Cassiopeia I

12 de septiembre de 2024

Mientras observaba a la pequeña de cabello oscuro dibujar, Cassiopeia Malfoy-Granger se preguntaba porque alguien podría guardarle tanto rencor a su hermana pequeña.

Era la más joven, pero también la más valiente y bondadosa, y estaba segura que podía ser igual de calculadora que su padre, sin embargo nunca lo mostraba, hay veces hasta que se retraía para ocultarlo.

Giró la cabeza para observar a su madre, Hermione Granger o Malfoy (su apellido siempre dependía para que la llamaran) leer Historia de Hogwarts de nuevo. Cassiopeia sabía lo impresionante que era esa escuela, y tal vez lo hubiera disfrutado más su corta estancia en el internado si no hubiera tenido que aguantar las habladurías de su hermana y sus amigos Gryffindors. La rubia suspiro, no fue una época agradable.

- ¿Y esa mirada? Espero que no sea por un chico - hablo Draco detrás de su hija mayor.

- Por supuesto que no, papá. Soy una Malfoy, nadie se atrevería a rechazarme.

- Por experiencia sé que donde te rechazan es porque llegaste a tu destino, así que eso me alegra. Pero entonces cuál es la razón de la cara larga.

Cassiopeia miró a su padre a los ojos.

- Orión se cruzó con Rose hoy - susurró para evitar que la escuche Hermione.

A simple vista, una persona cualquiera pensaría que a Draco no le afectaba en nada la declaración de su hija, pero Cassiopeia notó el dolor en los ojos de su padre.

- ¿Lo sabe tu madre? - preguntó en voz baja

La rubia negó con la cabeza.

- Su cumpleaños está cerca, no la quería entristecer.

- Lo que de todos modos pasará si la saluda el día siguiente con una tarjeta comprada de nuevo - dijo suspirando.

- ¿La extrañas? - realizando la misma pregunta que le hizo su hermano.

- Sí - respondió su padre sin dudar - Puede que no sea mi hija, pero siempre me encargué de ser lo más parecido a una figura paterna para ella sin estorbar a Weasley.


13 de octubre 2021

- Mira, la futura mortífaga - gritó un gryffindor de cuarto año al ver pasar a la ravenclaw de primer año.

- Deja a mi hermana en paz, idiota - gruño Scorpius Malfoy.

- Qué vergüenza, Boot. Como no puedes meterte con alguien de tu mismo año decidiste molestar a una niña de once - agregó Albus Potter.

- Habla el sangre pura, ¿tu abuelo ya te enseño a lanzar imperdonables?. Y miren, el segundo Potter, ¿tu padre ya superó la vergüenza que pasó cuando quedaste en Slytherin?

- Señor Boot - dijo firmemente la directora Mcgonagall - En esta escuela no se aceptan tales prejuicios. Veinticinco puntos de Gryffindor por agredir verbalmente a tres alumnos que no le hicieron nada, y espero que le guste limpiar, porque su castigo será ayudar al señor Filch por lo que termine el semestre. Vayan a sus clases.

Los alumnos se apuraron para salir del pasillo. La directora les dio una mirada comprensiva a la ravenclaw y los dos slytherins y se retiró.

- Lo lamento, Peia. Creí que como te pareces a mamá y no eras Slyterin evitarían molestarte.

- Una lastima que James se graduara el año anterior, él evitaría que los leones se salieran de control - dijo Albus - No te preocupes, Cass, Lily los hará retorcerse una vez se entere. El temperamento Weasley es legendario.

- Pero...¿Por qué Rose no hace nada? - pregunta Cassiopeia.

Los chicos solo se miraron.

- Emm... Cassie, Rose es diferente aquí, no esperes ayuda de ella - respondió cuidadosamente Albus.

Scorpius lo asesinó con la mirada.

- Pero es nuestra hermana, debería ayudarnos - protesto la pequeña Malfoy.

Su hermano lucía como si rogara que la tierra lo tragara.

Cuando finalmente contestó, le recordó cómo actuaba su padre cuando recordaba la guerra.

- Hay veces que las personas que están a tu alrededor tienen una creencia distinta a la tuya, y si quieres ser aceptado tienes que fingir que tienes esa misma creencia, pero, si finges tanto tiempo, al final esas creencias se volverán tuyas.


14 de septiembre 2024

- ¡Antares Malfoy-Granger, o sales de la cama o te arrastro hasta las escaleras!

Debajo de las sábanas sonaron una serie de quejidos y palabras que sonaban a "Es sábado", sin embargo esa excusa nunca es suficiente razón para detener a Cassiopeia.

De un tirón las cosas de la cama terminaron en el piso revelando a la menor Malfoy.

- Son las 7 y no hay escuela, ¿que se supone que tenemos que hacer? - se quejo aun adormilada Antares.

- Tengo partido en tres horas, y todos necesitan estar levantados. Scorpius y Orión también se están cambiando para desayunar. ¡Arriba, arriba, arriba!

Con su hermana arrastrándose hacia el baño para cambiarse y quejándose de tener una hermana adicta al deporte, Cassie dio un vistazo a la habitación. Seguía teniendo el color amarillo suave que su padre pintó cuando Tari fue adoptada, pero las cosas se habían adaptado según crecía. Una de ellas fue las cosas pegadas en el mural de la pared, cuando era bebé había cosas relacionadas al abecedario y los números (cortesía de mamá) ahora habían fotos, postales, diplomas y uno que otro cartel de alguna banda. En el centro, se encontraba una foto de toda la familia hace siete años, durante un viaje a Disney que habían rogado a sus padres.

- Bonita fotografía - comentó Cassie sintiendo a su hermana detrás de ella.

- Lo sé, es una de las pocas en la que no lucimos sonrisas fingidas o forzadas.

- ¿Qué haces parada ahí? Rápido a desayunar, necesito calentar - dijo forzando una sonrisa, queriendo evitar que su hermana se deprima pensando en su familia fracturada.

- Exacto, justo como esa - continuo tímidamente Tari.


Hola 😅😅

Sé que estarán pensando: "¡Casi un mes para actualizar!". Cuando publique estuve en finales, y digamos que la universidad solo me dio una semana de vacaciones antes de volver a clases.

Trataré de actualizar más seguido, pero no sé que tan seguido sería. Por ahora el próximo capítulo debería salir en más o menos media hora.

En el siguiente hablaré un poco más sobre la historia.