De conocer y amar
… Hace más de quince años …
No tenía tantos nervios como desde el momento en el que había colgado el teléfono, había hablado con Mirajane acerca de su primera cita con Jellal, la peli escarlata estaba tranquila antes de la llamada, claro que eso dejó de suceder y ahora era un manojo de nervios, pensó que sería como cualquier otra vez que había salido con el peli azul, pero su amiga la hizo ver las cosas de un modo completamente diferente, ahora no sabía si usar azul o rosa, tacones o zapatillas, vestirse sexy o como siempre, estaba conflictuada, más aún porque la hora solo avanzaba y avanzaba, hasta que finalmente decidió vestirse en medio de ambos, ni tan provocativa, pero tampoco tan relajada, tomó un top rosa con una falda negra alta, que solo dejaba ver una porción de su abdomen, la acompañó con una chaqueta de cuero, sus aretes de siempre y unas botas de tacón negras, se puso un poco de brillo en los labios y se peinó el cabello, era algo que últimamente hacía más seguido, sonrió al ver el resultado, no sería su primera elección, pero funcionaba, se despidió de su mamá y bajó cuando escuchó la puerta, respiró profundamente y abrió con una sonrisa al ver que Jellal tampoco estaba vestido como regularmente lo hacía, se veía un poco más formal, aunque había un pequeño detalle, que no sabía si mencionar.
– Hola Erza – Sonrió el peli azul que se quedó completamente admirado viendo a la peli escarlata, se veía preciosa, su figura resaltaba muy bien, no podía creer que una chica como ella se hubiera fijado en él – Ammm.. ah… yo… – Boqueaba intentando pronunciar algo coherente – Te traje esto – Alcanzó a decir pasándole un ramo hecho enteramente de dulces
– ¡Me encanta! – Exclamó con una sonrisa tomando el ramo entre manos – ¡Muchas gracias! – Se apresuró a quitar una de las paletas de cereza de estaban en la decoración
– ¿Nos vamos? – Preguntó algo más confiado después de verla hacer tal acción, pues al fin y al cabo que eran ellos, no tenía que ponerse nervioso por su primera cita como pareja oficial, ya habían salido antes y Erza era en quien más confiaba
Y que bueno, porque el peli azul había tenido un pequeño error de atuendo.
– Seguro – Bajó la mirada viendo el brazo que le ofrecía, dejó el ramo de dulces tan perfecto en la pequeña mesa para las llaves – Ammm… Jellal… – No sabía cómo decir lo siguiente – No quiero que te sientas mal ni nada, pero… – Mordió su labio con una indecisión mientras tenía la paleta en una mano – Traes zapatos diferentes – Rio levemente aunque intentaba no hacerlo
El peli azul bajó la mirada y solo pudo reír igual que ella viendo que tan diferentes no se veían, ambos eran verdes oscuros para su buena suerte, de diferentes marcas, pero se parecían y al menos tuvo la cordura para ponerse un derecho e izquierdo, así que le dio igual, no arruinaría su noche por eso, alzó la mirada ante la peli escarlata que con esa mirada traviesa y la paleta en su boca, sonrió de inmediato por la imagen que tenía enfrente.
