabra en la boca. "¿Has terminado ya lo…?"
La chica tenía una apariencia de los mil demonios, así que Harry dejó de hablar de inmediato.
"Es todo. Nos estaremos comunicando, Mr. Malfoy." Tomó del brazo al auror y se encaminaron a la salida.
"¿Pero qué te sucede?" comentó Harry cuando ya habían pasado las puertas de la mansión Malfoy muy atrás. "Te ves alterada".
"Pues nada, hemos vuelto a esta mansión de los mil demonios, con mis personas menos preferidas a investigar al hombre que me hizo miserables los últimos años en Hogwarts. Y resulta que es todo un caballero, un hombre educado y triste. Que si no fuera por ello y mi trabajo de por medio, le haría un favor a la humanidad y lo dejaría tal cual está" soltó la chica en una verborrea exasperada.
"¿De verdad está tan mal?"
"Su mente es un caos, parece bastante normal, pero no es así. En la fila de preguntas le he cuestionado dos veces sobre qué año estábamos y al final no pudo recordarlo. Sabe quiénes son algunas de las personas más importantes en su vida, pero no sabe más que sus nombres, pero no donde los conoció o su pasado. Y.." entonces pensó en su última conversación con él. "Y conoce ciertos...términos mágicos, pero no sabe que significan realmente. Sueños, el tatuaje le molesta, lo cual es normal si aún existe actividad de magos oscuros." Llegaron al punto donde podían aparecerse y se detuvieron, la bruja envolvió su brazo en el de su mejor amigo. Y entonces le miró "Creo que el verdadero Draco Malfoy está ahí, pero enterrado en su subconsciente."
"Tal vez vio algo que no debía ver, y quien lo haya hechizado, no iba en serio". Comentó Harry.
"Puede ser" dijo ella. "Tuviste suerte con Lucius Malfoy?"
Harry soltó un bufido.
"Si te refieres a que si quería tener toda esta información innecesaria sobre la crianza de pavorreales y como prácticamente él los empolló, no. Nada útil".
Hermione escondió su sonrisa apretando los labios. Y desaparecieron en un plop.
Nota:
Después de muchísimo tiempo, subo por fin el inicio esta historia que tenía rato rondándome la cabeza. Algunas cosas las he cambiado con el canon, con fines solamente para dar tintes divertidos a la trama. Espero sea de su agrado.
Dedicado a Deyra Arrieta 3
