De encuentros y trabajo
… Hace más de quince años …
Desde hace varios días la situación entre ellos estaba tensa, no sabían cómo reaccionar cuando se quedaban solos, ciertos rumores habían corrido, todos sus amigos se habían reunido en la casa de la peli escarlata en la noche, iban a jugar videojuegos, comer comida chatarra y básicamente pasarla bien.
Aunque la verdad que Erza tenía otros planes, hace días había confesado en una pijamada de niñas que le gustaba Jellal, noticia a la que nadie se sorprendió, yo tampoco lo hubiera hecho la verdad…
Esa noche Mirajane, su mejor amiga, la incitó a decírselo al peli azul, aunque simplemente la peli escarlata no podía hablar de lo que sentía, pues de algún modo no creía que Jellal le correspondía en el sentimiento, aunque claramente todos sabían que era muy obvio.
Lo bueno es que a la albina se le ocurrió un plan típico de secundaria, expandiría el rumor (verdad) de que Erza había confirmado que le gustaba el peli azul, lastimosamente Jellal tomó esto como una mentira, algo que según él habían planeado sus amigos para que pase vergüenza confesándose ante la peli escarlata, así que por sus propios sentimientos decidió apartarse de ella.
Mirajane no se quedó contenta, no le parecía correcto que dos de sus amigos que compartían el mismo sentimiento simplemente se queden apartados, no lo permitiría.
Así que habló con Erza, le dijo exactamente que debería tomar las riendas de lo que sucedía, que Jellal se sentía extraño por el rumor y que debía aclarar las cosas, la peli escarlata estaba algo temerosa de hacerlo, pero su mejor amiga la motivó de tal modo que esa noche en su casa estaba decidida a confesarse al peli azul.
Mirajane debería dar cursos de motivación ¿No creen?
Bueno, el punto es que la albina no actuó sola, había convencido/amenazado, a todos para que se vayan una hora antes de la que se supone vendrían a recogerlos sus padres, porque sí, aún a todos los llevaban y traían sus padres, claro que de esta información no era poseedora la peli escarlata.
Así que cuando todos se empezaron a ir de la gran sala común de la casa de Erza, dejándolos solos, se sintieron rápidamente presionados, la peli escarlata no se sentía lista para lo que le había dicho a la albina que iba a hacer, respiró profundamente, no se callaría, debía decirle, porque total su amistad estaba algo arruinada.
– Ammm… mis padres llegan en un rato, aunque si quieres que me vaya puedo llamarles – Emitió el peli azul con algo de nervios por haberse quedado solos
– No – Se apuró a decir la peli escarlata – Estamos a mitad del juego – Señaló la pantalla con el mando de playstation que tenía en manos – Terminemos y después ya les llamas – Le sonrió
– Bien – Sonrió sintiéndose mejor, mientras jugaban, se divertían como antes
– ¡Apúrate que yo te gano! – Exclamó avanzando el auto en la pantalla pasando al peli azul que se quedó tras
– ¡Eso es trampa! – Se quejó
– Claro que no – Volteó a verlo – No es mi culpa que seas tan lento – Veía de reojo la pantalla, pero aún estaba ganando – Y eso ya no importa porque ya gané – Sonrió viendo como pasaba la línea de meta
– Eres una tramposa – Negó dejando el mando a un lado con falso enojo
– Tú eres lento – Lo imitó viéndolo más de cerca – Me ganaste porque estaba distraído – Se encogió de hombros
– ¿Con qué? – Preguntó curiosa – ¿Conmigo? – Rio levemente viendo como enrojecían sus mejillas, pues había notado la mirada de él, y recién se dio cómo la miraba, pues que la vea no le sorprendía
– Ah...no, yo no… – Negó
La verdad se sentía un poco más confiada viendo como reaccionaba ante ella, le parecía increíble el recién haberse dado cuenta que en serio ella lo ponía nervioso, veía como los ojos de él iban a su boca por cómo ella estaba casi encima del peli azul en el sofá en el que estaban jugando, mordió su labio inferior algo pensativa.
