De entregas y ausencias


Hace quince años…

Era una tarde como cualquier otra, estaban en la habitación de él, jugando videojuegos aunque hace rato que habían dejado los controles a un lado encontrándose en una apasionada sesión de besos, dónde el solo besar ya no era suficiente.

Las manos del peli azul estaban estáticas en sus rodillas, ella ya estaba a horcajadas encima de él con las manos en su pecho sintiendo sus labios en el cuello, notando que su vestido ya estaba más arriba de lo que debía.

– Puedes subirlas más si gustas – Susurró con la voz agitada

Jellal tragó grueso alejándose un poco para verla a los ojos – ¿Ahí? – Soltó nerviosamente poniendo las manos a la mitad de sus muslos

– Más – Tenía las mejillas hirviendo, pero estaba segura de lo que decía y hacía

– Erza – Soltó nervioso deslizando con cuidado sus manos, no queriendo parar, aunque no sabía si hacía lo correcto

Ella no dejó que piense y empezó a besarlo jalándolo hacia un lado del cuello, quedando recostada con él encima deslizando una mano por debajo de su chaqueta acariciando su espalda, empezó a quitársela poco a poco haciendo que caiga al piso, el peli azul subió una de sus manos a la mejilla de ella.

– Erza – Repitió alejándose de la peli escarlata – Si seguimos así, yo… – Tomó aire – Debemos parar

– No, no quiero que nos detengamos, Jellal – Dijo con la mirada completamente oscurecida

– Pero si en cualquier momento quieres que paremos, lo hacemos, no importa que ¿De acuerdo? – Acarició su mejilla con cariño

Ella solo asintió volviendo a besarlo, se sentía completamente segura en sus brazos, estaba completamente consciente de lo que hacía y sobretodo porqué lo hacía, no había nada mejor que eso, sentir que estaba siendo cuidada, pensar en que su cuerpo sería entregado solo por amor.

No me alcanzan palabras para describir lo mágica que fue esa noche para ellos…

Había trabajado por horas, el cuello le dolía igual que la espalda, la verdad pensó que se ahorraría mucho tiempo con eso de contratar diseñadores en vez de hacer los bocetos ella misma.

Estaba tan equivocada…

Aunque le ahorraba algo de tiempo no dibujar desde el principio, no lo hacía el tener que corregir cada uno, pues todo tenía fallas.

Según ella.

Aunque a una línea de más u otra de menos yo no lo consideraría falla alguna, nuestra querida peli escarlata, sí.

Hace ya algunas horas su mente empezó a desvariar, pues cierto peli azul no dejaba de visitar sus pensamientos entre trazo y trazo, hace ya varios días que no lo había visto, desde esa noche en la que se quedó cuidando a la pequeña Wendy, la segunda prueba del buffet se tuvo que retrasar por motivos de trabajo de su prometido, quien justo en ese momento estaba recibiendo a sus amigos que llegaban para la boda.

Pensó en que tal vez algo para comer no le caería mal, así que tomó su celular y llamó al número de delivery de 8-Island, se arrepintió al instante, pero justo cuando iba a colgar le contestaron.

– 8-Island, ¿Qué desea ordenar esta noche? – Dijeron del otro lado de la línea

– Eso es algo impersonal ¿No cree? Deberían cambiar el saludo – Soltó divertida reconociendo esa voz de inmediato

– Ah, perdón. Ahora lo cambio para usted – Erza se mordió el labio aguantando una risa – Muy buenas noches preciosa dama ¿Cómo se encuentra? 8-Island al habla ¿Qué podría llevarle de comer a tan altas horas de la noche?

La peli escarlata no sabía por qué, pero su corazón latía rápidamente y sus mejillas se habían ruborizado por esas palabras.

– ¿Así o más personal? – Continuó diciendo Jellal después de un breve silencio

– Debo decir que usted se pasa de confianzudo con las clientas, lo voy a reportar a su jefe – Contestó siguiendo con la broma

– Usted es la que quiere que la trate de una manera más personal y ¿Encima me recrimina cuando lo hago? – Emitió falsamente ofendido – Creo que le colgaré el teléfono ahora mismo, me siento vejado

Ella rio como hace tiempo no lo hacía, a él le encantó escuchar su risa, su voz, la había echado de menos también – Ya deja de ser payaso y tómame la orden – Decía intentando calmar sus carcajadas

– Espera, ya son… las 12 y 5 ¿Y aún no has comido? – Escuchó la preocupación en su voz – ¿Desde que hora, Erza? – El regaño empezó a aparecer en su tono

– Desde las… – Se sentía extraño que alguien le pregunte eso con tal inquietud como si a Jellal en serio le importara que no había comido – Dos o tres de la tarde, no lo recuerdo – Hizo un puño con la mano en señal de nerviosismo

– Voy ahora – Emitió con determinación

– Ni siquiera sabes que voy a pedir – Habló con la voz baja

– Creo que sé que te gustará – Decía con calma

– Jellal – Soltó nerviosa

– ¿Sí?

– Que sea para dos – Contestó del mismo modo

– Oh, claro – Emitió como si se hubiera dado cuenta de algo – Ya se los llevo, adiós – Colgó

Su cerebro reaccionó como si se hubiera dado cuenta de que Erza no estaba sola, un hecho del que sabía, no entendió su actitud tonta al iniciar la llamada, ni porqué le recriminó el no haber comido hace tantas horas, ni porqué su mente divagaba en recuerdos suyos hablando con ella en el pórtico de su casa.

O tal vez sí lo entendía, pero se negaba a atribuirle la importancia que claramente tenía en él la peli escarlata.