– Si alguien se da cuenta, al verte a mi lado, se les hará muy lógico que tenga los zapatos diferentes ¿Quien se concentraría ante eso si va a salir contigo? – Se encogió de hombros hablando tan relajado que hizo sonrojar a la peli escarlata – ¿Me acompañas, entonces? – Sonrió levemente
– Vamos – Asintió ella acercándose a él con una sonrisa traviesa, con un brazo rodeó su cuello y el otro lo usó para sostener su paleta algo lejos de ellos, se acercó a sus labios y empezó a besarlo con cuidado, profundizó a los segundos jugando con la lengua de él, sintiendo las manos de Jellal en su cintura, por debajo de la chaqueta, le encantaba el rose de sus dedos en su piel, era tan delicado, la tocaba casi que con veneración, nunca había sentido algo como eso, acarició su nuca despeinando un poco su cabello, hasta que se alejaron por la falta de aire, la peli escarlata aprovechó para dejarle un beso en la comisura de sus labios mientras recuperaba su respiración – Muchas gracias por los dulces y proponerme una cita, es como si todavía no fuera tu novia – Rio levemente – Pero lo soy – Asintió dejándole otro beso rápido – Así que olvídate de las saliditas con alguien más – Advirtió juguetonamente
– No hay nadie más con quien quiera salir – Contestó con total sinceridad, le empezaba a gustar como el responder desde sus sentimientos la sonrojaba, aprovechó en acariciar su mejilla mientras apartaba un poco el cabello del ojo que le cubría – Ya vámonos – Sonrió al ver su rostro, después se acercó a su auto y le abrió la puerta galantemente
Ella sonrió y con la paleta en la boca agradeció el gesto entrando al vehículo, Jellal se subió a la parte del conductor y empezó a manejar hacia donde tendrían la cita, Erza con mucha curiosidad veía a través de la ventana, pues el peli azul no le había querido decir a dónde iban a ir, entonces intentaba guiarse por el camino para dar una pista y no fue hasta que vio la gran rueda de la fortuna, la cual estaba iluminada por varias luces por cómo iba anocheciendo, que se dio cuenta que irían justamente al parque de diversiones
Estacionaron en un parqueadero cercano al lugar, bajaron del auto de la mano, a la primera atracción que subieron fue a los carros chocones, era muy gracioso como la peli escarlata se chocaba con todo, sumado a que el peli azul la golpeaba con su pequeño auto cada vez que lograba desatorarse del alguno de los extremos; después de eso fueron a la casa del terror, de la cual Erza no recuerda absolutamente nada más que estar abrazada a su novio todo el tiempo, no quiso ni siquiera abrir los ojos o despegar el rostro del cuello de él, lo cual a Jellal le encantó.
Finalmente y ya casi por terminar la cita, subieron a la gran rueda de la fortuna, esa que había llamado la atención de la peli escarlata desde que se aproximaron al lugar, cuando llegó su turno en la fila, el peli azul la ayudó a subir con cuidado, para después él sentarse a su lado, con una sonrisa después de que cerraran la puerta y acomodaran a las demás personas empezó a girar con lentitud. Erza veía admirada toda la ciudad desde la altura en la que se encontraban, mientras tanto Jellal no dejaba de verla.
– Debes dejar de hacer eso – Negó levemente la peli escarlata con las mejillas sonrojadas, al voltear su vista hacia el peli azul
– ¿Hacer qué? – Ladeó la cabeza sin entender
– Verme así – Tomó la mano de él acariciándola con cariño – Me pone nerviosa – Confesó
– No puedo evitarlo – Soltó con sinceridad – Eres una preciosa vista – Puso uno de los mechones de cabello escarlata que cubría uno de sus ojos hacia atrás
– Muchas gracias por la cita, fue perfecta – Sonrió dejándole un beso en la mejilla
– Gracias a ti por aceptar – La sonrisa más boba del mundo la tenía él con ese tan simple acto
– Eres un muy buen novio ¿Sabías? – Se abrazó a él
– Tú eres en serio genial como novia – Sonrió acercándola a él por la cintura
– ¿Y besando? – Cuestionó con algo de nervios
– Mucho mejor – Asintió totalmente convencido – ¿Y yo? – Preguntó por fastidiar, pues no creía que sus besos sean los mejores
– La verdad no recuerdo… – Soltó juguetonamente acercándose a los labios de él – ¿Te molestaría que haga memoria? – Mordió su labio inferior
– Para nada – Contestó en el mismo tono que ella y empezó a besarla con cuidado
Para Erza era indescriptible la sensación que tenía cada vez que lo besaba, era una corriente que recorría todo su cuerpo, no eran las clásicas mariposas en el estómago, sentía mucho más, pero principalmente se sentía cuidada y protegida, había escuchado de los primeros besos de sus amigas, y no habían sido ni por asomo cómo el que ella había vívido.
Tal vez eso pasa sólo si tienes la fortuna de besar a la persona correcta.
Tal vez a eso se refería esa historia de besar sapos hasta que uno sea el príncipe, claro que Erza le dio su primer beso a su príncipe evitando los sapos, pero bueno…
No todos tienen esa suerte.
Aunque al final de ese cuento la princesa se queda con el príncipe.
¿En este cuento también?
