Capítulo 1


—¿Una apuesta? —pregunto Shizune no creyendo lo que su Tsunade decía—. Pero... no creo que sea lo mejor, si Sakura se entera…

Tsunade dejo caer el puño sobre su escritorio haciendo que la torre de papeles se tambaleara amenazando con caer. Shizune prefiero guardar silencio y no decir lo que realmente pensaba de lo que su mentora acababa de decirle.

—No te pregunte que opinabas, Shizune.

—Si, Hokage-Sama.

Intentando calmar las cosas, Shizune paso a explicarle sobre aquel accidente en el hospital hace unos momentos.

Horas más tarde, caminando hacia las puertas de la aldea iba Sakura acompañada de Naturo que no para de quejarse por no poder ser parte del pequeño equipo que salían en una misión de último momento, otorgada personalmente por la Hokage, una misión que, según las palabras de ella, requeriría los talentos especiales.

—¿Por qué no me ha pedido ir con ustedes? —se quejó Naruto que caminaba a un lado de Sakura haciendo gestos demasiado infantiles para alguien de su edad—. No es justo, yo quiero ir.

—Deja de quejarte —respondió Sakura acomodando la mochila en su espalda—. Solo serán tres días, tal vez menos. Solo debemos…

Fue interrumpida por el sonido de una pequeña explosión cerca de ellos.

—Sakura —Kakashi la interrumpió—. Recuerda que es una misión clasificada. No debes dar detalles.

—¡No sea amargado Kakashi-Sensei! —grito Naruto—. Tal vez yo podría ayudarles, tal vez pueda ir a escondidas, puedo dejar un clon aquí y nadie lo notaria.

—Deja de insistir —dijo Sakura mirándolo con pena—. Prometo que no tardaremos.

—Está bien —dejo resignado cruzando los brazos apretando la boca fingiendo gran molestia. Naruto jamás cambiaria y era algo a lo que todos se habían resignado—. Pero ten cuidado —se acercó y le hablo al oído—. Recuerda que Kakashi es un viejo pervertido.

Sakura dejo escapar una ligera carcajada, Kakashi era un pervertido y ya todos lo sabían. Ninguno dijo nada hasta que llegaron a las enormes puertas para salir de la aldea.

—Nosotros nos tenemos que ir Naruto —respondió Kakashi mientras hacia una señal a los guardias en turno en la puerta—. Nos vemos en tres días.

—Adiós Naruto ¡No nos extrañes demasiado! Y no te preocupes, me cuidare del viejo —se despidió Sakura mientras se alejaba caminando tras Kakashi.

—No soy viejo.

—Lo siento, es tu cabello el que me engaña.

Sin decir nada más, Kakashi saco el Icha-Icha sin ningún pudor, Sakura frunció el ceño, ¿ese hombre jamás tendría decencia en lo que respectaba leer sus libros románticos? Después de todo era su primera misión solo ellos dos desde hay muchísimo tiempo, ¿acaso no se tomaría la molestia de platicar con ella en el camino? Odioso. Ahora le quedaba más claro por qué Pakkun le había dicho que considerara hacer un pacto con los nikken como invocación. Kakashi era cada vez más antipático.

Naruto los vio alejarse hasta que se perdieron de vista.

Habían tardado un día completo en llegar a donde les habían indicado. Caminaban lentamente y con cuidado entre el bosque, sus pasos debían ser lentos, aquel encargo podía esconderse en cualquier parte.

—¿Me puedes mostrar de nuevo la fotografía? —pregunto Kakashi mientras movía algunos arbustos—. Esto está resultando más tedioso de lo que pensé, necesitamos ayuda si queremos terminar antes del anochecer y poder regresar a la aldea mañana.

Cuidando que ninguna rama o arbusto le estorbara realizo algunos sellos y rápidamente aparecieron Pakkun y los demás nikken en una nube de humo.