Jellal suspiró audiblemente guardando el celular del restaurante en su bolsillo trasero, empezó a hacer el pedido de ella, el cual había pensado desde que escuchó su voz sabiendo que obviamente llamaba a 8-Island para eso.

Decidió hacer ambas órdenes iguales con la única diferencia, que al que según él le pertenecía a Sting, no le incluyó postre, puso el pedido en el asiento de copiloto y se dirigió a la casa de Erza.

Al llegar bajó viendo la enorme mansión que se extendía enfrente de él, recordaba haberla visto cuando fue por la peli escarlata para comprar los ingredientes que necesitaría para la prueba del buffet aplazada, pero jamás se detuvo a verla como en ese momento, sin más tocó el timbre y esperó unos segundos, cuando la puerta se abrió dejando ver a Erza sintió de alguna manera que el cansancio de ese día se desvanecía y las ganas de sonreír no se apartaban.

– Buenas noches, entrega especial para Erza Scarlet – Dijo él, y sí, justo con esa sonrisa

Ella rio levemente recostándose un poco en el marco de la puerta – ¿Cuánto sería, joven?

– La casa invita – Negó levemente estirándole la bolsa de papel con la comida tibia

– Jellal – Intentó sonar seria mientras estiraba las manos recibiéndole el pedido – La casa ya hizo bastante por mí como para que me inviten esto

– No hay discusión alguna, el dueño no me deja cobrarle – Continuó en su broma

– Si es así – Inclinó levemente la cabeza – Entonces no te podrás negar a mi petición – Mordió su labio inferior conteniendo sus nervios

– ¿Cuál petición? – Frunció el ceño levemente confundido

– A que te quedes a comer conmigo

El peli azul la vio temblar dicho eso, creyó que era por el frío y sabía que si se negaba ella insistiría hasta que acepte; así que accedió.

– No soy fan de hacer mal tercio, pero acepto – Asintió

– Estoy sola – Se encogió de hombros – Sting se fue con unos amigos – Decía dándose la vuelta entrando a casa seguida por él, puso el pedido en la mesa pequeña de la sala y empezó a sacar lo que había dentro

A Jellal la verdad ya no le sorprendía esa clase de cosas viniendo del rubio, no porqué esté mal que pase tiempo con sus amigos, solo que Erza y él casi nunca estaban juntos – Lo único que te advierto es que soy el encargado del delivery veinticuatro horas del restaurante esta noche, así que si mi teléfono suena debo irme volando – Emitió con diversión sentándose al lado de la peli escarlata en el piso mientras organizaban todo

Ahora todos repitan conmigo: Que no suene el teléfono, que no suene el teléfono, que no suene el teléfono, que no suene el teléfono…

– ¿Y Wendy? – Se animó a preguntar mientras empezaba a comer ese delicioso pollo asado

– En casa de su abuelo – Se limitó a contestar – Y… ¿Qué hacías hasta tan tarde?

– Trabajar – Respondió viendo su mesa de comedor llena de papeles – De hecho justo por eso no estamos comiendo en una mesa, disculparás

– No es necesario – Negó levemente mientras tomaba otro bocado – Estoy bien aquí – Sonrió viéndola a los ojos

– Me alegro – Contestó con una sonrisa igual o más brillante que la de él – ¿Y cómo va tu trabajo? – Se animó a preguntar

– Bien – Asintió volviendo la vista a su comida – Las cosas están avanzando poco a poco, pero ahí la llevamos – Alzó la mirada nuevamente a ella, era como si no pudiera evitarlo, se veía preciosa con el cabello desordenado, pero recogido en una cola, la blusa con las mangas alzadas, su belleza innata era muy fácil de admirar

"Preciosa" Pensó él recordando cómo la había llamado por teléfono, un adjetivo que podía dárselo sin la necesidad de verla, pues ella simplemente lo era.

– Falta poco para la boda ¿No? – Emitió el peli azul intentando sonar animado, tenía que de algún modo recordar que no podía adjetivarla así, no a ella, no ahora, no a tan pocos días de su boda

– Sí, sí – Asintió sonriendo lo mejor que podía por el recuerdo – Hay mucha emoción aquí – Hablaba como si intentara autoconvencerse

– ¿Será civil o religiosa? – Continuaba preguntando interesado

– Por el civil – Negó levemente – En un lugar precioso, pero no en una iglesia – Tomó de su bebida – Sting no tiene religión alguna – Decía restándole importancia

Jellal tenía un juicio de valor al respecto, pero prefirió reservárselo.

– La comida está deliciosa – Sonrió ella después de pasar un bocado

– Gracias. El restaurante tiene una calidad que mantener, justo por eso me quedé haciendo las entregas de esta noche, porque los chicos que nos ayudan son estudiantes de gastronomía y tienen exámenes la próxima semana

– ¿En serio? – Alzó las cejas con falsa sorpresa – Que bueno que te hiciste cargo, no vayan a reprobar "Corte de tomate 3" o algo parecido – Se burló

– Lo dices porque seguro en la carrera de diseño no pasaste "Trazo de líneas verticales y horizontales" – Emitió con falsa ofensa

Ella rio levemente – Era una bromita no más, no te enojes – Le dio levemente con el codo en el brazo, él le volteó la cara intentando no reír – Si dejas de estar serio conmigo traeré un buen vino – Ofreció

– Solo acepto por eso, Scarlet – Decía como si siguiera serio

– Voy por el – Asintió levantándose en dirección a su cocina

Jellal observó en la mesa una carpeta que en la portada relucían varios bouquets de novia y algunos vestidos, como decoraciones y telas varias – ¿Lo que está aquí es la carpeta de organización de bodas? – Preguntó sin hacer notar su curiosidad

– Sí – Asintió Erza mientras se estiraba para alcanzar unas copas – La puedes ver si quieres

El peli azul no quería lucir como un chismoso, pero ya que el ofrecimiento estaba ahí, no haría daño dar un pequeño vistazo, tomó el gran portafolio con interés, pero después se dio cuenta que había debajo otra carpeta, una más pequeña y la portada tenía dibujos, no imágenes, reconocía esos trazos, eran de Erza, también se veía con temática de boda, así que se interesó más por ese que por el que tenía en manos, lo tomó y lo abrió empezando a pasar las páginas.