Veremos…
…
No creyó que la degustación de pasteles se haya extendido tanto, pensaba todavía tener tiempo para volver a 8-Island para tener esa plática que le había prometido a Meredy, ya sería al día siguiente, pues para recoger a Wen estaba en serio tarde, odiaba fallarle, aunque cada vez que lo hacía no era por voluntad propia, no había nada más importante para él que la pequeña, ni su propio negocio, no le gustaba ir con la camioneta de la empresa, prefería ir en su auto propio, pues a parte de que era más cómodo para Wendy, ahí también tenía algunas cosas de la pequeña.
Sin más entró al lujoso lugar en dónde vivía la tía de Wendy, las casas mientras más avanzaba solo se hacían más grandes y más costosas, claro que no había nada como la mansión en la que ahora estaba de visita la pequeña, no podía esperarse menos de la familia cuál linaje se extendía hasta la fundación del continente; se estacionó en la puerta y bajó tocando el timbre, unas campanadas sonaron, una de las mucamas abrió la puerta y lo hizo pasar al recibidor para que espere, minutos después vio a la pequeña en brazos de una mujer peli verde.
– ¡Papá! – Escuchó de la pequeña que no tardó en lanzarse a sus brazos, él simplemente la recibió abrazándola
– Hola, Wen – Sonrió viéndola – Buenas noches, Hisui – Saludó a la mujer que había traído a su hija
– Buenas noches, Jellal – Le sonrió levemente – Wen ya terminó de hacer su tarea, estuvo jugando un rato en el patio, deberías traerla más seguido – Agregó lo último después de unos segundos
– Le dejé unas flores y un dibujo a mamá – Sonrió un poco
– Fue a visitar a Midori junto a mi padre – Aclaró Hisui
El peli azul asintió viendo a la peli verde – Seguro que le encantó – Sonrió levemente – Ya debemos irnos, Wen. Falta poco para tu hora de dormir – Le dirigió la mirada nuevamente a Hisui – Gracias por cuidarla – Sonrió un poco
– No hay problema – Se encogió de hombros – Por cierto, la mochila de Wen se quedó arriba
– ¡Voy a recogerla! – Exclamó la pequeña
– ¿La puedes acompañar? – Emitió Hisui a una de las mucamas de la casa, que asintió dirigiéndose escaleras arriba con la pequeña
Cuando la peli verde perdió a Wendy de vista decidió hablar, Jellal sabía porque la había mandado por la mochila, pero intentó no darle importancia.
– No vienes hace mucho a visitar la tumba de mi hermana – Hisui se cruzó de brazos
– He estado ocupado – Negó levemente – Pero vendré pronto – La verdad le incomodaba en cierta forma que esté enterrada en la cripta familiar de los Fiore, pero no podía negarle al padre de ella algo como eso
– Ya se cumplen cinco años desde que falleció en estos días, ¿Vendrás para la misa? – Cuestionó con algo de seriedad
– Sabes que a ella no le gustaban esa clase de cosas – Volvió a negar levemente – Y la verdad no quiero crear en Wendy el constante recuerdo de que su madre no está, justamente por eso siempre te he dicho que no me gusta que la lleves a ver la tumba de Midori – Endureció un poco la voz
– Jellal… – Decía Hisui con algo de cautela, pues a pesar del tiempo era un tema delicado, siempre lo sería – Wendy pidió ir, ni papá, ni yo la llevamos, ella quiso ir a dejarle flores y un dibujo, leyó la fecha y preguntó si haríamos algo para recordarla – Explicó
El peli azul estaba en serio conflictuado, no creía que a la pequeña se le haya ocurrido tal cosa, aunque últimamente preguntaba más por su madre…
– Si Wendy quiere ir, entonces estaremos ahí – Habló reflexivamente
– Sé que la partida de Midori fue muy dura para ti, lo fue para todos, pero no es justo para Wen que no vengas a visitarla – Insistió
– Tienes razón – Emitió sin en verdad creerlo – Nos vemos, Hisui – Suspiró viendo a la pequeña bajando las escaleras – Despídeme de tu padre
– Está bien – Asintió la peli verde – Adiós, Jellal – Se despidió y abrazó a Wendy cuando se acercó a ella – Cuídate mucho, pequeña. Nos vemos
– Adiós, tía Hisui – Sonrió – Otro día vuelvo para jugar en la piscina – Emitió emocionada
– Está bien – Asintió
Wendy tomó la mano de su papá y camino hacia la entrada con él despidiéndose de todos los que trabajaban en la casa de su abuelo, eran muy amables con ella.