—Estábamos en medio de algo importante, Kakashi —se quejó Pakkun mirándolo con los ojos caídos—. Más te vale que tengas un buen motivo para llamarnos.

—Si —volteo hacia Sakura—. Estamos buscando esto.

Miro hacia Kakashi mientras este ubicaba la fotografía al frente de todas sus invocaciones para que pudieran ver la imagen en ella, una flor blanca, ocho pétalos, centro azul y un tallo verde bastante grueso.

—¿Quieres que busquemos una flor? —Pakkun alzo la vista hacia Kakashi y luego hacia Sakura —. ¿Es una broma? ¿Como humanos no son capaces de eso?

—Lo lamento Pakkun —se disculpó Sakura—. Pero llevamos varias horas buscando y no tenemos ni pista de donde podría estar. Estoy segura que con el magnífico olfato que tienen la encontraran muy rápido. Sin ustedes Kakashi solo sería un simple ninja medio albino, sin pena ni gloria, sé que ustedes son las estrellas realmente y podrán ayudarme más que mi viejo ex sensei.

—Kakashi, deberías aprender a tu alumna —dijo Pakkun—. Ella si nos aprecia.

—¿Van a buscar o no? —pregunto Kakashi con tono serio.

Con un gruñido Pakkun dio la vuelta y salió corriendo, los demás nikken hicieron lo mismo en diferentes direcciones.

—No deberías consentirlos ni decirles ese tipo de cosas —se quejó—. El otro día, Pakkun me pregunto si habías considerado que tus invocaciones fueran perros, que no le molestaría dividir su tiempo entre nosotros.

—Vamos Kakashi, sabes que seguro lo dijo para molestarte. Aunque también puede ser que sepan que eres tan viejo que puedes morir y dejarlos desamparados.

Él solo gruño de la misma manera que Pakkun y siguió moviendo maleza buscando la dichosa flor.

Últimamente los comentarios sobre su edad cortaban el humor de Kakashi, Sakura imaginaba porque era de los pocos ninjas de su generación que no tenían o tuvieron algún tipo de relación, incluso Gay-Sensei tenía una relación con una mujer que atendía uno de los locales de la aldea. Pensándolo mejor, probablemente eso era lo que tenía de mal humor a su ex sensei, Gay le había ganado. Como fuera, al parecer aquella tensión que tenía su ex sensei se contagiaba hacia sus invocaciones.

Sin pensar más en ello, decidió continuar con su búsqueda, después de todo tenía una misión que cumplir y si se enfrascara en pensar en Kakashi y el porqué de sus comportamientos, seguro le tomaría más de una semana descifrar solo uno de ellos.

Paso aproximadamente una hora cuando Pakkun regreso.

—Kakashi, tenemos un problema.

—¿Qué ocurre? —pregunto Sakura asomando su cabeza tras un arbusto.

—Encontramos la flor, pero deberán ir ustedes por ella.

—¿Qué ocurrió? —pregunto con curiosidad Kakashi.

—Shino encontró la flor y... no sé porque nos enviaron a buscarla, es peligrosa, como sea, Shino tuve que irse y ninguno se quiere acercar a la dichosa misión, nuestro olfato nos dice que es peligrosa y después de ver lo que le ocurrió a Shino preferimos no acercarnos.

—¿Shino está bien? Si le ocurrió algo podría curarlo —dijo Sakura mientras se acercaba y sacudía la tierra y hojas de su ropa.

—Está bien, no deberías preocuparte, solo quiero que sepan que ninguno de nosotros la traerá ni se acercara más de la cuenta. Deberán ir ustedes mismos.

—¿Qué le ocurrió a Shino, Pakkun? —pregunto Kakashi mirándolo directamente.

Pakkun le devolvió la mirada, todo se mantuvo en silencio y Sakura comento a sentirse incomoda.

Aquel era el duelo de miradas más bizarro que había presenciado y solo esperaba que aquellos dos terminaran de hacer aquello.

