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Advertencias del capitulo: (Lenguaje obsceno)

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Diclaimer: Inuyasha y sus personajes NO me pertenece

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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.

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CHAPTER 1


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–Entonces… ¿Dónde estuviste toda la noche? – escucho la dulce voz femenina en el momento justo en que cruzaba la puerta de su apartamento.

Inuyasha suspiro mientras se quitaba el saco de los hombros y lo dejaba en el perchero. Se entretuvo un momento colgando las llaves del coche y la puerta, antes de encaminarse por el estrecho pasillo.

Levantó la mirada mirando a la joven mujer que se encontraba de piernas cruzadas en el único sofá de cuero en la sala de estar.

–Que mierdas… – soltó un suspiro de alivio mientras se desabrochaba los primeros botones de la camisa – Creí que habías traído al idiota de tu esposo, Rin – soltó mucho más relajado soltando una jovial sonrisa.

–Siempre tan elocuente Inuyasha – dijo la pelinegra cruzándose de brazos y lanzándole una mirada ceñuda – Debí haberle dicho a Sesshomaru que viniera también pero no quería que empezarán con sus tontas peleas.

–Es que es un idiota, siempre creyendo que tiene la razón en todo – Inuyasha se sentó a su lado quitándose los zapatos y ubicándolos ordenadamente a un lado – No sé cómo lo aguantas con sus ínfulas de Dios.

–Es mi esposo Inuyasha – Rin rodo los ojos – Pero aunque siempre soy yo quien te defiende debo estar de acuerdo con él en esta situación.

–No empieces – Inuyasha saco su billetera y la puso en la mesita de noche, busco su celular y empezó a revisarlo.

–Eres un auténtico idiota ¿Como se te ocurre perderte así? – la mujer lo fulminó con la mirada.

–La chica tampoco llegó, no sé porque tanta polémica – gruño verificando sus últimos correos. Recordó que ese día tenía una reunión con el vicepresidente comercial de una gran empresa de modas, aunque le había costado, logro coordinar una reunión y con suerte podría hacerse de algún acuerdo que le liberara de aquel estúpido compromiso.

–Inuyasha – la voz de Rin le saco de sus pensamientos. Volteo la mirada y observo a la chica soltando un suspiro agotado.

–Rin, no empieces – suplico notando un ligero latido a un lado de su cien. Recordó que había tomado bastante la noche anterior y eso conllevó a qué también recordara a la misteriosa mujer con la que había pasado la noche.

Cerro los ojos y vio aquella piel pálida y perfecta, las curvas sinuosas de sus caderas, los pechos hinchados y los rizos que rodeaban como un halo su bella figura. Recordó aquellos bonitos ojos castaños, los labios rojos, su sonrisa tímida y al mismo tiempo sensual. Ninguna mujer le había gustado tanto como su misteriosa chica, nunca el sexo había sido tan satisfactorio y nunca le había dolido tanto alejarse de una mujer.

–"¿Cuál es tu nombre? ¿Cómo puedo encontrarte?" – se pregunto más ansioso de lo que desearía. Había prometido que solo sería algo de una noche, que era mejor quedarse con el bonito recuerdo de ambos juntos, pero si el trato que haría con la empresa Saturome funcionaba, entonces podría buscar a su dulce chica e invitarla a salir. Talvez podrían hacer las cosas bien en esa ocasión. Unas primeras citas inocentes e incluso intentar alguna relación.

–¿Porque no? – susurro sorprendiéndose a si mismo. Hasta hace poco se quejaba de no desear ningún compromiso y justo en ese momento solo podía pensar en volver a ver a su bella morena.

–No te fuiste solo ¿cierto? – la voz de Rin le saco de sus ensoñaciones. Frunció el ceño mientras se ponía de pie.

–No sé de qué estás hablando – gruño dirigiéndose a su habitación. Escucho los pasos de su cuñada siguiéndole.

–Conozco esa sonrisa – soltó ella suspicazmente.

–¿Cuál? Estás mal de la cabeza Rin – abrió la puerta de su habitación y empezó a desabrocharse la camisa.