Frunció el ceño extrañado, los dibujos eran de hace años, pues la peli escarlata siempre había tenido la costumbre de poner la fecha detrás de sus trabajos, lo más raro es que era algo demasiado básico, no habían costos o lugares específicos como normalmente los detallaba una carpeta de organización, aunque lo más extraño era que al final había una foto de ellos, tal vez del último año en el que estuvieron juntos, abajo había algo escrito. "Para nuestra futura boda" Leyó.

– ¿Qué haces? – Escuchó de la peli escarlata que lo veía con las mejillas rojas claramente avergonzada

– Yo-yo nada – Cerró la carpeta devolviéndola a su sitio

– ¿Vi-viste esa carpeta? – Sentía tanta vergüenza de que así sea, era una bobería que había hecho cuando aún estaba en la escuela, no sabía porque la conservaba, tampoco porque no quería deshacerse de ella

Sí, claro, no lo sabía.

– No, yo no – Negó lo obvio viendo hacia otro lado

La peli escarlata suspiró derrotada volviendo a sentarse en el piso dejando las copas y el vino en la mesa de centro – Es… – No sabía si hablar sería peor, pero al menos no quería que crea que estuvo obsesionada con él tantos años, porque no – Una tontería que hice hace años con algunos dibujos de boda en ese tiempo pensando que estaría con...tigo – Se sentía más y más humillada conforme hablaba – Solo lo conservo por el vestido que hice, pues a pesar de que era estúpida, mal gusto no tenía – Intentó bromear

– No eras estúpida – Se apuró a decir antes de contestar algo a la no pedida explicación – Éramos unos niños – Negó sirviendo el vino en las copas no queriendo darle mucha importancia a algo que a Erza le incomodaba – Y siempre has sido muy talentosa, así que no veo mal que guardes tus dibujos, todos tenemos cosas del pasado – Se encogió de hombros recordando su colección de estatuillas en el cuarto de juegos de su casa, le pasó una copa y tomó la otra

– Gracias – Sonrió recibiéndosela y dándole un sorbo de inmedianto

Jellal procedió a hacer lo mismo – Oh – Emitió recordando algo – Te traje un postre – Tomó la bolsa del pedido sacando una caja más pequeña

Los ojos de la peli escarlata se agrandaron con gran sorpresa y un brillo especial apareció en ellos – Wow, muchas gracias – Estiró las manos tomándolo y abriendo el empaque, era un pastel de fresa, su favorito – Eres el mejor, Jellal – Sonrió tomando la cuchara que venía al lado y empezó a comerlo con impaciencia, aunque lo degustaba de una manera única

El peli azul se quedó casi que hipnotizado mientras la veía comer, tomó un poco más del vino en su copa mientras disfrutaba el silencio en compañía, hace tiempo que no sentía algo así.

– Está delicioso – Sonrió viéndolo – Hasta le pusiste las fresas encima, justo como me gusta – Decía recordando que siempre había tenido ese insignificante conflicto

– Es fácil recordar esas pequeñas manías tuyas – Rio levemente jugando con el vino en su copa

– ¿Manías? – Inclinó la cabeza intentando saber a que se refería

– Ya sabes… – Se encogió de hombros – Quedarte dormida en cualquier lugar porque te quedaste hasta tarde dibujando, tomar el café con poca o casi nada de azúcar, tener esa pequeña libreta en tu bolso junto a un lápiz por si algo se te ocurre o quieres dibujar y cosas así… – Decidió detenerse después de mencionar demasiados puntos, tomó de su copa – Imagino que varias de esas cosas habrán cambiado, claramente Sting sabrá más sobre cuales – Se regañó mentalmente dicha esa frase, sentía que el alcohol se había apoderado de él, aunque no había tomado mucho, él no era una persona que aguante el licor

– No, no, él no… – Se detuvo un poco pensando que decir mientras se servía más vino en su vacía copa – Sting ciertamente es una buena persona, pero no se fija en esa clase de detalles, también es algo distraído, pero le debo demasiado desde un inicio él fue muy bueno conmigo, yo lo estimo bastante – Asintió convencida

A Jellal no le parecían las palabras que una futura novia utilizaría para describir lo que siente por su prometido, pero tal vez él estaba en lo incorrecto, pues recordaba sentir algo parecido por Midori cuando se casaron.

Erza tomó otro trago teniendo el valor para preguntar algo que le había dado curiosidad desde hace días – Y… ¿Tú tendrías en algún futuro otra relación, llegarías a casarte de nuevo, tal vez?