Jellal estaba algo ido, no le gustaba para nada llevar a Wendy a esa casa, siempre sentía demasiada tensión con Hisui o su padre, la única por quien soportaba estar ahí era Midori y ella ya se había ido, aunque ahora debía y tenía que hacerlo por su pequeña, pues ella no tenía la culpa de nada, no le privaría convivir con su familia materna, que era lo único que le quedaba de su madre después de su partida.
La pequeña se pasó hablando todo el camino, mientras el peli azul la escuchaba totalmente atento sintiendo que el mal rato había pasado por completo, él no le diría nada acerca de la conmemoración que le harían a su madre, esperaba que Wendy lo olvidara y si no lo hacía claramente irían.
Finalmente llegó a su casa, dejó la camioneta estacionada afuera, pues su auto estaba en la cochera y entró, era un lugar grande, antes de mudarse con su esposa, él debía darle algo mínimo similar al lugar en el que vivía su familia, pues la primera vez que visitó la casa de Midori, sentía que estaba en un palacio, y ella no merecía menos que eso, así que antes de gastar en cualquier otra cosa prefería comprar una casa tal vez no gigante, pero sí la más grande que podía, era muy feliz ahí con ella, pero ahora se sentía algo vacío excepto por Wendy, que se encargaba de llenarlo todo con su alegría.
La llevó a acostar, después de que se puso el pijama, se sentó al lado de su cama buscando en su librero un cuento para leérselo, se decidió por uno azul del cual el lomo era lo bastante fino como para no llevar el título, adoraba leerle a su pequeña, pero ese día estaba en serio cansado, abrió el libro y se dispuso a narrarlo.
– Mejor cuéntame del día en que conociste a mamá – Emitió la pequeña bajando el libro para ver a su papá a los ojos
Jellal tomó aire pensando en si hacerlo, vio tanta ilusión en los ojos de Wendy que decidió contarle al respecto mientras guardaba el libro – Fue hace algunos años, yo recién había vuelto de la universidad a Magnolia, estaba trabajando para una pastelería, y un día, ella entró, pidió un pastel de chocolate con almendras, yo jamás iba a dejar los pasteles a la mesa, pero ese día me nació acercarme a ella, no sé porque… – Confesó remontándose en el tiempo – Cuando lo hice me sonrió al instante, entonces empecé un poco a coquetearle – Rio levemente – Ella lo notó, pero no hizo nada para que me vaya, simplemente me dijo su nombre y preguntó por el mío, conversamos por horas… al final intercambiamos números y me dijo que la llame cuando pueda, ese día también recibí un regaño de mi jefe por dejar la cocina desatendida, pero no me importó, pues al menos tenía la esperanza de volverla a ver…
– Eso suena muy lindo – Sonrió la pequeña, aunque tenía los ojos adormilados – Quiero que me cuentes más…
– Será en otra ocasión – Negó levemente el peli azul – Ahora debes dormir, porque mañana hay clases
– Está bien – Aceptó cerrando los ojos – Te amo, papá, hasta mañana
– Yo también te amo, Wen – Acarició su cabello – Descansa – Cuando la vio profundamente dormida salió con cuidado de su habitación
Caminó por el pasillo hacia su cuarto, se sentía extraño, no quería indagar en sus recuerdos del pasado, porque parecía en serio que esta mañana al despertar había atravesado un extraño agujero de gusano que trajo tanta gente y recuerdos del pasado, se puso la pijama y se recostó sin más poniéndose de lado, vio la fotografía de Midori que conservaba en su recámara, a veces Wendy se parecía demasiado a ella, la extrañaba, le hacía demasiada falta, lo hería hasta ese momento recordar que no estaba en vida, pero lo peor es que a pesar de amarla tanto, nunca la amó como se lo merecía; eso era algo que iba a llevar consigo por el resto de su vida.
…
Otro día normal sucedía en su oficina, estaba en su escritorio preparándose para presentar la colección de prendas acordes a la temporada, ya habían pasado unas semanas desde la degustación de pasteles, hoy la verdad estaba feliz y emocionada porque serían las pruebas de la comida que servirían en la boda, claro que solo una parte, pues su prometido había decidido probar todo el menú.