—Si tanto desean saberlo, Shino debió irse porque repentinamente una necesidad de aparearse se apodero de él, todo después de que se encontró con aquella planta y se acercó. Nadie quiso seguir sus pasos y prefirieron irse, como el líder me corresponde venir a informarles, guiarlos y después irme. Te lo digo Kakashi, esa planta no me da confianza.

Sakura y Kakashi se quedaron en silencio por unos segundos. Ella lo miro y lentamente se comenzó a sonrojar, era consciente de las necesidades sexuales en animales tanto como en humanos, pero escucharlo de primera mano era algo incómodo. ¿En qué momento las cosas se habían enfocado en la sexualidad canina?

—Oh vaya —Sakura sacudió suciedad imaginaria de sus ropas intentado que no percibieran su lapsus nervioso-incómodo por la declaración de Pakkun—. Yo iré por la flor, solo indícame donde está.

Sin perder tiempo, Pakkun se dio la media vuelta y giro su cabeza para ver a Kakashi.

—Si esta pelirosa decide hacer su trato de invocación con perros y no con otra criatura, quiero que sepas que no dudare en dejarte.

Pakkun comenzó a caminar mientras Sakura giraba su rostro hacia Kakashi, quien parecía lo suficientemente molesto como para lanzar una shurikken a su fiel amigo.

—Está jugando —susurro para que solo él la escuchara—. Sin ti seguro moriría de tristeza.

Sin decir nada más acelero su paso para alcanzar al Pakkun, quien al sentirla comenzó a correr.

—Así que esta es —dijo Sakura mientras observaba la famosa flor—. Bueno, deja preparo todo.

Como buen ninja, Sakura saco un pergamino y con unos rápidos movimientos de manos y tras una ligera nube de humo, aparecieron algunos recipientes frente a ella.

—Ten cuidado, Sakura. Esta planta no me da buena espina —dijo Pakkun mientras la miraba con atención.

—No te preocupes, primero preparare este recipiente con un poco de tierra para que la planta llegue lo más fresca posible.

Pakkun observaba a la pelirosa hacer surcos con sus manos alrededor de la flor, sabía que ella no podía sentir aquella esencia peligrosa que emanaba aquella flor y que sin importar lo que dijera ella no lo escucharía. Prefiero tomar una distancia prudente y asegurarse que no pasara nada, independientemente de su propia preocupación, sabía que Kakashi no le perdonaría si la dejaba sola y algo le ocurría.

Sakura estaba muy concentrada en no dañar la raíz. Poco a poco el movimiento le comenzó a calentar el cuerpo, tal vez era la hora, tal vez sin darse cuenta estaba agitándose más de lo que pensó.

—Puedes irte Pakkun, no tienes que estar aquí. Vete a… con los demás.

—No, yo no estoy necesitado como ellos. Hace poco me aparee así que mis necesidades están satisfechas.

Sakura no dijo nada más y continúo trabajando, ya se encontraba cerca del final de la raíz por lo que decidió comenzar a moverla un poco, en un último movimiento, la flor se sacudió causando esta soltara un poco de polen y la hiciera estornudar.

—Parece que tu cuerpo no quiere esa flor.

—Solo el polen, no es para tanto. No te preocupes, no pasa nada. Seguro lo que le paso a Shino fue algo normal y no algo causado por esta flor.

Aunque Sakura estaba haciendo todo por concentrarse y hacer todo bien, la prisa por terminar todo aquello se apodero de ella, al final, incluso fue algo tosca al colocar la planta sobre aquella maceta improvisada. Quería irse pronto, solo esperaba que Kakashi hubiera montado la tienda para poder descansar, aquel trabajo tan simple la tenía acalorada y algo cansada, solo quería estar lista para al siguiente día muy temprano volver a Konoha.