El peli azul pensó un poco mientras se servía más vino – No lo sé – Respondió con sinceridad – Si llego a encontrar una mujer que me interese, la ame y acepte que Wendy está primero en mi vida antes que nadie, tal vez sí pueda casarme en algún momento – Era como si el bichito de la sinceridad le hubiera picado a ambos – Pero eso es ciertamente imposible…

– ¿Por qué? – Cuestionó apoyando su brazo en el sofá detrás de ella para posar su cabeza en la mano

– No hay mujeres que quieran cuidar una niña ajena – Contestó con simpleza terminando el vino en su copa

– Claro que sí – Rebatió ella – A parte que Wendy es una pequeña adorable y las mujeres que no entiendan que tu hija obviamente es lo más importante para ti realmente no valen la pena – Soltó con sinceridad

– No es como que esté interesado en buscar a alguien, estoy bien solo – Decía vagamente

– Creo que casarse está sobrevalorado igualmente – Negó la futura novia terminando de servir la botella de vino en las copas de ambos – Al final es solo un día ¿Sabes? El resto de los días serán igual que hoy, por ejemplo – Emitió viendo alrededor tomando más de su copa, se levantó cuando necesitó más vino y fue por otra botella a la cocina mientras seguía hablando – Es la una de la mañana y mi prometido está quien sabe donde, aunque si yo estuviera desaparecida, él tampoco lo notaría, como ese día en tu casa, llegué casi cuando amaneció y él… – Suspiró sacando el corcho de la botella sirviendo más en su copa – Ni siquiera lo supo, lo encontré durmiendo en la cama, despertó minutos después de que esté ahí, se levantó y se fue, apenas recibí un buenos días

Jellal escuchó atentamente terminando la copa del nuevo vino que había traído la peli escarlata – ¿Siempre fue así? – Se animó a preguntar

– Sí – Contestó sin tomarse ni el tiempo de recordar, pues lo sabía

– Deberían hablarlo ¿No crees? – Buscó su mirada con la suya

– No – Respondió completamente convencida – No puedo reclamarle tonterías, no me hagas caso – Negó tomando más de su copa

Jellal se acercó un poco más a ella – Si para ti es importante, debes hablar

– Eso lo dices tú porque eres muy considerado – Le sonrió apoyando su rostro en la palma de su mano – Pero no, no puedo reclamarle nada a él – Decía pasando un dedo por el borde de su copa

– ¿Por qué estás muy enamorada? – Cuestionó pensando que era lo obvio

Erza alzó la mirada hacia él, detallando su bello rostro con los ojos, mordiendo su labio inferior mientras veía fijamente el tatuaje que tenía en la cara – ¿Quieres más vino? – Ofreció tomando la botella evitando contestar lo que le preguntó

– Sí, gracias – Aceptó acercándole su vacía copa

– Y… ¿Cómo es? – Preguntó después de algunos segundos de cómodo silencio

– ¿A qué te refieres? – Decía sin entender

– A qué cómo es ella

– ¿Quién? – Entrecerró los ojos pensando que se había perdido en la conversación

La peli escarlata rio levemente – Hace rato hablabas de una mujer que comprenda lo fundamental en tu vida, imagino que ya la encontraste

Jellal abrió la boca como si quisiera hablar, pero no supo que decir, salió un tartamudeo extraño y volvió la vista a su copa – No, solo te contestaba la pregunta

– ¿Quieres que te cuente un secreto? – Decía con las mejillas rojas por el alcohol y un peculiar brillo en la mirada

– Dime

– Cuando sientas que estás con la mujer indicada, solo tómate unos segundos para cerrar los ojos y si alguien más viene a tu cabeza es porque la mujer que tienes al frente no lo es – Explicó con gracia

El peli azul cerró los ojos instintivamente y la verdad era que no querría estar con nadie más en ese momento, la peli escarlata se sorprendió al verlo con los ojos cerrados y con muchos nervios se acercó a él.

– ¿En quién piensas? – Susurró convenciéndose de que él pensaba en alguien más

– Por más que intente – Abrió los ojos – No viene nadie más a mi cabeza, solo tú – Acarició su mejilla

– Jellal – Suspiró sabiendo que lo que haría en ese momento sería completamente indebido

Pero no quería detenerse, ambos estaban tan cerca sintiendo el aliento del otro en el rostro y el mundo se paralizó en ese instante.

El peliazul sintió los labios de ella en los suyos y no supo como pudo haber vivido tantos años alejado de esa mujer, al instante sonrió mientras la besaba con ganas, Erza suspiraba entre besos mientras rodeaba ambos brazos en el cuello de él susurrando que lo había extrañado, él contestaba igual, no solo en palabras si no en actos, era un beso necesitado, un beso que habían esperado tal vez desde que se reencontraron.

La peli escarlata sintió todo el cuerpo temblar con ese simple contacto, no era racional el porqué después de tantos años lo quería a su lado, o porqué cuando él se puso a hablar de esa idílica mujer rogaba en el interior que fuera ella y claro que estaba bajo los efectos del alcohol, pero estaba completamente convencida de que aunque el vino la empujó a lo que hacía ahora, tal vez con un poco más de tiempo lo hubiera hecho sobria.

Cuando ambos necesitaron aire tuvieron que alejarse, respirando erráticamente aún estaban muy cerca, Erza sentía como la caricia en su mejilla la hacía sentir más que bien, la calidez que le transmitía el cuerpo de él simplemente le encantaba, sin pensarlo nuevamente volvió a besarlo, solo que en esta ocasión se abalanzó a él, lo que hizo que ambos cayeran al piso.

Jellal intentó caer con cuidado de no lastimar a la peli escarlata mientras la seguía besando, las delicadas manos de ella se deslizaron hacia su pecho y sus labios bajaron a su cuello, se sentía como hipnotizado, la rodeó con los dos brazos de la cintura abrazándola a él no queriendo soltarla nunca.

– Erza – Soltó su nombre en un suspiro

La peli escarlata se alejó de su cuello y se quedó cerca de su rostro, sentía que estaba cometiendo un error, pero no quería hacer lo correcto, estaba cansada de hacer siempre lo que debía; apartó el cabello azul de su frente con una sonrisa, era como estar en un sueño.