A él le encantaba la comida…
Y no podían traerlo todo en una sola ocasión; desde que ella había visto a Jellal en la prueba de pasteles, no había día en el que no deje de recordar todo lo que había pasado en la secundaria, le parecía extraño traer esos recuerdos a su mente, pues hace mucho que no había pensado en él, aunque sonreía varias veces por recordarlo, le traía experiencias bonitas a la cabeza, unos momentos que no había compartido con nadie más.
No, ni siquiera con su prometido.
Sí había escuchado de esos rarísimos casos en los que se conocen desde siempre y al final terminan casándose, ese claramente no era ni sería el suyo, pues ya había trazado un destino con esta boda.
Aunque a veces el destino puede resquebrajarse.
Eso a la vez crearía una paradoja del tiempo, porque tal vez el destino estaba destinado a romperse…
¿Alguien sabe como funciona esto?
Porque créanme que yo no.
Cómo sea, decía que Erza al menos ahora no le ocurría ese peculiar caso de conocerse desde siempre, enamorarse y casarse; ahora le correspondía el casarse por agradecimiento.
¡¿Agradecimiento?! ¡¿Es en serio esto?!
Aunque quisiera expresar más mi descontento, al parecer no me corresponde más que contar la historia como sucedió, retomo otra vez…
La peli escarlata iba a casarse por agradecimiento, aunque sí, él era muy atento y lindo, cuando quería…
Claro que muy dadivoso, si de dinero se trataba…
Muy cariñoso, con personas que no eran su prometida respectivamente…
Aunque a eso ya llegaremos…
Decía que en resumidas cuentas y para lo poco que Erza lo conocía, él era una gran persona, alguien que la había salvado.
En serio salvado.
Pues siempre al iniciar uno su carrera tiene algunos errores, claramente, la persona que no los tenga, no sería humana, la peli escarlata más que un fallo había cometido un acto de confianza total, en su primer negocio, se asoció con una terrible persona que lo único que hizo fue robarle sus diseños, su empresa y su dinero; esta persona por más que tuvo todo esto, lo que no tenía era visión, así que no demoró en caer a la bancarrota, pues quien proponía todo lo creativo era Erza y cuando se le acabaron los diseños de ella no halló a otra persona para reemplazarla.
Lastimosamente para la peli escarlata fue terrible, porque al quedarse sin centavo alguno, estuvo prácticamente en la calle, debiéndole a todas las entidades que le proporcionaban agua, luz, vivienda; y lo peor es que es tan orgullosa que pensaba salir de eso sola, un día simplemente sentía el mundo venirse encima suyo, no tenía ni para pagar el café que estaba tomando, el cual había sido cortesía de Yajima-san, ese día que estaba tan desolada en su pensar apareció él, quien simplemente le sonrió y pasó a sentarse a otra mesa; Erza no le tomó mucha importancia a eso, así que con un periódico que había encontrado en el asiento empezó a leer la sección de trabajos, se negaba hacer algo para lo que no había estudiado, pero ya no podía sobrevivir más, así que comenzó a con su dedo dar vueltas encima de los trabajos que podrían interesarle.
– ¿Algo bueno? – Preguntó ese mismo chico que le había dirigido una sonrisa al entrar
– No, nada – Negó en un suspiro, podría hablar de sus problemas con un desconocido, total que no lo volvería a ver…
Creyó.