—¿Estas bien? —le pregunto Pakkun mientras la examinaba cuidadosamente. Él podía notar esos pequeños cambios que Sakura no y prefería estar lo más atento posible.

—Si, no te preocupes, solo tengo un poco de calor. Mucho ejercicio por un día.

Pakkun no le despego la vista, había algo en ella que estaba cambiando, no olía de la misma manera que hace un momento, o que hace unos días, su rostro se mostraba mucho más acalorado de lo que alguna vez le miro. Sakura comenzaba a sentir más calor en su sangre, su cuerpo se estaba volviendo húmedo por el sudor y un extraño calor en su vientre comenzaba a volverse incómodo.

—No te ves muy bien, creo que deberíamos regresar y pedirle a Kakashi que te ayude.

—No —dijo Sakura en el tono más orgullo que pudo—. Ya terminé, solo estoy arreglando todo para no tener problemas al llevarla, de todos modos, Kakashi-sensei seguro esta tirado leyendo una de sus libros pornográficos.

—No son pornográficos —lo defendió—. Solo es romanticismo explícito.

—Como sea. Si quieres irte puedes hacerlo. Ya casi termino, no tardare en regresar.

Pakkun no se movió ni un centímetro, seguía sin confiar en esa flor.

—Vaya, tardaron demasiado.

Para asombro de Sakura, el campamento estaba montado, aunque claro, no era uno grande, espera, ¿eso era… solo había una casa de campaña? Tendría que hablar con ese viejo pervertido de Kakashi, estaba loco si pensaba que dormirían en la misma tienda.

—Estaba tratando de sacar la planta con el mayor cuidado posible.

Le mostro el recipiente donde estaba la flor y la coloco junto al árbol más cercano. Kakashi cerró su libro y se acercó a ella lentamente, disimuladamente comenzaba a oler alrededor de su ex alumna.

—¿Estas bien?

—¿También lo notas? —pregunto Pakkun bajando la voz con cuidado de que Sakura no lo escuchara—. Le he preguntado lo mismo, puedo oler algo distinto en ella, pero no estoy seguro de lo que es, si ella fuera de mi especie diría que…

—Puedes irte —lo interrumpió Kakashi—. Yo puedo ayudarla de ahora en adelante.

La mirada que este le dirigió a Pakkun fue lo único que necesito para saber que no era el momento para jugar y discutir. Con un simple PLAFF el can desapareció dejándolos solos.

—Puedo sentir tu mirada en mi nuca Kakashi —ella se levantó sacudiendo de sus manos la tierra —. Estoy un poco cansada, acalorada y con mucha hambre. Espero que eso responda tu pregunta, Por cierto, ¿hiciste algo de comer?

El seguía notando algo extraño en ella, pero decidió no indagar demasiado, ese era más el estilo de Gai, él la observaría de lejos y podría descubrirlo.

Comieron y al poco rato decidieron dormir, así podrían salir lo más temprano posible a Konoha.

—Bueno, me iré a dormir —dijo Sakura mientras se dirigía a la tienda.

—Esa es mi tienda —Kakashi hizo énfasis queriendo dejar claro su punto.

—¿Disculpa?

—Yo la traje, yo la monte, es mía, yo duermo ahí. A menos que quieras compartirla con un viejo pervertido que podría aprovecharse de tu inocencia, Sakura.

Ella no estaba dispuesta a seguirle el juego, ella solo quería descansar para poder irse a Konoha. Con los dientes apretados tomo sus cosas e hizo un tendido al lado de la fogata.

Al terminar Kakashi le sonrió y se adentró a su tienda.

Por alguna razón Kakashi no podía dormir, aunque nunca había sido muy apegado a la gente, por alguna razón no dejaba de pensar en que había dejado a su ex alumna, su única alumna, fuera de la tienda. Sabía que esas tierras eran lo suficientemente frías durante la noche.

Le ayudara a forjar su resistencia.