–Hay una mujer, no puedes engañarme Inuyasha – ella se acercó rápidamente a su lado, pero el albino fue rápido y dio media vuelta ignorándola.

–Olvídalo – se quitó la camisa y luego soltó su cinturón – Voy a tomar un baño, mejor sal de la habitación a menos de que quieras verme desnudo – la miro por sobre el hombro sonriéndole sensualmente.

–Por favor, no seas ridículo – la chica rodó los ojos mientras tranquilamente se acercaba a la cama, se acostó de lado y acomodó la cabeza sobre su mano viéndole fijamente – Eres mi mejor amigo, soy totalmente inmune a tus encantos.

–Eso duele – se quejo Inuyasha sacándose el pantalón.

–No tienes absolutamente nada que llame mi atención querido – se rió ella.

–Algunos dicen que el idiota de Sesshomaru y yo nos parecemos – dijo mientras se acercaba al armario y buscaba una toalla. Volteo hacia la morena y la observo con una sonrisa. La chica lo recorrió con la mirada sin ningún interés y se encogió de hombros.

–Te aseguro que hay algunas cosas muy importantes que los diferencian – susurro con diversión. Inuyasha se puso la toalla alrededor de la cintura.

–¿En serio? ¡Ilumíname!

–No cariño, no quiero avergonzarte – soltando una vigorizante risa, Rin se dejó caer de espaldas en la cama.

–Eres una auténtica diabla – la acuso Inuyasha dirigiéndose al baño – No creo que a Sesshomaru le haga gracia que estés en mi cama.

–No seas ridículo, sabe que eres como un hermano para mí, aunque de cualquier manera, si no es así que se muera de celos… El sexo es mejor cuando se pone en modo salvaje.

–Maldición Rin, te aseguro que no hay necesidad de contarme esas cosas – Inuyasha hizo una mueca de desagrado. Imaginarse a su mejor amiga y al idiota de su hermano en la cama no era precisamente su mayor fantasía.

–Tu también me has contado sobre tus dotes en la cama – musitó ella con una sonrisa en la voz.

–Claro, pero no son chicas que conozcas – acepto.

–Por supuesto, talvez quieras contarme lo que sucedió ayer por la noche, ya sabes… compartir algo con tu mejor amiga.

Inuyasha negó con la cabeza y volteo justo en el marco de la puerta del baño. La chica le observaba boca abajo en su cama. Estaba cómodamente recostada en sus almohadas. Sus libertades no conocían límites y aún tenía que descubrir como había entrado a su apartamento aunque no dudaba que hubiera encantado al portero con su sonrisa de ángel.

Negó con la cabeza mientras se cruzaba de brazos y se apoyaba en la puerta.

–Rin…

–Solo dilo ¿si? – ella se sentó y tomo una almohada abrazándola – ¿O es que ya no confías en mí? – le dirigió una mirada triste y derrotada que ya conocía muy bien.

–No empieces – rodó los ojos – Solo deseaba salir de ahí, sabes que no estoy bien con lo de ese compromiso ¿De acuerdo?

–¿Así que te fuiste porque no quieres casarte? – Rin entrecerró los ojos – Te conozco mejor que eso y se que no es la única razón – Inuyasha suspiro sabiendo que era cierto.

–Si hubo una mujer…

–¿Quien? – pregunto la chica rápidamente.

–No sé.

–¿Cómo que no sabes? ¿Me estás jodiendo?

–Modérate quieres – Inuyasha suspiro – No sé cómo se llama, solo la conocí en la cena y nos fuimos juntos.

–¿Te fuiste con una cualquiera? – chillo abruptamente.

–¡Rin! ¡Es en serio! – le advirtió sintiendo como su temperatura subía con rapidez. La morena lo noto pues rápidamente asintió acomodándose en su lugar.

–Lo siento ¿si? Me sorprendiste… ¿Que sucedió?

–Salimos y hablamos un rato…

–¿Ajá? ¿Solamente? ¿Es enserio? – pregunto con evidente incredulidad.