– ¿Qué estás buscando? – Cuestionó extrañamente interesado
– Un trabajo en el que pueda ejercer mi profesión.. – Decía desesperanzada
– ¿Y cuál es tu profesión? – Preguntaba cada vez más interesado con una sonrisa ladeada que se le iba extendiendo
Ella frunció el ceño extrañada, se cruzó de brazos y se apoyó al respaldar – ¿Ahora me vas a decir que tú tienes justo una empresa que me ofrece el trabajo de mis sueños? – Decía bromista
– Tal vez sí lo haga – Se encogió de hombros restándole importancia
– Soy diseñadora de modas, ahora deja el ligue que no vas a conseguir nada – Negó con suficiencia
– Y si te digo que justo estoy poniendo una empresa para una marca de ropa y necesito alguien que la dirija – Alzó las cejas sugestivamente
– Diría que solo es un plan para sacarme el número, reunirnos posteriormente, me digas que todo era un truco para salir conmigo, e intentar algo más… – Lo último lo dijo muy sugerentemente
– En serio te crees soñada – Emitió con suficiencia adoptando la misma pose que ella con los brazos cruzados apoyándose en el respaldar de la silla
– No, simplemente que conozco los trucos – Se encogió de hombros tomando un sorbo de su café
– Si te doy la dirección de la oficina y llegas este lunes ¿Me creerás? – Ladeó la cabeza poniéndose algo más serio
– Espero que todo esté siendo de su agrado – La voz del viejo Yajima interrumpió la pelea en su cabeza de creerle o no al apuesto muchacho
– Sí, gracias – Sonrió la peli escarlata
– Yajima-san – Emitió el joven – Ayúdame en esto… – Vio de reojo a Erza – Tú que me conoces desde que era niño ¿Alguna vez he mentido?
– No, para nada – Negó el anciano – El joven rubio es una persona muy decente – Dirigió su mirada a la peli escarlata entendiendo de que se trataba, tal vez hubieron una o dos cosas que le dijo al joven acerca de Erza
– Si Yajima-san lo dice… – La peli escarlata se encogió de hombros no creyendo que el hombre mayor le tienda algún tipo de trampa con lo que el rubio le decía, pues sabía en los problemas en los que ella estaba – Entonces sí, dame la dirección – Emitió convencida
El joven la escribió en una de las orillas del periódico, Erza guardó ese trozo de papel con su vida hasta el día en el que tuvo que ir a su nuevo trabajo al parecer, porque no parecía una entrevista, ella poco a poco se fue recuperando, jamás olvidaría ese martes en la cafetería, pues justamente porque los días que faltaban para el lunes, fueron los días en los que su ahora prometido cambiaba uno de sus recientes negocios a una compañía de diseños, claro que nadie se quedó sin empleo, pues esa organización anterior simplemente la mudó a otro lugar; la peli escarlata no tuvo noticias de eso hasta unos meses después en los que sus compañeros la trataban con más amenidad, posteriormente ella le compró el negocio, aunque él hubiera querido regalárselo, entonces en cenas de trabajo y algunas citas fuera de este su relación se hizo más cercana, hasta que un día simplemente se comprometieron, Erza estaba en serio agradecida con él, no podía negarse a una propuesta así de su parte, no sentía correcto no corresponderle a alguien que había solucionado su vida, alguien que se notaba se preocupaba por ella, alguien que siempre tenía detalles o le daba su opinión de sus diseños o entendía lo verdaderamente importante de su trabajo sin reclamarle nada.
…
La sonrisa en el rostro de la albina se extendía cada vez más y más, se sentía muy bien ese día, había literalmente esperado esta ocasión con ansias, pues eso de tener de nuevo a Jellal y Erza juntos la divertía, a parte de que Mira era consciente del porque la peli escarlata decidía contraer matrimonio, también había averiguado acerca de la vida del peli azul, ninguno de los dos era feliz con las circunstancias que los habían traído hasta esa situación, así que… ¿Qué mejor que hacérselos saber?
Sigilosa y precavidamente, obvio.
Si me preguntan estoy del lado de la albina.
– Acabo de cortar por teléfono – Escuchó de su esposo que llegaba con el celular de ella en la mano – Ya vienen para acá
– Ara… pensé que hoy tenías una reunión importante en la universidad – Sonrió dejándose envolver en los brazos de él sintiendo como le dejaba un beso en la mejilla
– Sabes que no me puedo resistir a curiosear un poco… – Se encogió de hombros restándole importancia
– Eres un chismoso – Rio levemente
– Esa pelirroja nos lo debe después de entrometerse en nuestras vidas – Contestó sin más
– ¿Hubieras preferido que no lo haga? – Preguntó risueña sabiendo a lo que se refería
– No digas eso – Negó abrazándola más a él – Simplemente creo que hay que devolverle el favor – Sonrió un poco – Y no me refiero a que ese Jellal sea su amor verdadero, pero… si sabemos que con quien se va a casar no lo es ¿Por qué no mejor hacérselo entender ahora?