Se decía tratando de convencerse que el dejarla afuera no era tan malo. Totalmente derrotado por la falta de sueño y el extraño sentimiento de culpa decidió salir de la tienda dispuesta a cederla. Pero grande fue su sorpresa al verla frente a la fogata con la dichosa flor entre sus piernas, ella la contemplaba como si fuera la más hermosa flor, tocaba sus pétalos con delicadeza e incluso acercaba su rostro para percibir su olor. Estaba tan sumergida en sus acciones que parecía no haber notado su presencia.

—¿No puedes dormir? —pregunto acercándose a ella mirándola hacia abajo.

—Realmente no, me recosté un rato, pero no pude dormir así que decidí examinar un poco la flor. ¿Por qué crees que sea especial? Digo, nos enviaron a una misión en su busca. No es muy común eso.

—No lo sé, realmente no es algo que me quite el sueño. Después de todo una misión y no nos dan explicaciones del porque debemos hacer las cosas.

Ninguno de los dijo nada más, ella volvió a sumergirse en la planta y él solo estaba ahí parado, observándola. Al verla tan entretenida, su culpa se disminuyó, pero su preocupación no, el olor que percibía en Sakura a su llegada con la flor, estaba regresando y esta vez mucho más fuerte.

—Es realmente atractiva, ¿Crees que sea un tipo de droga?

Sakura se levantó rápidamente con la flor extendida hacia Kakashi, logrando que esta golpeara su rostro haciéndolo estornudar.

—Deberías tener cuidado —dijo mientras sacudía su rostro con las manos.

—No seas sensible, solo fue un poco de polen. Pero dime, ¿no te parece… extraña? No lo sé.

—Precisamente por eso no deberías tocarla o estar muy cerca de ella. No sabes lo que tiene de especial.

Ninguno dijo nada más. Kakashi paseaba su mirada entre ella y la planta, el olor cada vez se intensificaba y sin saber en qué momento comenzó a gustarle, de cierta manera lo estaba atrayendo. Algunas sensaciones comenzaron a despertar en su cuerpo, las reconocía. Era ese sentimiento y adrenalina antes de saber que esa noche tendrías sexo, a su mente vino el ritual aquel que utilizaba, una salida a un bar de una aldea a la que no pertenecías, un jutsu y listo, nadie reconocería al ninja que copia y podría pasar desapercibido y disfrutar los placeres como cualquier aldeano.

—Buenas noches.

Sin decir nada más entro a la tienda dejándose caer sobre el tendido en el suelo. Dejo escapar un suspiro y cubrió su rostro con su antebrazo, mientras que con su mano libre comenzó a descender hasta su entre pierna, realmente estaba muy excitado y no entendía por qué.

—Demonios.

En su mente solo aparecía la imagen de Sakura.

Haciendo acopio de todas sus fuerzas intento dormir, pero por más que giraba, intentaba posiciones de todo tipo se dio por vencido, decidido a mirar hacia la nada, sin percatarse de como su mano nuevamente se posó entre su entre pierna haciendo que la erección volviera.

—Debería dormir.

Cerro los ojos, comenzando hacer ejercicios de respiración intentando calmarse. Un movimiento en la entrada de la tienda lo hizo sentarse rápidamente.

—¿Te desperté? —pregunto Sakura entrando lentamente—. No podía dormir, hace frio.

¿Cuánto tiempo había pasado desde que entro? Ambos se quedaron en silencio mirándose fijamente, el ambiente se sentía distinto y al parecer ambos lo podían notar. Para Kakashi aquella tensión era totalmente conocida, estaba seguro que para Sakura era totalmente nueva. No sabía que estaba metiéndose a la boca del lobo.

—Entra.

Fue lo único que se atrevió a decir, haciéndose a un lado dejando el espacio suficiente para ella. Sin pensarlo dos veces ella se deslizo sobre el tendido dándole la espalda a él.

— Buenas noches, Kakashi.

Él decidió no responder.