Él se quedó igual de embobado viéndola, acarició su cabello, ese precioso cabello escarlata que adoraba ver y tocar, caía en una cola alta hacia su derecha, no resistió más, soltó su cabello con cuidado y la tomó del cuello volviendo a besarla, sintiendo la sonrisa de ella en sus labios, su cuerpo encima del suyo, no pensando en nada más que el ahora.

Las delicadas manos de ella pasaron a abrir su camisa pasando las manos con cuidado por su pecho sintiéndose plena en cada caricia, él bajó una mano a la parte de atrás del muslo de ella abriendo el cierre de su falda con cuidado, la bajó hasta sus rodillas sentándose con ella encima, empezó a dejar besos en la mejilla de ella para dirigirse a su cuello aprovechó para quitarse la camisa, la volvió a rodear por la cintura con ambos brazos, después los deslizó para quitar la blusa de su cuerpo y bajar sus besos a esos pechos que lo tentaban a cada instante, Erza suspiraba excitada enredando una mano en las hebras de color azul en su cabeza, mientras la otra bajaba a abrir el cinturón de su pantalón junto al cierre.

– Erza, Erza – La llamó tomándola de las mejillas – ¿Estás segura? – Emitió sintiéndose totalmente consciente de lo que hacía

– Más que nada – Confirmó ella viendo la preocupación en su mirada sintiendo como esas manos que pasaban por su cuerpo con devoción, sostenían su rostro con tanto cariño, volvió a besarlo con total seguridad, necesitaba sentirlo cerca

Él tomó uno de los cojines del sofá poniéndolo en el piso para recostar a la peli escarlata con cuidado ahí – Erza – Emitió él perdido en deseo entre besos – Mi Erza – Acariciaba con su pulgar su mandíbula casi llegando a su oreja

– Jellal – Soltó con los ojos oscurecidos, posó las manos en su espalda alzando un poco la cabeza para volver a atrapar sus labios, quería besarlo en cada oportunidad que tenía

El peli azul volvió a caer en la tentación de probar su boca deslizando su lengua dentro de esa cálida cavidad, jugando con la de ella sintiéndola tan cerca suyo, la lujuria los dominaba a ambos, Jellal ya no pudo soportar y se hundió en ella, escuchando ese delicioso e inesperado gemido de los labios de la peli escarlata, sentía esas uñas enterrarse en su espalda, mientras él se movía cada vez con más velocidad, gruñendo de placer, viendo cada una de las expresiones en su rostro.

Erza arqueaba la espalda soltando suspiros sintiendo arder todo su cuerpo, repetía el nombre de él cada vez que podía, sintiendo como esos sueños de la universidad en los que él venía por ella, escabulléndose a su habitación por fin se volvían realidad, a pesar de todo lo que sentía en ese momento no podía olvidar como la llamó cuando la recostó para posicionarse encima suyo, la había llamado suya, si él supiera que en verdad así era.

Gimió con fuerza tiempo después recibiendo el placer de Jellal que dentro suyo se combinaba con el propio, suspiró rendida, el peli azul con extremo cuidado salió de ella, pero le sorprendió tanto que él la tomara de la cintura para ponerla encima suyo, cuando la peli escarlata no podía ni recuperar la respiración, lo vio apoyar la cabeza en el cojín en el que antes estaba recostada ella, Erza cruzó los brazos encima de su pecho, para él era tan adorable como se veía de sonrojada e intentaba cubrir su rostro, ambos habían sido egoístas con el mundo pensando que se había detenido, pensando solo en el ahora.

Y justamente eso fue lo que arruinó el momento, el saber que no podían vivir en el ahora, porque existía un después, un mañana, la burbuja en la que se encontraban estaba destinada a explotar y era mejor hacerlo cuanto antes.

– ¿Qué hacemos ahora? – Se animó a preguntar Jellal que pasaba un dedo por uno de los hombros de ella trazando las perfectas líneas de su cuerpo

– No lo sé – Contestó con sinceridad viéndolo a los ojos, disfrutando el pleno contacto de su piel contra la suya

– Esto no está bien – Suspiró intentando alejar las manos de ella, pero no podía – Vas… a casarte – Emitió suavemente más cómo una duda que una afirmación que en serio le dolía

Ella lo observaba callada, tampoco lo sabía, bueno más bien sí, pero no quería decirlo – Tienes razón – Aceptó levantándose de encima de él

El peli azul se incorporó empezando a ponerse el bóxer y los pantalones – No te preocupes – La veía mortificada, aunque ella también se vestía al mismo ritmo que él – No digo que el alcohol justifica lo que hicimos, pero… no estábamos pensando, solo dejémoslo pasar ¿Te parece? – Intentaba buscar su mirada

– Ajá – Asintió mordiendo el interior de su mejilla, aunque sus ojos estaban brillosos por las lágrimas que amenazaban con salir. Acomodó su falda y abotonó su blusa lo más rápido que pudo

– Ya debo irme – Decía con la camisa medio abierta – Adiós, Erza

– Adiós – Lo vio salir de su casa, de esa casa en la que por primera vez había sido completamente feliz

Las cosas no se dieron esa noche y menos de esa forma, pero era de algún modo mejor ¿Verdad?

Al menos el teléfono no sonó…

Al llegar a su auto golpeó su cabeza con la parte de arriba del volante, se había terminado casi dos botellas de vino con la peli escarlata, no podía manejar a ningún lado, atinó a adelantar el auto estacionándolo unos metros más abajo de dónde se encontraba la casa de la que había salido, pero debía quedarse ahí, lo suficiente hasta que se le baje el alcohol.