–La lleve al yate y si me acosté con ella ¿Bien? – soltó irritado.

–La llevaste al yate – la mirada de ella cambio drásticamente – Inuyasha…

–Se lo que tengo que hacer – asintió con la cabeza.

–¿Fue importante? ¿En serio importante? – la chica se puso de pie y se acercó a él.

–No sé su nombre de todos modos – se encogió de hombros.

–Nunca estuve de acuerdo con lo del compromiso pero tú pareciste tomarlo muy bien.

–¿Y que esperabas? Tampoco iba a ponerme a llorar – Rin suspiro.

–Se que has estado intentando conseguir más contratos y creo saber que de hecho hoy tendrás una cita – Inuyasha rodó los ojos.

–Tienes que decirme quien es tu maldito informante.

–Claro que no – apoyo una mano en su pecho y le miro los ojos – Si esta chica es importante talvez…

–Ya te dije que no sé su nombre.

–¿Crees que es la única manera de encontrar a alguien? – la morena alzó una ceja.

–Eres de temer bruja… Ya se porque tienes a Sesshomaru bien agarrado de los…

–Cállate quieres – le interrumpió – Como iba diciendo.

–Rin… no sé su nombre porque ella no quiso que fuera así. Talvez también tiene algo que proteger, de cualquier manera voy a ir a la cita con Saturome y si resulta algo bueno de eso podré cancelar el compromiso con los Higurashi, sino me voy a casar con esa chica – tomo la pequeña mano en su pecho y la bajo, soltándola. Rin suspiro.

–He escuchado que esa chica… Kagome. Es en realidad alguien dulce y muy buena – intento reconfortarlo.

–Eso es sinónimo de una soltera fea y desabrida – soltó Inuyasha despectivamente.

–No seas así, no sabes que sorpresa te llevarás – le reprendió Rin con rapidez.

–Claro… como sea. Tampoco tienes que preocuparte tanto. Sabré solucionarlo y si no… me puedo divorciar luego ¿No crees? – se burló. Rin rodó los ojos dándose la vuelta.

–No tienes remedio, pero bueno – suspiro – Al final, no sé muy bien porque razón la cena no de llevará acabo en casa de los señores Higurashi sino en un restaurante.

–¿Restaurante?

–Luego te mando la dirección – se acercó a la puerta y volteo antes de salir – Te lo pido encarecidamente. No faltes en esta ocasión.

–Ya se – mascullo sin ánimos.

–Es en serio – la chica le dio una mirada firme – Si realmente decides casarte con esa chica al menos inténtalo de verdad. Talvez y no es tan malo como crees.

–Claro Rin.

–¿Te veo en la noche entonces?

–Si, ahí estaré – la preocupación en sus facciones le obligó a obtenerse de comentar algo más.

–Está bien – ella sonrió – Te quiero mucho aunque seas un idiota – soltó antes de salir de la habitación.

Suspirando, Inuyasha decidió que mejor tomaría un baño. Tenía alrededor de una hora antes de la reunión con los Saturome. Aunque se había anticipado con una buena propuesta, decidió que la estudiaría para no arruinarlo en el momento.

–Es mi última oportunidad – soltó decidido.

[…]

Inuyasha apuro la copa de tinto por su garganta bebiendo el contenido de un trago.

Miro su alrededor con seriedad notando las luminosas luces de los elefantes candelabros. Las mesas ostentosas y la decoración elegante.

Recordó con frustración que su último intento para liberarse del compromiso Higurashi había sido todo un fracaso.

Está seguro que el destino lo odiaba pues cuando por fin había parecido que podría cerrar un contrato lucrativo, sus acreedores resultaron socios de su futura familia política. En vista de la precaria situación de su empresa y del negocio que sus padres tenían con los Higurashi había tenido que cancelar el contrato de la manera más estúpida del mundo.

Ahora de encontraba en el restaurante en el que habían acordado ambas familias reunirse. Los Higurashi no había llegado aún, pero no era algo que le extrañará ya que por política de su padre ellos siempre llegaban media hora antes a cualquier reunión o evento.