– Jellal – Lo llamó con gracia
– ¿Sí? – Preguntó sintiendo que el ambiente se ponía tenso, una tensión que le estaba gustando
– ¿Qué haces si te beso? – Preguntó de repente y volvió a sujetar una porción de su labio inferior con sus dientes para no reír por la expresión del peli azul
Jellal no creía lo que había escuchado, no sabía qué responder o si responder, es decir ¿Ella lo haría sin importar lo que él decía? ¿O tal vez había una respuesta equivocada y ella no haría nada?
¿Qué diría el peli azul?
Les dije que esta historia era una muy graciosa...
– No lo harías – Contestó incrédulo, pensando que era una broma de la peli escarlata
– ¿No quieres que lo haga? – Emitió con leve decepción, sus ojos dejaron de brillar como lo hacían
– No, digo sí – Se apuró a decir – Sí, me refiero a que sí, a que no, si quiero que lo hagas – Habló rápida y atropelladamente – Si tu quieres, claro… si no, también está bien, es que yo, la verdad…
Los labios de ella encima de los suyos lo interrumpieron y nunca se sintió mejor de haber sido interrumpido, sonrió correspondiendo al beso, la verdad se sentía algo mal pues nunca había besado a nadie, así que no creía que estaba siendo del total agrado de la peli escarlata, aunque para ella también era su primer beso, claro que estaba disfrutándolo al máximo, y aunque no habían profundizado decidieron alejarse sintiendo que necesitaban el aire en sus pulmones.
Tal vez había sido demasiado para su primer beso…
– Erza – Empezó diciendo él
– ¿Sí? – Emitió intentando recuperar la respiración
– Yo, la verdad… – Se llevó una mano a la nuca sintiéndose algo nervioso, de nuevo, aunque no sabía exactamente porque – Hace algún tiempo – Siempre, bueno, eso lo agregaría yo – Siento algo por ti y ahora que supongo tú también, yo creo que podríamos estar juntos, siendo más que amigos… – Intentó explicarse de la mejor manera que pudo
La peli escarlata no necesitó escuchar más y simplemente asintió con una sonrisa volviendo a besar al peli azul, que aún se sentía confundido, impresionado y algo incrédulo de la situación.
Bueno, dejemos a estos dos besuqueándose que lastimosamente, como ya sabemos, no les durará mucho...
…
La mañana había empezado muy común como todos los días en 8-Island, limpiaba la barra de pedidos, pues a pesar de que sea propietario del local, le gustaba atender en sus ratos libres, pues siempre hacer lo básico lo llenaba completamente, el día iba lento, pero le agradaba poner todo en orden, sonrió al ver a su socia entrar por la puerta, llegaba con una gran sonrisa.
– Buenos días… – Emitió la pelinegra que se acercaba a él con la voz cantarina
– Tu odias las mañanas – Entrecerró los ojos extrañado – ¿Me quieres decir porque tan feliz?
– Al fin nos llega el primer pedido de buffet – Sonrió con emoción – Es para una boda
– Esas sí son grandes noticias – Sonrió tomando el papel de la mano de Ultear
– Al fin el viejo Yajima cumple con lo que nos dijo – Apoyó un brazo en el hombro de él
– Sabes que no es culpa de Yajima que el negocio de buffet no nos haya resultado hasta hoy, al vendernos 8-Island hizo que bajaran un poco las ventas – Decía encogiéndose de hombros
– ¿Dices que es nuestra culpa? – Alzó una ceja
– No, digo que tal vez nuestra experta en ventas no es lo suficientemente… persuasiva – Buscó la palabra para no decir la que tenía en mente "amable"
– Soy muy persuasiva cuando quiero – Alzó las cejas sugestivamente
– ¿En serio? – Sonrió de lado – A ver, persuádeme – Soltó con su encantadora sonrisa
– Contigo no tengo ni que intentarlo – Se acercó a él inclinando un poco la cabeza poniendo el rostro enfrente del peli azul
– No me siento persuadido para nada – Emitió con una pequeña burla
Se acercó empezando a besarlo lentamente – ¿Y ahora? – Decía entre besos
– Haces un mejor trabajo del que creía – Contestó de la misma forma que ella sin apartar lo que hacían sus labios
La pelinegra rio levemente alejándose – En dos días es la prueba de pasteles, así que deberías ir cocinando los diferentes sabores para que los pruebe la novia – Apoyó su rostro en una de sus manos mientras se recargaba en la barra
– Está bien – Suspiró pensando el gran trabajo que sería planear un buffet – Necesitaré a Meredy y algunas manos más – Emitió pensativo
– En eso estoy – Sonrió tomando su celular caminando hacia la oficina para hacer algunas llamadas
– ¿No me dejas nada antes de irte? – Cuestionó con una sonrisa ladeada
– Mmmmm…. – Emitió pensativamente – No – Siguió su camino con una risa – Tal vez más tarde… – Soltó juguetona y se fue
Jellal negó levemente viendo el papel que le había entregado su socia al llegar.