Aunque una llamada cambiaría sus planes, el teléfono sonó después de unos segundos en los que Jellal se encontraba pensativo con la cabeza encima del volante, repitiendo lo que acababa de vivir una y otra y otra vez, lo tomó casi cuando la llamada estaba por colgarse.

– ¿Sí? – Contestó el teléfono sin ver quien era

– ¿Cómo está mi repartidor estrella? – Escuchó del otro lado de la línea la voz de su socia

– Todo marcha… excelente – Se demoró unos segundos para encontrar la palabra antónima a cómo iba su noche

– ¿Qué sucedió? – Preguntó de inmediato con seriedad

– Nada, Ultear – Negó con rapidez

– Siempre has sido un mal mentiroso, Jellal – Decía con voz calmada – Voy para el restaurante, igual no puedo dormir

– No

– ¿Qué?

– Yo no… – Apretó la mandíbula golpeando la parte de arriba de su celular con su frente – Yo no estoy allá

– ¿Entonces? – Estaba perdiendo un poco la paciencia

– Estoy en la casa de Erza, bueno unos metro más abajo en la camioneta – Explicó derrotado

– ¡Jellal! – Exclamó falsamente escandalizada – No sabía que eras de los que espiaban a las mujeres

– ¡¿Qué?! ¡No! ¡Claro que no! – Escuchó la risa de ella sabiendo que se burlaba de su estado

– ¿Por qué no puedes manejar de vuelta al restaurante?

– Tomé algo de vino – Respondió sintiéndose cada vez más idiota

– Voy por ti

– No, Ul, no es necesario que vengas, no te preocupes

– Deja de decir estupideces, en unos minutos estoy allá – Sin dejarlo decir nada más colgó

Jellal se apoyó en el asiento mientras se llevó a la cabeza el dorso de la mano, intentaba despejarse, sabía que había hecho mal, se sentía culpable, él no era la clase de hombre que se metía con una mujer comprometida, mucho menos después de un par de copas, que no entendía ni porque aceptó, él no tomaba regularmente, ni en ocasiones a las que se le podrían decir especiales, tal vez fue algo que ambos querían que pasara.

Eso no importaba ahora, lo que importa es que hacer ahora ¿Cómo seguir? La segunda prueba del buffet estaba cerca, claramente él no se presentaría, Meredy y Ultear podían encargarse de todo el día de la boda también, él no tenía porqué volverse a cruzar con Erza, y mucho menos quería verla cuando esté casada.

Unos golpeteos en su ventana lo hicieron salir de sus pensamientos, asustado volteó a ver al lado, era Ultear, bajó la ventana mientras intentaba regular su respiración.

– ¡Me asustaste! – Le reclamó

– ¿Después de que vengo a rescatarte me tratas así? – Se cruzó de brazos – Muévete ¿Quieres? – Abrió la puerta empujándolo al otro asiento con el codo

– Mi salvadora – Emitió con falsa burla

– Pude mandarte a la policía, en vez de venir, así que sí lo soy – Soltó con suficiencia poniendo en marcha el auto

Ultear le dio un tiempo para que vea a la ventana y reflexione, pero cuando se hartó de esperar y necesitaba saber le dio un codazo debajo de las costillas que le sacó todo el aire al pobre peli azul.

– ¡Auch! – Exclamó Jellal tomándose de la parte del cuerpo afectada viendo a la pelinegra sin entender porqué lo golpeó – ¡¿Qué te pasa?!

– Te dejé estar como emo viendo a la ventana un buen rato, ahora dime ¿Qué te sucede? – Lo vio de reojo

– Debes de empezar a usar tus palabras, Ul – Decía aún quejándose

– Jellal – Lo reprendió con la voz

– Está bien – Suspiró acomodándose mejor en el asiento – Erza y yo… – Buscó las palabras en su mente para expresarse lo mejor posible, aunque no las había – Tuvimos un desliz

Ultear asintió soltando un largo suspiro – Espero que no se hayan deslizado hasta su cama

– Ultear – Emitió con seriedad

– ¿Qué? – Soltó en el mismo tono que él – Estoy diciendo la verdad, Jellal; aunque te moleste, te incomode o lo que sea, estoy expresando lo que pienso

– ¿Lo de hace rato lo dijiste como mi amiga o como mi socia? – Preguntó curioso

– Ambas – Se limitó a contestar – Aunque como tu socia estoy enojada porque te metiste con una clienta, a la que le estamos preparando el buffet de su boda ¿En qué pensabas? – Empezó a subir un poco el tono de voz

– No lo sé, Ul – Negó decepcionado de sí mismo – Fue el momento, el vino, la plática, todo se acomodó de una manera que…

– ¿Qué pasó exactamente? – Preguntó no queriendo escuchar más

– Nos acostamos en el piso de su sala – Contestó completamente atormentado llevándose ambas manos al rostro

El fastidio que sintió la pelinegra fue gigante – Igualmente no está arruinado todo, digo… sexo casual no es engañar, a menos que tengas ¿Qué? ¿Quince años? – Le trató de restar importancia

– Sí, tienes razón – Se encogió de hombros – No rompí un compromiso, sólo le adelanté la noche de bodas a la novia antes de que se casara, no es como que Erza y yo no lo hayamos hecho antes

– Ahora dices disparates – Apretó la mandíbula

– ¡Tú eres la que dice que no cuenta como engaño simplemente porque fue casual! – Le recriminó

– ¿No lo fue? – Alzó una ceja

– No lo sé – Suspiró agotado

– ¿Qué más da si engañaron o no? – Lo vio de reojo – Lo hiciste y ya, no importa que lo pienses, el punto es que no puedes remediarlo

– ¿Eso lo dices como amiga?