– Tienes razón – Asintió – No es que no me agrade el futuro marido de mi mejor amiga, pero no están locos de amor el uno por el otro – Negó levemente
El timbre sonó justo cuando Laxus estaba por decirle a su esposa que estaba en lo correcto, sin más después de una sonrisa cómplice recibieron al peli azul junto a alguien que la verdad no esperaban.
Alguien que a Mirajane no le agradó, pues parecía desfavorable para la situación que quería desencadenar.
Después de los respectivos saludos, Jellal procedió a poner la comida en donde le indicaron, se sentía en serio aliviado de haber dejado a Wendy en casa y que Meredy haya tenido tiempo para cuidarla, no quería llevarla más a la casa de su abuelo; mientras tanto podía seguir con su trabajo, la verdad que se la pasaba en serio bien en la cocina, lo de administrar, llevar y hablar con los clientes no era algo que hacía bien, así que decidió ese día llevar a su socia, por si cualquier cosa acontecía y debía irse rápido de ahí, mientras se ayudaban mutuamente.
Claro que tuvo que contarle acerca de la peli escarlata, Ultear fue entre divertida y expectante, no veía a Erza desde la secundaria y de cierto modo sentís que a la peli escarlata nunca le había llegado a agradar totalmente, por todo el tiempo que compartía con Jellal imaginaba ella; la pelinegra quería convencerse de que si en serio esa mujer se iba a casar con alguien que no era su mejor amigo, pues aunque lo que haya pasado entre ellos había sido hace mucho, no dudaba que había sido un sentimiento demasiado fuerte el que se traían, aun recordaba los primeros años de universidad, Jellal sufría por Erza vívidamente.
Mirajane no tardó mucho en reconocer a la acompañante del peli azul, la recordaba de la secundaria también, era en serio cercana a él, y ahora lo parecía más por cómo se llevaban entre juegos tontos mientras acomodaban la comida, la albina se limitaba a vigilarlos de cerca, mientras Laxus intentaba entender que era lo que tanto veía, no quería perderse ningún detalle.
El timbre sonó nuevamente…
Entonces entraron para quienes se había organizado todo, a Erza no le gustaba la situación, se sentía incómoda, esperaba que los días pasen rápido para por fin casarse y ya, así que mientras sonreía lo más falsamente del mundo pasó a saludar a Jellal, aunque ese día no estaba solo.
– ¿Ultear? – Emitió la peli escarlata después de saludar al peli azul, frunció levemente el ceño no creyendo que era ella
– Hola Erza – Sonrió cortésmente – No te veía desde el… pasado – Decía divertida
– Tú eres el famoso Jellal… – Emitió el prometido de la peli escarlata, quien había olvidado completamente que estaba ahí
Esta reunión se tornó tensa…
Lo suficiente como para salir de aquí, así que me voy…
A la siguiente les sigo contando…
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Recuerda dejar tu bello review!
Hola! Cómo están?! Espero que se encuentren muy bien, yo estoy un poquito estresada porque estoy cursando los últimos exámenes de este semestre… pero aún así me di un tiempo para poder actualizar este fic
Que en serio espero les esté gustando…
Una pregunta por cierto, ¿Creen que la historia se vuelve más entendible o más enredada?
Me gusta la narración de este fic, me siento un poco más libre, pero a la vez siento que me paso de participativa :v, pero bueno…
Ya sabemos un poquito más de la historia de Jellal y Erza, aunque todavía no está el motivo del todo, creo que se deduce, igual ya veremos como continúa ahora que el prometido y Jellal se conocen!
Es tan fastidioso que todos sepan de alguien, menos nosotros… ¿No?
Sus reviews son más que bienvenidos y espero los dejen, en serio animan un montón a seguir escribiendo !
Bye…
Psdt: ¿Se dieron cuenta que ambos conocieron a sus parejas en un café? ¿Por qué mejor no se reencontraban? *lloro*
Aclaración:
Midori significa verde o esmeralda en japonés, eso dice internet y yo no soy quien para discutirlo, igual me pareció adecuado ponérselo, pues como es hermana de Hisui (que significa Jade) sentí que debía llamarse también algo similar. Obviamente este personaje es de mi invención, no existe en el anime.
Agradecimientos:
Pilikali