Sé que tienen preguntas acerca de lo que tienen estos dos, preferiría que ellos lo mencionen, pero bueno… mejor se los escribo yo, son amigos, amigos que se besan y a veces tienen sexo, pero a la vez también son socios que pasan todo el día juntos y aparentan ser una pareja cuando hay alguna necesidad de que así sea.
Lo sé, no tengo el talento de poder explicarme…
Pero en resumen, son amigos, mejores amigos y socios, solo que tienen una dinámica rara a causa de su adicción al trabajo, es decir que no hay un lazo como tal de pareja, simplemente no tienen el tiempo ni interés de ir a buscar alguien con quien compartir el resto de su vida, empezaron con juegos de besos tontos, hasta que un día terminaron en la cama y ahora tienen esta rara dinámica que ni ellos entienden…
La verdad que yo tampoco…
Mientras les contaba todo esto, el peli azul se dio cuenta de algo, específicamente del nombre que estaba en la factura que tenía en mano, le parecía familiar, recordaba haberlo escuchado antes, pero no tenía clara a la persona que lo poseía, no le dio más vueltas ni importancia y volvió a la cocina.
…
Las porciones de pasteles estaban perfectamente empaquetadas, Jellal tenía los carteles listos para al llegar al lugar acomodarlas con sus respectivos sabores, estaba feliz de que al menos su primera tarea como encargado del buffet se realizaba.
– Veinticinco diferentes sabores de pasteles, listos – Escuchó a su peli rosa amiga, después la vio desplomarse en la silla
– No es tan cansado como hacer veinticinco pasteles reales, por ejemplo – Decía el peli azul encogiéndose de hombros
– No, pero me desespera en cierta medida tener que estar haciendo pequeñas cantidades de masa para pasteles – Torció el gesto un poco
– Este solo es el principio – Vio a Meredy que estaba descansando del ajetreo – Ultear va a explotarnos peor con el paso del tiempo, ya lo verás
– Tú eres el socio de ella, yo puedo renunciar e irme cuando quiera – Se encogió de hombros viéndolo con suficiencia
– ¿Me dejarías aquí siendo explotado? – Rio un poco
– No es como que te deje con mala compañía – Alzó las cejas sugestivamente, Jellal rodó los ojos hacia un lado – ¿Sabes lo confuso que es explicarles a las personas que ustedes no están juntos, cuando sí lo están?