– No, como amiga te digo que sé lo importante que fue Erza para ti, que al parecer sigue estando muy presente en tu vida – Estacionó el auto enfrente del local – Creo que ambos sabemos que nunca nadie ocupará ese lugar en tu corazón, pero quiero que te des cuenta que ella está por casarse – Volteó viéndolo a los ojos – Y tú no puedes romper ese compromiso

– No puedo romper algo que ya está roto – Frunció el ceño negando

– Cómo sea – Negó ella no queriendo darle más cuerda al pensamiento de Jellal acerca de la relación de la peli escarlata – Erza y tú están en un lugar que deben de respetar, ella es nuestra clienta y ya, yo te dije que había sido una mala idea dejarla acercarse a tu hija y a ti esa noche ¿Recién ahora entiendes que lo fue? – Insistió

– Sí, tenías razón – Aceptó – Y quisiera alejarme de esta venta, no absolutamente claro, pero si guardar la distancia, quienes podrían encargarse del trato directo con Sting y Erza pueden ser Mer y tú – Pidió – Por favor

– Sí, nosotras nos encargaremos – Le dio una sonrisa triste

– Bueno, ya está a nada de iniciar el día y quiero dejar todo listo para cuando lleguen los comensales, voy adelantándome adentro – Emitió Jellal quitándose el cinturón de seguridad buscando fijar su atención a algo más

– Ahora te alcanzo – Asintió viendo como bajaba del auto

Apretó el volante con fuerza, sentía un enojo que no era propio al que debería de sentir como amiga del peli azul, cuando Jellal le contó sobre la noche en la que se quedó hablando con Erza en el pórtico, sintió algo que jamás había experimentado antes, por más que el peli azul se había acercado a otras en el pasado, Midori incluida, nunca había sentido tal fastidio como cuando escuchó a Jellal expresarse con tal alegría sobre la peli escarlata, no sabía ni lo que ella misma percibía, porque celos obviamente no eran, ella jamás se pondría celosa con el peli azul, él era solo su amigo.

Aquí cada quien se quiere convencer a sí mismo de diferentes cosas ¿No?

Intentó lucir serena mientras toda la situación se desarrollaba ante sus ojos, no planeaba hacer ninguna visita ese día, pero la llamada de Mirajane la hizo saltar de su cama e ir con rapidez a la casa de ella, sonaba en serio angustiada y alarmada, no era para menos.

– ¿Ya se fueron? – Preguntó la peli escarlata con ansias

La albina entró a la cocina asintiendo – Sí, Gray se llevó a la pobre de Juvia devuelta al hotel

– Lo bueno es que están bien – Suspiró Erza rodeando la taza de té que estaba en la isla de la cocina – ¿Le diste ropa a Juvia?

– Sí – Decía eligiendo alguna infusión – Me parece increíble que les hayan querido robar por el centro

– Peor aún que le hayan roto la ropa a Juvia solo por unos cuantos centavos – Negó la peli escarlata sentándose mejor en el banco – Todo por venir a mi boda

– Tampoco dramatices al respecto – Negó Mira sirviendo agua caliente en una taza – Como les pasó a ellos, le pudo haber pasado a cualquiera, lo bueno es que la policía se hizo cargo y ya todo está bien – Hablaba remojando la bolsita de té en su taza, observando a su amiga peli escarlata fijamente, no sabía que tenía, pero había algo que no le estaba diciendo, lo presentía desde que llegó, de vez en cuando estaba algo dispersa

– Ajá – Asintió volviendo a sus pensamientos, a una de las cuestiones que más la aquejaba en ese momento

– ¿Qué te sucede? – Preguntó tamborileando los dedos al lado de su taza

– Yo estoy bien – Contestó rápido – Es sobre Gray y Juvia que debemos preocuparnos – Decía evasivamente

– ¿Qué hiciste ahora? – Inclinó la cabeza hacia un lado

– A Gray y Juvia les robaron, mi prometido está casi que desaparecido. Tengamos algo de perspectiva, lo que hice es algo sin importancia, un pequeñísimo... – Intentaba darle lógica a lo que decía

– Cómo sea, solo dilo – La interrumpió perdiendo un poco la paciencia

Un pequeño silencio se hizo en la habitación – Cometí un error anoche con Jellal

El rostro de Mira a parte de sorpresa se convirtió en uno de pensar qué hacer con todo lo que acontecía ahora, los hechos de anoche llegaron a sus oídos después de que Erza le contara lo que había pasado.

– ¿Tuviste sexo con Jellal en el suelo de tu sala?

– Sí – Contestó con la voz apagada posando la cabeza entre sus brazos cruzados encima del mármol

– Anoche ¿Jellal y tú lo hicieron?

– Sí

– ¿Jellal y tú se acostaron?

– ¡Mira! – La recriminó

– No te juzgo – Levantó ambas manos – Solo intento tener clara la situación, tú estás a punto de casarte con Sting – Erza solo la veía buscando algún consuelo – Bueno ¿Qué dijo Jellal?

– Él dijo: ¿Qué hacemos ahora?

Botó un poco de aire con la boca con una expresión de enfado – Él tiene sexo contigo y después con culpabilidad todo lo que tiene que decir es: ¿Qué hacemos ahora? – Vio a otro lado pensativamente – Bueno y ¿Qué van a hacer?

– No lo sé – Negó enderezándose y viendo al frente

– Bueno… ¿Te vas a casar? – El silencio fue su respuesta – ¿Volverás con Jellal?