Miro a través de la mesa a su padre y madre en la esquina izquierda. Su progenitor había tomado asiento en la cabeza y su amorosa madre lo había hecho a su lado. Sesshomaru y Rin se encontraba sentado al lado de Izayoi respectivamente e Inuyasha se había visto en la obligación de sentarse al otro lado, frente a la estable pareja que formaban su medio hermano y su mejor amiga. Habían cuatro asientos libres y por lo que le había comentado Rin al llegar al restaurante, la familia Higurashi se conformaba por cuatro miembros entre ellos el señor Higurashi, la cabecilla. Su hija a quien solo conocían como la señora Higurashi. El hermano de su flamante prometida y la chica en cuestión.

Inuyasha tomo otro trago de vino en cuanto le llenaron la copa. Sentía algo caliente en el pecho y necesitaba aplacar de alguna manera la furia y la decepción que le corroía el corazón.

Debía casarse, lo sabía. Aunque había intentado por todos los medios encontrar otra respuesta a sus problemas justo en ese punto sabía que no había ninguna.

–Inuyasha… deja de tomar – soltó Sesshomaru entre dientes. El albino levantó la mirada y observo con el ceño fruncido la expresión autoritaria de su medio hermano.

–Sesshomaru… deja de…

–Inuyasha… Por favor – le interrumpió su madre. Volteo el rostro hacia la mujer y sintió como si corazón se oprimía ante la expresión preocupada y triste en su semblante. Respiro profundamente sin querer darle un disgusto a su progenitora y dejo con aberración la copa a un lado.

–Estoy muy orgulloso de ti hijo – soltó su padre apoyando una mano en su hombro. Sabía que no lo decía con ninguna malicia y sus palabras aunque ligeramente, le causaron un burbujeo en el estómago. Su padre siempre había hecho lo mejor para su vida, desde chico lo había apoyado en todos sus sueños y aunque no estaba de acuerdo con aquel compromiso, tampoco quería decepcionarlo.

–Claro padre – asintió suavemente.

–Ahí vienen – escucho el chillido emocionado de Rin. No pudo evitar tensarse sintiendo como una ola de calor subía por su cuerpo. Aunque no quería, se sintió completamente incapaz de controlar sus acciones y se levantó de un salto arrastrando la silla.

–Con permiso – soltó con la voz más ronca de lo usual – Voy al baño.

–Inuyasha… – musitó su madre.

–No seas idiota… siéntate de una vez. Los Higurashi se están acercando – le ordenó Sesshomaru rápidamente.

–Necesito ir al baño – gruño entre dientes fulminándolo con la mirada.

–Está bien – su padre suspiro – Si necesitas ir al baño ve hijo, no hay problema.

–Inuyasha… – su madre lo vio con preocupación. El albino respiro profundamente antes de intentar sonreír.

–Volveré madre… lo prometo – soltó y se apresuró entre las mesas.

Sintió el peso de las miradas sobre su espalda y el impulso de voltear se volvió insoportable pero no se detuvo y se encamino por un largo pasillo que llevaba a los baños.

Apretó los puños con fuerza sintiendo el corazón acelerado. Noto como pequeñas gotas de sudor le recorrían el costado del rostro y su respiración se agitó inevitablemente.

¿Que estaba sucediendo? ¿Acaso estaba teniendo un ataque de pánico?

Agradeció que los baños fueran personales y se encerró acercándose rápidamente al lavabo. Miro su reflejo notando lo mal que llevaba todo. Se inclino y encendió el grifo lavándose el rostro.

No podía decepcionar a sus padres. No podía rechazar el compromiso. No podía faltar a su palabra.

Esa misma tarde luego del fiasco con los Saturome había ido a su casa y le había a su padre y Sesshomaru que se casaría. En ese punto no había retorno. No podía dejarse vencer por el pánico.

Por un momento recordó a su misteriosa morena y sintió una presión en el pecho. No había podido olvidarla en todo el día, su recuerdo se colaba en su pensamiento sin darse cuenta.