– No lo estamos – Contestó algo cansado de la misma insinuación – Y no tienes porque estar diciéndole a las personas lo que somos o no – Frunció el ceño diciendo esto último como si fuera de lo más obvio
– Deberían estar juntos – Emitió la peli rosa algo insistente – Hacen buena pareja, a parte de que si están encerrados todo el tiempo no podrán conocer a nadie más y si van a vivir así, ¿Qué mejor que sea algo serio? – Se encogió de hombros viendo a Jellal
– Ultear y yo no nos vemos de esa forma – Contestó extrañado, pues Meredy solía hablarle de esto, pero no en esa insistencia – Somos amigos, no la veo como alguien con quien quisiera compartir el resto de mi vida y ella a mí tampoco
– Entonces deberían de parar y salir a buscar a esas personas – Se cruzó de brazos hablando con molestia
– ¿Te sientes bien? – Cuestionó aún más extrañado por lo que decía
– Sí – Contestó finalmente – Solo olvida lo que dije – Negó levemente con la cabeza
– ¿Algo que me quieras decir? – Preguntó con genuina preocupación
– Lyon y yo nos traemos algo como lo de ustedes y al parecer estoy reflejando mis sentimientos en su situación – Soltó en un suspiro llevándose la mano a la cabeza
– Hablaremos cuando vuelva ¿Sí? – Intentó animarla
– Bien – Asintió – Solo piensa en lo que te digo, si Ultear no es el amor que estás buscando, deberías parar lo que tienes con ella e ir a buscarlo – Emitió reflexivamente
– No lo necesito – Se encogió de hombros contestando con simpleza – El amor romántico de películas no existe Meredy y aunque existiera no es algo en lo que esté interesado o esté buscando. – Se quedó en silencio unos segundos – Ya maduré, jamás volveré a tener algo en serio con nadie, yo no hago bodas, solo voy a bodas y ahora soy parte de la organización – Rio levemente tomando una bandeja con algunos pasteles encima – Ahora debo irme – Caminó en dirección a la camioneta de la empresa en la que puso los pasteles para la degustación que tenía planeada ese día
– Te ayudo – Suspiró tomando otra bandeja y siguiéndolo hacia afuera del local – Suenas como alguien que ya encontró al amor de su vida, pero la perdió – Decía al aire la verdad, pues la peli rosa era una reciente amiga suya y no sabía la historia del peli azul
– La verdad, sí – Confesó acomodando los pasteles en la parte de atrás de la camioneta – Tuve el honor de conocerla – Decía con seguridad volviendo con Meredy hacia adentro por las dos bandejas restantes
– ¿En serio? – Los ojos se le iluminaron con admiración
– En serio – Asintió recordando que hace tiempo no había pensando en ella – Tenía el color de cabello más hermoso que puedas imaginar – Sonrió terminando de acomodar los pasteles en la camioneta y cerrando la parte de atrás
– ¿Cuál era? – Cuestionó con mucha curiosidad
– Era un color es… – El sonido de su celular lo interrumpió, él contestó de inmediato – Hola, cariño ¿Cómo estás? – Sonrió inmediatamente – Ahora estoy algo ocupado, Wen – Se apoyó en la camioneta – Iré a recogerte más tarde a la casa de tu tía como prometí… yo también, te adoro, nos vemos, pequeña – Colgó y se dispuso a subir a la camioneta
– ¿Problemas? – Preguntó la peli rosa con cautela
– Dejé a Wendy con su tía hoy, pero se extrañó de que yo no la vaya a recoger a la escuela como siempre, es todo – Se encogió de hombros cerrando la puerta listo para irse
– Oh… – Dio un paso hacia atrás, dudando en si seguir con la conversación que tenían
– Esmeralda – Soltó con diversión, viendo a Meredy pensando en cómo preguntar lo de hace rato – Tenía el cabello color esmeralda – Sonrió por el recuerdo
– Quisiera escuchar más de ella – Emitió con ilusión
– Tengo que practicar contar estas historias para Wen, así que sí, tal vez te las cuente – Decía con nostalgia, no era alguien que hablaba de su pasado, pero Meredy tenía una especie de don para que las personas confíen en ella
– Me encantará escucharlas – Asintió con emoción
– Está bien entonces – Se puso unos lentes de sol para conducir – Bueno, ahora debo irme, nos vemos Mer
– Okay, bye-bye – Se despidió con la mano viendo como la camioneta se alejaba
Jellal no la recordaba desde hace tiempo, no podía negar que la extrañaba y le hacía falta cada día, Wendy era su todo, quería siempre lo mejor para ella, así que no necesitaba desperdiciar su tiempo en una relación, solo necesitaba que su pequeña esté bien.