– Yo solo… – Veía hacia todas partes como si la respuesta estuviera escrita en algún lugar – No quiero herir a nadie

– Alguien va a salir lastimado no importa que hagas – Apoyó una mano en el hombro de su amiga – Pero lo más importante aquí es que no hagas algo simplemente porque te parece correcto o lo que sea – Inclinó la cabeza hacia un lado – No puedes vivir por los demás, solo por ti, al final un matrimonio aunque sea para toda la vida no significa que debe estar construido a base de falsedades

– Yo quiero a Sting – La vio

– Y él a ti – Afirmó tomando su taza con ambas manos – Yo he visto todos estos años cuánto se quieren, pero como pareja. Dime la verdad, Erza – Buscó su mirada – ¿Funcionan? ¿Tienen esa química? ¿Alguna vez han hecho el amor en el piso de su sala?

– Sabes que no – Se cruzó de brazos – Yo nunca me he acostado con Sting

– Ni con nadie más – Apretó los labios aguantándose su burla – Solo con Jellal

– Si él supiera que solo soy suya – Suspiró audiblemente

– ¿Sólo suya? – Rio – Ay, Erza – Negó no creyendo lo romántica que era su amiga – Creo que estás viendo muchas telenovelas

– Algo tengo que hacer mientras dibujo – Se encogió de hombros

– Bueno, entonces en esa perspectiva podemos decir que tienes la trama indicada, la boda que ya se aproxima, un amor del pasado que llega para volver a enamorarte haciéndote dudar lo que sientes por tu prometido – Soltó dramáticamente

– Jamás dudé de lo que siento por Sting – Se apuró a decir

– Solo reafirmaste que no es amor del romántico – Se encogió de hombros diciendo lo que pensaba

– No me estás ayudando para nada – Negó en una queja haciendo un puchero

– Sting y tú rara vez se dan un beso y a la cama para algo más que dormir no han llegado ¿En serio crees que serán buenos esposos? – Se cruzó de brazos

– Él es respetuoso, entendió que no estaba lista y seguimos así – Aclaró – ¡A parte que en una relación no todo es sexo!

– Yo lo veo muy célibe para alguien que no quiere casarse en una iglesia – Dijo lo que pensaba – En cambio con Jellal, prácticamente te lanzaste a sus brazos, te susurraba cuanto te había extrañado, hasta se puso posesivo llamándote justamente suya, como lo que dijiste hace rato – Llevó un dedo a la mejilla, mientras la peli escarlata estaba completamente roja queriendo ocultar su vergüenza – No me digas que no quieres volverlo a ver

– Debo hablar con Sting – Dijo a los segundos no queriendo contestar a lo otro

– Y dejar que él decida por ti, no, eso sí que no, Erza Scarlet – Frunció el ceño – Tú lo que quieres es ir a decirle lo que pasó con Jellal y ver si termina contigo, cuando está la posibilidad de que él no le dé la importancia y la boda siga – La vio con seriedad – ¿Vas a querer eso? Amarrarte a una persona porque no puedas decidir por ti misma, esa no es la Erza Scarlet que conozco – Tomó aire – Tú sabes que yo desde un inicio estuve en contra de esta boda hasta que lo acepté porque era lo que tú querías independientemente de tu razones que no las sé ni las imagino, tú querías casarte, pero ahora lo dudas seriamente y Sting… no seré su admiradora número uno, pero daño no te ha hecho, todo lo contrario y él se merece una decisión tuya, si te quieres casar, hazlo, adelante, no te detendré, si no, también hazlo. Pero decídelo tú

Los ojos de la peli escarlata se empañaron mientras su amiga le decía tales palabras, no quería herir a nadie, era totalmente cierto, pero tampoco podía hacer algo tan horrible con Sting como cancelarle la boda, debía reconocer también que ayer tuvo que hacer un gigantísimo esfuerzo para alejarse de Jellal, ciertamente no quería, todo era fácil con él, no habían silencios incómodos, lo había extrañado, todos estos años seguía como una tonta enamorada de su novio de la secundaria, no quería admitirlo, pero ahora era más que evidente.

La albina se acercó a Erza – Ven aquí – La rodeó con los brazos dándole un reconfortante abrazo – Llora, llora todo lo que necesites – Acarició su cabello con cariño sabiendo que la manera en la que había dicho las cosas fue un poco dura, pero no podía seguirse callando más, ni endulzando las palabras para su amiga, menos en un momento así

Bueno, la peli escarlata necesita tiempo para llorar y tomar sus decisiones. ¿Creen que la boda llegue a realizarse?

Erza debería de ir a ver una de esas telenovelas que van de triángulos amorosos con Mira para pensar mejor las cosas, creo que haré lo mismo…

Ya les seguiré contando después...

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Recuerda dejar tu bello review!

Hola! Meses en los que no actualizo este fic! Lo siento mucho, pero tenía que tomarme un descanso, ahora estaré un poquito más activa hasta que vuelva a sentir que necesito tiempo para mí y así en un bucle infinito xd

Eso del scrapbook de Erza haciendo su boda perfecta, es algo taaaaan ñoño y típico mío, a mí me encantan todas esas cosas de recortes, fotos, stickers y blah, qué vergüenza :v

A veces siento que dejo mal a Sting de mi fic :c, pero retrato a una gran cantidad de hombres como él y no está mal el cómo son, no todo el mundo puede ser como Jellal de mis fics 7u7. ¿Ustedes que opinan al respecto?

Bye…

Psdt: Estoy escribiendo un especial de Halloween llamado Grand Chariot, un short-fic de tres capítulos, espero que te pases por el y dejes un comentario si te gustan las historias más de misterio y sobrenaturales

Fun Fact:

Justo cuando escribí que en el fic eran las 12:05, lo eran en la vida real, para que vean como me desvelo por ustedes okno xd

Agradecimientos:

Pilikali