–Talvez sea lo mejor – se dijo mucho más sosegado. No podía vivir de una fantasía y en ese momento justo tenía que aceptar su maldita realidad.

Rin le había dicho que talvez su vida de casado no sería tan mala y talvez era su misma predisposición la que afectaba su manera de ver aquel compromiso.

Miro su reflejo una vez más antes de salir de la puerta. Cerro y dio un paso al frente chocando contra un cuerpo más pequeño y liviano.

Escucho el jadeo femenino y logro tomar a la chica de la cintura antes de que cayera a sus pies.

–Lo siento – se disculpo levantando la mirada. Sus ojos chocaron con una llamativos y bonitos orbes castaños.

–Eres tú – susurro ambos al mismo tiempo.

Inuyasha sintió como el aire escapaba rápidamente de sus pulmones. Recorrió con la mirada el hermoso rostro femenino sintiendo como su corazón se aceleraba con prematura.

–Yo… – inhaló sin aliento sintiendo como la dulce fragancia inundaba sus fosas nasales.

Miro como los ojos de la chica se cristalizaba y antes de decir cualquier cosa, ella se acercó a un más y sus brazos le rodearon por el cuello.

Inuyasha cerro los ojos y la abrazo rápidamente, apretándola contra su cuerpo y hundiendo el rostro en el delicado cuello.

–Eres tú… -- susurro la dulce voz femenina.

–No creí… no espere – el albino se separó de ella y la tomo del rostro con ambas manos mirando sus bellos ojos.

Olvidó todo, la razón por la que se encontraba ahí, sus promesas, sus razonamientos y mientras tiraba absolutamente todo por la borda, se inclino y sus labios chocaron con los suaves y dulces labios femeninos.

Soltó un suspiro y se trago el gemido de la chica mientras ladeaba el rostro recordando la textura y el sabor de su piel. Sus manos rápidamente la tomaron de la cintura, acercándola a su pecho mientras hundía una mano en su cabello y la obligaba a ladear el rostro.

Nunca nada se había sentido como aquel momento y tuvo la plena certeza que esa mujer era la indicada.

–Inuyasha – escucho el grito de Rin.

–Kagome – llamo una voz femenina.

Se separó rápidamente al mismo tiempo en que la chica lo hacía. Miro con pánico a su misteriosa mujer y se sorprendió cuando la misma mirada le fue devuelta.

¿Qué demonios se suponía que tenía que hacer ahora?

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FIN DEL CAPITULO


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NOTAS DEL CAPITULO:

Hola mis bellas. Volvimos a lo de siempre.

Antes que nada y para aclarar a quienes no se dieron cuenta o no saben de eso. Esta sería la continuación de "Sailboat" capitulo 13 de "Sweet Devotion" Aunque creo haberlo dejado bien para entenderlo sin necesidad de leer el capítulo, también sería bueno que se pasen por allá por si me salte algo.

Y bueno ¿Qué les pareció?

Primero. Amo la relación de Inuyasha y Rin. Se me hicieron tan bellos. Para aclarar son mejores amigos desde mucho tiempo atrás, luego se verá eso, y antes también de que Rin y Sesshomaru se casarsn. Y como ahora la pareja si es canon pos vine yo y modestamente lo incluí.

Y continuando ¿Qué tal el final del capitulo? Casi chillo y era yo quien lo escribía. Esta vez sí están en problemas nuestro InuKag. La incógnita aquí sería ¿Cómo lo tomarán?

Pues la historia no será muy larga y los capítulos como vieron son bastante cortitos así que, en un PLAF terminamos.

Si hay fans de mis otras historias aquí estoy en proceso de dos capítulos de dos diferentes historias así que tenganme paciencia por favor. No me fusilen.

Por demás y de anticipado está decir que espero que les haya gustado el capítulo. Muchas gracias por tomarse el tiempo de leerlo y los amo mucho.

Nos leemos luego. Un enorme abrazo y espero que estén bien

09/01/2021

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