Condujo con unas tremendas ganas de que esto del buffet para la boda acabe, el objetivo de su empresa era ese en realidad, pero prefería atender el local, teniendo un horario más flexible y así pasar más tiempo con su hija.
Llegó al lugar en el que sería la degustación de los pasteles, la ama de llaves lo atendió con cordialidad, presentándole la mesa en la que debería de acomodar los pasteles, tarea que realizó para tener todo listo cuando llegue la novia, mientras esperaba en el pasillo en el que había un sillón y una pequeña mesa con agua y algunos bocadillos, amabilidad de la dueña de la casa, tenía aún la factura que Ultear le había dado, lo observó a más detalle y algo en su cabeza hizo click, ese nombre, lo conocía, Mirajane Strauss, claro… ella iba a la secundaria con él, el lugar supuso que era su casa entonces, era inmensa, al parecer le había ido demasiado bien en la vida, no sabía que se dedicaba a ser wedding planner, le daría gusto saludarla cuando la vea.
– ¡Lo siento! ¡Lo siento! – Escuchó una voz al otro lado del pasillo, le parecía extrañamente familiar, aunque no era la de Mirajane – Me entretuve con unos diseños – Frunció levemente el ceño levantándose de dónde estaba y se acercó a la puerta para ingresar, entonces la vio – Pero lo que importa es que ya estoy aquí – Le estaba dando la espalda a él, así que se cruzó de brazos apoyado en el marco pensando en qué diría – Creo que el primero que probaré es el de fresa – Anunció la peli escarlata y vio que tomaba una cuchara
– No me sorprende que esa sea tu primera elección – Emitió con curiosidad de verla después de tantos años
Ella volteó, la notó nerviosa, pareciera que veía un fantasma, no se creía que él estaba ahí, a Jellal le parecía curioso cómo tuvo un rápido flashazo de ella en su mente en su conversación con Meredy, no entendía cómo habían terminado reunidos.
– ¿Qué-qué estás...? – La escuchaba aún sorprendida – ¿Qué haces aquí?
– 8-Island se encarga del buffet – Contestó en automático – Así que vine para la degustación de pasteles con la novia, que supongo eres tú – El sorprendido ahora era él – ¿Te vas a casar? – Alzó una ceja
– Sí – Asintió no creyendo que el hombre con quien había estado pensando estaba aquí, ahora – Me voy a casar
Se hizo un silencio algo incómodo.
– Creo que debemos empezar – Jellal sacudió su cabeza intentando enfocarse para lo que había ido, no importaba quien era la clienta, porque era eso, su clienta y no tenía que darle más vueltas a ese raro encuentro del destino – ¿Decías que querías empezar por el de fresa? – Preguntó con naturalidad tratándola como a cualquier persona
Erza asintió dirigiéndose al pastel, probándolo y escribiendo la puntuación que le ponía, así seleccionaría los mejores y al final el ganador, Jellal se acercó a la mesa retirando el que tenía almendras a un lado.
Mientras tanto Mirajane le pidió a su ama de llaves información acerca de cómo estaban los ánimos adentro entre su amiga y el inesperado invitado, cuando la albina escuchó que estaban tranquilos limitándose a probar los pasteles decidió que era el momento para aparecer, se puso un vestido algo suelto para tapar su traje de baño y se dirigió a su sala, los vio con una sonrisa.
– Hola Erza – Vio a su amiga que estaba en su lugar feliz entre tantos pasteles – Disculpa la tardanza, pero me entretuve con un libro – Rio levemente restándole importancia con la mano – Buenas tardes – Alzó la mirada al peli azul y fingió sorpresa cuando lo vio – ¡Jellal! – Exclamó acercándose al peli azul – ¿Y eso que estás trabajando para Yajima-san? – Preguntó con cautela
– Oh, pues… – Se llevó una mano a la nuca con algo de nervios – Yajima nos vendió 8-Island a mi socia y a mí – Explicó rápido
– Oh… – Mirajane abrió los ojos sorprendida, no tenía ni idea de que eso había pasado – No sabía que se había retirado, qué lástima.. – Decía examinando los pasteles – Pero al menos te podemos ver de nuevo, creo que no supimos nada de ti desde la graduación ¿No? – Hablaba animadamente, mientras tanto Erza solo se limitaba probar los pasteles sin alzar la mirada
– Sí, creo… – Asintió Jellal con algo de incomodidad recordando ese día
– Pasó hace tanto – Continuaba la albina con la misma actitud – ¿Y qué ha sido de tu vida?
– Terminé de estudiar, empecé a trabajar y ahora tengo mi propio negocio – Contestó con simpleza no queriendo hablar de su vida personal
– Ya veo… – Asintió Mirajane que decidió cambiar de tema rápidamente no queriendo incomodar al peli azul – ¿Por qué ese pastel está apartado?
– Ah, porque es de almendras – Contestó con simpleza, la albina frunció levemente el ceño con confusión – A Erza no le gustan las almendras
– No me gustan las almendras
Dijeron la parecida frase al mismo tiempo, cosa que hizo sonrojar a ambos, aunque Mirajane intentó llevar la situación con la mayor normalidad posible, después de que la peli escarlata pruebe los pasteles y elija la mejor opción para el de su boda, Jellal se decantó por ordenar todo e irse.
– No te preocupes por el desorden – Se apresuró a decir la albina viendo la intención del peli azul
– No acostumbro dejar un desastre después de trabajar en algún lugar – Dijo viendo la mesa
– Lo limpiarán las personas que me ayudan en casa – Sonrió levemente – Solo toma las bandejas para que te vayas
– Mirajane, en serio que no es necesario, yo lo puedo hacer – Insistió
– Ve – Habló con algo de determinación la albina viendo a Jellal a los ojos
Al peli azul la verdad se le hacía tarde para ir por Wendy, y como si Mirajane supiera lo que le pasaba, simplemente le agradeció y se apuró a irse.
La albina no sabía exactamente que pasaba, pero lo suponía, pues en los últimos minutos Jellal no dejaba de ver su celular, exactamente la hora, y en una de esas aprovechó para ver su pantalla, tenía la foto de una niña de largo cabello azul que tenía dos colas altas, él estaba a un lado y tenían un pastel enfrente; no saltó a conjeturas hechas por su mente, pero sentía que él ya debía haberse ido, así que se lo permitió.
– ¿Qué fue eso? – Preguntó Erza viendo a su amiga
– ¿Qué cosa? – Decía haciéndose a la desentendida
– El insistir en que se vaya rápido…
– ¿Te molestó? – Emitió en una broma – Pero si estás a punto de casarte, Erza
– Mira… – La recriminó con la mirada y el tono de voz
– Solo creí que tenía algún pendiente – Volteó hacia la puerta – Y creo que así era… – Suspiró omitiendo la foto que había visto
– Okay… – Entrecerró los ojos algo extrañada por el día que tuvo
– Y… ¿Cuando el novio decida aparecerse a alguna de las pruebas de comida, le dirás de tu historia de amor con Jellal? – Preguntó intentando no reír
Erza sintió sus mejillas arder por lo que decía su amiga.
Dejemos a la peli escarlata avergonzada un poco más, ya después les cuento como continuará…
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Hola! Cómo están?! Me está encantando esta historia, se los juro, la vida de Jellal era algo que no había pensado del todo, pero ahora que lo plasmé, me convence absolutamente
Y aún no sabemos quién es el novio…
¿Lo sabremos en el siguiente cap?
Ni yo lo sé :v
En serio espero que les esté encantando esta historia, que aunque será corta siento que es demasiado especial después de todo 7u7
Por cierto, creo que iré agregando al principio de cada capítulo un poco de la historia de Jellal y Erza en la secundaria, e irá bien en tanto no hay Jerza como tal en el presente.
Bye...
Agradecimientos:
Pilikali
EleFtJrz
